Xtories

Historias del complejo. Segunda serie. (4)

Victoria nunca imaginó que tocar el cuerpo de otra mujer la haría temblar de deseo. Entre masajes con aceite y miradas cargadas de promesas, los límites de su matrimonio se difuminan. ¿Podrá contener lo que siente por Natalia sin traicionar a quien ama?

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La historia de María Victoria

Capítulo 4

Me giré para comprobar que fuera él, deseando que fuera otra persona, pero no… no tuve esa suerte!

-VICTORIA: Mario!

-MARIO: Que gusto verte por aquí! Y en tan increíble atuendo!

-VICTORIA: ¿Qué andás haciendo por acá?

-MARIO: Esperaba que me dijeras que era una alegría verme!

Y con una sonrisa sarcástica, le dije:

-VICTORIA: ¿Por qué habría de mentirte así?

-MARIO: Que mala seguís siendo conmigo! A pesar de encontrarnos a tantos kilómetros de La Plata, de encontrarte con tan revelador traje de baño y sola en este hermoso lugar, seguís sin perdonarme los lances, aunque viéndote así, no podría menos que decirte que estás para comerte entre dos panes “Profesora”

-VICTORIA: No estoy sola Mario! Mi esposo fue a comprar algo fresco y ya vuelve!

-MARIO: Es una pena que no estés sola, de haber sido así, estoy segura de que podríamos haber pasado unos buenos momentos!

-VICTORIA: Ya te he dicho muchas veces que con vos no pasaría ningún momento, ni bueno ni malo!

-MARIO: Estoy seguro de que no te arrepentirías!

Y en ese momento se tomó su miembro que claramente se notaba erecto por sobre su short de baño, en un gesto que me pareció muy grotesco de su parte, de un mal gusto tal que terminó por cabrearme.

-MARIO: Si probás esto! No lo soltás más!

-VICTORIA: Que desubicado sos Mario! ¿No entendés cuando una mujer te dice que no? ¿O se te hiere el orgullo pelotudo? Andá Mario, volvé por donde viniste y dejame en paz!

-MARIO: Para mí también fue un gusto verte Vicky! Sobre todo con esa bikini tan chiquita, que deja a la vista tanto de ese hermoso cuerpo que tenías escondido, que por supuesto está para el deleite!

-VICTORIA: Borrate Mario! No me cagues el día!

-MARIO: Nos vemos María Victoria! Seguramente en estos días! Ah! Me olvidaba decirte, si necesitás ponerte protector, me avisás, será un placer poder hacerlo!

-VICTORIA: Sos insoportablemente desubicado! Andate de una vez Mario!

-MARIO: Chau bombón!

Por fin se dio la vuelta y se alejó de mí caminando, ya me estaba poniendo de mal humor, y casi a punto de montarle un bardo a los gritos.

Un momento después, lo vi volver caminando a Nico, por suerte después de que se fuera este boludo, no hubiera sido que a Nico se le saliera la cadena, por lo que me estaba diciendo este tipo.

Cuando se sentó a mi lado, le recordé quien era Mario y le conté lo que había pasado y me dijo que si él hubiera estado, no hubiera tenido los huevos de decir todo aquello, o que seguramente ni se hubiera atrevido a acercarse, y que si volvía a aparecer, le bajaba todos los dientes.

Tomando las cervezas que Nico había traído y conversando con él, me fui olvidando del incidente con el pelotudo de Mario.

Pasamos un hermoso día en la playa, en la primera vez que fuimos al agua, me pude dar cuenta de las miradas sobre todo de los hombres, un grupo de cuatro chicos no me sacaban la vista de encima, y tanto a la ida como cuando volvimos del mar, estuve abrazada a Nico.

Volvimos para el hotel a eso de las siete de la tarde, nos dimos un baño los dos juntos y nos cambiamos para salir.

Nico me pidió que me pusiera el vestido que había comprado, que le gustaba mucho como me quedaba.

Ya veía su carita que tanto conozco, esa mirada pícara que tiene cuando tiene alguna idea loca.

Para seguirle el juego, me puse la tanguita más chiquita que tenía en conjunto con el corpiño también blanco con encaje.

Fui al baño a maquillarme y frente al espejo, decidí sacarme el corpiño, si Nico quería jugar, pues juguemos.

Cuando me terminé de arreglar, salí del baño y Nico ya me esperaba con una bermuda blanca, una remera y sus ojotas de cuero.

Al verme sin corpiño, su mirada se encendió, y ya me imaginaba que alguna travesura haríamos esa noche.

Fuimos a cenar a un bonito restaurante, al saberme sin corpiño, me parecía que todo el mundo se daba cuenta por el movimiento de mis tetas al caminar.

Pero luego de la segunda cerveza, ya dejó de preocuparme, la cena estuvo muy bien, y conversamos y nos reímos mucho con mi Nico.

Salimos del restaurante, caminamos unas cuadras y entramos en un bar a tomar una copa, el lugar estaba lleno de gente, en su mayoría eran chicos y chicas más jóvenes que nosotros, pero en verdad no nos importó demasiado.

Luego de pedir los tragos, nos quedamos de pie cerca de la barra, en ese lugar era todo fiesta y en un espacio algo más al fondo del local, había mucha gente bailando.

A mitad de los tragos, Nico me tomó de la mano y me llevó a bailar, estaba tan lleno de gente, que apenas podíamos movernos, y aunque el ritmo de la música era la típica música brasileña de fiesta, bailamos abrazados entre la gente.

Nico me besó con pasión allí mismo, por momento sentía los cuerpo de hombres o mujeres rozarse o pegarse al mío, eso y los besos de Nico me fueron encendiendo.

Bailamos un rato con nuestros vasos en la mano, en un movimiento brusco de una chica que bailaba a mi lado, me pegó en el brazo y el sacudón hizo que parte del gintonic terminara en mi vestido mojándome la parte de adelante y haciendo que una teta quedara pegada a la tela mojada, marcando perfectamente la silueta y el pezón.

Nos miramos con Nico y nos reímos los dos, aunque a mí me daba mucha vergüenza pero Nico se acercó a mi oído y me dijo:

-NICOLAS: No te preocupes corazón, aquí nadie te conoce y estás conmigo! Quizás si bailamos un rato más se te moje también la otra!

