Paola y Emma 6
Emma le ofrece un trato imposible: recuperar a su madre si renuncia a su orgullo. Pero la prueba no es solo obediencia, es exhibición. En el pasillo vacío del instituto, con el mundo entero mirando, Paola debe decidir si prefiere la vergüenza pública o la pérdida eterna.
Paola tocó la puerta de la habitación de Emma, recibió una tenue respuesta indicándole pasar. Paola entró y observó a su madre en trance, antes de hablar con el ímpetu que la caracterizaba, se lo pensó mejor y trató de portarse de la mejor manera ante Emma.
—Ama, he terminado de alimentarme, gracias por preocuparse por mí, —Paola miró a su madre y mordiéndose el labio para controlarse, continuó— por favor no lastime a mi mamá.
—No tienes que decírmelo, ya casi termino con ella, mientras, ten.
Emma le dio una hoja a Paola, el título decía: “Cómo debe alimentarse una perrita (Paola)”. Paola leyó la hoja más de una vez, cuando terminó, pasó un rato y Paola sintió cómo el plug dentro de su culo comenzaba a vibrar, el incremento en la intensidad de este hizo que interrumpiera a Emma.
—Ama, —dijo Paola con un leve gemido— el chico del sótano.
—Baja a la sala y dile a la profesora que se encargue de él. —Le ordenó Emma.
Paola asintió y salió de inmediato. En la sala, Paola vio cómo el padre de Emma se masturbaba mientras veía a la madre de Emma y a la profesora cogiendo a un tipo gordo. Paola se aclaró la garganta y dijo a la profesora lo que Emma le había ordenado. De inmediato la profesora se desmontó de tipo gordo y cedió su lugar a la madre de Emma. Al dirigirse hacia el sótano, el cuerpo de la profesora comenzó a cambiar, tomando la apariencia de Emma que era de las mismas proporciones que de las de Paola. El padre de Emma le dijo a Paola que si deseaba podía quedarse a ver, ella se negó y regresó a la habitación de Emma.
Pasado un rato, Paola miró cómo su madre despertó de su trance, abrió los ojos, se levantó y se quedó inmóvil, Emma comenzó a hablar con Paola como si la madre de esta no estuviera ahí.
—Zorrita espero que te hayas alimentado bien, porque ahora empezará tu castigo. Te dije que no me desobedecieras y aun así decidiste intentar alimentarte por tu cuenta. Te dije que no estabas lista, pero parece que tu minúsculo cerebro no lo entiende, y como yo no quiero lidiar contigo, te entrego las instrucciones que debes seguir para alimentarte, buena suerte perrita, ahora desaparece de mi vista.
—Pero, ama, mi mamá.
—Te lo dije, ahora es una más de mis marionetas, ahora ella me pertenece, es tu castigo por desobedecer. —Emma hizo un ademán con la mano para que Paola se fuera.
—Ama, por favor, no me haga esto. —Suplicó Paola.
—Largo, fuera de mi casa. —Dijo enérgicamente Emma, arrojándole las llaves del carro de la madre de Paola.
El cuerpo de Paola obedeció la orden de Emma, y en lo que Paola trataba de asimilar la orden, su cuerpo ya estaba fuera del cuarto de Emma, y se dirigía a las escaleras. Paola pensaba en detenerse, pero su cuerpo simplemente seguía avanzando, bajó las escaleras y no se detuvo hasta que estuvo fuera de la casa de Emma.
Paola subió al auto de su madre y condujo, una vez que entró a su casa y cerró la puerta, sus lágrimas que aguantó todo el trayecto por fin brotaron, lloraba desconsoladamente, entre tristeza y frustración a penas llegó a su cuarto, se desplomó sobre su cama y se contrajo abrazando sus piernas, lamentándose por haber perdido a su madre, por intentar resolver las cosas a su modo, por usar su maldición, por haber hecho el pacto.
Paola dejó de asistir al instituto, al tercer día de ausencia, recibió la visita de la profesora.
—Hola Paola, espero que te sientas mejor.
—¿Qué hace usted aquí? Si la manda Emma será mejor que se vaya, no quiero hablar con nadie.
—Mira, sabes que las cosas con Emma nunca son fáciles y sí, es una perra desgraciada, y no debía haberte hecho esto, pero tal como te dije antes, Emma contigo actúa de manera diferente que con los demás.
—Si claro ha sido muy benevolente conmigo, todo un amor. —Contestó sarcásticamente Paola.
—No, claro que no. Mira, no sé mucho sobre Emma, pero si la he visto actuar en contra de quienes se ponen en su camino y comparado con lo que ha hecho con esas personas, te aseguro a ti te da un trato preferencial, por cuenta propia te puedo decir que rara vez toma prisioneros, sin embargo, tiene a tu madre, lo que significa que aun no termina.
Paola miró a la profesora y sus ojos se pusieron vidriosos por un momento.
—Eso me duele bastante, dígame por favor que es lo que hace exactamente aquí.
