Historias del complejo. Segunda serie. (6)
Victoria nunca imaginó que una noche de curiosidad la llevaría a desnudarse emocionalmente frente a Natalia. Pero cuando los masajes se vuelven caricias y el alcohol baja los puentes, la línea entre amistad y deseo se desdibuja. Esta vez, no hay vuelta atrás.
La historia de María Victoria
Capítulo 6
Siendo objetiva, miraba mi cuerpo y a mi edad, me sentía una mujer deseable.
Llegué al bar y en la entrada había un montón de chicas esperando, todas en minifalda, la mayoría bastante más jóvenes que yo, aunque también algunas mayores.
Luego de unos minutos, entré al bar, Juan estaba preparando las cosas para el show y al verme se acercó a saludarme.
-JUAN: Hola Vicky! Qué bueno que viniste!
-VICTORIA: Hola Juan! Me decidí y aquí estoy!
-JUAN: Estaba tan seguro que vendrías que te reservé una mesa, vení!
Caminamos por el bar hasta una mesa bastante cerca del escenario y antes de sentarme, Juan me dijo:
-JUAN: Por cierto Vicky! Con ese look estás tremenda!
-VICTORIA: Gracias Juan! Hacía tiempo que no usaba una minifalda!
-JUAN: ¿Por qué? Si te queda muy bien!
-VICTORIA: No sé! Me desacostumbré a usarlas, Nico me ha preguntado un montón de veces por qué no las usaba, pero bueno, hoy me la puse!
-JUAN: Estás bárbara!
Me senté, el mozo me trajo una botella de cerveza de un litro, un recipiente con maníes y me sirvió el primer vaso.
No había comido nada antes de salir, con toda esa cerveza, si no comía nada, terminaría en pedo.
Un rato después, se acercó Gabriela a saludarme, venía con una camisa ajustada, y una minifalda bastante corta, pero estaba muy linda.
-GABRIELA: Hola Vicky! Qué bueno que viniste!
-VICTORIA: Hola Gaby! Que mona estás!
-GABRIELA: Vos también corazón! Estás hermosa! Espero disfrutes del show!
-VICTORIA: Seguramente!
Me dio un beso y volvió para el escenario.
De a poco me fui tomando la cerveza, y antes de que empezara el show, el mozo me trajo otra, le dije que no había pedido, pero me dijo que la había pagado Juan.
El show comenzó y el repertorio era un poco más movido, seguramente por el motivo de la fiesta, cuando iba por la tercera canción, un montón de mujeres y algunos hombres, se pusieron a bailar.
Luego de más o menos diez canciones, Gabriela dijo al público que hacían una pausa y luego continuaban.
En ese momento, Juan se acercó a mi mesa, se sentó a mi lado y pidiéndole un vaso al mozo, se tomó una cerveza conmigo.
Hablamos un momento de cómo iba el show, y se volvió para el escenario.
Luego de otra tanda de canciones que la gente volvió a bailar animadamente, se despidieron.
Juan volvió a mi mesa con otra botella de cerveza y dos vasos, luego de saludar a algunas personas, Gabriela se sentó también con nosotros.
Conversamos del show y de la cantidad de gente que había ido, y en un momento Juan me pidió que lo acompañara hasta el auto, ya me imaginaba para qué, y me lo confirmó mientras salíamos.
-JUAN: Tengo ganas de un porrito pero acá adentro no se puede.
Llegamos a su auto que estaba estacionado a la vuelta, sacó el porro y lo encendió.
Le dio un par de pitadas y me lo pasó, pité y se lo devolví.
Mientras fumaba, me comentó:
-JUAN: En un rato con Gabriela nos vamos a una fiesta en casa de unos amigos, ¿querés venir con nosotros?
-VICTORIA: No sé Juan! No acostumbro salir sola!
-JUAN: Vamos un rato! Son todos conocidos! Vamos un rato los tres, a tomar algo! Dale!
-VICTORIA: Dejame pensarlo!
Le dimos otro par de pitadas al porro y volvimos al bar, Gabriela conversaba con una chica que al vernos llegar, se despidió y se alejó.
-JUAN: Le dije a Vicky que viniera con nosotros a la fiesta!
Gabriela me miró, y dijo:
-GABRIELA: Vamos Vicky! Un rato, a tomar algo! Dale!
Terminé accediendo, un rato en una fiesta no estaría mal, después de todo, y entre la cerveza y el porro, tuve el sí fácil.
Nos terminamos la cerveza y pasadas las doce de la noche salimos los tres del bar.
Subimos al auto de Juan, y fuimos a esa fiesta, que era en una casa quinta en las afueras de la ciudad.
Había varios autos en la puerta, seguramente no conocería a nadie, pero bueno, estaba con Juan y con Gabriela.
Entramos y Juan me presentó a Ignacio, el dueño de la casa, de unos cuarenta y pico de años, que estaba con una camisa floreada tipo hawaiana, supongo que con un short debajo y descalzo.
Nos invitó a pasar, y ni bien entramos, Juan empezó a saludar gente, a conversar con varios de ellos y luego con una mujer.
Con Gabriela fuimos para el fondo de la casa, un amplio jardín con una pileta de natación bastante grande, solo iluminado por unos pequeños farolitos en el césped.
Al costado una especie de quincho semicubierto y debajo una barra con bebidas.
Conversamos con Gabriela que me presentó a algunas personas.
-GABRIELA: Estas fiestas son un tanto especiales Vicky!
-VICTORIA: ¿Especiales en qué sentido?
-GABRIELA: Aquí todos se conocen, que no te extrañe si te miran o se acercan a saludarte, sos la cara nueva. Son fiestas bastantes liberales digamos, aquí viene parejas, mujeres solas, hombres solos, mujeres con mujeres y hombres con hombres, y ya lo verás, en poco tiempo, van a empezar a “jugar”
-VICTORIA: ¿A jugar a lo que estoy pensando?
-GABRIELA: Supongo que sí! Aquí cada uno hace lo que quiere con quien quiere, siempre de común acuerdo, claro!
-VICTORIA: ¿Sexualmente hablando lógicamente?
-GABRIELA: Así es! Se intercambian parejas, se forman parejas o tríos para esta noche y se comparten muchas cosas, siempre con buena onda y con respeto, aquí nadie es obligado a nada, bueno salvo aquellas personas a las que les gusta que las obliguen, claro.
-VICTORIA: ¿Y termina en orgía esto?
-GABRIELA: No, se van armando diferentes grupos, pero todos con todos nunca lo he visto, cada cual viene en busca de lo que le apetece, aquí todos tienen la libertad de hacer lo que quieran con quien quiera, o no hacer nada, por supuesto. ¿Vamos a tomar algo?
-VICTORIA: Ya tomé bastante, pero vamos!
Nos acercamos a la barra, y al chico que allí atendía, le pedimos un par de tragos.
Sobre la barra, un poco más allá de donde estábamos, había unas bandejitas plateadas, qué al verlas, le pregunté a Gabriela.
-VICTORIA: ¿Y eso?
-GABRIELA: Eso es para el que quiere o lo necesita, marihuana, cocaína, viagra o pastillas.
-VICTORIA: Las celestes supongo que son viagra, pero, ¿qué efecto tienen las pastillas blancas y las rosas?
-GABRIELA: Si, las celestes son viagra, y las blancas y rosas son pastillas que desinhiben, te aflojan, te sueltan, si estás en estado de excitación sexual, te lo incrementa, algo parecido al éxtasis. Podés usar lo que quieras, están allí para eso.
-VICTORIA: ¿Vos solés usar algo de eso?
-GABRIELA: Algunas veces he tomado alguna blanca, pero no siempre, prefiero un gin-tonic o dos, me predisponen mejor.
-VICTORIA: Perdón por la pregunta, quizás sea un poco indiscreta, pero... ¿con Juan has tenido algo?
