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Dominaciónoct 2022

Una vida peculiar Cap. 5

El maletero se abre y la luz revela una humillación que va mucho más allá de lo esperado. Cuando llegan a casa, el verdadero castigo comienza, y la jerarquía que creían conocer se desmorona bajo la autoridad implacable del amo.

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No sé cuánto tiempo pasó hasta que se abrió el maletero, para mí fue un mundo. Aún seguía en la misma posición desde que entré en él, con los tacones de mi ama en el culo y en la boca; los pezones ya ni los sentía por culpa de las pinzas, deberían estar hinchados y amoratados. Se escucharon ruidos de fuera y un momento después, la luz invadió el cubículo.

-Joder, que mal huele aquí dentro- dijo mi ama desde fuera. Puso una cara de asco tremenda. La verdad es que yo ya me había acostumbrado al olor, y en parte fue mi culpa ya que la ansiedad hizo que me mease encima.

-Llevas aquí sola una hora, ¿y no has podido aguantarte?- Me agarró del pelo y me sacó a rastras del maletero. -Mira que Alex me ha dicho que no me entretenga y te lleve a casa, pero como no aprendes voy a desobedecerle un poquito y te voy a castigar, ¿crees que te lo mereces?- Me quedé callada al no saber que contestar.

-Si te hablo, contestas, puta- y me dio un bofetón que hizo que me cayera la suelo y me sacase de la boca el tacón.

-Sí ama, lo merezco por guarra.

-Ya te digo que sí, ¿y qué castigo crees que mereces?

Esa pregunta nunca me la habían hecho, no sabía que contestar. Siempre que recibía un castigo lo decidían ellos.

-Lo que usted crea conveniente que merece esta puta, ama- dije

-Mmmm buena respuesta, no tan buena como para que te levante el castigo. Mira te voy a explicar una cosa hermanita. Siempre te he odiado, no sé si alguna vez lo has pensado, pero me da igual- todo esto me lo decía dando vueltas alrededor de mí en medio del garaje. -Y claro, que mejor forma que demostrarte cuánto te odio que no sea otra que castigándote. Ahora mismo te vas a subir al maletero y vas a beberte todo lo que has meado, vamos.

Cogió el tacón que había caído al suelo y me lo incrustó en el culo, provocándome un grito desgarrador. No había nadie en el garaje en ese momento, y no sé si mi grito se llegó a escuchar desde las plantas superiores.

-¡No grites pedazo de puta!- me dijo agarrándome de la cabeza y estrellándola contra el suelo del maletero. -Ya puedes empezar a chupar porque no te vas a mover de ahí hasta que lo dejes limpio.

Mientras lamía todos mis meados mi ama me azotaba el culo con todas sus fuerzas, nunca había visto ese grado de brutalidad en mi ama, y ahora mismo estaba realmente asustada. Mi culo me dolía muchísimo pero no me atrevía a hacer nada que no fuese lamer y lamer. Estuve lamiendo y recibiendo azotes cerca de diez minutos, mi culo parecía una bombilla de lo rojo que estaba. Levanté un poco la cabeza para que mi ama se diese cuenta de que había acabado, en ese momento me tumbó boca arriba con la cabeza en el parachoques y se subió sobre mi cabeza plantándome su coño en la boca. Sin decir nada empezó a soltar un chorro abundante agrio y caliente, al verse vaciada se apoyo sobre mi cara y se restregó sobre ella para secarse.

-No te muevas, abre la boca y cierra los ojos- me dijo.

Hice caso a lo que dijo y la volví a sentir sobre mí. -Saca la lengua y lame- saqué la lengua y lamí lo que parecía ser el agujero de su culo. Es una chica limpia por lo que no sabía a heces ni nada. Noté como se empezaba a excitar y aproveché a penetrarla el culo con la lengua, momento que ella usó para sentarse literalmente sobre mi cara impidiéndome hacer nada.

Yo seguía con los ojos cerrados por lo que no veía lo que pasa y de repente como una burbuja de aire maloliente y desagradable invadió mi boca. A la velocidad de la luz mi ama se levantó y me tapó con sus manos tanto la boca como la nariz.

-Saborea el pedo que me acabo de tirar. ¿Te gusta eh? Jajajaja

Se acababa de tirar un pedo en mi boca y me había tapado aposta la boca y la nariz para que lo saborease y no pudiese respirar. Si ya de por si la sensación era muy asquerosa, saber que había sido un pedo lo que había entrado en mi boca me provocó muchas arcadas, y el vómito empezó a subir por mi garganta. Aún seguía con la boca sellada por lo que no podía expulsar todo lo que subía de mi estómago. Empecé a convulsionar tanto por el vómito como por las manos de mi ama que no me dejaban respirar y me estaba asfixiando.

