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Historias del complejo turístico (48)

Descubrir que tu vida entera es una mentira duele, pero descubrir que la mujer que amabas y tu mejor amigo se burlaban de ti juntos es devastador. Diego no solo pierde a su familia, sino que encuentra en Martina, la otra víctima, un refugio inesperado. Pero cuando la venganza se convierte en placer, ¿hasta dónde puede llegar la sanación antes de que la oscuridad lo consuma?

jejen7.6K vistas9.4· 28 votos
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La historia de Diego

Capítulo 6

-MARTINA: El otro día en el negocio me dijiste que estabas casado, todavía…, hoy te veo más serio y callado, ¿tiene que ver con eso? Perdón por la pregunta!

-ARIEL: Tiene que ver justamente con eso!

-MARTINA: Lamento la situación! ¿Tienen hijos?

-ARIEL: Isabela de poco más de un año!

-MARTINA: Chiquita! ¿Y las cosas no están bien con tu esposa?

-ARIEL: En verdad, nada bien! Ya no tiene solución!

-MARTINA: Qué pena! Perdón por la pregunta, pero… ¿por una infidelidad?

Y asentí con la cabeza, bajando la mirada.

-MARTINA: ¿De ella o tuya?

-ARIEL: De ella… y no solo una vez…

-MARTINA: Y es imposible seguir juntos después de eso, ¿verdad?

-ARIEL: Así es… pero es algo bastante más complicado…

-MARTINA: Te entiendo! Yo no podría seguir con una persona que me ha sido infiel, aunque haya sido solo una vez! No podría perdonar una traición así!

En ese momento sentí que ya no podía seguir mintiéndole, me quedé un momento en silencio y mirándola a los ojos, le dije:

-ARIEL: Perdón Martina, la verdad es que ya no puedo seguir con esto!

-MARTINA: Perdón! Cambiemos de tema!

-ARIEL: No me refería a mi situación, hablaba de esta farsa!

Me miró con cara de no entender a lo que me estaba refiriendo.

-ARIEL: Si bien me llamo Ariel, todo el mundo me conoce por Diego, soy Diego Ariel Fuentes Molfino, y usé mi segundo nombre para esta ocasión.

-MARTINA: ¿Algo que ver con el estudio Fuentes-Molfino?

-DIEGO: Era el estudio de mis padres! Pero tengo que decirte que pasar por tu negocio no fue por casualidad, ya sabía quién eras y que allí estaba tu negocio.

-MARTINA: No entiendo!

-DIEGO: ¿Tu novio es Gonzalo Varela Ponce, verdad?

Y su gesto cambió, hasta diría que sintió miedo de escuchar eso.

-MARTINA: Sí! ¿Cómo sabés? ¿Qué es todo esto? ¿Qué querés? ¿Qué buscás?

-DIEGO: Tranquila! Me parecés una buena chica, y no tengo intenciones de hacerte ningún daño! No soy así!

-MARTINA: Sigo sin entender!

-DIEGO: Martina, lo que te voy a decir, no te va a caer bien, incluso creo que va a tener consecuencias en tu vida!

-MARTINA: Me asustás Ariel!

-DIEGO: Decime Diego por favor! Te hago una pregunta, ¿sabés donde está tu novio ahora?

-MARTINA: No entiendo, ¿qué tiene que ver Gonzalo en todo esto?

-DIEGO: ¿Me creerías si te dijera que es muy probable que en este momento esté cogiendo con mi esposa?

-MARTINA: ¿Gonzalo? Imposible! Estás diciendo boludeces Diego! Esta conversación se termina acá! Por favor, te pido que te vayas!

-DIEGO: Te entiendo y ya me voy! Pero lo podrías confirmar haciéndole una videollamada, ¿Dónde se supone que está?

-MARTINA: Trabajando en su empresa!

-DIEGO: Entonces supongo que no tendrá problema en atender tu videollamada…, o quizás llamarlo al teléfono de línea de su oficina.

-MARTINA: Esto no tiene ni pies ni cabeza! Por favor andate! No me gusta nada todo esto!

-DIEGO: Mirá Martina, te pido perdón por todo esto, por haberte mentido y lamento que tengas que enterarte de esta manera, pero sos tan víctima como yo, y no te merecés lo que está sucediendo a tus espaldas. Perdón, ya me voy!

Me paré y caminé en dirección a la puerta, y ella a dos pasos de mí, con su teléfono en la mano, supongo que buscando el contacto de su novio y le hizo una videollamada, se escuchaba el tono de llamada, pero su novio no contestó.

Cortó y lo llamó al teléfono de la empresa, luego de varios tonos, tampoco contestó.

Me miró con cara de preocupación, y me dijo.

-MARTINA: Supongamos que sea verdad lo que me estás diciendo, ¿cómo sabés vos todo esto?

-DIEGO: Tu novio se compró una notebook nueva, ¿verdad?

-MARTINA: Sí, ¿Y?

-DIEGO: ¿Sabés lo que hizo con la notebook vieja?

-MARTINA: Me dijo que se la regaló a un amigo!

-DIEGO: En verdad se la dio a Marcela, mi esposa! Esa computadora está en mi casa!

-MARTINA: ¿Tu esposa es Marcela Peralta?

-DIEGO: Bueno, camino a ser mi ex esposa! ¿La conocés?

-MARTINA: Sí, la vi un par de veces en casa de Carolina!

-DIEGO: ¿Carolina y Martín?

-MARTINA: Sí, ¿también los conocés?

-DIEGO: Por supuesto, Carolina es amiga de Marcela desde la infancia, y estuve muchas veces en su casa, incluso antes de que me casara con Marcela! Es más, el cumpleaños de mi hija, fue en su casa! Pero a vos nunca te vi allí.

-MARTINA: Ya te digo, solo he ido un par de veces!

-DIEGO: Marcela me dijo que esa computadora se la había dado Carolina, y al descargar un video de Isabela de su teléfono, lo eliminó por error. Yo le dije que lo podría recuperar, y con un programa que instalé, recuperé todos los archivos borrados, pero cuando vi esos archivos me di cuenta de que la notebook había sido de tu novio.

-MARTINA: Qué hijo de puta!

