Historias del complejo. Segunda serie. (5)
Juan no es el director serio que todos creen; es un músico libre que ve en Victoria algo más que profesionalismo. Mientras su esposo viaja, la tentación de cruzar la línea con el hombre que le enseñó a sentirse deseable se cierne sobre ella, vestida para el riesgo.
La historia de María Victoria
Capítulo 5
El primer día hábil de mayo, luego del feriado, se presentó en la escuela el nuevo director.
Un hombre de unos cuarenta y pico o cincuenta años, de pelo corto, con anteojos, de contextura media, más bien delgado, aparentemente en buena forma y diría que unos centímetros más alto que yo, pero con gesto serio y cara de pocos amigos.
Citó a todo el plantel docente y de auxiliares, para una reunión al día siguiente, diez minutos antes del ingreso de los chicos, en un tono formal y tan serio como él.
Esa mañana estuvo todo el tiempo dentro de la dirección, solo lo volvimos a ver, en el horario de salida.
Cuando Nico llegó a casa le comenté del nuevo director, que parecía muy recto y formal, y en un primer vistazo, un poco malhumorado, Nico me decía qué no debería ser fácil estar en su lugar, ser el nuevo director, en una escuela donde todas eran mujeres, que quizás cuando nos fuera conociendo, iría cambiando el trato.
Cómo lo había pedido, al día siguiente nos juntamos todas con él, antes de la hora del ingreso de los chicos en el hall de la escuela.
En un breve discurso de su parte, nos dio a entender, qué las cosas le gustaban bien hechas, y recalcó lo importante de cumplimentar principalmente con nuestros horarios y con todos los requisitos de las autoridades superiores.
Luego de sus palabras, nos saludó una a una, y le fuimos diciendo nuestros nombres y apellidos, y nuestros cargos en la escuela.
Luego de eso, llegó la hora del ingreso de los chicos, y cada cual se fue a su lugar de trabajo.
Los días fueron pasando, y por cuestiones de trabajo, fuimos teniendo varias reuniones con él.
Nos fuimos dando cuenta que era bastante recto en su accionar, siempre serio y qué en cada reunión nos escuchaba atentamente, supongo que tratando de darse cuenta como éramos cada una de nosotras.
En el caso de nuestro equipo, le fuimos presentando los proyectos y las formas de trabajo que teníamos para ese año, nos pidió un cronograma de los trabajos, y una breve fundamentación de cada uno de ellos.
Varios de los proyectos, los había propuesto yo, y mis compañeritas, me dijeron que lo mejor era que yo escribiera esa fundamentación en el informe.
En un par de días, terminamos, bueno…, en realidad terminé lo que nos había pedido y se lo entregamos, y en la semana siguiente volvimos a tener las tres una reunión con él.
En esa reunión fuimos explicando y dando detalles de cada proyecto, y en general, terminaba siendo yo la que los explicaba y daba los detalles de cada uno de ellos.
Una semana después, nos cruzamos en un pasillo de la escuela, y me dijo que quería hablar conmigo, por supuesto le dije que sí, me dijo que ese mismo día a las once de la mañana fuera a la dirección.
Me dejó algo intrigada eso de que quisiera hablar solo conmigo, ¿hablaría individualmente con cada una de nosotras?
A las once en punto golpeé la puerta de la dirección, me permitió pasar y me dijo.
-JUAN: Tome asiento María Victoria por favor!
-VICTORIA: Gracias señor director!
-JUAN: Tan solo Juan! Prefiero que me llamen por mi nombre.
-VICTORIA: Perfecto Juan, así será!
-JUAN: Llevo varios años trabajando en educación en diferentes escuelas, por eso es que me ha tocado tratar con muchas personas diferentes, y esa experiencia me ha hecho ir dándome cuenta cómo suelen ser las personas, aunque claro, en algunas ocasiones me he equivocado.
Viendo la plantilla del personal, vi que usted fue la última en ingresar al equipo de orientación, aunque durante la reunión con el equipo, ya me había dado cuenta de eso.
Me gusta que las cosas se hagan bien, es lo mejor para todos, sobre todo para los chicos. Los proyectos que me presentaron estás muy bien armados y fundamentados, y me di cuenta que de los seis proyectos, al menos cinco de ellos son suyos, ¿me equivoco?
-VICTORIA: No se equivoca, aunque luego los trabajamos entre las tres.
-JUAN: Suele pasar, y diría que es bastante normal, qué las últimas en ingresar, sean las que más trabajan, y veo que aquí se cumple esa regla. ¿Cómo es la relación con sus compañeras de equipo? Puede usted decir la verdad, esta conversación es solo entre usted y yo, nadie sabrá lo que aquí se hable.
-VICTORIA: Pues en verdad, como suele decirse, me ha tocado pagar el derecho de piso, bueno, aún lo sigo pagando, y la relación con mis compañeras, debo decirlo, no es como a mí me gustaría, hay días en que vuelva llorando a mi casa, pero bueno es lo que toca, ya sabemos que en el sistema no podemos elegir con quien trabajar.
-JUAN: Me pude dar cuenta cuando me explicaron los proyectos, sus compañeras la dejaron a usted sola, con las explicaciones y los detalles.
-VICTORIA: Suele ser algo bastante normal!
-JUAN: Me gusta el buen trato con la gente, y si no hay problema, creo que nos podríamos tutear, con los proyectos vamos a trabajar bastante tiempo juntos, y el trato de usted, me parece que marca mucha distancia.
-VICTORIA: Yo no tengo ningún problema con eso!
-JUAN: Perfecto! Porque desde ya te digo, que para mi serás la referente del equipo, no me importa que seas la más nueva, me importan las ideas, las ganas de trabajar y los resultados.
-VICTORIA: Me gusta lo que hago, y nunca le esquivo al trabajo!
-JUAN: Leí también que estás estudiando la licenciatura en psicopedagogía, ¿cómo va eso?
-VICTORIA: Muy bien, ya terminé las cursadas y rendí todos los finales, solo me falta presentar la tesis que ya la estoy preparando.
-JUAN: Y además también trabajas por la tarde, ¿cómo hiciste?
-VICTORIA: Fueron dos años complicados, no he tenido tiempo para nada, pero mi esposo me ayudó mucho! En casa solo estudiaba y hacía entregas, lo demás lo ha hecho todo él.
-JUAN: Que bueno tener ese apoyo!
-VICTORIA: Totalmente! Sin él no hubiera podido lograrlo!
-JUAN: ¿Victoria o María Victoria? ¿Cómo preferís que te llamen?
-VICTORIA: Todo el mundo me dice Vicky o Victoria, pero de cualquier forma está bien!
-JUAN: Perfecto Victoria, volvé al trabajo, y yo sigo hablando con el resto de las chicas.