-GABRIELA: Te darás cuenta que Juan debe estar adentro ocupado, hay un par de mujeres a las que les gusta como las coge Juan, y seguramente debe andar en eso, pero con Juan nunca hicimos nada, y no porque él no quisiera, pero a mí me gustan las mujeres.
-VICTORIA: Está muy bien! ¿Y estás con alguien ahora?
-GABRIELA: Ahora no, hace unos meses terminé una relación de casi siete años, la cosa se fue enfriando, y de común acuerdo decidimos terminarlo.
-VICTORIA: ¿Por eso viniste esta noche, buscando a pasar un buen momento, quizás?
-GABRIELA: No te voy a mentir Vicky, me gustaste desde que te vi, y el zorro de Juan se dio cuenta, cuando terminamos el show, me dijo de que viniéramos con vos a la fiesta, que quizás podríamos pasar las dos un buen momento, pero por supuesto, no tengo ninguna intención de proponerte nada, sé que estás casada.
-VICTORIA: Te agradezco la sinceridad, y voy a ser sincera también con vos, no estoy buscando ninguna relación por fuera de mi matrimonio, pero tengo que decirte, qué sos una mujer hermosa, y sobre todo me parecés muy dulce y amable.
-GABRIELA: Gracias por el cumplido! ¿Querés que entremos para ver el panorama de adentro?
-VICTORIA: Decime con qué me puedo encontrar!
-GABRIELA: No te vas a encontrar con nada raro, tan solo podés llegar a ver gente disfrutándose sexualmente.
Caminamos hacia el interior de la casa, entramos a un comedor con una mesa grande y muchas sillas, y más atrás un amplio salón, con luces muy bajas, cuatro enormes sillones estaban ubicados formando un cuadrado, dejando acceso hacia el centro en cada ángulo, y en medio de ese cuadrado, cuatro colchones con sábanas negras.
-GABRIELA: Aquí la gente que le gusta y no tiene problema o les gusta ser vistos, tienen sus encuentros sexuales, pero para aquellos que prefieren no tener público, hay varias habitaciones disponibles.
Varios hombres y mujeres se besaban, se abrazaban y se tocaban, varias personas ya en ropa interior solamente, y un par de mujeres solo con la bombachita.
Nos sentamos en las sillas que estaban detrás de los sillones, en el momento que entraban a esa especie de escenario sexual, por un lado dos mujeres, y por el otro una mujer con dos hombres.
Apoyados en la parte trasera del sillón, fuera del cuadrado, dos hombres casi desnudos, se besaban y se tocaban.
Nunca había tenido la oportunidad de ver a otras personas teniendo sexo tan de cerca, y el corazón se me aceleró.
Viendo a las dos mujeres, me dio por pensar que Gabriela seguramente estuviera pensando en estar así conmigo, y también se cruzó Natalia por mi cabeza.
La mujer que estaba con los dos hombres, alternaba el sexo oral con cada uno de ellos, hasta que un momento después, uno de los hombres se sentó en el sillón, y la mujer lo hizo sobre él penetrándose, y el otro desde atrás, se la metía en el culo.
-GABRIELA: La mujer que está con los dos hombres, es la esposa del que está atrás besándose con el otro tipo, y una de las dos mujeres aquellas, es la esposa del que está sentado.
Fueron llegando un par de personas más, ya con sus copas en la mano, al costado de los sillones se fueron sacando la ropa, en un momento Gabriela me dijo de volver a la barra por otro trago, para no quedarme sola allí, fui con ella hasta el parque.
Yo decidí ya no tomar más nada, ya había tomado mucho por esa noche.
Mientras esperaba Gabriela su gintonic y yo mi botellita de agua, Gabriela tomó una de las pastillas blancas, y se las llevó a la boca.
Me miró con cierta complicidad y me dijo:
-GABRIELA: Llegó una de las mujeres con la que quizás tenga algo esta noche, quién te dice! ¿Querés una?
-VICTORIA: No, Gracias Gaby!
-GABRIELA: Llevala! Para jugar con tu esposo!
La puso en mi cartera y volvimos a entrar a la casa, Gabriela me dijo que ya volvía y supuse que iría al baño.
Cuando volvió, claramente me di cuenta que se había quitado el corpiño, se le marcaban las tetas y los pezones en la tela de la camisa, al llegar a mi lado, me dijo al oído:
-GABRIELA: La tanguita también me la saqué!
Nos volvimos a sentar, y para que mentir, ya me sentía mojada, tanta excitación en esas personas, me había excitado a mí también, y como si leyera mis pensamientos, Gabriela me dijo al oído.
-GABRIELA: Por supuesto que si querés hacerlo, te podés tocar viéndolos, estoy segura que a varios les gustaría el espectáculo!
Sí bien me gustaba masturbarme, y en ese momento lo estaba necesitando, no pasaba por mi cabeza hacerlo delante de gente, lo consideraba un acto muy íntimo, como para hacerlo frente a esa gente.
En un momento vi que Gabriela se levantaba la pollera casi hasta la cintura, dejando su sexo completamente depilado a la vista de todo el mundo, y mirando a una mujer que también la estaba mirando, se empezó a tocar con una mano, y con la otra desabrochó dos botones de su camisa, y metió su mano dentro para tocarse las tetas.
Esa mujer que la observaba, rodeo los sillones, y se acercó a nosotras.
Se miraron un momento, esa mujer se agachó y sin decirse nada, le dio un beso en la boca a Gabriela, qué respondió tomándola del cuello.
Luego de ese tremendo beso, Gabriela me miró y me dijo:
-GABRIELA: Perdón Vicky por dejarte sola, pero esto es lo que estaba esperando! Si querés podés venir con nosotras, claro!
-VICTORIA: Te agradezco la invitación Gaby! Disfrútalo corazón!
La mujer le tomó la mano, Gabriela se puso de pie, se volvieron a besar, se dijeron algo al oído, me saludó con un beso y se fueron las dos, supongo que a alguna de las habitaciones privadas.
Yo estaba muy excitada, y me había quedado sola, con mucho sexo frente a mí, tanto Juan como Gabriela estaban ocupados en sus cosas, y aunque cada cual estaba en la suya, me daba cuenta de las miradas de mujeres y de hombres hacia mí.
Disimuladamente, intentando que nadie me viera, metí mi mano por debajo de la pollera, y me toqué la conchita, estaba empapada, en verdad me tocaría allí mismo viendo a esas personas, era como en los videos que solía ver, pero esta vez en vivo y en directo, a un paso de ellos, y para colmo, con la posibilidad de participar si así lo quisiera.
Todo eso sumado al alcohol ingerido y a las pitadas al porro, estaba en un estado de excitación, que hasta diría que me daba miedo.
Una mujer se me acercó, vestía tan solo un diminutísimo conjunto de ropa interior rojo, que dejaba muy poco a la imaginación, al llegar a mí, se sentó a mi lado, me miró a los ojos y me dijo:
-NOELIA: Hola, me llamo Noelia!
-VICTORIA: Hola Noelia, soy Victoria!
-NOELIA: Es la primera vez que te veo por aquí!
-VICTORIA: Así es, es la primera vez que vengo!
-NOELIA: Te vi con Gabriela, ¿viniste con ella?
-VICTORIA: Con ella y con Juan!
-NOELIA: Ah! Ya veo! Te han dejado sola y excitada, ¿verdad?
-VICTORIA: Bueno, viendo toda esta actividad, es difícil no excitarse!
-NOELIA: Quizás podrías darle rienda suelta a esa excitación, y si te parece, podríamos pasar un buen momento juntas, o si lo deseás con alguien más!
-VICTORIA: Te soy sincera, me dijeron de venir a una fiesta, pero no sabía que era de este tipo de fiestas, estoy casada, mi esposo está en un congreso en Bahía Blanca, y en verdad nunca hemos estado con personas fuera de nuestro matrimonio.
