Xtories

Deuda aplazada.....el segundo nivel.

Cerró la puerta y supo que la noche cambiaría para siempre. No era solo una infidelidad; era un juego donde las reglas las escribía el miedo, y ella estaba lista para perder el control.

crima113K vistas9.4· 11 votos

..... La sorpresa fue enorme al ver a mi marido en la cama.....

El reloj de la mesita de noche indicaba que eran las 11:22 pm. Desde la puerta de la habitación, permanecía estática, como si hubiera visto un fantasma, no pude pronunciar palabra. Fue mi esposo quien rompió ese eterno silencio. Hola Criss, dijo, ¿cómo te fue con tus amigas?

Le contesté con un simple bien, que la pasamos súper y que nos dedicamos a recordar cuando éramos jóvenes. Sentí un corrientazo, me pregunté: ¿por qué había mencionado eso? Seguidamente, e impidiendo que él adicionara una palabra más, giré la conversación preguntándole el por qué había regresado antes de lo previsto, y que por qué no me había llamado para poder así haber regresado a casa más temprano.

Hubo un cambio de planes, -dijo - y mañana debo atender unos asuntos adicionales, y que no me dan espera, así que por ello decidí no pasar el fin de semana con mis padres y regresar hoy mismo, y claro que te llamé, lo dejé sonar un par de veces, pero al no obtener respuesta, y sabiendo que estabas en el plan con tus amigas, no insistí más para no arruinar tu salida. Bueno me dispongo a dormir, estoy muerto, he conducido todo el día. Solo quería esperarte despierto para saludarte, que pases una buena noche.

“Esperarme despierto”? Me llamó la atención, pues mi esposo rara vez llega hasta las once de la noche despierto, el suele dormirse muy temprano, normalmente con la televisión encendida, pero no le di más importancia a su comentario.

De igual manera le desee una buena noche, desde la puerta de la habitación, no quise acercarme, pues no quería que tal vez me sintiera con un olor diferente, o que notara algo raro en mí. Solo me di la vuelta y fui al baño, y de allí a la cama. Revisé mi celular y sí, si tenía una llamada perdida de él.

Mi esposo ya roncaba, yo por mi parte no podía conciliar el sueño. Tenía mi mente que explotaba por todo lo vivido ese día, y no dejaba de sentirme extraña de estar en la cama con mi esposo, inmediatamente después de haberle sido infiel. Me preguntaba cómo había llegado a dicha situación, mi matrimonio, como ya lo había mencionada, aunque no perfecto, la pasábamos bien, éramos felices, y en la parte íntima, pues nos entendíamos bien, y teníamos relaciones satisfactorias para los dos, lo hacíamos entre dos y tres veces a la semana. Mi esposo siempre ha sido fiel, no he tenido queja alguna de su comportamiento, y siempre ha estado pendiente de los asuntos de la casa, y como padre, ni el más mínimo reproche. Entonces, ¿qué me había empujado a serle infiel? Claro, Alejo tiene lo suyo, y siempre ha sido muy seductor, siempre. Tal vez fue una combinación entre el encuentro casual que lo trajo de nuevo a mi vida, el verle con apariencia más madura y atractiva, y las charlas que iban subiendo la temperatura de nuestros encuentros hasta el clímax total, tal vez.

Habían pasado algo más de dos semanas desde aquel viernes. Todo había vuelto a la normalidad, y casi que ya no pensaba en Alejo. Me había concentrado en que quehaceres, tanto de mi trabajo, como de los asuntos de la casa.

Sonó el celular y el identificador mostraba el nombre “Alejo”, nuevamente mi cuerpo se convirtió en un campo de batalla entre la sorpresa de ver su nombre en la pantalla, repasar imágenes fugaces de nuestro encuentro que me hacía sentir excitada, tal vez por aquel sabor de haber caído en la tentación y en lo bien que la pasamos, y, claro, mi sentimiento de culpa.

Miré a mi alrededor, que a pesar de que estaba sola en mi casa, sentí ese acto reflejo de quien hace algo a hurtadillas. Contesté, al principio en voz baja, nos saludamos normalmente, aunque sentía mi respiración agitada. Le pregunté, con un tono de voz algo seco, ¿por qué me llamas? Aunque en lo más profundo de mi ser, sabía que la pregunta que quería hacer era, ¿por no me habías llamado antes?

Alejo solo me dijo que necesitaba hablar conmigo, pero que tenía que ser en persona. Su solicitud y su tono me llamaron la atención, sonaba serio, como preocupado. ¿Pasa algo? – le pregunte-. Solo insistió que debíamos hablar y que necesitaba que nos encontráramos en el mismo sitio, hoy a las cinco de la tarde. Que por favor no le quedara mal. No alcancé a pronunciar palabra cuando ya había cortado la llamada.

