Selección de personal (5)
La firma en el contrato no solo le otorga millones, sino que lo convierte en dueño absoluto de tres mujeres. Mientras Elena le explica las reglas de su nuevo mundo, se quita la ropa interior sin rubor, esperando su primer mandato.
Una vez acomodados, la Directora volvió a hacer uso de la palabra:
- Caballero, me consta que Vd ha aceptado expresamente asumir la herencia de los padres de Mónica, así como, también, la del Señor Luis XXXX, desgraciadamente fallecidos en los últimos meses. Antes de continuar esta reunión, para poder ofrecerle la información y los documentos que obran en mi poder ¿sería tan ambable de confirmarme expresamente su decisión de asumir la propiedad de todos los bienes y derechos, así como las obligaciones, que integran esas herencias?.
Ante la respuesta afirmativa de Juan, la mujer se dirigió, por primera vez, a Mónica y Lu:
- Mónica, Lu, según me habeis informado por teléfono, ambas habeis aceptado convertiros en propiedad del Sr. Juan sin coacciones de manera que, a partir de ahora, lo reconoceis como vuestro único dueño y señor con todas las consecuencias que ello conlleva ¿es cierto?.
Para sorpresa de Juan, ambas esclavas, en lugar de responder directamente a la pregunta, procedieron a emitir un ronroneo solicitando el permiso de su dueño para hablar, lo que le hizo recordar la orden que, enfadado, les había dado antes de salir de la casa; satisfecho con esa muestra de sumisión, les ordenó “contestad”; e inmediatamente, escuchó a ambas muchachas decir, casi a la vez:
- “si, señora Elena, reconocemos voluntariamente al Amo Juan como nuestro propietario con todas sus consecuencias; es cierto y así lo confirmamos”.
La respuesta de las dos muchachas provocó un inmediato cambio de actitud por parte de Elena quien, si hasta ese momento, se había comportado con educación y respeto pero de manera algo seria y distante, al escuchar a las esclavas, inclinó la cabeza en señal de respeto, adoptando un todo de voz más cálido y respetuoso para dirigirse a Juan:
- Mi señor, pido humildemente disculpas por haberle hecho perder el tiempo, pero, espero que el señor entienda que me he limitado a cumplir las órdenes recibidas y aplicar el protocolo de seguridad necesario.
- Por eso, ahora, si el señor me lo autoriza, voy a proceder a presentarme: mi nombre es Elena, tengo 30 años, estoy casada y tengo una hija, pertenezco a la organización en la que se me ha asignado la función de ejercer como Directora de esta oficina bancaria para controlar la gestión de las cuentas, propiedades y demás intereses económicos de los miembros de la organización.
- Para que al señor no le quede ninguna duda, al decir que pertenezco a la organización, me refiero a que soy de su propiedad, porque soy una esclava, igual que Mónica y Lu.
- De hecho, soy esclava desde hace más de quince años y se me ha asignado una categoría superior a la que tienen ellas porque no pertenezco a un Amo concreto, sino que soy propiedad común de la organización y sirvo a sus intereses conjuntos, lo que no excluye, por supuesto, que me someta y obedezca las órdenes de cualquiera de los socios,; en cualquier caso, las esclavas ordinarias me deben respeto y obediencia.
- En el momento en el que el señor adquiera la plena condición de socio, podrá disponer, con total libertad, de mi persona, con la única limitación de no revelar públicamente mi condición de esclava ni usarme en condiciones que puedan ponerla en evidencia públicamente, el señor debe saber, también, que estoy programada para no obedecer aquellas ordenes que puedan entrar en conflicto o que pongan en peligro el desarrollo de las funciones que me han sido asignadas.
- Por esa razón, el difunto Amo de la esclava Lú tenía plena confianza en mí, porque en su condición de miembro de la directiva de la organización era perfectamente conocedor de mi condición de esclava y de que, es absolutamente imposible que llegara a desobedecer sus órdenes.
