Fin Año en Canarias
La nieve y el frío dejan paso al sol de Canarias, pero la verdadera temperatura sube en las habitaciones del hotel. Lo que empieza como una broma entre amigos se transforma en una cascada de deseos prohibidos, donde los límites del matrimonio se borran bajo la mirada de otros. ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar cuando nadie te juzga?
Este año no tenía ni ganas ni intención de celebrar las Navidades. Había tenido un bajón anímico, estaba saliendo de él y las Navidades este año no me venían bien. Me las pase currando sin parar, que hasta este momento eso y el deporte era lo que me relajaban y no me hacían pensar. A finales de noviembre nos comunicaron que a los que nos quedaban días de vacaciones teníamos que cogerlas antes del 15 de enero o se perdían. Casi todo el mundo quería en las mismas navidades, por lo que me quede al mando del timón y el 26 de diciembre pillaría los 14 días que me quedaban. Estaba programando a donde ir, casi todas las posibilidades era salir fuera de España. Estaba viendo por internet paquetes de vacaciones y llegaron los amigos habituales de uno de los grupos, en concreto de los que hacemos deporte juntos y jugamos al fútbol, además de ir a ver al Valencia siempre que podíamos.
En todos los grupos siempre hay algún “fantasmón” en el nuestro también, aunque era un tío majete y buena persona. Que nos propone a forma de reto — a que no tenéis cojones de pasar el fin de año en Canarias u otro sitio de sol y playa — el primero en responder fui yo — pues ahora mismo estaba mirando donde ir y Canarias me viene igual de bien que cualquier otro sitio, pero eso sí, con sol y playa — y fue una cascada de síes. Quien hizo esa propuesta fue el gran Santiago, lo de gran era por grande ya que medía dos metros, practicaba varios deportes, principalmente el boxeo y pesaba entre 120 y 135 kg. de puro musculo, tiene 51 años que no aparenta para nada. Si todos nos íbamos de viaje seriamos 11 parejas, matrimonios todos y yo. Por la noche todo quedó en Santiago y su mujer, más Vicente y su mujer. El resto se habían dado de baja. Al día siguiente quedamos para desayunar y reservamos avión y hotel.
A Santiago ya lo he descrito, ahora voy con su mujer Toñi diez años menos que él, por lo que ella me sacaba a mí los mismos que le sacaba su marido. Media 1,70 lo que pasa que al lado de su marido se veía pequeñita, buen tetamen y buen culazo. Hacía deporte como su marido, además todo el día porque los dos se dedicaban a eso. Lo que llamaba la atención era la melena que le llegaba a la cintura. Morena de pelo, de piel y ojos oscuros, parecía más una mujer árabe, porque sus rasgos eran esos. Era con una de las mujeres que más había tratado, era muy abierta y directa. Si algo no le gustaba lo decía. El resto de las mujeres que estaban un poco celosas con ella la llamaban “la vaquera” “la apretada” “la camella” la vaquera era porque le gustaba mucho ir con botas altas, la apretada porque todo lo llevaba siempre muy ajustado y de ahí lo de la camella, porque cuando llevaba pantalones, siempre se le notaba la “pezuña” y reconozco que era algo exagerado. Vicente (46) de estatura normal, buen físico y siempre parecía preocupado, pero cuando tomaba dos cervezas era el más cachondo del mundo, que te hacía reír hasta reventar. Silvia, su mujer, medía 1,65, poco pecho, pero daba más morbo que ninguna, su culo era pequeño, pero de los juguetones, con una forma envidiable. Su pelo le llegaba por los hombros, castaña y lo mejor tenía cara de viciosa. Tenía 41 la misma edad que Toñi y eran muy buenas amigas.
El 27 quedamos directamente en el aeropuerto y del viaje no diré nada, porque el avión era una mierda. Si a mí me costó sentarme, no quise saber cómo iría Santiago. Además, nos desperdigaron dentro del avión. El coche que habíamos alquilado no era el que nos tenían reservado, me tocó ir detrás con las dos mujeres y era como una lata de sardinas. Menos para Vicente y Santiago que iban bien cómodos delante. Mi habitación 225, la de Santiago 227 y la de Vicente 229. Antes de subir a la habitación cogí varios folletos de donde estábamos. El tiempo acompañaba, aunque al rato de estar en la habitación cayó una buena, diez minutos, pero luego salió de nuevo el sol. La cena era autoservicio, nos pusimos la cena y nos sentamos, querían planificar el día siguiente, aunque yo ya me había planificado un aparte. Santiago de nuevo pica a todos los demás y propone ir a una playa nudista que le han dicho que es una pasada. No se conforma con retarnos a ir si no a desnudarnos también. A nadie le extrañó porque él siempre era así. De nuevo dije que sí y fui el primero. Al final de la cena todos habían aceptado. El más remiso fue Vicente.
Buen desayuno y nos fuimos a la playa en el mismo coche. Vicente y Santiago llevaban bañador bermudas y camisa. Ellas llevaban vestido de playa hasta el inicio de las rodillas y yo un bañador estilo pantalón corto. Todos nos desnudamos más o menos a la vez menos Vicente que se demoró bastante más. Las dos mujeres desnudas estaban mejor de lo que pensaba. Tuve que hacer filigranas mentales para que no se me levantara el rabo. Que, además estaba sin follar meses. Pero me llamó mucho más la atención Santiago y Vicente. Imaginaros un tío de dos metros, que cada brazo de él es como un muslo mío y eso que están musculados. Un pecho con más tetas que muchas mujeres y un rabo, por llamarlo algo, que era más parecido a un percebe que a un rabo. No se una vez erecto como seria, pero le mediría en estado de reposo como 10 cm. y Vicente le pasaba tres cuartos de lo mismo, lo único que un poco más largo. Me fui al agua y solo pensaba una cosa, Santiago en los vestuarios cuando jugábamos al fútbol, siempre era muy pudoroso y jamás le vi desnudo completamente. Vicente siempre decía que prefería ducharse al llegar a su casa. Por qué esa exposición pública?Podía ser para luego decir que han estado en pelotas en una playa y han elegido allí porque es más difícil cruzarse con alguien conocido?
