Años 70: Estudiando en la Universidad 3
Fernando siempre supo que compartir a Miren con su hermano era parte del juego, pero nunca imaginó que la verdadera pasión estallaría cuando la violencia y el placer se fundieran en una sola noche. Ahora, la puerta de su habitación se abre a un mundo donde los límites se borran y el deseo se multiplica.
Capítulo 1: Años 70: Primer año de Universidad 1
Capítulo 2: Años 70: Estudiando en la Universidad 2
Perdón por el cambio de título, debido a un error interno mio.
A Fernando no le terminaba de cuadrar compartir a su novia con su hermano, pero, por otro lado, le gustaba mucho esa sensación de morbo que sentía al ver a otra persona follarse a su novia delante de él y ver cómo le sacaban unos cuantos orgasmos y le llenaban el coño de leche ajena.
Durante la semana siguiente Miren y Carlos siguieron estudiando junto y Fernando se acercaba de vez en cuando a darle un beso a Miren y a comprobar si se enrollaban, aunque no le importaba que lo hicieran, si él estaba delante. Al cabo de un par de días ya se convenció de que los términos del acuerdo se iban a respetar y que solo se enrollarían los viernes. El miércoles salieron al cine Fernando y Miren y estuvieron besándose y metiéndose mano, por lo que al acabar se fueron a la habitación de Fernando y echar un buen polvo, cosa que consiguieron plenamente.
Llegó el viernes y se pasaron el día estudiando, pues tenían un pequeño examen a la siguiente semana. Al finalizar la tarde, Calos le metió la mano por la falda y le empezó a sobar el coño.
- ¿Qué haces, Carlos?
- Ya ves, meterte mano descaradamente, porque estoy deseando comerte ese coño que tanto me gusta y que ya se ha puesto a chorrear en cuanto lo activas.
- Carlos, eso es meterme mano.
- Pues es lo que te digo, que me apetece meterte mano
- No era lo acordado – dijo Miren
- Vamos a ver, vale que lo dejemos para hoy vienes, pero, llegados a ese día, ¿puedo follarte y meterte mano a las ocho de la tarde, y no puedo meterte mano a las siete? Lo tuyo es de psiquiatra.
- Dicho así… tienes razón. La verdad es que no tiene mucho sentido…
- Pues ale, déjame que te voy a comer ese coño tan apetitoso que tienes aquí – dijo Carlos, mientras le metía la mano entre la pierna y la braguita, notando su humedad.
Ella se dejó hacer y Carlos se colocó entre sus piernas y le intentó bajar la braga. Ella levanto un poco el culo para facilitarle la tarea y rápidamente se la bajó, y luego ella se deslizó hacia abajo en la silla, para que su coño quedase en el aire. Carlos, metiendo la cabeza por dentro de la falda, le empezó a chupar los labios vaginales, metiéndole la lengua, dándole placer. El siguió chupándola, dándole fuerte al clítoris y metiéndole dos dedos con las yemas hacia a arriba, tal como él sabía que ella más gozaba, y al cabo de un rato ella se corrió bastante bien. Luego Carlos se puso de pie, la levantó de la silla, la tumbó sobre la mesa, le levantó la falda y se la clavó hasta el fondo, dándole una buena follada, mientras le daba algún azote y le decía que menuda zorra había resultado su compañera de estudios y que nunca pensó que se pudiera ser tan puta. También le empezó a manosear el pecho, metiéndole la mano por debajo del sujetador, que, a estas alturas aún seguía con él puesto. En esta situación la estuvo follando un rato y tuvo un buen orgasmo, con temblores, jadeos y mucho flujo.
Cuando acabó, se dieron cuenta que en la puerta estaba Fernando apoyado en el marco, mirándolos.
- Fernando, cariño, hoy es viernes y ya hemos empezado sin ti, ven únete y métemela bien, como tú sabes. Carlos aún no se ha corrido y hoy te toca a ti primero – dijo Miren, notando ella misma, según iba a hablando, que estaba quedando como una autentica zorra.
Fernando se acercó, y ella le puso el culo para que le tocase o se la metiese y él le metió un azote en el culo con toda la fuerza que pudo. Ella gritó de dolor y Carlos vio como se le quedaba la marca de la mano en el cachete del culo.
- No puedes ser más guarra, Miren, y no sé cómo has conseguido ponerme así de salido y has llegado a gustarme tanto.
A continuación, le agarró el culo con ambas manos y le metió la boca entre los dos cachetes y le empezó a chupar el culo y el coño con verdadera ansia y ella empezó a gemir. Seguidamente le agarró las tetas con las manos y empezó a sobárselas de la forma más guarra que pudo, mientras le seguía comiendo el culo con devoción. Unos minutos después, él se abrió el pantalón y saco el pene por la bragueta y sin desnudarse se la encajó en el coño y la empezó a bombear a la vez que alternaba con una mano darle más azotes y masajearle el clítoris y con la otra mano le seguía manoseando las tetas de forma violenta y guarra, incluso soez, pegándole tirones de los pezones que le debían hacer incluso daño.
