Xtories

Historias del complejo. Segunda serie. (19)

Luis siempre le dijo que ese vestido era inapropiado, pero esa noche el frío de la botella de cerveza contra su piel le recordó lo que se había perdido. Ahora, con el divorcio firmado y el silencio de la casa vacía, Florencia decide que ya no le importa la opinión de nadie. Hugo la espera en la puerta con el motor encendido y una sonrisa que promete algo más que un simple viaje.

jejen4.4K vistas9.1· 16 votos

La historia de Florencia

Capítulo 3

-FLORENCIA: Permiso!

Hugo se asomó y me dijo.

-HUGO: Hola Flor, pasá!

Me acerqué a él y lo saludé con un beso.

-FLORENCIA: ¿De vuelta al trabajo? ¿Cómo estuvieron esas vacaciones?

-HUGO: Ufff! Terribles!

-FLORENCIA: ¿Qué pasó?

-HUGO: Creo que lo que ya sabía que iba a pasar, tuvimos una conversación con mi esposa, y decidimos divorciarnos, creo que ya no tenía sentido que sigamos juntos, ya no teníamos una vida de matrimonio. Y esas dos semanas, las usé para mudarme, alquilé un departamento por unos meses, hasta que se venda la casa, y ver si puedo comprarme aunque sea un departamento más chico.

-FLORENCIA: Cuánto lo lamento Hugo!

-HUGO: Creo que fue la mejor decisión!

-FLORENCIA: ¿Hay alguien más?

-HUGO: En mi caso no, pero no puedo asegurar qué mi esposa no se esté viendo con alguien más, tan solo lo supongo, pero nada me dijo al respecto.

-FLORENCIA: ¿Fue en buenos términos?

-HUGO: Antes de las vacaciones le dije que teníamos que hablar, y creo que lo estaba esperando, la conversación no fue fácil, y al menos para mí, la decisión tampoco. No puedo decir que estaba enamorado de ella como el primer día, fueron muchos años, y creo que hubo un desgaste, por las dos partes. Y si el resultado iba a ser el mismo, en verdad lo prefería así. Ella se quedó viviendo en la casa, pero la pusimos en venta.

Me dijo que tiene un dinero ahorrado, y que uno de sus hermanos le presta lo que le falta para comprar otra casa. Yo ya veré que hacer.

-FLORENCIA: ¿Y vos cómo estás?

-HUGO: En verdad, raro, pero tranquilo, no me sorprendió, y viéndolo después de unos días, creo que la separación tendría que haber sido un tiempo antes.

-FLORENCIA: En verdad lo lamento! Supongo que no debe ser nada fácil tener que empezar una nueva vida, pero aún sos un tipo joven, te queda mucho por vivir, seguramente encontrarás a alguien más.

-HUGO: Ya Veremos! Por ahora, solo trabajo y quizás un poco de deporte, hace bastante que no hago nada!

-FLORENCIA: ¿Acá ya están al tanto?

-HUGO: A la directora se lo dije cuando pedí las vacaciones y a los chicos de la oficina también se los conté, supongo que ya se irán enterando todos!

Conversamos un momento más y me fui para casa, pero cuando lo saludé con un beso en la mejilla, le dije que si en algún momento no estaba bien y necesitaba hablar, que no dudara en llamarme.

A partir de ese día, Hugo no fue el mismo, sí bien su trato seguía siendo amable y respetuoso, rara vez le veía una sonrisa.

Faltaba una semana para las vacaciones de invierno, y Santino ya tenía todo preparado para su viaje de fin de curso a San Carlos de Bariloche.

Se iría en la segunda semana de las vacaciones, y coincidían con las vacaciones de Luis, las que no se había podido tomar en el verano.

Pensando que quizás Luis quería aprovechar esa semana que estábamos solos, y hacernos una escapada a algún lado, hablé con mi directora para ver si me podía tomar una semana de vacaciones.

Me dijo que no había problema, pero de todas formas le dije que se lo confirmaría.

El día que Santino se fue para Bariloche, yo lo acompañé, ese día era el último día de trabajo de Luis, y no podía faltar.

Esa misma noche cuando llegó a casa, me dijo que aprovechando sus vacaciones, su amigo también se había pedido una semana, y que se irían a pescar embarcados a Corrientes por cuatro o cinco días, y mis intenciones de hacer algún viaje con él se fueron al tacho.

Ese fin de semana, Luis llevó el auto hacer un cambio de aceite el sábado en la mañana, yo aproveché y me fui al gimnasio, pensé que quizás podríamos salir a cenar en la noche, pero Luis aprovechando que estaba de vacaciones se iría a la cancha con un amigo, es hincha de Boca Juniors, y se iban a Buenos Aires a ver el partido contra Rosario Central.

Lógicamente volvería de madrugada, por lo que otro sábado en la noche, me quedé sola en casa.

Estaba bastante enojada con Luis, porque nunca armaba algún programa conmigo, y como el domingo se despertó al mediodía, le dejé la comida preparada y me fui a andar en bicicleta, era otro fin de semana, sin planes como pareja y en verdad me estaba empezando a cansar de vivir así.

