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De Compras

La tienda estaba cerrando, pero la dependienta lo dejó pasar. Lo que no esperaba era que su 'urgencia' por comprar unos pantalones se convirtiera en una necesidad mucho más urgente y prohibida, donde la edad y la jerarquía se desdibujaban bajo el peso del deseo.

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De compras

Esto me ocurrió hace unos días, trabajo como técnico y tengo que viajar por todo el país, no es mucho pero cada un cierto tiempo me ausento de mi ciudad unos días, esta vez estaba hospedado en un hotel bastante céntrico de una ciudad muy conocida, como creía que la cosa iba para dos días no me había traído demasiada ropa. Como la ley de murphy está al acecho cuando menos se lo espera uno zasss!! uno de mis pantalones se rompió al agacharme y el otro en la lavandería.

Salí del hotel con la intención de comprar uno de forma rápida que por lo menos me hiciese el apaño para el día siguiente que era domingo, ya era tarde y creí que no iba a encontrar nada abierto, pero una tienda de ropa que había casi enfrente del hotel me dio un poco de esperanza para solucionar el entuerto.

Tuve que cruzar la calle corriendo porque vi que la dependienta estaba intentando bajar el cierre, cuando estaba por la mitad de su ruidoso recorrido planté un pie en el escalón de la entrada, pero un «lo siento ya estoy cerrando» me quitó la sonrisa de la cara, ella lo debió notar porque al decirle que era una urgencia y explicarle el tema me dejo entrar.

Al entrar bajó el cierre al completo y me dijo que luego saliese por la puerta que daba al portal del edificio, yo lógicamente no puse ningún tipo de objeción dado que esa mujer me estaba haciendo el favor del siglo.

Cuando me fijé en ella me quede sorprendido, era una mujer que estaría entre los 60 y los 65 pero con un cuerpo y una forma de vestir que parecía que aun no había llegado a la cuarentena, ¡como se conservaba la mujer!, ya quisiera yo llegar así a su edad que aun me faltaban unos 20 años por lo menos y ya me veía peor.

Ya cuando entablamos conversación le conté mi percance un poquito mejor y me dijo que también arreglaban ropa, me quedé sorprendido, pero también me avisó que no era tan instantáneo como comprar uno, aun así me mandó a un probador y me dijo que me lo quitase para ver que se podía hacer, tuvimos que cruzar toda la tienda para ir al probador yendo ella delante de mi, sonará mal pero yo me fui fijando en ella todo el rato, le hice la radiografiá del día y puedo decir que la mujer estaba estupenda, iba vestida muy juvenil con una falda de esas que imitan cuero que solo llegaba a medio muslo y que le hacían un culo precioso, sin una sola arruga ni marca de ningún tipo(parecía que había nacido con la falda puesta), y un jersey súper ajustado que dibujaba unas tetas bastante abundantes y perfectas que desde atrás se notaban enfundadas en un sujetador por las marcas de las tiras, en sus piernas una medias negras y unos zapatos que sin ser muy altos le provocaban unos andares muy sexys, era una mujer muy guapa con un pelo por los hombros, mechas rubias y ceniza, ondulado y unas gafas rectangulares muy finas que le daban un aire mas juvenil aun.

Solo con verla aquel corto espacio de tiempo me la imaginaba de todas las formas posibles y eso me provoco una erección que traté de controlar pero no pude, hacia mucho que no tenia sexo y eso se tenia que notar, y vaya si se notaba.

Me dijo que me quitara los pantalones para ver si tenían arreglo y así lo hice no sin antes cerrar la cortinilla, el pantalón me quedaba muy ajustado así que al hacer fuerza para bajarlo se bajo también la ropa interior saltando mi miembro como un resorte en todo su esplendor, ella se había quedado fuera esperando, cuando ya tenia una de las piernas quitada gire la cabeza hasta que mi mirada fue al espejo que había dentro y la vi en el pasillo a través de la pequeña abertura que tenia la cortina al no llegar del todo al final, estaba mirando fijamente a mi erección mientras se pasaba la lengua por los labios, levantó un poco la vista hasta que nuestras miradas se cruzaron y ella esbozó una tímida sonrisa.