Miré el celular unos momentos, y luego miré por la ventana de la sala, hacia el infinito. Me sorprendí al caer en cuenta que, a parte de pensar en lo solicitado por Alejo, mi mente también pensaba, si una mujer que había tenido una aventura con un exnovio grabaría el número celular de éste, con el nombre real. Qué tonta.

Llegué a la hora acordada y Alejo ya me estaba esperando. Por alguna razón se le veía algo demacrado, llevaba la barba algo descuidada y su cabello estaba desarreglado, daba la impresión de que no había dormido. Se levantó, me saludó con un beso en la mejilla, sentí que miraba para todos lados, como buscando algo o a alguien. Inmediatamente le pregunté qué pasaba, pues me estaba empezando a preocupar.

Alejo empezó por decirme que siempre he sido muy especial para él, y que desde que nos volvimos ha encontrar hace ya unos meses, se ha sentido pleno y que lo que habíamos vivido aquel viernes ha sido de lo mejor. – Perooo!! – agregue, mientras me servían un café.

La verdad Cris, te quiero, te amo, te deseo y quiero lo mejor para tí. – ¡Claro, Alejo se ha vuelto a enamorar de mí! Concluí mentalmente.

Verás, - continuó – cuando me aceptaste la invitación a ir al motel, me dejé llevar por mi morbo y deseo hacia ti, y claro, que como eres una mujer casada y con un hogar muy bonito, sabía que lo más probable era que no nos volveríamos a ver, o que, si lo hacíamos, no llegaríamos a volver a tener sexo.

Si, así es – Le interrumpí – lo tienes muy claro, la pasamos bien, fue un momento de debilidad, y que claro que no se repetiría. No sé por qué, pero sentía que mis palabras no reflejaban mi sentir más profundo.

Alejo continuó, y agregó que, en nuestro encuentro en el motel, mientras ingresábamos a la habitación, él había puesto su celular en la mesa de noche, al lado de la cama, pero que lo había dejado grabando en vídeo, apuntando la cámara hacia la cama. Que había grabado todo lo que había pasado, casi dos horas de vídeo, y que después de haberme dejado en mi apartamento, él había llegado a su casa, que había editado el video, recortando su duración a algo más de ocho minutos y que había modificado digitalmente aquellas escenas en donde salían nuestros rostros. Que luego había borrado el video original, dejando solo el editado en su celular, para su deleite personal. Hasta este punto, me confesó, que nunca me iba a comentar lo que había hecho, pues era un recuerdo de nuestro encuentro para él.

Yo estaba congelada, no daba crédito a lo que estaba escuchando.

Alejo tomó un sorbo de café, y agrego:

Lo peor Cris, es que este fin de semana me robaron el celular, tú sabes que hoy uno tiene todo en esos equipos infernales, contactos, chats, temas de oficina, apuntes, fotos, los temas financieros, es decir todo, me entiendes, ¡todo! Y si claro, allí también tenía ¡nuestro video!.

¿Nuestro? ¡Estás loco! – le grite, mientras me contenía para no levantarlo a golpes, mi sangre hervía. Me importaba un culo, la gente a mi alrededor. – Eres un perfecto imbécil, agregué, y ahora qué, no me salgas con que te están chantajeando y que necesitas que te de dinero para pagar una extorsión. ¡Sería el colmo de tu imbecilidad!

Alejo no podía sostenerme la mirada, y solo agregó en voz baja: Es peor, mucho peor.

Tú sabes que, por mi trabajo, manejo muchos casos judiciales delicados y con la información y el vídeo que están en el celular, pues estoy a merced de cualquier chantaje respecto a los casos judiciales que llevo, y claro, es posible que puedan usar el video como un elemento de presión sobre mí.

La verdad, ya han pasado tres días desde la pérdida del celular y no he informado en mi oficina la situación, simplemente repuse el equipo y solicité una nueva SIM al operador, con mi mismo número, pero cuando reporte la situación en la oficina, pues me cambiaran el número actual. Pero Cris, no te vayas a preocupar más de la cuenta, en la oficina tienen unos técnicos muy hábiles en estos temas y harán los rastreos correspondientes para borrar el teléfono remotamente.

Estaba absolutamente furiosa, me levanté de la mesa y me fui inmediatamente. Llegué a la casa, mi cabeza estaba al borde de explotar y el dolor era insoportable. Disimulé mi estado de ánimo ante mi esposo y mis hijas, y me retiré temprano a mi habitación.

