Angelika Grey, tremenda follada con una Pornstar
Juan siempre supo que el dinero podía comprar placer, pero nunca imaginó que podría comprar la devoción de una estrella mundial. En la habitación del hotel, las cámaras están apagadas, pero la fantasía está a punto de cobrar vida real. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar cuando la mujer de sus sueños le pide ser tratada como una puta?
ANGELIKA GREY
Antes de nada les describiré quien soy y cuál es mi situación sentimental y laboral. Me llamo Juan, tengo cuarenta y un años, soy propietario de una empresa que se dedica a la importación de todo tipo de cosas, desde pequeños productos que se venden en tiendas hasta grandes cargamentos de materia prima para la construcción de edificios, sobre todo trabajamos con países tan dispares como Estados Unidos, China o Qatar. La verdad es que las cosas me han ido bien y se podría decir que soy una persona bien posicionada económicamente, la mitad del año me lo pasó viviendo fuera de Madrid, donde resido oficialmente.
En lo personal estoy casado y tengo dos hijos, un chico y una chica de catorce y doce años respectivamente. Mi mujer es una preciosidad nacida en Rusia de treinta y tres años, por lo que cuando nació nuestro primer hijo apenas tenía diecinueve. Nos conocimos siendo muy jóvenes y desde entonteces hemos estado juntos, lo que no ha impedido que tengamos una relación totalmente abierta en lo que al sexo se refiere. En infinidad de ocasiones hemos compartido encuentros sexuales con terceras personas, tanto hombres, para complacerla a ella, como mujeres para complacerme a mí. Ella es consciente de que yo soy un mujeriego empedernido y que durante mis continuos viajes me acuesto con infinidad de mujeres, incluida mi secretaria personal María. Por supuesto yo también se que ella tiene algún amante que la complace durante mis ausencias. Dentro de la libertad que nos hemos dado, durante todos estos años hemos compaginado perfectamente nuestra vida familiar con nuestros hijos cuando estamos juntos.
Aquella semana María y yo estábamos en Nueva York manteniendo varias reuniones con empresarios de la ciudad. Como habitualmente durante nuestros viajes nos hospedamos en la misma habitación para poder trabajar y follar cuando nos apeteciera. Aquella noche después de follar en todas las posturas imaginables yo estaba sentado en una butaca mientras que María estaba de rodillas en el suelo chupándome la polla, sabiendo que me encanta correrme en su boca. Yo alternaba mi mirada entre las magnificas vistas a Central Park que teníamos y la pantalla del televisor, donde se reproducía una película porno donde dos tíos se estaban pasando por la piedra a Angelika Grey, una actriz porno que era una verdadera preciosidad y una máquina de follar. Era una chica de Rumania, con unas curvas increíbles y una melena larga justo hasta encima de su tremendo culo. Tenía unos ojos grandes y verdes, hacia unos años se había operado poniéndose unas grandes tetas, pero sin ser exageradas. La había visto en infinidad de escenas, desde mi dilatada experiencia como experto pornófilo desde la adolescencia, sabía que aquella chica era una de las actrices porno más extremas que había visto nunca, hacía de todo, sexo añal, corridas múltiples en su cara, lluvia dorada… Pero realmente no era lo que hacía, ya que muchas otras también hacen todo tipo de prácticas, sino como lo hacía, con verdadera devoción, se notaba que le encantaba lo que hacía y que lo disfrutaba, siempre con una sonrisa en los labios.
Desde que hacía años mi posición económica era más que holgada me había follado a infinidad de prostitutas, actrices porno y todo tipo, por decirlo de alguna manera, chicas de vida alegre. En lo que se refiere a las actrices porno, cuando alguna me pone especialmente cachondo le encargo a María que se ponga en contacto con ella directamente o a través de la productora para la que trabaje. María se ocupa de todo, desde pactar el precio hasta del traslado de las chicas allí donde estemos, todo se hace como si de una escena con un actor profesional se tratara, incluidos los rutinarios análisis que se hacen antes de este tipo de trabajo. Desde hacia tiempo había decidido que iba a hacer todo lo posible para follarme a aquella preciosidad que en ese momento veía en la pantalla del televisor recibiendo la leche de dos rabos en su cara. Miré a María y pensé que cuando me acabara el trabajito oral que me estaba haciendo le haría el encargo de localizar a aquella tremenda rumana. Un par de minutos después descargué mis huevos en la boca de María, ella tragó mi corrida dándome un gran placer. Aquella noche antes de irnos a dormir le encomendé mi cachondo encargo.