-VICTORIA: Callate tarado!

Nos reímos y seguimos bailando.

Un rato después volvimos a la barra por otros dos gintonic y me di cuenta como me miraba las tetas el chico de la barra.

Salimos del bar a eso de las tres de la mañana, caminamos hasta la costa, y bajamos a la playa.

Era una noche de calor, nos descalzamos y caminamos por la orilla mojándonos los pies.

Llegamos a una zona de grandes rocas casi pegadas a la orilla y Nico dejó de caminar, me detuve yo también, me atrajo hacia él de la mano y me abrazó y besó.

Al juntarse nuestros cuerpos, pude sentir su erección mientras me besaba con pasión.

-VICTORIA: ¿Me parece a mí o hay un soldadito con ganas de batalla?

-NICOLAS: Está preparado para la guerra el soldadito!

-VICTORIA: Me doy cuenta!

Me tomó de la mano y caminamos hasta las rocas, Nico se apoyó en una y yo en él.

Nos volvimos a besar y sentí sus manos levantando mi vestido, llegando hasta mi culo.

Sus dedos se metieron por debajo del elástico de la tanguita y lentamente la fueron bajando!

-VICTORIA: ¿Vos me querés dejar en bolas?

-NICOLAS: En bolas no, pero sin nada debajo, sí!

Le facilité la maniobra, y con la tanguita en la mano, me miró y se la guardó en el bolsillo.

A esa altura, ya estaba bien excitada, y sabiendo lo que venía, miré hacia los lados, y al no ver a nadie cerca, metí mi mano dentro de la bermuda y el bóxer de Nico, agarrando su pija que estaba bien dura.

Su mano fue a mi entrepierna y la acarició suavemente.

Un momento después, ya estaba mojada, y cada vez más excitada, me di vuelta dándole la espalda a Nico, me incliné un poco hacia adelante y me levanté la parte de atrás del vestido.

Nico me tomó de la cadera y desde atrás sentí su pija buscando mi entrada.

Lo ayudé con mi mano y un segundo después la tenía toda adentro.

Nico me bombeaba lento y me empezó a tocar las tetas y a pellizcar los pezones.

Luego una mano suya levantó la parte delantera del vestido y fue directo a mi clítoris, las penetraciones y las caricias me estaban llevando al orgasmo, pero en ese momento Nico me la sacó, me hizo dar vuelta, se sentó en la piedra y yo sobre él, volviendo a penetrarme completamente.

Desabotonó el vestido y mis tetas quedaron a su disposición.

Comencé a moverme sobre él, mientras me chupaba y mordisqueaba los pezones, en ese momento ya no me importaba que alguien nos estuviera viendo, el orgasmo era inminente y aceleré mis movimientos hasta alcanzarlo.

Nico me tomó del culo y se puso de pie, me abracé a su cuello, mis piernas rodearos su cuerpo, y me siguió bombeando hasta eyacular en mi interior.

Bajé mis piernas, las apoyé en la arena y abrazados nos besamos y nos reímos de nuestra pequeña locura.

Así como estaba, solo con el vestido, volvimos caminado descalzos al hotel.

Entramos en la habitación, nos desnudamos, nos dimos un baño y no acostamos en la cama, la noche aún no había terminado.

Esta vez fue en la comodidad de la cama, Nico me sacó un orgasmo con su lengua y luego me hizo acostar boca abajo.

Sabiendo lo que venía, levanté un poco el culo para que pudiera manejarse a su antojo.

Literalmente me lo devoró, lamiéndolo todo y jugando con sus dedos entrando y saliendo lentamente de mi culito y yo estaba en las nubes del gusto.

-VICTORIA: Metela Nico! Te quiero sentir en mi culito mi amor!

-NICOLAS: ¿Segura?

-VICTORIA: Nunca estuve más segura!

Nico se recostó a mi lado me giró quedando mi espalda contra su pecho, haciendo cucharita.

Sentí su erección rozando mi esfínter suavemente, por momentos con una suave presión en él.

Me relajé, me quería aflojar para que pudiera hacerlo, en un momento que la sentí presionar mi esfínter, levemente empujé hacia atrás, sintiendo como su glande presionaba aún más. Y volví a empujar otro poquito, y lo sentía entrar, Nico se quedaba quieto y entendí que tenía que ser yo quien manejara la penetración.

Comencé a hacer pequeños movimientos hacia adelante y hacia atrás, cada vez que me movía hacia atrás, empujaba con un poco más de fuerza.

En uno de los movimientos hacia atrás, Nico lo hizo casi imperceptiblemente hacia adelante, y sentí como se abría mi culito, no sabía cuánto iba entrando, pero hasta ahora no había sentido dolor, solo una pequeña molestia que no conocía.

Fue todo muy lento y muy suave, lo sentía entrar cada vez más y era una sensación nueva para mí.

Los dedos de Nico frotaban mi clítoris y la llegada inminente del orgasmo, me hizo empujar cada vez más hasta que sentí mis nalgas chocar contra su cuerpo.

Nico se quedó un momento quieto.

-NICOLAS: Ya está toda adentro mi amor!

-VICTORIA: Ahora ya soy completamente tuya!

-NICOLAS: ¿Duele?

-VICTORIA: No mi cielo! Cogeme! Es tuyo!

Comenzó con suaves movimientos mientras su mano seguía ocupándose de mi clítoris, era tanta la excitación de hacerlo por el culito, y el gusto de sus caricias que exploté en un orgasmo terrible, incluso me moví más aceleradamente de lo que lo hacía Nico, que un momento después se descargó en mi recto.

Su erección fue menguando y terminó saliendo de mi interior, nos abrazamos y nos quedamos dormidos.

A partir de allí, el sexo anal pasó a formar parte de nuestras prácticas habituales.

El día siguiente era el último, y lo aprovechamos al máximo, volví a ponerme la bikini blanca más chiquita y nos fuimos a la playa.

Volvimos por la tarde, nos dimos un baño y salimos a pasear, a cenar y a tomar algo en un bar para despedir nuestras vacaciones, al día siguiente casi al mediodía, teníamos vuelo de regreso a Buenos Aires.