- En cuanto a la esclava Mónica, la situación es diferente, porque, hasta la llegada del señor, Mónica simplemente era una sumisa bajo la tutela de sus padres pero que, sin que éstos lo supieran, también estaba bajo la protección de uno de los socios de la organización que fue quien les convenció para trabajar con esta oficina, de forma que sus cuentas, sus propiedades y sus negocios no cayeran en manos inadecuadas o peligrosas para el futuro de la propia Mónica; parece que ese socio tenía intención de asumir la herencia y adquirir también la propiedad de Mónica pero esa posibilidad quedó frustrada en el momento en el que el señor se ha adelantado convirtiendose en el propietario de Mónica; obviamente no estoy autorizada a desvelarle al señor la identidad del socio.
- En cualquier caso, dado que el señor ha adquirido de manera completamente legítima la plena propiedad de ambas esclavas, tiene todo el derecho a tomar conocimiento de la situación económica y financiera de los patrimonios que acaba de asumir y que, como el señor va a poder comprobar, son de una cuantía considerable, probablemente mucho mayor de lo que el señor pueda imaginarse.
- También debo informar al señor que, en cuanto he recibido la llamada de Mónica me he puesto en contacto con el Socio-Amo a cuyo control estoy asignada para darle cuenta de la situación y recibir las instrucciones necesarias; por eso, siguiendo sus órdenes, he preparado estas carpetas que pongo a su disposición y en las que aparece un resumen básico de la situación económica, patrimonial y financiera de las dos herencias incluyendo saldos actuales de las cuentas corrientes así como la relación y valoración actualizada de las acciones y, también, una somera descripción de los bienes muebles e inmuebles. Obviamente, es señor puede estar seguro de que la información que pongo a disposición es absolutamente real y fiable.
- Además, el señor verá que en cada carpeta he incluido una autorización bancaria preparada para rellenarla con el nombre del señor, que las dos esclavas firmarán en cuanto el señor se lo ordene de forma que, a partir de ese momento, el señor podrá disponer con toda libertad tanto de los saldos como de las acciones y otros productos financieros; en cuanto a las propiedades inmobiliarias, caben dos posibilidades, que ambas esclavas otorguen a favor del señor, un poder notarial ilimitado (para lo que contamos con una Notaría de total confianza que pertenece a la organización) para que pueda disponer de todos los inmuebles a su antojo o que decida mantener las propiedades como están en la actualidad, de forma que sean las esclavas quienes asuman la responsabilidad de todas las actuaciones, manteniendo al señor al margen pero cumpliendo su voluntad y sus instrucciones. Si el señor me permite, me atrevería a recomendar al señor la segunda opción, dado que le otorga mayor capacidad de maniobra, sin necesidad de asumir ninguna responsabilidad.
- Como he finalizado la primera parte de mi exposición, me mantendré callada para no molestar el señor mientras analizar la información de las carpetas. El señor puede tomarse el tiempo que quiera para estudiar los documentos y, por supuesto, es libre de hacer las preguntas o comentarios que quiera, con la seguridad de que la esclava las contestará con absoluta y total sinceridad hasta los límites que me han sido impuestos; cuando el señor quede satisfecho, la esclava continuará informandole de otras cuestiones diferentes.
Conforme acabó de hablar, Elena rodeó la mesa que los separaba y acercó dos carpetas que colocó frente Juan, quedandose de pie a su lado; antes de abrir las carpetas, pese a la curiosidad que sentía por su contenido, Juan se fijó en que Elena, al acabar de hablar, se había puesto al lado de Mónica y Lu, adoptando la misma postura que sus esclavas, de pie, con los brazos estirados a lo largo del cuerpo, con las piernas abiertas, la cabeza ligeramente inclinada, la mirada baja y la boca entreabierta.
Nada más abrir la primera carpeta, Juan se impresionó con la magnitud de los datos económicos que se reflejaban; únicamente con los saldos de las cuentas corrientes podría disfrutar de un muy alto nivel de vida completamente libre de preocupaciones, y eso sin contar con los rendimientos de las acciones de las sociedades, la participación en los beneficios de la explotación comercial y la rentabilidad de los inmuebles, porque con todo ello, las cifras se disparaban hasta un nivel que superaba cualquier expectativa.
