Xtories

Pareja curiosa 2

La puerta se abre y el mundo que conocían deja de existir. Ella lleva el collar que le pertenece; él, la cadena que lo ata a su vergüenza. Esta noche no hay excusas, solo la carne y el deseo de ser usada hasta el agotamiento.

Leograndebull9.2K vistas9.5· 8 votos

Si te dispones a leer este relato/experiencia, te recomiendo que leas, la primera parte.

https://www.todorelatos.com/relato/230522/

A las dos semanas de conocerlos, recibí un mensaje de Pablo:

“Hola, ya hemos vuelto de vacaciones. Nos hemos acordado mucho de ti.

Te gustaría venir a cenar un día, de la próxima semana?”

No les respondí. Sabia que volverían a escribir, con mas ganas.

A los cuatro días, recibí otro mensaje de Pablo:

“Hola David, somos Ara y Pablo. Nos gustaría mucho, volver a verte.

Podría ser, cuando te venga bien.”

Esta vez, si le respondí.

“Si tantas ganas tenéis de verme. Preséntate como es debido.

Y que Ara mande un audio, pidiendo lo que ella quiere.”

Tardaron diez minutos en responder.

“Hola señor. Soy Pablo el cornudo.

Y me gustaría, si a usted le apetece, que viniese a nuestra casa.

Le paso un audio de Ara, como ha pedido.”

“Hola David. Soy Ara, tu sumisa.

Me he acordado mucho de lo que me hiciste. Y me gustaría que me enseñases más cosas. Quieres venir a nuestra casa?”

Los llame.

Hola David.

Hola cornudo. Ves como siempre lo puedes hacer mejor?

Si, gracias. Tengo que aprender mucho. Voy a poner de mi parte.

Pásame a Ara.

Hola David.

Que tal estás zorrita?

Muy bien. Deseando volver a verte.

El sábado por la tarde, te gustaría?

Me encantaría.

Pues envíame vuestra dirección exacta, que os voy a enviar unas cositas.

Gracias por querer venir.

Ya me las darás el sábado, como es debido. Zorrita.

Le iba a enviar un conjuntito sexy, que ya he regalado en otras ocasiones y que me pone mucho.

Y para el, tenia pensado una pajarita. Nada mas.

El sábado, me lo iba a pasar muy bien.

El viernes les envié un mensaje:

“Hola zorrita. Espero que el conjuntito te guste.

Es como me debes recibir.

Con ese collar, que te define también.

El culito bien preparado para trabajarlo a fondo.

Y tu novio, como buen cornudo, solo con la pajarita, y la cadena en la mano, para ofrecerte.”

Ellos respondieron.

Gracias David.

Les avisé que llegaría sobre las seis de la tarde.

Metí en una bolsa, dos botellas de Moët, que había puesto a enfriar.

Un regalito para Ara.

Y un cartelito para Pablo.

De camino a su casa, pare en una pastelería, para comprar algo dulce.

Aparque en la misma puerta.

No hizo falta que llamase.

No había terminado de subir los cuatro peldaños, cuando ya me había abierto la puerta Ara.

El conjuntito que le había regalado, era de sirvienta sexy.

Faldita, que casi no cubría su buen culo. Top pequeño, a punto de reventar por sus grandes tetas.

Medias de rejilla negras, con su ligero, cofia

Uff, estás espectacular. No me equivoque de talla. Te queda como un guante, golfa.

Se sonrojó y bajo la mirada.

Detrás de ella, estaba Pablo, desnudó, empalmado, con la pajarita y llevando la correa del collar de su chica.

Paséala para mi. Muéstrame a la yegua.

Que ya veo lo que te pone ofrecérmela.

Además del conjuntito de sirvienta sexy, y el collar de cuero negro con la palabra puta, en plata. Llevaba unos zapatos de plataforma, de los que llevan las gogós y stripper’s. De 14-16 cm.

Bonitos zapatos.

Gracias, me los he comprado para ti.

Le di una cachetada en las nalgas, que la hizo dar un respingo, y soltar un pequeño gemido.

- No me engañes. Te los has comprado, porque te hacen sentir más puta.

Y estoy seguro, que desde que los tienes y te llego mi conjuntito, te has tocado, viéndote así, en el espejo.

A que si, golfa? Y le di otra cachetada.

Si, no pude evitarlo.

Desde que te conocí, algo ha cambiado en mi.

Pablo me dio la correa.

Aquí la tiene, señor.