-VICTORIA: Dale! Un gusto hablar con vos!
-JUAN: Igualmente! Ya lo haremos bastante seguido!
Salí de la dirección, con otra imagen de él, me di cuenta que en estos días, había estado viendo el panorama, sacándonos la ficha a cada una de nosotras, viendo con qué tipo de personas, le tocaría trabajar.
La semana siguiente, arrancaba, según el cronograma, el primer proyecto de lectura, y para afinar los detalles, hablamos varias veces, incluso algunas en el equipo, frente a mis compañeras, a las que por supuesto, que solo se dirigiera a mí, no les gustó ni medio.
Y no hizo falta mucho tiempo, para que hicieran sus comentarios venenosos, deslizando comentarios de que estaba detrás del director nuevo.
Sabiendo cómo eran las dos, no le di importancia a los comentarios, más allá del buen trato con Juan, me sentía cómoda trabajando con él, pero por sobre todas las cosas, me sentía considerada por mi trabajo.
Siempre hablaba con Nico, y como me iba en el trabajo, y en los últimos tiempos, le contaba el trabajo con el nuevo director, y que por primera vez en la escuela, me sentía cómoda trabajando, los proyectos iban bien, y el director estaba conforme.
No así mis compañeritas, qué no desperdiciaban la ocasión, de hacer sus típicos comentarios chismosos y rebajantes.
Nico también estaba muy bien en su trabajo a cargo del área, y su director estaba muy conforme con él.
En el mes de junio de ese año, una tarde al llegar a casa, venía con una sonrisa de oreja a oreja, cuando le pregunté a que venía esa alegría, me contó que su director, había iniciado el expediente para su nombramiento, más allá de que cobraba un adicional por la función que estaba cumpliendo, ese nombramiento, haría que su sueldo casi se duplicara, y me contó todos los detalles mientras tomábamos unos mates.
Esa tarde también me dijo, que pensáramos en algún viajecito para las vacaciones de invierno, aunque sea una semanita.
Como a esa altura del año, los dos cobramos el aguinaldo, podríamos pensar en hacernos esa escapadita a algún lindo lugar.
Un par de días después, cuando llegó Nico a casa, mientras nos tomábamos unos mates me dijo:
-NICOLAS: Amor, ¿qué decís si nos vamos una semanita a Córdoba?
-VICTORIA: Me encanta mi vida! ¿A qué lugar?
-NICOLAS: Estuve viendo un complejo de cabañas en Villa General Belgrano, ¿qué decís? Ahora te las muestro a ver si te gustan, a mí me encantaron!
-VICTORIA: Si a vos te gustaron, seguramente me van a gustar a mí también! Siempre has elegido lugares muy lindos, ¿de precio cómo están?
-NICOLAS: Ni muy caro ni muy barato, digamos que normal para vacaciones de invierno, hasta tienen una pileta climatizada!
Me miró con esa cara pícara que ya le conozco y una media sonrisa.
-VICTORIA: Ni se te ocurra que voy a llevarla bikini chiquita!
-NICOLAS: ¿Por qué no? Si te queda muy bien!
-VICTORIA: Una cosa es la playa, pero una pileta climatizada es otra cosa, si hay más gente, me va a dar mucha vergüenza!
-NICOLAS: Hagamos una cosa, la llevás y allá vemos, quizás en esta época del año nadie la utilice, y yo podría recrear mi vista viendo tu hermoso cuerpo con esa bikini!
-VICTORIA: Me endulzas con palabras lindas, mirá que ya te conozco! También podrías comprarte una sunga!
-NICOLAS: No sería mala idea! Pero si yo me pongo una sunga, vos te ponés la bikini blanca! ¿Es un trato?
-VICTORIA: No me apures zorrito! Ya veremos! Vos comprate la sunga y después vemos!
Me mostró las fotos de las cabañas y del lugar y me encantaron, era un lugar realmente hermoso.
Al día siguiente ya tenía hecha la reserva para la cabaña de Córdoba para siete días, nos iríamos el viernes, último día de clases al mediodía, y volveríamos el viernes de la semana siguiente por la tarde.
En esa semana, fuimos preparando todo en la maleta, el jueves por la noche, después de que se diera un baño, mientras yo preparaba la cena, Nico se apareció en la cocina con una sunga de color azul solamente, se la había comprado nomás.
-VICTORIA: ¿Y esos?
-NICOLAS: Habíamos dicho que me compraría una sunga! ¿Cómo me queda?
-VICTORIA: Te queda muy bien! Se te marca todo de una manera muy excitante! Es una tentación!
-NICOLAS: Justamente! Así estaríamos a mano! Cuando vos te ponés esa bikini, también es una tentación!
Nos reímos los dos, me abrazó desde atrás y mientras me besaba el cuello y la oreja, me dijo:
-NICOLAS: Creo que el único inconveniente puede ser si se despierta el amigo!
-VICTORIA: Si se te despierta, no lo vas a poder esconder en ninguna parte! Es más, me parece que se va a salir solo de ahí!
Me tocó las tetas desde atrás, me siguió besando el cuello y fui sintiendo como se le iba poniendo dura contra mi culo.
Me di vuelta, y nos reímos los dos, su ya completa erección, sobresalía por sobre la sunga que apenas le tapaba hasta la mitad.
Como tenía la cena a medio cocinar, no podía sacarme todo y hacernos el amor ahí mismo, pero decidí calmar esa erección.
Me agaché frente a él, le bajé la parte de adelante de la sunga liberando su hermosa pija que estaba bien dura, y se la empecé a chupar acariciando sus piernas y culo.
Se la terminé bajando hasta las rodillas para poder tocarlo todo, me la volví a poner en la boca y se la chupé decidida a que acabara allí, mientras le acariciaba suavemente su culito.
Unos minutos después, exhaló con un gemido y sentí su descarga en mi boca, me lo tragué todo pero seguí con su pija en mi boca y mis caricias hasta que su erección fue menguando.
-NICOLAS: Uff! Qué bien estuvo eso!
-VICTORIA: ¿Te gustó mi cielo? Me pareció que mi amigo necesitaba atención!
Terminé de preparar la cena, comimos y luego nos fuimos a la cama, donde Nico me devolvió la gentileza sacándome un orgasmo con su lengua, que iba junto con sus dedos de mi conchita a mi culito.
Después de ese tremendo orgasmo nos quedamos dormidos.
El jueves por la noche, dejamos todo listo, Nico el viernes no trabajaba, pero yo tenía que ir a la escuela, me pasaría a buscar un rato antes de la hora de salida y nos iríamos directamente para Córdoba.
Así lo hizo y antes de las once de la mañana ya estábamos en camino.