En la tarde del siguiente día, luego de una noche y una mañana de mierda, me entró una llamada, era Alejo – mierda, no he cambiado el nombre de mi amante en el teléfono, fue lo primero que pensé – Al contestarle, Alejo me saludo de forma normal, casi feliz, que para lo que estaba pasando, pues no era el tono que esperaba escuchar- - y a ti ¡que putas te pasa! ¿Cualquier diría que te has ganado la lotería que todo está bien, pero no ves en el mierdero en que estamos? ¿Cómo me hablas tan plácidamente, mientras estoy hecha un manojo de nervios?

¿Además – continué sin dejarle hablar – no ibas a cambiar el número y a pedir a tus técnicos que te ayudaran a rastrear y borrar el puto teléfono de manera remota? – Ya mi voz se empezaba a quebrar y guardé silencio.

Calma mujer – dijo Alejo – todo ha sido una falsa alarma, déjame te explico. El fin de semana fui a mi gimnasio, y allí lo dejé olvidado en mi casillero, no fue un robo ni nada parecido. Al día siguiente la persona que hace el aseo lo encontró y se lo entregó al encargado. Y no fue hasta que el encargado terminó de hacer la revisión de los clientes que habíamos estado el sábado en la noche en el gimnasio, que logró determinar que el celular era el mío, el encargado me indicó que me habían intentado ubicar entre el domingo y el lunes, pero que como solo en mi tarjeta de registro aparecía mi numero de celular y una dirección, pues anoche llegó el encargado a mi apartamento, para devolverme el equipo y aclarar no me la había traído antes, pues él pensaba que iba a ir al gimnasio el lunes, pero como no había asistido, pues fue hasta ayer que me lo trajo. No te había llamado antes para darte la noticia y calmarte, pues sabía que estabas en la casa con tu familia, y no quería hacerte pasar un mal rato.

No dije nada, simplemente colgué.

Al cabo de un rato, me sentí aliviada, lo que me comentó Alejo, me volvió la tranquilidad. Sin embargo, me quedaba una inquietud, así que le marqué.

Alejo – dije – ya estoy más calmada, me alegra que no haya sido más que un despiste al olvidar el teléfono en el gym, pero me queda una pregunta, y quisiera que nos viéramos hoy para hacértela personalmente. Alejo aceptó inmediatamente y quedamos en el lugar de siempre, a la cinco de la tarde.

Ya en el café, le dije: Alejo, ¿lo del video es cierto? ¿De verdad grabaste sin mi consentimiento nuestro encuentro?

Alejo me volvió a confirmar lo que ya me había comentado el día anterior. Todavía tenía la molestia de que me haya grabado, y sobre todo en esa faena, yo, la más conservadora del mundo, grabada teniendo sexo nada menos que con mi amante, ni a mi esposo se le ha ocurrido proponerme que nos filmemos en vídeo.

Cuantas veces los has visto, Alejo, ¿cuántas?

La verdad Cris, no llevo la cuenta. Sé que muchas, y una vez recuperé el teléfono, lo he visto como cuatro veces, y de verdad no me arrepiento de haberlo filmado, sé que te he faltado a la verdad, pero me pone a mil volver a revivir ese momento.

Se que a los hombres el tema del sexo en video les llama mucho la atención. Lo que me comentó Alejo, lo único que hizo fue abrir mi curiosidad para ver el dichoso video. Así que le pedí que me lo mostrara.

Claro - me dijo- pero con todo lo que pasó en estos días, pues ya no lo tengo conmigo, lo tengo en mi portátil en mi casa. Si quieres vamos y te lo muestro.

Acepté inmediatamente, y nos fuimos para su casa. Una vez allí, Alejo trajo su portátil y mientras encendía, trajo un par de copas de vino. Él tomo el computador y empezó a buscar, lo colocó en la mesa de la sala, y lo conectó al televisor para apreciarlo mejor. Dio inicio al vídeo y empezamos a verlo. Para haberlo editado un abogado, la verdad quedó muy bien. Una faena de casi dos horas o más, la había reducido a doce minutos, y no ocho como me había comentado. En esos doce minutos resumió muy bien esa aventura, nunca me había visto en video teniendo sexo, nunca me lo hubiera imaginado. Estaba tan concentrada en las imágenes, no podía distinguir mi rostro en el vídeo, pues estaba borroso, al igual que el rostro de Alejo; en mis gemidos, en los movimientos de Alejo penetrando mi vagina desde atrás, hasta que caímos extenuados en la cama, y de como retomamos para el segundo acto de ese encuentro pleno de placer; si, estaba tan concentrada que me había tomado la copa de vino sin darme cuenta. Y claro, ya me sentía caliente y húmeda.