Me fui hasta el Paseo del Bosque, y ahí me senté varias horas, viendo a las familias pasear y divertirse, y yo sintiéndome más sola que nunca.

Volví a casa como a las seis de la tarde, me di un baño, le dije a Luis que no iba a cenar porque estaba muy cansada, y me fui a la cama, supongo que habrá comido lo que quedó del mediodía.

El lunes en el trabajo, le avisé a la directora que al final no me tomaría las vacaciones, y esa misma tarde un rato después de que yo llegara, el amigo de Luis lo pasó a buscar para irse a pescar, y al despedirse me dijo que volverían el sábado o el domingo, le dije que estaba bien, y se fue despidiéndose tan solo con un beso, casi por compromiso.

Sentía que mi matrimonio ya no tenía sentido, no parecíamos marido y mujer, entiendo que le gusta la pesca, pero estando de vacaciones, podría haber ido unos días a pescar, y unos días a pasear conmigo, pero claramente eso no estaba en sus planes.

Pasé esa semana sola en casa, como era mi costumbre cuando estaba sola, solía andar desnuda por la casa y me masturbaba cuando tenía ganas, esos eran mis planes y mi vida sexual. Llegaba de trabajar y cómo era invierno prendía la estufa del comedor y la de la habitación, una vez que el ambiente se templaba, me sacaba toda la ropa y me quedaba desnuda en el sillón o me iba a mi habitación.

Varias veces me masturbé mirando películas, pero otras tantas lo hice solo con mi imaginación, trayendo a mi mente imágenes de alguna película, pero transportándolas a mi mundo.

Los días pasaron y el primero en volver fue Santino, que llegó de su viaje a Bariloche, el viernes por la tarde.

Luis volvió a casa el domingo por la tarde, y Santino le estuvo contando, lo que ya me había contado a mí de su viaje, mientras yo preparaba la cena.

Pasaron los días, las semanas, los meses y todo seguía igual.

Una tarde sentada sola en el sillón, luego de llegar del trabajo, mientras tomaba unos mates, me puse a pensar que ya iban para siete meses sin que tuviéramos relaciones con Luis, en ese momento se me dio por pensar, qué Luis estaba cogiendo con alguien más.

Quizás fuera una idea estúpida, pero no le encontraba explicación, a su falta de interés sexual en nuestro matrimonio, tampoco tenemos setenta años.

A fines de noviembre, era la fiesta de fin de curso de Santino, una cena en un salón de fiestas, con todos los chicos y sus familias.

Una tarde al salir del trabajo, fui a comprarme ropa, no tenía mucha ropa de fiesta.

Entré en varias casas y miré varios vestidos, ninguno me convencía demasiado, algunos muy osados, otros demasiado formales.

Hasta que entré en una casa de una marca de la ciudad, y vi un vestido que me gustó. Le pedí mi talle a la empleada y fui a probármelo.

Era un vestido gris oscuro, casi hasta las rodillas, la falda con algo de vuelo, en la parte de arriba, el frente estaba todo bordado, en otros tonos de gris y bordó, con un escote no muy marcado y con la espalda casi descubierta.

Al verme en el espejo, en verdad me veía bien, me quedaba muy lindo.

Por supuesto en ese momento pensé que a Luis no le gustaría mucho, pero a mí me encantaba y decidí comprármelo, si tenía que lidiar con Luis, ya lo haría en su momento.

Salí de allí feliz con mi vestido nuevo y me fui a comprar sandalias blancas de taco alto.

Lo usaría con accesorios plateados, y una cartera pequeña de color blanco qué tengo en casa. También pensé que no podría usar con una chalina sobre los hombros, para tapar un poco la espalda.

Al llegar a casa, Santino estaba con dos de sus amigos, qué un momento después se fueron para sus casas.

Le conté a Santino que había comprado ropa para la fiesta, y se la mostré.

Saqué el vestido de la bolsa, y me lo apoyé sobre mi cuerpo, para que Santino se dé una idea.

Mi hijo me dijo que estaba hermoso, pero hizo un comentario, fiel a los de su padre.

-SANTINO: Nunca te he visto con una pollera tan corta!

Y mi respuesta casi que fue automática.

-FLORENCIA: Culpa de tu padre!

Santino hizo una mueca y siguió a lo suyo.

Mi hijo Iría con un traje esa noche, que ya habían ido a comprar con su padre.

Le pregunté si había que hacerle algún arreglo, para hacerlo con tiempo, pero me dijo que su padre le había dicho que le quedaba perfecto.

Al día siguiente al llegar a casa, cómo estaba sola decidí probarme el vestido.

Me quedé en ropa interior, y me lo probé.

En verdad me gustaba cómo me veía, y también me puse las sandalias, las quería usar un poco antes de la fiesta, para evitar el dolor de pies que suele ocasionarme un zapato nuevo.

Al mirarme por la espalda, me di cuenta que se veían los breteles del corpiño, no quedaba bien, me saqué el corpiño y volví a acomodarme el vestido.

Mis tetas no son muy grandes, y el bordado delantero del vestido, disimulaba la forma y los pezones.