Después de mi baño regresé a las toallas y se fueron a bañar los maridos, que ellas decían que el agua tenía que estar muy fría. Toño como siempre fue sincera la hablar — estábamos hablando de ti, que tienes un cuerpo perfecto y muy bonito, solo tienes una pega, que no tienes depilado tu sexo — Silvia se puso muy colorada y miraba a su amiga como diciéndole que se había pasado, si ella no se cortaba yo tampoco — es que antes tenía una amiga que me depilaba, porque para depilarme yo mismo soy muy torpe — se quedaron calladas y ya llegaron los hombres, que por cierto estaban depilados los dos, Vicente menos, pero Santiago estaba todo. Fuimos a comer al hotel y quedamos en echar una siesta, para luego irnos a cenar y tomar una copa. Que ya teníamos elegidos los sitios que nos recomendaron en el hotel. Vicente y Silvia fuman, por lo que mientras nos traen el café de después de comer, salieron a fumar y me dice Toñi — si quieres ahora te vienes a nuestra habitación y te depilo, para que te encuentres mejor — no me esperaba ese ofrecimiento y no supe qué contestar, hasta que me dice Santiago — no te preocupes Pelayo, que me lo ha comentado y no tengo ningún problema, además que estaré yo también, pero si vienes que quede entre nosotros porque podría ser mal interpretado —
Acepte y se puso a reír Santiago, porque decía que mi cara era de película al escuchar a su mujer decirme que me depilaba, se reía a carcajadas, para añadir que todos éramos adultos ya. Esperé en mi habitación entre 5 y 10 minutos, estaba asomado a la terraza cuando se asoma Toñi y me dice que si quiero puedo ir ya. Entro en su habitación y Santiago está viendo una película en blanco y negro que debe tener más años que yo, era de género policiaco. Toñi tiene todo preparado en el baño. Primero me recorta todo con unas tijeras pequeñas, luego me rasura, pero para hacer todo eso, manosea mi rabo sin parar y pasa lo que sabía que iba a pasar. Empieza a crecer sin control, Toñi quiere dar naturalidad, pero sus ojos la traicionan y sus pezones que veo por la abertura de la camiseta que lleva, que se han encogido y se han puesto empitonados.
Está haciendo muy buen trabajo y ahora quiere depilar mi culo, los pelos que pueda tener. Me quedo apoyado en la bañera y siento como me acaricia por detrás, diciéndome que apenas tengo nada. Pero me pasa sus dedos por la entrada de mi culo. Dice que con esa luz no ve bien y quiere que vayamos a la habitación. Pone una toalla grande sobre la cama, se trae todo con ella y le dice a Santiago que no se ve bien con la luz del baño, él está sentado de espaldas y lo único que nos dice que hablemos bajito que no puede dar más volumen a la TV. Me pongo a cuatro patas y ella me arregla todo en un par de minutos. Me dice que no me mueva que me va a poner una crema para que no me moleste el rasurado y me pone la crema no en el pubis, directamente en el rabo. Lo hace desde atrás y me mete la lengua para comerme el culo. La paja que me hace y la comida de culo me hacen soltar un bufido tremendo. Santiago se gira y nos dice — hijos de puta, habéis empezado sin mí — y su mujer le dice — pues no sé qué esperas en empezar a comerme el coño — no lo veo, pero deduzco cuando empieza a gemir que se lo está comiendo. Hay un espejo y la imagen es tremenda, tres personas, una que soy yo, a cuatro patas sobre la cama, mientras una mujer en este caso Toñi comiéndome el culo y haciéndome una paja, su marido comiéndole a ella el coño. Ella se corre y una vez que lo ha hecho grita — METEMELA ¡YA! — y Santiago va decidido a metérsela cuando ella le dice con voz sarcástica — quiero que me folle un hombre de verdad, que me dé un buen pollazo —
Le pido un condón y ella me responde — para ese tamaño no tenemos y de todas maneras da igual, porque no me puedo quedar preñada y da más gusto así, sin nada — le meto el rabo y para la edad que tiene, esta apretada, lo que nos da mucho gusto. Desde la primera metida empezó a gritar y no paró hasta que nos corrimos los dos, luego le dijo a su marido que la follase el ahora y cuando empezó a follársela ella se metía con él — ni la siento, lo mismo es porque patina con la corrida de Pelayo. Te gusta sentir la corrida de otro, a que sí? — y el animal de Santiago esa masa enorme, bufaba mientras empujaba de manera fuerte. Luego para seguir provocándole más — tenías razón, tiene un pollón y que mejor que el para iniciarnos como cornudo y puta — de nuevo empujaba de forma salvaje, pero ella ni se inmutaba, solo me miraba y me sonreía. Pararon de follar y Toñi no se escapó ni tenía cara de preocupación.