Tire de la correa y la acerque a mi.

Me ofreció su boca, que comí gustosamente.

Estaba totalmente entregada.

A partir de ahora, cada vez que venga. Vas a ser mi puta.

Te pondrás este modelito y otros que te regalare.

Un cuerpazo como este, hay que mostrarlo.

Cornudo, ven aquí.

Lleva el Moët y los pasteles, a la nevera. Y saca los otros dos regalitos.

Me quede magreando y besando a Ara.

Hasta que volvió Pablo de la cocina, con las dos cajitas.

Ábrelas cornudo.

En la primera, había una pizarrita, del tamaño de medio folio, con una cadenita para poner en el cuello, donde ponía “Soy un cornudo”. Y en la segunda un plug anal, con cola de zorrita.

Dame la colita.

Te gusta golfa?

Muchísimo.

Y se inclinó, para ofrecerme su culo.

Le di a chupar el plug.

Ensalivalo bien.

Ven cornudo, deja el cartel en la mesa, que aún no te lo has ganado.

Ábrele el culito a tu chica, que está deseando que le meta la colita.

Le entro a la primera, y de una.

Que puta es tu chica, se nota que se ha preparado bien, el culito.

Se lo ha preparado para ti. Esta deseando que se lo trabajes otra vez.

Dice que cuando tú la enculaste, se sintió repleta.

Eso piensas? Zorrita

Es que la tuya es mucho más grande y dura, que la de Pablo.

Jajaja, has oído, cornudo.

Se nota que tu chica, sabe distinguir un buen rabo.

Jajaja, le vamos a dar el rabo, que tu no le das.

Me dirigí a la cocina, llevando de la correa a Ara. La verdad es que con eso taconazos y el modelito, estaba impresionante.

Tenían unos taburetes altos, alrededor de una cocina de isla.

Me senté en uno de ellos.

- Golfa, ya sabes lo que tienes que hacer.

Y tu, cornudo, abre una botella y sirve tres copas.

Mientras ella me desabotonaba mi camisa, yo le magreaba sus grandes tetas, que había sacado del top.

Tenia los pezones totalmente tiesos.

Me desabrocho los pantalones, y me los bajo, rozando su cara por mi polla.

No la deje seguir. Metí mi mano entre sus rizos, y pegué su cara a mi rabo, que aún estaba cubierto por la tela de mi bóxer.

- Que te pasa, zorrita?

Se que la deseas. Que quieres sentirla de nuevo.

Díselo al cornudo.

Cariño, estoy deseando que me use otra vez. Necesito su polla.

Es el doble de larga y de gorda, que la tuya. Y sabes lo que me hizo disfrutar.

Quiero ser su puta, siempre que el quiera. Es muy guarro.

Lo se amor. Llevábamos tiempo soñando con alguien como el.

Y sabes que yo también deseo desde hace mucho, ser un buen cornudo.

Pues ponte el cartel, cariño. Que me de caña.

Obedientemente se lo colgó, mientras me daba una copa de Champagne.

Termina de desnudarme, zorra.

Me bajo los bóxer, y se agacho para quitarme los calcetines y los zapatos. Todo ello sin dejar de mirar mi polla.

Te lo estás ganando. Lamé mis huevos.

Como una niña que le dan su helado preferido, se puso a lamer.

Ara estaba en cuclillas, sobre sus taconazos. Y yo sacaba mi culo, del taburete alto, con las piernas separadas. Así mis huevos quedaban colgando, para sus lamidas.

No empleaba sus manos, solo su boca.

Me la agarre y sin decirle nada, abrió la boca.

La cogí del pelo, con la otra mano, y le metí el capullo en su boquita.

Se le iluminó la cara.

Como se nota, lo que te gusta chupar, zorra.

Cuando estés más entrenada, te voy a tener un día entero, mamando pollas.

Le agarre la cabeza, con las dos manos, y la subía y bajaba por todo lo que le entraba de polla.

No hacía falta que empujase, ya que ella, intentaba metérsela más adentro.

Al provocarse la arcada, con la lengua fuera.

Las babas le caían a sus tetas.

Una delicia de mamada.

Tirando de la cadena del collar, la hice ponerse de pie.

Apóyate sobre la encimera, y muéstrame lo bien que te queda la colita de zorra.

Saco el culo hacia atrás, arqueando la espalda, y haciendo círculos, para mover la colita.

Le di una cachetada y gimió de gusto.

Separa las piernas.

Metí mi mano desde atrás, para comprobar como estaba ese coñito.