Por supuesto esa noche volvimos a hacer el amor muy deliciosamente, en verdad habían sido unos días maravillosos en todos los sentidos, sobre todo en el sexual, Nico estaba fascinado con mi conchita depilada, y cada vez que hacíamos el amor, me la devoraba.

Pero como todo lo bueno, siempre dura poco, tuvimos que volver, yo tenía unos días más de vacaciones, pero Nico al día siguiente de regresar, tenía que volver a trabajar.

Cuando volvimos a La Plata, le mandé un mensaje a Natalia, saludándola, le había comentado a Nico quién me había depilado, y él me había dicho que le preguntara si también depilaba hombres, pero luego de mi mensaje, me llamó por teléfono.

-VICTORIA: Hola Naty! ¿Cómo estás?

-NATALIA: Hola Vicky! Muy bien, ¿y vos? Ayer me acordaba de vos, y en cómo te habría ido en el viaje!

-VICTORIA: Alucinante Naty! Unos días geniales!

-NATALIA: Qué bueno! ¿Qué te parece si pasas esta tarde por el departamento, tengo libre hasta las siete de la tarde, nos tomamos unos mates o un té y me contás del viaje! Si podés, claro!

-VICTORIA: Dale! Y de paso te hago una consulta!

-NATALIA: A las cinco y media, ya estoy, venite y conversamos un rato!

Le avisé a Nico qué pasaba por lo de la depiladora, y que no iba a estar cuando llegara a casa, después me di un baño, y me cambié.

Minutos antes de las cinco y media, le toqué el timbre, me abrió y subí hasta su piso.

Cuando salí del ascensor, ya me esperaba en la puerta, con un guardapolvo blanco, abrochado en el frente, qué le llegaba hasta medio muslo.

-NATALIA: Hola Vicky, qué alegría verte!

-VICTORIA: Hola Naty! Hoy te encuentro de uniforme de trabajo!

-NATALIA: Llegué muerta de calor, y te digo la verdad, hasta qué tocaste el timbre, estaba en bolas, bueno casi, solo con la tanguita!

Y al llegar a ella, abrió sus brazos y nos saludamos con un abrazo y un beso.

-NATALIA: Pasa por favor!

Nos sentamos las dos en el sillón, y me preguntó si prefería mate o un té, le dije que me daba igual, lo que ella tomara estaba bien.

Sobre la mesa había dos tazas, y preparó té para las dos.

-NATALIA: Contame cómo te fue con tu nuevo look!

-VICTORIA: Bárbaro! A Nico le encantó! Está fascinado con mi peladita! Con decirte que tuvimos acción todos los días en Brasil!

-NATALIA: Qué bueno! No a todos los hombres le gusta depilada, a muchos es al contrario, les gusta bien peludita!

-VICTORIA: A Nico le gustó mucho, pero mucho, y también la retaguardia!

-NATALIA: Me imagino!

-VICTORIA: Me da un poco de vergüenza contarte!

-NATALIA: No tengas vergüenza! Sí lo disfrutaste está perfecto!

-VICTORIA: Te lo digo en criollo! Se entretuvo mucho en mi culito y me encantó! Y a él también!

-NATALIA: A mí también me gusta, y mucho! Y cuando no me han pedido de hacerlo, lo he pedido yo! Es súper placentero sentir la lengua jugando en esa zona! De solo pensarlo, me da ganas!

Quizás haya sido una indirecta, pero decidí no hacer alusión a ese comentario, aunque estar hablando esto con ella, y recordar el día en que me lo depiló, me hizo sentir un cosquilleo en mi entrepierna.

-NATALIA: ¿Vos se lo hiciste a él?

-VICTORIA: Aún no! Pero lo tengo en mente!

-NATALIA: Probalo!

-VICTORIA: Fue tremendamente placentero! Y lo que siguió también! Nunca lo habíamos hecho por ahí, y decidí dejar mi virginidad trasera en Brasil!

-NATALIA: Sí lo disfrutás está buenísimo! Todo lo que sea placentero para los dos, está buenísimo probarlo!

-NATALIA: Probalo con él! Estoy segura que le va a encantar, siempre y cuando no tenga una concepción demasiado machista de su trasero, hay tipos que piensan que por disfrutar de una caricia en el culo, se convierten en homosexuales, y tanto para ellos como para nosotras, es una zona muy sensible, estoy segura que sí se lo haces una vez, te lo va a pedir siempre!

-VICTORIA: Después del estreno nos quedamos conversando, y Nico me dijo que él también se podría depilar completamente, y esa era la consulta que quería hacerte, le conté que me habías depilado, y me dijo que te preguntara si depiladas hombres también.

-NATALIA: Cuando empecé a depilar, he depilado hombres también, pero tuve un par de experiencias qué me incomodaron, algunas con tipos que supusieron, qué el servicio de depilación incluía otro tipo de servicios, y otro caso, de un flaco que mientras lo depilaba, eyaculó dos veces, un enchastre! Y para mí una situación bastante bochornosa, entenderás que me siento mucho más cómoda trabajando solo con mujeres!

-VICTORIA: Te entiendo corazón! No hay problema! ¿Conocés a alguien que depile hombres?

-NATALIA: No, pero la mujer qué me enseñó a depilar a mí, seguramente conozca a alguien! Pero se me está ocurriendo algo, y te puede resultar interesante!

-VICTORIA: ¿Qué se le ocurrió a esa cabecita?

-NATALIA: No te digo con cera, pero si te animás, te puedo dar un pomo de las cremas, y lo depilás vos, ya has visto que no es muy difícil, lo único importante, es el tiempo que hay que dejar actuar la crema, y creo que puede ser un momento excitante para los dos! ¿Qué decís?

-VICTORIA: Me encanta la idea! Pero con una condición!

-NATALIA: ¿Cuál condición?

-VICTORIA: Que por favor me cobres las cremas!

-NATALIA: Ni por casualidad! No te voy a cobrar el poco de crema que vas a necesitar! Es más, tengo varias sin abrir, te llevás una, usas lo que haga falta, y después me la traés!

