A veces el cuerpo domina a la mente
Llevaba años sintiéndose invisible bajo el peso de la rutina y la fidelidad. Pero cuando Luk cruzó el umbral de su herbolario, la mirada de un joven de veintitantos años encendió en ella un deseo que creía extinguido. Ahora, con la certeza de que su marido la traiciona, la tentación se vuelve irresistible.
Hola, soy Eva, de 44 años, casada con Fernando de 55. Dos hijas de 22 y 23 que estudian en la Universidad en la capital de la Comunidad. Fernando es agricultor y ganadero en gran escala y yo regento un herbolario con una empleada. Somos una pareja normal bien integrados con la numerosa familia de ambas partes y con amigos de toda la vida. Antes de casarme pasé 5 años en Madrid estudiando una carrera técnica. Nos casamos y al año nació Pilar y al siguiente Mercedes, mis dos bellas niñas. Puedo decir que mi sexualidad es buena con Fernando, aunque considero con baja frecuencia. Soy una mujer alta de 1,76 m, mantengo mi cintura, sin tripa, 36 de senos y buenas nalgas. Me miro al espejo y me veo atractiva, opinión que comparte mi marido y las miradas de varios del pueblo, sobre todo cuando vamos en familia al charco del pueblo, donde luzco mis bikinis, lo que le encanta a Fernando, quien me ha regalado algunos por insinuación de mis hijas.
La chica que tenía contratada se va a casar y se mudará al pueblo del novio, por lo que tuve que buscar dependienta nueva. En la búsqueda, una concejala del ayuntamiento, me dijo que por qué no ayudaba a una familia ucraniana, recién llegado por causa de la guerra, que hablaba español porque ella y su hermano venían todos los veranos a España para aprender el idioma, además de encantarle nuestro país. La entrevisté y quedé encantada con su aspecto de buena persona y su disponibilidad de aprender sobre el trabajo además de algunos conocimientos porque su familia materna era muy naturista en alimentación y en medicinas.
A la semana de estar trabajando, llega al negocio un chico de unos 23 años, muy alto y guapo, rubio y fornido y me dice que es el hermano de Yolanta, mi empleada. Que venía traerle un bocata que le enviaba su madre. Como yo me disponía a salir, lo dejé con su hermana y me quité la bata de trabajo y me di cuenta que el chico me desnudó con la mirada, de forma disimulada, pero intensa, me sentí desnudada de mi licra, falda corta y camiseta de tirantes. Salí y sentí su mirada que me seguía. Al ir caminando me di cuenta que me agradó que un chico joven me comiera con la vista, no era raro que otros chavales me miraran, pero no les daba importancia, pero éste si me impactó, posiblemente por su denotada masculinidad.
En las vacaciones de mis hijas, en el pueblo, hicieron amistad con Yolanta y algunos fines de semana íbamos en familia al charco de la garganta e invitaban a Yolanta. Un domingo, vino el hermano Luk con Yolanta. Me saludo con respeto en su mirada, sintiendo yo que hacía un esfuerzo en no mirarme el cuerpo en bikini con un parejo de la cintura hacía abajo. Le dije que no le había visto más y me dijo que trabajaba casi todos los días, cortando leña para la finca que vendía leña en el pueblo. Se fueron los chicos a sumergirse y Fernando y yo nos quedamos tumbados en nuestras tumbonas. Desde allí miré a Luk despojarse de su ropa y quedar en bañador, Me admiré de su musculatura y su cuerpo varonil, hasta las nalgas eran musculosas, por supuesto que, en nada parecido a fisicoculturista de músculos exagerados, solo era un hombre muy atractivo, con su cara cuadrada, pero aspecto y mirada dulce. Fernando invitó a comer en el restaurante que queda a orillas de la garganta. Luk quedo de frente a mí y en mis descuidos miraba mis tetas con gran disimulo, creo que solo yo me daba cuenta por estar alerta. Ese día me dio cierto morbo que se manifestó en cierto estímulo vaginal. Al llegar a casa para ducharme me di cuenta de que el bikini estaba lleno de mis jugos. No pensé más en el asunto. La vida siguió con normalidad.
