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Encuentro con beneficios

Maite siempre fue la hermana silenciosa, la que observaba desde las sombras. Pero esa noche, bajo la luz de Sevilla, su silencio se rompe y su deseo se vuelve incontrolable. José no esperaba que la bióloga reservada fuera tan voraz en la cama.

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Encuentro con beneficios

Fue el pasado año, cuando cierto día como hoy, recibí la llamada de una querida amiga de la facultad. Llamándome para quedar, diciéndome...

"Hola José, ¿Cómo estás guapo, cuanto tiempo... verdad?".

La alegría fue muy grande, aún más cuando me dijo...

"Estoy en Sevilla por motivos de festividad, ya me entiendes... Navidad, y como sabes bien el por pasar estos entrañables días con la familia".

Dice, y prosigue...

"Es mi deseo a ser posible ver a todos, ya sea familiares, allegados, o amigos, antes de regresar a Valencia".

Y tras finalizar, dejar lo mejor para lo último, pues no era otra cosa que invitarme, perdón puntualizó... invitaros, a salir está noche juntos. Amigos y cónyuges de estos, y que obviamente le hice ver que iría yo solo, acabando Solé por decir...

"Lo había supuesto, pero la verdad tenía que preguntarlo, tú sabes la pregunta de rigor".

Y darme por justificar a mi mujer, y volver Solé a soltar...

"Obviamente, es comprensible dada las fechas, aunque no esperaba menos de ella".

Y dejar esa coletilla...

"Bien sabes que la ‘cacho puta’ que es tú mujer, nunca nos hemos llevado bien, y la verdad es que no sé porque motivo, pues no sé los he dado".

Y bueno sigamos, y que, tras fijar la hora y el lugar, quedamos en vernos luego, cosa que tras despedirme de mi mujer en el garaje. Pues esta había cogido otra dirección, pues tenía también otro compromiso en el cuál, yo no entraba. Y que yo, tras coger el coche, y dejarlo en los aparcamientos del metro, me traslade en este hasta el sitio.

Luego ya fue llegar, y comenzar a saludar a todos, conocidos y no tan conocidos, y finalmente extraños. Donde me llegue a presentar a una de ellas, y está quedarse de piedra ante mi expresión. Soltándome...

"¿Qué pasa, no me digas que no me reconoces?".

Y aunque no quise pecar de mentiroso, y mucho menos de hipócrita. Ni me dio tiempo a responder, cuando es ella quién me suelta a modo de reproche...

"No jodas, que tampoco hace tanto tiempo, si puede ser que haya cambiado un poco".

Y acercarse Solé, diciéndome...

"José, es mi hermana Maite, ¿no la recuerdas?".

Y entonces es cuando caigo, dándome por disculparme, diciéndole aquello de...

"Lo siento Maite de corazón, pero debo decirte que, sí que as cambiado en estos años".

Y viendo que ella está molesta, aunque no me lo quiere decir, y menos reconocer. Y darme por conversar con ella durante gran parte de la velada, contándonos un poco de nosotros. Y dándome cuenta, como mi amiga no me quita el oído. Y digo esto, pues cuando Maite le da por preguntarme por mi ritmo de vida, puntualizando sobre todo mis conquistas. Poniendo como ejemplo sobre la vida de universitario, y ahora de casado. Y darle por responderle, lo poco que ha cambiado, y viéndome interrumpido. Cuando de buena a primera, coge Solé y me suelta...

"No me seas fantasma, si tú follas menos que los ‘Roper’".

"Y con tu mujer, ni te digo".

Dice, acabando por reinos, pues conociéndola como la conozco, no es plan en meterle cizalla, y lo mejor es tomarlo a guasa. Y recuerdo, cómo noto, como Maite no dejaba de mirarme. Y en minutos, Solé vuelve a la carga, sobre todo al escuchar a su hermana Maite, preguntarme...

"Y dime... ¿sigues sin llevar condones?".

Y ante me afirmación, está soltarme...

"Pues como te salga algo y la tía quiera seguridad...".

Siendo ahora ella interrumpida por su hermana, la cual la vi ciertamente molesta, como si tuviera algo de celos al verme congeniar más con su hermana Maite que con ella. Pues coge y suelta...

"Pues anda que eres mojigata, es algo obvio... niña, si la tía quiere 'mojar', y ninguno tiene condones, pues no mojan".