-VICTORIA: Ya la vez anterior no me cobraste! Me siento que estoy abusando!

-NATALIA: No seas tonta! No estás abusando de nada! Yo te lo estoy ofreciendo! Podés disfrutar de un buen momento con tu esposo! Y para mí eso es suficiente!

-VICTORIA: En serio Naty! No me cobraste el otro día, no me querés cobrar las cremas, estoy en deuda con vos! Por favor decime que te debo!

-NATALIA: No me debes nada!

-VICTORIA: Dale! Me da vergüenza! Por favor!

-NATALIA: En serio, no tenés ninguna deuda conmigo!

-VICTORIA: Por favor Naty!

-NATALIA: No me debes nada corazón, pero si insistís, te propongo algo!

-VICTORIA: Dale, decime!

-NATALIA: Si aceptás, me gustaría darte unos masajes!

-VICTORIA: Me encantan tus pasajes, pero eso incrementaría mi deuda!

Y mirándome a los ojos me dijo:

-NATALIA: Para nada Vicky! La beneficiada sería yo!

Supongo que se me subieron los colores, de solo recordar sus masajes.

-NATALIA: Sin compromiso Vicky! Solo si querés! Y serían tan solo unos minutos como el otro día!

Su proposición era más qué interesante, si tan solo eran unos masajes, no sentía que estuviera haciendo nada impropio, y estaba segura que volvería a disfrutarlo.

-VICTORIA: Bueno dale! ¿Ahora?

-NATALIA: Yo tengo tiempo aún, ¿No sé vos?

-VICTORIA: También tengo tiempo!

-NATALIA: Bueno, vamos entonces!

Fuimos en dirección a su lugar de trabajo, que al igual que la vez anterior, estaba tenuemente iluminado, con una música suave de fondo, y un relajante aroma a perfume en el ambiente.

Sin que me dijera nada, me saqué la camisa, las zapatillas, el jean, quedando solo con el conjunto blanco de ropa interior, qué suponiendo, al igual que la vez anterior, me lo saqué quedando completamente desnuda, mientras Natalia preparaba el aceite.

Antes de subir a la camilla, le pregunté si boca arriba o boca abajo, me dijo que primero boca abajo, y así me recosté.

Un momento después, sentí las gotas caer en mi espalda, y luego sus manos, comenzaron a masajearla, empezando por los hombros, la nuca, los brazos y las manos. Es realmente una sensación muy placentera, cerré los ojos, y a disfrutar del masaje.

Luego fue a mis pies, me masajeó los dedos, el talón, la planta y los tobillos.

Luego fue subiendo por cada una de mis piernas, hasta llegar al culo.

Luego de que masajeara las dos piernas, empezó a masajearme el culo, y aunque en esta ocasión, no me había depilado, pude sentir sus dedos, pasar delicadamente por mi esfínter, pero tan solo un par de veces, qué bastaron, para que se me erizara la piel.

Luego me pidió que me pusiera boca arriba, por un momento tuve los ojos abiertos, para ver como volvía a poner aceite en sus manos y empezaba masajeando mis brazos desde los hombros hasta los dedos de cada mano.

Volví a cerrar los ojos y a seguir disfrutando del masaje.

Luego fue el turno de mis pies, qué hermosa sensación es que te masajeen los pies de esa forma, prestándole atención a cada uno de los dedos, al empeine y los tobillos.

Luego subió por cada una de mis piernas, sus manos subían y bajaban recorriéndolas, primero una y luego la otra.

Masajeó con ambas manos la parte interna de los muslos, y luego subió por los costados de mi vulva, haciéndome estremecer, el fugaz contacto de sus dedos en mis labios, con una mano a cada lado, masajeando los costados sin llegar a tocarla, me producían una hermosa sensación.

A estas alturas, mis pensamientos calenturientos, me hacían desear que siguiera allí, ya podía sentir la humedad en mi entrepierna.

Volvió a llenarse las manos de aceite, y recorrió mi panza, luego subió con sus manos por los costados de mi cuerpo, llegando hasta las tetas, que como la vez anterior, las masajeo en círculos, casi sin interesarse en mis pezones, que al leve contacto de sus dedos, los sentí duros.

Luego el cuello y por último la cara, dónde es esta vez, se entretuvo un poco más, terminando con pequeños círculos en mi sienes.

Aunque quizás la tuviera, no veía en sus masajes una connotación sexual, no al menos lo que conozco como una caricia sexual, ya que no se entretenía intencionalmente en mis zonas erógenas, aunque me daba cuenta, qué cada parte de mi cuerpo reaccionaba al contacto de sus manos.

Terminado el masaje, Natalia me preguntó si quería darme una ducha, y le dije que sí, fue hasta el baño y yo lo hice tras ella, reguló la temperatura del agua, y salió del baño cerrando la puerta.

Las sensaciones que me provocaban sus masajes, me habían excitado, y mientras lavaba mi cuerpo, mi mano fue a mi entrepierna, mis dedos jugaron un momento en mi vulva, para darme cuenta lo mojada que estaba, y no precisamente por el agua de la ducha.

Hubiera querido masturbarme allí mismo, pero me dio vergüenza, tenía miedo que me pudiera escuchar.

Me terminé de bañar y me sequé, salí del baño desnuda como había entrado, y volví a la sala de masajes.

Al igual que la otra vez, Natalia me fue entregando una a una las prendas para que me vistiera.

-NATALIA: ¿Estuvo bien?

-VICTORIA: Muy bien! Me encantan tus masajes!

-NATALIA: Y a mí me encanta dártelos! Ya sabes, cuándo quieras podés volver!

Mientras me terminaba de vestir, en una bolsa muy coqueta de cartón, puso un par de potes de crema, otro con aceite, y dobló prolijamente una especie de paño.

-NATALIA: Está tela es impermeable, sí depilás a tu esposo en el sillón o en la cama, lo pones debajo para que no se manche nada! Dale un masaje con aceite, le va a encantar, recordá cómo lo hice yo con vos, aunque por supuesto vos podés ir con él un poco más allá, estoy segura que ambos lo van a disfrutar mucho.

-VICTORIA: Sos un amor Naty! Gracias por los mensajes y por todo esto!