Un par de días después estábamos en el aeropuerto, donde teníamos que embarcar dirección a Paris, donde teníamos que pasar tres días antes de regresar a Madrid.
-¿Sabes quién está en Paris? –Me preguntó María mientras entrabamos en el pasillo hacia el avión.
-¿Quién?
-Angelika Grey.
-¿Me lo estás diciendo en serio?
-Claro que sí, has tenido suerte, ha dado la casualidad que tenía que rodar en Paris, así que he podido concretar un encuentro para esta noche, he reservado dos habitaciones, he supuesto que querrías disfrutarla solo.
-Joder María, eres la mejor. –Le dije dándole un beso en la mejilla- ¿A salido muy cara?
-Mejor no quieras saberlo, te has follado a putas de lujo que han costado diez veces menos. –Me contestó sonriendo.
Aquella tarde durante la reunión que mantuvimos con dos empresarios parisinos mi cabeza estaba más en aquella noche en la habitación del hotel que en la sala donde nos encontrábamos.
Serian algo menos de las nueve cuando llamaron a la puerta, María abrió y efectivamente se trataba de Angelika. Yo las observaba sentado en el sofá, se saludaron con un par de besos y la chica le dio su chaqueta. Vestía un vestido corto y ajustado que resaltaba sus grandes y siliconadas tetas, en los pies calzaba unos zapatos con un tacón de vértigo, vamos, el uniforme de puta de lujo de toda la vida. Sacó un documento que le enseñó a Martina y pude ver que ella afirmaba con la cabeza corroborando que todo estaba en regla, inmediatamente después se acercaron a mí para que me la presentara.
-Juan, te presento a Angelika, por supuesto ya sabes a que ha venido. –Me dijo María cogiendo a la chica por el brazo como si me la estuviera ofreciendo.
-Por supuesto que se a lo que ha venido. –Le respondí poniéndome en pie dándole dos besos a Angelika, mirándola a continuación de arriba abajo.
-Bueno, yo me voy a mi habitación, ya sabes que si en algún momento quieres que me apunte solo tienes que llamarme. –Me dijo María humedeciéndose los labios con la lengua, saliendo a continuación de la habitación.
-¿Te gusta lo que ves? –Me preguntó la chica sonriendo en un más que aceptable castellano mientras movía las caderas al compas de la suave música que sonaba mientras se acariciaba las tetas por encima del vestido.
-Ufff me encanta lo que veo, estas buenísima. –Le respondí acariciándole el culo con una mano mientras que con la otra le metía dos dedos en la boca que ella chupo con devoción- Dios, que labios tienes, estoy deseando que me la chupes.
-Anda, siéntate en el sofá y sácate el rabo que te lo voy a chupar hasta que te corras en mi cara.
Las palabras de aquella zorrita hicieron que la polla se me pusiera dura a más no poder, me senté, desabroché el cinturón de mi pantalón y lo abrí liberando mi polla de los bóxers que la oprimían dejándola al aire, rígida como una barra de hierro. Angelika se puso de rodillas en el suelo, escupió sobre mi glande y empezó a chupármelo succionándolo con fuerza dándome un inmenso placer, poco a poco fue ensalivándome la polla metiéndosela cada vez más en la boca hasta que la tuvo toda dentro. Durante un par de minutos me la estuvo chupando subiendo y bajando su cabeza, tragándosela hasta la base para a continuación volver a subir hasta el capullo. No solo era el brutal placer que me estaba dando con su boca, si no que había visto a aquella puta chupar tantas pollas en sus películas porno que su mamada me estaba excitando de sobremanera.
-¡Eso es pedazo de puta chúpamela! ¡Joder, que gusto me estás dando! ¡Vamos sigue así, sácame toda la leche!
La chica siguió chupándomela en una demencial y ensalivada garganta profunda tragándose mi rabo hasta los huevos, hasta que mis piernas empezaron a tensarse anunciando la placentera corrida que estaba a punto de pegarme, por un momento pensé en correrme en su boca, pero decidí que no podía perderme la visión de su preciosa cara llena de los chorros de mi semen.
-¡Haaaa! ¡Haaaa! ¡Puta, no puedo más me corro! –Grite mientras le apartaba la cabeza con una mano sacándole la polla de la boca mientras que con la otra me la cascaba.
-¡Si vamos, córrete en mi cara! Soy tu puta, lléname la cara y la boca de leche caliente. –Me dijo abriendo la boca sacando la lengua.
-¡Joder que guarra eres! ¡Toma, toma corrida! ¡Haaaaa!