-DIEGO: Y lo que encontré en esos archivos, fue lo que me puso en esta situación.

-MARTINA: ¿Qué encontraste?

-DIEGO: Un montón de cosas, una más dolorosa que la otra!

-MARTINA: ¿Por eso estás haciendo esto?

-DIEGO: En verdad lo que necesitaba saber era si vos con Gonzalo tenían una relación abierta, si estabas al tanto que él se acostaba con otra mujer! En mi caso no ha sido así, no tenía yo una pareja abierta con Marcela, te lo digo en criollo, soy flor de cornudo! Y no es de ahora! Estudiamos los tres en la misma facultad, Gonzalo siempre anduvo detrás de Marcela, pero yo creí que ella nunca había llegado a tener algo con él y que él se había quedado con la sangre en el ojo cuando supo que éramos novios y luego nos casamos, pero con lo que encontré en esa notebook, me di cuenta de que me era infiel desde que comenzamos nuestra relación.

-MARTINA: No termino de creer lo que me estás diciendo! Me está hablando de otro Gonzalo!

-DIEGO: No te estaría diciendo todo esto, si no tuviera tantas pruebas como tengo que lo demuestran.

-MARTINA: ¿Qué pruebas?

-DIEGO: No sé si es así en la vida, pero al menos para esto fue bastante metódico, tenía guardado en una carpeta bastante escondida, carpetas por año con videos, fotos y los chat con Marcela, desde el año 2014 hasta el 2019.

-MARTINA: ¿Hasta este año?

-DIEGO: Así es! Hasta unos días antes de que le diera la computadora a Marcela!

-MARTINA: Qué hijo de mil puta! ¿Y tenés esas pruebas acá?

-DIEGO: En un disco rígido externo!

-MARTINA: Me las mostrás por favor!

-DIEGO: Traé la notebook y lo conectamos!

Mientras fue a buscar la notebook, busqué el disco en mi mochila, cuando volvió su cara estaba desencajada, a punto de llorar.

Apoyó la compu en la mesa y conecté el disco, abrí esa carpeta y vio las carpetas de cada año.

-MARTINA: Me interesan las de 2017 en adelante, desde ahí estamos juntos.

Fue ella misma quien abrió la carpeta y empezó a mirar los videos, en todos se les veía la cara a ambos, fue abriendo las carpetas siguientes, ya con lágrimas cayendo de sus ojos, hasta llegar a la de 2019, viendo las fotos, los videos y leyendo varios chat.

-MARTINA: No lo puedo creer! ¿Cómo pude ser tan pelotuda!

-DIEGO: Así me sentí yo cuando supe todo esto, bueno, así me sigo sintiendo! ¿Te puedo hacer una pregunta, es un tanto incómoda y sobre todo íntima, pero por supuesto podés no contestarme, necesitaría saber si Gonzalo es buen amante, tan solo para saber si ese ha sido el motivo, o tan solo fue por su dinero.

-MARTINA: No me da pudor contestarte algo así, en verdad no es un buen amante, al menos conmigo, te diría que es bastante egoísta, siempre se ha preocupado más por su placer que por el mío, pero yo siempre pensé que con el tiempo lo podríamos mejorar. Y el tema del dinero es hasta ahí, en verdad el que tiene dinero es su padre, él es el que se lo gasta!

-DIEGO: Te juro que todavía no puedo entenderlo, pero ahí no queda todo!

-MARTINA: ¿Hay más?

-DIEGO: Para mi desgracia, sí! No lo has leído en los chat, pero existe la posibilidad de que Isabela no sea mi hija biológica!

-MARTINA: ¿Es hija de Gonzalo?

-DIEGO: Aún no lo pude saber! Ya van a llegar el resultado de la prueba de paternidad que hice hace unos días!

-MARTINA: ¿Y tu esposa, perdón, Marcela sabe que estás al tanto de todo?

-DIEGO: Aún no! Pero no falta mucho! Estoy esperando esos estudios! En verdad no me enorgullece esto que estoy haciendo, pero me siento el más boludo del universo y..

-MARTINA: Te querés vengar!

-DIEGO: En verdad no sé si decirle venganza, aunque lo parezca, prefiero verlo como un poco de justicia, en mi caso es mucho tiempo, pensá que he vivido en una mentira por todos estos años, y si no he sido más terminal en mi reacción, es por Isabela.

-MARTINA: ¿Y si confirmás que es hija de este hijo de puta?

-DIEGO: Que decirte! Aunque no lleve mi sangre, la quiero como mi hija desde que nació!

-MARTINA: Que situación por Dios!

-DIEGO: En verdad tengo que pedirte perdón por todo esto! Me preocupa lo que pase en tu vida a partir de ahora!

-MARTINA: No me pidas perdón Diego! Creo que yo hubiera hecho lo mismo! Ni vos ni yo tenemos responsabilidad en esto que pasó, y en verdad agradezco que hayas aparecido, de lo contrario, quizás hasta me hubiera terminado casando con este forro hijo de puta y hubiera seguido siendo la más cornuda del planeta!

No pude evitar las lágrimas, la situación me desbordaba.

-MARTINA: En tu caso es peor que en el mío, desde ya mi relación con él se acaba de terminar, pero… ¿vos qué pensás hacer?

-DIEGO: En verdad, ahora ya no depende de mí, cuando vos lo enfrentes a Gonzalo, Marcela lo terminará sabiendo.

-MARTINA: ¿Y todavía necesitás hacer algo más antes de que eso pase?

-DIEGO: En verdad ya ni sé lo que quiero, no te miento, en este momento quisiera irme lejos de toda esta mierda, pero está Isabela!

-MARTINA: Yo puedo esperar hasta que hables con Marcela, con Gonzalo no nos vemos todos los días, es más, mañana tampoco nos íbamos a ver, se iba al campo de no sé quién por unos caballos.

Puedo terminar con él cualquier otro día.

-DIEGO: Imaginate lo que es volver a casa cada día desde que sé todo esto! Pero creo que muy pronto será el momento.

-MARTINA: Lamento mucho todo esto que estás viviendo! La verdad es que no quisiera estar en tu lugar.

Conversamos un momento más, tomando otro café y le dije que ya me tenía que ir porque Isabela estaba con la chica que la cuidaba.

