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Sexo Analene 2023

Paola y Emma 5

Bajo la fachada de Emma, Paola desciende al sótano sabiendo que cada encuentro alimenta algo que no puede controlar. El chico cree estar con su amante, pero es Paola quien toma el mando, cruzando límites que la separan de su propia identidad.

icromi16K vistas9.6· 5 votos
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Paola bajó al sótano como la vez anterior, vio a un chico con una mano esposada a la cabecera de la cama, y vendado de los ojos, lucía tranquilo, aunque al escuchar ruido pensó que se trataba de Emma, entonces dijo que estaba listo.

Paola se acercaba al chico, con cada paso su “hambre” se incrementaba y su mente solo dejó el pensamiento de alimentarse, todo lo demás carecía de importancia en ese momento. Invadida por el hambre, se dispuso a hacer gozar al chico lo más que pudiera para no tener que repetir esa experiencia tan seguido. Paola desvistió al chico de la cintura para abajo, su complexión era más bien rolliza, pero no en exceso, sin embargo, algo que notó y no pasó desapercibido por Paola fue que el miembro del chico estando en reposo era grueso, lo tomó y comenzó a masturbarlo, el chico la detuvo y le dijo que con las manos no, que quería sentir su boca, Paola obedeció, mientras Paola engullía aquel grueso falo sentía el placer del chico y comenzó a alimentarse, pasados unos minutos, el placer del chico se incrementó, su miembro comenzó a crecer de manera más rápida, tanto que a Paola casi no le dio tiempo de reaccionar, si bien el grosor de aquel miembro ya era ancho, al excitarse y ponerse firme, se engrosó más, tanto que Paola sintió su boca llena y por un instante temió que se le fuera a atorar en la boca, así que apenas y lo sacó a tiempo para sostenerlo y tratar de rodearlo con su mano.

—Qué pasó Emmita, por qué no dejaste que creciera por completo en tu boca, sabes cuanto me gusta sentir eso.

Paola pensó rápido y dijo lo que Emma había dicho en la sesión anterior y que disipó las sospechas del otro chico.

—Porque hoy es una ocasión especial.

—En serio, ¿es decir que hoy si podré hacerlo?

—Claro, hoy si lo haremos. —Contestó Paola con la voz más melosa que pudo hacer y tratando de imitar el tono de Emma. Sin saber a qué se refería el chico.

El chico se emocionó y esa emoción ayudó a Paola a sentirse mejor, sin perder el ritmo, comenzó a acariciar al chico, y donde el chico sentía más, ella lo recordaba para que en otro recorrido se tomara su tiempo o estimulara esas partes de manera más enfocada, el plan de Paola iba funcionando, pues sentía como su hambre iba disminuyendo de a poco, cuando ella sintió que el chico estuvo en su clímax le dijo que estaba lista.

El chico se sintió muy emocionado y hasta su polla se puso más rígida.

—Sí, sí, por fin, anda quiero sentir cada paso, anda déjame sentir tu cuerpo.

Paola se desnudó y sin más se colocó a voluntad del chico que de inmediato le indicó que quería sentir su culo, con una resistencia nula Paola se giró y quedó de espaldas al chico, mientras este le manoseaba las nalgas. Mientras eso pasaba, Paola un poco inclinada pajeaba la verga del chico para que esta no perdiera firmeza, aunque estaba de más, pues seguía rígida.

—¿Listo? —Preguntó Paola.

Mientras el chico con su única mano libre intentaba separar las nalgas de Paola ante la pregunta de ella, él se sorprendió un poco.

—Deberías de ponerte un poco de lubricante, bueno es mi concejo, pero como quieras yo estoy listo.

Ahí Paola se percató que lo que buscaba el chico era cogerla por el culo, en ese momento se detuvo, pues aunque había tenido un par de encuentros anales y no le habían parecido incómodos, la situación actual era que el chico tenía una verga demasiado gruesa para ella y si bien sentiría el placer de él al hacerlo, en cuanto todo terminara su cuerpo le reclamaría por el abuso de su cavidad, sin embargo, no tuvo opción, pues al sentir como la emoción del chico comenzaba a desvanecerse Paola sintió que no tenía opción, entonces trató de hacer que ánimo del chico no cayera más.

—Cierto, es que a mí también me emociona, solo dame un momento. —Dijo Paola.

Paola se separó del chico y buscó entre los cajones al lado de la cama. Encontró el lubricante, y un plug anal, un control remoto con una hoja que decía “Para cuando termines” sin prestarle mucha atención tomó el lubricante se lo aplicó y volvió a ponerse de nuevo sobre el chico en cuclillas, sujetando su polla apuntando a la entrada de su ano, el chico sintió el lugar con la punta de su polla y sin más le pidió a Paola que se apresurara.

—Solo será un momento, ten un poco de paciencia y serás bien recompensado. —Contestó Paola.

El chico dejó de intentar forzarla y se limitó a acariciar las nalgas de Paola que con sumo esfuerzo descendía poco a poco, en cuanto el glande del chico entró en su apretado esfínter, se dejó invadir por el placer del chico.

—Muy bien, la parte más difícil ya está adentro, ahora sigue el resto, ¿te está gustando? —Preguntó Paola.

—Y como no me va a gustar, hasta ahora ha sido todo tal como me lo has dicho y quiero más, quiero más.

—Lo sé, pero debes comprender que dichas dimensiones en dicho lugar es difícil de compaginar.

—Pero tú lo has logrado, eres la mejor, la mejor.