Llegamos a Villa General Belgrano a las ocho y media pasadas de la noche, nos recibieron en el complejo, nos asignaron la cabaña y salimos a buscar un lugar para cenar.
Luego de cenar, volvimos a la cabaña a dormir, estábamos cansados del viaje.
Al día siguiente, luego de desayunar, nos quedamos sentados en uno de los bancos del parque, viendo el lugar.
Había cuatro cabañas y solo dos estaban ocupadas, la nuestra y otra pareja en la otra.
El administrador del complejo vivía a dos cuadras de allí, nos había dejado su teléfono por cualquier cosa.
Un rato después, vimos salir a la pareja de la cabaña, con unas reposeras, las cargaron en el auto y al salir nos saludaron con la mano.
Quedamos solos en el complejo, y lo primero que me dijo Nico, fue:
-NICOLAS: ¿Vamos a la pileta?
-VICTORIA: Cómo te conozco! Ya sabía que me ibas a decir eso! Picarón!
Entramos en la cabaña, Nico se puso la sunga y ropa encima, y yo la bikini, y también ropa encima para ir hasta la pileta, el día estaba fresco, llevamos dos toallones y salimos.
Entramos al lugar de la pileta y el ambiente estaba bien cálido, nos sacamos la ropa y nos metimos al agua.
En verdad estaba muy bien ahí.
Estuvimos conversando un rato y Nico se me acercó, me abrazó y nos empezamos a besar, me empezó a tocar y nos empezamos a excitar.
Nico me desató la parte de arriba y me dejó en tetas, ya sentía su erección contra mi cuerpo.
Luego me sacó la parte de abajo y yo le saqué la sunga.
Desnudos los dos, miramos hacia afuera y como seguíamos solos, salimos del agua. Nos abrazamos nos besamos y nos hicimos el amor sobre una de las reposeras que estaban junto a la pileta.
Después de nuestros orgasmos volvimos otro rato al agua.
Esa fue la única vez que pudimos hacer esa locura, el otro matrimonio volvió a la tarde y al día siguiente se ocuparon las otras dos cabañas, por lo que todo el tiempo había gente en el predio.
A pesar de estar en invierno, recorrimos mucho la zona, estuvimos en la orilla del rio, recorriendo el centro de la ciudad y los caminos al pie de las sierras.
Dos días de lluvia nos tocaron, pero no nos hicimos problema, nos quedamos en la cabaña haciéndonos el amor, conversando y viendo películas.
Fueron unos días maravillosos, paseamos, descansamos y nos amamos.
Dejamos la cabaña el viernes a las diez de la mañana y emprendimos el regreso, paramos para almorzar en Rosario y luego seguimos camino a casa.
La semana siguiente, seguimos los dos de vacaciones, y pudimos descansar esa semana también.
Se terminaron las vacaciones y los dos teníamos que volver a trabajar el lunes.
Al llegar a la escuela, por supuesto mis compañeritas, estaban con cara de culo, lo normal digamos, parecía que las vacaciones no le hubieran hecho efecto.
En el pizarrón de las comunicaciones, había un afiche del sindicato, anunciando un paro de actividades y movilización para el miércoles de esa semana, reclamando la formalización laboral, de compañeros docentes.
Todas las compañeras, fueron diciendo qué se sumarían el paro, creo que más por no trabajar, qué por adherir al reclamo.
El lunes siguiente, comenzaba otro de los proyectos, y faltaba definir algunos detalles.
En un momento que nos cruzamos, Juan me preguntó:
-JUAN: Victoria, ¿te adherís al paro el miércoles?
-VICTORIA: Habitualmente no hago paro, pero aún no me decido.
-JUAN: Yo no hago paro, estaba pensando que si venís el miércoles, aprovechando que no hay chicos, podemos ultimar los detalles del proyecto para el lunes, pero sin compromiso!
-VICTORIA: Es verdad, nos ahorraríamos un montón de tiempo, seguramente venga entonces!
-JUAN: Los auxiliares no vienen, y yo vendré a eso de las nueve de la mañana, para abrir la escuela, si decidís no hacer el paro, venite a esa hora!
-VICTORIA: Dale!
Por supuesto no les dije nada a mis hermosas compañeritas sobre el paro, y tampoco me lo preguntaron.
Ese día Nico entró un poco más tarde a su trabajo, y me llevó hasta la escuela.
Juan aún no había llegado, lo hizo cinco minutos después, nos saludamos en la puerta, abrió la escuela y entramos.
Me propuso trabajar en la dirección, y le dije que me parecía perfecto.
Fui hasta el equipo a buscar las carpetas, y cuando volví, estaba preparando el mate.
-JUAN: No suelo tomar mate los días de trabajo, pero aprovechando que hoy no hay nadie, nos podemos tomar unos mates mientras trabajamos.
-VICTORIA: Está muy bien! ¿Amargo?
-JUAN: ¿El mate o yo?
Y por primera vez le vi una sonrisa.
-VICTORIA: Hablaba del mate Juan!
-JUAN: Me quedo más tranquilo!
Nos pusimos a trabajar, y fuimos definiendo lo que faltaba del proyecto, al no tener interrupciones, para las once de la mañana, ya casi lo teníamos terminado.
Hicimos una pausa, y volvió a preparar el mate, cómo nos faltaba muy poco para terminar, conversamos un poco de otras cosas, y me contó que era viudo desde hacía poco más de seis años, su esposa había fallecido de un cáncer terminal.
También me contó de otras escuelas donde había estado, y entre risas, algunas anécdotas.
Yo también le conté un poco de mi vida, de Nico, de Luna y otras cosas más.
En esa conversación parecía otra persona, más distendido y con una conversación muy amena, se lo dije.
-VICTORIA: Juan, déjame decirte que pareces otra persona, muy distinta a la de todos los días.
-JUAN: Es así Victoria, por experiencia me tengo que poner en papel de director, sino las cosas no funcionan bien, prefiero que me tengan como un antipático o un seco, pero en verdad no soy así. Soy profesor de teatro, y estudié música y canto, la escuela es solo una parte de mi vida, y por mucho, la más acartonada. Me gusta hacer música, enseñar música, salir de joda, ponerme en pedo y fumarme un porro.
-VICTORIA: Me estás hablando de otro Juan!
-JUAN: Eso es mi vida, desde que falleció mi esposa, me metí de lleno en la música, doy clases de guitarra, y acompaño a una chica que canta, bueno no tan chica, tiene cuarenta y siete años como yo, nos conocemos desde la secundaria, y cuando empezó a cantar, me propuso que tocara la guitarra, pero recién acepté, luego de la muerte de mi esposa.
-VICTORIA: ¿Tenés hijos Juan?
-JUAN: Clara, tiene veinticinco años, y desde hace casi dos años, vive en Italia con su novio.
-VICTORIA: ¿Y das clases de guitarra?
