Xtories

La vida de Sara. Parte 24

Su nuevo piso era su libertad, pero la primera noche trajo más que cajas por medio. Tras una decepción con un desconocido, la puerta se abre a un pasado que no ha muerto: el morbo de su exnovio, que solo quiere verla sucia con otros.

SaraRe949.5K vistas9.3· 14 votos

No os he hablado mucho ultimamente de mi relación con Aitor porque no había demasiado reseñable. Él ejercía un poco el papel de novio sin serlo, sabiendo que yo hacía mi vida y tenía sexo con otros. Él a veces también se follaba a otras y no tardaba demasiado en contármelo como buscando celos en mi. A mi me daba igual la verdad, no me importaba lo más mínimo, en cambio cuando él se enteraba que había quedado con Yadiel o con Iván o mi aventura con Víctor en el restaurante se enfadaba mucho o directamente no decía nada y estaba un día o dos borde conmigo. Yo no le solía decir nada, me preguntaba él y yo al contrario que con Adrián le decía la verdad íntegra. No tenía nada que ocultar.

Respecto a Adrián hablábamos de manera esporádica y casi siempre la conversación se iba a lo mismo. Empezaba a preguntarme cosas de sexo etc. Era un morboso de cuidado y yo disfrutaba mucho viéndole así. Sin sufrir, gozando mucho con esta situación.

Con Iván el sexo era increíble, tocaba el cielo con sus folladas y la confianza que teníamos. Me encantaba pasar tiempo con él. Había sinceridad y siempre risas entre nosotros, buen rollo. Pese a lo mal que lo pasamos cuando me rompí la pierna y mis padres tuvieron que acudir al hospital y demás. Obviamente mis padres seguían pensando que ya no teníamos relación, pero nada más lejos de la realidad. Algún finde al salir del restaurante me tiraba hasta dos días seguidos en su casa.

Con Yadiel el dominicano teníamos sexo de vez en cuando, había días en los que me venía a buscar después de haberse follado a Laura. Él lo confesaba y hasta ella me lo decía por el Whatsapp antes. Al ir a correrse conmigo tenía mucha menos abundancia claro. También había buena relación y el sexo también era como a mi me gusta, duro y con mucha pasión. Además su polla era perfecta para ello.

Con Víctor, mi jefe había empezado a hablar mucho por el Whatsapp. Le había dejado tocado tras el polvazo en el restaurante. Tras tanto lío no me convencía demasiado el que estuviese casado y con un hijo. Es verdad que Iván tenía novia, pero era diferente de momento solo tonteábamos y no habíamos quedado más veces que ese día. Además Víctor era mi jefe, pero es verdad que me daba toda la libertad del mundo para cualquier decisión en el restaurante y no se metía en nada ya que además de ser buena trabajadora, los beneficios eran muy grandes, cada día más, yo llevaba las cuentas y la caja a rajatabla, y el equipo de camareros y cocineros era como ya he dicho anteriormente perfecto. Todos trabajadores e implicados, también es verdad que porque Víctor no pagaba miserias y cada dos por tres daba regalos a los empleados, con vales para centros comerciales, cheques comida etc.

Por mi parte en el sentido económico además, de repente me había visto con una situación económica que ni soñaba y obviamente ya estaba planeando irme de casa de mis padres, aunque la situación a ellos no les gustó pero no tenía demasiado sentido seguir allí ganando más que mi padre que era el único que trabajaba en casa y no tenía precisamente mal sueldo. Sería un alivio económico para ellos, que no me pedían nada pese a saber lo que ganaba pero además también podría tener mucha más libertad yo misma para todo. También para follar, pues estaba ya cansada de follarme a tios en parques, portales, garajes, en el campo o esperar a que se fuesen mis padres. Tendría mi lugar para todo y no solo para el sexo, también para mi. Me alquilé un piso cerca de ellos y del restaurante, a unas tres calles. Un piso bastante más grande de lo que necesitaba de dos habitaciones pero también era un piso que pagaría sin muchos problemas. Y eso que la vivienda en la comunidad de Madrid y en el pueblo donde vivo no es precisamente barata. El piso también tenía garaje porque me había empezado a sacar el carnet de conducir.

Estaba en un buen momento de mi vida en general como podéis ver, en lo físico y lo psicológico. No tenía problemas, ni mentiras que rondasen mi cabeza ni nada o al menos de momento.

Me había apuntado los domingos a un grupo de senderísmo que hacían rutas de dificultad intermedia. Desde mi caida cuando me fui con Iván unos meses atrás estaba obsesionada con volver a la montaña y dominarla. En el grupo al ser de dificultad intermedia había gente con buen tono físico, muchos de ellos hacían crossfit, otros eran deportistas jugadores de fútbol no profesional, también había parejas, pero también chicos y chicas solteros. Me gustó porque al ir sola sin conocer a nadie había más gente en mi misma situación y no me iba a sentir rara.

Llegué al lugar de la quedada, en un pueblo de la sierra de Madrid donde me acercó mi padre por la mañana.

