Retrasmitido en directo
El teléfono suena mientras él está dentro de ti. Tu esposo está al otro lado de la línea, escuchando tus gemidos y creyendo que es solo una masturbación solitaria. Pero la verdad es mucho más húmeda, más prohibida y, sorprendentemente, él quiere que sigas.
El timbre de la puerta de la calle sonó cuando estaba bajo la ducha, no sé si llevaba tiempo sonando porque el ruido del agua no me dejaba oír bien. Cerré el grifo y comprobé que efectivamente el timbre sonaba y cogí el albornoz, me iba secando por el camino, no cogí otra toalla y caminaba secando mi pelo con el mismo albornoz haciendo juegos malabares. Realmente no esperaba a nadie. Jaime estaba trabajando y tenía llave. Pensé que sería el portero o un envío... Recompuse el albornoz asegurándome que estaba completamente tapada mi desnudez.
Por la mirilla vi que era Javier un amigo de Jaime y mio, sobretodo de Jaime pero actualmente me había tomado por su confidente. Hacía cuatro meses que había roto con su novia y lloraba muchas veces, en sentido figurado, en mi hombro. Abrí.
—Hola, Javier. Pasa. Me has pillado en la ducha. Me visto y estoy contigo,
—No, por favor, quédate así. Tiene el encanto hogareño que necesito. Estás guapísima.
—Ja ja. Me alegro de parecer guapa a alguien, Jaime no me echa un piropo desde el siglo pasado. Eso merece una cerveza ¿quieres? Vete sentando.
—Vale. —Fuí a por su cerveza y traje otra para mí.
—¿Quieres algo concreto o solo hablar un poco? Que conste que no tengo problema, tengo mucho tiempo, Javier tardará aún más de dos horas y no tengo nada interesante que hacer. Me alegro que hayas venido.
—Un día Jaime y tú me dijisteis que me podíais ayudar en lo que hiciese falta y que si estaba de vuestra mano, estaba hecho... —Ahí se quedó atascado y no volvió a hablar, dejé pasar un tiempo razonable. Recordaba que le dijimos eso.
—¿Y bien?
—No es fácil. —volvió a quedarse callado.
—Por supuesto que puedes pedir lo que quieras, pero si no hablas no será fácil concederlo.
—Ya, me como mucho la cabeza y no sé solucionarlo y me da cosa pedir lo que voy a pedir. Si no puedes dármelo no pasa nada pero tengo que intentarlo... pero me da vergüenza. Puedes pensar que no es importante y soy consciente que no es normal pedirlo.
—Me tienes en ascuas. Me caes muy bien y te tengo aprecio. Dispara. —Y me acerqué a él y le di un abrazo y un beso sostenido en la mejilla. Al acercarme se me ahuecó un poco el albornoz y se me vio la teta, pensé que a lo mejor no le pilló mirando.
—¡Qué teta más bonita tienes! —O sea que le pilló mirando, pensé.
—Ja ja, gracias, veo que me la has visto, bueno ya sabes el refrán <<Lo que se han de comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos>>
—Date cuenta que si te lo pido a ti es porque no sería capaz de pedirlo a nadie más, en estos momentos no hay nadie en quien tenga tanta confianza.
—A mi está pareciendo que tampoco eres capaz conmigo.
—Vale. Disparo. Estoy en un círculo vicioso, no puedo tocar a nadie porque estoy bloqueado y creo que hasta que no rompa el círculo vicioso no podré volver a estar con una chica, quería que me ayudaras a desbloquearme.
Me quedé expectante porque intuía lo que quería pero no quería arriesgarme.
—Dime.
—Me gustaría... tocarte, tener algún tipo de relación sexual contigo, hasta donde puedas y quieras llegar, aunque solo fuese tocarte mientras me masturbo, mejor si lo haces tú, mucho mejor si hacemos el amor. —Me lo decía con la cabeza medio baja. Ante todo no quiero que esta petición estropee nuestra amistad ni la de Jaime, si es no, es no pero no te enfades que te lo pida.
—Uau. Me gustas un poco pero tengo pareja, quizás a Jaime no le importase demasiado que me tocases haciéndote una paja. —Yo sabía, porque le conocía que hasta ahí no le importaría, de alguna forma Jaime me lo insinuó, sin llegar a verbalizarlo, mientras comentábamosla situación de Javier, pero llegar a más tenía mis dudas. Javier me atraía un poco, como te suelen atraer algunos amigos de tu pareja o tus cuñados, de una forma etérea y aséptica o no tan aséptica porque su imagen te acompaña alguna vez en una masturbación o para incrementar un pico tu excitación en un coito con tu pareja ayudándote a alcanzar un orgasmo deseable para ti y para esa pareja que quiere tu orgasmo sobre todas las cosas. Esas fantasías nos las contábamos Jaime y yo cuando las teníamos. —Vale.