Un día con mi amiga Catalina, tomando el aperitivo en el bar, llegó Luk a beber una cerveza, se sentó en la barra sin verme. Al poco tiempo, volteó hacía donde estábamos nosotras y me saludó. Yo le respondí, elevando mi copa de vino.
- ¿De dónde conoces a ese chico tan guapo?
- Es el hermano de mi dependienta, es ucraniano
- Pues, que está como para comérselo
- Joo, amiga que es un crío para ti
- Crío? Es un hombre completo. Hombres así, son los que merecemos, para que nos hagan ver las estrellas, que nuestros maridos hace año que no hacen
- ¿En serio, Cata? ¿Serías capaz?
- Bueno, tía, capaz no, per fantasear un poco nunca está mal. ¿No me digas que a ti no te gusta?
- Coincido contigo que es muy atractivo y varonil y debe ser un polvo muy bueno. Pero es un crío y además amigo de mis hijas
- Invítale a sentarse con nosotras y así le veo de cerca.
- ¿Te parece?
- Que si, que con eso no pecamos, además estamos la dos. Una sola si daría que hablar
Me levanté y me acerqué a Luk y le dije que le invitábamos a sentarse con nosotras, que nos tomaríamos la última copa en su compañía. Aceptó con alegría y me acompañó a la mesa
- Cata, él es Luk, hermano de Yolanta
- Luk. Ella es Cata, mi amiga.
- Se levantó y le extendió la mano, pero Cata se levantó y le dio los dos besos de saludo
- ¿Y eso que no estás trabajando Luk?
- Ya se está acabando la temporada de leña y hay días que no me llaman
- Le diré a Fernando que esté pendiente de ti, por si sale un trabajo
- Muchas gracias Eva.
Pagué la cuenta y nos fuimos, él dijo que se quedaría esperando a su padre que vendría al aperitivo.
Caminando Catalina me dice
- De cerca está mejor ese chaval. Y por su mirada creo que le has gustado tú. A mí me miraba poco y la vista siempre iba hacía ti
- Que exagerada, ami,
- Que no, que no, que no. Le gustas
- Pues, si lo dices, me tocará fantasear, como dices jajaja
- Si te descuidas y le das camino, te follará
- ¿Pero qué dices? ¿Has comido setas alucinógenas? Yo no voy a ligar con un crío y sabes que nunca he sido infiel a Faenando.
- Eva, tienes razón, así nos han criado. Pero siento que es injusto no poder disfrutar del sexo. Mi marido me hace el amor una o dos veces a la semana y aunque disfruto, siento que podría follar más y más y el cabrón de inmediato se duerme.
- Es lo que nos toca, amiga. Con Fernando me pasa igual
- Pero, como mi gran amiga, desde que somos niñas, te digo que, si se me presenta la oportunidad de una aventura, no dudaré,
- Guauu, que fuerte Cata, eso nunca me lo he planteado. Pero si lo haces, no te criticaría.
Nos despedimos y ya en casa, calenté la comida para mi sola, Fernando estaba en una finca suya en la otra provincia. Comí y fui a la siesta. Acostada comencé a pensar de mi conversación con Cata. Racionalmente la entendía, pero eso estaba contra todos los principios que teníamos. Me imaginé a Luk y su imagen en bañador logró excitarme, sentí que mis bragas se mojaban, para comprobar me ti mi mano bajo la braga y en efecto estaba empapada, rocé mis labios y me estremecí, seguí tocándome y sentía tan rico que seguí hasta explotar en un gran orgasmo con el nombre de Lux en mi boca. Dios, que locura, yo masturbándome pensando en un chaval. Que no, Eva, deja esos malos pensamientos y me quedé dormida, hasta que llegó Fernando. Se acostó a mi lado y me contó lo que había hecho en la otra finca. Comenzó a tocarme, yo pensaba si el olor a sexo de mi paja, lo habría excitado y decidí seguir el juego y alargarlo para que cuando notara mi humedad penara que era en ese calentamiento que me hacía. Me fue desnudando, siguiendo mi juego y al tenerme desnuda, en posición misionera, me penetró y me folló con ganas y bien fuerte, hasta que exploté en un gran orgasmo. Él se detuvo un momento y le grité, sigue que quiero otra corrida, siguió más fuerte y cuando ya me corría, él se corrió y me dejó a medio camino. Intentó con su dedo, pero yo quería solo polla, simulé que me corría y nos quedamos dormidos.