-JUAN: Casi todos los días, cuándo arranqué en la escuela, me acomodé los horarios, y los días que estoy acá de mañana, arranco las clases a las cuatro de la tarde, y los días que vengo de tarde, las arrancó a las seis, siempre de lunes a viernes, los fines de semana, me gusta tenerlos libres.
-VICTORIA: Tengo en casa la guitarra que era de mi viejo, y hace muchos años que quiero aprender a tocar, pero por las obligaciones o por los estudios, o de colgada nunca me decidí!
-JUAN: Yo te enseño! Es fácil!
-VICTORIA: No sería mala idea! Cuando termine la tesis, arranco con la guitarra!
-JUAN: Avísame y arrancamos!
Se hicieron las doce del mediodía, Juan cerró todo y salimos de la escuela.
-JUAN: Vamos que te llevo! Estoy en auto!
-VICTORIA: No te molestes Juan, me voy caminando, son quince cuadras nada más!
-JUAN: Dale vamos!
Subimos a su auto, le di la dirección de casa, y hasta allí me llevó.
Nos despedimos hasta el día siguiente, y bajé del auto.
-JUAN: Victoria, en la escuela como siempre!
-VICTORIA: Si, tranquilo, en la escuela sos director!
Mientras almorzaba, pensaba en este nuevo Juan, bueno, en realidad el verdadero Juan, qué se pone el disfraz de director, para que las arpías no se lo coman crudo.
Un tipo amable, alegre, y con una vida totalmente opuesta, a la del director recto y serio de la escuela.
Después de almorzar, me recosté en la cama con la compu, y cómo hacía tiempo, miré una película erótica, y me masturbé con las escenas picantes.
El lunes arrancó el proyecto, qué duraba dos semanas, y en ese tiempo, tuvimos un par de reuniones, para ajustar algunos detalles, cosa que a mis compañeritas, no le caía para nada en gracia.
Cuando terminó el proyecto, Juan me felicitó por cómo había salido todo.
Casi a fines del mes de agosto, un viernes a la tarde cuando Nico llegó a casa, volvía a tener esa sonrisa de felicidad, y luego de saludarnos con un abrazo y un beso como siempre, me contó que le había salido el nombramiento, por lo que a partir del mes siguiente, cobraría su sueldo real como jefe.
También yo estaba feliz por él, mi Nico se merece eso y mucho más, y para festejarlo, esa misma noche nos fuimos a Buenos Aires, cenamos en un lindo restaurante de Palermo, después nos fuimos a tomar una copa a un bar, y para no volver manejando hasta La Plata, nos quedamos a pasar la noche en un hotel.
Por supuesto también lo festejamos en la cama, con un delicioso encuentro íntimo, en la enorme cama de la habitación de ese hotel.
El sábado paseamos por Buenos Aires, y volvimos a casa para la hora de cenar, una cena liviana, y a seguir festejando.
En el mes de septiembre, para el día del maestro, como todos los años organizamos una cena con todas las compañeras de la escuela, y Juan también estuvo invitado esa noche.
Fuimos a un lugar, qué en otras oportunidades ya habíamos ido, luego de la cena, se corren las mesas y se arma el bailongo.
A eso de la una de la mañana, estábamos bailando todas las compañeras, y cuando tuve que ir al baño, me crucé con Juan, qué me dijo que iba hasta su auto, a fumarse un porrito, y me preguntó si lo quería acompañar, yo tenía un par de cervezas encima, y sin pensarlo le dije que sí.
Con Nico varias veces, hace años, nos habíamos fumado algunos porritos, pero hacia ya un par de años que no probaba.
Sacó el porro del auto, y lo encendió, le dio una larga pitada y me lo pasó, luego de darle una pitada, se lo devolví.
-JUAN: Tengo un amigo que tiene plantas en su casa, y cada vez que cosecha me provee.
Lo volvió a pitar y me lo pasó.
-VICTORIA: Solo un par de pitadas Juan! Qué después empiezo a decir pavadas!
-JUAN: Yo le doy tres o cuatro, está hierba pega lindo!
Después de que Juan le diera un par de pitadas más, volvimos a la fiesta.
Fumar marihuana siempre me hacía más o menos el mismo efecto, una sensación rara, que hasta diría difícil de explicar, como sentirme un poco más lenta, pero a la vez liviana, y esta vez lo sentía un poco más, me tomé otra cerveza, bailamos otro rato entre risas, y a eso de las tres de la mañana, les dije a todos que me iba para casa.
Algunas otras chicas también dijeron que se iban, y salimos juntas. Se fueron yendo una a una, y yo quedé la última esperando un taxi, pero en ese momento salió Juan, y me dijo que él me llevaba hasta casa.
Durante el trayecto fuimos conversando, y riéndonos de cualquier pavada, cuando llegamos a casa, por las dudas de que Juan quisiera intentar algo, al detenerse el auto abrí la puerta, y puse un pie en el asfalto, antes de bajar saludé a Juan con un beso, agradeciéndole el haberme traído.
Se quedó esperando hasta que yo entré, y nos hicimos un último saludo con la mano.
Lo único que esperaba, era que Nico estuviera durmiendo, no quería que se diera cuenta que venía con un par de cervezas de más, y que encima había estado fumando marihuana.
Por suerte dormía, me saqué la ropa, pasé por el baño y me acosté junto a él, abrazándolo por la espalda.
Una semana después, también el viernes, nos juntábamos con los compañeros de la escuela secundaria, para festejar el día del profesor.
Esta vez en la casa de Flavio, uno de los profesores de educación física, que tenía un enorme quincho, dónde nos comeríamos un asado.
Lo único que deseaba, era que no estuviera Mario, después del encuentro en Brasil, en verdad no quería ni verlo.
Pero no tuve esa suerte, estábamos conversando en el jardín con un grupo de chicas, cuando lo vi salir de la casa y cruzar el jardín en dirección al quincho.
Al llegar a donde estábamos nosotros, las saludó a todas con un beso, y cuando llego a mí, tuvo el descaro de tomarme de la cintura antes de acercarse para saludarme, y le saqué el brazo enérgicamente, mirándolo con cara de culo.
Me di cuenta que el gesto no pasó desapercibido para alguna de las chicas, y cuando íbamos entrando, Marisa, la profesora con la que mejor me llevo, me tomó del brazo, quedando atrás del resto de las chicas y me preguntó:
-MARISA: Boluda, ¿Qué onda con Mario?
-VICTORIA: Cero onda! No lo puedo ni ver! Y para colmo tuve la desgracia de encontrármelo en la playa en Canasvieiras!
-MARISA: Jodeme!