—Sé lo que se siente ser la nueva y la última, por eso te ofrezco mi compañía y un consejo: Si quieres recuperar a tu madre no deberías alejarte.
—Emma no me quiere cerca.
—Falso, Emma solo te impuso que te fueras de su casa, no te obligó a alguna otra cosa más, por eso te digo que te dio un trato especial, si hubiera sido otra persona, y la quisiera lejos, mínimo la manda a otro país. Bueno. ¿Deseas que te acompañe un rato?
—Usted es muy cercana a Emma. ¿De verdad cree que voy a querer su compañía? Tenga buen día profesora. —Paola cerró la puerta.
Hablar con la profesora le ayudó a Paola a despejar un poco su mente, aún se debatía en creer lo que le había dicho. Muy en el fondo deseaba que la profesora tuviera razón, porque así tendría una posibilidad de recuperar a su madre. Paola le dio un par de vueltas a su situación antes de tomar una decisión.
Al día siguiente, una decidida Paola se alistó para ir al instituto. Caminaba pensando en sus asuntos, estando atenta por si se encontraba con Emma. Su novio la sorprendió igual que la vez anterior.
—Ah, ¿Por qué haces eso? Es más, no me hables, sigo enojada contigo.
—No pensé que te asustaría de la misma forma de nuevo, en fin, ¿cómo estás, preciosura? ¿Por qué no contestaste mis mensajes?
—Ya te dije, sigo enojada contigo, ahora déjame en paz. —Paola observaba alrededor buscando a Emma.
—Como quieras, dejémoslo entonces.
—Sí, me da igual.
Zorra fue la palabra que alcanzó a escuchar Paola mientras su, ahora exnovio, se alejaba.
Cuando Paola entró al aula vio a Emma en su lugar sola como la mayoría de las veces, antes de que Paola fuera a saludar a sus amigas, le pasó un papelito a Emma en el que le suplicaba que hablaran. Paola, mientras mentía sobre su ausencia a sus amigas, miró a Emma que asintió a su súplica. Antes de que terminara la clase, Paola recibió la respuesta de Emma que decía: Al terminar las clases te veo en donde todo comenzó.
En cuanto terminaron las clases, Emma salió primero del aula, pero fue Paola quien entró primero a los baños del último piso, aunque no espero mucho tiempo, poco después entró Emma.
—Sé breve. —Dijo Emma con hastío.
—Ama, deseo recuperar a mi mamá.
—Si sabes que las consecuencias de conceder deseos en este lugar salen caros. ¿Verdad? —Se burló Emma.
Paola se dejó caer de rodillas frente a Emma, con lágrimas en los ojos, suplicó.
—Lo sé, ama, pero no hay nada que valga más que mi mamá, por favor devuélvamela.
—Lo podría hacer, pero en estos momentos ella es solo un cascarón, un autómata que apenas y puede hacer unas pocas tareas.
—No importa, ama, aun así la quiero.
—¿Y qué ofreces a cambio?
—Obediencia total hacia usted, no haré nada que la perjudique, la obedeceré en todo lo que me ordene, si dice que debo alimentarme diario, lo haré, de quien usted me diga y como usted me diga.
Emma reflexionó un poco.
—Ves, no era tan difícil. Ahora, como prueba de absoluta obediencia, desnúdate. —Dijo Emma tomando su móvil y dejando que Paola comenzara a quitarse la ropa.
—Si ama. —Fue la respuesta de Paola.
Paola rápidamente hizo lo que Emma le ordenaba. Una vez que estuvo desnuda, Emma la observo y la tocó, jaló sus piercings hasta provocarle dolor. Emma se puso detrás de Paola, estrujo sus tetas y mordió su cuello. Bajó su mano derecha hasta su coño y comenzó a masturbarla mientras su otra mano seguía en sus tetas. Paola cerró los ojos, pero Emma hizo que los abriera y que mirara al viejo y sucio espejo frente a ellas. Paola vio su reflejo incompleto. Mirarse así la excitaba, y la habilidad de Emma en su entrepierna terminaron por llevarla al éxtasis. Emma se detuvo justo en el momento que Paola iba a tener un orgasmo.
—Me apetece dar un paseo, andando.
—¿Así?
—¿Me estás cuestionando?
—No, discúlpeme, ama.
—Creo que tienes razón, no puedes salir así. —Emma se dirigió a una casilla de la cual sacó un collar con correa y un plug anal que tenía una cola de perro adherida.
Paola no reaccionó cuando Emma se acercó y le ató el collar al cuello, solo tembló un poco cuando Emma pasó el plug por su coño lo suficiente para lubricarlo e insertarlo en su culo, sin darle tiempo de reaccionar. Emma tomó la correa y salieron del baño, andaban por los pasillos desiertos. Emma caminaba con seguridad, avanzaba a paso firme y en ocasiones jalaba la correa para que Paola le siguiera el paso. Bajaron un par de pisos ya vacíos. En las escaleras hacia el siguiente piso se escuchaban algunas voces, Paola comenzó a andar más despacio, pero Emma la jaló de nuevo, siendo más enérgica hasta que la tuvo a su lado.