No le había mostrado el vestido a Luis, y viéndome sin corpiño, decidí que tampoco le diría que es anoche, nos llevaría corpiño, seguramente, ni cuenta se daría.

Llegó ese viernes de la fiesta, el primero en bañarse fue Santino, luego me bañé yo para dejar el baño libre para cuando llegara Luis.

Cuando llegó fue directamente a bañarse, y luego a cambiarse.

Estábamos bien de tiempo y yo fui la última en vestirme.

A Luis solo le faltaba ponerse el saco, y se fue al comedor con Santino y yo me quedé sola en la habitación cambiándome.

Me puse una bombachita pequeña y el vestido, las sandalias, me maquillé y me puse los accesorios.

En los hombros me puse una chalina blanca, con uno de los vértices apuntando hacia abajo cubriendo mi espalda.

Cuando ya estaba lista, fui para el comedor.

Las caras de mi hijo y de mi marido, fueron totalmente opuestas.

Con una sonrisa Santino me dijo:

-SANTINO: Estás muy linda ma!

Pero el comentario de su padre no fue en ese tono.

-LUIS: Un poco corto ese vestido! No te llega ni a las rodillas!

Por supuesto que no me lo iba a cambiar, ya tenía decidido ir así vestida, si no le gustaba se lo tendría que aguantar.

-FLORENCIA: Me gustó como me quedaba y me lo compré!

Luis no dijo más nada, y salimos para la fiesta.

Por supuesto la cara de Luis lo decía todo, de hecho durante el viaje, no dijo una palabra, pero se la tendría que aguantar.

Llegamos al salón, y fuimos saludando a los padres de los amigos de Santino, pude darme cuenta la mirada de varios hombres hacia mí.

Entramos al salón y nos ubicaron en nuestra mesa, por suerte estábamos juntos con los papás de Matías.

Durante la fiesta Luis no dijo nada y en el momento en que todos estaban bailando, el no quiso bailar, y yo como es lógico, me quedé sentada en la mesa.

Realmente los chicos la pasaron muy bien, cerca de las cuatro de la mañana, la gente empezó a retirarse y media hora después nosotros también nos fuimos.

Llegamos a casa cansados, y nos fuimos a dormir.

En la habitación, Luis se sacó el traje y la camisa, y yo busqué mi ropa de dormir y me fui a cambiar al baño.

No quería desvestirme delante de él, ni se había dado ni cuenta de que estuve toda la noche sin corpiño y no quería una discusión a esa hora.

Me cambié, me saqué el maquillaje, me puse crema en la cara y volví a la habitación, creí que estaría durmiendo, pero claramente estaba esperándome para el reproche.

-LUIS: Florencia! No podés andar vestida así! Ya sos una mujer grande, ¿te diste cuenta como te miraban todos?

Me reventó su comentario, y ya no me quise quedar callada.

-FLORENCIA: Vos te sentirás viejo! Yo no! Y no presté atención quién me miraba y quién no, y en todo caso, sí me miraban debe ser por algo! ¿No?

Su cara lo dijo todo, y ya no dijo más nada, se dio vuelta, apagó la luz de su mesa de noche y se dispuso a dormir.

En verdad yo no la había pasado nada bien en esa fiesta, aunque lo único que me importó, fue que Santino la disfrutara.

El fin de semana casi no me dirigió la palabra, el sábado Boca jugaba de local y se fue a la cancha con sus amigos, como el partido era a las nueve y media, me dijo que se quedaría a cenar en Buenos Aires y que dormiría en casa de su amigo, para no volver tan tarde, y creo que hasta lo agradecí, Santino se había ido a una isla del Tigre el fin de semana con su amigo Matías y la familia, y me volví a quedar sola.

Ese sábado a la tarde salí de compras, y lo primero que compré, fueron un par de conjuntos de ropa interior, uno blanco y uno negro, de los que a mí me gustan, no de los que Luis pretende que me ponga, unos bien chiquitos, tangas diminutas que me dejan el culo al aire, con encajes y transparencias.

Antes de volver a casa compré varias cervezas, esa noche me iba a emborrachar sola y me iba a dar placer.

Lo primero que hice al volver a casa, fue desnudarme y probarme los conjuntos nuevos, me encantaban! Me veía muy sexy, aunque tan solo fuera para mí.

Mientras me preparaba algo para picar, con el conjunto blanco puesto, me tomé un par de cervezas, mientras comía dos cervezas más.

Junté y ordené todo en la cocina, tomándome otra cerveza, luego me senté en el sillón con la compu y otra cerveza más.

Escribí en el buscador, “ropa interior sexy”, y estuve un buen rato mirando muchos modelos, incluso imaginándome con ellos.

Me sentía como una adolescente haciendo travesuras, pero con todas las cervezas que había tomado, ya estaba en ese punto de excitación, y me desnudé por completo.

Con el botellín de cerveza por la mitad, en un momento lo puse entre mis piernas, para acomodar los almohadones del sillón, y el frío casi en mi conchita, me provocó una sensación rara.