-NATALIA: No tenés nada que agradecer, me caíste muy bien desde el primer momento, y no estoy haciendo nada a disgusto o por compromiso. Me gusta ser sincera, y quiero serlo con vos, disfruto masajeando tu cuerpo, y no voy más allá, porque sé que estás casada y que amas a tu marido, pero lo que me pasa cuando toco tu cuerpo, no me pasa con otras mujeres, te soy más sincera aun, en este momento, estoy hecha una laguna.

-VICTORIA: Ay Naty!

-NATALIA: Tranquila Vicky! Tengo perfectamente claro cómo son las cosas, nunca intentaría nada con vos.

-VICTORIA: Me siento en deuda con vos!

-NATALIA: No corazón! No te sientas mal, no quiero que te sientas agobiada, solo me sale ser sincera con vos, me parecés una hermosa persona, de esas que uno quiere tener cerca en la vida.

Entendía perfectamente lo que me estaba diciendo, y en verdad me sentía en deuda con ella, sentía que tenía que ofrecerle algo, pero quizás no podía darle lo que ella quisiera, pero en ese momento se me ocurrió una propuesta para hacerle.

-VICTORIA: Te propongo algo, cuando vuelva para traerte todo esto, aunque no tenga experiencia, los masajes te los voy a dar yo a vos, ¿te parece?

Y una sonrisa se dibujo en su cara.

-NATALIA: Me encanta la idea! Hace mucho tiempo que nadie me da un masaje!

-VICTORIA: Espero hacerlo bien!

-NATALIA: Segura que sí!

Me acompañó hasta la puerta, y antes de salir nos dimos un abrazo.

-VICTORIA: Gracias por todo Naty!

-NATALIA: Gracias a vos corazón!

Volviendo para casa en el taxi, iba pensando en la propuesta que le había hecho, más allá de querer retribuirle de alguna forma lo que había hecho por mí, creo que inconscientemente, buscaba recorrer su cuerpo con mis manos. ¿Tengo que pensar que tengo interés en tocar el cuerpo de Natalia? Nunca me sentí atraída por otra mujer, pero me daba cuenta que con ella era diferente, quizás por su forma de ser o por lo que le provoco, que sé yo…, todo un lío!

Llegué a casa y Nico estaba tomando unos mates, me senté con él, y mientras mateábamos, le conté lo que había hablado con Natalia y que sería yo quien lo depilaría, y su sonrisa me dio a entender que le gustaba la idea.

Quedamos de acuerdo en que lo haríamos el sábado en la tarde, para hacerlo con tiempo, más que nada por si se extendía la sesión, luego de la depilación.

Ese viernes en la noche, fuimos a cenar y luego a un bar a tomar algo, hacía tiempo que no salíamos un viernes, y en verdad la pasamos muy bien.

Al volver, nos hicimos el amor muy tiernamente y cuando terminamos, le dije que era el último polvo peludo, y nos reímos como locos los dos, aunque Nico no es muy peludo, y además, siempre lo lleva bien recortado.

El sábado en la mañana, salimos a hacer unas compras, y luego de almorzar volvimos para casa, Nico me dijo que antes de su turno de depilación, se daría un baño.

Yo le dije que mientras tanto, prepararía todo.

Lo haríamos en nuestra habitación, por si la sesión se extendía, estaríamos más cómodos.

Preparé las cremas, el aceite y los paños húmedos para retirar la crema, y extendí la tela sobre las sábanas de la cama.

Riéndome sola, se me ocurrió, como para jugar, desnudarme y ponerme solo uno de los guardapolvos que tengo para la escuela, uno blanco con botones por delante, que me llega poco más abajo del culo, y que uso en verano.

Me dejé desprendidos los dos de arriba, casi que se me salían las tetas, pero era parte del juego.

Cuando salió Nico del baño, solo con el bóxer y me vio así, y se le salían los ojos.

-NICOLAS: Que buena atención tiene este centro de estética!

-VICTORIA: Nuestro compromiso es la satisfacción del cliente! Por favor quítese la ropa y recuéstese boca arriba.

-NICOLAS: Perfecto!

Se sacó el bóxer y se recostó en el medio de la cama.

-VICTORIA: ¿Nervioso?

-NICOLAS: Solo un poco! Es la primera vez que me depilo!

-VICTORIA: Por favor, relájese! No habrá ningún dolor, al contrario!

Al igual que lo había hecho Natalia conmigo, me arrodillé en la cama junto a él, y comencé a masajearlo con un poco de aceite en los hombros y el pecho.

-VICTORIA: ¿Mejor?

-NICOLAS: Ahora más relajado!

-VICTORIA: Perfecto! Comencemos!

Comencé desparramando la crema por la zona donde tenía vellos, el pubis, la entrepierna y los testículos.

Una vez cubierto todo por la crema, tenía que esperar diez minutos a que hiciera efecto, para luego retirarla.

-VICTORIA: Caballero, ¿Alguna otra zona desea depilar?

-NICOLAS: Por el momento, las piernas y los brazos creo que no, y en el resto del cuerpo no tengo mucho vello, ¿usted qué opina?

-VICTORIA: Los pelos del pecho le quedan muy bien, creo que no los tocaría, a lo sumo, algunos vellos de la espalda y los hombros.

-NICOLAS: Perfecto! Lo que usted me sugiera!

Pasado el tiempo de la crema, la fui retirando con los paños húmedos, junto con el vello.

Creo que por falta de experiencia, tuve que volver a poner crema en un par de lugares para retirar el vello que había quedado.

Me encantaba como iba quedando y ya me imaginaba disfrutándolo más tarde.

Terminé de depilar el frente, y le dije que se diera vuelta.

Con su lindo culito para arriba, casi sin vello, le desparramé crema en la raya y alrededor del esfínter, Nico no dijo nada, luego le puse en la espalda y en los hombros.

Cumplido el tiempo, fui retirando la crema de su culito, dejándolo bien lampiño.

Luego los de la espalda y los hombros.

Me encantaba como le había quedado su culito depilado, y ya tenía ganas de recorrerlo con mi lengua para darle el placer que él me da cuando lo hace.