T- Pelayo sí que tienes un buen pollón, me lo había dicho este amariconado. S- No te pases, una cosa es lo que digamos en privado y otra que... T- Venga ya Santi, con Pelayo ya hay la suficiente confianza, le he comido la polla, el culo y me ha follado y lo más importante, tú me has follado sobre su corrida. Te ha hecho cornudo, que más quieres. Tú qué dices Pelayo? Y- Lo que opino, que Santi va a ser muy buen cornudo y sobre todo que me vas a abrir el culo de tu mujer para que me lo folle, será una entrega de consentimiento y de respeto. S- No creía que mi mujer fuera capaz, porque siempre me había dicho que no hasta que te conoció, pero aun así no la veía decidida y a ti te veía como un buen chico, que no rompía ni un plato. Ahora veo que sois dos degenerados sexuales. Y- Si a esto lo llamas degeneración, no sabes lo que te espera, jajajajajajaja.
Estaba dispuesta a follarme su culo, porque me apetecía mucho, pero sonó la alarma de un móvil. Se nos había ido la siesta follando. Me tuve que ir a mi habitación para cambiarme. Tarde bien poco y al salir me encontré que salía primero Vicente y detrás Silvia. Bajamos y nos tomamos un café esperando a Santiago y Toñi. Desde que bajaron Vicente y Silvia se cachondeaban de ellos. — Hemos estado a punto de llamar a la recepción porque creíamos que había una “matanza” en vuestra habitación, menudo jaleo ni una peli XXX, que no estáis para esos trotes jajajajajaja — y Santiago encogía los hombros haciéndose el machote. Después de cenar no nos fuimos de copas, porque ya no hacían falta el machote y su amigo se habían bebido varias cosechas de vino. Silvia le dijo a Toñi — cuando mi oso se duerma salgo a la terraza a fumar — y Toñi le dijo que le mandara un wasap. Algo me olía, por eso apague la luz y deje la terraza abierta para enterarme cuándo salieran. Tardaron, pero las oí en la terraza.
S- Venga guarra cuéntame, qué ha pasado, porque tu marido no te ha podido sacar esos gritos. T- Pues claro que no hija, Pelayo que no veas como es metiendo y sacando, menudo animalote, te he ganado. S- Es que tu juegas con ventaja que Santi quería verte follada por otro, pero el mío desde que se lo propuse lo de meter un tercero, unos días dice que si, otros que no y al siguiente que es de locos. T- Santi ya lo sabes, desde que se fijó en su polla más ganas tenía. S- No te enfades amiga, pero me da que a tu Santi no le importaría hacer algo con esa polla, jajajajajajaja. T- Que no te dé, que, si vieras los ojos de salido que ponía mirándola, alucinarías, me puso muy cerda.
De pronto las dio el frío y dijeron de una pasarse a la habitación de la otra y que hablarían en el baño, fue Toñi la que dijo mejor vente tú, que hay menos peligro si mi marido nos oye. Ya no me pude enterar de nada más. El resumen de todo lo que les escuche, que andaban con ganas de pillar un buen rabo y que siempre habían sido fieles a sus maridos, algo que me costaba creer, pero aceptaría que pudiera ser verdad. En el desayuno ellos traían mala cara, resacón de esos que quieres meterte dentro de un agujero y no saber nada de nadie. Regreso a la misma playa, pero nos echamos más para atrás, hasta el inicio de una duna, para evitar que pasaran gente por delante y por detrás, para que molestaran menos. Esta vez ellas se vinieron al agua y Toñi me empezó a tocar el rabo y cuando estuvo empalmado le dice a Silvia sonriéndole pícaramente — Silvia acércate que he pillado algo en el agua y necesito tu ayuda — ella que estaba un poco más alejada se va acercando poco a poco y debe ver que hace Toñi. Esta le dice que le de la mano y la lleva a mi rabo, Toñi que parecía que se iba a escandalizar o por lo menos hacérselo, — pues sí que has pescado un buen ejemplar, la de tu marido es de la especie pitín, la del mío pitico y esta es PITONAZO siempre que funcione bien —
Las dos se parte de risa y Toñi le dice entre risas — te puedo asegurar que funcionar le FUNCIONA, fíjate que después de probarla me he vuelto “HI-POLLÓN-DRIACA” — siendo sus risas ahora más escandalosas. Me aparté me puse detrás de Silvia y le restregué mi rabo por su coño desde detrás de ella agarrado a su cintura. No sé si el movimiento que hizo fue de sorpresa o invitándome, pero lo tomé por lo segundo y mi rabo aun siendo más pequeña que su amiga entró mucho mejor. Unas acometidas y se apartó, nos quedamos como en círculo y fue Silvia quien rompió el silencio.
S- Si tenía alguna duda se me ha quitado, Pelayo me tienes que follar, ahora tenemos que ver cómo se puede hacer, que es lo complicado. Y- Las formas son sencillas, que Vicente sea tan cornudo como Santiago, follar a solas o follar aquí mismo en el mar. S- Follar a solas es imposible, por lo menos aquí, en Valencia hay todas las posibilidades, pero quiero aquí, no me quiero esperar a llegar a Valencia. En el mar delante de ellos se iba a notar mucho. Y- Pero tu marido es cornudo, quiere serlo o qué? Y sobre lo de follar a solas, también puede ser que Santiago entretenga a Vicente, vosotras que vais a depilaros o algo parecido y follamos en la habitación de Toñi. T- Y yo de sujeta velas? Y- Por mi puedes participar. S- Que es lo que propones que hagamos un trío y hacernos un bollito para tus ojos? Y- Eso del bollito es cosa vuestra, que tampoco se iba a acabar el mundo. Si no mira a tu amiga, que estaba loca por que su marido me chupara el rabo, que se le notaba en la cara de viciosa que ponía. S- No lo creo. Y- Que no lo crees, pues me va a entregar el culo de su mujer y me agarrara el rabo para ponérselo en la entrada. S- Es verdad? T- Se lo dijo a Santiago y dijo que lo haría, porque sonó la alarma para bajar que si no ya me lo habían hecho. Por eso he comprado un bote grande de lubricante. Y lo de ver a mi marido comiéndole la polla, pues si me pone mucho solo de pensarlo, como seguro que tu al tuyo, que eres tan cerda como yo o más. S- Hablaré otra vez con el cornudo voluntarioso, dos copas de más y hará lo que quiera.