La violencia de la acción y la situación atípica hizo que Miren se corriese como nunca lo había hecho, soltando líquido como una loca, mientras Fernando le seguía aplicando el mismo tratamiento violento sin parar y entonces le agarro del pelo y tiró del pelo hacia atrás, lo que hizo que ella girase la cabeza y Fernando le metió un morreo con lengua en plan cochino, pasándole la lengua por toda la cara y el cuello, mientras le decía que a las zorras como ella había que tratarlas así. Levantó una de sus piernas y se sacó la zapatilla, empezando a darle con ella en el culo y a veces en el lateral de las tetas, y Miren empezó a gemir.
A continuación, Fernando, sin dejar de bombear, le empezó a echar saliva en el culo y empezó a dilatárselo hasta que consiguió meterle dos dedos con facilidad. Entonces se salió, se quito la ropa, se sentó en el borde de la cama y la tumbó encima de él, metiéndosela de nuevo en el coño, mientras que le decía a Carlos.
- Carlos, escúpela bien en el culo y métesela por él y dale fuerte que esta guarra necesita que le duela para correrse mejor.
Carlos lo hizo así, aunque al principio le costó un poco meterla, pero fue echando saliva, hasta que se la metió entera y Miren gritó un poco por el dolor, hasta que se ya se acomodó
Empezaron a bombearla por ambos lados, chocando a veces las pollas al entrar, aunque al poco tiempo ya encontraron un ritmo apropiado y consiguieron un mete saca muy satisfactorio para los tres. Fernando empezó a morrearla y a sobarle el pecho con una mano y a rozarle el clítoris con la otra. Un rato después Miren empezó a correrse y ambos hermanos descargaron dentro de ella, uno en la vagina y otro en el culo.
Se quedaron un rato en esa postura, con ambas pollas dentro de Miren, tratando de asimilar lo que allí había pasado. Cuando al rato se les bajó la erección y se les salieron los penes de dentro de ella, Miren se levantó y se fue al baño a limpiarse todo el semen que le empezó a correr por las piernas.
- O sea, que a la zorrita de mi novia le va el sado – dijo Fernando
- El qué – pregunto Carlos
- El sado, que le hagan algo de daño mientras folla – aclaró Fernando
- Nunca me lo dijo y yo sé todo lo que le gusta – dijo Carlos.
- Lo acaba de descubrir ella misma, porque eso, si no lo pruebas, no lo sabes.
Miren llegó del baño
- Os estoy oyendo. ¿Cómo es eso de que me gusta el sado? – dijo Miren
- Pues es evidente que te pone que te den caña, te peguen, te lo hagan en plan bestia – dijo Fernando.
- A toda mujer le gusta que le hagan cosas diferentes, pero eso no significa que te guste que te peguen, que te insulten a o que te aten. – dijo Miren
- Pues eso solo podemos saberlo si te lo hacemos y te corres más a gusto – dijo Fernando, añadiendo – me voy a enterar que cosas te puedo hacer sin pasarnos demasiado y lo probamos.
- Bueno… podríamos. Si es algo suave. – aceptó Miren
- Y eso, ¿es algo bueno o malo? – preguntó Carlos
- Pues no lo sé. Depende de cómo se mire. Si le preguntas a tu madre o a un cura, te dirán que es perversión, si le preguntas al psicólogo te dirá que cada cual hace lo que le gusta y que hay cosas más raras. Vamos a ver, no es tan raro, es una forma de divertirse, siempre que no se haga daño extremo, si solo se pone un poco de violencia. Es como el deporte, se puede hacer natación o gimnasia rítmica sin nada de violencia, baloncesto, con alguna, o boxeo, con toda. Los cuatro son deporte, pero el grado de agresividad y violencia es radicalmente diferente. Pues igual pasa con el sexo, se puede hacer blandito, medio o extremo. Y esta zorrita parece que le va, de momento el grado medio.
- Entiendo – dijo Carlos – como el baloncesto, por eso le gusta tanto que le den con las pelotas en el culo.
- Muy gracioso, Carlos. ¿Y cómo lo vamos a saber? ¿No pretenderéis irme dando bofetadas hasta que os mande a la mierda porque ya no aguante más? - preguntó Miren.
- No, - dijo Fernando – vamos a dar ideas y las vamos apuntando y luego decidimos si lo hacemos o no y en qué orden. A ver, aporto yo: atar, pegar con un látigo o con la zapatilla, azotes. Decid vosotros y tu Miren, piensa en qué te podría.
- Es que me da vergüenza – dijo Miren
- A ver chica, llevas años follando con este y ahora conmigo y te va a dar vergüenza decirme que te pone que te pellizquen los pezones, por poner un ejemplo.