Decidí quitarme esos deseos de la mente y que, si ya por tantos años había sido fiel, lo seguiría siendo. Fernando era un hombre bueno y aunque me aburría un poco, lo quería y sabía que me quería y me era fiel.
A las dos semanas, me dice Yolanta que, por ser parte del voluntariado ucraniano en España, tenía que ir una semana a Madrid y que si su hermano podría hacerle la suplencia, que ya estaba libre de la leña. La cabeza me dio vueltas, mi inconsciente me dio aviso de peligro, quedé pensativa, pero al ver los ojos suplicantes de la chica, le dije que no había problema.
Ese fin de semana salí con Catalina a tomar el aperitivo.
- ¿Qué tal tu galán?
- ¿Qué galán? Pregunté sabiendo a que se refería
- El rubio guapo
- ¿Quién más si no él?
- Tengo tiempo que no lo veo. Pero el lunes comienza a hacerle una suplencia a su hermana en el herbolario
- Tan,,Ta..Tan que peligro
- Que no, que no, que no. Solo irá a trabajar y ya sabes que me quedo poco allí, solo al abrir y al cerrar
- No deja de ser una buena oportunidad, para al menos fantasear
- Ni fantasear, Cata. Yo seré fiel a Fernando siempre
- Mi querida Eva. Te apoyo. Pero te digo que nosotras las mujeres, somos las gilipollas en esta sociedad. Solo a los hombres se les perdonan las infidelidades y se le aceptan.
- Es verdad, pero mi marido es fiel y es lo que me importa
- ¿Estas seguras?
- Claro que si, las mujeres tenemos el sexto sentido de al menos sospechar, si nuestro hombre nos engaña con otra.
- Es verdad, yo descubrí una infidelidad de mi marido por intuición. Y fácil pude comprobarlo.
- No quiero ser indiscreta ni causar problemas, pero ¿estas segura de la fidelidad de tu marido?
- Si. ¿Por qué?
- No me atrevía a decírtelo. Pero la semana pasada en el pueblo cercano a la otra finca de Fernando yo le vi comiendo con una mujer rubia y aunque era una comida normal, sentados de frene, cuando iban al coche, ella le tomó la mano y caminaron así hasta llegar al coche
- Amiga, eso no quiere decir nada. Puede ser una clienta
- Pues, clienta no parecía. Y disculpa, que te diga es, pero decidí decírtelo, porque me cabrea que ellos puedan y nosotras no.
- Tranquila, te lo agradezco y sé que lo haces de buena fe y sabes, que las mujeres perdonamos y además, ojos que no ven, corazón que no siente.
Nos despedimos y todo siguió casi con normalidad, solo que me hacía figura lo que me había dicho mi amiga y decidí olvidar y dejar eso así, pero estar alerta.
Llegó el lunes y Luk fue a trabajar conmigo. Le expliqué todo y captaba rápido. Su presencia era agradable. Disimuladamente, trataba de ver por el poco espacio de escote de mi bata. Pero al quitármela para salir, sentía su mirada en todo mi cuerpo y eso me gustaba. Pero no daba ninguna muestra de darme cuenta
El martes Fernando me dijo que iría a su otra finca y que regresaría tarde ya que iba meter una máquina a arreglar los caminos. Me puse alerta y miré que se vestía con ropa que no era de trabajo y se perfumaba. Por la noche llegó y tenía un leve aliento a alcohol. Cuando nos fuimos a dormir, él se duchó y pude ver un ligero rasguño en su espalda. Al irme a bañar yo, revisé el cesto de ropa sucia y vi que su calzoncillo tenía una mancha de semen. Procesé la información y entre la rabia y la desilusión, me dije “Eva, no te vayas de las primeras”. Se durmió pronto y pensando a su lado, con la mente a millón, me puse a analizar. Me puse en su lugar. 24 años de casado y siempre me fue fiel, como yo. Si yo he tenido tentación con Luk y he descartado cualquier aventura, es porque soy mujer, él es un hombre y me es infiel lejos. Siempre ha sido un buen marido, un bien padre y un buen hijo. No diré nada, pero voy a manipular para que venda esa finca.