Fue en ese momento que apoyé la compu en el sillón, abrí mis piernas, apoyé la botella en la conchita, y empecé a moverla, acariciándola.

Me encantó la sensación, el frío de la botella, me provocaba algo que nunca había sentido, tomaba un trago, y la volvía a frotar por mi entrepierna.

Jugando con el frío de la botella en contraste con el calor de mi cuerpo, tuve un orgasmo.

Se terminó la cerveza y fui a buscar otra, la destape y volví al sillón.

Esta vez, el frío del vidrio, lo recibieron mis pezones, qué se pusieron duros como una piedra, iba y venía de un pezón al otro, mientras que con la otra mano, me volví a masturbar.

Con ese juego tuve otro orgasmo, y me terminé la cerveza.

Me levanté para ir hasta la cocina, y claramente estaba muy mareada, pero me encantaba esa sensación.

Me fui a la habitación, terminé la cerveza de varios tragos seguidos, me acosté boca abajo, y volví a jugar con la botella entre mis piernas, por momentos estuve tentada en meterme la botella, pero al final no lo hice.

Movía el culo en círculos, levantándolo, mientras me tocaba la conchita y las tetas.

Me frotaba el clítoris, y me apretaba los pezones, y tuve otro orgasmo hermoso.

No sé en qué momento me quedé dormida, pero me desperté con ganas de hacer pis y tenía la botella entre mis piernas.

Era la madrugada, y aún estaba muy mareada, hice pis y volví a la cama, no contenta, con los orgasmos que me había sacado, me volví a tocar hasta llegar a un nuevo orgasmo, el último de esa noche.

Al día siguiente me levanté desnuda y me hice unos mates, que tomé sentada en la mesa de la cocina. Luego junté todos los botellines de cerveza, los puse en una bolsa, y los dejé junto a la puerta para sacarlos a la calle cuando me vistiera.

No sabía si Luis vendría a almorzar, y por las dudas prepare comida.

Me vestí y saqué la bolsa con las botellas, luego, con la comida ya preparada y la casa ordenada, me senté a mirar televisión.

Se hicieron casi las dos de la tarde, y entendí que Luis no vendría a almorzar.

Después de comer y limpiar todo, salí a dar una vuelta en bicicleta.

A eso de las seis de la tarde Santino me avisó que estaba volviendo para casa, y a esa hora volví.

Cuando llegué a casa Luis todavía no había vuelto, y a estas alturas, ya me daba lo mismo.

Santino llegó reventado, se dio un baño y estuvimos conversando hasta la hora de cenar, estábamos por empezar a comer, cuándo llegó Luis, que luego de pasar por el baño, se sentó a cenar con nosotros.

Después de cenar Santino y Luis se quedaron conversando, les dije que estaba muy cansada y me fui a la cama, me pasó otro fin de semana sin novedades maritales.

En el mes de noviembre, ya estaba la fecha de la fiesta de fin de año del trabajo, era el viernes catorce de diciembre, en un salón de fiestas.

No sabía que ponerme, y pensé en volver a usar el vestido de la fiesta de egresados de Santino, pero estaba en dudas.

En una cena los tres en casa, le comenté a Luis de la fiesta, y casi por obligación, le pregunté si vendría conmigo, y justo dio la casualidad, que ese día tenía la despedida de soltero de un compañero de trabajo en Buenos Aires.

Por supuesto no insistí en que me acompañara, casi que me hacía un favor.

Un viernes de principio de diciembre, Luis no llegó a la hora de costumbre, me mandó un mensaje diciendo que tomaban algo con los compañeros, y que luego se volvían en auto con uno de los que vivían en La Plata.

Llegó cerca de la una de la mañana, y ni bien entró me di cuenta que venía bastante borracho.

Se sentó un momento en el sillón donde yo estaba mirando una película, pero unos minutos después, se levantó para ir al baño, supongo que por lo bebido que estaba, dejó su teléfono sobre la mesita.

Mientras estaba en el baño le entró un mensaje, y luego otro, y otro, y un par más.

Supuse que eran sus amigos, quizás preguntándole si había llegado bien, y aunque nunca lo había hecho, la curiosidad me pudo, y mire su teléfono.

Los mensajes que eran de un tal, Rolando mecánico, y en la lectura previa del último mensaje, alcancé a leer algo, qué me hizo levantar temperatura.

El mensaje decía:

“Me encantó, espero se repita!”

En ese momento salió Luis del baño, apagué la pantalla del teléfono y lo dejé sobre la mesa, pero tenía que saber que decían esos mensajes.

Volvió al comedor, tomó su teléfono y se fue para la habitación.

Quizás no pueda explicar cómo me sentía, una mezcla de enojo, decepción, y de sentirme la más pelotuda de todas, sí confirmaba lo que estaba sospechando.

Todas las noches deja su teléfono cargándose en su mesa de noche, esperaría hasta que se durmiera, y volvería a husmear en su teléfono, tenía que saber qué era lo que decían esos mensajes.

Esperé más o menos media hora despierta, fui a la habitación y me cambié como para dormir, Luis ya estaba durmiendo, borracho como había llegado, supongo que no se despertaría, pero por las dudas lo llamé y lo toqué en su hombro de forma algo brusca, si se despertaba le diría que escuché un ruido, pero no lo hizo, dormía como un tronco.

