Xtories

Paola y Emma 4

El hambre de Paola no se sacia con cualquier cuerpo, pero la noche la ha dejado vulnerable y expuesta. Cuando el único que podía salvarla huye, solo queda una figura en la oscuridad esperando para reclamarla.

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Paola uso su maldición tal como había pactado con Emma y pasados algunos días comenzó a sentir “hambre”, cuando se acercaba a su límite se planteó cómo alimentarse, no quería ir con Emma para que ella la alimentara, entonces se propuso ella misma buscar su “alimento” antes de que el hambre la controlara. Al terminar las clases, buscó algún nerd que no le desagradara tanto, una vez que lo encontró, lo siguió y cuando tuvo la oportunidad, trató de seducirlo. Paola supuso que no requeriría mucho esfuerzo, incluso sin usar su maldición podría conquistarlo y “alimentarse” de él. Sin embargo, el objetivo no fue fácil para ella, en el primer acercamiento, él de inmediato se alejó, ella siguió intentando hasta que el chico le dijo que no tenía ningún interés en ella, Paola usó su maldición, pero el chico parecía inmune al efecto y el intento consumió al menos el doble de energía de lo planeado, con lo que sus reservas bajaron más y comenzó a sentir más “hambre”, ya sabía lo que pasaría después, pero aun sin querer pedirle ayuda a Emma, y sin importarle, se trató de alimentar de él. Él al no gozarlo hizo que Paola tampoco pudiera saciar su “hambre”. Apenas y recuperó un poco de su reserva.

Paola se maldijo y fue tras otra presa, el resultado fue el mismo, llegando al punto de invertir lo ganado en el siguiente objetivo, al terminar sentía un ligero bocado que volvía a usar para su siguiente presa.

Anochecía y las presas comenzaban a escasear, con la escasa cordura que le quedaba, Paola trató de recordar que era lo diferente que había tenido el primer chico que le brindó Emma y con el cual pudo alimentarse y quedar satisfecha, si bien pensó que era porque el chico era virgen, esa tarde había al menos estado con dos vírgenes y no se había saciado.

Sabiendo que estaría a punto de pasar su límite, decidió dejarlo todo, e irse de fiesta, estaba a poca distancia de un lugar bastante concurrido y de buen ambiente. Paola gastó su reserva y se ligó al primer tipo guapo que se le cruzó enfrente. Paola sintió lo que Emma le había dicho, su conciencia comenzaba a separarse de su cuerpo Y comenzaba a actuar solo. El chico se sintió sumamente afortunado, Paola no puso ningún tipo de resistencia a los deseos del chico, cuando bailaban ella se dejaba manosear por él. El chico dijo a Paola que iría por algo de beber, ella lo vio alejarse y sin prestarle más importancia siguió bailando. Pasado un rato el chico se acercó de nueva cuenta a Paola con las bebidas en las manos, ella lo miró y algo le pareció diferente, sin embargo, a penas y era capaz de hilar un pensamiento a la vez, aún así Paola se percató de que el chico no estaba bajo los efectos de su maldición, pensó que estaba ya tan débil que el efecto había desaparecido. La noche continuó y fue Paola la que esta vez se alejó del chico para ir al baño, en cuanto regresó, caminando de manera errática, notó que el chico de nueva cuenta estaba bajo el efecto de su maldición, entre un poco de balbuceos Paola comenzó a hablar.

—Tú no eres el chico que dejé cuando fui al baño.

—¡Oh! ¿Cómo te has dado cuenta? —Contestó el chico con una sonrisa divertida.

Paola sonrío.

—Ya sabes intuición de chica.

Paola y el chico dejaron la pista para dirigirse a una mesa, justo antes de llegar, Paola escuchó otra voz que la llamaba, ella se giró y vio un rostro idéntico al otro chico, Paola movió la cabeza un par de veces más hasta que su precario razonamiento dedujo que eran gemelos idénticos, entonces sonrío y abrazó a ambos.

—Ustedes chicos sí que saben divertirse. —Balbuceó Paola, que se comportaba como si estuviera muy ebria.

Ambos gemelos, ahora al lado de Paola, la había llevado a un lugar donde no llamaban la atención, la besaban y sus manos tocaban su culo. Los gemelos parecían emocionados, pero Paola no sentía nada más que hambre y que a su mente cada vez se le era más difícil hacer su trabajo.