-VICTORIA: Sí boluda! Encima estuvo re grosero, Nico había ido a comprar algo para tomar, y este se me apareció, me dijo un montón de boludeces, siempre por el mismo lado, y hasta se agarró la entrepierna, como enseñándomela! Un desagrado! Por favor sentémonos en la otra punta!
-MARISA: Sí está hecho un boludo zarpado!
Entramos al quincho y nos ubicamos en la mesa, por suerte Mario estaba en la otra punta.
Traté de olvidarme de él, y disfrutar el asado conversando y riéndonos con las chicas.
Terminamos de cenar y mientras comíamos el helado de postre, Mario alzando la voz para que todos escuchen, dijo:
-MARIO: Vicky, ¿les contaste a los aquí presentes qué nos encontramos en una playa de Brasil?
No sabía para dónde iba a salir su comentario, pero conociéndolo, ya sabía que diría alguna boludez.
-VICTORIA: Solo les conté las cosas importantes!
-MARIO: Contales lo bien que lo pasamos en ese encuentro!
Y ese comentario ya me hizo calentar, Marisa, que estaba a mi lado, en voz baja me dijo que no me enganchara.
-VICTORIA: Fue lo único desagradable del viaje, el resto fue maravilloso! Unos días espectaculares con mi esposo!
-MARIO: Y no saben cómo iba vestida!, bueno si se puede decir que iba vestida!
-VICTORIA: Qué pelotudo sos Mario!
Tenía su teléfono en la mano, y un instante después, mando un mensaje al grupo, escuchándose los sonidos de todos los teléfonos, incluido el mío.
Cuando abrí el mensaje, vi que era una foto mía, tomada a cierta distancia, dónde se me veía con la diminuta bikini blanca.
-VICTORIA: Qué enfermo sos! Borra ya esa foto pelotudo! Chicos por favor eliminen esa foto, no quiero problemas con ustedes! Sos un forro desubicado Mario! Borra esa foto o te hago mierda el teléfono!
El dueño de casa, que estaba sentado junto a Mario, sin darle tiempo a reaccionar, le tomó el teléfono de sus manos, supongo yo que para eliminar la foto.
-FLAVIO: Te fuiste al carajo Mario! Esto no se hace entre amigos! No tenés derecho a exponer así a Victoria, es su vida, su intimidad y puede hacer lo que se le antoje!
-VICTORIA: ¿Qué pasa boludo, no te bancas que una mina te diga que no? A vos no te tocó ni con una caña de cinco metros! Si fueras el único hombre del mundo, definitivamente me haría lesbiana!
Se reía con esa cara de pelotudo cínico qué tiene, y me hizo sentir tan incómoda, que tenía ganas de irme a casa, me puse de pie, y les dije a todos:
-VICTORIA: Disculpen chicos, la estaba pasando muy bien, pero me voy para casa, no soporto estar en el mismo lugar que esté boludo de mierda!
Todas las chicas me dijeron que me quedara, qué no le diera pelota, que lo ignorara, qué sus pelotudeces no me arruinaran la noche, pero hasta ganas de llorar tenía, pero en ese momento, Flavio dijo en voz alta.
-FLAVIO: No te vayas Vicky, el que se va es Mario!
Y lo miró con cara de culo.
Supongo que si un tipo de casi dos metros de altura, y un metro de ancho, y que además es el dueño de la casa, te dice algo así, no te quedan muchas opciones. El boludo se levantó con cara de fastidio, y caminando en dirección a la salida del quincho, dijo en voz alta:
-MARIO: Son una manga de boludos qué no sé bancan una joda!
-FLAVIO: Las jodas las bancamos todas, los comentarios y actitudes con mala leche no!
Y salió caminando detrás de él, para abrirle la puerta de salida.
Cuando Flavio volvió, me dijo que había borrado las dos fotos mías que tenía en la galería, me pidió disculpas por el mal momento, pero le dije que no era culpa suya, y le agradecí lo que había hecho.
El resto de la noche, fue como siempre, conversaciones, anécdotas, cervezas y risas, rápidamente me olvidé del incidente con el boludo de Mario, y pude disfrutar de un buen momento con el resto de los compañeros.
Cuando llegué a casa, Nico dormía, y recién le conté lo ocurrido al día siguiente mientras desayunábamos.
Conociéndolo, sabía que si se cruzaba con él lo iba a cagar a trompadas, pero yo no quería que se metiera en problemas con ese tipo, prefería dejar todo así.
Ya tenía casi lista la tesis, le mandé una copia completa a mi tutora, para que le hiciera una corrección final, y si todo estaba bien, la presentaría los primeros días de octubre.
Nico me había colaborado mucho, sobre todo en la organización de los escritos, los formatos y la redacción, me había ayudado a darle orden y coherencia a las ciento catorce páginas del escrito.
Con unas mínimas correcciones, más de estilo que de contenido, mi tutora me devolvió la versión preliminar, hice las correcciones que me indicó, la volvimos a leer completa con Nico, y el cinco de octubre fuimos hasta la facultad para entregarla.
Allí me dijeron, que en la próxima reunión del consejo evaluador, sería presentada mi tesis, y que aproximadamente un mes o dos después, me citarían para la defensa.
Llegó al grupo de whatsapp de los compañeros de la secundaria, la fecha y el lugar para la juntada del mes de octubre, y al ver que era en casa de Mercedes, me comuniqué con ella por privado para preguntarle si Mario estaba invitado, y que de ser así, me perdonara, pero no iría esa noche.
Mercedes me dijo que ese tipo a su casa no entraba y eso me dejó tranquila, y le dije que en ese caso, me tendría allí esa noche.
Esa semana, en una reunión de trabajo con Juan, le conté que ya había entregado la tesis, y que solo me quedaba esperar a que me citaran para la defensa, y me dijo que cuando yo quisiera, arrancábamos con las clases de guitarra.
Se lo comenté a Nico esa tarde mientras nos tomábamos unos mates.
-VICTORIA: Amor, ¿te acordás que te conté que quería aprender a tocar la guitarra?
-NICOLAS: Si corazón! ¿Se viene guitarra ahora? No puede quedarse quieta mi Vicky!
-VICTORIA: Hablando con el director de la escuela, me dijo que es profesor de música y que da clases de guitarra en un instituto por las tardes, estaba pensando en ir un par de veces a la semana cuando salgo de la escuela, los días que no voy de tarde, ¿qué decís?
-NICOLAS: Está muy bien amor! Y después me hacés un show para mí solo!
-VICTORIA: Justo eso estaba pensando! Pero vas a tener que esperar unas cuantas clases, hasta que aprenda un poco, para no darte dolor de oídos!
Nos reímos los dos y seguimos conversando de otras cosas.
Un par de días después, cuando llegué del gimnasio por la tarde, después de bañarme, me di cuenta que a mi peladita le estaba haciendo falta una repasadita para volver a estar bien lampiña, como me gusta a mí desde que lo hice por primera vez, y sobre todo a Nico, y le mandé un mensaje a Natalia.
