Xtories
Voyerismooct 2022

Voyeur, el placer de espiar 8

La escalera fue solo el comienzo. Ahora, en la casa de sus tíos, la línea entre lo prohibido y lo permitido se desdibuja mientras él observa cómo su novia explora su otro lado, y él, lejos de rechazarlo, encuentra en el voyeurismo su propia liberación.

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Ellos habían terminado y tocaron en la puerta del aseo, salimos del baño y ellos entraron, cogí en volandas a Encarna y la lleve a mi cama comiéndonos a besos, con mucho deseo, pasión, lujuria. Ambos nos desnudamos en medio segundo, me arrodille entre sus piernas y las puse en mis hombros, baje mi cabeza y clave mi mirada en la suya, mientras mi lengua jugaba con su sexo, ella movía sus caderas y restregaba en mis labios su coñito húmedo. Su excitación era brutal y acabó corriéndose de igual manera que lo había hecho en la escalera.Me tumbe en la cama y ella empezó a comerme la polla lentamente, saboreándola, la reclamé para que me follara, subida encima mía se movía de adelante a atrás mientras yo la cogía por las caderas y mordía sus duros pezones, tras un rato en esa posición la coloque en cuatro al filo de la cama, yo de pie agarre su cintura y comencé a embestirla como alma que lleva el diablo, sus gritos de placer llegaron al patio, escuché a mi hermana decir "ese es mi hermano, dale caña si señor" ella clavó su cabeza en el colchón y alcanzó su orgasmo segundos antes de que yo sacará mi polla y tras quitarme el preservativo eyacular en su espalda.

Ambos habíamos tocado el cielo y acabamos tumbados en la cama, con la respiración en un resuello. Acariciando su cuerpo, la curva de su culo el arco de su espalda, su cuello, sus ojos me miraban abiertos como platos como si me preguntará que coño había sido aquello. Nunca había conseguido doblegarla y en aquella ocasión sus piernas temblaron de placer. Le pregunté sobre la frase que soltó en la escalera, ella me dijo que no podía ni hablar que después me contaría.

Salimos de la habitación, mi hermana esperaba en el patio junto a su novio. Ambos tocaron sus palmas vitoreandonos. Los cuatros empezamos a reírnos. La tarde se acababa y decidimos salir a cenar.

Al día siguiente encontré a mi novia nerviosa, inquieta. No sabía que le pasaba, le pregunté y ella me dijo que no quería tener secretos conmigo ya que me quería con locura y por nada del mundo me quería perder. La tranquilicé, le dije que si ella me quería de esa manera yo tenía la seguridad de que quería vivir y disfrutar con ella toda mi vida, que no concebía mi vida sin ella. Encarna abrió su corazón y me contó que antes de conocerme había mantenido relaciones sexuales esporádicas con algunas clientas.

Me sorprendió mucho lo que me acababa de confesar. Le pregunté que si le gustaban las mujeres porqué estaba conmigo, ella me dijo que le gustaban los hombres y que conmigo había descubierto el amor, aquello con las clientas solo fue sexo esporádico. Nunca se había planteado tener una vida en común con otra mujer. Me confesó que algunas veces se sentía atraída por un cuerpo femenino, y que en el mundo de la moda las mujeres se quedaban casi desnuda frente a ellas y que ver sus cuerpos era una gozada.

Le dije que si mi hermana era una de ellas, me dijo que mi hermana y mi tía eran unas delicias desnudas y que si no estuviera conmigo no le importaría tener sexo con ellas. Le dije que todo aquello me resultaba raro, no me entraba en la cabeza, le dije que tenía que digerir la noticia de su bisexualidad, ella me dijo que en los cerca de dos años que llevaba conmigo nunca me había sido infiel, que para ella no había nadie como yo, que no estaba dispuesta a estropearlo por estar un rato con nadie, ni mujer ni hombre.

Tuve dos días de reflexión, nunca me plantee estar con una mujer que no fuera heterosexual, pero amaba a Encarna con todo mi corazón, no veía una vida sin ella, pero ella estaba sacrificando una parte de su sexualidad por estar solo conmigo, no podía ser egoísta y reprimir sus instintos sexuales, no me planteaba compartila con otro hombre, pero consentir que ella disfrutara de un cuerpo femenino era otra cosa. Si no lo permitía me arriesgaba a perderla en un futuro, el morbo de lo prohibido hubiera provocado una infidelidad no consentida en una mujer tan sexual como ella.

Me gustan las mujeres y mi novia mucho más que ninguna, quizás verla practicando sexo con otra mujer me llevaría a un nivel de excitación que nunca había tenido. Decidí hablar este tema con ella, no, no coartaría su sexualidad y así se lo hice saber. Ella lo agradeció enormemente dándome una de las mejores sesiones de sexo que tuve con ella, ofreciéndome hasta su inocente ano que con mucho lubricante acabó cediendo a mis pretensiones.

Mi padre seguía hospitalizado todavía, tanto mi hermana como yo estábamos solos, mi madre había dejado de trabajar, en mi casa se empezaba a sentir la falta de dinero ya que la baja de mi padre había reducido muchísimo los ingresos, yo entregaba en mi casa gran parte del dinero que hacía en el taller, asistía a el todos los días.

Mis hermanos pequeños seguían con mis abuelos, mi madre pidió ayuda a la familia, la cual reaccionó y mi hermana Ana se fue unos días a casa de mis otros abuelos, mi tío y mi tía por la cercanía afectiva que teníamos me ofrecieron su casa. Tenía que ayudar, dije que si eso servía para liberar a mi madre y ayudar a la economía familiar aceptaba.

Preparé mi maleta y me dispuse para vivir una temporada con mis tíos.

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