Me acompañó hasta la puerta, y antes de salir, me preguntó;

-MARTINA: Diego, decime cuanto te debo por el trabajo!

-DIEGO: No me debés nada Martina! Ya bastante te compliqué la vida! Perdoname!

Se acercó a mí y me dio un abrazo!

-MARTINA: Espero que las cosas salgan de la mejor manera!

-DIEGO: Sos una buena chica, te merecés a alguien mejor que este tipo, alguien que te quiera de verdad, ojalá puedas pasar pronto este mal trago!

-MARTINA: Vos también me parecés un buen tipo! ¿Podemos seguir en contacto?

-DIEGO: Sí, claro! Y si tenés problemas en el negocio me llamás!

Salí de la casa de Martina y volví para casa, de camino iba pensando que ya no tenía sentido seguir dilatando esto, ¿para qué? En parte, que al hijo de puta de Gonzalo se le terminara la relación, ya me era suficiente, aunque no creo que le preocupe mucho Martina.

Llegué a casa y Juliana se fue para la suya, Isabela estaba dormida y me senté en el sillón a decidir si ese era el momento.

Marcela llegó cerca de las ocho de la noche, y me saludó como si nada. Se fue al baño y se dio una ducha, claramente venía de coger con el tipo.

Salió del baño y se fue a nuestra habitación, supongo que a cambiarse, y minutos después, vino al estar.

-MARCELA: Estaba pensando que esta noche podríamos ir a cenar a algún lado los tres, ¿Qué decís?

-DIEGO: No Marcela! No vamos a ningún lado!

-MARCELA: ¿Qué pasa? ¿Por qué esa cara? ¿Pasó algo?

-DIEGO: Pasaron muchas cosas Marcela, no voy a escuchar explicaciones, no las quiero ni me interesan, solo te aviso que esta semana están los resultados de la prueba de paternidad de Isabela.

Su cara se transformó, hizo un gesto de desesperación, miedo o no sé qué, pero se puso muy nerviosa, pálida estaba.

-MARCELA: ¿Qué decís Diego? ¿Prueba de paternidad? ¿De qué estás hablando?

-DIEGO: Qué se terminó Marcela! Y estoy haciendo un esfuerzo enorme por mantener la calma!

-MARCELA: ¿Por qué? ¿Qué pasa?

-DIEGO: Una sola pregunta te voy a hacer Marcela!

-MARCELA: ¿Qué me vas a preguntar?

Y señalando la notebook que estaba sobre la mesa, le pregunté:

-DIEGO: ¿De quién era esa notebook Marcela?

-MARCELA: Ya te lo dije, de Carolina!

-DIEGO: Ya no mientas más Marcela! Ya me mentiste mucho y por mucho tiempo, ya no tiene sentido que me sigas mintiendo, ya no me mientas más!

-MARCELA: No sé de qué estás hablando!

-DIEGO: Pude ser el más boludo de todos durante mucho tiempo, seguramente me creí todo lo que me decías porque yo sí me enamoré de vos.

-MARCELA: Yo también me enamoré de vos!

-DIEGO: ¿De verdad me amaste alguna vez? ¿Lo que has hecho en todo este tiempo para vos es amarme? Veo que no tenés ni idea de lo que es amar a alguien, ¿para vos amar a alguien es mentirle, traicionarlo, humillarlo, dejarlo de lado para ir a coger con otros? ¿Eso para vos es amar a alguien? ¿Eso para vos fue amarme? Creo que vos no amas a nadie, ni siquiera a vos misma, en verdad me das pena, porque tú egoísmo te va a dejar sola!

-MARCELA: No sé de lo que estás hablando!

-DIEGO: Por supuesto que lo sabés! Esa computadora era de Gonzalo, y recuperando el video de Isa que habías borrado, me encontré con muchas cosas más, todo bien documentado y ordenadito por año tenía el hijo de puta! Todo lo que tiene que ver con vos, y desde que éramos novios, ¿por qué fue, por el dinero? ¿Por la posición? ¿Por ropa cara? Claro está que él no tenía ninguna otra intención con vos, más que cogerte cuando se le daba la gana, ¿tú dignidad a cambio de ropa cara y zapatos caros? ¿Qué me podrías decir, qué fue solo por sexo, por morbo? Ni siquiera te podía presentar en sociedad, te tenía escondida, solo cogiéndote sin que nadie lo sepa. Y sé por Martina que ni siquiera coge bien, en los videos se ve que no tiene una pija que valga la pena. No pudiste caer más bajo, en verdad además de una hija de mil puta, fuiste tan boluda que me das pena! Me parecés una pobre mujer!

Había bajado la vista, ya no me miraba a los ojos, se sintió descubierta de todas sus mentiras, y no podía decir nada a su favor.

-DIEGO: Lo que más me sorprendió, fue con la facilidad con que me mentías, claro, el cornudo, el cornudito, el guampudo, el boludo, se creía todo, de verdad fui un boludo, el más boludo de todos, fui un boludo en el momento que me enamoré de una pobre mina que no vale la pena, pero tarde me di cuenta! Y si no te rompo la cabeza es por Isabela!

Te voy a dar una semana para que busques un lugar para vivir! Durante ese tiempo no voy a estar viviendo aquí, solo vendré a ver a Isabela por las tardes, mientras vos te vas a coger con ese hijo de puta!

Con lágrimas en los ojos, y sin mirarme a la cara, tan solo me dijo:

-MARCELA: ¿Dónde querés que vaya?

-DIEGO: Eso ya es un problema tuyo, creo que lo tendrías que haber pensado antes! Llámalo a Gonza y te vas para su casa! Seguro va a estar contento, así te puede coger él y sus amigos cuando se les canta! Además, ya te digo que se quedó sin novia, Martina ya está también al tanto de todo.

-MARCELA: Escúchame Diego, lo que pasó es que siempre....

-DIEGO: No seas hija de puta Marcela, ¿me vas a mentir otro poco?, ya te dije que no me hacen falta, ni quiero tus explicaciones, no me interesan más mentiras ni excusas! Todo eso te lo metés en el culo!