Le miré a los ojos y le dí un beso apasionado, el me empezó a acariciar mis senos, le detuve, le pregunté si me estaba filmando, a lo que me contestó que no, con mi mano le hice una señal de pistola disparando en su sien, desabrocho mi blusa y siguió masajeando mis tetas, en el televisor el video había vuelto a empezar, era una sensación increíble verme en la tele y estar en su sofá empezando otra aventura. Bajó mis pantalones y mi ropa interior, empezó a acariciar mi clítoris sin dejar de besarme la boca, ya empezaba a gemir, el aceleró los movimientos de su mano en mi clítoris al mismo tiempo que introducía sus dedos en mi cuca, estaba muy húmeda. Su mano ejercía presión sobre mi clítoris de tal forma que me hizo venir con un gran grito de placer en pocos instantes, mis gemidos se confundían con los mis gemidos de la televisión, era alucinante.

Empecé a desvestir a Alejo, su miembro estaba mas duro que una piedra, una vez despojado de sus prendas, le empecé a masturbar, tomé la copa de vino de la mesa y vertí lo que me había sobrado en su pene y sus bolas, e inmediatamente empecé a limpiarle desde sus testículos hasta la punta de su pene, le miré a la cara, pero estaba disfrutando con los ojos cerrados, entregado a sus instintos. Comencé a realizarle un buen sexo oral, con mi legua le rozaba la cabeza del pene y luego me la introducía lo más que podía, sabía que eso le encantaba, me lo había comentado hace muchos años.

El se incorporó, me acostó en el sofá, me besaba con pasión mi cuerpo hasta que llegó a mi concha, me realizó el mejor sexo oral que había tenido, sentía su lengua pasar por mi clítoris y luego ingresar a mi vagina, vaya que era un maestro. Antes de que tuviera un orgasmo, abrió mis piernas y empezó a rozar su pene contra mi entrada, lo hizo por unos segundos, luego me penetró hasta el fondo, mi cabeza simplemente se descolgó hacia atrás, miraba las estrellas que empezaban a salir en la noche despejada, pero también miraba los ventanales de los apartamentos vecinos, no vía a nadie, pero daba por hecho que teníamos público espiando desde las ventanas superiores, no me importó, la estaba pasando de maravilla. Alejo empezó a aumentar la velocidad y la fuerza de sus envestidas hasta que sentí que se vino, al mismo tiempo que yo lograba otro orgasmo.

Caímos al suelo, estábamos más que agitados, los del video seguían teniendo sexo. Me quedé viendo un rato a mi otra yo del video, y observé que, así como ella, en ese momento también estaba usando mi collar de perlas.

Luego de organizarnos rápidamente, le pedí a Alejo que me llevara a casa, a lo cual muy amablemente accedió. Nos despedimos, al frente de mi edificio, subí al apartamento he ingresé, ya estaban todos, mis hijas en las habitaciones y mi esposo en la cocina preparando algo para comer y terminando de atender una llamada. Me saludo con un beso en la boca, que me tomó por sorpresa, me preguntó si había estado tomando vino. Quedé fría, y solo atiné a contestarle que sí, que me había encontrado con una amiga y nos habíamos tomado un par de copas. Mi esposo no preguntó más y me dijo pues que siguiéramos tomando, y procedió a abrir una botella, le indiqué que por mi estaba bien, pero él insistió. Sin protestar más la acepté, aunque sabía que cuando mi esposo, estando sin invitados en la casa, me ofrecía vino, era una antesala para una noche de placer.

Cuando ingresamos a nuestra habitación, cerró la puerta y procedió a poner un video porno, para ir ambientando. Mientras buscaba en el internet, empecé a cambiarme y quitarme la ropa, en ese momento caí en cuenta, que, en la casa de Alejo, no había tenido tiempo de asearme bien. Me puse un pijama y cuando procedía a quitarme las joyas, me indicó que no lo hiciera y que tampoco me quitara el collar de perlas. Esa solicitud me generó que la piel de mis brazos se pusiera como de gallina.

Seguimos tomando vino, mientras veíamos los videos que había puesto mi esposo. El se empezó a calentar y me empezó a desvestir, empezó a besarme y a acariciar mis tetas, al sentirme preocupada por que mi esposo percibiera algún aroma diferente, me anticipe a decirle que, del encuentro con mi amiga en el centro comercial, había regresado caminando a la casa, y que tal vez había sudado un poco. Mi esposo me dijo que no me preocupara. Su mano bajo a mi concha y empezó a tocarme suavemente, y empezaba así yo a sentir que me mojaba. Mi esposo también lo notó, aunque su comentario fue más descriptivo a indicarme que cómo me sentía de húmeda, eso me excito mucho pues todavía tenía los fluidos de mi anterior encuentro, tan solo unos momentos atrás. Mi rostro enrojeció por el morbo que me producía dicha situación y el temor a ser descubierta.