Al acabar de leer la información contenida en la segunda de las carpetas, que todavía superaba con creces a la primera, Juan cerró los ojos y respiró profundamente; abrumado por la enormidad de los datos que acababa de recibir. De alguna forma, le parecía estar viviendo un sueño disparatado, porque solo así tenía alguna lógica el extraordinario vuelco que estaba dadno su vida desde hacía un par de horas. No sólo disponía de dos hermosas mujeres que se le habían entregado como esclavas y de las que iba a poder disfrutar a su antojo, sino que estaba a punto de entrar en la élite de la alta sociedad económica a un nivel que ni siquiera se podía haber imaginado.
Mirando a su alrededor, Juan agradeció que las tres mujeres se mantuvieran calladas, y le permitieran tener el sosiego necesario para intentar asumir la nueva situación y, sobre todo, las enormes perspectivas de futuro que se abrían ante él.
Por muhco que su mente analítica lo estaba intentando, no podía encontrar errores, fallos o lagunas en la información recibida, todo era coherente y real, no encontraba nada que le generar suspicacias o sospechas por muy extraño que fuera todo; la actitud de las muchachas, la coherencia de los datos, la documentación contable y jurídica no hacían sino dotar de absoluta verosimilitud la situación,
Dejando de lado su vena crítica, Juan decidió aceptar a la realidad y adaptarse a lo que el destino le ofrecía, así que, dispuesto a recibir el resto de la información que, quedaba pendiente, cerró las carpetas, se dirigió a la directora de la oficina:
- Elena, la documentación es bastante completa, tengo que revisarla con más tranquilidad, así que en otro momento te pediré las aclaraciones y precisiones que sean necesarias; ahora quiero que vulevas a tu relato y completes la información que no está en los documentos y, sobre todo, quiero saber más cosas de esa organización de la que hablas.
- Pero no quiero que sigas en pié, vas a hacerlo sentada frente a mí, porque quiero mirarte a la cara cuando me vayas poniendo al corriente de todo, además me es incomódo tener que mirar hacia arriba.
En cuanto escuchó la orden, Elena respondíó, de forma automática, con un “Sí, Amo” dirigiendose hacia la silla que se le había indicado, pero, antes de sentarse, Juan pudo darse cuenta de que se levantaba la falda abriendola por detrás, de manera que su trasero se apoyó directamente sobre el asiento, adoptando una posición similar a la que tenía Mónica en el coche, con la espalda recta, los brazos sobre los muslos y las piernas más abiertas más de lo que parecía normal de forma que la falda quedaba a escasos centímetros de revelar su entrepierna.
Al fijarse con detalle en los movimientos de Elena, Juan comprobó con sus propios ojos que la Directora no llevaba bragas, por lo que supuso que, dada su condición, también tenía prohibido llevar ropa interior; la esclava, al darse cuenta del interés que había despertado en Juan su forma de sentarse, abrió más las piernas, subiendose, a la vez, la falda, de manera que exhibió sin el más minimo asomo de vergüenza ni recato, un coño completamente depilado con una pequeña mata de pelo de forma triangular en su parte superior.
Incrementando, si cabe, el tono suave y dulce que había empleado en la explicación anterior, Elena obedeció la orden y continuó su exposición:
- Mi señor, como le he indicado antes, soy una esclava propiedad de la organización y he sido adiestrada para ejercer la función de directora de la sucursal gestionando las finanzas y los recursos de la organziación y de sus socios; los amos han dispuesto que esta oficina, para garantizar la discreción absoluta, no tenga asignada ninguna cuenta ajena, y que tampoco sea de atención al público.
- He sido instruida para ofrecer al señor una información limitada de la organización, suficiente para conocerla pero sin comprometer su seguridad ni su discreción.
- Así, el señor debe saber que la organización no existe legalmente como tal, sino que es una especie de club privado en el que participan personas que comparten sus intereses y que aportan cada uno sus conocimientos y experiencias profesionales para beneficio propio y del conjunto.
- Aunque no tiene estructura formal, la organización está fuertemente jerarquizada, la integran seis socios principales y otros doce secundarios, aunque, el control absoluto de todo lo tienen los socios principales que ejerzen su poder sobre todos y cada uno de los elementos, personas y bienes que pertenecemos a la organización; los socios secundarios aunque son, también, miembros de la organización, en realidad, pertenecen a alguno de los seis socios principales pero, por decisión de sus dueños, han sido emancipados y se les han asignado una serie de privilegios y responsabilidades; siguen estando sometidos a uno de los socios, pero no son meros esclavos.