Dado que no había visto ningún rechazo (mas bien lo contrario) al mirar mi miembro que ya estaba como un hierro, decidí sacarme el pantalón con ropa interior incluida y darle el pantalón abriendo un poco la cortina pero sin taparme demasiado, tanto es así que mi miembro salio de la cortina también y que ella miró con todo descaro mientras cogía mi ropa, no se si seria a posta pero el pantalón se le cayó al suelo y se agachó delante de mi a recogerlo, al agacharse lo hizo poniendo una rodilla en el suelo y dejando la otra flexionada, en esta postura la minifalda se subió casi a sus ingles dejando a la vista unas braguitas negras diminutas, casi transparentes, y la parte descubierta de los muslos donde las medias no llegaban, ahora era yo el que mojaba los labios mientras nos mirábamos, aquella posición de rodillas ante mi, enseñándomelo todo por no cerrar las piernas lo mas mínimo y mirándome fijamente a los ojos parecía una escena de sumisión digna de las 50 sombras de grey.

Ella volvió a la realidad y me hizo volver a mi también como si nos diesen a un interruptor y pidiéndome perdón por haber dejado caer el pantalón al suelo, yo como un tonto no sabia que decir y si taparme o no, solo acerté a decir un «no importa ha sido un placer» a lo q ella se dio la vuelta con una sonrisa en la cara y se alejo por el pasillo diciendo «espero que no se me vuelva a caer» y yo espetándole un «yo espero que si».

Aquello me dejó pensativo, lo que había visto me puso mas cachondo y decidí echar toda la carne en el asador, lo único que podía perder era que me echara de allí a patadas, pero por lo que había comprobado no iba a ser así, mientras ella estaba trasteando en la trastienda yo decidí darme unas cuantas sacudidas para que se pusiera mas grande y gorda si cabe, ya tenia los 18 cm en todo su esplendor, tan duro estaba que hasta me dolía pero no quería que se bajase a ver que pasaba con aquella señora.

De pronto la escuche venir por el sonido de sus tacones y me acerqué a la puerta del probador para verla, me di cuenta del bamboleo que le hacían las tetas al caminar y eso me la mantenía mas dura aun, hasta que fijándome mejor me di cuenta que ya no solo era el balanceo sino que también veía que los pezones querían salir del jersey, la muy puta se había quitado el sostén, así que parecía que la señora quería guerra, me agarré la polla con una mano y la sostenía con un pequeño vaivén para que siguiera firme como el hierro, ella me fue a dar el pantalón sin dejar de mirar mi polla y esta vez si me fije que soltó el pantalón un poquito antes de tiempo para que cayese al suelo, volvió a agacharse para recogerlo pero esta vez sin poner la rodilla en el suelo, sino que se puso de cuclillas y con las piernas abiertas dejando a la vista absolutamente todo, la jodía se había quitado también las bragas y dejó ante mi una raja peludita pero arreglada y totalmente abierta, viéndose incluso en color rosa de su interior, me dio el pantalón en la mano pero sin levantarse diciéndome que por los pantalones no se podía hacer mucho, allí tuve un arranque de osadía y acercándome a ella le puse la punta del capullo en los labios «¿y por esto puedes hacer algo?», ella la cogió con la mano derecha mientras la izquierda la llevaba entre sus piernas y abriendo la boca se la empezó a comer toda mientras se frotaba el clítoris.

La cogí de la cabeza y la metí toda hasta el fondo provocandole arcadas pero aun así seguía mamando de una manera espectacular, nunca hubiese ni soñado que alguien de su edad me hiciese disfrutar como lo hacia aquella mujer que podía ser fácil mi madre, creo que eso aun me daba mas morbo.

Si seguía así me haría correr y no podía permitirlo, tiré de los pelos hacia arriba y la hice levantarse, nuestros labios se unieron y rápido nos abrazamos mientras empezamos a comernos la boca, las lenguas se frotaban, nuestra saliva se mezclaba en un cóctel perfecto, fuimos desplazándonos hasta que su espalda chocó contra la pared, mi mano derecha bajo por su espalda hasta su culo que sobe y aplaste contra mi, metí mi mano por debajo de su fino jersey y la subí hasta sus tetas, eran grandes, algo caídas por el paso del tiempo pero me gustaban, al contacto con mi mano sus pezones se pusieron como rocas, aproveché para cogerlo entre mis dedos y apretar fuertemente, ella echó la cabeza hacia atrás y un fuerte suspiro salio de su boca que me la hizo levantar de nuevo, al estar con la falda subida noté como nuestros sexos se rozaban y eso nos provocó tal placer a los dos que empezamos a restregarnos y frotarnos desenfrenadamente, eramos dos perros en celo que buscaban aparearse.

En ese rozamiento tan loco que nos traíamos la punta de mi rabo entró sola, sin esperarlo pero a la vez deseándolo por ambas partes, sentí el calor y la humedad y de un empujón se la clavé entera, en esos momento ya no eran suspiros lo que de su boca salia, eran auténticos aullidos de placer, entre esos gritos y suspiros me insultaba lo que me encendía aun mas, llamándome y diciéndome de todo.

