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Como me convertí en esclava sexual 1

Él le exigió depilación total y obediencia absoluta antes de siquiera verla. Ahora, bajo la mirada de extraños y con el riesgo de ser descubierta, ella descubre que su sumisión no tiene límites.

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Nos conocimos por Internet. La memoria la tengo un poco borrosa pero recuerdo que desde aquella primera vez, nuestros encuentros fueron explosivos. Jamás había mandado fotos desnuda a nadie, pero recuerdo que la primera noche que le conocí prendí mi webcam y haciendo un desnudo total, le mostré todo mi coño de frente para que lo conociera.

De ahí en adelante fueron noches de placer, siempre hablando, él guiándome por ejemplo en como tocarme o meterme cosas por el culo, en lo cual yo era muy inexperta. Pasó poco tiempo cuando me dijo, o más bien me exigió ir a visitarlo a su ciudad. Yo me la pensaba mucho pero al mismo tiempo, no podía dejar de pensar en como se sentiría tener su verga dentro de mí o las cosas que me haría cuando me tuviera enfrente.

Él era un autor publicado y respetado, por lo que pronto presentaría un libro en una feria muy importante dentro del país. "Quiero que vengas -me dijo—y si veo un pelo en tu culo, ¡te regreso!"

Lejos de sentirme ofendida, me excitaban sus palabras y tan solo hacía que me mojara una y otra vez imaginando cómo serían nuestros encuentros y que haríamos cuando estuviéramos juntos. No estaba enamorada, simplemente me ponía súper cachonda pensar en él y en las múltiples formas que lo haríamos. Decidida compré el boleto de avión y quedamos que pasaría por mí.

El vuelo no fue largo, vivíamos apenas a una hora de vuelo pero si fuéramos en auto serían más de 8. Yo me vestí con una blusa tipo crop top blanca, una mini falda sin ropa interior, y claro, totalmente depilada como mi amo lo había solicitado. Cuando salí del anden de maletas, lo vi. Alto, moreno, robusto, con algo de panza y facciones duras. Sonrió. Yo también sonreí. Abrió los brazos y ese fue nuestro primer contacto. Me tomó de la mano y me dijo: "Vamos a revisar que hayas cumplido las reglas"— Yo le sonreí pícaramente y el me jaló hacia un pasillo solitario donde habían unos baños en remodelación y me jaló hacia adentro.

Te dije que tendrías que cumplir las reglas putita, me dijo, mientras yo me levantaba la falda y el comprobaba que no hubiera vellos en mi coño y culo.

"Muy bien—estás buenísima", me dijo mientras me volteaba con sus gruesas manos sobre el lavabo y me levantaba la blusa dejando fuera mis tetas. Se sacó la polla y estaba durísima, apenas se chupó dos dedos, los acarició sobre mi coño y me la metió. Yo grité de dolor y placer, jamás imaginé que bajando del avión me iba a comenzar a follar mi amante virtual, era una sensación rara pero no podía negar que amaba que me cogiera así de salvaje como si fuera suya o ya me conociera de hace mucho. Regresé a nuestro acto y podía sentir como su polla entraba hasta adentro mío mientras me pellizcaba los pezones y me tenía tendida sobre el lavabo con mi culo hacia su abdomen. Sentía como rebotaba todo hasta que me tomo del cabello, me jaló con fuerza hacia él y me metio su lengua hasta mi garganta, sincronizando la metida de verga con la metida de lengua. Finalmente gimió y senti como mi coño empezó a chorrear su leche con su polla todavía dentro de mí. Me la sacó y me ordenó: no te limpies mi leche; así todos verán que eres una putita mientras sales caminando de aquí...

Yo obedecí. Nunca había estado tan excitada en toda mi vida. Salimos del baño y a su vez del pasillo y tomó mi mano. Salimos a la calle a tomar un taxi. Cuando me subí al taxi, pude ver que el chofer se dio cuenta que no llevaba bragas. Me dio un poco de pena y me bajé la falda lo más que pude. El taxista ocupaba los altos para ver si podía divisar mi coño entre avanzada y avanzada. Mi amante, llamado Adàn, le dijo: ¿te gusta mi puta? Sin darme cuenta, ya estabamos estacionados atrás de una gasolinera, en una calle solitaria y tenía a dos hombres a mis lados. Adán me besaba y me tocaba las tetas, mientras el chofer del taxi me metía los dedos en mi coño. Jamás había sido tan puta en mi vida y de pronto estaba a punto de ser cogida por dos extraños.

Mámamela, me dijo Adán. Me agaché para sacarla de su bragueta y era una polla gorda, oscura, circuncidada, rica. Me la metí a la boca y la empecé a lamer suavemente, limpiando la leche de nuestro encuentro anterior. Adan se excitó tanto que me jaló del cabello y empezó a dirigir mi cabeza en un metesaca riquísimo, al tiempo que el chofer, un hombre de buen ver en sus 20s, empezaba a sacársela también de sus pantalones. Me acomodó para follarme por detrás cuando Adán le dijo: solo puedes darle por el coño, el culo es mío. Enseguida sentí como una verga rica pero más flaca que la de Adan me empezó a follar, al tiempo que se la seguía mamando a Adán. "Jamás pensé que fueras tan puta", me dijo Adan mientras se la seguía chupando. Después el chofer me empezó a dar más fuerte y se salió para dejarme su leche en la espalda. Adán se vino y esa fue la primera vez que probé su leche. Sabía un poco a nuestros sexos y acidez. Me encantó. Me cubrí un poco de mi ropa que ya estaba mojada y Adán dijo: aquí nos bajamos.

Caminamos unas cuadras para llegar al condo de Adán. Yo llevaba la ropa mojada, no traía ropa interior y ya me habían follado dos hombres y apenas iba llegando a Costa Isla, donde viviría y realizaría mis más sucias fantasías al lado de Adán.