-MARCELA: Pero escúchame! Yo siempre…

-DIEGO: No Marcela! Ya te dije que no quiero escuchar más mentiras de una mierda de mujer como vos! Lo podés llamar a "Gonza" e irte a vivir con él! O también te podés ir a vivir a casa de tus padres! O supongo que mintiéndole a alguien más, conseguirás un lugar para vivir! Para eso sos muy buena! Lamento que a Isabela le haya tocado una madre como vos!

Y elevando un poco el tono, me dijo:

-MARCELA: Nunca me gustó ser pobre!

-DIEGO: Pobre no, pero hija de puta sí, eso te encanta! ¿Por qué no te fuiste con él entonces?

-MARCELA: Porque él no me ama!

-DIEGO: Sos patética! Hasta hubiera sido más digno que me dijeras que era porque tiene la pija como un burro o porque coge como un Dios, pero ni siquiera eso! Lástima me das!

Fui hasta la que fuera nuestra habitación, y en un bolso empecé a poner un poco de ropa mía, como para esos días, guardé mis cosas personales, y antes de salir de mi casa le dije:

-DIEGO: En una carpeta en el escritorio de la notebook, te dejé una copia de todo lo que tenía guardadito "Gonza", por si querés verlo y revivir esos maravillosos momentos. Ah! Me olvidaba, a tus padres, se lo contás vos! si no lo hacés en dos días, lo voy a hacer yo, te aviso!

Dame tu teléfono!

-MARCELA: ¿Para qué?

-DIEGO: Dame tu teléfono carajo!

Con miedo en su cara me lo dio, ni siquiera lo miré, con la rabia y la ira que tenía, con las dos manos se lo hice mierda y tiré los pedazos al piso.

Luego desconecté el router de internet y lo metí en el bolso para llevármelo, para que no pudiera avisarle al hijo de puta, para que me diera tiempo de avisarle antes a Martina.

Salí de casa, me subí al auto, y di un par de vueltas sin un rumbo fijo.

Paré en una plaza, estaba muy nervioso, me quedé un rato mirando a la nada y después la llamé por teléfono a Martina.

-DIEGO: Hola Martina!

-MARTINA: Hola Diego! ¿Qué pasó?

-DIEGO: Hablé con Marcela, le dije que estaba al tanto de todo, y le di una semana para que se busque un lugar para vivir, el departamento donde vivíamos es mío, y no la quiero allí.

-MARTINA: ¿Cómo fue todo?

-DIEGO: En verdad me costó mucho, pero pude mantener la calma, quería que lo supieras para que puedas resolver tu asunto!

-MARTINA: Gracias Diego! Será mañana mismo entonces, Gonzalo me llamó para decirme que mañana pasa a desayunar conmigo antes de irse al campo.

-DIEGO: Te vuelvo a pedir perdón Martina, nunca fue mi intención causarte ningún problema, el tema era con tu novio.

-MARTINA: Ex novio querrás decir! Solo falta que él se entere! Pero no le voy a decir cómo fue que me enteré, no te voy a nombrar.

-DIEGO: Hacelo si querés, no me importa que lo sepa! Ya no me importa nada!

-MARTINA: No pretendo darle demasiadas explicaciones! ¿Dónde vas a dormir estos días?

-DIEGO: Supongo que me buscaré algún hotelito!

-MARTINA: Tengo un departamento en el centro, dónde vivía antes de mudarme a la casa, si querés podés dormir ahí, y no tenés que gastar en hotel!

Lo pensé un momento y terminé aceptando la oferta de Martina, y me dijo que pasara a buscar las llaves por su casa.

Cuando llegué a su casa, hablamos un momento, y ante su insistencia me quedé a cenar con ella.

Durante la cena, le conté toda la conversación con Marcela.

De camino al departamento de Martina, fui pensando que después de todo, no me sentía tan mal de que cortara su relación con Gonzalo, es una chica excelente, el hijo de puta ese no se merece una mujer como ella.

El jueves antes de ir al estudio, pasé por el laboratorio a buscar los resultados del estudio de ADN.

Me entregaron el sobre y salí. Me subí al auto con el sobre en la mano, y no me decidía a abrirlo.

Respiré hondo y abrí el sobre, no pude evitar las lágrimas, de dolor de bronca, la compatibilidad genética entre Isabela y yo, era del cero por ciento, Gonzalo o cualquier otro hijo de puta que se haya cogido a Marcela, era el padre.

Si ya mi mundo se había venido a abajo, esto no hacía más que enterrarme a cien metros bajo tierra.

Sabiendo que iría a buscar el resultado, Martina me llamó al mediodía, y se lo conté.

Me escuchó tan mal que me dijo que cuando saliera del trabajo pasara por su negocio, y acepté su invitación, no tenía trabajo, y necesitaba hablar con alguien, y en ese momento, me sentía comprendido por ella.

A las cuatro y media de la tarde pasé por su negocio, y ella también se iba, cerraba uno de los chicos.

Fuimos para su casa, y nos sentamos a tomar un café.

-DIEGO: Contame como fue el encuentro con Gonzalo.

-MARTINA: Fue rápido y conciso, no le di tiempo ni siquiera a intentar explicarse, cuando le dije que ya sabía que hacía años que se cogía a Marcela, no pudo decir nada, ni siquiera le permití entrar a casa, en la puerta le dije que no quería volver a verlo nunca más, que ni se le ocurriera llamarme o aparecerse, que para mí a partir de ese momento estaba muerto, puso cara de circunstancia el hijo de puta, como haciéndose el sufrido, y le terminé cerrando la puerta en la cara. Te digo la verdad, me sentí aliviada, después de saber que me había metido los cuernos, quería que desaparezca de mi mundo.

-DIEGO: Lamento que todo haya terminado así!

-MARTINA: Yo no Diego! Si en algún momento lo hubiera sospechado, se hubiera terminado mucho antes. ¿Cómo estás vos con el resultado?

-DIEGO: La verdad, no me sorprendió, me lo imaginaba, tenía el presentimiento de que este hijo de puta era el padre.

-MARTINA: ¿Y ahora qué va a pasar? ¿Qué vas a hacer?

-DIEGO: El divorcio ya está decidido, Isabela legalmente es mi hija, y voy a pedir un régimen de visitas, la custodia no creo que ningún juez me la de.

