Xtories
Voyerismosept 2022

Voyeur, el placer de espiar 17

La película es solo una excusa para lo que realmente quieren ver. Encarna sabe que su hermana ha deseado esto durante años, y esta noche, con los hombres distraídos, va a reclamar lo que le pertenece.

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Pasamos unos días frenéticos, Encarna estaba al día de todo, no quería tener secretos con ella. En poco menos de un mes habíamos encontrado vivienda, la cual solo llevaba la cocina y los baños amueblados, tuvimos que hacer un esfuerzo para amueblarlo, dos habitaciones, una de las cuales utilizaríamos como habitación de matrimonio y la otra para el bebé, elegimos una cama amplia, robusta, debía aguantar todo el sexo que le pudiéramos dar. Amueblar la casa se llevó casi todos nuestros ahorros. Aunque ya teníamos fecha de boda, decidimos ir a vivir a nuestra casa y empezar nuestra vida en común.

Nunca el jefe me había pedido opinión sobre los juegos que iba a hacer con mi tía, pero algo había cambiado desde que supo del embarazo de Encarna, quería hacerme participe de sus juegos. Me dijo que había visto en algunas películas que varios hombres hacían un bukake a la protagonista, (él lo llamaba lluvia de esperma), que le gustaría hacer una a Mary, me dijo que contaba conmigo para hacerlo. Le dije que no me parecía ético, era mi tía y no lo veía correcto. Él me replicó y me dijo que me corriera sobre ella, sobre su cuerpo, no hacía falta que lo hiciera en su cara ni en su boca, "mánchale las tetas si quieres, ¿te crees que ella no está deseando sentir tu semen en su cuerpo?"

Debatía un rato sobre esto, y vi la oportunidad que estaba esperando, no te prometo nada, quizás si mi futura mujer está presente, me animé a hacer algo pensando en ella. Seguíamos debatiendo, su afán era verla llena de semen, incluso el de su marido, y que después él mismo lo limpiara, aceptó lo de mi novia, le advertí que si insinuaba algo a mi novia le podría costar muy caro, mi novia solo miraría.

Le comunique a Encarna los planes del jefe para el sábado, ella se alegró mucho, su rostro se volvió oscuro, me arrastró hasta la habitación besándome poseída por sus pensamientos lujuriosos, me empujó a la cama y me desnudó, me deje hacer. Cuando Encarna se encuentra en ese estado saca lo mejor de ella, a la criatura nacida para el placer. Se quitó sus braguitas y me las lanzó a la cara, "huele el aroma de tu hembra" recibí su mejor felación, esa que hace ella mirándome a los ojos, lamiendo con lujuria, desde los huevos hasta la punta del glande, tragándosela entera, hasta hacerme tocar el cielo y regalarle mi corrida en su preciosa boca.

Puso su coñito en mi boca y buscó su placer restregándolo en mi lengua y en mi boca, saboreé los flujos de mi hembra caliente. Tras un rato de sexo donde ella llevó la voz cantante, saco mi polla de su coño mirándome con cara de verdadera loba, abrió el cajón de mi mesilla de noche, donde guardo el lubricante, mi rostro se iluminó, mordía su labio inferior sabiendo que aquello me encantaba, aplicó a lo largo de mi polla lubricante para después poner en su ano una cantidad suficiente, se volvió a subir encima mío, esta vez dándome la espalda y agarró mi polla apuntándola a su estrecho culo, ella sabía que me pone a mil ver como ella movía sus caderas y poco a poco mi poderosa polla era engullida por aquel placentero agujero, como a golpe de caderas ella buscaba su placer era una pasada ver mi polla entrando y saliendo de su precioso culito respingón, en unos minutos la saqué y la puse boca abajo, ella con su manos abrió sus nalgas y volví a enterrar mi polla hasta el fondo, follándola esta vez duro, muy duro, la esperé y coincidimos en el orgasmo, terminé corriéndome dentro de ella. Cansados del duro día dormimos abrazados desnudos.

Le pedí a Andrés que aplazará su (lluvia de semen) para la siguiente semana, ese finde mi hermana y su novio venían a visitarnos a nuestra casa y pasarían la noche en un sofá cama que compramos para el salón, los pobres no tenían donde tener un rato de intimidad, donde pudieran demostrarse su amor. Esa noche quería que pasaran cosas, y tras la cena en casa nos tomaríamos unos cubatas antes de ir a la cama, pondría una película que ya había visto con Encarna, pero diríamos que queríamos verla que nos habían dicho que muy buena, Enmanuelle, donde hay escenas de sexo entre mujeres, mi novia lo vio ideal para lanzar una ofensiva sobre mi hermana.

A ellos el plan les pareció bien nos sentamos los hombres en las butacas y ellas lo harían en el sofá cama de dos plazas. La película tenía una carga erótica casi porno, y ambas estaban bastantes juntas. Encarna pasó su brazo derecho por detrás de Ana, y en las escenas de sexo se atrevía a pasar las llemas de sus dedos por su espalda, mi hermana lo aceptó, se veía cómoda con la situación, Javi no se enteraba de nada ya que miraba la película, absorto por las escenas de sexo explícito. Pero yo sabía que algo pasaría, tenia esa corazonada, el pijama de Ana era de mi novia y la parte superior debido al volumen de sus pechos le quedaba muy ajustado, ella libero los últimos botones bajos dejando solamente dos abrochado a la altura de su pecho, con el fin de que Encarna metiera su mano por dentro y no la tocara por encima de la ropa.

Ana había dejado caer la mano tonta sobre la pierna de mi novia, vi como con vergüenza movió sus dedos, mi novia acariciaba sin pudor su espalda y abría las piernas, dando permiso para que tocara más arriba, había una escena de sexo entre mujeres y Encarna aprovecho para poner la mano en su hombro como si de un novio se tratara, y acariciaba con un dedo su cuello y el lóbulo de su oreja. Los pezones de Ana se empitonaron, ella había pasado de su timidez y ya claramente acariciaba con su mano toda la pierna y subía hasta acercarse peligrosamente a su entrepierna.

Se estaban buscando, mi hermana estaba deseando aquel encuentro hacía mucho tiempo y el ambiente ya estaba muy caldeado con las caricias, Javi mantenía su mirada a la caja tonta, y no fue hasta que Ana le diera un suave puntapié, que no se enteró que Encarna con su mano en el cuello la acercaba hasta quedarse cara a cara. Sus ojos coincidían en deseo pero Encarna sabía jugar con las mujeres y mi hermana no. Javi no se lo creía, se quedó ojoplático y mudo, cuando sus labios coincidieron y sus lenguas jugaban, Encarna la acorraló y tumbó de espalda en el sofa, desabrochó los dos botones, liberando las tetazas de Ana, magreándolas mientras se besaban, bajaba la cabeza a lamerlas y volvía a subir para besarla mientras sus entrepiernas se frotaban por encima del pantalón.

Encarna paró, le ofreció la mano y la puso de pie, besándola y agarrándola por el culo la arrastró a nuestro dormitorio la desnudó y tumbó en la cama. Permaneció unos segundos observándola, admirando su cuerpo, tenía a una de sus mayores fantasías allí tirada en la cama, desnuda, entregada, no tenía en mente otra cosa que hacerla retorcer de placer.

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