-VICTORIA: Hola Naty! ¿Cómo estás?
Su respuesta llegó unos veinte minutos después.
-NATALIA: Hola Vicky! Perdón que tardé en contestar, pero estaba con una clienta! Muy bien! ¿Y vos?
-VICTORIA: Todo bien, por suerte! Te escribí porque mi chiquita anda necesitando un service!
-NATALIA: Jaja! Me hiciste reír! Decime que día podés y te venís!
-VICTORIA: ¿Mañana a la tarde tenés lugar?
-NATALIA: Desde el mes pasado, en el negocio estoy solo hasta el mediodía y por las tardes estoy aquí, mañana desde las dos hasta las cuatro y media, tengo libre, si podés a esa hora, te espero!
-VICTORIA: Bárbaro! Mañana por la tarde no trabajo, a las dos estoy ahí!
-NATALIA: Dale! Te espero!
Al día siguiente también arrancaban mis clases de guitarra, había acordado con Juan que iría dos veces por semana a las cuatro de la tarde y tendría clases de una hora u hora y media.
Al día siguiente, llegué de la escuela, comí algo, hablé con Nico por mensajes y me fui a dar un baño.
Me puse un conjuntito negro chiquito, una remera, un jean y unas sandalias.
Toqué el timbre de Natalia a las dos en punto, subí y como siempre me estaba esperando en la puerta del departamento con una remera de tirantes blanca bien larga, que le marcaba muy bien las tetas, ya que no llevaba corpiño, y le llegaba hasta debajo del culo, se había cortado el pelo, le llegaba apenas hasta los hombros.
-NATALIA: Hola Vicky! Qué alegría verte!
-VICTORIA: Hola Naty! Qué bien te queda el cambio de look!
-NATALIA: ¿Te gusta?
-VICTORIA: Te queda bárbaro!
-NATALIA: Pasá por favor!
Entramos y fuimos directamente a su sala de trabajo.
Me fui desnudando mientras me contaba de su nuevo corte, y al verme el conjuntito negro, me dijo que me quedaba muy lindo.
Le agradecí y me lo terminé de sacar, quedando completamente desnuda, ya sin ningún pudor frente a ella.
Me recosté desnuda en la camilla, quizás no hubiera hecho falta que me quitará la parte de arriba de la ropa, pero no sé si porque la otra vez había estado desnuda, o por querer volver a estarlo frente a ella, allí estaba yo, desnuda otra vez, con las piernas abiertas, y sintiendo las suaves caricias de los dedos de Natalia esparciendo la crema alrededor de mi vulva.
También suavemente levantó mis brazos, y me puso crema en las axilas.
Volvía a ver sus pezones marcándose en la tela de la remera, y sabiendo que le gustaba mi cuerpo, estaba segura que por su cabeza, pasaban muchas otras cosas.
Luego de unos minutos, me retiró la crema tan suavemente como la había colocado, y por supuesto mi entrepierna estaba reaccionando.
Luego retiró la crema de las axilas y cuando terminó, me pidió que me diera vuelta.
Sería el turno del culito, y sabía lo que me iba a provocar que rozara esa zona tan sensible con sus dedos.
Mientras me colocaba la crema, se me dio por imaginar, que lo que acariciaba esa zona, en vez de su dedo, era su lengua, y sentí que mi conchita empezaba a humedecerse, aunque me daba mucha vergüenza que lo notara.
Mientras hacía efecto la crema, Natalia me preguntó si quería que me hiciera masajes luego, y por supuesto le dije que sí, me resultaban muy placenteros sus masajes.
Como la vez anterior cuando terminó de depilarme, fuimos al baño, reguló la temperatura del agua, y con la ducha extensible, lavó mi cuerpo recorriendo con sus manos, las zonas depiladas.
Suaves roses en mi conchita y en mi culito, realmente me habían excitado, y aún faltaban los masajes.
Luego de secarme volví a la camilla y sin que me dijera nada, me acosté primero boca abajo, poniendo mi cabeza en el hueco y mis brazos al costado del cuerpo.
Sentí las gotas de aceite en mi espalda, y un instante después sus manos.
Primero la espalda, luego el cuello y los hombros, de allí hasta mis manos, primero un brazo y luego el otro.
Cuándo comenzó por mis pies, hubiera deseado tocarme y sacarme un orgasmo sintiendo esas deliciosas caricias en mis dedos.
Luego subió por cada una de mis piernas, dejando el culo para lo último.
Lo masajeó creo que un poco más que la vez anterior, pasando suavemente sus dedos aceitados por los costados de mi esfínter, provocándome un cosquilleo inquietante.
Luego me pidió que me diera vuelta, y volviendo a aceitarse las manos, comenzó por mis pies, subió por las piernas, y separándolas un poco, masajeó la parte interna de mis muslos y los costados de mi conchita.
Luego fue el turno de mis brazos, mis manos, mis hombros y mi cuello, para luego descender masajeando mis tetas haciendo círculos con sus manos, pasando sus dedos por mis pezones, qué reaccionaron endureciéndose.
En verdad disfrutaba mucho sus masajes, pero sabía que ya estaba por terminar, aunque deseaba que me siguiera tocando.
Terminados los masajes, se limpió las manos, y se sentó a mi lado, esperando que mi piel absorbiera el aceite para poder vestirme.
-VICTORIA: Una delicia Naty!
-NATALIA: ¿Te gustó?
-VICTORIA: Mucho!
Conversamos un momento más, y cuando mi piel volvió a estar seca, me levanté de la camilla, y antes de que me vistiera, Natalia me dijo:
-NATALIA: Espera un momento Vicky! No te vistas todavía!
Salió de la habitación, y sin saber el motivo, me quedé desnuda esperando que volviera.
Cuándo entró en la habitación, venía con una bolsita en la mano, y al llegar junto a mí me la entregó.
-NATALIA: Llegaron estos modelos nuevos, y estoy segura qué te van a encantar.
Era un conjunto de ropa interior de color salmón con encajes y transparencias.
-NATALIA: Probártelo Vicky! Estoy segura que te va a quedar muy bien!
-VICTORIA: No lo quiero manchar Naty!
Después que se lo dije, sentí que casi le estaba diciendo, que lo iba a mojar con la humedad de mi entrepierna.
-NATALIA: Si te queda bien te lo llevás!
Me convenció y me lo probé.
Detrás de la puerta de entrada a la sala, había un espejo y Naty cerró la puerta para que pueda verme.
En verdad era muy lindo, muy sexy y me quedaba muy bien, no alcanzaba a cubrirme todas las tetas, por delante era bien chiquito y por detrás, apenas un pequeño triangulito de encaje, que dejaba casi todo mi culo al descubierto, estaba segura que a Nico le encantaría verme con eso.