-MARTINA: Lamento mucho por lo que estás pasando, sos un buen tipo y no te merecés todo esto!

-DIEGO: Fui un boludo Martina, sospeché muchas veces de qué entre Marcela y Gonzalo pasaba algo, pero nunca lo pude confirmar, se ve que estos dos hijos de puta se escondían muy bien.

-MARTINA: No te vengas abajo! Con el tiempo todo pasa, y vas a poder superarlo y volver a vivir tu vida, ojalá sea con una buena mujer!

-DIEGO: Te digo la verdad, en este momento no puedo pensar en eso, solo pienso en Isabela.

Conversamos un rato más y luego me fui para el departamento.

Al día siguiente a eso de las dos de la tarde, me llegó un mensaje de Marcela.

-MARCELA: Ya saqué todas mis cosas y me fui del departamento.

-DIEGO: Tenemos que arreglar los días y horarios para que pueda ver a Isabela.

Pero ya no hubo más mensajes.

Al salir del estudio fui a mi departamento, efectivamente había sacado todas sus cosas, y también todo lo de Isabela, ni un juguete de ella había dejado.

A eso de las ocho de la noche, fui al departamento de Martina, limpié y ordené todo, saqué mis cosas, y le mandé un mensaje para pasar por su casa y devolverle la llave.

Llegué media hora después, y me insistió tanto, que me quedé a cenar con ella, pero ya no hablamos ni de Marcela ni de Gonzalo, creo que los dos necesitábamos hablar de otra cosa.

Después de la cena nos sentamos en el sillón a tomar un café.

Se quedó un momento en silencio y bajó la vista, supuse que se sentía triste.

-MARTINA: Diego, ¿te puedo pedir algo? Quizás te parezca una locura! Y entendería si me dijeras que no!

-DIEGO: Decime! Sin miedo Martina!

-MARTINA: ¿Te puedo pedir que esta noche te quedes conmigo?

-DIEGO: Por supuesto! Siento que en este momento sos la única persona que puede entender como me siento.

-MARTINA: Por favor no pienses mal de mí!

Y sus ojos se llenaron de lágrimas, apoyé la taza de café sobre la mesa, me acerqué a ella, y la abracé.

-MARTINA: Te juro que era esto lo que necesitaba!

Nos quedamos un rato así, con ella apoyando su cabeza en mi pecho.

-MARTINA: No sé porqué, pero esta noche no quiero dormir sola!

-DIEGO: Hagámonos compañía entonces!

En verdad yo no estaba ni siquiera para pensar en intentar nada con Martina ni con ninguna otra mujer, me pasaron tantas cosas por la cabeza y por el cuerpo, que a pesar de ser una hermosa mujer, no podría tener nada con ella esa noche, y se lo dije.

-DIEGO: Martina, me parecés una mina bárbara, pero en este momento tengo mucho quilombo en la cabeza, no sé si estoy pensando claramente las cosas, y no sé si...

-MARTINA: Te entiendo, yo también! Pero esta noche necesito un abrazo!

Fuimos a su dormitorio, Martina entró al baño y salió con un pijama puesto.

Yo habitualmente duermo en bóxer, y además no tenía más ropa, por lo que me acosté así.

Nos acostamos en su cama, y la abracé, ella apoyó su cara en mi pecho, y a los pocos minutos ya estaba dormida.

Yo, como tantas noches, me quedé pensando cómo seguiría mi vida de ahora en más, seguramente el hijo de puta ya se habría enterado de que fui yo que le contó todo a Martina, y en algún momento, se la iba a querer desquitar conmigo, aunque bastante ya me ha hecho, y en verdad no me preocupaba.

Al día siguiente, me desperté y Martina aún dormía, me levanté si hacer ruido y fui a la cocina a preparar algo para desayunar.

No sabía que desayunaba Martina, pero preparé café, unas tostadas y corté un poco de fruta.

Estaba terminando de preparar todo, cuando apareció Martina en la cocina.

-MARTINA: ¿También me vas a preparar el desayuno?

-DIEGO: Es lo menos que podía hacer!

-MARTINA: Gracias Diego! En verdad lo necesitaba, esto me tomó por sorpresa, y creo que recién estoy cayendo!

-DIEGO: Me imagino! De un día para el otro, todo te cambió!

-MARTINA: Pero espero que para mejor!

-DIEGO: Claro que sí! Ya vas a ver!

Nos sentamos a desayunar y luego nos fuimos a trabajar, dejé a Martina en su negocio y me fui para el estudio.

Al mediodía le mandé un mensaje a Marcela, para que me dijera dónde y cuándo podía ver a Isabela, y su respuesta fue como un puñal en el corazón.

-MARCELA: A Isabela no la ves más!

Leer eso me hizo poner de los nervios.

-DIEGO: Eso lo dirá el juez al momento del divorcio!

-MARCELA: Gonzalo se hizo la prueba de paternidad y cuando tenga el resultado, va a hacer un juicio de filiación y va a reconocer a Isabela como su hija!

-DIEGO: Veo que no paran de ser un par de hijos de puta ustedes dos! Pero además, vos sos la más pelotuda de todas, ¿te crees que Gonzalo va a formar una familia con vos? si hubiera querido, el examen se lo podría haber hecho mucho antes! Sos una pobre ilusa Marcela! Él sabía perfectamente que ese hijo que esperabas podía ser suyo, y nunca intentó saberlo, Isabela no le importa, ni le va a importar nunca, ni vos tampoco, sólo lo hace para joderme, y vos seguís entrando en su enfermo juego, te juro que me das mucha pena Marcela.

Ya no hubo más contestaciones, y una semana después me llegó una citación judicial, el hijo de puta lo había hecho, el examen de paternidad dio que él era el padre, y en ese juicio la reconoció como su hija.

A partir de allí, Marcela ya no me contestó más el teléfono, ni supe donde vivían ni con quién.

Y desde ese momento, mi vida es un vacío, ¿que había hecho yo tan mal en la vida, para que me sucediera todo esto?

Martina me llamó un par de días después, porque tenía problemas con una de las computadoras del negocio.