-No potes ehh, como potes te lo vas a volver a tragar. Tu verás.

Mi ama me liberó y mi primer impulso fue abrir la boca para poder tomar una bocanada de aire, pero me contuve porque si abría la boca ahora mismo potaba. Así que intenté tranquilizarme respirando hondo a través de la nariz. Una vez ya repuesta y más tranquila pude abrir la boca y respirar mejor.

-A lo tonto a lo tonto me has hecho perder treinta minutos, ya verás cuando le cuente a Alex todo lo que he tenido que hacerte. Vamos a casa ya puta. Ven tal y como estas, lo que no tengas puesto lo dejas en el coche.

Mi ama empezó a caminar dejándome atrás, cerré el maletero y me aproximé hasta el ascensor a cuatro patas. Mi apariencia era desastrosa, estaba completamente despeinada y sudada, el rímel se me había corrido y el pintalabios ya ni existía; mis tetas se bamboleaban y chocaban entre sí debido a la rapidez con la que iba para alcanzar a mi ama; los pezones estaban muy hinchados y sensibles; mi culo seguía siendo una bombilla y los tacones dentro ya empezaban a molestar y mis rodillas estaban rojas y completamente raspadas de todo el tiempo que llevaba a cuatro patas.

Ya en la puerta de casa mi ama abrió la puerta y entró, sin tiempo a hacer nada más, se escuchó la voz de mi amo desde el salón.

-María, ven aquí ahora mismo- la voz era firme y seria.

Alcé un poco la cabeza para ver a mi ama, pero seguía con una sonrisa de oreja a oreja. Sin decirme nada y sin cambiar la expresión se dirigió hacia el salón dejándome en la entrada. Cerré la puerta y me dirigí al salón también.

Al llegar al salón me encontré con mi amo vestido sentado en el sofá y a mi ama frente a mi amo, estaba de pie y completamente desnuda; la sonrisa de la cara se le había esfumado. Sin saber qué hacer me posicioné en una esquina de la estancia de rodillas y separadas para mostrar mi coño en esa posición. Me clavé un poco más los tacones ya que aún no me los habían quitado. Mi amo me miró y no dijo nada, se dirigió hacia mi ama. Yo era una mera espectadora.

-Yo qué te he dicho, que no te entretuvieras, ¿no?

-Sí lo sé, pero es que se había meado en el maletero y no se lo hemos permitido, y he pensado en castigarla ahí mismo.

-¿Y si te llega a ver alguien? ¿Qué habrías hecho? El problema es que has pensado, arrodíllate.

Era la primera vez que veía a mi amo tratar a mi ama así, nunca antes en mi presencia ha habido una jerarquía entre ellos, y ahora parecía que mi amo era el superior. Mi ama hizo caso y se arrodilló

-Ya, pero es que…

Sin tiempo a reaccionar y no decir nada más, mi ama recibió un tortazo que le cruzó la cara.

-¿Te he dicho que hables?

-No- dijo mi ama con lágrimas en los ojos. -Lo siento.

-Perra, ven aquí y cuéntame que ha hecho esta puerca desobediente contigo mientras me come la polla.

Me aproximé al sofá y me situé al lado de mi ama.

-Abrió el maletero y me sacó a rastras de él, me incrustó sin ningún miramiento el otro tacón en el culo y me ordenó chupar todo el meado de dentro del maletero, mientras lo hacía me estuvo dando azotes en el culo hasta que acabé- me di la vuelta para que viese que aún seguía con los tacones dentro y con marcas rojas por el culo. -Después al acabar, me tumbó sobre el maletero y meó en mi boca, luego me dijo que le lamiera el culo y acto seguido se tiro un pedo dentro de mi boca y me tapó la nariz y boca impidiéndome respirar.

En todo el momento que relataba lo sucedido mi ama estuvo con el rabo de mi amo dentro de la boca, y era él el que marcaba el ritmo. Cuando acabé de hablar le agarró la cabeza y la empujó contra su vientre. Mi ama empezó a convulsionar al quedarse sin respiración, muchas babas caían de su boca y al fin liberó su cabeza. Un torrente de babas salió de la boca mientras mi ama tosía.