-NOELIA: Respeto eso, este tipo de prácticas tienen que ser consensuadas, de lo contrario son infidelidades, aunque hay personas a las que les encanta ser infieles a sus parejas, les multiplica el morbo, para mí lo mejor es estar de acuerdo, de lo contrario, tarde o temprano la relación se termina. En mi caso, aquel hombre que ves allá, el pelado al que esa chica le está haciendo sexo oral, es mi esposo, y estamos aquí los dos, disfrutando los dos del sexo sin engaños.
-VICTORIA: Me parece perfecto el acuerdo que tienen, yo no sé si podría!
-NOELIA: Es cuestión de hablarlo con tu esposo, siempre dependiendo de lo abiertos de mente que puedan ser, claro!
-VICTORIA: Quizás alguna vez podremos hablar de esto, ya lo veremos!
-NOELIA: Bueno hermosa! Ha sido un gusto conocerte! Y dejame decirte que despertaste mucha admiración en los amigos! Sos realmente una hermosa mujer! Si tuviera la oportunodad, te haría gozar mucho!
-VICTORIA: Gracias Noelia! Vos también sos hermosa!
Seguí viendo un momento más todo aquel despliegue de cuerpos y de placeres, y decidí que ese era el momento de volver a casa.
Eran las dos y media de la mañana, cuando llamé un taxi por teléfono desde el jardín, no sea cosa que se escucharan los jadeos si lo hacía desde adentro.
No me despedí de Juan ni de Gabriela, tan solo saludé a la gente que cruzaba a la pasada, yendo para la salida, y antes de llegar a la puerta, una pareja se pararon frente a mí, y me dijeron que era una pena que ya me fuera, que les hubiera gustado pasar un buen momento conmigo.
Les agradecí la invitación y me quedé en la puerta hasta que llegó el taxi.
Iba muy excitada, y de camino a casa, iba pensando si me tomaría la pastillita que me había dado Gabriela, podría usarla también con Nico, pero cómo le explicaría de donde la había sacado, no le podría contar todo lo que ocurría en esa fiesta.
Llegué a casa, entré y lo primero que hice fue sacarme las sandalias y el vestido, me tomé un vaso de agua, y busqué en mi cartera la pastillita, me la puse en la boca y solo con la tanguita puesta fui a la habitación y me tiré en la cama, pero me volví a levantar, busqué el juguetito y el lubricante, me saqué la tanguita y comencé a tocarme.
Me metí el consolador en la conchita, por supuesto no hizo falta lubricante, estaba bien lubricada desde hacía rato. Y mi mente divagó por ese salón con sillones y colchones, me imaginé desnuda allí delante de esas personas qué no conocía, desnudándonos con Gabriela, y devorándonos.
Con esas imágenes tuve mi primer orgasmo, luego por mi cabeza pasó Natalia, e imaginándome con ella las dos desnudas y tocándonos allí, tuve otro orgasmo.
Después lubriqué el juguetito, y me lo fui metiendo poco a poco en el culo, con la otra mano, me acariciaba la conchita y me metí tres dedos, cogiéndome a la vez por mis dos agujeros, e imaginando que dos tipos desconocidos me cogían a la vez en esos colchones negros.
Con esa fantasía tuve mi tercer orgasmo, y para rematar mi noche sexual, tuve el último orgasmo, imaginando que era Leo que me cogía por el culo, mientras Gabriela me chupaba la conchita.
Una locura total en mi cabeza, luego de eso me quedé dormida.
Me desperté al día siguiente, con mi teléfono sonando, al ver la pantalla vi que era una llamada de Nico, no quería atenderlo con esa voz de dormida, siendo casi las doce del mediodía.
Lo dejé que terminara de sonar, me levanté, me di un baño para despabilarme, y veinte minutos después lo llamé yo.
-VICTORIA: Hola amor mío!
-NICOLAS: Hola mi vida! Creí que todavía dormías!
-VICTORIA: En verdad me desperté hace un rato, y fui a hacer unas compras, pero me olvidé el teléfono, ¿cómo te fue mi cielo anoche en la cena?
No me gustaba nada tener que mentirle, pero tampoco quería contarle en qué condiciones me había dormido bastante tarde en la madrugada, después tomarme esa pastilla, de masturbarme y sacarme cuatro orgasmos pensando en otras personas, y que por supuesto también le tendría que ocultar los detalles de esa fiesta tan especial.
-NICOLAS: La verdad fue una cena espectacular, y luego de la cena en el bar del hotel, un grupo musical tocó música en vivo y nos tomamos algunas copas, en mi caso fueron varias, pero aproveché que solo tenía que subir en el ascensor hasta mi habitación. ¿A vos cómo te fue mi vida?
-VICTORIA: Estuvo re lindo el show, hicieron otro repertorio de música más festiva, el lugar estaba repleto de gente, y todo el mundo se puso a bailar.
-NICOLAS: Qué bueno! Me imagino que estuviste bailando!
-VICTORIA: No corazón, no bailé, me faltaba mi pareja de baile!
-NICOLAS: Con lo bien que bailó yo!
-VICTORIA: Y después del show, Gabriela y Juan me invitaron a una fiesta en casa de unos amigos, no tenía muchas ganas de ir, pero me insistieron tanto que al final fui un rato, y a eso de las dos y media de la mañana, como ellos se quedaban un rato más, me volví a casa en un taxi, pero quédate tranquilo que lo llamé por teléfono!
-NICOLAS: Te extraño amor mío! No estoy acostumbrado a estar tantos días sin verte!
-VICTORIA: Yo también mi cielo! Anoche me sentía un bastante perdida estando sola!
-NICOLAS: Por lo menos no te aburriste sola en casa! En diez minutos tengo que entrar a otra conferencia, por suerte hay acondicionador de aire en el salón, porque en verdad hace un calor terrible aquí!
-VICTORIA: Aquí también, pero anoche estaba hermoso, la fiesta era en una casa quinta con un jardín enorme y una barra en el quincho, la noche estuvo especial para eso.
-NICOLAS: Ya quiero volver! Ya quiero abrazarte y llenarte de besos, bueno... y otras cosas también!
-VICTORIA: Te estaré esperando con los brazos abiertos mi vida, bueno... y con otras cosas también!
Nos reímos los dos y hablamos un momento más antes de qué se fuera a su conferencia.
Después de la comunicación con él, me volví a la cama desnuda cómo estaba, a un costado aún estaba el pomo de lubricante y el consolador.
Por un momento los miré decidiendo si los volvía a usar, pero decidí que ya habías tenido suficiente hacía unas horas.
Después de un rato me levanté, arreglé el dormitorio, hice algunas cosas de la casa, comí algo y en verdad no sabía qué hacer, estaba pensando en salir a dar una vuelta, o quizás visitar a María.
Le mandé un mensaje para saber si estaba en su casa, pero me contestó desde la Lucila del Mar, estaba pasando unos días en el complejo de sus amigos.
Me tiré en el sillón un rato a leer, después de una hora me tomé unos mates, y Natalia se me cruzó por la cabeza.
Me levanté del sillón para arreglar el mate e ir al baño, cuando un mensaje entró en mi teléfono, creí que sería Nico, pero al ver la pantalla, vi que era un mensaje de Natalia.
-NATALIA: Hola hermosa, ¿Cómo estás?
-VICTORIA: Hola Naty! No lo vas a creer, pero hace unos minutos, te me cruzaste por la cabeza!
-NATALIA: Estaba aburrida en casa, llamé a una amiga, pero no me contestó, y por eso te mandé un mensaje, si no estabas haciendo nada, podíamos hablar un rato!
-VICTORIA: Nico está en un congreso en Bahía Blanca hasta el lunes, también estaba aburrida y hace un rato le mandé un mensaje a una amiga, para vernos, pero está en la costa!
-NATALIA: ¿Estás sola? ¿Te pinta encontrarnos y charlar un rato?
