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Triosfeb 2023

Paola y Emma 7

Paola no esperaba que su deber incluyera desnudarse ante un extraño. Pero cuando la profesora necesita alimentarse, el placer de otros se convierte en su única herramienta de supervivencia.

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Emma cumplió con su palabra y le devolvió su madre, Paola miró con atención el aspecto de su madre, parecía más joven y bonita, pero era porque llevaba ropa más actual y más seductora, lo que causaba una impresión de que era más atractiva. Emma también le dio, al igual que con ella, el manual, pero esta vez de como tratar a su madre.

La madre de Paola hacía todas las necesidades básicas sin ayuda, pero se debía cuidar de ella prácticamente todo el día y si Paola quería que aprendiera alguna acción nueva, esta tenía que repetirse una y otra vez hasta que su madre la reconociera y la asimilara. Paola agradeció que el fin de curso estuviera cerca, así podría dedicar tiempo a su madre y aunque las cuentas le preocupaban, pensó administrar sabiamente el dinero que su madre tenía ahorrado para las vacaciones. En lo único que intervino Emma fue en el trabajo de la madre de Paola. Emma le dijo que se encargaría, Paola asumió que Emma tendría gente en el trabajo de su madre y ordenaría que no se le buscara.

El curso escolar terminó, y con él, los rumores sobre el exhibicionismo de cierta estudiante. Paola se dedicó de lleno a su madre. Unos días después de empezadas las vacaciones, la profesora se presentó en la casa de Paola.

—Hola Paola. ¿Cómo va todo? Vengo a ayudarte con tu madre.

—Hola profesora. ¿Emma la envió?

—Así es, me ha ordenado cuidarte, pero... —La profesora dudó por un momento en continuar— aunque Emma no lo hubiera ordenado igual habría venido a verte y ayudarte con tu madre.

Paola dudó por un momento, pero al ser orden de Emma no tuvo mucho que refutar. Por otro lado, con la ayuda de la profesora, la madre de Paola tuvo un avance más rápido, pudo enseñarle otras acciones, lo que hizo que Paola confiara más en la profesora. Una vez Paola creyó escuchar a la profesora pedirle perdón a su madre, pero como los avances iban bien, Paola no dijo nada.

Los días pasaban, la madre de Paola mejoraba cada vez más, un día la profesora le propuso a Paola ir las tres a un parque a sentir el aire, Paola dudó, pero luego se convenció de que era buena idea, no estaría sola y la profesora podría ayudarla en caso de requerirlo, por otro lado, también sentía el hastío de estar encerrada todos esos días y tomar aire también le serviría a ella. Acordaron que irían el día siguiente.

El paseo fue bueno, no hubo incidentes, aunque Paola miraba con desconfianza a casi todos a su alrededor, hubo algunas miradas que no se apartaban de Paola, la profesora la tranquilizó diciendole que era por la atractiva figura que poseía, después le dijo que el día siguiente tendría que atender un asunto importante y no podría estar con ella. Paola le preguntó qué tenía que hacer, la profesora solo respondió que era algo que Paola tendría que hacer igualmente después de un tiempo, Paola entendió que era el momento de alimentarse para la profesora. Sin embargo, al día siguiente, por la mañana, la profesora se presentó en la casa de Paola.

—Hola buenos días profesora. ¿No iba a estar ocupada hoy? —Dijo Paola entre bostezos.

La profesora solo respondió con un escueto Hola y levantó su móvil, enfocando la pantalla hacia Paola, donde se veía a Emma.

—Hola perrita. ¿Disfrutaste tus vacaciones? Espero que si, porque tienes trabajo por hacer, y en parte debes agradecerle a tu querida profesora que tengas que trabajar, bueno, igual lo ibas a hacer, solo se ha adelantado tu labor.

Paola miró la pantalla del móvil y se espabiló lo mejor que pudo y contestó.

—Sí, ama, haré lo que me ordene.

—Bien, tu primera misión será conseguir el alimento de la profesora.

—Entiendo, ama.

—La profesora te dará toda la información que necesites, no me decepciones a menos que quieras verme molesta de nuevo.

