Xtories
Voyerismooct 2022

Voyeur, el placer de espiar 26

Encarna no pide permiso, toma lo que quiere. Con la mirada fija y las manos firmes, transforma la cama en su trono, dejando a Mary temblando entre el placer y la vergüenza. Mientras los maridos observan impotentes, la verdadera escena apenas comienza.

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Encarna no quiso darle tregua, estaba dispuesta a exprimirla, a llevarla a tocar el cielo, se tumbó junto a ella mientras convulsionaba de placer y con sus uñas acarició su cuerpo, mientras yo la intentaba calmar comiéndole la boca y acariciándola tambien. Casi sin dejarla terminar cogió sus pechos y empezó a magrearlos, lamerlos, morderlos, Mary acariciaba su cabeza, aquello le gustaba, la rápida lengua de mi mujer puso aquellos pitones en órbita, los mordía y pellizcaba, ella ronroneaba dando señal de que estaba disfrutando.

"¿Te gusta verdad?" Le preguntó, dando ella una respuesta afirmativa, "pues a mí también me gusta que me hagan lo mismo" le dijo acercado sus pechos a su boca, Mary sacó tímidamente su lengua pasándola por la areola, el pezón de Encarna se empitonó y quedó en medio de sus labios, los cuales cerró instintivamente para atraparlo y mamarlo, se animó magreando el pecho de mi mujer y mordiendo sus pezones, "sé que es tu primera vez, ahora voy a poner mi coñito en tu boca, solo huele, si te llama la atención saca tu lenguita y lame, yo haré el resto, si no te gusta me lo dices" le dijo esta vez a Mary, haciendo con ella un 69.

Mi mujer había empezado a comerle el coño, si antes era muy buena haciéndolo, con lo aprendido unos días atrás se había convertido en una maestra, Mary solo olía su coñito rosadito, con aspiraciones cada vez más largas, su olor estaba llegando a sus sentidos, unido el placer que estaba recibiendo, se atrevió a dar un lametón a lo largo de su coñito, comprobó que no le desagradaba el sabor, volvió a sacar la lengua y comenzó a lamerlo, en todos los sentidos, intentando imitar lo que hacía Encarna, está al ver que se animaba empezó a mover las caderas, buscando placer en la lengua inexperta de Mary.

Mi mujer introdujo de nuevo un par de dedos dentro de Mary, la cual empezó a correrse de nuevo, esta vez Encarna estaba preparada, y en el primer síntoma de su orgasmo se dio la vuelta y se metió entre sus piernas, y frotó su clítoris con el de ella, el temblor de sus piernas, sus convulsiones orgásmicas, el movimiento de mi mujer, el orgasmo húmedo y caliente de Mary sobre su coñito, provocaron en ella un orgasmo sonoro e intenso, ambas abrazadas, besándose, con una Mary que no se creía lo que había vivido, "ha sido increíble, increíble, me has dado mucho placer, nadie me ha comido el coño así, nunca pensé en que mi coño se frotaría con otro, ni besar a una mujer, ni comerme un coño" no paraba de hablar, aún seguía asimilando todo aquello, me acerqué y la besé, calmandola, su marido se había vuelto a correr, ese pobre diablo acabaría seco a pajas, "Encarna no ha acabado aún, hoy eres de ella, disfruta” le dije a Mary en el oído, "fóllatela, enséñale lo que es follar contigo, partele el coño en dos" le dije en el oído a mi mujer tras besarla.

Le di el arnés y el dildo de 20 cm, los ojos de Mary se abrieron de par en par, "hoy no te va a follar mi marido, hoy te voy a follar yo, vas a ser mía" le dijo mientras ponía lubricante a su coñito y a lo largo del dildo se tumbó sobre ella y restregó la punta a lo largo de su vulva, Mary movía las caderas buscando que entrara en su coñito, Encarna la calentó, le negaba el beso, ella lo buscaba, se lo volvía a negar, "fóllame ya de una vez, joder fóllame yaaa" su desesperación era tal que con su manos agarró el culo de mi mujer y elevó sus caderas para introducir cerca de la mitad en su coño, Encarna se dejó caer sobre ella introduciendo el resto, lujuria, eso es lo que sintió mi mujer, aquello fue una locura, comenzó a follarla, había aprendido bien, imitaba a la perfección los movimientos de cadera de Amélie, como una buena alumna.