No tenía ni idea de que hablaría con su marido. Esta vez comimos fuera del hotel a una distancia de una hora. No hubo siesta que echar. Menos Santiago los demás bebimos de todo, pero sin pasarnos. Llegamos a tiempo de darme un baño en la piscina y dejarlos solos. Cada uno de ellos se fue a la habitación hasta la hora de ir a cenar. La mayoría de los que había en la piscina y el hotel eran extranjeros. Un tío me hacía ojitos, me estaba tirando la caña, era él, aunque estaba con una mujer. Cada vez era más descarado y oigo que alguien me dice — cuidado que te pone mirando para Granada — y era un español de mi edad. Le respondo — será para Cuenca — y me dice que no se ha equivocado, que si ese me pillaba era para Granada, me acerqué le di la mano presentándome y me dijo que se llamaba Fernando que era de Murcia. Poco después llegó una mujer de la misma edad, con la melena sujeta, en bikini y estaba muy buena. Era su mujer y se llamaba Eloísa. Estaban de viaje de luna de miel, porque se habían casado a finales de noviembre, por avatares de la vida, no celebraron ni la noche de bodas y tuvieron que cambiar hasta el viaje. Al final Canarias y por fin solos, que no habían estado solos. Varias veces y al principio sin entenderlo, me repetían que los papeles de casarse era un mero trámite, etc... ya sabían que estaba con dos parejas y se ofrecieron a si me aburría salir con ellos a tomar algo.
Canarias, no nos conocíamos, ni creía que nos volviéramos a ver, que más me daba, por eso les solté — pero solo para tomar algo o para ver Cuenca?— Eloísa nos mira extrañada a las risas de su marido y a las mías. Por lo menos no se ha mosqueado el murcianico. Se lo explica a la mujer y esta dice — con ese cuerpo Cuenca y sus alrededores — me dio la risa. Nos intercambiamos móviles y les dije que cuando me pudiera escapar de mis amigos. Llevaba meses sin follar y ahora se me terciaba varias ocasiones. Fui el primero en estar abajo en la puerta esperando. Bajaron los cuatro juntos, las mujeres iban vestidas para girar la cabeza, dejaban poco a la intuición, eran pura fantasía. Santiago como siempre orgulloso de que miraran a su mujer, pero Vicente de momento no. Fuimos caminando a donde íbamos a cenar. La cena fue tensa el primer cuarto de hora, luego se fue haciendo más divertida. Vicente estaba ya en su salsa. Nos fuimos a un lugar de copas y baile. Estábamos sentados y Vicente con sus chistes, sus bromas y hasta que hace referencia a los ruidos de la famosa siesta
V- Es que no me imaginaba que mi amigo con sus más de 50 tacos pudiera sacarte esos gritos. T- Y no te lo imagines, que quien fue el verdadero artífice fue aquí Pelayo y su glorioso pollón. V- Jajajajajaja, que bromista que eres, ya será menos que vista una polla vista todas. Jajajajajaja. T- Te has oído? Pregúntale a tu amigo y a tu mujer que seguro que no le importaría darle un repaso. SA- venga vamos a cambiar de conversación. SI- Si eso, mejor cambiemos de conversación. V- De eso nada tú que dices Santi a lo que ha dicho tu mujer? SA- Pues que es verdad lo que ha dicho, es que has dicho una tontería. No compares el paquete de Pelayo y los nuestros. V- Pero es verdad que se ha tirado a tu mujer delante de tu puta cara? SA- Sí y lo pasamos muy bien. Pasa algo? V- No qué va, es que me ha sorprendido. Silvia y tú qué dices? SI- Lo mismo que te he dicho antes, que no me importaría, pero siempre que tu estuvieras de acuerdo.
Yo estuve callado, les dejé a ellos cuatro que hablaran. Después de esto se quedaron muy callados, me limite a pedir otra ronda y después de que nos la pusieran les dije — a mí nadie me ha preguntado nada y por eso he estado callado, pero quiero hacer un brindis con una propuesta — en cuanto todos me dijeron que adelante — por la felicidad, por estar aquí y por tomarnos la copa lo más rápido posible e irnos a follar todos al hotel y porque Santiago me entregue pronto el culo de su mujer — Toñi chocó su vaso con el mío diciendo que ha sido el brindis más bonito que había escuchado. Silvia que se la veía lanzada decía que no le importaría ver a su amiga y brindo también. Como ellos no decían nada se me ocurrió algo — se me ha ocurrido otra genial idea, os venís tú y tu mujer a la habitación de Santiago, estáis de invitados, si os apetece participáis y si no, pues miráis — a Toñi no le pareció mal y Santiago se dejó llevar. Todo iba muy bien, pero sin esperarlo nadie, Vicente montó el cisco y se jodió la noche. Por la noche ya tarde les envié un wasap diciéndoles que por el día siguiente fueran sin mí, que me iba a tomar el día libre, ya que se iban a una excursión programada.