-Vale o sea que no has decidido castigarla por haberse meado, has decidido hacer con ella lo que te ha dado la puta gana sin pensar en las consecuencias, ¡que te podría haber visto alguien, subnormal! Vale vamos a hacer una cosa, a partir de hoy, tú (dirigiéndose a mi ama) pasas a estar en el escalón de la perra, no vas a tener ningún derecho. Y tú (dirigiéndose a mí) tienes una nueva obligación, que va a ser enseñar a la puerca cuáles son sus obligaciones, tienes permiso para rectificarla y castigarla si hace algo que no debe, y tú pasas a llamarte perra, y tu puta hermana puerca. No es difícil así que acordaros de los nombres.

-Permiso para hablar- dije.

-¿Qué quieres perra?

-Agradezco amo los derechos que me ha dado de castigar y rectificar, pero si me lo permite, prefiero que sea usted el que castigue a la puerca y yo siga siendo la misma puta perra sumisa sin derechos.

No sé por qué dije eso, pero me salió desde dentro y noté mi coño encharcado como nunca. Mi amo se levantó y apartó de un empujón a mi hermana (volvía a llamarla así, porque había perdido todos los derechos). Se acercó a mi culo y me retiró los tacones del culo, agarró del pelo a la puerca y la levantó. Sin decir nada le metió los tacones en la boca, después se los incrustó en el culo, al igual que ella hizo conmigo. Mi hermana pegó un grito que retumbó en toda la sala y como respuesta recibió un tortazo.

-¿Quién te ha dado permiso para abrir la boca puerca? Tú, perra, plántale tu sucio culo en su boca y devuélvele lo que te ha hecho, que te lo lama hasta dejarlo bien lubricado que después me lo vas a ofrecer para que te lo folle.

No me lo pensé ni un minuto y le planté el culo en su boca, ella sacó la lengua y empezó a lamer. Llevaba mucho tiempo sin que me comiesen el culo, y sentir la cálida lengua de mi hermana en él me producía un placer inimaginable. Mi mente vagó por todos aquellos pensamientos en los que quería ver a mi hermana recibiendo de su propia medicina, pero ahora que estaba pasando eso, solo pensaba en contentar a mi amo, me daba igual lo que le pasase a mi hermana.

-Pe- permiso para co-correrme, a-amo- dije con una voz entrecortada debido a la comida de culo que me estaban haciendo.

Era la primera vez en tanto tiempo que yo recibía placer sin tener que provocarlo yo.

-No lo tienes perra, espérate a que te penetre.

Mi amo tiró del pelo a mi hermana separándola de mi culo, un segundo después mi culo fue invadido por su polla.

-Puerca, colócate bajo el coño de tu hermana con la boca abierta. Perra, puedes correrte, y después te meas.

No necesité ni una palabra más y en la posición en la que me encontraba empecé a convulsionar y apretarme las tetas con todas mis fuerzas (seguía con las pinzas en los pezones, pero en este momento no me importaba lo más mínimo). No pasaron ni diez segundos desde la orden de mi amo hasta que me corrí sobre su boca. Todo el conjunto de la situación hizo que tuviese uno de los orgasmos más fuertes, tanto que me temblaron las piernas y me caí sobre la cara de mi hermana. Mi amo me agarró de la cintura y elevó mi culo para facilitarle la follada.

-Se te olvida la meada perra.

No tenía fuerzas de nada ahora mismo y sin fuerza de voluntad de nada me meé manchando toda su cara y cuerpo. Era la primera vez que mi ama recibía una meada y tenía una cara de asco increíble. Mientras la puerca se recomponía, mi amo me sujetó más firme de las caderas y empezó a empotrarme con dureza.

-UFF SÍ SÍ SÍ, JÓDETE PUERCA, ESTO TE PASA POR DESOBEDECERME- gritaba. -Ven puerca acércate.

Se levantó y se acercó a él, mi amo se corrió y cuando sacó la polla dirigió mi culo hacia la boca de la puerca.

-Empuja perra, échale toda mi corrida en la boca.

Empujé como si estuviera cagando sobre mi hermana hasta que salió toda su corrida incluyendo algún que otro pedo. Como reacción a lo que estaba pasando le entraron arcadas que supo contener adecuadamente para no llevarse ningún otro castigo.

-Muy bien, ahora vosotras dos a la cocina a prepararme la cena, y cogéis un calabacín cada una y os lo metéis en el culo.

Nos fuimos a la cocina a cuatro patas y nos dispusimos a preparar la cena a nuestro amo. Él decidió que con una sopa iba bien. Antes de sacar cualquier cosa para preparar la cena me dirigí a la nevera y saqué dos calabacines. Me aproximé a mi hermana y sin decirle nada le di el calabacín y le mostré mi culo, dándola a entender que era ella la que me lo tenía que colocar. Se mostró un poco dubitativa, pero al final acabó haciéndolo para después imitar mis movimientos.