Los chorros de mi blanco y espeso semen salpicaron su preciosa cara y su lengua, pringando incluso su pelo, estaba tan excitado que mi corrida fue larga y abundante dándome un gran placer. La chica sin dejar de sonreír trago gustosamente todo el semen que cayó en su boca, después me chupo y lamió la polla dejándomela limpia y brillante con su saliva.
-Eso es, buena zorrita, límpiamela bien con la lengua.
-Umm, no hay nada que me guste más que el sabor a semen, me encanta mi trabajo, por eso me paso el día follando y chupando pollas. –Me dijo dándome los últimos lametazos en la polla haciendo que recibiera las últimas descargas de placer.
-Lo dicho, menudo pedazo de guarra estas hecha. –Le dije sacudiéndomela en su cara.
-En seguida vuelvo. –Me dijo poniéndose en pie dirigiéndose al servicio.
Me guarde la polla y mientras ella estaba en el servicio abrí una botella de champan ofreciéndole una copa cuando volvió.
-Perdona que haya ido tan directo al grano cuando has llegado, la verdad es que he esperado tanto este momento que estaba muy excitado.
-No pasa nada, y espero que sigas excitado, la noche es larga. –Dijo sonriendo dando un sorbo de su copa mientras nos sentábamos en el sofá.
-De eso puedes estar segura. Supongo que es una pregunta muy típica, pero, ¿Cómo te metiste en esto?
-La verdad es que si, es muy típica, pero no me importa responder, la verdad es que la mayoría de chicas de Europa del este que se meten en el porno o se prostituyen lo hacen por necesidad, pero ese no es mi caso en absoluto, mi familia está muy bien posicionada, a mis padres casi les da algo cuando se enteraron de lo que hacía. La verdad es que me metí en el porno por puro vicio, ya muy jovencita me encantaba follar. A los diecinueve años trabajaba de secretaria en una multinacional, no había día que no acabara follando con algún tío, desde los becarios hasta el jefe, en aquella época ya era la viciosa que soy hoy, solo pensaba en meterme pollas a todas horas, por supuesto el porno me encantaba, así que decidí acudir a un casting. Me follo un tío con una polla enorme, me dio tanto placer que me corrí varias veces como una perra en celo, me gusto tanto el mundo del porno y todo lo que lo rodeaba que continué rodando una escena tras otra, y así me he pasado los últimos siete años.
-He visto ese casting del que hablas en infinidad de veces, aquel tío te dio duro, ¿Has pensado alguna vez en la de millones de hombres que en todo el mundo se hacen pajas mirándote?
-Claro que sí, y eso me excita muchísimo, me hace sentir muy puta.
-Algunas actrices porno no quieren que las definan como putas porque dicen que ellas no follan con cualquiera, sino con actores profesionales como ellas.
-Eso es una chorrada, eso lo dicen porque se sienten mejor pensando eso, yo no me avergüenzo de lo que hago, follo por dinero y lo hago delante de una cámara, mientras que la mayoría de las chicas que se prostituyen lo hacen más discretamente, como no me voy a considerar una prostituta, de hecho me excita muchísimo que me llamen puta o prostituta.
-Y dime, ¿Fuera de los rodajes tienes mucho trabajo?
-Mucho no, muchísimo, ni te puedes imaginar con la de políticos, actores y futbolistas que he follado, les excita tirarse a una actriz porno.
-Puedes creerme que los entiendo perfectamente. –Le dije mirándole sus grandes y perfectas tetas.
-Bueno, dime, ¿Qué es lo que quieres hacer conmigo? –Me preguntó dejando la copa en la mesita que había junto al sofá.
-Ufff, quiero hacerte de todo, de momento ponte de pie y quítate el vestido.
Angelika se puso de pie como le había pedido y bailando sinuosamente se quitó el vestido quedándose solo con un minúsculo tanga y los zapatos puestos. Durante unos segundos se acaricio el coño por encima de la tela del tanga, después se lo quitó y pude ver su rasurado coño, aquel coño por el que tantas y tantas pollas habían pasado y por el que millones de hombres querrían pasar.
-Uffff, tengo el coñito chorreando. –Dijo acariciándoselo sin dejar de mover las caderas.
Sin dejar de mirarla me quite la ropa y en unos pocos segundos estaba sentado en el sofá con la polla totalmente empalmada.
-Joder, me pones la polla como una barra de hierro.
-Te excita que te chupe la polla ¿Verdad? –Me preguntó poniéndose de rodillas dándome un lametón en el rabo.
-Estas de broma, me encanta, y lo que más me gusta es que me hagan una buena garganta profunda.