El día siguiente llegó mercancía para la tienda. Y debíamos colocarla casi toda, por lo que trabajaríamos toda la mañana. Por el calor, me quité la bata, lo que aprovechó Luk para deleitarse con la vista, ya era menos discreto, pero me hacía la distraída que no me daba cuenta. Bajando la escalera, perdí el equilibrio y fui a parar en los brazos de Luk, un momento solo, que me ruborizo y alborotó mis hormonas. Seguimos con aparente normalidad, pero ya estaba tocada con mis hormonas a mil y me vino a la mente mi marido, que le debía pasar lo mismo con la chica. Terminamos y cada quien, a su casa, para regresar en la tarde. Ese día Fernando comería conmigo en casa y fui a preparar la comida. En casa al hacer pos pude ver mis bragas mojadas, las cambié y me lavé. Y me dije, después de la siesta enfrío esta calentura con mi marido. Pero no fue así, me dijo que tenía que ir a buscar un repuesto que mañana iba a la finca lejana. Pues, esta noche será. En la tarde al cerrar la tienda fui al restaurante donde me esperaba Fernando. Habían amigos, y varias copas antes de cenar y después de comer, Fernando siguió bebiendo. Tuve que conducir yo. En casa, apenas se acostó, se quedó dormido y roncando. Acostada a su lado, comencé a tocarme pensando en Luk y tuve un gran orgasmo.
Por la mañana Fernando salió muy temprano y yo a las 9 al trabajo. Me fui con el carro de la compra para que, al salir del trabajo, ir supermercado. En vez de salir, como siempre lo hacía, me quedé con Luk toda la mañana. Lo miraba tan apuesto y varonil. No disimulaba mucho y crucé varias veces la mirada y sentía que me miraba el alma. Nos dimos algunos roces de cuerpo “inocentes” provocados por ambos. Deseaba a ese chico, pero me decía que era prohibido y descartaba toda posibilidad. A la una cerramos y me dirigí a hacer la compra y Luk dijo que iría también a comprar algo. Al salir con el carro de la compra cargado, una rueda se salió y no podía hacerlo rodar. Por fortuna Luk no se había ido e intentó arreglar la rueda, pero el eje estaba partido y no había arreglo. Entonces tomó el carro entre sus brazos y me dijo que lo llevaría casa. Le dije que podía buscar el coche, pero no aceptó. De camino a casa que son como 500 metros, con Luk a mi lado tuve la sensación de protección masculina y me sentía mujer protegida.
Llegamos a casa y subimos por la escalera al primer piso.
- Pon la compra aquí. Muchas gracias
- Es un placer acompañar a la mujer más bonita del pueblo
- Muchas gracias por ese lindo cumplido, pero hay muchas chicas jóvenes bellas en el pueblo
- Es verdad, muy bellas, pero tú eres la más bonita, para mi
- Muchas gracias. Pero tendrás que fijarte en una chica porque yo soy casada
- No es posible, porque en quien pienso a cada hora es en Eva
Vaya que el chico iba a lo suyo, no me lo esperaba y como para cortar el diálogo le dije:
- ¿Quieres tomar algo para refrescarte del esfuerzo de cargar la compra?