- Bueno, pues eso valdría y luego se me ocurre, que no quiere decir que me guste, porque no lo he probado bien, que me peguen en las tetas, en las piernas… y que me inmovilicen, que es lo mismo de atar. Luego, lo de hacérmelo por los dos agujeros me ha gustado mucho, y lo del culo no lo había probado y está bien. Quizás podríamos probar con alguna pinza de la ropa…
- Bueno pues hacemos eso, - dijo Fernando – entonces, lo que haremos será prepararnos para el próximo día, el viernes próximo, tener una sesión con un poquito más de violencia y un poco más de acciones sado. Esta semana Miren y yo lo haremos normal y dejamos las sesiones especiales para hacerlas entre los tres. Además, siendo dos los que te damos caña y si lo hacemos a la vez, te podemos hacer pasar un buen rato y divertirnos nosotros también. ¿Vale?
- De acuerdo, dijo Carlos, pensaré en cómo hacerle cosas.
- No, Carlos, tú a estudiar conmigo, - dijo Miren – deja a tu hermano que piense, que se le da muy bien. Buenos, estábamos con las integrales logarítmicas, ¿no?
Así estuvieron la semana estudiando. El martes Miren y Fernando quedaron a tomar algo, y luego subieron al cuarto de Fernando y echaron un polvo normal, pero muy agradable, con un par de corridas ella y luego una mamada espectacular que ella le hizo a él. Luego, ya más relajados hablaron de varios temas.
- Miren, no dejo de estar un poco confundido con la situación. Por un lado, me gustas un montón, lo paso genial contigo y cuando follamos lo paso genial, porque lo haces muy bien.
- Me alegro, yo lo paso genial contigo – añadió Miren
- Y te estoy tomando muchísimo cariño y me encantas como pareja y no me aburro contigo, al margen de que me pareces una mujer muy inteligente.
- Gracias. Me pasa igual contigo, Fernando
- Ahora bien, no termino de encajar lo de que, una vez a la semana, te conviertas en una autentica zorra, te dediques a hacer un trio con mi hermano y te follemos los dos de la forma más guarra posible y te llenemos el coño de esperma los dos a la vez. Y lo que me jode, es que me pone un montón esa situación. Mira, solo de decirlo, me he vuelto a empalmar.
Miren se sentó sobre él y se dejó caer metiéndose el pene de un solo golpe y se puso a cabalgarle y a estrujarle el pito con sus labios y músculos vaginales, diciéndole al oído, mientras él le manoseaba y le pellizcaba los pezones
- Venga Fernandito, fóllate a la puta de tu novia y sácale un buen orgasmo
- Menuda zorra estas hecha, Mirenchu, no puedes ser más guarra, pero me pones un montón.
Estuvieron un rato moviéndose ella sobre él y al final Miren empezó a correrse y Fernando descargó unos segundos después. Ella se tumbó sobre él.
- Esto se nos está yendo de las manos, Fernando.
- No lo sabes tu bien, Miren.
- Pero me encanta interpretar el papel de zorra.
- El problema es que no estás interpretando un papel de zorra, siento decírtelo así.
- Me da igual ser una auténtica zorra, disfruto con ello – dijo Miren.
- Y yo no he disfrutado nunca como contigo y ese lado pervertido tuyo me hace estar muy salido.
- Pues no sabes tu bien como me tienes a mí, me paso la mañana en clase encharcada pensando en hacerlo contigo y el otro día no me enteré de la mitad de la clase.
- ¿Solo conmigo?
- Bueno y los tríos con Carlos también, para que te voy a engañar.
Y al final llegó el viernes y con ello lo que los tres estaban esperando, que era follarse a Miren con todo lujo de guarrerias y violencias, pero sin llegar a ser extremas, al menos de momento. Miren ya se levantó por la mañana cachonda, por lo que se puso una compresa que tapara posibles excesos de fluyo y se pasó todo el día en clase muy mojada, pensando incluso que podría notarse. A mitad de la mañana, cuando fue al baño a hacer pis, vio que estaba empapada, y se hizo un dedo rápido y se cambió de compresa. Luego, al llegar a casa comprobó que la segunda volvía a estar totalmente empapada, como si se hubiese hecho algo de pis.
Cuando llegó por la tarde a casa de Fernando y Carlos, les reunió y les dijo que se cambiaba el guion, primero polvo y luego estudio, porque ella, así de salida, no conseguía concentrarse.
Fernando trajo de su cuarto una bolsa de tela con una serie de cosas que había reunido a tal fin, y las fue sacando y dejando sobre la mesa.
- Mirad, he reunido este material. Cuerda gorda, pinzas, una zapatilla de esparto o alpargata, como la queráis llamar, unos zorros (que era algo que se utilizaba para sacudir mantas y colchones, que era un mango de madera con unas tiras de cuero de unos 30 centímetros de largo), una mascarilla de dormir, dos mazos de madera de mortero, uno grande y otro pequeño, que he comprado nuevos, algo de crema hidratante, y un par de condones, uno pequeño y otro grande.