Los chicos no conformes con solo el manoseo y viendo que Paola no los detenía, le dijeron que sería mejor si iban a un sitio privado, Paola solo asintió levemente.

Los gemelos caminaban hacia la salida, ayudando a Paola a caminar aprovechando para tocar sus tetas o su culo, gesto que no paso inadvertido por algunas personas que los miraban mientras salían.

En el exterior, la iluminación nocturna no difería mucho de la interior del establecimiento, la oscuridad predominaba y los gemelos guiaban a Paola que cada vez se desconectaba más de la realidad hasta que suspiró y dijo:

—Ya no aguanto más.

Los gemelos interpretaron esas palabras como si Paola estuviera muy excitada, entonces solo se dirigieron a la zona más oscura que encontraron. Un gemelo se quedó observando esperando no llamar la atención, mientras el otro comenzaba a aprovecharse de Paola. Pasó poco tiempo y el gemelo que vigilaba fue con su hermano, este le recriminó un poco, pero se tranquilizó al escuchar que el sitio estaba desolado y nadie se acercaría.

—Anda hermano es momento de cumplir nuestra fantasía. —Incitó el gemelo a su hermano.

—De acuerdo. —murmuró el gemelo, mientras dejaba a Paola de rodillas, y tanto él como su hermano se sacaban la polla.

Ambos estaba de pie frente a Paola, sus pollas apuntaban directo a la cara de ella. No insistieron mucho, Paola cedió enseguida y se metió una polla, pero el gemelo que no era atendido por Paola trataba de que su polla también entrara en la hábil boca de Paola. El forcejeo duró poco, Paola sacó casi en su totalidad la primera polla y solo así pudo atender ambas pollas a la vez, tomaba con cada mano una polla y aunque tenía el glande de ambas dentro de su boca, dedicaba su lengua y una mano a una y luego a la otra.

Los gemelos disfrutaban de la doble felación que recibían por parte de Paola, la miraban y agitaban un poco su cabeza cuando querían que Paola se dedicara a su polla.

—¿Te imaginas que alguna de nuestras novias quisiera hacer esto?

—No, y vaya chasco cuando intentamos intercambiarnos para follar a la novia del otro.

—Eso hizo que nos terminaran, pero mira a esta zorra, parece que le gusta. —El gemelo le habló a Paola—. ¿Es así zorra, te gusta sentir dos pollas a la vez?

Paola no contestó, teniendo ambas pollas en la boca y perdiendo la razón, solo emitió unos sonidos indescifrables.

—Hermano, esta zorra está tan caliente que podemos ir más allá y poco le importará.

El gemelo dio un vistazo rápido alrededor y al no ver nada estuvo de acuerdo con su hermano.

—De acuerdo, hagámoslo.

Ambos dejaron libre la boca de Paola, la levantaron, movieron y acomodaron algunos objetos, luego hicieron que Paola quedara de pie pero con el cuerpo echado hacia delante y apoyando sus manos sobre unas cajas. Un gemelo le bajo su ropa y miró el culo levantado de Paola, noto que su coño estaba húmedo, pensó que era por la excitación de la felación, entonces tomó su polla y la comenzó a meter en el coño de Paola, a su vez el otro gemelo que estaba frente a Paola acercó su polla para que la siguiera chupando.

Ambos gemelos disfrutaban de los orificios de Paola, cuando la excitación de los gemelos llegaba al tope decidieron cambiar posiciones, ambos se movieron rápidamente. El gemelo que ahora estaba detrás de Paola notó que del coño de Paola salía un líquido un poco turbio, entonces decidió burlarse de su hermano.

—Vaya, parece que no pudiste aguantar, ahora ya no podremos darle por el coño y culo a la vez.

—Claro que sí, mira sigo firme. —Se masturbó un poco antes de meterla en la boca de Paola.

—Lo que tú digas… precoz.