-VICTORIA: Dale! Nico vuelve el lunes, hice las cosas de la casa, estuve leyendo y tomando unos mates, pero no tengo nada más que hacer!
-NATALIA: Juntemos los aburrimientos! ¿Querés venirte para casa o nos encontramos en algún lugar?
-VICTORIA: Me da lo mismo! Cómo quieras!
-NATALIA: ¿Te gusta tomar sol?
-VICTORIA: Cuándo puedo, me gusta ponerme un rato al sol!
-NATALIA: Venite para casa qué tengo pileta, podemos tomar sol y con este calor, meternos al agua!
-VICTORIA: Dale, no tengo problema!
-NATALIA: Te paso la dirección! Tráete una bikini!
-VICTORIA: Llevo algo para tomar o comer, decime que te gusta!
-NATALIA: No traigas nada corazón! Tengo de todo!
Me pasó la dirección de su casa, no era tan lejos, podía estar en quince o veinte minutos tomándome un taxi.
-VICTORIA: En media hora estoy! Llevo algo rico para el mate!
-NATALIA: Mucho no! Que todo se me va al culo!
-VICTORIA: Bueno, llevo algo tranqui!
Decidí no ponerme ropa interior, iría con la bikini y por si no se me secaba, llevaba la otra bikini.
Decidí ir con la blanca chiquita que había usado en Brasil, que ella ya la conocía, y me puse un jean ajustado, una remera algo suelta, para que no se me marcara tanto la bikini y zapatillas.
Llegue a su casa, pasadas las cuatro de la tarde, una casa no muy grande en las afueras de la ciudad, en un barrio muy lindo.
Toqué timbre, y al confirmar que era yo por el portero eléctrico, la puerta se abrió.
Cuando entré, venía caminando hacia mí, con una bikini tan chiquita como la que yo traía puesta debajo de la ropa.
-NATALIA: Imagino que te trajiste la bikini!
-VICTORIA: La tengo abajo!
-NATALIA: Sacate la ropa! Hace mucho calor!
Y mientras caminaba hacia mí, apoyé mi bolso en el sillón, me saqué, las zapatillas, la remera y el jean.
-VICTORIA: Lista para el sol!
Cuando estuvo frente a mí, nos saludamos con un abrazo, y pude sentir su cuerpo contra el mío, después de la noche anterior, venía encendida, y sentir sus tetas contra las mías, me provocó un cosquilleo en la entrepierna.
-NATALIA: Qué bueno que pudiste venir! Así charlamos un rato! Estaba re aburrida!
-VICTORIA: En verdad que sí! Yo también!
-NATALIA: ¿Mate o algo fresco?
-VICTORIA: Primero algo fresco, después tomamos unos mates! Vengo muerta de calor! Para colmo al taxista no le funcionaba el aire acondicionado!
-NATALIA: Estaba tomando una cerveza, ¿te pinta?
-VICTORIA: Bueno, dale!
Fuimos hasta la cocina y de la heladera sacó otra cerveza y un vaso.
Salimos al jardín de su casa, que no era muy grande pero estaba bien arregladito, con una pileta no muy grande, dos reposeras a cada costado y un montón de plantas con flores, en verdad un jardín hermoso
-NATALIA: ¿Sol o sombra?
-VICTORIA: Primero un ratito a la sombra, después tomamos sol!
Nos sentamos en las reposeras del lado de la sombra, y conversamos mientras tomábamos la cerveza.
-VICTORIA: No suelo tomar cerveza a esta hora, pero en verdad lo fría que está me viene genial para el calor que tengo!
-NATALIA: Yo por lo general tampoco, pero hoy me dio ganas, y que mejor que hacerlo en buena compañía!
-VICTORIA: ¿Te cuento algo?, estoy aprendiendo a tocar la guitarra!
-NATALIA: Qué bueno!
-VICTORIA: Tengo una guitarra re linda que era de mi viejo, siempre quise aprender, y me está dando clases, el director de mi escuela, que además de ser profesor de guitarra, también toca con una chica que canta, y anoche los fui a ver a un show!
-NATALIA: ¿Y fuiste sola?
-VICTORIA: Sí, qué tonta! No me di cuenta, te podría haber avisado, e íbamos juntas, estuvo muy lindo.
-NATALIA: Seguramente te hubiera acompañado, anoche estuve también sola!
-VICTORIA: Qué boluda, perdón!
-NATALIA: No pasa nada, la próxima será!
-VICTORIA: Estaba entre ir o no ir, sobre todo porque el motivo de la fiesta era la noche de las minifaldas, y hacía años que no usaba una, es más no tengo ninguna pollera corta.
-NATALIA: ¿Y qué te pusiste?
-VICTORIA: Hace un tiempo, salimos con Nico a comprarnos ropa, vio un vestido y me insistió para que me lo probara, al final me gustó y lo compramos. Es re lindo, con un poco de escote y la espalda descubierta, pero me queda más abajo de las rodillas. Le terminé haciendo un dobladillo para adentro hasta medio muslo, me sentía rara, pero en verdad me veía bien. Como es con la espalda descubierta, me lo puse sin corpiño.
-NATALIA: Debés haber estado hecha una diosa!
-VICTORIA: Esperá que te muestro la foto!
Busqué en mi teléfono las fotos que me había sacado, una de frente, otra de perfil y otra de atrás frente al espejo, solo con el vestido y las sandalias, sin la chalina blanca que me puse encima. Giré el teléfono y se las mostré.
-NATALIA: Epa Vicky! Estabas re linda! Y súper sexy! Habrás causado sensación anoche!
-VICTORIA: Digamos que no pasé desapercibida! Aunque me dio un poco de vergüenza!
-NATALIA: No tengas vergüenza, con ese cuerpo y ese vestido estabas re diosa!
-VICTORIA: Gracias Naty! Y te cuento algo! Después del Show, Juan, el profesor y Gabriela, la chica que canta, me dijeron de ir a una fiesta, en un principio no sabía qué hacer, me sentía rara estando sola, hace muchos años que no salgo sola de noche, salvo a las reuniones con los amigos del trabajo, pero me insistieron que al final fui con ellos.
-NATALIA: Anduviste de soltera anoche!
-VICTORIA: No estaba segura, siempre salimos con Nico, pero hablando con él me a la tarde me dijo que fuera, qué no me quedara sola en casa, y que la pasara bien.
-NATALIA: ¿Y la fiesta qué tal?
-VICTORIA: Uff! En verdad una fiesta bastante especial, en una casa quinta en City Bell, la mayoría de las personas se conocían, y se reúnen en esa casa, para tener encuentros sexuales de todo tipo, se intercambian parejas, se hacen tríos, y ahí, sin ningún problema, delante de los demás, nunca imaginé estar en algún lugar así!
-NARALUA: Epa! Qué fiestita!
-VICTORIA: Una locura! Cuando llegamos, perdimos de vista a Juan, pero Gabriela me contó qué había un par de mujeres, que iban para coger con él, es decir, no volví a verlo en toda la noche. En el jardín había una barra con bebidas, la que quisieras, y unas bandejitas con marihuana, cocaína, viagra y pastillas!
-NATALIA: Ufff! Completita la cosa! Que fiestita!
-VICTORIA: Fue llegando más gente, y después de un trago en el jardín entramos a la casa, en una gran sala, había cuatro sillones enormes formando un cuadrado, y en medio cuatro colchones. Gabriela me contó que ahí hacían sus cosas las personas que les gusta ser vistas, pero que también había habitaciones privadas.
-NATALIA: ¿Y viste acción?
-VICTORIA: Y qué acción! Dos hombres matándose, dos mujeres haciéndose de todo, y una mujer con dos hombres, para empezar. Nunca en mi vida había visto a otras personas teniendo sexo en vivo, tan cerca, en verdad era muy intenso! Nos sentamos con Gabriela detrás de los sillones, viendo ese espectáculo, y en un momento me dijo abiertamente, que a ella le gustan las mujeres, y qué le gusté desde que me conoció, pero sabiendo que estoy casada no quería intentar nada conmigo.