- Una cerveza, si tú me acompañas
- Vale. Las tengo bien frescas
Busqué las cervezas
- Salud por la mujer más bella del pueblo
- Por el chico más apuesto del pueblo
Me miró a los ojos con tanta profundidad y amor que me quedé muda y muy colorada. Una muestra de debilidad y entrega que el entendió y tomando mi barbilla me dio un beso de labios. Me miró profundo y yo también, y fui yo, entonces, quien acercó la boca a la suya y con pasión metí mi lengua que era esperada por la de él. Todo mi cuerpo vibraba y sentía la vibración del suyo. Me abrazó y siguió besando con pasión. Metió sus manos bajo la licra y la braga y se posesionó de mis nalgas, atrayéndome hacía el para sentir su gran erección en mi vientre. Yo estaba entregada a esas caricias y sin pensarlo le dije que fuéramos a mi cama, me tomó en sus brazos, me colocó en la cama, se acostó y fue desnudando mi cuerpo hasta dejarme en bragas, se desnudó y quedó en bóxer y acostado conmigo fue mamando mis tetas y poniendo su mano bajo mi braga, encontrando mu coño inundado, Que placer, sentía. Tanto que casi le grito:
- Hazme tuya, Luk. Hazme tu mujer. Fállame
- Mi sueño de tantas noches desde que te conocí.
Quitó mis bragas con delicadeza y se quitó su bóxer para dejar libre una polla de más de 20 centímetros y muy gorda, con un glande rojo y brillante por sus líquidos. Como un experto, la paso varias veces por mi raja mojada y en un momento, la comenzó a enterrar despacio, como deleitándose en su triunfo de macho ante la hembra que lo deseaba con intensidad. Al estar todo dentro de mí se detuvo unos instantes, mirando a mis ojos, como diciendo, eres mía y yo le respondí con mi voz “soy tuya”. Comenzó a follarme suave al principio y luego acelerando hasta hacerme correr tres veces seguidas. Que placer que me daba el chaval. Le empujé con suavidad para que quedara acostado de espaldas y bajé a acariciar con mi boca ese pene que me daba tanto placer, él gemía y paré para que no se corriera en mi boca, quería que me siguiera follando y me llenara de su semen. Me subí arriba de él y comencé a cabalgarlo gritando como una loca hasta alcanzar un inmenso orgasmo. Me quede recostada en su pecho, sin sacar su tranca. Él me separó y me pidió que me pusiera en cuatro. Lo metió y con esa fuerza juvenil me follaba fuerte, tomándome por mus caderas y a veces por mi pelo. No sé cuántas veces me corrí hasta que lo sentí casi bramar al descargar toda su leche caliente en mis entrañas. Exhaustos nos abrazamos y recibí los besos más dulces de mi vida, eran como de un agradecimiento infinito a la mujer con quien tanto había soñado. Fuimos al baño a limpiarnos y entre besos me cargó en sus brazos y me regresó a la cama, con su pene nuevamente en erección. En posición de misionero me folló por más de media hora y tuve no sé cuántos orgasmos, hasta que se volvió a vaciar en mí. Eran las cinco de la tarde y podría ser peligroso que Luk tuviera más tiempo en casa. Se vistió, yo me puse un albornoz y lo despedí en la puerta, diciéndole
- Gracias Lux por volverme a sentir hembra. Eres mi amante
- Gracias a ti, por cumplir un sueño imposible. Eva
- Debemos ser muy discretos, amor mío. Pero quiero repetir contigo
- Te prometo que es un secreto que me llevare a la muerte
- Gracias. Ya buscaremos como vernos que no sea aquí
Nos dimos un beso muy amoroso y se fue mi galán que me hizo sentir como nunca me había sentido, hembra a plenitud.
A tranquila, duchada y vestida mi cabeza era un volcán con sentimientos encontrados. Había disfrutado como nunca, pero era una mujer infiel. Pero quería repetir, no sé hasta cuando, porque ese muchacho no podía ser mi pareja nunca. Pensé en mi marido y deseé que, si estaba con esa mujer joven, que disfrutara tanto como yo.
Ya os contaré como se desarrolla esto. Al menos mi siguiente encuentro
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