-NATALIA: Te queda perfecto Vicky! Es tuyo!
Me gustó mucho, y decidí dejármelo puesto.
Con mi ropa en la mano, le pregunté:
-VICTORIA: Decime ¿cuánto te debo Naty? Por la depilación, los masajes y el conjunto!
-NATALIA: No me debes nada Vicky!
-VICTORIA: No Naty! Si no me cobrás por tu trabajo y por el conjunto, no voy a volver, es tu trabajo y tiene un precio! En serio te lo digo! Si no me cobrás, vendré solo a conversar y me iré depilar a otro lado!
-NATALIA: Está bien! No te enojes!
-VICTORIA: No me enojé corazón! ¿Cómo me voy a enojar con vos? Pero quiero que me cobres por tu trabajo!
-NATALIA: Está bien! Son mil pesos Vicky!
-VICTORIA: ¿Nada más?
-NATALIA: Esa es la tarifa! El conjunto permitime regalártelo! La dueña todos los meses me regala un conjunto, y cuando vi este, pensé qué era para vos!
Apoyé mi ropa en la camilla, y le di un abrazo, sintiendo sus tetas apoyarse en las mías.
-VICTORIA: Gracias Naty! Sos un amor!
-NATALIA: ¿Tenés tiempo para un té?
-VICTORIA: Claro! Dale!
Salimos de la sala, preparó el té para las dos y nos sentamos en el sillón a tomarlo.
Conversamos un rato más, y me volví para casa, en una hora, tenía clase de guitarra.
Llegué a casa, me tomé unos mates con Nico, fui a buscar la guitarra, y Nico me llevó hasta el local donde Juan daba las clases.
Llegamos unos minutos antes, y en la puerta del lugar ya había otra chica esperando con su guitarra.
Nico me preguntó si me esperaba, y le dije que se volviera para casa, ya me volvía luego en un taxi.
Se fue Nico, y unos minutos después llegó Juan caminando.
El lugar era como un local comercial, con los vidrios esmerilados, qué no permitirán ver el interior, detrás una pequeña cocina, un baño, y detrás como una especie de depósito, separado del local por un muro que no llegaba hasta el techo.
La otra chica de nombre Analía, también era principiante, y nos había juntado a las dos en esa clase.
Nos comenzó explicando la correcta posición de la guitarra y de las manos, las partes, y luego comenzamos con cosas básicas.
En verdad el tiempo se pasó muy rápido, y me gustó mucho la clase.
Juan con su guitarra, nos iba mostrando algunas cosas y nosotras teníamos que ir repitiéndolas.
Luego de la clase me volví a casa en un taxi, y mientras mateábamos con Nico, le mostré lo poco que había aprendido.
Luego de un mes de clases, más las horas que practicaba en casa, estaba cada vez más embalada.
Una tarde llegué a la clase, y Juan estaba tocando la guitarra, acompañando a una mujer que cantaba una canción melódica con una hermosa voz.
Cuándo terminaron la canción, Juan me presentó a Gabriela, y me contaron que estaban ensayando un tema nuevo, y que al día siguiente, harían un show en un bar.
Gabriela me pareció una mujer muy agradable, con una manera suave y pausada de hablar.
Cuándo Gabriela se retiró antes de que comenzara mi clase, me dijo en el bar donde tocarían, y me invitó a que fuera a verlos.
Cuando llegué a casa luego de la clase, se lo comenté a Nico, y por supuesto me dijo que sí.
Era un lindo bar que ya conocíamos, y aprovecharíamos para cenar primero, y luego ver a Juan con Gabriela.
No los vi entrar, supongo que lo harían por alguna puerta trasera, pero cerca de la medianoche, subieron a un improvisado escenario, probaron los micrófonos, y comenzaron a cantar.
Cantaron siete u ocho canciones, en verdad muy lindas, Nico quedó sorprendido con lo bien que Juan tocaba la guitarra, y por supuesto con la dulce voz de Gabriela.
Hicieron un pequeño descanso, y luego cantaron varias canciones más.
Al público pareció gustarle, porque aplaudían entusiastamente, y al terminar le pidieron una última canción.
Luego de los agradecimientos, Juan y Gabriela saludaron a varias personas, y cuando me vieron, se acercaron también a nuestra mesa para saludarnos.
Yo les presenté a Nico, hablamos un momento y se despidieron, Gabriela tenía que ir a cantar a una fiesta privada.
Nosotros nos quedamos un poco más en el bar, que un rato después se empezó a llenar de gente, cambiaron la música y las luces, y aquello parecía una discoteca, nos tomamos otra copa, y cerca de las tres de la mañana, nos volvimos para casa, por supuesto, a hacernos el amor.
A pesar de los dos trabajos y las clases de guitarra, seguía con mis rutinas de gimnasio, y cuando no iba al gimnasio, pedaleaba un buen rato en la bicicleta fija de casa, había conseguido perder esos kilos que me habían atormentado por tantos años, y quería mantener el cuerpo que había conseguido, me sentía muy contenta cuando me veía al espejo y tenía intenciones de que así siguiera.
Un sábado nos fuimos con Nico a Buenos Aires, necesitaba comprarme algo de ropa.
Mirando la vidriera de un negocio de ropa femenina, Nico miraba un pantalón blanco y me decía que me quedaría muy bien, no estaba segura, nunca había usado uno así, seguramente me marcaría mucho el culo, pero ante la insistencia de Nico, entramos y decidí probármelo.
El modelo era sin bolsillos atrás, por lo que me lo marcaría mucho más aún.
Entré al probador y me lo puse, me miré en el espejo y me hacía un culo bien apetecible, cuando se lo mostré a Nico, me dijo que me quedaba perfecto, qué le hacía honor a mi cola, y me insistió tanto que lo terminé comprando, aunque no tenía muy en claro, en qué momento lo usaría.
También me compré una camisita blanca, y un par de remeras ajustadas, las que tenía era de cuando estaba con esos kilos de más, y me quedaban todas grandes.
También me hizo probar un vestido casi hasta las rodillas, con escote en v, con cierre en la nuca, y gran parte de la espalda descubierta, que le encantó.
Le tuve que dar la razón, cuando me lo probé, me encantó como me quedaba, me imaginaba con ese vestido y unas sandalias, me quedaría bárbaro.
Después fue el turno de Nico de comprarse unos pantalones, y se terminó comprando uno color bordó, qué le quedaba espectacular.
Después de esa tarde de compras, cenamos en un restaurante del barrio de Palermo, y luego nos volvimos para casa.
Conversando durante de camino, me decía que quería verme en casa con el pantalón puesto, y también con el vestido, y por supuesto le daría el gusto.