Cuando bajé la excursión ya había partido, encendí mi móvil y aunque habíamos hecho un grupo para esos días, todos de forma privada me habían escrito un wasap tratando de disculparse por lo sucedido, estaba leyendo esto cuando aparecieron Eloísa y Fernando, que venían con cara de sueño, pero habían bajado a desayunar porque estaban a punto de cerrar, por lo que se ve, eran los que desayunaban y se volvían a la cama. Al verme se acercaron y se sentaron conmigo, por lo que me decían se pasaron bebiendo y tenían según ella jaqueca y eso que todavía no era el día 31. En vez de subirse los dos, Fernando dijo que se quedaba conmigo y ella se subió a dormir. Se vino conmigo a comprar unos regalos, porque quería comprar algún regalo para personas que este tiempo atrás me habían estado apoyando. Le dio igual y se vino conmigo, no tardo mucho en comprar todo lo que quería y después nos sentamos en una terraza a picotear algo, rodeado de extranjeros, principalmente nórdicos, alemanes y rusos. Los extranjeros parecíamos nosotros lo que nos hacía reír.
F- Voy a ir directo al meollo. Como ayer vi que habías pillado a lo que me refería, Eloísa que tenía dudas hasta que te conociera ha dicho que por ella cuando quisiéramos. Supongo que sigues entendiéndome. Y- Claro que te entiendo. Follar sin compromiso. F- habla un poco más bajo. Y- Si estos no saben ni papa de español. F- Vale de todos modos seguiré hablando bajo. Porque hay que poner algunas condiciones, lo entenderás seguro. Y- A ver suelta, que no quiero parecer faltón. F- No me voy a nadar con rollos. Nada de besos en la boca, nada de no usar condón, nada de soeces, nada de sexo anal, por ahí solo yo, tampoco correrse en la boca, nada de confidencias al oído, nada de hacer nada sin estar yo, quien marca el ritmo de lo que se hace soy yo. Lo pillas o tienes alguna duda? Y- Lo he pillado, lo he pillado. Me ha quedado muy claro. F- Entonces qué? Y- Entonces conmigo no folláis. No me gusta follar con restricciones y hay algo que no comprendes, de marcar alguien el ritmo sería yo, pero siempre con el beneplácito de tu mujer, que en realidad sería quien lo marcará y cuando digo que no, me sabe muy mal porque tu mujer esta de pan y moja. F- Tranquilo que no soy intransigente, podíamos llegar a un entendimiento. Y- El único entendimiento es aquello que acuerdes con tu mujer, conmigo solo te admito uno de todo lo que has dicho, incluso puede que dos. F- Por curiosidad, cuáles serían esas dos? Y- Lo de usar condón y si ella no quiere pues no correrme en su boca.
No le hacía mucha gracia y estaba muy claro que se llevó una desilusión. Ya no hablamos más de eso y hablamos de cosas del día a día. Hasta que me interrumpe y me dice — me has dejado hundido, porque no te veo chulo ni prepotente, pero tu negativa es que no la entiendo. Antes de conocerte de hablar contigo, he intercambiado muchas opiniones virtualmente con otros tíos y después de ver parcialmente a Eloísa todos aceptaban mis condiciones y alguna más — no quise ser áspero en mi respuesta, pero le dije que quedara con alguno de ellos y que luego me contará, que no engañaba a nadie y que yo era así. Para no dar problemas luego añadí, de todas maneras, hay muchos hombres en el hotel. Lo dejamos en ese punto y me preguntó que cómo era que estaba hoy solo, le dije que mis amigos se habían ido de excursión y que regresarían para cenar.
Habíamos ido al hotel y él se fue a su habitación y yo a la mía a dejar todo, me llego un wasap en el que me decían de ir a la playa y comer allí unos bocadillos. Sabía porque me lo habían comentado la noche que nos conocimos que ellos iban a una playa cercana y me los iba a llevar a la playa nudista. Estaba en la puerta y baja Fernando, su mujer ha ido a un sitio a comprar los bocadillos. Cuando llega trae una bolsa y no eran bocadillos eran sándwiches, la bebida la compraremos en la misma playa. Cuando veo que se van a encaminar a la playa les digo de ir a otra mucho mejor y desde el primer momento les digo que es nudista. No lo dudaron mucho y con una risa nerviosa aceptaron, cogí el coche que teníamos alquilado y nos fuimos para la playa. Elegido el sitio por mí, escogí uno cubierto de la mayoría de las vistas indiscretas por si acaso, me puse de espaldas a ellos, me desnudé y sin que me vieran por delante me fui al agua. Lo hice para que se pudieran desnudar con más tranquilidad. Sin verlos sabía lo que harían, ella se desnudaría y se pondría boca debajo de momento y el aguantaría su “hombría” quedándose de pie o sentado mirando al mar. Me di un baño corto y me toqué el rabo un poco para que estuviera morcillona, para que se viera mejor.