Ese viernes tenía que hacer un trabajo al salir del estudio, y le dije que podría pasar por allí, pero cerca de las siete de la tarde.

Me dijo que no había problema y antes de las siete, estaba en su negocio.

-MARTINA: Hola Diego! Qué suerte que pudiste venir hoy!

-DIEGO: Perdón que no pude venir más temprano, ya casi es la hora de cerrar!

-MARTINA: Por eso no te preocupes! Los chicos se van pero yo me quedo!

-DIEGO: ¿Cuál es la compu Martina?

-MARTINA: Es la del fondo, arranca bien, trabajamos un rato y después se plancha, no hace nada, no me deja guardar los documentos, ni imprimir, ni cerrar los programas, nada!

-DIEGO: Veamos!

Le saqué la tapa y antes que nada, vi que el ventilador del procesador estaba lleno de pelusa y polvo, seguramente, levantaba temperatura y por eso se quedaba clavada.

Lo desarmé, lo limpié, lo lubriqué y lo volví a armar, cuando arrancó, me fijé que todo anduviera, la probé con varios programas al mismo tiempo para ver si volvía a ocurrir lo mismo.

Se hicieron las siete y media, hora en que cierra el negocio, y Martina les dijo a los chicos que ella se quedaba hasta que yo terminara.

Cerca de las ocho de la noche, como la computadora no presentaba ningún problema, supuse que ya estaría funcionando bien.

-DIEGO: Hasta ahora no se planchó, pero mañana durante el día, si vuelve a pasar, me avisás y vemos si tiene algo más.

-MARTINA: Gracias Diego! ¿Me esperás que cierre?

-DIEGO: Por supuesto!

-MARTINA: Me da miedo cuando salgo sola!

Apagó todas las luces, las máquinas y la esperé en la vereda hasta que terminó de bajar la persiana y cerrar la puerta.

-MARTINA: Listo! Gracias Diego! Ah! Qué tarada! No te pregunté cuento era tu trabajo!

-DIEGO: No pasa nada! La próxima!

-MARTINA: ¿Tenés planes? ¿Te puedo invitar a cenar?

-DIEGO: No, ¿qué planes voy a tener? Lo único que hago es levantarme para trabajar!

-MARTINA: Entonces venite a casa a cenar y charlamos un rato.

Martina estaba en su auto, así que fui detrás de ella hasta su casa, abrió el portón, entró su auto y me hizo señas para que entrara también el mío, detrás del de ella.

-MARTINA: Por las dudas Diego, nunca se sabe en este barrio!

Entramos a su casa, Martina dejó sus cosas sobre el sillón, se sacó los zapatos y descalza me dijo que ya volvía.

Unos minutos después, volvió cambiada con ropa de andar por casa, una calza negra y una remera larga con dibujos que le llegaba casi a medio muslo.

-MARTINA: ¿Qué te gustaría comer?

-DIEGO: Lo que a vos te guste Martina, a mí me gusta todo!

Fue para la cocina, miró dentro de la heladera y me dijo:

-MARTINA: ¿Unos fideos con crema y hongos te va?

-DIEGO: Por supuesto!

Sacó lo necesario para cocinar y dos botellines de cerveza, me ofreció uno y lo acepté, mientras conversábamos cerveza de por medio, Martina fue preparando la comida.

Antes de sentarnos a comer, nos tomamos otra cerveza más.

-MARTINA: ¿Para comer, preferís vino o seguimos con cerveza?

-DIEGO: ¿Vos seguís tomando cerveza?

-MARTINA: Sí, me encanta la cerveza!

-DIEGO: Seguimos con cerveza entonces!

Conversamos mientras comíamos esos fideos que estaban buenísimos y al terminar, sobre la mesa, teníamos seis botellines vacíos.

Martina se levantó para juntar la mesa, pero le dije:

-DIEGO: Al menos permitime lavar los platos!

-MARTINA: Bueno! Pero solo por esta vez!

Junté todo y mientras lavaba los platos seguimos conversando y tomándonos otra cerveza.

Después nos fuimos a sentar al sillón a seguir conversando.

En verdad me sentía muy bien hablando con ella, creo que el alcohol nos había soltado la lengua y de a poco fuimos tocando temas algo más íntimos, hasta que en un momento me preguntó:

-MARTINA: ¿Tenían buen sexo con tu ex?

-DIEGO: Siempre creí que sí, a no ser que simulara sus orgasmos, pero al parecer, le gustaba más coger con tu ex que conmigo. ¿Y vos?

-MARTINA: Antes de estar con Gonzalo, tuve relación con dos chicos más, ¿me creerías si te dijera que puedo contar con los dedos de las manos las veces que he tenido orgasmos durante los encuentros sexuales?

-DIEGO: No sé cómo son los demás hombres en la intimidad, en realidad no son temas que he hablado con mis amigos, pero en mi caso, no puedo concebir que la mujer que esté conmigo no goce plenamente, incluso antes de mi placer, tiene que estar el de la mujer, no sé, de no ser así, creo que me sentiría frustrado!

-MARTINA: No tengo demasiada experiencia con tantos hombres como para hacer comparaciones, pero con Gonzalo, si bien, fue mejorando algo, es de esos tipos que cuando llegan, todo se termina, y no se preocupan demasiado por saber cómo estás en ese momento, lo único es deshacerse del condón y listo, pero si hay algo que no me gusta, incluso me molesta, es que luego me digan, “estuvo muy bien, ¿verdad?” esa aseveración que para mí tiene una carga de egocentrismo machista importante, de última, preguntame si lo gocé, no lo des por sentado!

-DIEGO: Creo que tendría que ser al revés, al menos para mí, me sentiría bien si la mujer que está conmigo, me lo dijera sin que se lo pregunte, en ese caso me sentiría conforme, incluso sería una caricia a mi ego!

-MARTINA: Tal cual!

-DIEGO: Tampoco he estado con muchas mujeres como para decir que conozco al sexo femenino como la palma de la mano, creo que cada mujer es diferente, aunque el sexo pueda tener las mismas prácticas, con cada mujer que he estado, ha sido un mundo por descubrir, saber que les gusta, que les da placer, que las hace gozar y de qué forma.

-MARTINA: No todos los hombres lo piensan y lo sienten como vos!