—¿De verdad? Gracias. Estoy a tus órdenes. —Dijo como si fuese un niño al que acaban de conceder un deseo o darle el regalo que más le gusta ¿Qué hago?
—Claro..., lo querrías ahora.
—Ah. Si pudiese ser... —Tardé un poco pero terminé por decidirme. Le haría una paja dejando que me tocase un poco, me abriría el albornoz.
—Vale. Desnúdate y te ayudo un poco a que te corras. ¿Es eso lo que quieres? —Nunca había visto a Javier desnudo, ni siquiera en bañador y no dejaba de tener curiosidad de verle.
—Lo que tú quieras, también si pudiese tocarte, creo que eso es casi más importante.
—Sí, sí... estoy de acuerdo, me quitaré el albornoz. ¿Si quieres vamos mejor a la habitación? Pero no se lo cuentes a Jaime. Seré yo la que lo haga. ¿Entendido? Yo te avisaré cuando lo haya hecho. —Me lo confirmó con muchos movimientos de cabeza para delante y para detrás.
—Vamos. —Y de la mano conduje a Javier al dormitorio, tenía una mano recia y con pelos en el dorso. —Puedes empezar a desnudarte.
—¿Tú no lo vas a hacer?
—Tranquilo. Lo haré cuando ya estés desnudo. —Tenía ganas de verle desnudarse. Lo hizo algo nervioso, tenía vello en pecho y espalda y para quitarse el boxer me miró como para confirmar que podía hacelo, vi que también lo tenia en abundancia acompañando un pene más bien grueso en erección. Se miró el pene como si le sorprendiese estar empalmado. Me miró esperando— Ven y quítame tú el albornoz Lo preferirás ¿no?. —Mi idea era irle indicando sobre la marcha hasta donde podía llegar. Me senté al borde de la cama.
Se acercó Javier y me desabrochó el cinturón de tela de toalla. Con cautela fue abriendo los bordes y fue apareciendo mi desnudo. Miraba fijamente mis tetas que eran de tamaño mediano y firmes, eramos bastante jóvenes, no parecía dispuesto, por como las miraba, a que escapasen, cuando se hubo empapado de tetas miró mi pubis, que no estaba depilado pero que al contrario que el suyo tenía poco vello y suave. Cuando te desnudas delante de un hombre le puede pasar una apisonadora por encima que no te quitará la vista de encima.
—¡Qué guapa eres! ¿Puedo decírtelo? —Casi es lo mínimo que te lo digan, tras poner esa cara de extasiados
—Claro tonto, y me gusta que lo digas.
Me terminó de quitar el albornoz para lo cual me tuve que poner de pie, una vez libre de la ropa pegué un salto y me quedé sentada en el centro de la cama, me tumbé y le hice una seña que se tumbase a mi lado. Tras colocarse le cogí el pene para masturbarlo y le ayudé para que me tocase para lo que le cogí la mano y la coloqué encima de mi teta. Comenzó a acariciarla, la amasaba, me cogía el pezón, jugaba con él, pasaba a la otra teta... Inevitablemente me estaba gustando y empecé a soltar pequeños gemidos, mientras mi mano se deslizaba arriba y abajo por el pene acompañada de la piel que descubría el glande o lo tapaba, comprobé que la punta iba cogiendo brillo, seguramente lo cogería también mi coño.
En esas estábamos cuando sonó el teléfono que tenía en la mesilla al alcance de la mano, miré y era Jaime, dudé de cogerlo pero decidí cogerlo, no tenía excusa para no hacerlo e indiqué a Javier que se mantuviese en silencio.
—Hola Carmen, ¿qué haces?
Como pregunta era normal pero inoportuna a tope.
—Estoy en la cama. —Prefería mentir lo menos posible. Mientras tanto Javier seguía tocándome, había pasado a besar y lamerme los pezones y en general la teta y me estaba gustando, se me escapó un suspiro.
—¿Y eso? —No sabía si me preguntaba que porqué estaba en la cama o que porqué suspiraba. No me quise arriesgar y salí por la tangente. Y le contesté con voz seductora.
—Pues... me estaba masturbando.