Fernando me vio salir, algo le dijo a su mujer, pero ella ni se movió. No me había equivocado en nada, él estaba sentado mirando al mar, ella tumbada boca abajo. Fernando físicamente estaba normal, su rabo era de tamaño medio a pequeño, por lo menos en estado flácido y eso sí, un gran matojo de pelos en el pubis y alrededores. Eloísa tenía buen culo, en esa posición se le notaba recogido y alzado y con la marca blanca de haber llevado puesto un tanga. Por los costados se notaban dos tetas, como dos melones aplastados que quieren salirse por los lados, pero muy morenos, indicativo de que tomaba el sol sin nada en esa parte. Al llegar con ellos, hablo con Fernando diciéndole si no se da un baño, me dice que no y entonces ella, se da la vuelta para preguntarme que tal estaba el agua. Sus tetas están un poco caídas, pero no mucho, algo normal por el tamaño. Tiene las gafas de sol puestas, pero sé que mira mi rabo de vez en cuando. Lo que me resulta gracioso es que ella tiene el vello del pubis recortado, pero es la primera vez que lo veo de esa manera, porque lo tiene recortado con la forma de una flecha indicando su coño. Evidentemente es algo que solo veían él y ella, hasta ese momento y quise hacer un comentario — que fácil te lo ponen para que no se te olvide Fernando — y no me dijo nada, pero si me pregunto — sí que me la has liado, porque mi mujer siempre me dice que me depile la polla que dice que es normal, todo el tiempo le digo que no es normal y apareces tu con toda la polla depilada — Eloísa añade es que la hace más bonita y sin pensárselo Fernando, porque le salió del alma — a ti te hubiera gustado igual con pelo, porque va “descalzo” el amigo —
Eloísa se vuelve a tumbar boca abajo y nos dice sin especificar que fuera su marido — algún voluntario que me ponga el protector — su marido lo coge y ella le dice que por una vez no tenía que haber sido tan diligente. No deja que se lo dé, se pone de pie y se va al agua. Es cuando me dice que ha hablado con ella, que fuera condiciones, que nos dejemos llevar, pero eso sí, ni ella quiere besos en la boca ni sexo oral, por lo que de correrse en la boca nada y mucho menos en la cara, me dice que se lo ha dicho ella y me añade que lo del condón por pura lógica. Regresa Eloísa y se queda de pie para que se le seque el agua y me entran ganas de follar con ella, pero hay que aguantarse. Se pone el protector por delante estando sentada, el masajeo que se da en sus tetas es de película porno, se nota su descaro y que nos quiere poner como burros. Le cojo el protector y le digo que se dé la vuelta que se lo pongo, no aguanta su sonrisa y se tumba boca abajo. Una vez que llego al culo, compruebo su dureza, lo acaricio bien y un dedo se mete entre sus nalgas hasta llegar a su coño. Entra muy bien dentro de él y ella deja escapar un gemido, su cabeza está ladeada hacia su marido. Estoy follándolo un poco y una vez que creo que está conseguida mi primera parte, subo y con el dedo empapado hago lo mismo con su culo, que se levanta un poco para recibir a mi dedo.
Le digo que ahora me tiene que dar ella el protector. Se sienta sobre mis piernas ya luego coloca su coño sobre mi muslo, según me da el protector, va rozando su coño con mi muslo que me lo está dejando chorreando. Ahora se aparta un poco, se pone más bajo y deja caer un chorro entre mis nalgas, dándome un masaje en mi rabo y jugando con mi culo. Esta muy cachonda se le nota, yo también lo estoy y lo está tanto que le dice a su marido — chacho menudo alcalde y menudos concejales — me hizo gracia su manera de expresarse y de entenderse con su marido. Dejó de hacerlo porque según nos dijo si seguía no se iba a poder contener. De esa situación pasamos a la propuesta de Fernando de comer ya. Que yo hubiera perdonado esa comida. Tuvimos que comernos los sándwiches a palo porque el chiringuito estaba cerrado. Nos sentamos y cruzamos las piernas, el coño de Eloísa estaba brillante porque estaba mojado, era tan de color rosa que hacía que el brillo resaltase. Fernando con mucho disimulo trató de taparse un poco con una toalla, pero se la quitó su mujer y vimos que estaba empalmado. — Pues si vieras como se le pone a él, te darías cuenta de que lo tuyo es una “miaja, miajita”—
Fernando no decía nada, se resignaba porque le habíamos pillado. Ya estaba cansado, me puse de pie y les dije — paso de seguir comiendo, por lo menos esto, que tengo ganas de follar y ya está bien de perder el tiempo — Eloísa se levanta y me dice que está conmigo. Poco tardamos en recoger todo e irnos para el coche, una vez que llegamos a él, le propongo a Fernando que él conduzca y que nosotros vayamos en la parte de atrás. Aquí se rebota y dice que, de eso nada, que vamos como hemos venido. Eloísa me apoya — lo que dice Pelayo está muy bien, así nos vamos conociendo mejor — no hubo manera de hacerle cambiar de opinión y tampoco quise forzarle a nada. Al llegar al hotel Fernando me dijo que les diera un cuarto de hora. Me duché para quitarme la arena, me puse un pantalón corto y una simple camiseta. Fui a su habitación, me abre Fernando y me dice en voz baja — ya sabes en lo que hemos quedado — y le respondo — si quieres me voy ahora mismo, te he dicho que haré lo que marque tu mujer — y me dice que entonces no hay problema porque ella sabe lo que va a hacer y luego me pregunta de forma preocupada — nosotros no tenemos condones, porque Eloísa toma la píldora, traes tu? — y del bolsillo saco varios y se le quita la preocupación. Nos servimos bebida y le pregunto que hace Eloísa, me dice que ni idea, que no le ha dejado entrar.