Poco a poco Paola comenzaba a ser dueña de su cuerpo nuevamente, y su mente comenzaba a despejarse, sentía las embestidas de ambos gemelos también sentía que se estaba “alimentando”, pero no de los gemelos, succionó magistralmente la polla del gemelo para hacerlo terminar al instante. Una vez que el gemelo terminó de eyacular se apartó, entonces Paola vio en dónde estaba, seguía siendo las arremetidas del otro gemelo que se burlaba de su hermano, mientras le decía cómo era que tenía que cogerse a zorras como esa. Paola no le prestaba atención a los gemelos, miraba a su alrededor, con cada acometida que recibía Paola se desplazaba un poco y veía un poco más del entorno, en una embestida sintió que se “alimentaba” de un gran bocado. Paola entornó los ojos y distinguió un reflejo, no apartó la vista y con un poco de esfuerzo logro distinguir una silueta. Paola confirmó que de esa figura provenía su alimento, entonces se acomodó para exhibirse frente a esa figura, El gemelo no se fijó que eran observados y tampoco tardó en terminar, y en cuanto el gemelo sacó su polla, Paola se dirigió hacia el destello que había visto, sabiendo que se había alimentado dedujo qué se trataría de algún nerd y haciendo todo lo posible por no espantar a su observador, caminó despacio en tanto se tocaba las tetas, inevitablemente con cada paso, un poco de lefa salía de su coño. Hasta que estuvo a poca distancia de su alimento lo vio mejor, era un chico con gruesos lentes acostado sobre la hierba que al verse descubierto se incorporó rápidamente.

—Espera. Así que eres voyerista, entonces observa bien. —Dijo Paola mientras bajaba su mano hasta su coño para separar sus labios.

El chico no se detuvo a ver el espectáculo que le propiciaba Paola, en su lugar se alejó corriendo y tropezando.

—No, por favor no te vayas.

A medida que el chico se alejaba, Paola sintió como su “alimento” era arrebatado violentamente y su “hambre” regresaba.

Paola regresó a donde los gemelos, pero el sitio estaba solo, con esfuerzo trató de pensar que hacer, mientras se vestía y arreglaba lo mejor que su estado le permitía. Enseguida su agonía comenzó, los síntomas retornaron, trató de controlarse y de volver a casa, pero no pudo, terminó llamando a su madre para que fuera por ella, esperó por un rato mientras trataba de razonar qué le diría, qué historia le contaría y cómo es que trataría de lidiar con los síntomas de su “hambre”. Cuando Paola vio el carro de su madre sintió un poco de alivio, su madre se detuvo a su lado y cuando Paola abrió la puerta del copiloto su madre con una voz neutra le indicó que subiera en la parte trasera, Paola imaginó que su madre estaría enojada y no querría verla. Sin más, Paola hizo lo que su madre le dijo, abrió la puerta de atrás y se subió, se sorprendió al ver a Emma al fondo del asiento trasero, su semblante era de enojo total. La madre de Paola arrancó y condujo sin decir nada, Paola trató de explicarle la situación a su madre, pero su madre no respondía, solo se enfocaba en manejar, fue Emma quien interrumpió a Paola.

—No es necesario hablarle, ella no te entiende.

—¿Por qué? ¿Qué pasa? —Preguntó Paola con dificultad.

—Te lo advertí y hasta dejé pasar algunas cosas, pero no obedeciste, y ahora aquí tienes las consecuencias.

—Pero hice lo que usted me pidió, ama, no traté de hacer nada en su contra.

Emma sacudió la cabeza.

—Tu madre en verdad me caía bien, pero ahora, es solo una más de mis marionetas.

—¿Cómo que una marioneta? —Cuestionó con miedo Paola.

Emma no quiso responder, ni hablar el resto del camino.

La madre de Paola condujo hasta la casa de Emma, detuvo el coche y se quedó inmóvil

—Baja y espera frente la puerta. —Dijo Emma dirigiéndose a la madre de Paola.

La madre de Paola actuó mecánicamente e hizo lo que Emma le dijo.

—Andando, es hora de que te alimentes o te pondrás peor que la vez anterior. —Ordenó Emma a Paola.

Paola salió cabizbaja del auto.

Emma abrió la puerta de su casa, entró seguida de Paola y después le indicó a la mamá de Paola que pasara. Al igual que la vez anterior, dentro de la casa de Emma había más gente aparte de su mamá y su papá, ella no les prestó atención, solo dijo que iría a su habitación y que no la molestaran, sus papás y los demás miembros asintieron y regresaron a sus asuntos. Emma tomó la mano de la mamá de Paola y la guio escaleras arriba mientras le daba órdenes a Paola de ir al sótano para alimentarse.

Paola miró por un momento a Emma, pero la nada amigable mirada que esta le correspondió hizo que solo soltara un escueto.

—Si ama.

Continuará.

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