Muy bien, puta. Estas chorreando.

Solo rozar su clitoris, con las yemas de mis dedos. Y empezar a gemir aceleradamente.

No voy a aguantar nada, cariño. Me voy a correr. Solo con sus dedos.

Me tiene muy salida. Es muy guarro.

Pablo, no paraba de menearsela, viendo como Ara estaba a punto de correrse.

Disfruta amor. Es el semental que siempre hemos buscado.

Quite mi mano, de su coño. Y le di varios azotes en la nalgas.

Quería ponérselas rojas. Y ver su umbral del dolor.

A cada cachetada, ella sacaba mas el culo, para recibirlos bien.

La incline del todo. Haciendo que sus tetas se pegasen a la encimera.

Apoye mi capullo entre los labios encharcados.

Cornudo, que hago?

Follatela, por favor. Lo esta deseando desde que te conocimos. Es una puta.

Y tu? Cornudo? Que deseas?

Díselo Pablo, díselo cornudo.

Que necesito una tranca de verdad, no como la tuya.

Con esas palabras que le dijo Ara, Pablo se corrió en su mano.

Puta, puta, eres la más puta. Ahhhh!

Empuje mi cadera, metiéndole media tranca. Y de otro empujón, se la metí, hasta que mis huevos chocaron con sus labios.

Siii, por fin. Ahhh! Ahhhh! Me corro, cornudo.

Esto si que es un pollon, por dios. Como me llena.

Con mi mano izquierda en su cadera, y la derecha tirando de la cadenita, me dispuse a disfrutar de Ara.

Paseándome por su jugoso coño.

Que delicia, de hembra. Lo tienes chorreando, golfa.

Como se nota que el cornudito, te tiene pasando hambre.

Eres un guarro, me tienes loca. No paro de correrme, cabron.

Eso me hizo, fóllarla mas duro.

Toma, toma, toma rabo. Que es lo que te hace falta.

Si joder! Me corro como una perra. Que rico.

Estuve dándole un buen rato. Y ella no paraba de correrse, una y otra vez.

Le saque la colita de zorra, de su culo, y se la metí en la boca a Pablo, que volvía a menearsela.

Chúpalo bien, cornudo.

Y aprende bien, como se le da placer a una golfa, de este calibre.

Ven aquí, súbete al taburete. De frente a mi.

Le metí el capullo, en su mojadisimo coño. Y apoye sus piernas en mis antebrazos.

Volví a follarmela a placer.

Aprende cornudo. Mira como se corre, la zorra.

Cariño, no puedo dejar de correrme. Me vuelve loca su polla.

Y mira lo que me hace, mientras me la clava. Me roza el clitoris, con su dedo gordo.

Cambie el clitoris por su boca. Y le di a chupar dos dedos, mientras me la seguía follando.

Cornudo, que crees que le gustaría, chupar, mientras me la follo?

Que crees que imagina que son mis dedos?

Pregúntale, cornudo.

Amor, dile a David, lo que te gustaría chupar, mientras el te folla.

Lo sabes muy bien, cornudo. Lo hemos fantaseado mil veces.

Me volvería loca, mamando otro pollon, como el suyo.

Que me follasen el coño y la boca a la vez.

Que me hicieseis un sandwich.

Joder, no puedo parar de correrme.

Gracias cornudo por convencerme. Estoy gozando como nunca.

Me siento tan puta.

Lo estaba disfrutando. El coño de Ara era una maravilla.

Aunque estaba encharcada todo el rato, atrapaba mi polla como un guante.

Estaba notando como me iba a correr.

Se la saque y tirando de la cadenita, la baje del taburete.

La lleve hasta la mesa, y la tumbe. Dejando su cabeza en el borde. De lado.

Para follarle la boca y correrme.

Vamos puta, abre esa boca. Que vas a demostrarle al cornudo, lo que te gusta mi leche.

Me encanta tu crema. Hasta he soñado con su sabor.

Se la metí en la boca, y se la folle, un poco, hasta que note que me quedaba poco.

La saque y le puse mis huevos en la lengua.

Lamé puta. Que estás a punto de degustarla otra vez.

Acércate cornudo. Que vas a ver a tu chica, saboreando leche de verdad.

Abre la boca, que viene.

Me la menee suavemente, disfrutando de la corrida. Y apuntando bien. Para que los goterones, entrasen en su boca.

Aunque fui un poco cabron, y los últimos lechazos, los apunte a sus bonitos dientes.