-Pues estas de suerte, por que como bien sabrás una de mis especialidades es tragármelas hasta los huevos, así que ya lo sabes, fóllame la boca bien follada.
-Te aseguro que eso no va a hacer falta que me lo repitas.
Me cogí la polla con una mano por la base, con la otra la cogí por detrás de la cabeza y de un golpe se la clave en la boca hasta la garganta haciendo que se atragantara y soltara gran cantidad de saliva.
-Eso es, buena putita, ensalívamela bien, así bien mojada.
Ella, como la buena chupa pollas profesional que era, no paraba de salivar y escupir, durante un buen rato le estuve taladrando la boca retorciéndome de placer hasta que decidí que había llegado el momento de metérsela en su glorioso coño.
-Anda ven aquí, siéntate sobre mi quiero follarte el coñito.
La chica se puso en pie y se sentó sobre mí metiéndose mi polla en el coño dejando sus tetas a la altura de mi boca. Empecé a chuparle sus grandes pezones notando que los tenia duros y erectos, lo que me indicó que ella también estaba muy excitada. Con mi mano derecha la cogí por el culo y acompañé el movimiento de sus caderas acelerando el ritmo de mi follada en su coño.
-¡Haaaa! ¡Qué gusto! Joder para ser puta tienes el coño súper estrecho, ¡Dios, que placer me estás dando!
-Eso es semental, dame duro, fóllame mi coñito de puta, joder, como me gusta ser tan guarra. –Dijo entre suspiros.
Gracias a mi corrida anterior aguante como un campeón y me estuve follando aquella golfa un buen rato, disfrutando de su húmedo coño, hasta que note que arqueaba la espalda y se tensaba moviendo las caderas con furia.
-¡Si, si! ¡Me voy a correr como una perra!
-Yo también, ¡Joder que gusto!
-¡Vamos pedazo de semental, lléname el coño con tu leche caliente! ¡Inúndame, quiero tu semen en mi coño!
La cogí fuertemente del culo con las dos manos y le clavé la polla lo más profundo que pude, apreté los dientes y estallé en una intensa corrida llenándole el coño de leche mientras que ella gemía corriéndose también.
-¡Haaaa! ¡Qué rico correrme en tu coño!
-¡Dios! Me encanta que me llenen el coño de leche. Que corrida más rica me he pegado.
Angelika movía sus caderas en cortos y lentos movimientos, estuvimos así un buen rato sintiendo la humedad de nuestros fluidos, recibiendo los últimos espasmos de placer. Después entramos en el servicio y nos dimos una ducha los dos juntos.
Salimos vestidos con unos albornoces del hotel y pedí que nos subieran la cena. Durante más de una hora estuvimos charlando. Me contó que era hija única y que sus padres finalmente habían aceptado a lo que se dedicaba. Una vez habíamos recuperado fuerzas volvimos al tema del folleteo, que al fin y al cabo era por lo que estábamos allí.
-Y dime, ¿Te has hecho muchas pajas viendo mis escenas?
-Pues la verdad es que no muchas, por suerte estoy bien posicionado y siempre tengo alguna chica con la que descargar tensiones, ya me entiendes, un poco de todo, putas, modelos y sobre todo chicas que quieren un buen contrato o ascender socialmente, María tiene hasta lista de espera para que me las pase por la piedra.
-¿Y qué diferencia hay entre esas chicas y yo? Que directamente cobro por follar.
-Pues supongo que simplemente que lo que hacen ellas es más discreto, aunque en el fondo es lo mismo. Pero no creas que las juzgo, yo si fuese una tía buena haría lo mismo, claramente preferiría sollarme las rodillas chupando pollas en los despachos antes que sollarmelas fregando suelos un montón de horas a la semana por una mierda de sueldo.
-Estoy totalmente de acuerdo, además si eres una cachonda como yo incluso te lo pasas bien.
-Me pone cachondisimo cuando hablas de lo guarra que eres y como disfrutas siéndolo.
-Hablando de hacer guarradas, vuelvo a estar cachonda, anda vamos a la cama y me revientas a pollazos.
-Ya puedes estar segura que lo voy a hacer, te voy a follar hasta que no me salga ni una gota de leche.
-Dime, ¿Hay algo que desees hacer conmigo? ¿Alguna guarrada? Ya sabes que soy una chica muy complaciente y que me encanta hacer de todo.
-Joder, como me estas poniendo. La verdad es que no quiero que te vayas de aquí sin metértela por el culo, es algo que estoy deseando hacer desde que te vi por primera vez en una escena.