-DIEGO: Además, si hay algo que no me hace sentir bien, es terminar el coito y hacer como si nada hubiera pasado, hubo una conexión, un momento íntimo compartido, y en mi caso, no me sale cortar todo y cambiar de tema, no me gusta, ese momento pos coito, pos orgasmo, me parece tan mágico como los preliminares o el acto en sí mismo.

-MARTINA: Nunca escuché a un hombre hablar así!

-DIEGO: Al menos yo lo siento así! Después de haber gozado, no hay nada más placentero y relajante que mirar a la mujer a los ojos y besarla, no sé, quizás como un acto de agradecimiento por el placer vivido! Quizás sea un bicho raro, que sé yo!

Bajó la vista un momento, y hasta diría que se sonrojó, luego me volvió a mirar a los ojos y me dijo:

-MARTINA: ¿Te puedo decir algo?

-DIEGO: Claro!

-MARTINA: Me da un poco de vergüenza, pero… me gustaría sentirme así alguna vez!

-DIEGO: No se si lo estoy entendiendo bien, y si no es así, por favor te pido que me perdones!

-MARTINA: Lo estás entendiendo bien, me encantaría vivir algo así con vos!

-DIEGO: Martina! Me parecés una mujer encantadora, y físicamente me parecés hermosa, aunque no conozca tu cuerpo!

-MARTINA: Quizás sea por todo lo que he tomado, que me animo a pedirte que esta noche te quedes conmigo y me hagas sentir mujer!

Sin más preámbulos, me acerqué a ella, con dos dedos, corrí el mechón de cabello de su rostro, acerqué mi boca a la suya y le di un suave beso en los labios.

Luego la miré a los ojos y su mirada me decía que continuara, la volví a besar, un beso más largo, acompañado de una caricia de mi mano en su cara y su cabeza.

Se movió acercándose más a mí y mis brazos la rodearon, ambos entreabrimos nuestras bocas, y tímidamente al principio, nuestras lenguas se encontraron.

Sus brazos también me rodearon y nuestros besos fueron subiendo su intensidad.

En verdad es una mujer hermosa y en ese momento la sentí entregada, se estaba entregando a mí y quería que valiera la pena, que lo disfrutara.

No sé en su caso, pero en el mío, hacía ya tiempo que no tenía relaciones sexuales y ese abrazo y esos besos, despertaron en mí ese deseo que estaba dormido.

No pude evitar la erección, y en parte me avergoncé.

-MARTINA: ¿Me creerías si te dijera que esos besos hicieron que me mojara?

-DIEGO: Claro que sí, fijate si no!

Le dije mirando el bulto indisimulable en mi pantalón, lo que la hizo esbozar una sonrisa.

Me puse de pie y extendí mi mano para que ella la tomara, lo entendió y tomando mi mano se puso de pie, la abracé y la volví a besar, al estar descalza, tuvo que pararse de puntillas para llegar a mi altura y al juntarse nuestros cuerpos, pude sentir su tetas contra mi pecho, y ella mi erección en su panza.

Luego de ese beso que fue incrementando la temperatura de ambos, me tomó de la mano y caminamos en dirección de su habitación.

Al pie de la cama nos volvimos a abrazar y a besar cada vez más apasionadamente, nos separamos un momento y Martina comenzó a desprender los botones de mi camisa uno a uno mirándome a los ojos.

Con la camisa desprendida, acarició mi pecho y me volvió a besar.

Tomé su larga remera desde abajo y la fui subiendo lentamente, al llegar a la altura de su ombligo, levantó los brazos facilitándome la maniobra, que terminó dejando a mi vista su hermosas tetas cubiertas por un corpiño blanco de encaje y transparencias que dejaban ver sus pezones oscuros y erguidos contra la tela.

Luego me senté en la cama, besé suavemente su panza mientras bajaba lentamente la calza hasta sus rodillas, para luego levantar cada una de sus piernas para quitársela, encontrándome con una bombachita muy pequeña a juego con el corpiño, cuyas transparencias dejaban ver su pubis con el bello perfectamente recortado, dejando libre su vulva.

Se puso de pie, nos volvimos a besar, mientras me desprendía el cinturón y los botones del jean, metiendo sus manos por dentro a cada lado de mi cuerpo y bajándolo, al tiempo que yo me quitaba las zapatillas.

El pantalón cayó por su propio peso y levantando mis pies, me lo terminé de quitar.

Quedamos los dos solo con la ropa interior y nos volvimos a besar, cada vez más apasionadamente.

La tomé en mis brazos alzándola y la apoyé en la cama, aún con el conjunto puesto.

Quedó boca arriba y comencé a besar todo su cuerpo, desde sus piernas hasta su cuello, dejando para luego, sus tetas y su pubis.

Mi lengua recorría su piel, que sentía erizarse en cada caricia de mi boca.

Besé su panza, lamí su ombligo haciendo círculos con la lengua y fui trazando una línea hasta su pubis.

Besé su entrepierna por sobre la tela de la tanguita, ya sintiendo el calor y el aroma de su excitación.

Con dos dedos fui bajando la tanguita, descubriendo poco a poco su pubis, y en el momento que mi lengua tras recorrer suavemente su vulva, llegó a su clítoris, Martina tuvo un orgasmo.

De su boca lo único que salió entre gemidos fue:

-MARTINA: Aaay Diego!

Pero no me detuve, le terminé de quitar la bombachita y subí besando su cuerpo hasta sus tetas, pasé mis manos por debajo de su cuerpo, desprendí el corpiño y se lo quité, quedando ante mí, unas hermosas tetas con sus pezones duros a los que llegué besando y lamiendo.

Subí buscando su boca, la besé con pasión y luego besé su cuello.

Mi mano buscó su sexo ya mojado y haciendo círculos con mis dedos sobre su clítoris, lo acaricié hasta que Martina tuvo otro orgasmo.

Me enderecé, me quité el bóxer y me acosté a su lado apoyando mi cuerpo en el suyo.

Su mano buscó mi erección y cuando la encontró la rodeó con sus dedos, como palpando el tamaño, luego la masturbó suavemente.

-MARTINA: Me gustaría sentirte sin condón, nunca nadie estuvo dentro de mí sin preservativo, y no hay peligro, tomo pastillas desde hace tiempo.

