Voyeur, el placer de espiar 20
El jefe insiste: '¿No te gusta follar con tu tía?'. Paco se niega, pero el taller es un hervidero de lujuria donde los límites se difuminan. Mientras resiste ese tabú, en casa espera otra clase de entrega: Elisa, su unicornio, está lista para ser reclamada por ambos.
Estaba claro que habíamos pasado una gran noche de sexo y lujuria. Aquello se volvería a repetir algún que otro día más, incluso en el taller, ya sin la presencia de mi novia, siempre el primero en acabar era mi tío, que era el encargado de limpiar todo el baño de semen que recibía ella. Yo me sentía un depravado dejando que mi tía me comiera la polla, y ella era feliz, esperaba ansiosa ese momento.
El jefe había conseguido realizar su fantasía y ahora solo tenía en mente la siguiente. Intentaba minarme diariamente al igual que hizo con mis tíos, "cambiastes de opinión en la lluvia de esperma, porque no lo haces con esto, tan difícil no es" pero mi decisión era firme, "no voy a follarme a mi tía" "pues es una pena que no quieras disfrutar de una buena hembra" "olvidalo, busca a otro hombre" "Vega ya ¿tú crees que ella no lo está deseando sentir tu polla joven y viril?" "No se lo que pensara ella, pero se lo que pienso yo, no lo voy a hacer".
Entró mi tía por la puerta como todos los días feliz, contenta como siempre, "¿que es lo que no vas a hacer Paco?" Me dijo mi tía dándome un beso fraternal, "nada tita, cosas mías y del jefe" le dije. El jefe como siempre buscaba la manera de provocar a las personas, "a ver Mary, te gusta chupársela a tú sobrino y tragarte su semen de vez en cuando ¿verdad?" Le preguntó, y esta le contesto mirándome a la cara, "pues claro que sí, me encanta tomar semen de calidad" aquella conversación me estaba poniendo malo y más que por el tema lo que más me provocó fue la manera de decirlo, con voz sensual y mirándome a la cara. "Pues verás estaba pensando que un día de estos me gustaría follarte con otro hombre. ¿A ti te gustaría que ese hombre fuera Paco?" Le preguntó el jefe.
"Por supuesto que me gustaría que fuera él, no hay nadie mejor, me conoce bien y tiene un bien rabo, lo prefiero antes que a cualquier otro baboso o a algún desconocido" su respuesta me dejó sin palabras, sin asimilarlo del todo le dije que eso era lo que no iba a hacer, "¿no te gusto Paco?" Me preguntó. "Me encantas tita, pero hay límites que no quiero sobrepasar" le dije, "tampoco querías correrte encima mía y me la metistes hasta la garganta hasta correrte en mi boca y en mi cuerpo, y tras eso lo has vuelto a hacer alguna vez más, si piensas que vas a arder en el infierno por follarme de vez en cuando, no te preocupes que ya lo harás por darme tu semen en mi boquita".
"Estáis todos locos, no lo voy a hacer, llama a Javi y se lo dices seguro que está loco por darte un buen pollazo" le respondí, aquello ya me parecía excesivo, mi tía estaba dispuesta a todo sin importarle un pimiento quién era ella y quien era yo. "Por muchas razones no se lo diría a Javi, sería incluir a alguien más en todo esto, y no solo a él, seguramente tu hermana pondría el grito en el cielo, admitimos a tu novia porque será tu mujer en breve, pero a él nunca se lo diría", "pues entonces tienes una única opción, tu marido. Aunque tenga una polla pequeña seguro que con la polla de Andrés en el culo y la de él en tu coño te ibas a correr como una perra" la conversación acabo allí.
En poco tiempo empezaba el espectáculo en el taller, ese día en principio era sexo con el jefe y un bukake a ella. Habían cambiado los planes, primero mi tía me comería la polla, mientras Pepe hacía lo propio al jefe. Mi tía cogió mi polla mirándome a los ojos, provocadora, pasó su lengua haciendo círculos por el glande, alargaba su lengua por toda mi polla. La imagen me tenía a mil, abrió su boca y empezó a tragarsela entera, sin dejar nada fuera, mi visión era privilegiada, brutal, la sacaba y movía la cabeza y su mano buscando mi placer, yo agarraba su cabeza y follaba su boca literalmente, no aguanté mucho y me corrí como un animal. Mientras Andrés follaba la boca de mi tío hasta correrse en su cara, fue Mari quién con su lengua limpio los restos del jefe.
"Le has dado un buena lefada a tu tía ¿verdad?" me refirió el jefe, "así es, se lo ha tragado entero" le contesté, "ahora explicame que diferencia hay entre follarle la boca y follarle su coñito caliente" "no me lo pidas más Andrés, no voy a follarme a mi tía". Era un acoso y derribo constante, con la complicidad de mis tíos, pero yo me mantenía firme.
En casa la cosa seguía igual, ultimabamos los detalles del piso, había pasado cerca de dos meses desde que Elisa llegó a nuestras vidas como una última locura antes de casarse. Un buen día se había pasado por el estudio de moda donde Encarna trabajaba y la esperó hasta su salida. Fueron a un bar cercano, había venido a ver a sus padres y quería vernos, no había olvidado esa noche, esa última locura había descubierto en ella un antes y un después. "Me habéis marcado, me dijistes que si sabía que era tuya, Encarna, y ahora lo sé, soy tuya y soy de Paco, quiero disfrutar de vosotros, quiero follar con vosotros, quiero venir a Sevilla no solo a ver a mis padres, quiero ser vuestra, ir para Granada con el ánimo renovado, quiero.." Encarna no aguantó su retahíla, "no pidas más por esa boquita linda, estoy segura que Paco tiene la misma opinión que yo, llámanos cada vez que vengas y te irás de vuelta a Granada bien follada para una temporada. Allí mismo quedaron de acuerdo que el viernes y sábado noche la pasaría con nosotros. Elisa se convirtió en lo que hoy se conoce como nuestro unicornio, era nuestra debilidad, Encarna y yo nos teníamos todo el año, a ella solo un día, una tarde, una noche, un finde, nos entregábamos por completo a ella para que disfrutara al máximo de nosotros.
Por supuesto como era nuestra recibió en la bañera una buena meada de ambos para marcarla, como no podía ser de otra manera.
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