Terminada la depilación, le dije que me acompañara al baño.

Abrí la ducha y yo misma le fui lavando el cuerpo, dejando adrede que se me mojara el guardapolvo para que se me transparentaran las tetas y los pezones.

Luego de lavar su cuerpo, yo misma lo sequé y volvimos a la habitación.

-VICTORIA: Por favor caballero, recuéstese boca abajo.

Se recostó y lentamente acomodé sus brazos al costado de su cuerpo.

Untándome las manos de aceite, le dije.

-VICTORIA: Ahora debemos hidratar la piel caballero!

Y comencé a masajear su espalda y los hombros con suaves masajes que eran caricias.

Luego desde los hombros hasta sus manos, repitiendo lo que Natalia había hecho conmigo.

Luego fui a sus pies, los masajeé por completo, cada uno de sus dedos, la planta del pie y el empeine, siempre con movimientos suaves y lentos.

Fui subiendo por cada una de sus piernas hasta llegar al culo, que también acaricié a conciencia, incluso mucho más tiempo que lo que Natalia había hecho conmigo.

Mis dedos recorrieron desde sus testículos hasta arriba pasando suavemente por su esfínter, trazando en él, suaves círculos con la yema de los dedos aceitados.

Repetí varias veces ese trayecto, acariciando en todas las pasadas su culito, y a Nico parecía gustarle.

Volví a su espalda, y la acaricié un buen rato.

-VICTORIA: Por favor caballero, póngase boca arriba.

Se dio vuelta hacia uno de los lados y pude ver la hermosa erección que tenía, de su pija toda depiladita, sin dudas estaba disfrutando del masaje.

Comencé por sus brazos llegando hasta sus manos, luego desde los pies hasta la cintura, sin tocar su miembro, lo dejaría para el final.

Le puse aceite en el pecho y se lo acaricié a gusto, un buen rato masajeando su pecho, su cuello y su panza, viéndolo disfrutar con sus ojos cerrados.

Luego llegó el turno de su hermosa y erecta herramienta.

Me puse bastante aceite en las manos y primero masajeé su pubis, la parte interior de sus muslos y sus testículos, y luego me dediqué por completo a su excitante erección, lo iba a hacer acabar con mis caricias.

Con ambas manos bien aceitadas, le tomé la pija y lo comencé a masturbar lentamente, recorriendo con la yema de los dedos su glande haciendo círculos mientras que la otra mano subía y bajaba por el tronco.

Alternaba caricias en sus bolas, llegando hasta su culito sin dejar de pajearlo.

Por sus gestos, me daba cuenta claramente que lo estaba disfrutando, y eso era todo cuanto quería.

Me moría por llevármela a la boca, pero con el aceite, prefería hacerlo acabar así, ya habría tiempo para comérsela bien comida.

Su cuerpo se empezó a tensar, y yo aceleré los movimientos, a la vez que le acariciaba el culito suavemente.

Un momento después, sentía su exhalación y el primer disparo de semen que cayó en su pansa, y los dos siguientes con menos intensidad, en mi mano que se seguía moviendo, aunque a menor ritmo.

Seguí un momento más acariciándolo, incluso cual si fuera aceite, froté el semen por su panza.

Luego de un momento, abrió los ojos, me miró y me dijo:

-NICOLAS: En verdad en este centro de estética dan un muy buen servicio!

-VICTORIA: ¿Quedó usted conforme caballero?

-NICOLAS: Muy conforme! Creo que vendré muy seguido por aquí, me gustaron mucho los masajes!

-VICTORIA: Cuando usted guste caballero! Estoy para servirle!

Se enderezó y literalmente me comió la boca de un beso.

-NICOLAS: Pero quiero que siempre me atienda usted!

-VICTORIA: Perfecto caballero! Lo atenderé cada vez que usted me lo pida! Ahora le voy a pedir que me acompañe al baño, debemos lavar su cuerpo para eliminar los restos del aceite!

Fuimos los dos para el baño, y nos metimos los dos bajo la ducha, yo con el guardapolvo aun puesto, que al mojarse por completo, dibujaba todo mi cuerpo.

Nos volvimos a besar, Nico me desprendió el guardapolvo y me dejó desnuda, nos bañamos juntos, nos secamos y volvimos a la cama, retiramos la tela, y nos acostamos abrazados sobre la sábana.

Bajé besando su pecho para estrenar su pija peladita con una buena mamada, pero terminamos haciendo un sesenta y nueve delicioso, donde Nico me chupó el culito, y yo le chupé el suyo, y le encantó.

Esa tarde noche hubo de todo, cogimos en varias posiciones y no solo en la cama, también me la metió deliciosamente en el culo, luego de chupármelo bien chupado dándome un placer tremendo.

Terminamos sobre la cama, mirándonos en la posición del misionero, con Nico eyaculando en mi interior junto con mi cuarto orgasmo.

El domingo amaneció lluvioso y nos quedamos en la cama hasta el mediodía, y para terminar el repertorio que había quedado inconcluso el día anterior, luego del desayuno, se la chupé hasta hacerlo acabar en mi boca, y tragarme todo su semen, me gustaba cada vez más.

El lunes al mediodía, le mandé un mensaje a Natalia, para devolverle las cremas, y me dijo que si podía, pasara por el departamento a la hora que quisiera, esa tarde no trabajaba en el negocio y estaría allí desde las dos de la tarde.

Después de almorzar, me puse un pantalón de tela liviana y una remera sin mangas, era un día de calor, guardé todo en la bolsa y me fui a su departamento.

Llegué a las dos y cuarto, le toqué timbre y cuando abrió, subí a su piso.

Como las veces anteriores, me esperaba en la puerta y nos saludamos con un abrazo y un beso.

-NATALIA: Hola Vicky pasa por favor!

-VICTORIA: Hola Naty ¿Cómo estás?

-NATALIA: Muy bien, ¿y vos? Contame cómo te fue con tu nuevo trabajo como depiladora!

-VICTORIA: Ufff! Re bien! Quedó una pinturita! Culito y todo!

-NATALIA: Muy bien!

