Xtories
Gaysnov 2022

Dominado en el gimnasio (1)

El vestuario se vacía, pero la tensión se densifica. Él solo quería ducharse, pero la mirada del hombre mayor lo atrapó. Ahora, entre el riesgo de ser visto y la voz autoritaria que le ordena arrodillarse, Martín descubre que su cuerpo obedece a instintos que creía desconocer.

martin41K vistas9.6· 19 votos
Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

Dominado en el gym (1)

Hola a todos. Mi nombre es Martín, tengo 25 años, soy un chico moreno, de pelo corto, no muy alto, 1'70 más o menos, pero con buen cuerpo, marco mis abdominales y estoy lo que llaman "definido", pues llevo años yendo al gimnasio, dónde comienza está historia.

Como cada tarde, al salir del trabajo fui directo al gym, es un gimnasio comercial, en el que hay mucha gente pero al final apenas conoces a nadie.

Tras un par de horas entrenando sin nada reseñable, fui al vestuario a ducharme. Las duchas están abiertas, de tal modo que mientras te cambias puedes ver a la gente que se está duchando.

Y eso fue lo que ocurrió. Mientras yo me quitaba la ropa, mi mirada se fijó, en exceso por lo que descubrí después, en un hombre de unos 40 años, muy fuerte, mucho más grande y alto que yo, con pelo en el pecho y la barriga y, lo más llamativo, una enorme polla aún estando flácida.

El salió de la ducha con su toalla al hombro sin que yo pudiese quitar mi mirada de él. Su mochila se encontraba justo en el banco al lado del mío. Pude ver cómo se le dibujaba una sonrisa cuando nos cruzamos, yo de camino a la ducha y él a su banco.

Era tarde ya por lo que apenas éramos cuatro personas en el vestuario. Cuando salí de la ducha él seguía allí aún sin camiseta y mirándome de reojo.

-¿Te gusta lo que has visto?- me preguntó acercándose a mi mientras yo me secaba.

-¿El..el que?- pregunté balbuceando.

-¿Ahora vas hacerte el tímido?-

-Yo... Yo lo siento...no miraba nada-

-¿Vas a negarme que no dejabas de mirarme la polla mientras me duchaba?- dijo enfadado.

-No...bueno solo fue un vistazo-

-¿Un vistazo? No me quitabas ojo-

-Yo... Soy hetero- respondí sin saber por qué.

-Jajaja nadie te ha preguntado. Pero creo que eso que tienes entre las piernas no opina lo mismo-

Mierda era cierto, se me estaba empezando a poner dura.

Instintivamente me tape con la toalla.

-Tranquilo no hace falta que te tapes, es demasiado pequeña para que nadie la vea- dijo riendo.

Justo en ese momento los dos chicos que quedaban en el vestuario se fueron y nos quedamos solos.

-Esta es tu oportunidad - me dijo

-¿De qué?- pregunté cortado.

-Se verme la polla de cerca. Vamos pidemelo-

-No...yo no quiero-

-¿Seguro? Es tu única oportunidad, ahora o nunca-

-No... no quiero- dije cada vez menos convencido.

-Esta bien, me habré equivocado contigo- dijo volviendo a su banco.

Acabó de vestirse, mientras yo hacía lo mismo y se dispuso a irse, pero al pasar por mi lado yo le detuve.

-Espera- dije

-Es tarde. Te dije que era tu única oportunidad-

-Yo... Lo siento...quiero verla-

-Te voy a dar otro oportunidad, pero será la última vez. Arrodíllate y dime qué eres una mariquita y que deseas ver mi polla-

Mis ojos se abrieron asustados, pero mi polla respondió poniéndose aún más dura. Me quedé inmóvil.

-3...2...- empezó a contar.

Me arrodillé antes del uno.

-Quiero ver tu polla- dije

-No, así no. Dime lo que eres y cuánto lo deseas-

Por alguna razón me estaba poniendo cada vez más cachondo, la situación me estaba superando.

-Soy un pequeño mariquita y me muero de ganas de verte la polla- respondí con mi mirada clavada en el suelo y muy poca voz.

-Muy bien mariquita. Pues tú mismo, saca tu regalo-

Con mis manos desabroché su pantalón, lo baje por debajo de su culo y me quedé embobado viendo aquel bulto bajo el bóxer.

-¿Ves mariquita? Así es como tenemos la polla los hombres. Vamos baja el boxer-

Asentí hipnotizado y con mis manos tiré de la goma y lentamente descubrí aquel enorme rabo.