Descalza di la vuelta a la cama, tomé su teléfono, y volví a mi lugar.

Creo que Luis sabía que nunca había mirado su teléfono, por eso es que no le había puesto contraseña, todos los mensajes estaban leídos, incluso los últimos que le habían llegado.

Fui directamente al chat de Rolando mecánico, para encontrarme con lo que nunca hubiera querido encontrar.

El último mensaje que decía “Me encantó, que se repita!”, hacía alusión al sábado en la noche, que Luis lejos de ir al partido de fútbol, se había encontrado con una mujer.

Empecé a mirar los mensajes más viejos, para darme cuenta también, qué los días que supuestamente había estado pescando en Corrientes con su amigo, había estado con esa mujer en Gualeguaychú, por la fecha de los mensajes, también supe que el fin de semana que supuestamente ayudó a mudarse a un amigo, había estado con esa mujer, y yendo más atrás en el tiempo, me encontré con un intercambio de fotos, ella le mandaba fotos desnuda, y él respondía con fotos también desnudo en el baño de nuestra casa.

No pude evitar las lágrimas, cualquiera pensaría que estaba con una mujer más joven o más linda que yo, pero era todo lo contrario, quizás suene feo la descripción, pero era mayor que yo y mucho más gorda, y aunque yo no soy una hermosura, de acuerdo a lo que se considera una mujer linda, esta mujer definitivamente, no lo era.

En mensaje es más viejos, ella le mandaba fotos en ropa interior sexy, y Luis le decía que le encantaban, que le gustaría estar ahí para sacárselo él mismo, y un montón de chorradas más.

Fui hasta el último mensaje, para darme cuenta de qué esa relación llevaba casi un año.

Apagué el teléfono, y lo volví a dejar en su lugar.

Ya no quise acostarme con él en la misma cama, me fui al comedor con una manta, y me acosté en el sillón.

No podía parar de llorar, pero no por su doble vida, o por su infidelidad, o porque haya dejado de quererme, sino por lo pelotuda que fui, por como tantas veces había intentado recuperar nuestro matrimonio, y el cogiéndose a esa gorda asquerosa hacía un año.

No puedo entender cómo le dio la cara, si ya no quería estar conmigo, porque no tuvo los huevos de venir y decírmelo en la cara.

El fin de nuestro matrimonio ya estaba decidido, y mañana mismo cuando se despertara, me iba a escuchar y por supuesto, le diría que me divorciaría de él, y qué me importará una mierda lo que él pueda pensar o decir.

Lo único que me preocupaba era Santino, aunque ya es grande y puede entender lo que pasa entre sus padres, bueno, en verdad lo que ya no pasa.

No sé en qué momento me quedé dormida, pero me desperté con la casa en silencio, era las nueve de la mañana, me preparé un café y me senté a esperar que el hijo de puta de Luis se levantara.

Lo hizo recién a las once y media de la mañana, llegó a la cocina, y me encontró con mi cara de mala leche.

-LUIS: ¿Qué pasó, no dormiste bien anoche?

-FLORENCIA: Dormí para la mierda!

-LUIS: ¿Por?

-FLORENCIA: Por tu culpa, hijo de puta!

-LUIS: ¿Qué te pasa?

-FLORENCIA: A vos qué te pasa! Forro de mierda, hijo de mil puta!

-LUIS: Pará! No me grites y dejá de putear!

-FLORENCIA: Te grito todo lo que se me cantan los ovarios! Quiero el divorcio ya! Y hoy mismo te vas de esta casa o me voy yo! No pienso pasar un día más bajo el mismo techo que vos!

-LUIS: Pará loca! ¿Qué decís?

-FLORENCIA: Que ya no pienso pasar un día más con vos! Sos un hijo de mil puta, y te vas a la puta madre que te parió! Vos y la gorda chota esa!

-LUIS: ¿De qué estás hablando?

-FLORENCIA: Encima te haces el boludo! Cagón! Decí la verdad forro! Hace como un año que estás con la gorda esa! Vi todos los mensajes en tu teléfono!

-LUIS: ¿Y qué haces vos mirando mi teléfono?

-FLORENCIA: ¿Eso es lo que te preocupa? Pelotudo de mierda! ¿Qué te crees el macho de América y sos un pobre tipo, un cagón! Miré tu teléfono porque no paraban de llegarte mensajes del mecánico Rolando, o me estabas cagando, o estabas cogiendo con un tipo! Forro! Y desde ya te digo, Santino se va a enterar de esto, del motivo por lo que sus padres se van a divorciar.

-LUIS: Escúchame!

-FLORENCIA: No te escucho una mierda! Ya no quiero escucharte más, ni verte más! Andate con la gorda! Váyanse los dos a la re mismísima mierda! Y el lunes mismo, empiezo los trámites del divorcio! Y si hoy vos no te vas, me voy yo, no pienso pasar un minuto más con vos en la misma casa!

-LUIS: Me voy yo!