Y deja claro...

"O sea, que como que, no se va a comer ni una rosquilla".

Volviendo a reír, pues es más de lo mismo, ya que con puyas de ironía y sarcasmo habla. Y de nuevo, veo a Maite más molesta por la expresión de su cara que a mí mismo, molesta que su hermana se metiera conmigo. Y que, tras un comentario de esta misma a su hermana, tocó a Solé meterse ahora con su hermana. Soltándole...

"Y mirad la mosquita muerta, a nuestra prestigiosa Bióloga, como le defiende, como si fuera algo suyo".

Suelta, y prosigue...

"Y pensar que aún me acuerdo, cuando follábamos José y yo en mi dormitorio, y veía en el reflejo del espejo a mi hermana espiarnos".

"Pero joder, lo bueno no era ser espiado por la mojigata, sino como la cabrona se estaba haciendo un dedo... ja ja ja".

Dice de manera punzante, comentarios humillantes e incluso para su propia he hermana. Y recuerdo, como tras volverse hacia mí, está me suelta...

"No me dirás qué no has notado, como mi hermana está coladita por ti, como la muy cabrona se moja nada más verte".

Y que, tras una hora más pausada, toca la hora de despedirnos, dejándolo para otro día. Cosa que, al día siguiente, estando en la oficina hoy viernes, sonó el móvil, respondiendo y saber que era Solé. Amiga que me propuso quedar de nuevo, quedando a la misma hora y en el mismo sitio.

Y, para resumir, tras llegar, tocó el intercambio de besos, y las disculpas una vez más por parte de Solé, digo una vez más, pues desde esta mañana no había dejado de decírmelo (obviamente estaba avergonzada, y no deseaba perderme como amigo). Y que recuerdo que me extrañe al no ver a Maite, siendo está misma quien llamó mi atención. Y que fue verla y me quedé embobado, pues para nada era la chica de ayer, esa que venía con botas militares, ni ese pantalón multibolsillos de camuflaje, o ese chaquetón del polo norte.

Pues esta era otra, ya que venía con un vestido negro precioso, unas botas de tacón de vestir, y medias, prenda que, aunque me gusta, pienso que no pinta para un mes de diciembre. Y como con las risas, se me fueron las expresiones de embobado y asombrado, comenzando a hablar, tocando todos los temas. Y de buena a primera, pedirme que le acompañara a su casa, cosa que me dio por preguntarle a Solé. Y está decirme...

"No tranquilo, no te preocupes por mí, yo me voy con Maca, que está noche tengo plan, ya sabes toca saborear ‘almeja’".

Dice, y que, tras despedirnos de todos, me dio por llevarla a su casa, y que, tras llegar, está me invita a una última copa. Cosa que, tras insistir, me dio por subir, entramos y Maite dejó caer su chaqueta, invitándome a hacer lo mismo.

Y como recuerdo... y como para olvidarlo, pues fue quitarme la chaqueta, cuando me dio por girarme. Viendo a Maite hay de pie mirándome, y como en segundos deja caer su vestido a sus pies, quedándose en ropa interior (claro está, braguitas y sujetador negros de encajes... uuuffff!!), ligeros con medias de ligas... uuummm!!.

Y yo, simplemente me quedé helado, perplejo ante tal belleza, y sin saber que decir. Vamos a ver, no digo que no esté buena... cosa que no es así, pues está súper. Lo que pasa es que la veía tan diferente a Solé, ya que está era y es, una chica metida en carnes, no digo gorda... pero si rellenitas, una curvy dejándolo claro (digamos que estaría entre las tallas... 50/52).

Donde es una chica que me gusta, no os voy a negar que los ojos se me iban a su gran delantera (120), o incluso a su trasero... uuuffff!!. Pero aparte de esos atributos, aquellos que predominaban era su forma de ser, y de tomarse la vida, siempre risueña. Y Maite es todo lo contrario, no os digo que fuera una 60/90/60, pero no está muy lejos de esas cifras, chica delgada, cuya talla de sujetador podría ser la mitad de la de su hermana, o sea chica de poco pecho, lo justo para una mano. Y verla ahora súper sexy, y darle a Maite por decirme...

"Y ahí parado te vas a quedar, mientras yo cojo frío"

Dice sin saber que decir, y prosigue...