-VICTORIA: Acá te devuelvo todo! No utilicé mucha crema, fue solamente la zona íntima, Nico prefirió dejarse los pelos del pecho y las piernas, no es muy peludo, y en verdad a mí me gustan también!

-NATALIA: Está muy bien! Me imagino que después lo habrás disfrutado!

-VICTORIA: Lo hicimos el sábado en la tarde, luego de la depilación, le hice unos masajes con aceite, le encantó! Culito incluido! Y como ayer estuvo lluvioso, ni salimos de casa, así que te imaginarás...

-NATALIA: Cuánto me alegro!

Natalia tenía puesta un remerita que apenas le tapaba la panza, sin corpiño debajo, y un short de jean recortado, que apenas le tapaba el culo.

-NATALIA: ¿Disfrutaste haciéndolo?

-VICTORIA: Mucho! Fue un juego! Antes de hacerlo Nico se fue a dar un baño, y mientras tanto yo me desnudé y me puse un guardapolvo de la escuela, que uso en verano, que apenas me tapa el culo, y bueno… los masajes con aceite, terminaron con final feliz para él!

En ese momento Natalia largo la carcajada!

-NATALIA: Qué cosita sos!

-VICTORIA: Ahora que tengo un poco más de experiencia, es tu turno!

-NATALIA: ¿Segura?

-VICTORIA: Por supuesto! Me gusta cumplir con mi palabra!

-NATALIA: Bueno! Vamos entonces!

-VICTORIA: Espero hacerlo bien!

-NATALIA: Estoy segura que sí! Pero si me permitís, te presto un guardapolvo mío, para que no se te manche la ropa con aceite, ¿te parece?

-VICTORIA: Sí claro, no había pensado en eso!

Fuimos las dos hasta su sala, y del mueble sacó un guardapolvo, me lo entregó y delante de ella me saqué mi ropa, quedando solo con el conjunto de ropa interior blanco.

Mientras me ponía el guardapolvo, Natalia se sacó la remerita, y por primera vez vi sus hermosas tetas, un poco más grandes que las mías y con sus pezones ya erguidos.

Luego se sacó el short, y debajo tenía una pequeña tanguita blanca, qué dejaba su culo casi al aire, y que también se terminó sacando.

En una mesita auxiliar junto a la camilla, estaba el aceite y unos paños.

Sin que le dijera nada, se acostó primero boca abajo.

-NATALIA: Estoy en tus manos, y aunque no lo creas, algo nerviosa.

-VICTORIA: Tranquila corazón, voy a intentar hacerlo lo mejor posible, trataré de que te sientas cómo me siento yo cuando vos me masajeás.

Llené mis manos de aceite, y poniéndolas sobre su cuerpo, fui dejando caer aceite por toda su espalda, para luego empezar a masajearla.

No podía creer estar en esta situación, tocando el cuerpo de una mujer desnuda, nunca lo hubiera imaginado, sobre todo, porque me estaba gustando tocar su cuerpo.

Puse todo mi empeño, y fui masajeando su espalda, sus hombros, su cuello, y luego sus brazos, llegando tal cual lo hacía ella, hasta sus dedos.

Hacía todo lentamente, sin ejercer demasiada presión, algo así como una caricia algo más intensa.

Volví a su espalda, y la masajeé otro rato.

Con otro poco de aceite en mis manos, fui a sus pies, me entretuve allí un buen rato, para luego subir con ambas manos por cada una de sus piernas hasta el comienzo de su hermoso culo, un poco más grande que el mío, pero en muy buena forma.

Me volví a aceitar las manos, y ahora fue el turno de sus nalgas, desde abajo hacia arriba, le masajeé el culo, quizás más tiempo del que lo había hecho ella conmigo.

No queriendo propasarme, tan solo recorrí la zona de su esfínter un par de veces, y en una de las veces, me pareció que ella levantaba un poco el culo, como para que fuera más accesible, y volví a pasar mis dedos aceitados nuevamente por su culito.

En verdad me resultaba muy placentero lo que estaba haciendo, y estaba segura de que Natalia lo estaba disfrutando.

Me volví a aceitar las manos, y volví a masajear tu cuerpo desde los pies hasta la nuca.

Sin que le dijera nada, cuando mis manos dejaron de tocarla, ella misma se dio vuelta quedando boca arriba.

El cuerpo de Natalia es hermoso, quizás era la primera vez que reparaba de esta forma en el cuerpo de otra mujer.

Esta vez comencé por sus pies, volviendo a masajear cada uno de sus dedos, las plantas y los tobillos, luego subí por cada una de sus piernas, hasta llegar a su entrepierna, que al igual que la mía, estaba completamente depilada.

Nunca en mi vida había estado tan cerca de la conchita de otra mujer, pero dejaría su zona más íntima para después.

Me volví a aceitar las manos, y masajee sus brazos, desde los hombros hasta la punta de sus dedos.

Natalia tenía los ojos cerrados, y en su cara se notaba que estaba relajada y disfrutando de mis masajes.

Luego le masajeé la panza, los costados del torso, y llegué a sus tetas, unas hermosas tetas en muy buena forma, y por supuesto sus pezones estaban duros como una piedra, parecía que no se bajaban nunca.

Era la primera vez que tocaba las tetas de otra mujer, y en verdad me resultó una sensación agradable, sobre todo por la suavidad de su piel, mi entrepierna ya hacía un rato, que había acusado recibo, y estaba segura de que ya había mojado mi tanguita.

Toqué por varios minutos sus tetas, pasando mis dedos por sus pezones qué seguían bien duras, hasta diría que me dio ganas de apretárselos.

Luego bajé por su panza, recorrí su pubis lampiño, y yendo con una mano por cada lado de su vulva, llegué hasta la parte interior de sus muslos.

Cuando volví a aceitarme las manos, Natalia separó levemente sus piernas, como dándome un mejor acceso a esa zona, y volví a subir mis manos desde sus muslos hasta su pubis, pero sin tocar su vulva.

Podía ver claramente, y a tan poca distancia, lo mojada que estaba su conchita, y seguramente al igual que yo en sus masajes, estaría deseando que mis dedos la recorrieran, que se deslizaran entre sus labios y que acariciara su clítoris hasta el orgasmo.