- Me parece bien – dijo Miren – pero los condones no hacen falta.
- Si, no son para nosotros, son para forrar los mazos. Pues vamos, zorrita – dijo Fernando – desnudémonos y empecemos.
Así lo hicieron y lo primero que hizo Fernando fue poner a Miren contra un sillón, con el culo en pompa, y atarla con una cuerda, de tal forma que dejaba las piernas abiertas, el culo y el coño bien accesibles, pero sin poderse mover. A continuación, le tapó los ojos dejándola ciega. Después le empezó a pasar la lengua por toda la espalda, empezando a manosearle las tetas.
- Carlos, sigue tu con esto que yo paso a mejores actividades.
Mientras Carlos la seguía chupando, sobando y manoseando, Fernando le limpió bien el culo con una toalla mojada y se lo empezó a chupar, excitando todo el circulo alrededor de ano. Al cabo de un poco, le echó algo de saliva y la empezó a dilatar el ano. Unos minutos después le echó crema y le metió el mazo de madera pequeño por el culo, quedando solo la punta del mando fuera y el final de preservativo atado.
A continuación, repitió la operación de chupar y estimular con los dedos sobre la vagina, y luego le fue introduciendo el mazo grande, empezando a follarla con el como si se tratase de un consolador, pero de final plano. Miren empezó a gemir con cada metida del mazo, empezando él a mover ambos de forma simultánea.
Luego tomo los zorros y cada medio minuto, paraba de moverle los mazos y le soltaba un zurriagazo en el culo, otro más suave en las tetas, aún más suave en el coño, pero más fuerte en la espalda. Ella empezó a gemir más.
Un rato después, teniendo ella ya la respiración entrecortada y casi a punto de un orgasmo, Fernando le dijo a Carlos que se pusiera detrás, y le sacó le mazo del coño y Carlos la empezó a bombear, con fuerza. Fernando se puso al lado de Miren y se puso a sobarle las tetas, poniéndole una pinza en cada pezón, y ella aulló de dolor, aunque se le puso carne de gallina y se le erizó todo el vello de las tetas y los pezones se le pusieron aún más duros.
- Ay, me duele, pero déjalas puestas y no paréis, no pares, dame fuerte, me corro, me corro, aghhh…
Y se empezó a correr como loca, soltando mucho flujo, unos chorros de liquido por la uretra, teniendo temblores y gimiendo con mucha fuerza. Mientras se corría, Fernando le atizaba en todo el cuerpo, dándole también a Carlos algunas veces, que le miraba con cara salido, y cuando estaba acabando, le dijo a Carlos que llegase el también y este, un minuto después, empezó a correrse y descargar dentro de ella.
Fernando se acercó a Miren y le dijo al oído.
- Me encanta ver cómo te corres putita. Espero que ahora que te la voy a meter yo, te corras aún mejor.
Fernando le dijo a Carlos que cuando acabase se saliese y entonces se puso el a follársela desde atrás, y dejo los zorros y tomó la zapatilla, más manejable a corta distancia y le empezó a pegar con ella. Ella gritaba suavemente a cada zapatillazo. Él empezó a meterle y sacarle el mazo de culo, a sobarle el clítoris y, dejando la zapatilla sobre su espalda, se inclinó hacia delante y le empezó a sobar las tetas y a pellizcarle los lados, y a darle golpecitos en las pinzas que colgaban de sus pezones. Al cabo de un rato Miren empezó a suspirar más fuerte y a gemir en cada embestida, por lo que el redobló sus manoseos y al poco Miren se volvió a correr, dejándose el también llevar y se corrió dentro de ella.
Una vez acabados, Fernando le dejo el mazo en el culo y le quito la venda de los ojos y le dio un beso. Ella le correspondió con una sonrisa.
- Pensé que ibas a ser más duro, esto es un juego de niños – dijo Miren
- No te pases que te meto un bofetón – dijo Fernando – Es un primer grado. Podemos ir subiendo, pero no quiero lastimarte. No deja de ser un juego para que te lo pases mejor, no para que sufras. De momento, te quedas con el mazo en el culo y las pinzas en los pezones, hasta que puedas.
- ¿Y cómo voy a estudiar así? ¿Y cómo se va a concentrar Carlos teniéndome al lado con pinzas en los pezones?
- Por mí no te preocupes. - dijo Carlos – Ya de paso, podemos estudiar metiéndotela en el coño, porque vuelvo a estar empalmado.
- La verdad es que echo de menos un kiki. Fernando, déjame correrme una vez más.
- Miren, no sé cómo puedes ser así de golfa y de salida. Venga vale, pero a mí me haces luego una buena mamada.
- Gracias.