Paola no sabía por qué, pero las palabras que escuchaba del chico la hacían sentir especial, tanto que se aventuró a hacer algo diferente.

—Yo quería que esto fuera de a poco, pero viendo tus ansias y como me has puesto tan caliente, estoy dispuesta a dejarme caer sobre ti de un solo golpe para que entierres bien esa dura vara tuya, ¿estás dispuesto a soportarlo?

—Sí, sí, siempre he soñado con que pasará algo así, me gustaría probarlo, ¡Sí!

Sin pensarlo más, Paola respiró profundamente y se empaló sola, sus nalgas tocaron la barriga del chico que emitió un grito de placer como no había escuchado Paola antes.

—Sí, justo así lo imaginé, me encanta. —Dijo el chico alegremente cuando se recuperó un poco.

—Y se pondrá mejor. —Dijo muy animada Paola.

Hasta Paola se había sorprendido, si bien sabía que aquello no era ordrinario lo disfrutaba por partida doble, por el placer transferido del chico y porque su propio cuerpo le transmitía gozo, poco a poco Paola comenzó a subir hasta que sentía que la verga del chico saldría de su culo se detenía y entonces comenzaba a descender y cuando estaba por la mitad de la verga del chico este siempre gemía, tomando en cuenta eso Paola se centró en ese punto medio de su verga ya fuera que cuando salía de su culo la tomaba con su mano y la apretaba un poco o cuando descendía recorría ese espacio lento o subía y bajaba un par de veces en ese punto antes de proseguir hacia abajo o hacia arriba, el chico lo disfrutaba enormemente y no pasó mucho tiempo hasta que el chico le hizo una petición a Paola.

—Emmita, sé que tú mandas y se hace lo que tú quieras, pero me gustaría pedirte una cosa, solo una.

—Mmm… sabes que no hago excepciones, pero por tratarse de ti, tal vez pueda hacer una, di lo que tengas que decir y ya veremos.

Las palabras que Paola le dedicó al chico hicieron que su verga se tornara aún más dura.

—Sí, verás, esta posición es muy buena, puedo sentirte muy bien, pero, tú llevas el ritmo, mi única petición es que yo quisiera ser solo por una vez quien lleve el ritmo.

—¿Y cómo sugieres llevar el ritmo?

—Solo cambiemos de posición, además estoy en mi punto más alto, no pasará mucho antes de que termine.

—Bueno. Solo porque se trata de ti, y será lo único en lo que cederé.

—Sí, sí, gracias Emmita. —Dijo el chico que seguía pensando que era Emma quien estaba con él y no Paola.

Paola sacó el grueso y rígido miembro de sus entrañas y ayudó al chico a levantarse, movió su atadura un poco para ponerse recargada en la cama levantando el culo, el chico la rodeo, la sintió, y sabiendo que nadie los vería, Paola se separó las nalgas para que el chico al tacto con su única mano libre y sujetando su verga pudiera tener un acceso rápido a su culo, el chico palpo dos veces la zona para asegurarse de que fuera el lugar correcto, después apuntó y embistió a Paola, de un solo movimiento, Paola soltó sus nalgas y movió sus manos para no caer de cara sobre la cama, apenas y pudo meter las manos muy cerca de su cara y del colchón.

—Discúlpame, fue la emoción, ya no lo haré…

—No pares, hazlo una vez y otra vez, más fuerte, más fuerte, párteme.

—¿Qué?

—Que no pares, cógeme fuerte, tan fuerte como puedas.

El chico se excitó tanto que los embistes se volvieron frenéticos, los gemidos de Paola lo excitaban cada vez más, hasta que no pudo aguantar y comenzó a eyacular, Paola sintió como si el primer chorro llegara muy profundo, hasta su vientre. Por instinto, el chico trató de sacar su verga para no seguir eyaculando dentro de Paola, pero ella lo sujetó, por un lado de su pierna y lo amenazó con no perdonarle si se salía justo en ese momento.

—Ni lo sueñes, vamos, la quiero toda dentro de mí hasta que acabes.

Paola pellizcó al chico qué sujetó a Paola con su mano libre en su cintura y con la otra mano como no llegaba al otro lado de la cintura de Paola, la puso sobre su cabeza, los espasmos del chico contagiaron a Paola que al sentir el orgasmo del chico también comenzó a sentir su propio orgasmo, ambos cuerpos pasaron su momento de rigidez casi en sincronía. En cuanto el chico terminó, de inmediato sacó su polla del culo de Paola y se sentó para recuperarse. Paola, por su parte, volvió en sí y se recuperó más rápido, se preguntaba si alguna vez había sentido un orgasmo tan bueno como el que acababa de experimentar, y si se debía a su maldición, al tamaño del miembro del chico o a que había sido por tener sexo anal.

Paola disfrutó el momento un poco más antes de dirigirse al cajón de nueva cuenta, esta vez tomó el plug anal y el control. Sin esfuerzo se metió el plug que casi ni sintió y al igual que la ocasión anterior hizo Emma, le dio el control al chico y repitió la misma frase pero con una leve modificación.

Paola tomó la mano libre del chico y la pasó por sus nalgas y entre ellas hasta que este sintió la base del plug, después le dijo:

—Te dejo el control para que me avises cuando te hayas recuperado.

El chico se quedó con la boca abierta, asintiendo y apenas balbuceando.

—Eres la mejor Emmita, la mejor.

Paola dejó el sótano y se dirigió hacia la habitación de Emma.

Continuará.

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