Natalia seguía con sus ojos cerrados, y yo sin ningún pudor, miraba cada rincón de su cuerpo, mientras mis manos se volvían a deslizar por su panza.

Natalia lo estaría disfrutando, creo que tanto como lo estaba disfrutando yo, que no terminaba de entender, que estaba sintiendo al tocarla.

Volví a repetir la rutina, empezando por sus pies, sus piernas, su entrepierna, su panza, luego sus brazos y sus manos, y terminé con suaves caricias en su cara.

Con uno de los paños que había sobre la mesita, me limpié el aceite que quedaba en mis manos, y como para darle fin al masaje, le hice unas caricias en la cabeza, entremezclando mis dedos en sus castaños cabellos, para mí es una de las sensaciones más placenteras, que me acaricien la cabeza, y supuse que para ella también lo sería.

Después de unos minutos de caricias, di por terminada la sesión, dejando de tocar su cuerpo.

Un momento después, Natalia abrió sus ojos.

-VICTORIA: ¿Cómo estuvo Naty?

-NATALIA: Increíble Vicky! Creo que han sido los momentos más placenteros de mi vida! No quería que se terminara! Me sentí tan a gusto qué me podría quedar así todo el día.

-VICTORIA: Me alegro que haya estado bien! Por mí falta de experiencia, me preocupaba que no te sintieras bien!

-NATALIA: Fue sensacional Vicky! Si no supiera que sos docente, diría que sos masajista! Y te voy a seguir siendo sincera, sentir tus masajes, tus manos recorriendo mi cuerpo, me relajo tremendamente, pero también me excitó mucho!

-VICTORIA: Me di cuenta lo mojada que estás!

-NATALIA: Empapada! No te voy a mentir, deseaba que me siguieras tocando, que me sacaras un orgasmo, pero sé cómo son las cosas y tengo que agradecerte lo que me has hecho sentir, creo que nunca sentí algo así.

-VICTORIA: ¿Querés que te deje un momento sola?

-NATALIA: Tranquila, no tengo apuro, cuando esté sola, voy a terminar esto!

-VICTORIA: Tenés un cuerpo hermoso Naty! Y en verdad me gustó masajearlo

-NATALIA: A mí me encantó que lo hicieras! Gracias Vicky por esto! Y ya sabes, cuando quieras un masaje, me avisás y te venís.

-VICTORIA: Gracias a vos corazón!

Natalia seguía desnuda, pero se había sentado en la camilla, yo me saqué el guardapolvo, y comencé a vestirme.

-VICTORIA: Ya me voy Naty, quiero llegar a casa antes de que llegue Nico.

-NATALIA: Claro corazón!

Se puso el guardapolvo que yo me había quitado, y me acompañó hasta la puerta, y como todas las veces, nos despedimos con un abrazo y un beso.

Salí del edificio y decidí caminar unas cuadras, necesitaba aclarar un poco mi panorama.

Había sido una hermosa experiencia, pero me sentía mal por ocultárselo a Nico, sentía que le estaba siendo infiel, aunque no se haya concretado un acto sexual como tal, tocar otro cuerpo y excitarme con eso, era suficiente para sentir que lo estaba traicionando.

Cuando le conté a Nico sobre Naty, no le dije que había masajeado mi cuerpo, menos lo que había sentido, con más razón, le tendría que ocultar lo que había pasado esta tarde, y eso me hacía sentir mal.

Llegué a casa, faltaba una un poco más de una hora para que llegara Nico, fui a nuestra habitación, me desnudé, al quitarme la tanguita vi lo mojada que estaba, y me masturbé recordando el cuerpo de Natalia, pensando en que seguía tocando sus tetas, pellizcando y chupando sus pezones, tocando su conchita, y haciéndola llegar al orgasmo.

Pero lógicamente luego me sentí culpable, había traspasado un límite que nunca creí qué cruzaría, el de estar con otra persona en una situación sexual.

No podía entender como en tan poco tiempo habían cambiado mis sensaciones corporales, en las fantasías o en los actos, tenía que controlar estos impulsos porque terminaría dañando a Nico y a nuestro matrimonio.

Todo este torbellino sexual que estaba sintiendo, no era una cuestión mía solamente, necesitaba todo el tiempo llevarlo al terreno de la relación con Nico, y creo que él lo agradecía, a pesar de que ya no somos tan jóvenes, Nico siempre está predispuesto, y en verdad lo disfrutamos los dos.

Los primeros días del mes de marzo, rendiría el último final de la carrera, y luego sólo me quedaría presentar la tesis.

Seguía con mis rutinas matinales de gimnasio y al regresar, tenía la necesidad de masturbarme, pero en esas ocasiones, llegaba al orgasmo pensando en todo lo que habíamos hecho en Brasil, en la sesión de depilación y en las deliciosas noches de masajes mutuos con aceite, incluso algunos días, ni siquiera llegaba a bañarme antes, y ya hacía tiempo que no miraba películas o videos.

Cuando comenzaron las clases, me volví a encontrar con mis simpáticas compañeritas, ni las vacaciones les habían cambiado el humor.

El primer día de clases, la directora nos reunió a todos los docentes, y nos informó que ya tenía presentados los trámites de jubilación, y que a más tardar en un par de meses, dejaría la dirección de la escuela.

Por supuesto con las compañeras empezamos a organizar, la reunión de despedida, la mayoría nos llevábamos bien con ella.

Llegó el día del examen final, el último de la carrera, y Nico me acompañó a la facultad.

Era una materia difícil, pero me había preparado bien, y casi una hora después de entrar a rendir, salí del aula con un ocho en la libreta.

Corrí a abrazar a Nico y ni siquiera hizo falta que le dijera que había aprobado.

Para festejar nos fuimos a cenar, y luego volvimos a casa y nos hicimos el amor.

Solo me faltaba entregar la tesis y defenderla, hacía ya unos meses que había comenzado a escribirla, y calculaba que en dos o tres meses más la tendría lista.

Los últimos días del mes de abril, nos juntábamos para cenar y despedir a la directora.

El primer día hábil de mayo, luego del feriado, se presentó en la escuela el nuevo director.

Continuará…

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