Tal como hacían antes, pero utilizando el mazo del culo como elemento añadido, empezó un calentamiento mutuo tocándose los puntos clave, pero no fue necesario mucho tiempo porque Miren seguía muy mojada y tenía dos corridas en el coño. Rápidamente empezó a gemir, y Carlos se tumbó y ella se subió sobre él y se empezó a mover al ritmo que ella más le gustaba, ordeñando con sus músculos vaginales la polla de Carlos. Fernando se puso junto a ella y ella le agarró el pene con una mano y le empezó a pajear. Carlos le tocó el clítoris con una mano y le sobó el pecho con la otra, tirándole y pellizcándole los pezones, con leves incursiones en el culo y mover el mazo y esperó hasta que Miren se empezó a correr y Carlos se corrió casi inmediatamente, llenándola, por tercera vez, de esperma. Miren siguió moviéndose con el pene de Carlos dentro y le pidió a Fernando que le acercara el pene a la boca y empezó a chupársela con muchas ganas, haciéndole una perfecta mamada, siguiendo los consejos que en su día le dio Carlos sobre la forma que más le gustaba a él, pero que supuso debería ser también aplicable a cualquier otro hombre.
Al cabo de un rato mamándola, chupando por todas partes, especialmente en el glande, jugando y recorriendo todos sus recovecos y pliegues, pasándola incluso por debajo, por la parte que une el glande con el tronco, consiguió que Fernando se corriera en su boca, soltando una gran cantidad de esperma, sobre todo teniendo en cuenta que acababa de eyacular menos de media hora antes.
La tarde estaba ya a la mitad y solo se habían dedicado a follar. Se fueron al cuarto de Carlos e intentaron ponerse a hacer problemas de integrales en campo complejo, y Miren, a la mitad de un problema, empezó a darse cuenta de que lo suyo era también un problema integral y complejo, porque empezó a sentir que cuantas más veces se corría y más corridas le metían dentro del coño, más corridas le apetecían, lo cual era un problema. Volvía a estar cachonda. Estuvo un rato largo estudiando, viendo como Carlos resolvía todas las integrales antes que ella, y explicándole éste como las hacía. Carlos estaba estudiando concentrado, pero ella no y empezó a pensar en Fernando, que debía estar en su cuarto estudiando o leyendo. Su carrera, Económicas, era mucho más light que la suya y disponía de más tiempo libre para… follar con ella, le dijo su subconsciente.
Se levantó y fue al cuarto de Fernando. Le encontró en su cuarto estudiando… con un amigo de su carrera. Se dio la vuelta para salir y Fernando la llamó.
- Ven Miren, te presento a Jorge, es un compañero de clase y amigo mío.
- Encantado Jorge – dijo Miren
- ¿Necesitas algo? – preguntó Fernando
- Bueno sí, pero no importa. – contestó Miren, dirigiendo discretamente su mirada a su entrepierna.
- Miren, no tengo secretos con Jorge. Es amigo. Veo que estas con ganas de más.
- Fernando, me da vergüenza que me hables así.
Fernando por respuesta se levantó y le metió la mano por debajo de la falda, notando ella como al instante paso de muy mojada a encharcada, y, aunque deseaba irse al instante, no sabía por qué razón sus pies no se movían. Fernando le agarro del culo con una mano y la atrajo hacia él.
- Zorita, ya hemos visto que los viernes van a ser días de mucho folleteo, por lo que estoy seguro de que te apetece un poco más y Jorge tiene ganas de follarte desde que le conté que te compartía con mi hermano.
- Fernando, no deberías haberle dicho a otra persona… - intentó empezar a decir Miren, pero Fernando le interrumpió la frase al meterle la otra mano en el coño y empezar a sobarla con ganas.
Fernando le dio un morreo espectacular, mientras le desbrochaba la blusa y le subía el sujetador y luego le empezó a chupar las tetas, mordiendo los pezones y tirando de ellos. Con la mano que tenía en el culo confirmó que la niña seguía teniendo el mazo pequeño en el culo y se lo empezó a mover, mientras la desnudaba de cintura para arriba.
- Jorge, toma la cuerda que está en esa bolsa – dijo Fernando – y átale a esta guarra las manos a la espalda. Y dame esos zorros, que lo vamos a utilizar de látigo.
Jorge ató a Miren las manos a la espalda y luego le pasó el sujetador por el cuello y le pasó la cuerda por el cuello, usando el sujetador como protector, para no dejarle marca en el cuello, en caso de que la cuerda le rozase. De esa forma tenía que mantenerse un poco echada hacía delante, dejando el culo más accesible. Fernando, se puso detrás y le bajó las bragas hasta los tobillos, pero sin sacárselas y le subió la falda y se desnudó y le metió el pene sin más dentro del coño, pero sin notar resistencia alguna, porque Miren, en esos momentos, ya estaba totalmente dispuesta.