Por fin aparece, se ha hecho dos coletas, lleva unas bragas minis y una camiseta super pequeña, lo que marca mucho sus tetas y los pezones. Con nada se había “disfrazado” para poner cachondo hasta al tío más frío. Seleccionó de su móvil una música que era muy propicia para la exhibición que nos empezó a dar a Fernando y a mí. Aunque Fernando estaba acostumbrado a su mujer, se puso como un burro tan rápido como me puse yo. Me quite la camiseta y los pantalones que me estaba molestando, mi rabo era un misil dispuesto a lanzarse, Fernando se me quedo mirando el rabo y Eloísa se acercó a él, le paso las coletas por la cara mientras le decía — me va a fornicar un desconocido y el puto de mi marido se pone cachondo como un cerdo, te gusta lo que ves y ya estas deseando que me ultraje mientras te haces un pajote — la cara de Fernando era de estar fuera de si con lo cachondo que estaba. Eloísa sabía que decir para ponerlo de esa manera, porque no dejo de decirle todo tipo de guarras hasta que él le espetó — SI FURCIA, QUIERO QUE TE REVIENTE CON ESE BADAJO — se apartó de él y se agacho para comer mis pezones. Solo pensaba lo que me había dicho de no ser soez con su mujer que no le gustaba y entre sus mordiscos y lametones en mis pezones, me sacó de mis pensamientos para decirme — serás el macho que buscamos para que hagas al manso de mi marido cornudo? —
No me molesto ni en contestar, le demuestro que no soy su marido. Me pongo en pie, le doy fuerte en su culo y hago que vaya hacia la cama, donde le doy varias veces más y ella sigue con lo mismo con su marido — tenías razón, a la furcia de tu esposa la están tratando como se merece, este si es un macho y no tú, que solo quieres que me follen — donde está sentado Fernando, no es la mejor posición para tener una visión de todo, por eso se viene a la cama, sin molestar y quedándose sentado en un extremo. Hago lo que más quería hacer desde que estuvimos comiendo y es comerme ese coño rosado. Se trastorna con la comida de coño, solo sabe suspirar gemir y decirme que no me pare, hasta que hace que me mueva y cuando estoy donde ella quiere, se aferra a mi rabo metiéndoselo en la boca, lo que su marido no quería. Él lo está viendo bien de cerca. Se corre en mi boca y gritó dirigiéndose a su marido — MADRE MIA QUE CORRIDA — luego se coloca bien en la cama y quiere que me la folle en la posición del misionero. Fernando nos ha dejado solos, ha puesto una silla y nos da espacio, pero viéndolo todo para seguir a lo suyo con su rabo.
La estoy follando con intensidad, mientras ella no deja de decirle a su marido las “bondades” de sentir mi rabo follándola. Es ella la que me agarra del cuello, me atrae hacia ella y me suelta un señor filetón metiéndome la lengua hasta la garganta, se da cuenta y la tía tiene salidas para todo — no te enfades amor, perdóname, esto no es amor solo es sexo — y me arrea otro filetón a lo que Fernando sin mucho convencimiento le dice que pare ya. Eloísa ni caso. Hasta el extremo que me dice que me salga un momento, lleva su mano al condón y sacándolo le dice a Fernando — tanto pedias ser cornudo que lo vas a ser de pleno, porque quiero sentir su corrida en mi coño — Fernando esta vez sí pone reparos y serios, ella me pide que la folle, ya no tengo condón, me quedo quieto porque no quiero incomodar a Fernando, no era plan y ante una nueva protesta de él, ella le contesta — o te callas de una puta vez o te voy a tener que dar un “jetazo” del que te vas a acordar para los restos. Ahora ven y haz algo, cómeme la boca que estoy a punto de correrme — al ver que Fernando se acercó a besar a su mujer continué follándola, solo me pedía que nos corriéramos juntos y en cuanto le avise de que me corría, dejo de besar a su marido nos morreamos hasta que terminamos de corrernos. Una vez nos tranquilizamos Eloísa nos dijo — ahora sí se puede decir lo de Canarias son las islas afortunadas, porque he sido afortunada, con todo un hombre como marido que me ama con locura haciéndome feliz y un macho que me ha hecho llegar a la gloria, es para celebrarlo —
A los dos los vi bien y cuando ella fue al baño le pregunte a el — si te has mosqueado, me voy ya, no me espero — y me gusta la gente sincera — creía que me iba a molestar, pero me ha puesto todo muy excitado y más ver a Eloísa comportándose como nunca lo había hecho, que me voy a mosquear, reconozco que estaba equivocado, que tenía que haberme dejado llevar y aniquilar los últimos retazos de celos — le dije que pidiera champán para celebrarlo que invitaba yo, pero como era su habitación que lo pidiera él y que iba a refrescarme un poco. Eloísa no se estaba duchando como había dicho. Estaba esperando apoyada en el lavabo y me decía que había tardado. También me dijo — sé que te han dicho que mi culo es en exclusiva de Fernando, pues te invito a probarlo — y no me lo pensé, se lo estaba follando con ganas hasta que entra Fernando a decirnos que esta el champan y me ve enculando a su mujer, que él en ese momento no lo sabía, solo nos veía de lado y fue su mujer quien se lo confesó — quiero que seas un cornudo en todo y por lo bien que se ha portado Pelayo, le he invitado a que me folle el culo y de verdad, como se nota la diferencia de tamaño... esto es el éxtasis del placer — nos corrimos en su cara. No le disgustó porque se puso erecto y quería follarse a su mujer, pero le dijo que se lavase.