-¿Te gusta lo que ves?-

-Sí, me gusta-

-Puedo aún no está dura ¿Quieres ver cómo se pone, putita?-

-Sí-

-Puedo dime lo que eres y pídeme que te deje tocarla-

-¿Y si viene alguien?- pregunté volviendo en mí por un segundo.

- Pues te verán de rodillas con mi polla en tus manos. La clase de spinning termina en quince minutos, yo me daría prisa-

-Soy...soy una putita -dije- ¿me dejas tocar tu enorme polla?-

-Esta bien putita, ponme dura la polla-

Mis manos se lanzaron sobre su miembro y comencé a masturbarle lentamente. En un par de minutos su polla estaba completamente dura y había crecido aún más. La sujetaba con mis dos manos y aún sobresalía un buen trozo por encima y mis dedos no se llegaban a juntarse sobre su tronco.

-Ahora ya está dura putita ¿Qué te parece?-

-Es enorme, nunca había visto una así de grande- dije mientras me levantaba del suelo.

-¿Qué haces puta?¿Quién dijo que podías levantarte?-

-Es que... va a llegar gente-

-No voy a quedarme así puta. Por esta vez voy a ser bueno y no te haré comerme la polla aquí. Pero no te vas a casa hasta que yo me corra. Vístete y vamos a mi coche-

Sin atreverme a protestar me puse mi camiseta justo antes de que entrasen tres chicos que venían de spinning.

Salí del vestuario y le seguí en silencio hasta su coche, me subí en el asiento del copiloto y arrancó sin decirme a donde íbamos.

Cinco minutos después estábamos en un polígono a las afueras, conocido por ser la zona de prostitución de la ciudad.

-¿Es aquí donde trabajas verdad, puta?-

Me quedé en silencio totalmente cortado.

-Desnudate, sal del coche y vas hasta aquella farola. Cuando llegues allí vuelves y te comportas como la puta que eres-

Estaba totalmente paralizado, lo único que parecía funcionar en mi era mi polla que seguía más dura que nunca.

-No me hagas enfadar o te dejo aquí tirado y no vuelves a ver mi rabo en tu vida. No me gusta repetir las cosas-

Me deje llevar por mi polla y me quite la ropa. Salí del coche y fui casi corriendo hasta la farola y regresé al coche.

-Asi no puta. Hazlo bien, muévete, haz que te desee-

Regresé a la farola y volví al coche caminando lentamente, nervioso pero muy cachondo, moviéndome inmitando el caminar de una puta.

-Hola cariño- dije al llegar a su ventanilla.

-¿Qué quieres puta?- me dijo

-Tu rabo ¿Quieres una mamada?- dije

-¿Así que quieres chuparme la polla, puta?-

Asentí.

-Esta bien pero no pienso pagarte. Sube puta-

Me subí en el asiento del copiloto de nuevo a toda velocidad para que nadie me viese.

-¿A que esperas, puta? Empieza a mamar-

Me agaché y saqué de nuevo su rabo del pantalón. Había tenido alguna experiencia chupando pollas hace años, pero hacía mucho tiempo y no eran de semejante tamaño.

Me la llevé a la boca como pude, apenas me entraba, chupaba la punta y recorría el tronco con mi lengua. Trataba de meterme cada vez más trozo en la garganta mientras con mis manos le masturbaba.

-No lo haces mal puta. Se nota la falta de experiencia pero lo arreglas con las ganas de chupar- dijo

Unos minutos después sonó un teléfono.

-Es el tuyo- dijo acercándome mi móvil.

-Es mi novia- dije apartandolo.

-¿Novia?¿En serio? Jajaja. Cógelo, no se hace esperar a una novia- dijo aceptando la llamada y dándome el teléfono.

-Ho...hola cariño- dije

-¿Dónde estás? Es tarde-

-Sí, perdona se me ha hecho tarde en el gym. Salgo ahora para allí-

-Era para ir preparando la cena-

-Dile que tú ya estás cenando jajaj-dijo él

-¿Qué dices cariño?- dijo mi novia.

-Nada nada, ha sido un chico aqui en el vestuario-

Mientras hablaba no dejaba de masturba y chupar su polla. El agarraba mi cabeza y metía su rabo en mi garganta cuando mi novia hablaba.