- Jorge, chico, no esperaras una invitación por escrito – le dijo Fernando – ya puedes ir metiéndole la polla a esta guarra en la boca y verás lo que es una mamada bien hecha.
Jorge se desnudó y le acercó a polla a Miren. La tenía gorda y grande, y Miren se la metió en la boca, pero no podía usar las manos para dirigirla, por lo que, en el fondo, Jorge la estaba follando la boca. Poco después Fernando empezó a azotarla con el látigo, dándole en la espalda, en las piernas y dándole en los pechos desde ambos lados. Con la mano libre le movía el elemento del culo o le manoseaba el pubis y le sobaba el clítoris. Al poco rato de estar aplicándole ese tratamiento, Miren se corrió, y sacándose un segundo el pene de Jorge de la boca, gritó
- Me corro, sigue, no pares dame fuerte, me corro, sigue, aghh, y tu vuelve a follarme la boca
Se corrió echando líquido en grandes cantidades, con muchos gemidos y espasmos.
Entonces Fernando la desnudó del todo y le dijo a Jorge que se tumbara en la cama, y la dirigió a Miren hacia la cama, dado que casi no podía moverse y la subió sobre Jorge, de cara a él y agarró la polla de Jorge con la mano sin ningún escrúpulo y se lo puso a Miren entre sus labios vaginales.
- Ya puedes metértela y moverte como puedas, pendón, y te voy a azotar mientras no le ordeñes bien esta polla a mi amigo.
- Dame cuanto quieras, que esta puta le va a dejar sin una gota de leche – se oyó decir Miren sin dar crédito a cómo podía decir eso, a su novio y hablando de un desconocido.
Ella se puso a moverse y Fernando le empezó a dar en el culo, aunque alguna vez alguna tira de cuero se le escapaba y le daba a ella en el coño y a Jorge en los huevos, que daban un pequeño grito a la vez. Cuando vio que empezabas a verse tiras rojas en el culo, dejó el látigo, tomó la zapatilla, se subió a la cama, le quitó el mazo del culo, echó un chorro de crema y se la metió en el culo, notando el roce con las paredes y notando la polla de Jorge dentro de ella. Empezaron a moverse, azotándola con la zapatilla en la espalda y los muslos y manoseándole y chupándole Jorge las tetas de forma guarra, y pellizcándole los pezones y mordiéndoselos.
Cuando ya habían encontrado un ritmo adecuado, apareció Carlos, que acababa de acercarse a ver donde estaba Miren y descubrió la escena. Se desnudó, se subió a la cama poniéndose de pie encima de Jorge y se la metió en la boca, agarrándola la cabeza y follándole la boca sin compasión. Miren tuvo un orgasmo bestial al verse con todos sus agujeros con una polla, soltando mucho flujo, con líquidos seminal que empapó a Jorge, con temblores y gemidos cortados por la imposibilidad de expresarlos al ser follada en la boba. Unos minutos después Jorge se corrió dentro del coño de Miren. Fernando al verlo, intensifico la follada en el culo y también se corrió. Finalmente, Carlos también le llenó la boca de esperma.
Todos se salieron y se limpiaron con una toalla medio mojada, pero Jorge no se había quedado aún satisfecho, dado que a los pocos minutos le empezó a meter mano a Miren en el coño, y, sin desatarla, la tumbo sobre la cama boca arriba y le empezó a follar con dos dedos y a chuparle el clítoris. Ella empezó a gemir. Al cabo de un rato, Jorge se levantó, agarró por las piernas a Miren, se las subió y se la metió hasta el fondo, follándosela durante un rato hasta que se corrieron a la vez.
- Fernando, siento decirte que se acaban de follar a tu novia delante de tus narices – le dijo Carlos al oído – o pones coto a esto o vas a llevar mas cuernos que una manada de ciervos.
- Tienes razón, hermano, pero me pone un huevo verla follar con otros y no sé por qué.
Jorge se disculpó diciendo que le estaba poniendo malo verla desnuda y atada, con lo buena que estaba, y que se había dejado llevar. Fernando desató a Miren, le dio un beso y la ayudó a limpiarse de tanto semen.
Luego se vistieron y Fernando y Miren se fueron al cuarto de Carlos a hablar ellos solos.
- Miren, esto se nos ha ido de las manos.
- Yo también lo creo. Llevo seis corridas vuestras en el cuerpo, de tres tíos diferentes y yo he tenido algunos orgasmos más. Nos hemos pasado un montón. He disfrutado, pero así no puedo vivir.
- Tranquila Miren – dijo Fernando abrazando a Miren
- Además, me siento una guarra y tu no te mereces una novia así. No se cómo aún me miras a la cara. Si quieres que lo dejemos, lo entenderé.
- No es eso. Yo lo he provocado y soy tan culpable como tú. Además, no se por qué, pero me pone un montón verte follar con otros, sabiendo que luego vas a estar conmigo y que eres mi pareja.