- La organización no dispone de propiedades inmobiliarias ni sede oficial, pero sí que tiene en propiedad algunos esclavos y esclavas que hemos sido aportados por nuestros dueñoz como es mi propio caso, por ejemplo, ya que, en principio, fui de la propiedad de uno de los socios principales que hace unos años decidió aportarme a la organización poniendome a disposición del resto de los socios a fin de que, dada mi formación profesional, pudiera ser utilizada como directora de la sucursal del Banco en el que tiene el puesto de Consejero Delegado.
- Desde esta posición gestiono la situación económica y financiera del conjunto de sociedades de las que los socios son accionistas y que forman un grupo empresarial extraordinariamente poderoso que actúa desde la sombra, controlando una parte importante del mundo empresarial y financiero.
- Además están los esclavos, criados, siervos y sumisos, en sus diferentes categorías, que son propiedad particular de cada uno de los socios, principales o secundarios, pero que, en determinadas circunstancias están a disposición de la organización y de los demás socios.
- El Señor debe saber que el difunto Amo XXX, propietario de la esclava Lu, era uno de los seis socios principales de la organización, por lo que su fallecimiento ha dejado una plaza vacante que le correspondería ocupar al señor por derecho propio, pero siempre que acepte la designación y que, a su vez, sea aceptado por los otros cinco socios; por ello, me ha sido ordenado comunicar al señor que los cinco socios principales esperan reunirse con el señor el próximo martes por la tarde, en la sede social de la organización, cuya ubicación no me está permitido revelar, por el momento, y que el señor conocerá en caso de ocupar la plaza vacante.
- También debo informar al señor que si no acepta ocupar la plaza del difunto Amo, seguirá siendo propietario tanto de Mónica como de Lu, así como podrá disfrutar del resto del patrimonio, excepto aquellas acciones, propiedades y sociedades en las que participen los restantes socios, con los que no volverá a tener relación ni personal, ni social, ni de ningún otro tipo.
- En cualquier caso, se me ha ordenado que comunique al señor que, con independencia de la decisión que adopte, y mientras se gestionan las cuentas y las propiedades, los amos se complacen en poner el cuerpo y el cerebro de esta esclava a su disposición, para servirle en todo aquello que el señor desee, dentro de los límites que se me han impuesto en cuanto a la información que puedo ofrecer.
- Finalmente, lamento comunicar al señor que no estoy autorizada a suministrar ninguna información más en relación con la organización, ni sobre los socios ni sus relaciones comerciales o económicas, por lo que cualquier pregunta o duda que el señor tenga, deberá plantearla en la reunión con los socios.
Cuando Elena acabó de hablar, Juan tardó un momento en reaccionar, porque como Abogado que era, con profundos conocimientos sobre el mundo financiero, estaba abrumado por las implicaciones que se derivaban de cuanto le acaba de contar Elena, y especialmente, al ponerlo en relación con los datos económicos que había en las carpetas. Le daba auténtico vértigo la perspectiva de poder que se desprendía del análisis conjunto de lo que acababa de conocer, y le costaba asumir que, a partir de ahora, iba a formar parte de esa maquinaria.
En ese momento, su vena práctica salió a relucir, con un retortijón en su estómago que le indicaba que no había comido, lo que pudo confirmar con un vistazo al reloj, que le indicó que, en realidad, se había hecho tarde para comer, incluso en la hora española.
Sin embargo, intentando agarrarse a la realidad, se dio la vuelta, y dirigiendose a Lu y Mónica, les dijo:
- Tengo hambre, y veo que es tarde, ¿conoceis algún sitio donde nos puedan dar de comer dignamente a estar horas y que no esté muy lejos?.
Al escuchar a su dueño, las dos muchachas se miraron y se dispusieron a contestar a la vez a la pregunta de su dueño, pero se impuso Mónica quien comentó:
- Amo, el esposo de la señora Elena es el propietario de un restaurante que está muy cerca de aquí y en el que el Amo será tratado como se merece, sin importar la hora que sea. Si al Amo le parece, puede ordenar a la señora Elena que avise a su esposo para que tengan preparada una mesa adecuada.