"Dime... ¿no vas al menos, venir a arroparme, pues, aunque tenga frío, tengo el 'chichi' ardiendo".

Suelta, y mirándome, sigue...

"Pero joder, di algo al menos, no te quedes echo un pasmarote, dime lo que sea".

"No vez lo que he llegado a ponerme por llamar tu atención, y todo porque me gustas, y te deseo".

Y me da por acercarme, rodeándola con mi brazo izquierdo, tomándola por el cuello, mientras me da por besarla, y al mismo tiempo con mi mano derecha, comienzo a acariciarle la misma espalda, descendiendo hasta sus nalgas. Y tras ese larguísimo primer beso, vino un segundo, donde ella directamente posa una de sus manos sobre mi miembro... uuummm!!. Dándole por decirme...

"Esto será por mí... verdad".

Y que tras separar nuestros labios, me dio por besar y saborear su cuello, cuya lengua mía descendió y lamió a sus anchas, mientras Maite gemía y suspiraba... uuummm!!. Y en todo momento, ella no dejó de magrearme con una de sus manos, mientras con la otra intentaba desabotonar los botones de mi camisa.

Y yo, fuera aparte que mi boca, labios y lengua se dedicaba a atender a su cuello, oreja, hombros y de nuevo boca. Mis manos estaban atareadas, pues mientras con la izquierda, me dedique a acariciar cuello, espalda, y nalgas. Con la derecha, me puse a acariciar sus senos, jugueteando con su pezón, y acabar por bajar hasta su coñito, ¡donde ella alternaba entre un... ooohhh!!, y un 'si... si... uuummm!!'. Soltándome aquello de...

"Creo que vamos a pasar de esto, y vamos al grano, pues ambos lo necesitamos".

Dice, mientras tira de mi miembro hacia ella, haciéndome caminar siguiéndola, mientras Maite retrocede hacia uno de los dormitorios, conduciéndome hacia donde sabemos. Y fue entrar y sentarse al filo de la cama, mientras me da por descalzarme, quitarme la camisa como si fuera está fuera un suéter, y dejar caer mi pantalón. Y fue acercarme, cuando ella tira de mi prenda hacia ella al tiempo que introduce su mano dentro, tomando mi verga al tiempo de suelta...

"¿Dónde estás pequeñín?".

Y darme por decirle...

"Bueno, pues esto es lo que hay".

Y me responde al tiempo que se la lleva a su boca...

"Uuuffff!!, y no sabes bien lo que me gusta, tienes la medida correcta".

Y luego pocas palabras hubo, sino más bien el sonido del chupeteo, ese sonido que haces cuando lames, e impregnas de saliva... uuuffff!!. Viendo y admirando el buen hacer de una mamada, observando cómo está chica para la edad que tiene la experiencia... ooohhh!!. Y aún más, cuando se la saca de la boca, me quedo admirado al ver que, con la misma boca como una profesional, está me ha puesto el condón. Soltándome...

"Pues lo importante está ya echó, ahora vamos a las qué toca".

Decir, y tras levantarse, me hace tumbar en la cama, y ella sentarse sobre mí, colocándose a horcaja al tiempo que sin llegar a quitarse las braguitas, ella misma se la introduce... ooohhh!!. Soltando ambos unisonó el sonido de placer, comenzando ella a moverse, como una buena amazona... aaahhh!!. Y mientras está disfrutaba entre jadeos y suspiros, me dio por quitarle el sujetador, y dedicarme a sus pechos... uuummm!!.

Y no sabría deciros, cuanto tardo Maite en lograr su primer orgasmo, pues tras obtenerlo en minutos y de forma continua, acabo por obtener el segundo, comenzando a berrear entre convulsiones... ooohhh!!.

Y como recuerdo, como tras pedirme está unos minutos para coger aire, como que me dio por apartarla de encima, tenerla al lado y con rapidez, bajarle las braguitas y tirarla hacia atrás, colocándome entre sus piernas, y comenzar a darme un empacho de 'conejo'... uuuffff!!. Y entre gemidos, suspiros, jadeos, y algún que otro insulto o palabra mal sonante, acabo por obtener dos orgasmos más... uuummm!!. Exclamando...

"Ooohhh!!... uuummm!!, para... para, no sigas... ooohhh!!, no... no, sigue... sigue... si... si... aaahhh!!".