Quería que se relamiese.

Ara mantenía la boca bien abierta.

Me la escurrí bien, para que saliese bien, hasta la última gota.

Ves cornudo, lo que es una buena corrida? No lo que echas tu.

Mira la carita que tiene tu chica, con la boca y los dientes, llenos de semen.

Coge mi teléfono, que le voy a hacer unas fotos.

Estaba preciosa, con su pelazo rizado, sobre la mesa. Su cara de nena, que consigue lo que quiere. Fantásticas, la ráfaga de fotos que hice.

Ahora traga, relame y di a cámara, lo que quieras.

Cambie, la cámara a vídeo.

Se lo trago saboreando lo, como las otras veces.

Relamiendo la leche de sus labios y dientes.

Esta deliciosa. Su sabor. Lo espesa que es.

Me hace sentir, la más puta. Cuando la espero, cuando la trago.

Me dejas limpiártela, por favor.

Escuchas a tu chica? Cornudo.

Y eso que decías, que no era de tragar. Jajaja.

Toma rabo, lámela bien, que no quede rastro de leche.

Estuvo más de cinco minutos, tumbada en la mesa, lamiendo mi polla. Dándose un festín.

Mientras yo jugaba con mis dedos en su clitoris y coño. Chorreaba.

Sus jugos me sirvieron para dilatar su culo. Aunque se notaba que estaba preparado.

Cornudo, prepara unos pastelitos y más Champagne fresquito.

Mientras Ara disfruta de mi rabo.

Levante a Ara de la mesa. Y la hice dar un giro de 360º

Estas buenísima y tienes un potencial increíble.

Se sonrojó y bajo la mirada.

Brindamos los tres, con las copas que había preparado Pablo.

Me senté en una silla y me la subí encima.

Puse mis manos en sus nalgas y ella solita pegó sus tetas a mi, y me comió la boca.

Que delicia. Tenia mucho morbo y deseo acumulado.

Morreaba muy bien.

Bebíamos Champagne y volvíamos a besarnos.

La incline un poco hacia tras para comerle sus tetazas. Que pezones empitonados.

Te gusta cariño?

Me tiene loca. Es un semental, y muy guarro.

Y has visto, lo que aguanta, y la leche que echa?

Tu no aguantas así. Y sabes que yo necesito más caña.

Y mira, ya esta empalmado otra vez.

Tiene que venir a menudo, amor.

Me gusta mucho.

Se acabó la cháchara.

Trae el lubricante, y prepárale el culo. Aunque me parece que ella ya se lo ha preparado.

La pegué a mi de nuevo, y nos morreamos otra vez.

Al rato apareció el, y le echo un buen chorro en su agujerito.

Vamos métele dos dedos. Y prepáramela.

Ya le entran.

Ves como tienes una chica muy puta. Ya se lo había dilatado ella.

Trae un cojín grande, de los del sofá.

Que la voy a encular, en el suelo, como a una perra.

No tardo ni cinco segundos, en ponerlo en el suelo, para que Ara se arrodillase.

Sube el culo, y pega las tetas y la cara al cojín.

Ábretelo para mi.

Que vea el cornudo, cuanto deseas que te encule.

Paso sus brazos, hacia atrás. Y separó sus nalgas.

Aquí lo tienes. Úsalo. Estoy deseando que me empales.

Sentir como me entra tu pollon.

La oyes cornudo?

Desea que le abra el culo otra vez. Que la entrene. Para cuando la empalemos entre dos, o tres.

Y a partir de ahora, tu, cornudo, no le tocas el culo.

Has oído, cariño. Quiere usarme con algún amigo. Me quiere convertir en una fulana.

Y usarme entre varios.

Le eche un chorro de lubricante y apoye mi capullo. Baje mis piernas, haciendo que le entrase la mitad de mi rabo.

Uff, que bueno. Como la noto. Siento como entra. Y el palpitar de tus venas.

Me esta montando. Ahhh! Que gorda. Me abre.

Pablo se volvió a correr.

Que puta eres, joder. Me encanta, que por fin, te muestres como eres. Puta, puta.

Ahhh! Me corro otra vez, puta.

Se la metí toda, y me quede sobre ella, sin moverme, para que su culo se adaptase.

Mis huevos, se apoyaban, sobre su empapado coño.

Empecé a moverme, de arriba a abajo, como si hiciese una sentadilla.

Metiéndola a fondo, y sacándola, casi toda. Dejando dentro, solo el capullo.

