Xtories

Los nuevos vecinos

Sandra creía que mudarse sería el comienzo de su vida en pareja, pero la vecina del 4º tiene otros planes. Mientras ella y Álex se desfogaban en la cocina, no imaginaron que al otro lado de la pared, Fátima escuchaba cada gemido con hambre creciente. Ahora, la puerta de enfrente está a solo un paso.

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Por fin se habían atrevido a dar el paso. Sandra y su novio Álex iban a compartir piso por primera vez. Si bien era cierto que habían convivido algún que otro fin de semana o vacaciones, de ahí a pasar a vivir juntos había un trecho importante, y por eso Sandra se encontraba nerviosa y emocionada a partes iguales.

El piso que habían elegido estaba en un barrio bastante tranquilo y familiar. Su piso estaba en la última planta en un bloque en el que compartían rellano de la escalera con otra vivienda. “¡Menos mal que tiene ascensor!” pensó Sandra cuando fueron a visitarlo antes de decidir quedárselo. No era un piso muy grande, salón-cocina con barra americana, un baño y un dormitorio y una pequeña terraza, pero la verdad es que para ellos dos estaba bastante bien, y más teniendo en cuenta que desde que habían terminado la carrera era la primera vez que se podían permitir a sus 27 años vivir fuera de casa de sus padres, gracias a que Álex había encontrado un curro nuevo como informático a jornada completa y en muy buenas condiciones.

Cuando llegaron al portal del piso, bastante cargados con cajas y maletas de la mudanza, entraba una mujer de unos cuarenta y tantos. Era rubia con el pelo rizado, muy elegantemente vestida con tacones, falda y una blusa, pero lo que más destacaba era su escote que resaltaba enormemente sus pechos.

“Tienen que ser por lo menos una copa D” pensó Sandra, que no pudo evitar mirarle el escote. Lo cierto es que siempre había tenido algo de complejo, si bien no era plana (sus tetas tenían el tamaño justo para que Álex pudiera abarcarlas con una mano) siempre se había preguntado cómo sería tenerlas más grandes y poder rodear con ellas el pene de su novio. “Ya estás otra vez Sandra, necesitas desfogar pero ya”. Lo cierto es que viviendo en casa de sus padres era difícil encontrar momentos de intimidad con Álex y llevaban casi un mes de sequía por lo que estaba que se subía por las paredes… y desando estrenar el piso.

Absorta en sus pensamientos se dio cuenta que su novio había empezado a cruzar una conversación con la mujer:

-“Tranquilos que os sujeto la puerta que vais muy cargados”

-“Muchas gracias, muy amable. Ya me veía en una odisea para encontrar las llaves del portal en el bolsillo, jaja.”

-“Nada hombre, todo fuera eso. ¿Supongo que sois los nuevos vecinos del 4º no?”

-“Pues sí, no sé cómo lo ha podido deducir si no venimos cargados de mudanza ni nada” bromeó Álex.

-“Jajaja. Una que es muy observadora… Me presento soy Fátima y resulta que soy la otra vecina del 4º, por eso sabía que el piso se había quedado libre. Así que ya sabéis para lo que os haga falta estoy en la puerta de enfrente” comentó mientras entraba con ellos en el portal y los acompañaba hacia el ascensor.

-“Muchas gracias. Y mucho gusto Fátima, ella es Sandra y yo Álex, perdona que no te demos dos besos pero vamos un poco cargados” bromeó Alex.

- “Sí, perdonad, no os entretengo”, rio Fátima “Os dejo el ascensor, yo subo por las escaleras y así hago algo de ejercicio”.

- “Pero si cabemos todos” dijo Alex parando la puerta del ascensor para que no se cerrara. “Nos apretamos un poco”. Insistió tanto que al final Fátima acabó cediendo y subiéndose al ascensor.

Lo cierto es que iban un poco apretados. Sandra se colocó apoyando la espalda en uno de los laterales del ascensor, quedando de lado al espejo del fondo. Esto hizo que Alex al entrar con una caja cargada delante no pudiera girarse, quedando de espaldas mirando directamente al espejo. Fátima entró la última y se intentó colocar lo más cerca posible de la puerta, pero al estar demasiado cerca el sensor del ascensor no la cerraba, así que tuvo que moverse y acercarse algo más, rozando un poco con sus pechos la espalda de Álex hasta que se cerró la puerta del ascensor.

“Con esos pechos como para no ir rozando con todo” pensó Sandra que había observado el percance y había seguido observando el escote de su nueva vecina. Al levantar la vista, se dio cuenta de que Fátima se había dado cuenta de que le estaba mirando el escote. “Dios mío que vergüenza” pensó mientras apartaba rápidamente la mirada y la fijaba en la esquina del ascensor que había adquirido un interés sin igual en ese momento. Se atrevió a volver a mirar a Fátima a través del espejo del ascensor y vio cómo le devolvía la mirada mientras sonreía socarronamente, lo que hizo que se sonrojara aún más y no dejara de mirar la interesantísima esquina hasta que el ascensor se abrió en la cuarta planta.