Y me hace apartarme, tirando de mí, y hacerme comer la boca, saboreando sus propios jugos de mi boca... ooohhh!!. Pidiéndome... o quizás eran súplicas, pues decía...

"Por favor, déjame descansar unos minutos, luego te enteras... vale, ¡solo unos minutos... uuummm!!".

Y tras darse la vuelta, puedo constar como en minutos está, acabo por quedarse dormida. Dándome por coger algo y taparla, y tras vestirme, me marché a casa.

Y sí, nada más despertarme, pude ver en el Whatsapp una serie de mensajes suyos, unos de disculpas, y otros que añoraba el no poderse despertar y encontrarme ahí.

Luego con algunas fotos, ya sea de su rostro aún dormido, o fotos del rastro de su coñito enrojecido, donde me hace saber que ni las pollas de 18 o 20 centímetros, la han dejado así. Comentarios que no supe cogerlo como algo bueno o no, pues no sé si está me estaba echando flores, o era una manera de hacerme ver lo que llevaba sin echar un 'polvo'.

Y finalizar esos whatsap con una invitación a desayunar, donde apareció en la cafetería con la ropa andrajosa de siempre. Y que, tras los dos besos de rigor, mientras daba un sorbo a esa taza de Colacao. Soltarme al tiempo que posaba su mano sobre mi miembro, diciéndome...

"Y si me acompañas al baño, me dejas darte una mamada hasta que pueda saborear tú leche, pues me debes una".

Suelta, y prosigue...

"Y si la causa de haberte corrido es por el preservativo, podemos hacer dos cosas, una la marcha atrás... no muy fiable, y la segunda, puedes metérmela por detrás".

Dice convencida, alegándome...

"No te preocupes que mi culito ya está más que estrenado, solo tienes que ir con despacio y suavidad, pues hace tiempo desde la última vez".

Y que no me quedo otra que elegir, accediendo a la mamada en los aseos, pero dado el calor que nos dio, acabe por darle por detrás hasta correrme... ooohhh!!. Y Maite misma, entre jadeos y suspiros, comenzar a hablar, dándole por preguntarme aquello de...

"Ooohhh!!... uuummm!!, oye... José... ooohhh!!".

"Uuummm!!, dime... uuuffff!!, ¿Cómo fue la primera vez con mi hermana?, aaahhh!!".

Dice entre embestida y embestidas, haciéndome algo de gracia, como me lo pregunta. Y darme por contarle...

"Pues fue algo casual, pues estábamos estudiando en la biblioteca para unos exámenes con unos compañeros, cuando pasada unas horas estábamos los dos".

"Y, estábamos entre libros y apuntes, cuando a tú hermana le sonó el estómago de hambre, y darme por proponerle salir a comer algo".

Y le conté que, tras unas pizzas y algo de cervezas, comenzó a soltarle la lengua a tú hermana. Y tal fue, como de buena a primera me zampo un beso, y hay comenzamos. Acabando en el coche de tu hermana, devorando nos y darnos por meternos mano, y acabar en el asiento trasero follando... uuummm!!. Y ante mi respuesta tan exhaustiva, está mirarme y tras soltar un...

"Uuuaaauuu!!".

Le dio por contarme...

"Pues sabes que a mí hermana se le iba la lengua contigo, bueno la verdad es que, con un par de cervezas, cuenta todo".

Y recuerdo que intrigado, darme por proponerle qué coño cuenta tu hermana de mí, y escucharla contarme...

"No es nada malo, cosas como eres el tercero en su ranking de folladores, pues el primero está su ex, luego un amigo de color, y luego tú, donde me dejó caer que era por lo pervertido que eres, e insaciable".

Y que, tras unas risas, me preguntó Maite...

"Dime José, de verdad eres un adicto al sexo".

Y aunque le quise quitar hierro, volvió a preguntarme...

“Serias capaz de hacerme tú putita, yo te saciare siempre”.

Y creo que lo dejare aquí, pues no deseo que se me abalance como hienas algunos, acusándome de extenderme en mis historias. Y lo dicho, agradecer a todos aquellos que me seguís y me leéis, deseando que os haya gustado. Si queréis saber más de mí, me lo hacéis saber a mi email es: jhosua 1974 @ Gmail. com (obviamente todo junto).