-FLORENCIA: Perfecto! Y cuanto antes mejor!

-LUIS: Me voy a Buenos Aires!

-FLORENCIA: Andate donde se te ocurra! A la mierda si es posible! Bien lejos hijo de mil puta!

Se fue para nuestra habitación, y un rato después volvió con un bolso, ni siquiera se despidió, y cuando salía, hizo el intento de tomar la llave del auto.

-FLORENCIA: Ni se te ocurra! El auto no te lo llevás! Lo vamos a usar Santino y yo.

Sin decir nada dejó las llaves y salió de casa.

Después que se fue me sentía rara, nerviosa, enojada, pero creo que en el fondo estaba aliviada. Sí me preguntaron si lo estaba sufriendo, diría que no, tan solo me sentía como la más pelotuda, por no haberme dado cuenta antes.

El domingo después del almuerzo volvió Santino, y cuando preguntó por su padre le dije:

-FLORENCIA: Vení hijo! Tenemos que hablar!

-SANTINO: ¿Qué pasa ma?

-FLORENCIA: Tu padre y yo nos vamos a divorciar? Ya sos grande y creo que podés entenderlo!

-SANTINO: ¿Por qué? ¿Qué pasó?

-FLORENCIA: Los detalles se los tendrás que preguntar a tu padre, pero el motivo es porque que me engaña con otra mujer!

-SANTINO: ¿Cómo? ¿Papá con otra mujer?

-FLORENCIA: Sí hijo! Y desde hace casi un año!

-SANTINO: No puede ser! Papá no te haría eso!

-FLORENCIA: Yo creí lo mismo! Pero lo viene haciendo!

-SANTINO: ¿Y cómo lo supiste? ¿Estás segura?

-FLORENCIA: El viernes volvió bastante borracho de un encuentro con sus amigos, dejó el teléfono en la mesita y mientras estaba en el baño, no paraba de sonar, le llegaron un montón de mensajes. Sé que no está bien, y nunca lo había hecho, pero me llamó la atención tantos mensajes a esa hora, miré el último mensaje, y eso me hizo sospechar.

Cuándo se durmió, miré un montón de mensajes que tiene con esa mujer, y me di cuenta que está con ella hace mucho tiempo, y que me mintió muchas veces para irse con ella. No puedo seguir viviendo con él, espero que lo entiendas hijo!

-SANTINO: No lo puedo creer!

-FLORENCIA: Yo tampoco! No te voy a hablar mal de tu padre, sé la relación que tenés con él, pero entenderás que no puedo seguir con esta farsa de matrimonio.

-SANTINO: Me dejas helado! ¿Y dónde está papá ahora?

-FLORENCIA: Le dije que se iba a él o me iba yo, y decidió irse a Buenos Aires, supongo que en la casa de esa mujer!

-SANTINO: Qué pelotudo! ¿Es una pendeja?

-FLORENCIA: Por las fotos que vi, es más grande, más fea y más gorda que yo!

-SANTINO: Que boludo! ¿Cómo pudo hacerte algo así! Si ya no quería estar con vos, ¿por qué no vino y te lo dijo?

-FLORENCIA: No lo sé hijo! eso se lo tendrás que preguntar a él! Pero espero que entiendas que ya no podemos seguir juntos, si hubiera sido, no sé, un desliz de una noche de borrachera, hubiera sido otra cosa, pero, ¿un año? No lo podré perdonar nunca!

-SANTINO: Creo que yo en tu lugar, tampoco podría!

Conversamos un momento más, y Santino me preguntó qué pasaría con la casa, yo le dije que todavía no sabía, pero le dije, que me gustaría que siguiera viviendo conmigo, aunque eso sería decisión suya, y yo la respetaría.

Ese mismo lunes, hablé con Mariela, una de las chicas abogadas del departamento legal del trabajo, qué tiene un estudio. Le conté la situación, y le dije que la contrataba como mi abogada para el tema del divorcio.

Me dijo que me quedara tranquila que ella se ocupada de todo, me pidió mis datos completos y los de Luis, me dijo que al día siguiente, ya se pondría a trabajar en la demanda de divorcio.

Durante esa semana no supe nada de Luis, pero el viernes por la tarde, Santino me dijo que se iba a Buenos Aires, quería hablar con su padre.

Mariela se comunicó con Luis, y lo puso al tanto de los trámites.

Luis no puso objeción y el divorcio sería de común acuerdo.

Santino ya era mayor de edad, por lo que podría decidir qué hacer, y respecto de la casa y el auto, o se ponía en venta, o uno de los dos se quedaba con la casa y le pagaba su parte al otro.

Yo preferiría que se vendiera, ya no quería vivir en esa casa donde había vivido con él.

De común acuerdo, la casa se puso en venta, incluso antes de que saliera la sentencia de divorcio, pero todo eso estuvo documentado por Mariela.

Hubo un interesado casi dos meses después, que se término decidiendo por comprarla.

Los primeros días del mes de mayo, encontré un departamento para alquilar, y me pedí dos semanas de vacaciones para hacer la mudanza y organizarme.