Sin esperar la confirmación de Paola, Emma cortó la comunicación.

La profesora guardó su móvil.

—Disculpa, no quería que pasara esto, de verdad yo hubiera querido actuar sola, pensé que no estando Emma por aquí, podríamos relajarnos un poco.

Paola se talló los ojos.

—Bueno, eso ya no importa. ¿Cuál es el objetivo profesora? —Preguntó Paola restándole importancia al asunto.

—No me juzgues, ¿ok? Yo, debo alimentarme de hombres gordos, al igual que a ti te disgustan los mataditos, a mí me disgustan las personas con sobrepeso.

Paola recordó cuando se alimentó la última vez en casa de Emma y vio a la profesora encima de un hombre gordo, entonces Paola supuso que si su alimento iba relacionado con su maldición y como Paola había visto cambiar de forma varias veces a la profesora, supuso que el pacto de la profesora fue porque ella era obesa y deseo alterar su apariencia.

—Bueno, al menos no será tan complicado encontrar su alimento. ¿Algún rasgo o característica especial a conseguir o evitar?

—Los que llegan a tener complicaciones para respirar son los que me llenan más rápido.

Paola solo levantó los hombros y confirmó que le ayudaría lo mejor que pudiera, aunque pensaba que para ella no supondría un gran esfuerzo haciendo uso de su maldición. Le pidió a la profesora que cuidara de su madre mientras iba de cacería.

Con las indicaciones que le dio la profesora, Paola encontró algunas personas que cumplían con los requisitos de la profesora. Paola le mandó fotos a la profesora sobre las posibles personas-alimento para que eligiera y tal como pensó una vez que la profesora eligió su presa a Paola no le costó ningún trabajo seducirlo.

El elegido fue un tipo de cara rechoncha, rosado, de barriga prominente, con movilidad algo pesada. Paola lo sedujo y como sentía que así pagaba el favor que la profesora hacía con su madre para aprender o recordar cosas más rápido, no le importó que el tipo gordo se aprovechara y la manoseara mientras ella lo seducía. Él era un tipo mayor, y no era un nerd, sabía lo que quería, entonces Paola le dijo que tenía una sorpresa que seguro le gustaría, el tipo ni se lo pensó y aceptó. La profesora ya tenía preparado el lugar para el encuentro, una habitación de un hotel que estaba bajo el dominio de Emma. Paola y el hombre obeso llegaron al lugar. La profesora que ya los esperaba se sorprendió cuando habiendo hecho las presentaciones, Paola dijo que se quedaría, la profesora le preguntó si estaba segura, ella contestó que era en retribución por lograr los avances con su madre.

Entre ambas comenzaron a seducir al hombre, Paola notó la premura por terminar y el desagrado de la profesora al saber que tenía que alimentarse de aquel hombre. Paola había aprendido que si iban directo a la penetración, la profesora no aprovecharía su comida. Por su parte, el hombre gordo también quería apresurarse, dándoles órdenes para que hicieran ciertas poses o se dejaran tocar ciertas zonas, Paola para calmar al tipo ofreció darle un espectáculo con la profesora, el hombre aceptó y ambas se dirigieron al baño, pero el tipo les advirtió que no esperaría demasiado. Ya en el baño, Paola le explicó el plan a la profesora y entre ambas hicieron lo mejor que pudieron con sus ropas para que estas se vieran más sexis y provocativas.

Paola se quitó el sostén, amarró su blusa para que quedara como ombliguera, y desabotonó algunos botones, dejando ver un agradable escote y la insinuación de sus pezones por debajo de la blusa, la imagen que vio en el reflejo del baño le agradó, la gargantilla negra ajustada en su cuello la hacía lucir un cuello largo y estilizado que al contraste con su escote le pareció muy sugerente. La profesora, por su parte, se quitó las bragas y se subió su falda, lo más que pudo dejando al descubierto sus gruesos muslos, la falda le quedó a poco de que se le vieran sus grandes nalgas, luego se calzó sus tacones con lo que su culo se levantó un poco más haciéndolo más apetecible. Con el poco tiempo que tenían, Paola solo se amarró su cabello en dos coletas altas, mientras que la profesora solo se alborotó el suyo.