-Cariño, eso ya lo daba por supuesto, vamos, dime algo realmente guarro, algo que quieras hacerme.
La verdad es que aquella zorrita me estaba poniendo cachondo a más no poder. Por mi calenturienta cabeza empezaron a sucederse las veces que había visto a aquella puta follando en infinidad de escenas porno, buscando algo realmente fuerte para hacer con ella, hasta que recordé una escena donde seis tíos después de fallársela de todas las maneras posibles la pusieron de rodillas en el suelo y se mearon sobre ella mientras se masturbaba.
-De acuerdo, como te he dicho lo primero que quiero hacer es darte por el culo, y después de correrme en tu cara mearme encima de ti.
-Uffff, me acabas de poner más cachonda de lo que ya estaba, me encanta masturbarme mientras se me mean encima.
Nos levantamos y nos acercamos a la cama, nos quitamos los albornoces quedándonos totalmente desnudos, me quede de pie mientras que ella se arrodillaba y me hacia una limpieza de sable poniéndome la polla dura como el acero. La verdad es que me han hecho miles de mamadas pero en ese momento no podía recordar a una sola chica que la chupara tan bien como aquella zorrita.
-¡Dios! ¡Que boca tienes! Eso es, trágatela entera. –Le dije cogiéndola con las dos manos de la cabeza clavándole el rabo en la boca, haciendo que se atragantara y soltara gran cantidad de saliva que cayó por su barbilla mojándole las tetas. Aquella visión me puso tan cachondo que decidí parar ya que no quería correrme aun.
-Ve aquí pedazo de guarra que te voy a dar por el culo hasta reventar de placer. –Le dije totalmente desatado ayudándola a ponerse en pie y colocándola sobre la cama con el culo en pompa. Después me arrodillé detrás de ella, le abrí el culo y escupí sobre aquel agujero que estaba a punto de follarme. Hundí mi cabeza en su culo lamiéndoselo, hundiendo mi lengua lo más adentro que podía, estuve así un rato, lamiéndole también la raja del coño haciendo que se retorciera de placer.
-¡Eso es cabrón! ¡Lámeme toda! ¡Joder que gusto!
-Ahora te vas a enterar de lo que es bueno zorra.
Me puse en pie y le metí dos dedos en el culo para acabar de abrírselo, después me cogí la polla y se la metí, primero hasta la mitad, para un par de segundos después clavársela hasta los huevos.
-¡Eso es! ¡Fóllame como a una perra! ¡Rómpeme el culo!
-¡Haaaa! ¡Si, si, joder que gusto!
El pensamiento de que estaba enculando a la actriz porno más deseada del planeta me estaba volviendo loco, cada vez la envestía con más fuerza, aguante todo lo que pude alargando aquel placer hasta que ya no pude mas.
-Ven aquí pedazo de cerda que me voy a correr, arrodíllate, abre la boca y saca la lengua. -Me la casqué unos segundos y los chorros de mi semen empezaron a caer sobre su lengua y mofletes- ¡Dios que gusto! Que morbo me da correrme en tu cara. –Le dije soltando un último chorro de leche dentro de su boca que ella trago gustosamente.
-Ummm como me gusta tragarme una buena corrida, estaría todo el día tragando semen. –Me dijo lamiéndome la polla dejándomela limpia y brillante.
-Ven aquí pedazo de puta, que ahora te vas a tragar otra cosa que no es semen precisamente.
La cogí del pelo y tire de ella haciendo que gateara hasta el servicio, hice que se colocara de rodillas en el amplio plato de ducha, me cogí la polla y apunte a su cara, ella realmente ansiosa abrió la boca y sacó la lengua mientras se masturbaba con furia.
-Vamos, méate en mi cara, dame una buena ducha calentita.
Empecé a mearme en su boca, mi meada salía por la comisura de sus labios mojándola entera, apunté más arriba mojándole también el pelo. La visión de aquella golfa toda mojada por mi meada era de lo más excitante. Ella seguía masturbándose con su mano derecha mientras que con la izquierda se estrujaba las tetas alternativamente.
-¡Haaaa! ¡Haaaa! ¡Me corro joder! ¡Me corro! –Grito estallando en un brutal orgasmo entre espasmos de placer mientras los últimos chorros de mi orina caían sobre su cara.
Me sacudí la polla en su lengua y después nos dimos una ducha. Salimos y nos echamos a dormir. Cuando nos despertamos llamé a María y repetimos todo lo que habíamos hecho la noche anterior para poder grabarlo y quedármelo de recuerdo, aunque tenía claro que aquello lo íbamos a repetir más pronto que tarde.
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