Santino decidió quedarse a vivir conmigo, él me dijo que iba a visitar a su padre algunos fines de semana, y que incluso seguirían yendo a pescar.

Yo por supuesto estuve de acuerdo, el problema era entre su padre y yo, y a pesar de estar divorciados, seguíamos siendo sus padres.

En esas dos semanas de vacaciones con Santino hicimos la mudanza, y para mediados de mes ya estamos instalados en la nueva casa.

Cuando volví de las vacaciones, una tarde antes de volver para casa, vi que la oficina de Hugo estaba abierta.

Entré en su oficina pidiendo permiso, y al verme, esbozó una sonrisa.

-HUGO: Hola Flor! ¿Cómo fueron esas vacaciones?

-FLORENCIA: Aunque no lo creas me acordé de vos, me tomé las vacaciones para mudarme, me divorcié de mi marido y me mudé a un departamento!

-HUGO: Jodeme! ¿Qué pasó?

-FLORENCIA: Me enteré que tenía una relación con una mujer hacia casi un año!

-HUGO: Nooo! No te puedo creer!

-FLORENCIA: Yo tampoco lo podía creer, pero cuando me enteré, le dije que se iba él o me iba yo! Se fue a Buenos Aires, y cuando se vendió la casa me mudé a un departamento.

-HUGO: ¿Y Santino? ¿Cómo lo tomo?

-FLORENCIA: Santino ya es grande, es inteligente y lo entendió! No sé lo que habrá hablado con su padre, pero siguen en contacto, y decidió seguir viviendo conmigo.

-HUGO: ¿Y vos cómo estás?

-FLORENCIA: Cuando lo supe me salió enojarme, y pensar que fui la más pelotuda de todas! Por no darme cuenta! Pero si me preguntaras si lo sufrí, te diría que no, hacía tiempo que ya no teníamos una vida de pareja, casi nada compartíamos, ya en algún otro momento te contaré!

-HUGO: Me hubieras dicho te ayudaba con la mudanza!

-FLORENCIA: La hicimos con Santino y con los chicos de la empresa mudadora! Pero gracias!

-HUGO: Cualquier cosa que necesites, me avisás!

-FLORENCIA: Gracias Hugo! Me voy para casa, me tengo que cambiar para ir al gimnasio!

Nos despedimos y me fui.

De camino a casa iba recordando lo que habían dicho las chicas, de que Hugo estaría haciendo vida de soltero.

En los encuentros que habíamos tenido, en verdad la había pasado muy bien con él, pensé que quizás un día de estos podríamos salir a tomar una cerveza o a cenar.

Con todo lo que había pasado, Santino había descuidado un poco la facultad, pero poco a poco se fue recuperando.

Fin de semana por medio iba a visitar a su padre, y se quedaba el fin de semana con él.

Nunca le pregunté sobre la conversación con su padre ni dónde estaba viviendo, o si lo hacía con esa mujer, y Santino nunca me lo dijo tampoco.

Era el mes de julio, y al volver Santino de Buenos Aires un fin de semana, me dijo que el padre le había ofrecido entrar a trabajar en la empresa donde él lo hacía, por supuesto en Buenos Aires, y cuando le pregunté si se iría a vivir con su padre, me dijo que si aceptaba el trabajo, viviría en Buenos Aires pero no con su padre, Luis le ayudaría a pagar un alquiler y seguiría la carrera en la universidad de Buenos Aires.

Por supuesto no me cayó muy bien, pero Santino aún no lo tenía decidido.

No le iba a poner ningún pero, Santino ya es grande, responsable y muy ubicado, y si tomaba esa decisión, yo por supuesto la iba a respetar y lo iba a apoyar.

En el trabajo no le había comentado a nadie de mi divorcio, ni siquiera a las compañeras de oficina, la única que lo sabía era mi directora, pero le pedí que no dijera nada, nunca hablaba de mi vida privada en el trabajo, bueno…, también Hugo lo sabía.

Los primeros días del mes de septiembre, nos juntamos con las chicas de la oficina, y había pensado en contárselos quizás esa noche.

A partir de que ya no estuve con Luis, me empecé a vestir como yo quería, y esa noche cuando las chicas me vieron llegar con un vestido más bien corto, sandalias de taco y una remera ajustada, se sorprendieron.

Las cervezas empezaron a correr, la reunión era en el quincho de la casa de Sofía.

Cuando terminamos de comer, ya con varias cervezas cada una, como siempre el tema fueron los hombres, y entre ellos, una de las chicas, comentó de que Hugo se había separado, muchas se sorprendieron, incluso yo sabiéndolo, me hice la sorprendida.

Varias chicas dijeron, qué no sería mala idea buscarlo, y quizás tener algún encuentro con él, a lo que yo por supuesto, no hice ningún comentario.

Incluso alguna se animó a conjeturar, y decir que seguramente Hugo seguiría haciendo vida de soltero, incluso un par de chicas casadas, dijeron que era una tentación que estuviera solo.

Después de algunas anécdotas, y ya con varias cervezas encima, les dije a las chicas que tenía que contarles algo, y cuando todas hicieron silencio, les conté que me había divorciado y que me había mudado a un departamento.