Cuando salieron del baño y el hombre que comenzaba a desesperarse las observó, sin embargo, quedó fascinado con la imagen que ambas tenían y cómo resaltaban sus atributos. Paola comenzaba a excitarse por ser vista, vestida de esa manera, si bien sabía que tenía un cuerpo envidiable, el que la mirada del tipo se perdiera en ella, mirando y estudiando cada parte, la ponía caliente, cuando el hombre gordo trabajosamente trató de incorporarse para acercarse a ellas, Paola le hizo de nuevo una petición para que esperara.

—Nos tendrás, pero antes te daremos un espectáculo para que te emociones más.

El hombre iba a protestar, pero Paola usó su maldición y entonces él solo se quedó sentado en la amplia cama observando. Ella y la profesora comenzaron a bailar sensualmente, primero solas, y luego poco a poco se fueron acercando, el plan era que si la profesora sentía que se alimentaba tratarían de extender el acto, y de darse el caso, incluso llegarían a hacer un acto lésbico. Cuando ambas se contoneaban una al lado de la otra, Paola agachada un poco hacia enfrente dejando ver la prolongación de su escote y la profesora igual echada hacia adelante, pero dándole la espalda al hombre gordo, la profesora notó que comenzaba a alimentarse, le hizo una seña a Paola y probando, subió cada vez más la falda de la profesora, cada centímetro que subía la falda de la profesora subía la excitación del hombre, justó cuando la falda de la profesora estaba por la mitad de sus grandes nalgas, Paola se detuvo, y desvió la mirada del tipo hacía ella, manteniendo una mano en el culo de la profesora, desabotonó por completo su blusa, se abrió la blusa hasta que sus tetas estuvieran apenas tapadas, con el movimiento, la blusa se movía y dejaba ver poco a poco sus pezones perforados que ya estaban duros y se notaban por encima de la blusa. El hombre gordo miraba a ambas mujeres, emocionado giraba la cabeza de un lado a otro, involuntariamente hizo un gemido, al tratar de respirar con fuerza, la profesora sintió que esa reacción era un gran bocado para ella, entonces moviéndose cadenciosamente, sobre una pierna y luego sobre otra dejó que su falda terminara de subirse por encima de su culo, dejando a la vista sus amplias nalgas, el jadeo del hombre se volvió a repetir, Paola frotó por un momento y luego nalgueó el gran culo de la profesora, el tipo estiró las manos en señal de querer sentir esos voluminosos glúteos. Habiendo encontrado la fascinación del hombre gordo, Paola pensó en su siguiente movimiento, mientras la profesora se resignaba por tener que ser tocada por un hombre obeso. Cuando los dedos gordos se posaron sobre su culo de la profesora, un temblor le recorrió la espalda, Paola atenta comenzó a acompañar el toqueteó, y juntó sus manos a las del hombre gordo, el guiaba y Paola lo seguía, así las caricias eran menos incómodas para la profesora, el hombre gordo se tomó su tiempo en recorrer y explorar el cuerpo de la profesora, enfocándose mayormente en sus exorbitantes nalgas, las tocaba y rodeaba una y otra vez, las estrujaba y las agitaba. Paola acompañaba las caricias de la profesora hasta que el hombre gordo tomó el control.

—Desvísteme. —Le dijo a Paola.

Paola asintió, dejó de manosear el cuerpo de la profesora para quitarle la ropa al hombre, el olor que despedía el cuerpo desnudo del hombre gordo le pareció un poco peculiar a Paola, pero a la profesora le desagradó, la profesora de nueva cuenta intentó acelerar las cosas.

—¿Puedes tomarme ya? —Urgió la profesora, al hombre obeso.

—Lo haré cuando yo quiera. —Respondió el hombre gordo, que acompañó su respuesta con una fuerte nalgada propiciada al enorme culo de la profesora—. Además, antes deben ponérmela dura, andando a chupar.