«¿cabrón que me estas haciendo?», «eres un degenerado, te estas follando a una señora mayor»

«no por el coño no por favor», «no, sin condón no hijo de puta», «no te corras dentro»

Aquello que decía me hizo surgir las dudas si estaría haciendo bien, si realmente querría o no:

«¿quieres que lo dejemos aquí?»

«como dejes de follarme te arranco los huevos cerdo»

Aquello me dio vía libre y como quería que aque no terminase se la saqué y me arrodille delante de ella, lo comprendió al momento abriendo las piernas y hasta su coño con los dedos «comelo todo guarro», pasé mi lengua por toda aquella raja babosa saboreando todos los caldos que la señora me estaba dando, metí la lengua hasta el fondo y empece una follada con ella a la vez que también se la pasaba por su abultado clítoris, incluso se lo succionaba haciéndole el vació con la boca, ella estallaba cada poco rato en un orgasmo nuevo que le hacia temblar las piernas mientras empujaba mi cabeza contra ella al punto de no dejarme casi ni respirar, hasta que ya no pudo mas y en medio de un temblor de cuerpo como no había visto nunca salio un chorro que parecía estar meándose, se estaba corriendo a chorros, bebí todo lo que pude y me llene la boca entera de liquido.

Me levanté, la agarre la mano y le pasé de boca a boca todo el liquido que tenia en la miá y que aun no había tragado, ella lo compartió conmigo y después de saborearlo se lo bebió todo,me sorprendió que hiciese aquello, tan mayor y tan guarra, eso me encantaba, la di la vuelta dejando su cara y sus tetas aplastadas contra la pared y agarrando mi rabo se la ensarte de un solo golpe de nuevo en el coño pero esta vez desde atrás empezando una follada rápida y placentera.

«Avisame cuando te vayas a correr»

No hizo falta avisar, ella debió notar como se me estaba poniendo mas y mas gorda para vaciarme todo y se la sacó con la mano, se tumbó en el suelo espatarrándose toda y con las mano abrió la raja entera.

«dispara aquí toda la lechada»

Me puse de rodillas entre sus piernas y apuntando mi polla a escasos centímetros de su raja empezaron a salir chorros y chorros de caliente y espesa leche que impactaron directos al clítoris y a toda la pelambrera dejándole todo el coño embarrado al completo, algunos impactos fueron en sus dedos, llevó la mano izquierda a su boca y empezó a lamer los dedos saboreandolos con cara de viciosa, cuando ya los tuvo limpios me acerco los de la derecha a mi boca y tuve que hacer lo mismo para luego comernos la boca de nuevo en un largo morreo.

Aquella imagen de la mujer espatarrada, con las tetas fuera del jersey, la falda subida y todo el coño resbalando leche y jugos de ella era excitante, morboso, parecía una película porno de los 80.

«tendré que limpiarme que me esta escurriendo la leche por todas partes»

nada mas escuchar eso agarré y le pase la mano esparciéndolo todo por su coño y la parte visible de sus muslos dejándome la mano toda mojada que luego hice que lamiera,cosa en la que no puso reparo alguno.

«no te lo limpies, es mas morboso estas así»

«eres un cochino»

Se levantó, se bajó el jersey y la falda y se puso a caminar hacia la tienda goteando en el suelo algún que otro resto de la leche de su coño que no hizo nada por limpiar como le había ordenado yo, al ratito volvió con unos pantalones vaqueros negros de mi talla y me los dio.

«regalo de la casa en calidad por el pago de tus servicios»

Joder me sentí todo un puto, me estaba pagando en especie por los servicios prestados, esta tía me encantaba, sabia como tratar a un tío para que la deseara y perdiera la cabeza por ella.

«lo Justo es que yo también te pague por tus servicios, te invito a cenar»

Me hizo un gesto con la mano para que esperara e hizo una llamada, no se a quien llamó pero me supongo que a su esposo porque se invento una cena con una posible amiga llamada Tere, cuando terminó me dijo que ya estaba lista.

«me voy a cambiar un poco que mira como tengo el jersey»

Era cierto, estaba lleno de lamparones de leche y líquidos suyos, acepte con la condición que de cintura para abajo no tocase nada, que antes de salir de la tienda lo iba a comprobar, escucho eso y se fue para la tienda no antes de cogerme de la barbilla, abrir la boca y enseñarme como hizo un montón de saliva y acto seguido con su lengua me la metió en la boca, ufff que cerda era esta mujer, ¡¡me gustaba!!.

Pero bueno eso ya lo contare en otro relato para que no quede muy largo.

Un beso a todos.

Yooo.