Todas se sorprendieron, no podían creer que después de tanto tiempo, me hubiera separado de Luis, y por supuesto preguntaron el motivo, no les mentí, les dije que tenía una relación paralela con otra mujer.

El ánimo de la noche decayó, pero abriendo otra cerveza, les dije que no era para ponerse mal, que yo no estaba mal, y que estaba mejor sola.

Y empezaron los comentarios, sobre que tenía que empezar a salir, y a organizar salidas de solteras conmigo.

Les tuve que decir que no se entusiasmaran, que no tenía pareja pero que seguía viviendo con mi hijo.

La cosa quedó ahí, y pasamos una linda noche, y por primera vez, fui casi la última en irme.

En el mes de noviembre, Santino volvió un domingo a la noche de la casa de su padre, y mientras cenábamos, me dijo:

-SANTINO: Mami estuve hablando con papá, y voy a aceptar el trabajo en la empresa.

-FLORENCIA: Está muy bien hijo, es tu decisión, tu futuro, y si es lo que querés hacer, yo te voy a apoyar siempre!

-SANTINO: Y me voy a ir a vivir a Buenos Aires!

-FLORENCIA: Está bien hijo! ¿Y vas a estudiar allá?

-SANTINO: Si, ma! Ya estuve averiguando los horarios de la facultad, y puedo cursar después del trabajo!

-FLORENCIA: Me alegro hijo! Es tu vida corazón, y tenés que hacer lo que quieras hacer con ella!

-FLORENCIA: Lo único que me gustaría, es que de vez en cuando vengas a verme!

-SANTINO: Sí ma, quedate tranquila que voy a venir los fines de semana!

-FLORENCIA: Podés venir cuando quieras! Está siempre será tu casa!

Le di un abrazo para que sienta que lo estaba apoyando en su decisión, aunque en el fondo no me hacía mucha gracia, que tuviera más contacto con su padre que conmigo, pero como dice Gibran, los hijos, son hijos de la vida.

A partir de ese momento, tuve que hacerme a la idea, de que a más tardar en un par de meses, me quedaría sola, ¿estaba en un momento de mi vida, en el que podía pensar en volver a relacionarme con un hombre? Creo que no, aunque no me siento vieja aún, las chicas de la oficina dirían, que estando sola tenía que aprovechar, pero no sé si estaba preparada, fueron muchos años de matrimonio y me siento fuera de estado, para pensar en otra relación.

Ya el tiempo lo dirá.

Cenando con Santino una noche, me contó que a su padre lo habían ascendido a jefe en su trabajo, y qué con su mayor sueldo se había comprado un auto.

Por supuesto no hice ningún comentario al respecto, no me interesaba mucho lo que pasara con él.

Comenzó diciembre y ya estaba la fecha de la fiesta de fin de año del trabajo.

Esta vez también era en el camping del sindicato.

Una tarde cuando me estaba yendo del trabajo, pasé como otras veces por la oficina de Hugo, nos tomamos unos mates y me preguntó sí iría a la fiesta.

Le dije que sí, pero que quizás iría con alguna de las chicas, para no tener que ir en el auto.

En ese momento Hugo se ofreció a pasarme a buscar y luego llevarme a casa.

Por supuesto le agradecí la intención, ya vería luego con quien ir.

Empecé a pensar que ponerme esa noche, y en gran parte dependería de como estuviera el día, sí era una noche de calor, quizás me volvería a poner el vestido, qué había usado en la cena de egresados de Santino, el que a Luis no le había gustado.

Unos días después, hablando con las chicas de la oficina, les dije que quizás no iría con mi auto, dos de las chicas iban con sus parejas, y cuatro de las chicas solteras iban en un auto.

Para no incomodar a las chicas que iban con sus maridos, decidí aceptar la propuesta de Hugo, si es que aún seguía en pie, después de todo me estaba haciendo un gran favor, otro más!

La fiesta era un viernes por la noche, y el miércoles cuando me iba del trabajo, pasé por la oficina de Hugo, y le dije que si todavía seguía en pie la propuesta.

Me dijo que sí y me preguntó a qué hora quería que me pasara a buscar, y le dije que pasara a eso de las ocho y media, como para llegar a eso de las nueve de la noche.

Finalmente ese viernes hacía calor, y me decidí por el vestido gris.

Hacía tiempo ya que había dejado de usar la ropa interior que usaba con Luis, y poco a poco fui renovando los conjuntos, por esos más a mi gusto.

Ese viernes llegué del trabajo, hice algunas compras y me di un baño, me sequé el pelo y me puse una tanguita blanca y el vestido sin ponerme corpiño.

Me peiné recogiendo el pelo, me maquillé me puse las sandalias blancas de taco alto, accesorios y la carterita blanca, esta vez iría con la espalda descubierta.

A las ocho y media en punto, Hugo me mandó un mensaje que ya estaba en la puerta, le contesté que ya salía, me di una última mirada al espejo, me puse perfume y salí.

Hugo estaba apoyado en el auto fumando un cigarrillo, y al verme salir de casa, esbozó una sonrisa.

Continuará…

Continúa en