Mi esposo se detuvo un momento, tomo el control remoto del televisor y dijo que buscaría otro video. Yo estaba ya excitada, tomé otro sorbo de vino y apagué la luz de la lámpara de mi mesa de noche, quedando solo con la penumbra de la pantalla de la tele en la habitación. Me recosté esperando que mi esposo retomara sus actividades de excitación en mi cuerpo, y así empezó a hacerlo. Cerré los ojos para sentir más sus caricias, cuando a mis oídos llegaron los sonidos del televisor, me estremecí, pues creí escuchar la voz de Alejo, dando la orden a la mujer del video que no se quitara las joyas ni el collar de perlas. Tratando de no generar sospechas, como pude, me ubiqué de tal manera que podía ver el vídeo. Mientras, mi esposo bajo a mi concha y empezó a hacerme sexo oral. ¡El video era “Nuestro Video” con Alejo!, claro con los rostros borrosos, pero no me cabía duda, lo acababa de ver hace solo un par de horas. Mi esposo seguía dándome sexo oral, y le escuchaba decir que cómo estaba de húmeda. En la oscuridad, él no veía que estaba pasando su lengua sobre los restos de semen de Alejo. La situación me era muy extraña y me estaba poniendo a mil.

Mientras mi esposo seguía dándome sexo oral, tome el control remoto para cambiar el video. Mi esposo me pregunto que por qué lo cambiaba, a los cual no le conteste y solo dije que me gustaba cómo me hacía sexo oral. Seguí disfrutando del placer que me dada mi esposo, él se montó sobre mí, y me empezó a penetrar con la vieja posición del misionero, mientras lo hacíamos de esta manera, le pregunté por el video anterior, que hace cuanto lo conocía; me dijo que hasta ése momento lo había puesto, que desde hace un tiempo seguía a un perfil en la pagina de videos porno. Todo era muy excitante, una tarde de no creer, sexo con mi amante, sexo con mi esposo, varias copas de vino, los videos, sentí como mi esposo aumentaba su fuerza al penetrarme, le sentía mas duro y grande su pene, sentí su eyaculación dentro de mí, y también como lograba mi orgasmo en el mismo instante, mi esposo cayó rendido sobre mi pecho, ambos respirábamos como si acabáramos de terminar una maratón, ¡de los mejores polvos que hemos tenido!

Mientras se recuperaba, jugaba con sus dedos con mi collar de perlas. Le pregunté a mi esposo, por el nombre del perfil de la persona que publicaba los videos en la página porno, me indico que era Ojela69 o algo así. Le besé apasionadamente, sintiendo los sabores de mis jugos, los de él y los de mi amante. Giré mi cabeza hacia el espejo de mi habitación en el cual se reflejaba la imagen del televisor, todavía estaba reproduciendo el historial de videos de la página, llamando “Encuentro con mi ex novio de la universidad”, sonreí, a mi mente paso todo lo vivido en estos meses, y sonreí aun más al leer en el espejo el nombre del perfil de los videos, lo entendí como: 96alejO.

Los días siguientes, solo fueron preguntas que me invadían: Todo lo vivido en estos meses ¿fue casualidad? ¿Se trató de un montaje? ¿Existía alguna posibilidad de que Alejo y mi esposo se conocieran? ¿El rollo del celular robado, era solo para generar duda sobre el destino del video y de cómo aparecía en la pagina porno que veía mi esposo? ¿Alejo sabía que mi esposo miraba dicha página? Y si era así, ¿cómo lo supo? ¿Era coincidencia que mis dos machos, pidieran que no me quitara el collar de perlas al momento de hacer el amor? ¿Era yo una especie de trofeo compartido? ¿la infidelidad me estaba volviendo loca?

Y así mil preguntas más, pero la verdad ha sido una época en la cual he disfrutado mucho del sexo, cómo nunca, ese halo de misterio, que no sabía si era real o era solo una alucinación mía, me ponía a mil. No quiero saberlo, no quiero resolverlo.

Ha pasado más de un mes y Alejo no me ha vuelto a contactar, cuando hemos hecho el amor con mi esposo, solo me imagino cual será la próxima movida que mis machos planearan para copular con su presa compartida. Las veces que hemos hecho el amor con mi esposo durante este mes, mientras él prepara las copas de vino, yo me pongo mi collar de perlas.