-NATALIA: Nunca estuve en una situación así, pero me imagino que debe haber sido excitante ver todo aquello!
-VICTORIA: Ni te cuento! ¿Sabés cómo terminé?
-NATALIA: No me digas que con alguien!
-VICTORIA: Estaba caliente como una pava! Un rato después, una mujer se acercó a Gabriela, y se fueron juntas a una de las habitaciones, y me quedé allí sola, entre esa gente haciéndose de todo. Un momento después se me acercó una mujer, en verdad muy linda, tan solo con un conjunto de ropa interior rojo muy sexy y me propuso pasar un buen momento.
-NATALIA: ¿Y te fuiste con ella?
-VICTORIA! No Naty! Conversamos un momento, una chica muy agradable, me señaló al marido que en ese momento estaba con otra mujer en los sillones. Estuve un rato más y me volví para casa.
-NATALIA: Me imagino que tuviste que desahogarte!
-VICTORIA: Sí! Me da un poco de vergüenza contarte, pero sí, no me podía dormir así!
Veía a Natalia, moviendo sus piernas que estaban cruzadas e imaginé que se estaría excitando con lo que le estaba contando, y en verdad volver a recordar las imágenes de esa fiesta, me estaba excitando a mí también.
-NATALIA: Estaba pensando en que hubiera hecho yo en una situación así! Seguramente me hubiera excitado viendo todo eso, y creo que hasta hubiera tenido ganas de tocarme viéndolo!
-VICTORIA: ¿Te hubieras tocado allí delante de la gente?
-NATALIA: No te puedo asegurar que no lo hiciera!
-VICTORIA: Creo que eso no podría hacerlo, de hecho no lo hice, aunque ganas de tocarme no me faltaban!
-NATALIA: ¿Nunca te masturbaste delante de alguien?
-VICTORIA: No, ni siquiera delante de Nico, lo tomo como algo íntimo, algo solo para mí, mi cabeza, mi cuerpo y mi placer!
-NATALIA: Si te animás, probalo alguna vez frente a Nico, estoy segura que les va a encantar a los dos, lo he hecho frente a una ex pareja, y en verdad me excitaba que me mire, es verdad que es mostrarle a otro tu intimidad, pero te digo que a mí me excita, es más, hasta te diría que podría hacerlo delante tuyo!
Sin duda ese comentario llevaba consigo cierta intencionalidad, seguramente por la excitación que le habría provocado lo que le contaba, quizás estaría esperando que yo le dijera si quería hacerlo, mi mente tuvo que trabajar muy rápido en la respuesta, aunque me cuestioné a mí misma en esa fracción de segundo, sí me gustaría verla masturbándose, el lado caliente de mi cabeza, me dijo que sí, pero sentía que verla en esa situación, sería cruzar una barrera de intimidad entre nosotras, que no estaba segura de atravesar.
-VICTORIA: La verdad es que yo no sé si podría!
Por suerte eso quedó allí, y la pregunta fue hacia otro lugar.
Cuándo se me pasó un poco el calor, no nos fuimos al otro lado de la pileta, a las reposeras que estaban al sol, nos pusimos protector, y la una a la otra en la espalda, mientras seguíamos conversando.
-NATALIA: ¿No te gustaría ver a Nico masturbándose?
-VICTORIA: Supongo que sí! Hace un tiempo, cuándo yo andaba muy loca con el trabajo y el estudio, lo tuve seco al pobre, y en una conversación me reconoció que se había vuelto a masturbar, aunque nunca me atreví a preguntarle en qué pensaba cuando lo hacía, me parecía meterme en su intimidad!
-NATALIA: Qué suerte tuviste! Algún otro en su lugar se hubiera cogido a otra mina, creyéndose justificado por la circunstancia!
-VICTORIA: Conociendo a Nico, si algo así hubiera pasado, creo que me hubiera dado cuenta, nos conocemos hace tanto tiempo, que supongo que no me lo podría haber ocultado.
-NATALIA: Si hubiera pasado, ¿crees que podrías haberlo perdonado?
-VICTORIA: Qué pregunta! Creo que nadie está preparado para una infidelidad, debe ser una situación muy difícil, realmente tendría que estar en esa circunstancia, para saber cómo actuaría, pero no debe ser fácil perdonar! Supongo…, no lo sé...
-NATALIA: Y si fuera al revés, ¿crees que él podría perdonarte?
-VICTORIA: Esa pregunta creo que es más difícil de responder aún, pero supongo que no! Aunque supongo también que dependería de la circunstancia, y de lo que Nico sintiera en ese momento, pero creo que ninguno de los dos está preparado para algo así, que no lo tenemos contemplado, al menos eso pienso.
-NATALIA: A veces he pensado que los hombres que tienen algo fuera de sus matrimonios o parejas, lo llegan a ver como algo…, digamos… normal, cogerse a otra y luego llegar a casa y decirle a su mujer, como te amo mi amor, creo que con cierta visión machista de la pareja, pero para nosotras, creo que se ponen en juego otras cosas, no creo que haya mujeres que no fantaseen con otros hombres, pero para llegar a tener algo con esos hombres, es un paso muy grande, al menos lo veo así.
-VICTORIA: Te digo la verdad, he fantaseado con otros hombres, pero no siempre, desde hace un tiempo en que he vuelto a masturbarme, he imaginado que otro me cogía, incluso anoche mientras me tocaba, pero de ahí a intentar algo con esos hombres, hay un trecho muy grande, un límite que no creo poder cruzar!
-NATALIA: Eso mismo es lo que siento, creo a los hombres se les pone una mujer a tiro, y se la dan sin remordimientos, bueno no puedo meter a todos los hombres en la misma bolsa! Pero creo que lo pueden independizar de sus parejas, un polvo y ya, pero para nosotras, creo que hasta socialmente, se nos ve de otra forma si hacemos algo así, Los tipos quedan como bien machos y nosotras como las más putas!
-VICTORIA: Tal cual! Pero pensaba si Nico podría entrar en ese grupo de hombres, va, se coge a otra por ahí, y después está conmigo como si nada hubiera pasado, no estoy segura!
-NATALIA: Y perdón por la curiosidad, y no tenés que contestarme si no querés, pero, ¿en quién has pensado mientras te masturbabas?
A pesar de no sentirme incomoda en esta conversación con ella, era la primera vez que hablaba cosas tan íntimas con alguien, pero con ella podía hablar de esa manera.
-VICTORIA: Me da vergüenza, pero me he tocado pensando en Leonardo, mi profesor del gimnasio, y anoche en otros hombres pero tan solo por haberlos visto, creo que no les puse cara en mi cabeza! ¿Vos? ¿Has pensado en hombres o en mujeres en esos momentos?
-NATALIA: Desde hace mucho tiempo en mujeres, pero también lo he hecho pensando en hombres, incluso en parejas!
Suponía que tendría ganas de decirme que había pensado en mí mientras se tocaba, pero sería algo muy directo.
-NATALIA: ¿Sabés en quien he pensado las últimas veces?
Y creo que ya sabía la respuesta.
-VICTORIA: ¿En quién corazón?
Me miró a los ojos, bajó la mirada recorriendo mi cuerpo y volvió a verme a los ojos.
-NATALIA: En vos Vicky! Desde el primer masaje que te di y luego de los tuyos, no he podido dejar de fantasear con vos! Perdón por la sinceridad, pero es lo que me pasa, y siento que te lo puedo decir!
-VICTORIA: Yo también me he tocado pensando en vos alguna vez!
Y cómo a un boxeador que lo salva la campana, sonó mi teléfono, y al ver la pantalla, vi que era una llamada de Nico.
Natalia se levantó, quizás queriendo darme cierta intimidad en la conversación y entró en la casa.