Intervine yo — de eso nada, vas a seguir graduándote en ser cornudo. Ahora nos la vamos a follar los dos a la vez y cuando se la metas notaras mi corrida, ya verás como te gusta — la única persona que dijo algo fue Eloísa que decía que se ponía como una perra pensándolo. Tomábamos el champán en la cama y Eloísa deja la copa en la mesa de noche, se pone a comerme el rabo hasta que consigue ponerlo en forma, luego se sienta sobre él y le dice a su marido — tócate un poco y fóllame el culo, que tengo ganas de sentir dos a la vez — y no tardó mucho Fernando, se la mete en el culo a su mujer y aunque el ritmo no era el mejor se acabaron corriendo los dos casi a la vez y buena corrida se dieron. Luego Eloísa se puso a comerme el rabo y cuando estaba cerca de correrme y con cierta sorna le digo — estoy que me corro, porque me ha dicho tu marido que no me puedo correr en tu boca que no te gusta — ella sigue haciéndome la paja y me dice — me encanta que se corra y luego besarle a él con su leche, nos gusta un monton — ya tenía claro que entre ellos practicaban el beso blanco. Me corrí en su boca y ella me dejó seco. Lo siguiente acercarse a su marido y se dieron el filetazo de muchos minutos. Al terminar nos dijo que la dejáramos sola, que estaba molida y que nos fuéramos que ya nos buscaría. Nos vestimos y nos fuimos a tomar un copazo.
Y- Ya tenéis mi móvil, si algún día pasáis por Valencia o queréis ir, tenéis casa para quedaros. F- Pues no te digo que no, porque, aunque no ha sido como yo quería, afortunadamente, no me importaría repetir. Porque ver así a Eloísa ha sido... no tengo palabras. Y- De lo cual me alegro. F- Es que parece que no, los niños, la familia, el trabajo. Todo es un estrés y no hay nada como el buen sexo para desestresarse. Me he quedado nuevo y es como si me hubiera quitado todos los problemas e incluso años de encima jajajajajaja. Y- No sabía que tenías hijos. F- Jajajajaja, si es que primero los tuvimos y luego nos casamos y hasta que no nos casamos no nos fuimos a vivir juntos. Y- Pues nada estáis invitados hasta con niños. F- Y tú qué? Cómo te has quedado? Y- Como tú has dicho me ha venido muy bien para despejarme.
Estando con Fernando llegaron mis amigos, traían cara de funeral en vez de venir de excursión. Me informo de todo Toñi, que Vicente estaba convencido de que le habíamos preparado una trampa, que le echo las culpas a Santiago y Santiago a ella por haber dicho que habíamos follado. Todo el mundo mosqueado. La cena y fiesta de fin de año invité a mis nuevos amigos a pasarla con nosotros, el enfado fue desapareciendo y la noche fue eso, una noche de fiesta. Vicente fue el que más hasta se mamo hasta el punto de que balbuceaba y no se tenía en pie. Nos dispusimos a subirlo a su habitación Santiago y yo, pero a él le dio la perra de que su amigo le había traicionado y que ya no era su amigo. Lo subí yo solo con su mujer. Tardamos en llegar a su habitación y prácticamente iba dormido cuando lo tumbamos en la cama. Silvia llevaba un vestido corto de fiesta y al agacharse para desnudar a su marido, prácticamente se veía el culo. Baje la luz, deje solo una luz que había en el zócalo, pero que se veía bien. Me pegué por detrás a Silvia, que giró la cabeza y me dijo — estás loco?Qué es lo que haces? — le estaba bajando su tanga y luego me desabrocho el pantalón. Y me follo allí mismo a Silvia, que aguantaba decir nada, hasta que se recompone y me dice que así no podía, que no y que no, me la llevo al baño, me siento y mi rabo está brillando, ella me dice que estoy loco, pero agarra mi rabo, lo coloca en su coño y se sienta.
Era una fiera follándome, no tenía que hacer nada, solo suspiraba aguantando decir nada, aun así, oímos a Vicente que la llama entre balbuceos y ella le grita que está en el baño, que ahora no podía ir. Me besa constantemente para tapar sus gemidos hasta que se va a correr, que entonces agarra una toalla y la muerde, sus ojos se le salían cuando estaba corriéndose. Al terminar y yo sin correrme nos fuimos con los demás. Me pregunta en el camino — nunca le había engañado te lo juro, créeme. No sé qué hacer ahora. Tú qué harías? — y le di mi opinión — para tu tranquilidad si tu no me dices que se lo has contado yo nunca se lo diré, pero creo que se lo tenías que decir, porque tu marido es un verdadero candidato a ser cornudo, pero por voluntad propia, eso sí, se lo diría en un momento que fuera muy propicio y tu sabrás muy bien cuando o no le dices nada —
El fin de fiesta lo pase en la habitación de Fernando y Eloísa, donde lo pasamos muy bien, seguimos conociéndonos más profundamente y Fernando se abrió mucho más, dejando a su mujer muy alucinada, pero sobre todo poniéndola muy cachonda en sus nuevas facetas. Era verdad lo que me dijo que era un hombre que no se cerraba a nada y que con tal de ver a su mujer gozar a tope, el por su amor estaba dispuesto a todo y más y puedo decir que era verdad lo que decía.
MORALEJA: Follar protege tu sistema inmune, te quita el estrés, te hace mejor persona, rejuvenece, alarga la vida, te ayuda con algunas enfermedades, mejora el estado físico, reduce dolor físico y anímico, mejora el estado de ánimo con los que los demás están mejor contigo, el cutis sale favorecido y el resto de la piel y te deja dormir como un bebe.
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