“Hasta luego, un placer conoceros y lo dicho, para cualquier cosa ya sabéis cuál es mi puerta” dijo Fátima mirando Alex y luego a Sandra que volvió a sonrojarse.

Se despidieron y entraron en el piso donde Sandra se quedó desempaquetando y ordenando mientras que Álex iba y venía del coche subiendo bultos hasta que terminó y empezó a ayudar a desempaquetar. Hacia las 3 de la tarde hicieron una pausa para comer algo. Sandra puso a hervir agua para hacer pasta cuando notó que Álex se le acercaba por detrás y le rozaba el culo con el paquete. Sandra le correspondió moviendo su culo hacia atrás presionando su polla contra sus cachetes, moviéndose hacia delante y hacia atrás. Álex empezó a besarle el cuello y el lóbulo de la oreja.

“Mmmm” gimió Sandra mientras la mano de Álex se deslizaba bajo su pantalón y sus bragitas buscando su coñito que empezaba a estar muy mojado. Los dedos de Álex empezaron a moverse en círculos sobre su clítoris. Sandra sentía los pezones como piedras mientras le comía la oreja y notaba sus manos en su coño que no dejaba de chorrear.

“Estás bien mojadita, ¿eh?, tienes ganas de polla”

“Mmmm sí joder necesito polla” dijo Sandra con rabia mientras movía fuertemente el culo contra el pene de su novio ansiando que traspasara la tela de sus mayas y su chándal y se le clavara hasta los huevos. “Quiero que me revientes….”

Bruscamente tuvieron que parar porque el agua hirviendo empezó a rebosar de la olla y tuvieron que poner orden en la cocina. Decidieron calmarse un poco hasta que terminaran de comer. Sin embargo la tregua no duró mucho

Cuando Sandra estaba llevando los platos al fregadero después de la comida, Álex se le acercó de nuevo por detrás y empezó a magrearle las tetas subiéndole la camiseta al tiempo que le besaba el cuello y restregaba su polla contra su culo.

“Me encanta cuando no llevas sujetador” susurró a su oído mientras comenzaba a acariciarle y pellizcarle los pezones, notando cómo se endurecían entre sus dedos.

“Mmmmm” no pudo sino atinar decir Sandra al notar que retiraba sus manos de sus tetas solo para notar cómo le bajaba las mayas y las bragas hasta los tobillos e inclinándola sobre la encimera de la cocina, notando como el frío mármol endurecía aún más sus pezones.

”Abre bien las piernas” ordenó le Álex al tiempo que restregaba su polla contra su coñito ya encharcado y le daba una sonora cachetada en el culo que la hizo gemir de nuevo.

“¡Joder fóllame ya cabrón! ¡Estoy mojadísima! Pffff, noto como me bajan los flujos por los muslos…” gemía mientras movía el culo intentando que la polla de su novio le entrara en el coño. “MetemelaAAAAAAAAAAAAH SÍ JODER” la polla había entrado de un empujón hasta los huevos y ahora la estaba perforando a un ritmo endemoniado. “aaaamm pfff sí JODER que gusto mmmm” gemía mientras se llevaba una mano a su coño para estimular su clítoris al ritmo de la follada.

Sandra no podía parar de gemir. Notaba la mano de su novio en su espalda presionándola contra la encimera, haciendo que sus tetas se aplastaran contra ella, notando el frío de la misma en los pezones, notaba los huevos de su novio rebotando y dándole en la mano que usaba para masturbarse, pero sobre todo notaba la polla de su novio entrando sin parar una y otra y otra vez. Estaba cerca del orgasmo, lo notaba no iba a aguantar mucho más….

“Cariño me voy a correr no aguanto más….” gimió Álex entre embestidas.

“Yo también estoy a punto, córrete sobre mí si no aguantaaasss” notó como la polla salía de su coño, prácticamente al mismo tiempo que empezó a notar los primeros chorreones de semen contra su culo. Notar el calor del semen en su piel fue el detonante que necesitaba.

“Me corroooooooooAAAAAAAAAAAH” empezó a gemir notando un orgasmo que la inundaba y le hacía convulsionar las piernas apoyada contra la encimera de la cocina, con su culo cubierto de semen.

“Te quiero” le susurró Álex en el oído al tiempo que le besaba el cuello, a lo que ella respondió con un leve gemido y un estremecimiento mientras recuperaba el aliento.

…………………………

Mientras, en el piso de al lado Fátima se encontraba recostada en el sofá. Su blusa desabrochada con sus grandes tetas saliendo por encima del sujetador. Su falda hecha un guiñapo en el suelo junto con sus bragas que aún estaban en uno de sus tobillos. Sudorosa y con la respiración acelerada, todavía tenía una maño en boca para amortiguar los gemidos y la otra sobre su coño que había estado torturando mientras escuchaba follar a sus nuevos vecinos hasta llegar al orgasmo que acababa de dejarla exhausta.

Sonrió mientras se recomponía un poco. Le habían gustado los nuevos vecinos, y mucho más lo que había escuchado de ellos. Seguro que de una forma u otra iba a pasarlo muy bien gracias a ellos.

¿CONTINUARÁ?