Le conté a Nico dónde estaba, y él me contó que estaba en la habitación descansando un rato, para luego darse un baño e ir a cenar, en la noche tenían la cena de despedida del congreso, y al día siguiente luego del cierre por la mañana, ya se volvían.
Natalia volvió de la casa con una cerveza más para cada una, en el momento que me estaba despidiendo de Nico.
La conversación tan íntima quedó allí, aunque sentía que algo tenía que decirle, no todos los días me dicen a la cara, que se masturban pensando en mí.
-VICTORIA: No te puedo negar que disfruto tus masajes, que siento cosas cada vez que tocás mi cuerpo, pero hay una línea que no puedo cruzar.
-NATALIA: Te juro que entiendo eso que te pasa, y jamás haría o diría nada que te haga poner mal! Pero el día que me diste esos masajes, estaba tan excitada que quería que no terminaras nunca! Que me siguieras tocando!
-VICTORIA: También me ha pasado! También he deseado que siguieras, pero es allí donde entro en contradicción, ¿me explico?
-NATALIA: Claro corazón!
El tema quedó allí, al menos por el momento.
Cuando bajó el sol, le dije a Natalia que me iba para casa, pero me insistió para que me quedara a cenar con ella, y terminé aceptando.
Mientras preparaba unas ensaladas, nos tomamos un par de cervezas más, y otro par más mientras cenábamos.
Después de terminar de comer, juntamos y ordenamos todo, y luego volvimos al jardín, la noche estaba calurosa, y después de conversar un rato sentadas en las reposeras, Natalia me dijo de meternos al agua.
-NATALIA: ¿Sabés qué hago yo las noches de calor?
-VICTORIA: ¿Qué corazón?
-NATALIA: Me meto desnuda en la pileta, ¿lo probaste alguna vez?
-VICTORIA: No tenemos pileta en casa, y en otra pileta creo que ni loca lo haría!
-NATALIA: Es re lindo, ¿te animás? Ya nos conocemos desnudas, ¿qué decís?
-VICTORIA: No estaría mal probarlo!
Terminé de decir eso y Natalia se sacó la parte de arriba de la bikini, luego la de abajo y se metió al agua!
-NATALIA: Dale! Anímate!
Me quité la bikini, y me metí al agua desnuda, en verdad era una linda sensación, al contacto con el agua, se me pusieron duros los pezones, y pude ver a Natalia mirándolos.
-VICTORIA: La verdad que es una linda sensación, como de liberación!
-NATALIA: Tal cual!
Conversamos un buen rato las dos desnudas en la pileta, en verdad daban ganas de quedarse allí, por el calor del día, el agua no estaba tan fría y en verdad era muy placentero.
Estuvimos en el agua casi hasta medianoche, conversando, tomándonos unas cervezas más y riéndonos.
Salimos del agua, y nos sentamos desnudas en las reposeras.
-NATALIA: Me gusta mucho hablar con vos, siento que puedo hablar de cualquier cosa, sin necesidad de ocultar lo que siento o lo que pienso, no me pasa con muchas personas.
-VICTORIA: A mí también me gusta mucho hablar con vos, siento como si nos conociéramos de toda la vida! Es más, los temas íntimos que he hablado con vos, no los he hablado con nadie más que con Nico!
-NATALIA: ¿Querés quedarte a dormir aquí? Digo, para que no tengas que volver tan tarde sola a tu casa!
-VICTORIA: No sé Naty, creo que tendría que volver a casa!
-NATALIA: Te entiendo! No pasa nada! En el otro dormitorio tengo una cama también!
Me dejó pensando, no estaba segura de que hacer!
-NATALIA: ¿Puedo preguntarte algo?
Que me dijera eso me inquietó un poco, no sabía por dónde venía la pregunta.
-VICTORIA: Claro corazón!
-NATALIA: ¿Te molesta si me fumo un porrito?
-VICTORIA: Me molestaría, si no me convidas un par de pitadas!
Se sonrío, y desnuda como estaba, entró en la casa, volviendo un momento después, con el cigarro y dos cervezas más.
-NATALIA: La noche pintaba, sí sabía te hubiera preguntado antes, desde hace rato que tenía ganas!
Me entregó mi cerveza, y sostuve la suya mientras prendía el porro, le dio una pitada y me lo pasó, tenía las manos mojadas por la cerveza, y nada cerca con que secármelas, Natalia acercó su mano a mi boca, apoyando en mis labios sus dedos y el cigarro, y le di una pitada.
Entre las dos nos fumamos el porro completo y nos terminamos las cervezas.
Unos momentos después me sentía de esa forma rara, tan agradable, como de estar liviana, y recostada en la reposera desnuda, mirando el cielo, con Natalia sentada junto a mí, las dos en la misma reposera, y casi sin querer decirlo, lo estaba pensando, y al final lo terminé diciendo:
-VICTORIA: Solo me faltan tus masajes!
-NATALIA: Nada me gustaría más en este momento!
Me quedé un momento callada, no estaba segura de lo que acababa de decir, disfrutaría de unos masajes en este estado, pero no sabía si sería capaz de controlar mi excitación.
-NATALIA: ¿Querés que entramos y te doy unos masajes?
-VICTORIA: En verdad no estoy muy segura de lo que dije!
-NATALIA: Solo masajes! Como las veces anteriores, ¿querés?
-VICTORIA: En este estado de relajación, creo que me sería más que placentero!
No sabía si en mi estado alcohólico y canábico, estaba decidiendo bien las cosas, pero los recuerdos de la noche anterior, los temas tan íntimos hablados con Natalia, y estar desnudas las dos, teniéndola tan cerca de mí, me tenían en un estado de excitación, qué mi raciocinio no podía manejar, y estaba deseando que masajeara mi cuerpo, sentir esas caricias que ya conocía, y que me eran tan placenteras.
En ese limbo de sensaciones, mi cuerpo hablo por mí, y acepté sus masajes.
Natalia se puso de pie tambaleándose y riéndose, estiró su mano para tomar la mía, me ayudó a ponerme de pie, cosa que agradecí, porque al enderezarme, entre la risa y ese dulce mareo qué me provoca la marihuana y el alcohol, no quería terminar en el piso.
Me tomó por la cintura y yo por su hombre, en esa posición mi teta se rozó con la suya y caminamos juntas hasta dentro de la casa, Natalia me dijo que me diera una ducha, para quitar de la piel los productos de mantenimiento del agua de la pileta.
Entramos las dos al baño, reguló la temperatura del agua, y me metí debajo de la ducha, el agua apenas tibia recorría mi cuerpo, pero yo me sentía caliente por dentro.
No me lavé el cabello, tan solo deje que el agua corriera, por mi cabeza, quizás en un intento de lograr algo de claridad.
Me terminé de duchar, y mientras me secaba, fue el turno de Natalia de entrar a la ducha.
Mientras ella se bañaba, me senté en el inodoro, y al terminar de ducharse, se secó frente a mí.
Tomó un cepillo, y haciendo que me pusiera de pie, me cepilló el pelo frente al espejo.
Quise devolverle la atención, y luego fui yo quien cepilló el suyo.
Desnudas como estábamos, me tomó de la mano y salimos del baño.
-NATALIA: Acá no tengo camilla, vamos a mi cama, así puedo arrodillarme junto a vos para darte los masajes.
Entramos en su habitación, sacó el cubrecama, y sobre las sábanas blancas, me pidió qué me recostara boca abajo en medio de la cama.
Cerré mis ojos y un momento después pude sentir como ella también subía a la cama, sentí el aceite caer en mi espalda, suavemente corrió mi pelo hacia un costado y luego sentí cuando sus manos empezaron a recorrer mis hombros.
En el nivel de excitación que me encontraba, estaba deseando que me recorriera, que llegara a mi culo, que pasara suavemente sus dedos por mi esfínter, sabiendo lo que eso provocaría en mí.