A estas alturas Juan ya empezaba a estar curado de espanto, así que no le extrañó lo que Mónica le indicaba, hasta el punto de que, con toda naturalidad, ordenó a Elena:
- Llama a tu esposo y dile que nos reserve una mesa para tres, aunque, si no tienes ordenes en contra, vendrás a comer con nosotros, así que seremos cuatro.
Mientras marcaba el número del restaurante, Elena respondió:
- La esclava está a la disposición del señor para lo que el señor ordene.
Y cambiando el tono de voz, por otro más seco, habló por el movil:
- Soy yo, no, no hablaba contigo, respondía a un amo al que estoy atendiendo. Quiere que prepares una mesa para cuatro…. claro, para comer ahora…. Pero ¿qué te has creido? Me da igual que vayais a cerrar, ya deberías saber que cuando un Amo quiere ir comer, tú le prepararás la comida, estupido inutil!!!!!…. No lo sé, irá cuando le de la gana y tú vas a estar preparado para servirle; más te vale que se encuentre a gusto y sea servido adecuadamente, porque si no, además de pedirle disculpas por tu insolencia, tendrás que enfrentarte a un castigo serio. Vale.
Evidentemente alterada por la conversación que acababa de tener delante de Juan, Elena colgó el teléfono y, retomando su tono sumiso y dócil, casi en un susurro, le dijo:
- Mi señor, pido disculpas por el tono que ha tenido que emplear la esclava, porque ha sido una forma impropia de hablar que nunca debe emplearse ante un Amo, pero no podía permitir que se cuestionase en lo más mínimo el derecho del Amo a comer cuando le de la gana y nuestra absoluta obligación, incluido mi esposo, de servirle y obedecerle.
- Por supuesto, el señor va a tener mesa para comer, sin ningún problema de horario, porque el restaurante estará al servicio del señor, como el señor decida y cuando disponga.
Deseando relajarse con una cerveza y algo para comer, Juan se levantó y dirigiendose a la salida de la oficina, ordenó:
- Pues vamos a comer, Lu, indicame por donde tenemos que ir, Mónica, a mi lado, y tu Elena, mientras llegamos, quiero que me expliques con quién has hablado, porqué le has gritado de esa manera y qué relación tienes con el restaurante.
Sin hacer el más mínimo comentario, Lu se adelantó para abrir la puerta de la oficina, mientras Mónica, obedeciendo la orden recibida, se colocaba al lado de Juan pero un paso por detrás; por su parte, Elena, se situaba al otro lado para empezar a responder a lo que se le había preguntado:
- Mi señor, el esposo de esta esclava se llama Miguel y es el encargado del restaurante al que nos dirijimos; como yo, también es propiedad de la organización; la esclava ha tenido que gritarle porque no puedo permitir que se plantee ningún problema a la hora de atender las necesidades del señor y obedecer sus ordenes ya que se me ha ordenado expresamente hacer lo que sea necesario para que el señor se sienta satisfecho y por eso, no puedo permitir que al comunicar a Miguel que el señor iba a ir a comer ordenandole que estuviera preparado, se haya atrevido a decirme que era muy tarde y que ya estaban cerrando, porque eso no es, en absoluto, admisible, ya que, tanto nosotros como el restaurante somos propiedad de la organización y estamos para servir y complacer a los Amos y obedecer sus órdenes. Además, Miguel es un esclavo de menor jerarquía que tiene asignada la función de regentar el restaurante, por lo que me debe respeto y obediencia, sobre todo, cuando se trata de servir al Amo y cumplir sus órdenes.
- Como el señor podrá comprobar en cuanto lleguemos, el restaurante dispone de algunos reservados para atender a los Amos o a sus clientes especiales; de hecho, con cierta frecuencia, los Amos o los clientes especiales, me llevan al restaurante para usarme mientras comen, pero todo el personal del restaurante, incluido Miguel, está a la disposición del Señor porque todos son propiedad de la organización.
Continúa en
- Relato #194866— title-regex: contiguous parts (4 -> 5)
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