Una vez que estuvimos “llenas” procedimos a preparar la cena, me dirigí a un armario para sacar la cacerola y poner el agua a hervir. Se notaba que mi hermana no pisaba mucho la cocina puesto que no sabía que hacer y solo miraba mis movimientos. Mientras yo iba de aquí para allá ella estaba en medio de la cocina quieta, alguna miraba cruzábamos y en cuanto se daba cuenta agachaba la cabeza avergonzada.

Cuando la cena estuvo preparada nuestro amo vino y nos ordenó que nos subiésemos a la mesa mostrándole nuestros culos. Si levantaba la mirada del plato se encontraba con una panorámica de dos culos bastante generosos abiertos por un calabacín y dos coños chorreantes.

-Joder como chorreáis, de la perra lo sabía, pero no sabía que la puerca también se excitaba siendo humillada. Imagino que tendréis hambre, esperad.

Se levantó de la silla y nos quitó el calabacín sustituyéndolo por una salchicha cada una e introduciéndola completamente dentro.

-Vale ahora vamos a jugar a un juego muy divertido, vais a formar un 69 justo donde estáis, y la primera que consiga sacar la salchicha del culo de la otra solo con la lengua, gana. ¿Y qué gana? Pues gana el no dormir con sus dos agujeros ocupados por un vibrador y encerrada en la jaula. Empezad. Y no podéis correros.

Formamos el 69 y cada una agarró el culo de su compañera para abrírselo lo máximo posible. Cada una empezó a lamer con ansia el culo y a penetrarnos con la lengua para conseguir sacar un poco la salchicha. Este proceso duró bastante y mientras tanto el amo nos miraba divertido. Con el paso del tiempo y de la lengua la excitación era más evidente, lo que provocada que el culo se dilatase y la salchicha saliera con más facilidad. Al cabo de diez minutos alcancé a pellizcar con los dientes el trozo de comida y tirar de ella, consiguiendo así mi victoria.

-Muy bien perra, si al fin y al cabo estás bien entrenada- me felicitó el amo.

-Vale pues la situación queda así, perra, ve a por el huevo vibrador y un consolador; y tú, puerca, ve a la habitación y te metes en la jaula quedando con el culo hacia fuera.

-Permiso para hablar- dije

-Di

-¿Entre nosotras podemos hablar? Es que a la hora de preparar la cena no nos hemos dirigido la palabra y si en esas ocasiones pudiésemos hablar, sería más fácil repartirse las tareas y demás. Solo sería en momentos en los que usted no esté delante y tengamos que hacer algo juntas.

-Mmmm vale me parece bien, pero solo puedes hablar tú, ella no tiene permitido hablar. Tú tampoco te excedas, siempre te dirigirás a ella como puerca, pero sin ser despectiva ni nada, ya has visto lo que pasa si te excedes en lo que puedes hacer o no. ¿Queda claro?

Asentimos las dos, yo con una expresión normal y mi hermana con lágrimas en los ojos, no se esperaba toda esta situación que se le había venido encima en un abrir y cerrar de ojos.

-Vale, una vez aclarado eso, en marcha.

Me dirigí a la habitación y detrás de mí iba mi hermana. Una vez allí me acerqué donde estaban los accesorios para coger lo que se me había ordenado, Mi hermana abrió la puerta del armario y se metió en la jaula, una vez colocada le incrusté el huevo vibrador en el culo y el consolador en el coño, dándole el mando que los controlaba al amo.

-Perfecto, recuerda puerca de mierda, no te puedes correr. Pobre de ti como mañana vea que te has corrido- y dicho eso activó al máximo los aparatos. Los configuró para que se fuese cambiando las intensidades y que durase toda la noche, después se dirigió a mí.

-Quítate las pinzas de los pezones y te acuestas en el suelo. Ya es muy tarde así que ya mañana te duchas con la puerca. Ale, hasta mañana- me dio un azote en el culo y apagó la luz.

Completamente a oscuras me quité las pinzas y las lágrimas afloraron de mis ojos, no sabía el tiempo que llevaba con ellas, pero me notaba los pezones super hinchados, me dolían a rabiar. Me tumbé en el suelo y me relajé, era una situación nueva para mí también, nunca me había imaginado que mi hermana sería mi compañera sumisa, además de todas estas emociones nuevas que recorrían mi cuerpo. Antes me producía rechazo acatar las órdenes que me daban, ahora solo pensaba en complacer a mi amo.

Con el roce de mis manos sobre mis pezones para aliviarlos y el zumbido de los vibradores en los orificios de mi hermana, me venció el sueño.

CONTINUARÁ…