Esa noche nos volvimos a hacer el amor hermosamente, por supuesto después de que me probara el pantalón blanco con una tanguita bien chiquita, y luego el vestido sin corpiño debajo.
Las clases de guitarra, me gustaban cada día más, en verdad Juan en un par de meses, logró que tuviera el entusiasmo por tocar, y en cada momento libre que tenía en casa, agarraba la guitarra para practicar.
En el mes de noviembre, para las clases estaba solo yo, la otra chica había dejado las clases por el momento, porque estaba muy complicada preparando exámenes de su carrera.
La confianza que tenía con Juan, las conversaciones y el trato entre nosotros, hacía que cada vez me costara más, tratarlo de usted en la escuela, delante de todas las compañeras.
A finales de noviembre, cuando llegó Nico una tarde del trabajo, mientras tomábamos unos mates, me dijo que los primeros días de diciembre, tendría que ir a una jornada del ministerio, a la ciudad de Bahía Blanca, desde el jueves hasta el lunes.
Me dijo que iba a intentar de que pudiera ir con él, a esa altura del mes, faltando poco para que terminaran las clases, si podía tomarme dos días, me encantaría acompañarlo, pero esa semana, me llegó la citación, para el viernes, del plenario de calificación de ese año, y no podría faltar, pero igualmente Nico no había conseguido la posibilidad de que fuera con él.
La semana en que se iba a Bahía Blanca, estaba pensando en lo que lo iba a extrañar esos días, nunca habíamos estado tantos días separados.
Saldrían el jueves bien temprano por la mañana, y volverían el lunes después del mediodía.
La noche antes de que se fuera, cenamos y nos acostamos bien temprano, por supuesto para hacernos el amor, ya que íbamos a estar varios días sin hacerlo.
Ese mismo jueves que Nico se fue, en la clase de guitarra, Juan me dijo que al día siguiente, tocaba en un bar acompañando a Gabriela, y cuando le dije que Nico estaba en Bahía Blanca, me dijo que fuera sola igual.
Le dije que no sabía si iría, pero de todas formas me dijo dónde era y a qué hora.
También me contó que esa noche en el bar, era una fiesta especial, la noche de las minifaldas, las chicas que iban con minifalda, tenían una consumición gratis.
No le aseguré mi presencia, ya después vería.
Esa noche después de cenar hablamos con Nico por teléfono, me contó del congreso y yo de mi trabajo y de mis clases de guitarra.
Al día siguiente me crucé con Juan en un pasillo de la escuela, y me dijo que me esperaba esa noche.
Yo aún no había decidido que haría esa noche, se lo había comentado a Nico el día anterior, pero no estaba segura de ir.
A eso de las cinco de la tarde, Nico me llamó por teléfono, estaban en el break de una de las conferencias, y hablamos casi por media hora.
-NICOLAS: Esta noche después de la última conferencia, hay una cena en el restaurante del hotel.
-VICTORIA: Qué bueno mi vida! Menos mal que llevaste ropa para estar bonito!
-NICOLAS: No sé muy bien cómo hay que ir vestido, iré término medio, ni muy elegante, ni muy reo! ¿Vas esta noche al show?
-VICTORIA: No sé qué hacer, aún no me decido!
-NICOLAS: Anda mi vida! No tengo problema en que vayas! Lo único que te pido es que tengas cuidado al volver, sí volvés en taxi, no lo tomes en la calle, llamalo por teléfono, o volvete en un remís o en un Uber!
-VICTORIA: Te digo la verdad amor, me gusta escuchar a Gabriela y a Juan, pero me da cosa que sea la noche de las minifaldas, quizás parezca media tarada, pero ni siquiera tengo una minifalda, y es por eso que no me decido.
-NICOLAS: Ponete el vestido que compraste, ya sé que no es minifalda, pero te queda muy lindo!
-VICTORIA: Lo quería estrenar con vos!
-NICOLAS: Ya lo estrenamos mi vida!
-VICTORIA: Sí ya lo sé! Yo decía en alguna salida! Además tiene la espalda descubierta!
-NICOLAS: Te podés poner una chalina qué te la tape y listo!
-VICTORIA: Lo voy a pensar! Después te digo!
-NICOLAS: Anda! no seas tonta! Me da pena estar cenando en un restaurante coqueto, y que vos estés sola y aburrida en casa!
-VICTORIA: Sí me decido después te aviso!
-NICOLAS: Dale mi amor! Y si vas que la pases muy bien!
Hablamos un momento más, hasta que me dijo que tenía que volver al salón de conferencias.
Me quedé pensando en qué hacer esa noche, ya tomaría la decisión luego de volver del gimnasio.
Al volver, luego de bañarme, me probé el vestido sin nada debajo, a pesar de habérmelo puesto sin corpiño, no se me marcaban tanto las tetas por el pliegue que hacía la tela en el escote y por los bordados.
Miré el largo y en nada se parecía a una minifalda, me cubría las rodillas, era demasiado largo.
Me lo saqué y desnuda como estaba fui a buscar el costurero, intentaría hacerle un dobladillo del lado de adentro para acortarlo un poco.
Lo doblé sobre la cama, con unos alfileres doblé la tela para adentro unos centímetros y me lo volví a poner, me miré en el espejo y quizás lo podría subir un poquito más, hasta medio muslo.
Me lo saqué, lo acomodé y lo cosí dando toda la vuelta.
Una vez terminado, me lo volví a probar y me veía bien, desde la adolescencia que no usaba una pollera tan corta, pero me sentía conforme con mis piernas, y en verdad me gustaba lo que veía.
A eso de las ocho de la noche, me llegó un mensaje de Juan, que decía, “Te espero, no me falles”, y un rato después, me llamó Nico por teléfono.
Hablamos un buen rato y le conté que al final iría a ver el show de Gabriela y Juan. Nico me contó que ya se estaba preparando, estaban citados a las nueve de la noche en el restaurante del hotel.
Nos despedimos diciéndonos que la pasáramos bien, aunque me sentía un poco rara al salir sola, y vestida de esa manera.
Me puse una tanguita blanca y el vestido, llevaría una chalina blanca, sandalias blancas, y la cartera también blanca haciendo juego, era una noche de calor, y no llevaría abrigo.
Me recogí el pelo en una coleta dejándome unos mechones sueltos, me puso unos aros que eran unas argollas grandes, un colgante y pulseras haciendo juego, me maquillé y me perfumé.
Juan me había dicho que fuera tipo diez de la noche, y diez menos cuarto llamé un taxi. Antes de salir, me miré por última vez de cuerpo entero en el espejo, y en verdad me gustaba como me veía. Siendo objetiva, miraba mi cuerpo y a mi edad, me sentía una mujer deseable.
Continuará…
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