Y otra vez, a fondo. Montándola como a una yegua.

Que culito tienes, zorra. Es una delicia.

Como traga. Ya verás, cuando nos turnemos, varios, en tu culo.

Me corro, me corro, por el culo. Ahhhh! Que bueno. Ahhh! Sigue, sigue.

Yo seguía dándole, caña. Ya estaba tan dilatada, que se la sacaba del todo, capullo incluido.

Y se la metía hasta que mis huevos chocaban con su coño.

Zorra, tienes el culo de una actriz porno. Eres una yegua de primera.

Se la saque y la levante del cojín, y me tumbe yo.

Vamos, demuéstrale al cornudo, cuanto te gusta mi polla en tu culo.

Se subió encima. Agarrándola con una mano, para poner mi rabo, en la entrada de su abierto culo.

Y bajo, lentamente, pero de una. Metiendosela toda.

Se quedó, sentada sobre ella.

Por dios, como la noto. Estoy empalada. Que gustazo.

Le di varias cachetadas.

Venga puta, a cabalgar.

Vas a adorar estas sentadillas, sobre mi rabo.

Al sexto sube y baja, empezó a soltar un squirt, corriéndose a gritos.

Ella pretendía parar. Pero la agarre de las caderas, y la seguí subiendo y bajando, por mi rabo.

Vamos, zorra. Sigue, hasta que te desmayes, de gusto.

No puedo mas, se me doblan las piernas, de tanto placer placer.

Lleno el cojín, el suelo y mi pecho, con sus jugos.

Se la saque, y la cogí de la mano para levantarla.

Vamos a la ducha. Donde tenéis una?

Te llevo a la de arriba, que cabemos los dos.

Y tu, cornudo. Prepara algo de picar, para cuando bajemos.

Ella me llevaba, como cuando un niño te quiere enseñar sus juguetes, que le han traído los reyes.

Su baño, estaba dentro de la habitación de matrimonio. Que era muy grande. Con una cama de 2x2, el acceso a un vestidor. Un tocador, con un espejo rodeado de bombillas, como el de las actrices, donde maquillarse. Y un sillón de orejas, en una esquina, para calzarse.

Ven Ara, que te voy a enseñar algo.

Siéntate.

Ella estaba totalmente desconcertada.

Se sentó y le di un buen morreo.

Relájate, que voy a ser bueno contigo.

Me puse de rodillas, entre sus piernas, y le hice sacar el culo, al borde del asiento.

Acerque mi cabeza a su coñito.

Tus manos deben estar en todo momento, en los brazos del sillón.

No puedes separarlos, hasta que yo termine.

Si lo haces antes. Me vestiré y me marcharé.

Saque mi lengua, para lamer suavemente, sus labios mayores. Y encontrarme con su clitoris.

Ara suspiraba fuerte. Y su coñito segregaba jugos, a cada lengüetazo mío.

Me abrí paso entre sus labios, para llegar a los menores, con la lengua. Pasándola del perineo, hasta el clitoris.

Al llegar a el, lo cogía con mis labios y le daba, dos o tres chupetones. Provocando temblores en Ara.

Que rico. Vas a hacer que me corra, con tu lengua. Eres un guarro.

Acelere mis lamidas, y cuando le cogía el clitoris con mis labios, ya no le daba chupetones sino que pasaba la lengua rápido por el.

Ella gemía, a punto de correrse. Y yo bajaba la intensidad.

Me vas a matar de placer. Mira como tiemblo. No puedo controlarlo.

Le di dos dedos a chupar. Mientras seguía lamiendo su coño.

Cuando considere que estaban lo suficientemente ensalivados. Se los metí en el culo, sin dejar de chupar su clitoris.

Ahhhhh! Me corrooo! Y creo que me voy a mear.

No le hice caso y aumenté mis lamidas y el ritmo de mis dedos en su culo.

Note que soltaba un chorrazo de squirt en mi barbilla, y que se quedaba medio desmayada, corriéndose.

Fui aminorando el ritmo, y Ara dejó de temblar.

La deje un rato que se calmase. Antes de darle mi mano, para levantarla, e ir a la ducha.

Eres un peligro, tan delicioso.

Me estas haciendo gozar, como nunca.

Pero si aún no he empezado.

Yo seguía super empalmado.

La ducha era muy grande. Podrían entrar a la vez, cuatro o cinco personas.

Apoye a Ara, de cara a la pared, y le levante sus brazos, para que se apoyase.