- Pero es que soy una verdadera puta.
- Cuanto más puta te haces, mas me atraes. Es totalmente absurdo, pero es así. Lo empecé a ver con mi hermano y hoy he traído a Jorge porque quería ver tu reacción, pero sobre todo la mía. Si a ti te gusta follar y que te peguen, a mí me gusta ver cómo te follan otros.
- ¿Te gusta ver cómo me follan otros?
- Si. Y me excita un montón. Mira como la tengo ya. – dijo Fernando, sacándose el pene que volvía a estar totalmente duro.
- ¿Entonces quieres que sigamos follando con otros y que cada vez me convierta en mas puta?
- Pues sí. Pero solo lo puedes hacer conmigo delante, porque es lo que a mi me pone. Si lo haces a mis espaldas, serán cuernos y no lo admitiré.
- De acuerdo, pero tú no sabes lo que yo puedo llegar a zorrear sin cansarme.
- Pues lo vamos viendo, pero vamos a establecer un código. Si alguna vez uno de los dos dice la palabra pecado, dejamos en ese mismo momento lo que estemos haciendo. ¿Vale?
- De acuerdo.
Ella le agarró el pene y se lo acarició.
- Que prefieres, mamada mientras me folla Carlos o Jorge otra vez, o tú y yo solos.
- Como me pones zorra. ¿Cómo puedes ser así de guarra? Prefiero metértela aquí yo solo. Y luego a lo mejor lo haces con ellos.
Fernando la puso de culo, le bajó las bragas y se las dejó a la altura de los tobillos y se la metió desde atrás, dándole fuerte hasta que se corrieron ambos.
- Bueno, van siete corridas en una tarde. – dijo Miren, sacándose las bragas de los tobillos y dejándola en el suelo. Luego se fue al baño, se limpió los restos de corrida y volvió al cuarto, y siguió hablando - Fernando, ahora en serio. Yo misma estoy sorprendida de cómo pierdo la cabeza cuando se trata de una sesión de sexo descontrolado. Yo tengo que poder controlar esto, al margen de que tengo que estudiar.
- Miren, tenemos que poder controlar esto. Somos dos, somos pareja y tenemos que hacerlo juntos. Pero hoy es mejor no pensar, dejemos acabar el día y este fin de semana nos sentamos a hablarlo y vemos como hacer compatible follar como locos y que estudies.
- Vale. Mejor. ¿Se ha ido Jorge? – dijo Miren, agachándose a recoger las bragas del suelo y metiéndolas en el bolso.
- No lo sé, se ha quedado en mi cuarto con Carlos.
- Vamos
Se fueron al cuarto y se los encontraron en el salón que unía ambos dormitorios, sentados charlando. Miren se acercó a Carlos, con el que tenía mas confianza, se puso enfrente, se dobló dejando el culo en pompa, le abrió la bragueta, le saco el pene, se subió la falda dejando el culo al aire, ya que aún no se había puesto las bragas y empezó a mamársela a Carlos.
Fernando se acababa de correr dentro de ella, por lo que la tenía aún algo flácida. Jorge, en cambio, reaccionó al momento, levantándose y aunque no la tenía aun totalmente dura, se la metió en el coño, empezando a bombearla. Fernando se acercó, le quitó la camisa y el sujetador, y le empezó a sobar las tetas, tirándole de los pezones, metiéndole la mano y acariciándole el clítoris. Al poco rato Miren se corrió y Jorge se corrió también dentro de ella por tercera vez esa tarde. Cuando se salió, intercambiaron las posiciones Carlos y Jorge, pasando Carlos a meterle una follada y Miren a limpiarle el pene a Jorge de los restos de su flujo y de esperma. Se repitió el mismo polvo de antes y Fernando volvió a ayudarla a llegar.
- Venga Mirenchu, no se cómo no te cansas de que te follen y de ponerme los cuernos. No se puede ser más puta.
- Se puede, se puede – dijo Miren sacándose el pene de Jorge durante un segundo.
Al rato se corrió ella y Carlos espero a que casi acabase y como él sabia que le gustaba que el llegase cuando ella estaba acabando su orgasmo, le echó la corrida, empujando todo lo que pudo para que le entrase lo más dentro posible.
Se volvieron a repetir la jugada, pero esta vez fue Fernando, ya recuperado el que se la follo de nuevo y le metió la décima corrida de semen de esa tarde.
Se quedaron los cuatro tumbados en los sofás del cuarto de estar de los chicos, en el ático de la casa.
- A ver chicos – dijo Miren – me habéis dejado muy cansada. Por hoy creo que es suficiente.
- ¿Por hoy? – dijo Carlos
- Si. Este viernes se ha acabado, salvo que seáis capaces de echarme uno más. El próximo vienes os quiero fuertes a los tres. Esta vez han sido diez, la próxima semana quiero que, al menos, os corráis quince veces dentro de mí. Ya sabéis, tocáis a cinco en toda una tarde, salvo que traigáis a un cuarto amigo.