Masajeó mis brazos y mis manos, la espalda desde la nuca hasta el comienzo del culo, era una sensación relajante y excitante por igual.
Luego fue a mis pies, y esos masajes en la planta del pie, provocaban en mí una corriente eléctrica qué me recorría todo el cuerpo.
Fue subiendo por cada una de mis piernas y llegó a mis nalgas.
Las masajeo en círculos, y por momentos sus dedos apenas rozaban mi esfínter.
Mi cabeza era un lío, deseando que acariciara con ganas mi culito, hasta imaginando, qué no eran sus dedos, sino su lengua.
A esas alturas, sería inocultable la humedad de mi entrepierna y la excitación que me dominaba.
Volvió a masajear mis nalgas, mi espalda y mis piernas.
Luego me pidió que me diera vuelta, lo hice volviendo a ver su cuerpo desnudo junto al mío.
Puse mis manos al costado de mi cuerpo y volví a cerrar los ojos, a disfrutar de sus masajes.
Comenzó por mis brazos, mis manos, que esta vez apoyaba sobre sus muslos.
Luego fue a mis pies, mis tobillos y fue subiendo por mis piernas, sin que me lo pidiera separé un poco mis piernas, permitiéndole que masajeara la parte interna de mis muslos, y para que mentir, deseando que llegara con sus dedos a rozar mi conchita.
Sabía perfectamente que estaba mojada, y que sin lugar a dudas, ella lo estaría notando, sus suaves caricias al costado de mi vulva, no hacían más que incrementar mi excitación.
Me masajeó la panza con las dos manos y fue subiendo hasta llegar a mis tetas.
No sé si eran ideas mías, o tal vez mi deseo, sentí que se entretenía más que las otras veces masajeándome las tetas, rozando en cada movimiento de sus manos, mis pezones que estaban duros como piedras.
Mi cabeza no paraba, y la imaginaba con mis pezones en su boca, lamiéndolos, chupándolos, mordiéndolos, todo un maremoto de sensaciones, qué me nublaban la razón.
Bajó con sus manos por mi panza, y la palma de su mano recorrió toda mi conchita, provocándome una electricidad en todo el cuerpo, deseando casi con desesperación qué sus dedos la recorrieron por completo, a su gusto, qué me tocará como más quisiera y me sacara un orgasmo.
Pero un momento después, mi piel quedó huérfana de sus manos, y en verdad quería que siguiera tocándome.
Abrí mis ojos que se encontraron con los suyos.
Una leve sonrisa encontré en su cara, y como si alguien más hablara por mí, le dije:
-VICTORIA: Una delicia! Gracias! Ahora recostate vos corazón, me toca a mí!
Se recostó en la cama boca abajo, desparramé aceite en su espalda y en mis manos, bastante, comencé masajeando su espalda, sus hombros, sus brazos y sus manos.
Más que masajes, eran caricias, mis manos recorrían su cuerpo, sin dejar piel sin tocar.
Luego fue el turno de sus pies, me volví a aceitar las manos y de los dedos fui a la planta del pie, los tobillos y comencé subiendo por una de sus piernas hasta llegar al culo, que lo dejaría para lo último.
Luego por la otra pierna, y por último su hermoso culo.
Desparramé aceite en sus nalgas y las acaricié suavemente, recorriendo cada cachete con ambas manos.
Subí hasta su cintura, y bajé con los dedos de ambas manos, recorriendo la línea central de su culito, acariciando su esfínter con la yema de mis dedos.
No fue tan solo un roce a la pasada, mi dedo medio lo acarició suavemente recorriendo la zona hasta su conchita.
Repetí esas caricias un par de veces más, mis dedos se deslizaban por todo su culito y me encantaba jugar en su esfínter haciendo círculos con mi dedo aceitado.
El movimiento era casi imperceptible, pero Natalia levantaba levemente su cadera buscando el contacto.
Volví a masajear sus nalgas y la parte interior de sus muslos, rozando su conchita con la punta de mis dedos.
Mis manos fueron a su espalda, a su cuello y a sus hombros para dar por terminado el masaje de ese lado de su cuerpo.
Natalia se dio vuelta, y nuestras miradas se encontraron.
-NATALIA: Que placer me dan tus caricias!
-VICTORIA: Que placer me da acariciarte!
Puse aceite en su panza en el momento que Natalia volvía a cerrar los ojos.
Verla desnuda y verme desnuda junto a ella, me tenía completamente excitada, arrodillada junto a ella, el contacto de mis piernas con las suyas, y mis manos recorriendo su piel, me tenían en un trance del que no podía o quizás no quería salir.
Acaricié sus brazos, sus manos, y al igual que ella, las apoyé sobre mis muslos.
Luego su cuello, bajando hasta sus tetas.
Le puse un poco más de aceite, dejando que chorreara sobre ambas tetas y mis manos las acariciaron resbalando por su piel, recorriéndolas por completo, pasando mis manos sin ningún reparo por sus pezones que estaban súper duros, incluso dejando que quedaran entre mis dedos, con los que hacía una leve presión en ellos.
Me entretuve un buen rato en sus hermosas tetas, creo que hasta tenía ganas de acercar mi boca y chupar esos erguidos pezones.
Aceité mis manos y fui masajeando primero un pie y luego el otro, luego sus tobillos y sus piernas hasta la rodilla.
Subí por sus muslos hasta la cintura y bajé por el lado externo nuevamente hasta la rodilla.
Suavemente separé un poco sus piernas, y mis manos recorrieron la parte interna de sus muslos.
Mi vista fija en su conchita, que estaba muy mojada, incluso sus líquidos la desbordaban y bajaban hacia su culito.
Sin tocar su conchita, acaricié su pubis delicadamente para luego bajar, esta vez sí, acariciando su vulva con la palma de mi mano, llegando hasta la parte interna de sus muslos.
Cuando volví a subir, no me pude resistir, y mis dedos recorrieron plenamente su conchita hasta llegar a su clítoris.
Estaba empapada y no era por el aceite, Natalia al sentir el contacto, infló su pecho, sus pulmones se llenaron de aire, y lo fue expulsando con un tímido gemido.
Seguí acariciando su conchita ya sin ningún reparo, definitivamente eran caricias sexuales en toda regla, recorriendo cada pliegue, de afuera hacia adentro, empapando mis dedos de sus jugos.
Mi dedo medio buscó su clítoris y lo frotó lentamente en círculos, tal cual suelo hacer con el mío.
Mientras los dedos de una mano se ocupaban de su hinchado botón, los de la otra mano recorrían si conchita hasta su esfínter, varias veces subieron y bajaron empapados como estaban.
En una de las veces, me atreví a más, y cerrando el puño dejando el índice y el mayor, busqué su entrada y mis dedos incursionaron en su caliente humedad.
Fue en ese momento cuando sentí las manos de Natalia acariciando mis piernas y mi culo, luego subiendo por la espalda y llegando a mis tetas.
Sentía sus dedos jugando suavemente con mis pezones, y por momentos lo presionaba deliciosamente.
Casi como automáticamente, incliné mi cuerpo y mi boca llegó hasta su teta, y su pezón terminó entre mis labios.
Natalia abrió sus ojos, tomó delicadamente mis mechones de pelo y los hizo a un lado, quizás para poder observar como su pezón se perdía en mi boca.
Los movimientos de su pelvis eran cada vez más notorios, al compás de los movimientos de mis dedos en su conchita.
Con casi mi cuerpo apoyado sobre el suyo, sentí su mano recorriendo mi entrepierna, y arrodillada como estaba, separé mis rodillas para permitirle que llegara a donde quisiera. Y llegó.
Su mano acarició mi conchita, qué tan necesitada estaba en ese momento, levanté mi cuerpo quedando en cuatro al costado del suyo, mis tetas quedaron a la altura de las suyas, y bajando mi cuerpo hice que se tocarán.
En esa posición nuestras bocas quedaron muy cerca, y que se juntarán fue inevitable.