Pase mis manos por delante, agarrándola de las tetas.

Acerque mi cadera, y mi polla, encontró su coño, sin dificultad.

No hizo falta que empujase, porque ella, culeo, hacia atrás, y se la metió.

No puedo resistirme. Me vuelves loca. Y tu polla es divina.

Agarrado a sus tetas, como estaba, y moviendo muy suave mi cadera.

Me puse a mordisquear su nuca, sus orejas, su cuello. Quería hacerlo lentamente.

Y era difícil controlar las ganas de agarrarla por las caderas, y darle duro, como ese cuerpazo, merecía.

Mientras mas lento lo hago, mas dura se me pone.

No te corras aun. Y llama al cornudo.

Amor!! Sube. Por favor.

No tardo ni dos segundos, en aparecer por el baño. Yo creo que estaba en la escalera escuchando y meneándosela. Porque estaba empalmado otra vez.

- Mira cornudo. Vas a ver como hago que la zorra se corra, cuando yo quiero, y no solo eso.

Vas a ver, como le lleno el coño de leche, por primera vez.

Te vas a correr dentro?

Por supuesto, cornudo. Se lo voy a llenar de leche.

Y tu, vas a estar muy atento. Para que cuando yo saque mi polla, pongas mi copa debajo, en su coño, y recojas toda la lefa que salga de su coño.

Entendido? Cornudo.

Si, David. Como tu digas.

Bueno, zorra. Le demostramos al cornudo, lo puta que eres?

Le enseñamos lo que te gusta mi rabo?

Yo movía mi cadera un poco más rápido, paseándome a placer por su coño.

Y bien agarrado a su cadera izquierda, con una mano. Y a su pelo, con la otra.

Dile que estás deseando, que te traiga a un amigo, o dos, o tres.

Para que te taponemos todos tus agujeros a la vez.

Para que nos turnemos.

Si cariño. Lo deseo. Quiero que me ofrezca a sus amigos.

Que me usen. Ser su puta.

Que hagan una fila para follarme.

Y que tu seas el más cornudo.

Acelere mis pollazos, porque veía que se iba a correr.

Véte preparando, que vas a sentir mi lechada caliente, en tus entrañas.

Le di tres cachetadas y empezó a gritar.

Siiii! Soy tu puta, dame leche! Me corroooo! Joder! Otra vez.

Toma leche, toma, toma, toma, mi crema.

Siento tus chorros calientes. Me encanta, que me llenes con tu leche. Me gusta mucho.

Sigue, sigue. Que no paro de correrme. Por favor.

Le di unas buenas embestidas, hasta que sentí que ya no me salía más crema.

Vamos Cornudo. A recoger leche. Que la voy a sacar.

Agáchate entre sus piernas. Que no se caiga nada.

En cuanto la saqué, el pego la copa, al coño de Ara.

Cayeron unos buenos chorros de leche, en la copa. Cuando ya no caían gotas.

Ponte en cuclillas, que ya verás, como sale más.

Ara bajo despacito, para que no se cayese nada, fuera de la copa.

E incluso, abrió sus labios, con los dedos.

Me acerqué a ella y se la puse al alcance de su boca.

Enséñale al cornudo, lo que te gusta mi rabo. Y lo puta que eres.

Mira cariño. Por fin hemos encontrado a nuestro semental.

Voy a ser su puta sumisa, siempre que el quiera.

Y ahora se la voy a lamer, como se merece un pollon así.

Me la dejo reluciente. Bien escurrida y sin rastro de leche.

Amorcito, bájate al salón, y espéranos, con la copa. Que vamos a ducharnos.

Nos duchamos, enjabonando nos uno al otro. Comiéndonos la boca, magreándonos.

Fantástica ducha.

Me dio un albornoz, y ella se puso, una batita de seda, que la hacía más deseable aún.

Al bajar al salón. Allí estaba el cornudo de Pablo, con su pajarita, su cartel al cuello, y la copa, con mi lechada, en la mano.

En una mesa había puesto los pasteles, jamón, queso y tres copas, para el Champagne, que tenía en una cubitera.

No hizo falta que yo dijese nada.

Cariño, dame mi copa de leche. Que me la he ganado.

Que puta eres.

Y tu, el mejor cornudo. Jajaja.

Salí de su casa, a las ocho de la mañana, después de que el cornudo, nos pusiese un magnífico desayuno.

Lo que ocurrió esa noche, y en otras visitas, ya os lo contaré.

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