Paola, que estaba más cerca del miembro del hombre gordo, se arrodilló y comenzó a pajear, lo suficiente para que pudiera metérsela a la boca, el tipo también hizo que la profesora se arrodillara frente a Paola que al ver como esta lamía la verga del tipo hizo un gesto de desagrado. Paola se sacó la verga de la boca por un momento y habló bajo.

—Vamos profesora, si lo hacemos gozar mucho, más pronto se llenará y más rápido terminará esto.

—Es que no puedo, el olor es muy fuerte. —susurró la profesora, arrugando la nariz.

Sin darle tiempo a más reproches, una rechoncha mano se puso sobre la cabeza de la profesora.

—Solo siento una boca y yo quiero sentir dos. —El hombre empujó la cabeza de la profesora hasta su entrepierna, justo al lado de la cabeza de Paola.

Sin más opción, la profesora compartió la verga del hombre gordo y Paola aprovechó para usar su maldición sobre la profesora, así estaría más enfocada en ella y lo que le hiciera el hombre gordo no le incomodaría tanto.

—Tienes una boca muy rica y entrenada, mejor pasamos a lo siguiente sino me harás terminar, levántense y desnúdense.

Paola y la profesora hicieron lo que el hombre les ordenó, Paola quedó desnuda antes que la profesora, solo se dejó la gargantilla, la profesora también se desnudó, pero se tapaba parte de su estómago con su brazo. El hombre gordo las miraba excitado, apenas alcanzándose su polla, se la apretaba mientras las miraba.

—Dense vuelta y muéstrenme todo su cuerpo.

Paola lo hizo, le había costado aceptarlo, pero disfrutaba exhibirse y ser vista, la profesora un poco más recatada, giró con poca gracia y no apartó la mano de su cuerpo.

—¿Qué escondes? Quita el brazo de tu barriga.

—Por favor, no me obligue.

El tipo se molestó un poco y él mismo apartó la mano de la profesora, tanto el tipo como Paola estaban intrigados por lo que intentaba ocultar la profesora, Paola pensó que se trataría de un tatuaje muy vergonzoso, obra de Emma, pero cuando miró el abdomen de la profesora notó una gran marca, una cicatriz, que recorría gran parte de su abdomen. El hombre gordo no le dio importancia y la jaló para primero besarle la boca y sus tetas.

A Paola tampoco le pareció importante la cicatriz, sin embargo, pensó que si la profesora podía cambiar de forma, tal vez no importara cuando lo hiciera, esa cicatriz no desaparecería. El repentino arrebato del tipo la tomó por sorpresa, entonces pensó en como ayudar a la profesora. Para distraerla, Paola se acercó a ambos, acarició al hombre mientras buscaba la boca de la profesora. El beso logró su cometido, hizo que la profesora se relajara un poco y permitiera que el tipo se aprovechara, no le costó mucho esfuerzo mover a la profesora y Paola juntas, ambas cayeron en la cama, el hombre de pie jaló a la profesora al borde de la cama, tomando con sus gruesas manos cada una de las piernas de la profesora, las extendió y las separó.

—Toma mi polla y ponla en la entrada de su coño. —Le ordenó a Paola.

Paola se colocó a un lado de ambos e hizo lo que le ordenó el tipo. En cuanto vio que el hombre se movía hacia adelante y hacia atrás, regresó con la profesora, comenzó a chupar y mordisquear un pezón, mientras su otra mano apretaba el otro pezón y lo estiraba un poco. La profesora se enfocaba en sentir lo que hacía Paola, que alternaba cada tanto entre boca y mano. Mientras, el tipo embestía y comenzaba a jadear cada vez más hasta que ordenó cambiar de posición. Ahora fue él quien se acostó.

—Venga, quiero sentir como esas nalgotas se tragan mi polla. —Dijo el hombre gordo al momento que jalaba a la profesora para que esta lo montara.