-DIEGO: Nada me gustaría más! Y quiero que esté tranquila, estoy sano, hace poco me hice todas las pruebas!

Moví mi cuerpo sobre el suyo, ella abrió las piernas permitiéndome ubicarme entre ellas, apoyé mis manos en la cama para no cargar el peso de mi cuerpo sobre el suyo.

Deslicé mi erección frotando su vulva varias veces de abajo hacia arriba.

Sus manos estaban acariciando mi espalda y mi boca pegada en la suya.

Mientras la besaba busqué su entrada y comencé a penetrarla lentamente.

-MARTINA: Es enorme Diego! Nunca tuve algo tan grande dentro mío!

-DIEGO: No quiero hacerte daño!

-MARTINA: Seguí que me encanta!

En cada penetración me hundía un poco más en ella, hasta que mi pija estuvo toda en su interior.

Las embestidas eran lentas pero constantes, mientras mi boca iba de la suya a sus pezones.

Varias embestidas después tuvo otro orgasmo delicioso, sus manos presionaban mi espalda, sus dedos parecían querer clavarse en mi piel.

Aminoré el ritmo, pero no dejé de penetrarla, cuando volvió a abrir sus ojos luego del orgasmo, la miré y volví a embestirla cada vez más intensamente y momentos después, tuvo otro orgasmo más.

La abracé y giramos juntos en la cama, quedando ella sobre mí, y entendió la maniobra.

Apoyó sus manos en mi pecho y comenzó a moverse de una manera muy excitante, no sabía cuánto más podía aguantar, el placer que me estaban dando sus movimientos y la vista del su cuerpo, me estaban llevando poco a poco a la eyaculación, pero quería esperar a que ella tuviera otro orgasmo para acabar junto con ella.

Sus movimientos iban de atrás hacia adelante, buscando su placer en cada rose, y cuando su cuerpo empezó a temblar, la abracé y acabamos juntos.

Quedó abrazada sobre mí cuerpo con mi pija aún en su interior, que poco a poco empezaba a perder dureza.

La tomé de los costados de su cabeza, la miré a los ojos, la besé suavemente y le dije:

-DIEGO: Gracias Martina! Sos tremenda mujer! Me encantó tu placer! Y el placer que me diste!

Y con su respiración aún agitada, me dijo.

-MARTINA: Fue una locura Diego! Es la primera vez que tengo tantos orgasmo seguidos! Ni sé los que tuve!

-DIEGO: Fueron cinco! Uno más hermoso que el otro!

-MARTINA: Gracias Diego! Fue mucho más lindo de lo que imaginaba!

-DIEGO: Sos hermosa Martina! Nunca lo dudes!

-MARTINA: ¿Puedo decirte algo? Quizás no sea el momento, pero tu ex esposa fue una boluda! Ni por asomo disfruté tanto con nadie en mi vida, ni siquiera con el hijo de puta! No te llega ni a los talones, no entiendo cómo te dejó por ese pelotudo!

-DIEGO: Tampoco yo! Pero eso ya no importa! Y pienso que tu ex también fue un tarado dejando de lado a una tremenda mujer como vos! No merece una mujer como vos!

Le seguí acariciando la espalda y el culo suavemente, estiré mi mano buscando la sábana para taparla y que no sintiera frio.

-MARTINA: ¿Te quedás a dormir conmigo?

-DIEGO: Nada me gustaría más en este momento que dormirme abrazado a vos!

-MARTINA: Sos hermoso!

Se salió de encima de mí y se recostó a mi lado apoyando su cabeza en mi pecho.

No paré de acariciarla hasta sentir que se había dormido.

Yo lo hice un rato después, pensando en que Martina es una mujer hermosa, pero yo estaba en un momento de mi vida en que no sabía cómo irían las cosas y en verdad no tenía cabeza para comenzar de nuevo, y creo que pensar en algo con Martina, quizás complicaría aún más mi cabeza, y en verdad ella se merecía un buen hombre que la quisiera y estuviera para ella al cien por ciento, por suerte se había sacado de encima a ese mal tipo.

A la mañana siguiente, la desperté con el desayuno, y su sonrisa al abrir los ojos, fue suficiente para entender que había sido un buen momento.

-MARTINA: Gracias Diego! Sos un amor de persona! Y me hiciste sentir de una manera que nunca en mi vida me había sentido! Me hiciste sentir muy mujer!

-DIEGO: Nunca dudes de eso! Sos muy mujer! Y muy hermosa! Solo espero que la vida te premie con un buen hombre que te ame de verdad!

-MARTINA: Por el momento no lo busco, si tiene que ser, será!

Desayunamos juntos y antes de irse ella a trabajar y yo para casa, nos dimos un último abrazo, y no hicieron falta las palabras, creo que los dos teníamos en claro que esa noche, en la que la pasamos realmente muy bien, sería la única, y no estaba desconforme con eso, sentía que no tenía nada que ofrecerle, al menos en ese momento.

Seguí teniendo algunos encuentros con Martina, pero sólo como amigos, ella no volvió a ver a Gonzalo, a pesar de que éste la llamaba todo el tiempo, hasta el punto que tuvo que bloquearlo.

En uno de los encuentros, unos meses después, me dijo que estaba conociendo a un buen chico, y en verdad me sentí muy bien por ella, podría recomenzar su vida con un buen hombre. A partir de ahí, seguimos en contacto, pero solo por cuestiones de trabajo en su negocio.

Casi dos meses después, me dijo que si todo iba bien como hasta ahora, quizás empezaría una relación con ese chico, y le deseé lo mejor, y me dijo que le había contado lo que había pasado entre nosotros, no quería llegar a tener algo con él, ocultándole cosas de su pasado.

Me sentía bien por ella, al menos puede volver a vivir su vida después de lo que pasó.

Los días pasaban y mi vida se iba apagando, no encontraba un motivo para seguir, y más allá del dolor por los cuernos, por las mentiras y las humillaciones, lo que me mataba de a poco, era no poder volver a ver a Isabela.

¿Esto es vida? Ya no!

Y mi cabeza lo empezó a pensar…

Continuará…

Continúa en