Me presenté a todos, un grupo de unos 20, nueve chicas y once chicos y empezamos la ruta. A mi se me acercaron varios chicas y chicas durante la ruta de unos 15 kilómetros montaña arriba. Al terminar acabé destrozada, pues no solo por la ruta si no porque no paraba en toda la semana. Al despedirme Javier el organizador y guía de la ruta me dijo que si quería me metía al Grupo de Whatsapp que tenían para las quedadas y demás. Acepté y le di mi número y después de comer y pasar un agradable día conociendo a todos los del grupo, me volvió a venir a buscar mi padre para llevarme a casa.

Aquella noche era la última que pasaba en casa de mis padres. Al día siguiente ya me marchaba a mi nuevo piso, tras aclimatarlo y hacer una buena limpieza. Me levanté ilusionada ese Lunes que había pedido los días por mudanza en el trabajo a Víctor y empecé a hacer la mudanza. Apenas miré el móvil con el ajetreo del día y ya cuando estaba por la noche colocando cosas de las cajas de mudanza vi un mensaje en el móvil de un número que no tenía guardado:

- "Hola Sara. Soy Lucas del grupo de senderísmo" El mensaje era de las tres de la tarde y ya eran cerca de las diez.

- "Hola Lucas. Que tal?" Le contesté al verlo. Aunque por su foto la verdad es que no recordaba muy bien quien era me sonaba del día anterior en la sierra.

- "Te acuerdas de mi no?"

- "Si, creo que si!!"

- "Ah vale estuvimos charlando ayer un poco. Aunque hablarías con tanta gente al ser la nueva que es normal que no me recuerdes bien"

- "Si. Pero si me acuerdo"

- "Nada te escribo porque me pareciste muy simpática ayer. Y me gustaría si a ti no te importa que nos conociéramos"

- "Si claro que si. Ningún problema"

- "Que edad tienes? Eres muy jovencita no?"

- "Sii. Tengo 20. Tu?"

- "Yo tengo 33. Vivo en la zona sur de Madrid"

- "Ah pues como yo"

- "Pues si quieres un día quedamos? Tienes instagram? Si quieres te agrego"

- "Si. Mira es este. (Enlace con mi instagram)

De repente vi que me agregó. Me metí rápido a ver sus fotos. Tenía muchas sin camiseta haciendo crossfit, estaba muy definido, moreno, pelo corto, barba, no demasiado alto algo menos de 1,80.

- "Que guapa en tus fotos" me escribió en Whatsapp.

- "Gracias. Tu también estás muy bien"

- "Vas a pensar que estoy ligando contigo pero oye quien sabe?, pero tienes novio?"

- "No, no tengo novio. Ni nada serio con nadie y tú?"

- "Yo estoy soltero también"

- "Pues nada me alegro que hayas escrito y conocerte. Algún día nos vemos"

- "Pero es lo típico de ya nos veremos? O de verdad?"

- "Cuando quieras"

- "Ahora que estás haciendo? Solo vivo a 15 minutos en coche de ti"

Me daba algo de pereza porque llevaba todo el día con la mudanza, pero por otro lado me daba morbo y él estaba buenísimo. Y el morbo es algo que siempre va a estar por encima de cualquier otra cosa

- "Pues estoy en casa que me acabo de mudar hoy. Si quieres ven pero te aviso que hay mucha caja por medio y no tengo mucho que ofrecerte para tomar algo"

- "Da igual. Si el caso es verte y conocernos no?"

- "Venga pues te paso dirección" UBICACIÓN

- "Pues ahora en media hora estoy ahí"

- "Vale aquí estoy"

Joder empecé a pensar que vaya pintas tenía, en chandal, bastante sudada del día de mudanza y de constante movimiento. Venga me doy una ducha rápida y me pongo algo fresco. Me duché y me puse un vestido blanco de verano, y un conjunto de tanga y sujetador a juego.

Más de media hora después apareció allí. El primer tio que entraba en mi nuevo piso. Y en la primera noche y era alguien nuevo..

Me saludó con dos besos. Era un chico muy guapo y me resultó curioso y extraño que ni me fijase en él, el día anterior. De conversación muy interesante y muy embaucador, me gustó su forma de ser y la verdad es que ni media hora después de llegar ya estábamos besándonos sobre el sofá rodeados de cajas.

Al meterme mano por debajo del vestido y del tanga empezó a meterme dos dedos en el coño, yo gemía muchísimo pero él mientras me besaba no paraba de meterme los dedos. Y ya iban cinco minutos y yo cachondísima y muy mojada.

- "Me vas a follar o que?"

- "Claro. Eres muy caliente se te nota por los gemidos"

- "Pues ya verás ahora. Vamos a la cama"

- "Fuimos hacia la habitación donde ya tenía montada mi cama y era el único lugar de la casa donde no había cajas ni trastos de por medio"

Nos besamos frente a la cama de pie y me senté frente a él. Le desabroché el pantalón que llevaba, un vaquero corto mientras él se quitaba la camiseta y dejaba al aire unos abdominales increíbles y unos pectorales y brazos musculosos. Le empecé a masajear la polla con el calzón todavía puesto y noté que no era grande como lo que me gustaba a mi. Al bajárselo y verla vi que era una polla mucho más pequeña que la de cualquiera que me hubiese follado nunca. Pensé positivamente mientras me la metí en la boca a ver si crecía pero no pasó nunca de los diez centímetros en su máximo esplendor pese a que de grosor no estaba mal.