Su lengua buscó la mía y la encontró en un suave y excitante beso, por primera vez en mi vida a una mujer.
Sus dos manos abrazaron mi cuerpo y acariciaron mi espalda, y lentamente fui apoyando mi cuerpo en el suyo, sin separar nuestras bocas, quedé acostada sobre ella y sus manos acariciaban mi espalda y mi culo.
Dejamos de besarnos por un momento, Natalia me miró a los ojos, como preguntándome si estaba segura de lo que estábamos haciendo, pero a estas alturas, las sensaciones de mi cuerpo eran las que mandaban, y me entregué a sus caricias y sus besos.
Sentía sus dedos acariciando mi esfínter recorriéndolo suavemente en círculos.
Giramos nuestros cuerpos quedando de costado, frente a frente, y nuestras manos recorrían nuestros cuerpos, acaricié su conchita y su clítoris, y mientras le chupaba y mordisqueaba un pezón, Natalia empezó a temblar, su cuerpo se empezó a sacudir y sus jadeos se dejaron oír, su orgasmo parecía interminable, atrapando mi mano entre sus piernas.
Sentí su lengua recorrer mis tetas y mis pezones, metérselos en su boca y chuparlos con suavidad.
Nos volvimos a besar, nuestras lenguas seguían jugando, luego su boca fue a mi cuello, a mis tetas, camino a mi panza me mordió suavemente ambos pezones, produciéndome una electricidad que me recorrió todo el cuerpo.
Su lengua jugó en mi ombligo y siguió camino hacia mi pubis, y de allí a mi conchita.
Su lengua experta recorría suavemente cada rincón de mi empapada conchita, pero cuando se ocupó de mi clítoris, me volví loca.
Sus labios se cerraban sobre él y succionaba dándome un placer indescriptible.
Sus manos me tomaron de las caderas haciendo que mi cuerpo girara, quedando boca abajo.
Su cuerpo se apoyó en el mío, sintiendo el roce de sus tetas en mi espalda, mientras su lengua se ocupaba de mi nuca y mi cuello.
Fue trazando una línea por mi columna desde arriba hasta llegar a mi culo, que separando suavemente mis nalgas, le permitió a su lengua llegar a mi esfínter.
Lo lamió a su gusto, todo lo que quiso, de un lado a otro, su lengua por momentos jugaba a introducirse en él, y yo me volvía loca de placer, estaba en otro mundo, ajena a todo, solo sentía el contacto de su cuerpo con el mío.
Su lengua llegaba por momentos a mi conchita, y yo levantaba un poco el cuerpo para permitírselo, sentía todo muy mojado, por mis jugos y por su saliva que no dejaba mojar mi culito a cada paso de su lengua por mi esfínter.
Su lengua jugaba en mi vulva cuando sentí que un dedo se atrevía en mi culito, suavemente, lentamente, lo sentía entrar pero tan solo un poco, entrando y saliendo lentamente.
En el momento que salía, la lengua ocupaba su lugar, ensalivando aún más, resbalando sus dedos y su lengua por mi culito, una locura.
Luego sentí, creo que dos dedos, entrar en mi conchita lentamente, con facilidad por lo mojada que estaba, moviéndose en mi interior, haciendo círculos muy delicadamente, estaba a punto del orgasmo, cuando se detuvo, me volvió a girar suavemente, quedando boca arriba.
Besó y lamió mis pies, mis piernas, mi conchita, mi panza, mis tetas, volvió a mordisquear mis pezones, y llegó hasta mi boca.
Luego volvió a bajar hasta mi conchita, y lentamente pasó una pierna por sobre mi cuerpo, invirtiendo su cuerpo respecto del mío, y su conchita quedó a centímetros de mi boca, fue bajando lentamente hasta que mi lengua ya fuera de mi boca, se encontró con ella.
Mi primer sesenta y nueve con otra mujer, nuestras leguas iban y venían de nuestro clítoris a nuestros culitos, todo estaba tan mojado que se deslizaba placenteramente.
Mi dedo índice jugó en su culito entrando y saliendo lentamente, mientras sentía los suyos en mi conchita, supongo que dos dedos entraban y salían al tiempo que su lengua se ocupaba de mi clítoris.
Pero fue en el momento que un dedo entró en mi culito, que el cúmulo de sensaciones me hizo estallar en un orgasmo que me hizo temblar las piernas, un orgasmo que salió de lo más profundo de mi ser.
Pero no quedó ahí, mi lengua en si clítoris, le sacó un nuevo orgasmo a Natalia y la suya que nunca dejó de ocuparse de mi clítoris, me sacó otro orgasmo más, y siguió, y tuve otro más, y otro, uno tras otro sin poder dejar de temblar y jadear hasta quedar derrumbada sin casi fuerzas.
Mi cuerpo se aflojó, mis ojos se cerraron, pude sentir a Natalia cambiando de posición, ubicándose a mi lado, acariciando mi cara y mi pelo, besando suavemente mi boca y mi cara, y me fui, como si de un desmayo se tratara, me sentía cayendo en un pozo profundo de sueño y agotamiento.
No sé cuánto tiempo pasó, pero cuando abrí los ojos y me vi desnuda junto a Natalia también desnuda durmiendo plácidamente, la culpa se me vino encima.
Sin despertarla me levanté para ir al baño, hice pis y al mirarme al espejo, me largué a llorar, ¿Qué hiciste Victoria? Le fuiste infiel! Te olvidaste de Nico, de todo y te entregaste! ¿Cómo pudiste ser tan puta? ¿Qué hiciste, Victoria, qué hiciste? ¿Y ahora? Tiraste todo a la mierda!
Salí llorando del baño, tratando de no hacer ruido para no despertar a Natalia, fui a buscar mi ropa y me vestí en el comedor, no podía parar de llorar.
Ya vestida como había venido, no sabía qué hacer, si irme sin decirle nada a Natalia, o despertarla para avisarle que me iba.
Caminé hasta la puerta, pero la encontré cerrada con llave y no veía la llave por ningún lado.
Volví hasta la habitación y terminé despertando a Natalia.
Al verme llorando y ya cambiada con mi cartera colgando, Natalia se sorprendió, se levantó de golpe de la cama y mirándome me preguntó:
-NATALIA: ¿Estás bien Vicky?
-VICTORIA: No Naty! ¿Qué hice Naty? Le fui infiel a Nico!
-NATALIA: Perdón Vicky! No tendría que haber pasado! Me dejé llevar! Te pido perdón!
-VICTORIA: Vos no tenés la culpa Naty! Fui yo! Yo permití que pasara! Yo tendría que haberlo frenado! No te puedo decir que no lo disfruté! Porque en verdad fue una locura! Pero ahora me siento para la mierda! Y perdón Naty, pero necesito irme!
-NATALIA: Esperá! No te vayas así! Hablemos!
-VICTORIA: Perdón Naty! No puedo ahora! Ya luego te llamaré!
-NATALIA: Lo siento mucho Vicky! No quería que resultaran así las cosas! Por favor perdoname! No te vayas así!
-VICTORIA: No te sientas culpable! No tenés culpa de nada! Yo sabía cómo eran las cosas y me dejé llevar!
Caminamos hasta la puerta, ella desnuda detrás de mí, abrió la puerta y antes de que saliera me abrazó.
Le di un beso en la mejilla y me fui de su casa llorando.
Caminé hasta casa, pensando en que haría ahora, no podía ocultarle a Nico lo que había hecho, no podría mentirle y hacer como si nada hubiera pasado.
No podía parar de llorar sabiendo que la había cagado, que cuando Nico lo supiera se acabaría nuestra relación, daba lo mismo si fue con una mujer o hubiera sido con otro hombre, le fui infiel y no tengo perdón!
Por mi calentura se me fue todo a la mierda!
Continuará…
Continúa en
- Relato #195918— title-regex: contiguous parts (5 -> 6)
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