—¿No deseas hacer esto? —Preguntó Emma.
Paola apretó los labios, y se armó de valor antes de seguir a Emma. En cuanto terminaron de bajar las escaleras y estaban en el corredor, las voces cesaron y comenzaron a escucharse sonidos de burla hacia Paola. Paola solo bajó la cabeza y continuo avanzando, sentía las miradas clavándose en su cuerpo. Paola sintió que algo en su interior comenzaba a moverse, cuando terminó de andar el primer pasillo se dio cuenta de que era el plug anal, emitía cierta vibración e iba incrementando su intensidad. Cuando Paola entró en otro pasillo, la vibración se aumentó al igual que su excitación. Paola reducía su paso, trataba de concentrarse en caminar lo más normal, pero el movimiento en su interior se lo impedía. Emma guio a Paola por un jardín, Paola redujo su andar aún más, daba pequeños pasos, pero el plug seguía aumentando su intensidad. Paola hacía cuanto podía para seguir avanzando, trataba de enfocarse tanto en caminar que no escuchaba como se mofaban de ella. Emma se detuvo y esperó a que Paola estuviera a su lado.
—Creo que tienes un lado exhibicionista, mientras estábamos solas caminabas bien, pero ahora que sabes que te están mirando caminas más despacio, es como si te gustara que te vieran, vaya mascota.
—No es eso, es que el plug se mueve en mi interior, ama.
Paola estaba a punto de tener un orgasmo cuando Emma detuvo la vibración del plug.
— Haberlo dicho antes, listo asunto solucionado.
La frustración de Paola aumentó, era la segunda vez que Emma le impedía llegar al orgasmo. Paola trató de no darle la satisfacción a Emma, así que se tranquilizó para continuar.
—Si ya terminaste de exhibirte, continuemos. —Dijo Emma.
—Sí, ama.
Cuando Paola comenzó a caminar de nuevo, el plug se volvió a encender. La vibración que sentía Paola esta vez no variaba. Una vez que atravesaron el jardín, Emma entró a un edificio que estaba en silencio y aparentemente vacio.
—¿No crees que nos pudimos ahorrar todo esto si desde el principio hubieras obedecido?
—Sí, ama.
—Terminaste entregando más y solo por ser obstinada.
Paola no contestó esta vez, solo se limitó a asentir con su cabeza, Emma seguida de su mascota, entró a un salón amplio, usado para dar conferencias. Dentro, Paola reconoció a algunos profesores, alumnos, y los padres de Emma entre otros. Emma habló alto para hacerse escuchar por todos los presentes.
—Atención, les presento a mi nueva adquisición, una mascota que promete ser obediente.
Algunos ovacionaron, otros aplaudieron, pero la mayoría se limitaba a observar. Emma continuo, pero dirigiéndose a Paola.
—Perrita, ahora que has vuelto, y para probar que realmente serás complaciente, a partir de ahora llevarás siempre en un collar o gargantilla ajustado, visible en todo momento, será el símbolo que represente lo que eres, solo una mascota.
—Sí, ama. —Fue la respuesta de Paola.
—Puedes pasar por tu madre en la noche y cuando considere que te lo has ganado, le devolveré sus recuerdos. —Dijo Emma con una sonrisa.
—Gracias, ama.
—Y para que veas que tan benévola soy, dejaré que fomentes tu faceta exhibicionista, así que adelante lúcete.
—Ama, yo…
Paola no terminó lo que iba a decir, pues la vibración del plug se incrementó súbitamente, haciendo que por su excitación acumulada la sintiera más fuerte, Paola trató de controlarse, pero no pudo, intentó contenerse, mordiéndose la parte interna de la mejilla, pero en lugar de eso se mordió el labio inferior de forma lasciva, trató de cubrirse el cuerpo, pero sus manos tampoco le obedecieron, pues la que debía tapar sus tetas, tomaba sus pezones y los estimulaban, y la mano que debía tapar su coño, frotaba su clítoris con desesperación. Paola no soportó mucho, su excitación estaba por las nubes, y ya no le importaba cuantas miradas tenía encima, con un sonoro gemido se dejó llevar más allá del clímax, el plug en su ano dio su máxima vibración, sus manos apretaron sus pezones y su clítoris, su cuerpo mantuvo una rigidez por algunos segundos y entonces tuvo su orgasmo, su cuerpo comenzó a temblar, la fuerza de sus piernas falló, y lo más que pudo hacer fue agacharse tratando de ponerse de cuclillas, antes de que se derrumbara en el piso y continuara disfrutando de su orgasmo con espasmos entrecortados. Lo último que pudo sentir Paola antes de perder el conocimiento fue que de su coño emanaba un líquido que se encharcaba a su alrededor.
Continuará.
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