Reconozco que no follaba mal, pero yo necesito un tamaño normal como mínimo. Ni me llegué a correr si quiera, cuando él me estaba echando la leche sobre la espalda. Me quedé un poco en shock tras el polvo.

- "Estás bien? No te ha gustado?"

- "Si si Lucas me ha gustado es que estoy agotada"

- "Me voy a ir y te dejo descansar. Mañana si te apetece vengo"

- "Bueno ya iremos viendo porque estoy un poco agobiada con el trabajo y la mudanza y demás"

- "Vale no te preocupes"

Se fue y yo me quedé bastante caliente. Cogí el móvil. Pensé en escribir a Aitor o Iván que se que eran los que podrían venir pronto pero vi un mensaje de Adrián de hacía casi un hora y otro de hacía cinco minutos:

- "Hola Sara como estás"

- "No contestas estás con alguno dándole al tema o que?" Y ponía un cara de placer.

- "Hola Adri. Pues si estaba con uno pero no precisamente gozando. Ya has vuelto del pueblo?"

- "Si ya estoy en casa"

- "Pues estoy en mi nueva casa que me he mudado. Te tengo que contar bien"

- "Donde te has mudado?"

- "Pues a tres calles de mis padres por donde el parque de las canchas"

- "Ah si. Pues haber cuando me invitas"

- "Oye si me quieres venir a ver ahora"

- "Venga vale. Dime dirección"

Le mandé la dirección y tras un rato vino.

Me saludó con dos besos. Me parecía extraña la situación con él pero me gustaba volver a tenerle en mi vida aunque fuese de otra manera. Le conté la historia de mi ascenso en el restaurante. Y no tardó mucho empezó a hacerme preguntas sexuales para variar.

- "Y que te has traido a uno para estrenarlo ya o ya habías venido aquí a follar aunque no estuviese viviendo con Aitor y con Iván?"

- "No. Es un chico que conocí ayer haciendo senderísmo. El caso es que estaba buenísimo pero joder que polla más pequeña tenía" le dije riéndome.

- "Pero no te ha podido follar o que?"

- "Si si hemos follado pero no he sentido nada. A mi me gustan grandes y mira que tenía buen grosor pero nada"

- "Te gustan gordos y grandes eh" dijo en plan pasional acercándose a mi en el sofá del salón.

- "Joder es que me sigue pareciendo increíble que a mi ex novio el celoso le ponga tan caliente esto"

- "Ni te imaginas cuanto joder. Es que me he hecho cada paja pensando en ti con otro ahí dando que lo disfruto más que cuando me follo a una tía. Es que es lo que me ha quitado el daño que me hiciste"

- "Me encanta que te guste y me alivia. Se que fui una zorra contigo. Pero al menos esto ha servido para darte morbo"

- "Joder cuéntame cosas"

- "Que quieres que te cuente Adri?" Le dije tocando su polla por fuera del pantalón y comprobando que ya la tenía como una roca.

Lo que más le gustaba era preguntarme como me follaba Aitor su ex mejor amigo. Y no tardó mucho en preguntarme.

- "Con Aitor hace mucho que no follas?"

- "La semana pasada el Jueves en su casa"

- "No estaban sus padres o que?"

- "Si. Se fueron"

- "Y que hicisteis?"

- "Pues nada follar ya lo sabes"

- "Pero cuenta detalles por favor"

- "Pues nada le comí la polla y los huevos él a mi el coño y el culo e hicimos varias posturas y me dio por el culo" le dije mientras saqué su polla del pantalón y empecé a pajearle y me agaché a chupársela. Joder que grande era al lado de la de Lucas.

- "Y donde acabó?" Me dijo mientras me agarraba el pelo

- "Aquí" le señalé la lengua sacándome su rabo de la boca.

- "Joder que zorra es mi ex novia. Me vuelve loco pensar todos los tios que te la meten eh y que te comen las tetas y el coño"

"Han sido muchos los que se follan a tu ex y las que se han comido tu rayita" le dije mientras me puse sobre él a cabalgar.

Ya estaba cachondísima y ahora le iba a hacer correrse a tope. Pero antes dejé que me hiciese una buena follada ya que la necesitaba tras la decepción con Lucas.

A los diez minutos tras cabalgarle ahora me estaba dando en cuatro sobre el sofá.

- "Sabes lo que hizo tu ex novia el otro día? Se folló a su jefe en el restaurante"

- "Que dices? Cuéntame eso!" Dijo dándome duro a cuatro.

- "Pues me le follé en la cocina. Un tio de 40 años acabó follándome a cuatro y acabó en mi espalda y en el culo"

No tardé casi en acabar la frase y ya me estaba llenando la espalda de leche.

- "Ah ah ah. Joder que zorra eres Sara. Me encanta"

Por fin logré quedarme satisfecha y encima vi gozar a Adrián conmigo otra vez. No había estado mal el estreno de mi nuevo piso..

Continúa en