Mary gemia como una condenada, su marido miraba asombrado como Encarna la empalaba, como levantaba sus pies y lo llevaba a sus hombros para seguir dándole duro, se iba a correr, y ella quería su corrida en la cara, lo deseó desde el primer día que la vio correrse así, en el momento justo sacó el dildo de su coño, llevándolo a la altura de su cara, con la boca abierta, recibió aquel líquido, tragando con ansias, lamiendo su coño, hasta que nuevamente convulsinaba, con su marido de rodillas tocándose, se puso frente a él en plan domina, cogió su cara y le abrió la boca de un pellizco, escupiendo dentro de ella parte de la corrida de Mary, y ordenado que limpiara los restos de flujos que el dildo tenía.

Limpió el dildo con su lengua y me lo dio, para su desinfección, "dame el jefe" me dijo refiriéndose al dildo de 25 centímetros, cuyo grosor era superior también al anterior, similar al que poseia el jefe, "le vas a hacer daño, no, sigue con este" le contesté, "a esta zorra le han entrado dos pollas juntas, ese le cabe en cualquiera de los tres agujeros" era una razón de peso, se lo di, el resultado era increíble, un señor pollón tenía mi mujer entre las piernas, mi tío me miraba y miraba a Encarna, lo calmé, "tranquilo tito, mi mujer ha nacido para dar placer, nunca le hará daño ni nada que ella no quiera" miró a mi mujer y le dijo "confío en ti, ve con cuidado" le dijo, "como vuelvas a decirme lo que tengo o no que hacer, te voy a follar a ti el culo con esto, ¿Está claro?".

Él agachó la cabeza y contesto de manera afirmativa sumisamente seguido de un lo siento. Yo reía, mi mujer, mi diosa, había puesto a mi tío en su sitio, lo humilló a partir de ese momento, en cada embestida que le daba con el jefe a Mary, incluso cuando la tuvo a 4 patas en la cama le pidió que hiciera un 69 con ella, pero sin que hubiera felación en ninguno de los dos. Mary ya estaba sometida y entregada por completo a Encarna, sacaba de su coño el dildo y lo metía en la boca de él, "chupa cabrón, mira como tengo a la puta de tu mujer, tú nunca la follaras así, ¿Verdad marica?" Nunca lo habían llamado así, ella fue la primera en hacerlo, el lo aceptó de buen grado, y en sus contestaciones el mismo se llamaba marica. Mary se volvió a correr esta vez en la cara de su marido, gritándole "tragatelo todo marica".

Habían pasado un par de horas y los orgasmos de Mary se sucedían unos tras otros, igual que los de la vikinga loca. Su coño estaba rojo dolorido, Encarna decidió parar, y tener ella un orgasmo, restregó su clítoris con el de ella, mientras la besaba, y magreaba su pechos, antes de correrse se separó para observarla, como hacía siempre, mirando a su contrincante a los ojos, se corrió su coñito, había humedecido más de lo normal con lo que la tumbe y me dispuse a saborear sus flujos, le dije a él pelele que limpiara con su lengua a su mujer.

Bese a mi tía y le pregunté si estaba bien o si quería más, me preguntó si yo quería follarla o que me la chupara, le dije que no, que mi mujer se encargaría de todo. Siguieron una hora más no lo hubiera imaginado pero allí estaba Mary, siendo sometida por mi mujer. No pude evitar follarle la boca y regalarle un buena corrida antes de que ella se corriera por última vez a 4 patas.

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