—Me alegro de haber llamado, me encanta que lo hagas, me excita, ¡es como aire fresco en esta oficina!. Si veo que no entra nadie en el despacho igual te imito. —Ante mi falta de guía, Javier actuaba por libre y me estaba hurgando en la vagina. No tenía claro que fuese el derrotero que yo quería pero estaba maniatada por la llamada de Jaime. Volví a soltar un gemido mayor. —Ja ja sigue, me pones a tope. ¿Estás teniendo alguna fantasía?
—Espero que no te parezca mal... ahhhhg, me puse... ahhh...a pensar en la situación de Javier y le estaba consolando, ahhhhhkd.
—Me parece bien, fóllatelo bien follado. —Javier había pasado a la lengua y me hacía subirme por las paredes como los poseídos por el demonio en las pelis de terror.
—No... aaaahhhh...follar, no, solo pensaba hacerle una paja y él se empeñó en hacérmela a mi. Ahhhhhhhh. —Casi se me escapa pedirle a Javier que frotase más rápido.
—Lo que prefieras pero deja que te la meta, luego me cuentas con detalle —Mientras él hablaba yo seguí gimiendo. No sabía él lo cerca que estaba de la verdad porque Javier viendo que estaba sexualmente preparada se había sentado entre mis piernas, mejor dicho bajo mis piernas y parecía que iba a seguir el consejode Jaime. Traté de decirle que no con la mano pero ocupado en la vagina no me miraba y por estar hablando con Jaime no podía yo hablary de repente vi y sentí que metía su pene. Mis ojos se abrieron mucho. El hecho de hablar con Jaime tratando de que no se diese cuenta de lo que pasaba me hacía que me excitase más, igual que te da risa estar en un funeral en el que no debes reír, a eso supongo que había que añadir el mayor grosor de polla de Javier con respecto a Jaime.
—Ahhhhhhgggg.—Jaime quedó callado respetando mi momento. Ahhhhhhgggg ah, ah, ah, ah—mi garganta y pulmones respondían al bombeo de Javier que ahora si miraba preguntando por señas si se podía correr dentro. No debía haber entrado pero que se corriese dentro era un mal menor, tomaba la píldora. Le hice señas que se corriese donde quisiera, seguía con mis intermitentes ahhs que Jaime disfrutó al otro lado de teléfono hasta que Javier se corrió y yo le seguí. Hay que decir en favor de Javier que no emitió ni un solo sonido como le pedí.
—Te ha terminado metiendo el pene ¿A que sí? Ese orgasmo era de follar. Te cuelgo que necesito las dos manos, una para masturbarme la otra para tener un coartada si entra alguien, me ha encantado escuchar como te corrías. Gracias. Te quiero.
—Yo también- Mis palabras las pronuncié a continuación de una fuerte inhalación de aire. Y sonó el clic de que había colgado.
—Ay, chiquitín la que has armado. A ver como se lo explico a Jaime—Le dije a Javier tirando de él por las axilas y subiéndole a que reposase en mis brazos, ahora necesitaba un abrazo y suponía que él también y pensé que si le besaba el desbloqueo estaba asegurado.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
La vida secreta de Inma III. El vecino.
Mientras ella fingía dormir en casa de una amiga, él la observaba desnuda en la playa con otros hombres.
Comparte:Infidelidad consentidaTrio fffCuckold
- Hetero: Infidelidad
Mi esposa argentina 3 parte 3
Carlos creía tener el control de su matrimonio hasta que descubrió la obsesión de Aitor por su esposa.
Comparte:Infidelidad consentidaCuckoldTrio fff
- Hetero: Infidelidad
Entregada al jefe de mi marido Parte II
Enrique no solo la toca; la desmonta pieza a pieza. Esta noche, el juego sale de la cama y el escenario es la calle: su jefe, un desconocido y unas…
Comparte:Infidelidad consentidaCuckoldDeseo reprimido
- Hetero: Infidelidad
La increíble mujer de mi amigo
Lleva años mirándola sin que ella lo sepa. Pero cuando la fiesta se vacía y el alcohol afloja las lenguas, el mejor amigo de su esposo deja de ser…
Comparte:Infidelidad consentidaTrio fffDeseo reprimido
- Hetero: Infidelidad
Apuesta perdida = CUERNOS
Marc no es el marido celoso que esperabas. Cuando Pelayo toca a su esposa en público, él no se enfada, sino que apuesta.
Comparte:Infidelidad consentidaCuckoldDeseo reprimido
- Hetero: Infidelidad
Se han follado a mi novia
Isabel sabía exactamente lo que él necesitaba ver. Mientras él jugaba en su casa, ella dirigía el espectáculo en el hotel, asegurándose de que cada…
Comparte:Trio fffInfidelidad consentidaCuckold