La profesora se acomodó y se colocó encima del tipo, pero se tuvo que mover un poco hacia atrás para que el abultado abdomen del hombre no le estorbara y pudiera meterse su polla. Ese gesto no le gustó al tipo porque la posición no le permitía tocar a la profesora, entonces le ordeno a Paola que fuera ella quien lo montara y la profesora se recorriera hacia arriba para que él pudiera estar más cerca de su culo. Paola se subió sobre el tipo a la altura de sus piernas dónde no obstaculizaba su barriga y comenzó a meterse la polla de este, mientras la profesora encima del pecho del tipo brindaba un buen espectáculo mostrándole su extenso culo a una corta distancia de su cara. El tipo apenas y se movía, era Paola la que llevaba el ritmo de la penetración siguiendo las órdenes del tipo, mientras se deleitaba agarrando y acercando cada vez más las nalgas de la profesora hacía él.

Cuando Paola sintió que el miembro del hombre se ponía más rígido, este volvió a ordenar cambiar de posición, hizo que la profesora esta vez se colocara de pie y se echara hacia adelante quedando apoyada sobre la cama. La vista del desmesurado culo de la profesora que le brindaba al hombre obeso fue un gran bocado para ella. Sin cautela él la embistió penetrando y chocando con su panza en un instante, la profesora, se debatía entre sentirse alimentada y el repudio por el acto del hombre gordo penetrándola, pero la excitación y respiración entrecortada del hombre hicieron que la profesora por fin estuviera a punto de llenarse.

El hombre obeso trataba de moverse cada vez más rápido, pero su condición física lo limitaban, eso lo molestaba, pues no sentía el control, entonces miró a Paola que gustosamente tenía metidos tres dedos en su coño mientras los veía.

—Tú ponte encima de ella en la misma posición. —Ordenó el tipo obeso a Paola.

Paola apartó su mano de su mojado coño y se puso encima de la profesora, apoyándose lo mejor que pudo en la cama para que la carga no fuera tanta para la profesora, también aprovechó para lamer y morder un poco el cuello de la profesora. Paola logró mantener la posición apoyándose en sus piernas y una mano, con la mano libre palpó la cara de la profesora hasta que encontró su boca, entonces le metió los dedos, que previamente habían estado en su jugoso coño. El hombre gordo volvió a sentirse pleno y mientras penetraba a la profesora, magreaba el culo de Paola. Al sentir como el tipo metía sus dedos gordos en el coño de Paola, reaccionó levantándose un poco y dándole una vista al hombre que le pareció exquisita, un culo encima de otro, ambos siendo penetrados, uno por su verga y el otro por sus dedos, eso lo llevó al clímax y comenzó a correrse. Por un instante se movió más rápido, lo que causo que se agitara más rápido y comenzara a jadear, entonces la profesora aun chupando los dedos de Paola también gimió sintiendo su orgasmo, Paola trató de llegar al orgasmo, pero no lo logró. El hombre terminó de eyacular y se apartó inmediatamente, para recuperar el aliento, Paola también se apartó. La profesora se llevó sus manos a su coño apretándose un poco para impedir que el semen del tipo se saliera. La primera en recuperarse fue la profesora, que animó a Paola a dejar el lugar a la brevedad.

Paola salió detrás de la profesora de prisa y aun terminándose de acomodar su ropa.

—Te agradezco lo que hiciste, he restaurado mi energía por completo, sin embargo, te voy a pedir que no menciones ni una palabra sobre esto, a nadie.

—Entiendo profesora. ¿Solo, puedo hacerle una pregunta?

—Solo una.

—Si su maldición es cambiar de apariencia, ¿es porque antes usted era obesa y por eso debe alimentarse de hombres gordos?

—Mi habilidad no es cambiar la apariencia de mi cuerpo.

Paola recordó las veces que vio a la profesora cambiar su cuerpo, cuando se hizo pasar por su madre y cuando tomó la apariencia de Emma y eso le provocó más dudas.

—Entonces. ¿Cómo cambia de apariencia? Y ¿Cuál es la obsesión con la cicatriz de su abdomen?

—Solo era una pregunta.

En los días siguientes Emma ordenó a Paola conseguir el alimento de algunos otros de sus miembros que lo requerían, Paola no objetó nada y obedeció en cada ocasión haciendo lo mejor que pudo para ayudar a los demás.

Continuará.

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