-Vete cenando cariño. Yo voy ahora-

-Vale mi amor. No tardes mucho, te quiero-

-Te quiero-

-Jajaja que tierna eres puta. Vamos haz que me corra para volver con tu novia con tu boca llena de mi leche-

Seguí chupando aún más cachondo todavía. Hablar con mi novia mientras le hacía una mamada a un desconocido me había puesto a mil.

-Mirame- dijo tirando de mi pelo y colocando mi móvil frente a mi cara.

-¿Qué haces?- pregunté

-Ver fotos de tu novia. Tengo intriga de ver si está buena-

Sin que pudiese responder empujó su polla de nuevo a mi garganta.

Yo chupaba mientras el miraba mi móvil que se había desbloqueado con el reconocimiento facial.

-Joder si que está buena-

-Grachhhiash- respondí

-¿A quien se folla?-

-¿Qué? A nadie. Bueno a mi-

-Venga ya. Si eres una marica y la tienes enana, es imposible que una tía tan buena se conforme con esa polla de mierda-

-Yo... No...se. Solo folla conmigo-

-Que tú sepas, putita. Seguro que se está follando a alguien con buena polla, se lo merece ¿No crees?-

Ver a mi novia con otro era una de mis más intimas fantasías, que decidió salir a flote.

-Sí, se lo merece-

-Claro que sí puta. Las dos os merecéis una buena polla que os folle ¿Verdad?-

-Sí, lo merecemos-

-¿Quieres que te folle?-

-Sí, sí por favor-

-Lo haré putita. Pero hoy no, no queremos hacer esperar a tu novia. Vamos chupa hasta que me corra y luego dale un besito a esta zorrita con sabor a mi leche-

-Haz que me corra mientras veo fotos de tu novia en bikini. Menudas tetas tiene joder-

-Demasiada mujer para un pocohombre como tú-

A cada comentario yo me ponía más cachondo y chupaba con más ganas.

-Me corro puta. Más te vale que no se te salga ni una gota, no quiero ni una mancha en mi coche-

Agarró mi cabeza y me folló la boca hasta llenarme de leche. Tuve que hacer un gran esfuerzo para poder tragar toda aquella leche.

-Muy bien putita. La próxima lo harás mejor aún y puede que te folle-

-Gracias...yo...bueno-

-¿tu qué? Ah qué quieres correrte jaja-

Asentí con mi cabeza.

-Aqui dentro ni de coña puta. Si quieres correrte sal del coche-

Dude un momento.

-Vamos tu novia espera y yo tengo que irme-

Salí del coche y empecé a masturbarme rápidamente. No dure ni diez segundos antes de correrme en el suelo.

-Que rápida puta. Chupa lo que te ha quedado en la pollita esa que tienes y sube-

Obedecí y me subí al coche. Traté de ponerme mi ropa pero me detuvo.

-Estas bien así puta-

Hicimos el camino de vuelta hasta cerca del gimnasio, el morbo de poder ser visto desnudo hizo que mi polla se pusiese dura de nuevo.

-Veo que te gusta ir desnuda puta-

Mi cara se puso roja de vergüenza.

-Bueno puta, hora de irse. De ti depende si esto ha sido solo una experiencia o quieres ser mi puta de forma habitual. No contestes ahora, tienes mi número en tu móvil. Si aceptas ser mi puta tienes hasta mañana por la mañana para enviarme una foto vestida solo con un tanga de tu novia. Adiós puta- dijo lanzando mi ropa y mi mochila por la ventana.

Me baje rápido del coche. Por suerte el gimnasio estaba en una zona bastante apartada y no pasaba nadie en ese momento. Me vestí y me subí a mi coche.

De camino a casa mi cabeza era un volcán, dando vueltas a lo que había hecho y a la propuesta, cosa que no mejoro al llegar al piso.

-Hola cariño- me dijo mi novia dándome un beso.

-Hola amor- dije

-Te sabe rara la boca ¿Qué has comido?-

(Una polla enorme pensé)

-El batido de proteínas supongo- dije

-Pues no te digo a lo que sabe jaja-

Ignoré el comentario pues no tenía salida buena para mí.

Cenamos tranquilamente y vimos un poco la televisión hasta que ella se quedó dormida. Me levanté con cuidado de no despertarla, fui a la habitación en silencio, me quite la ropa, cogí un tanga del cesto de ropa sucia, mire mi móvil dónde había una conversación que ponía:

-Hola putita-

Me saqué una foto frente al espejo y envié.