Luego ella se vistió, y sacó las braguitas del bolso, se las puso y se fue a recoger los libros del cuarto de Carlos, allí ya no iba estudiar. Fernando se vistió y decidió acompañarle a casa. Salieron y subieron andando por el Paseo de Eduardo Dato hasta la plaza de Chamberí. Allí, se sentaron en unas mesas del chiringuito que había en la plaza y pidieron dos cañas. Estaban sedientos.
- Fernando, sigo pensándolo y no puedo seguir saliendo contigo.
- ¿Por qué?
- Porque soy una golfa, hoy me he dado cuenta.
- ¿Y?
- Que tú no debes salir con una golfa, no te lo mereces. Si no me corrijo vas a ser un cornudo. Aunque te ponga verme follar con otros.
- ¿Y eso por qué?
- Porque lo normal es que una mujer sólo folle con su novio o marido, no que folle con quien le pille a mano.
- ¿Por qué?
- Porque así está establecido, porque lo contrario es indecente, porque los hijos tienen que ser de él.
- Vamos por puntos. ¿Tú quieres quedarte embarazada ahora?
- No.
- Vale, primer problema resuelto. Cuando te toque quedarte, pasas dos meses sin follar con otro, excepto conmigo y resuelto. Incluso embarazada no es problema que te follen otros. Sigamos, Miren. ¿Por qué es indecente?
- No sé, porque es algo que está así establecido.
- Vale. Luego no es objetivo, sino subjetivo. Sigamos. Te voy yo a dar otra respuesta mas dura. Porque es ponerle los cuernos a tu pareja y eso es una traición.
- Pues sí.
- Pues no, Miren, porque tu pareja está de acuerdo en que lo hagas y ya no es una traición ni poner lo cuernos. Además, podemos incorporar a otra señorita y me la follo yo. ¿Qué te parece? ¿Se te quitarían esos pensamientos negativos?
- Bueno sí, claro, si tú también estas follándote a otra… a mi no me importaría que lo hicieras.
- Bueno pues otro punto aclarado. Cuando encontremos otra golfa como tú u otra pareja que sean como nosotros, lo haremos, de momento solo estas tú. También tenemos el hecho de que tu necesitas echar diez polvos para quedarte satisfecha y yo no puedo echártelos o moriré joven, por lo tanto, necesitamos a otros; digamos más de tres y menos de ocho posibles folladores. Y, por último, lo del convencionalismo me lo paso por los cojones, ¿vale?
- Vale, pero…
- No hay peros Miren. Eres una chica preciosa, rubia y de ojos azules, que me encanta. Estas muy buena, tienes un cuerpazo. Y te gusta follar, como a mí. Te gusta hacerlo con varios, como a mí, aunque solo tengamos una tía, de momento. No nos importa que el otro folle con otros. Ya está.
- No está, porque está mal.
- Mira, esto es algo que tenemos por educación. Por ejemplo, si tu tuvieras que dar la mano a diez personas, no pondrías pegas. Si tuvieras que dales besos en la cara, tampoco. Si le tuvieras que dar un beso en la boca, pues algo, pero no sería un drama. Si tuvieras que pajearle, ya seria complicado, pero no grave. Si te la meten y no se corren, sería menos grave que si se corren dentro. Por lo tanto, todo nos lleva al embarazo. Pero como ahora hay medios para evitarlo, resulta que son convencionalismos que vienen de antaño, que a cada uno le afecta de manera diferente. Resultado, nosotros somos de los que vamos a pensar que follar es algo tan divertido como beber cerveza, que se hace con todos. Yo no voy a dejar de salir contigo porque te bebas unas cervezas con otros tíos. ¿Vale?
- Visto así, vale.
- Pues nada, chica, a divertirse, y a follar como conejos.
- Bueno hay otro problema que son las enfermedades venéreas.
- De acuerdo, Miren, follaremos con menos personas. Perdón, follaremos muchísimo con pocas personas.
- De acuerdo, pero nosotros dos también.
- Claro Miren, yo te quiero y quiero estar contigo. Venga vale Miren, dejemos los formalismos. Te encanta ser una golfa y a mi que lo seas. No me importa que te folles al mundo, siempre que yo esté contigo, y me dejes hacerlo con otras, también contigo. Además, me encanta ver esa carita de putita que pones cuando te follamos todos.
- Bueno pues arreglado. Entonces los viernes…
- Los viernes de momento. Luego a lo mejor añadimos otro día. No entiendo cómo has podido aguantar dos años echando ridículos kikis con mi hermano.
- Ahora yo tampoco, aunque entonces me parecía de puta madre.
- Bueno pues ahora a casa, lávate bien, descansa y mañana sábado quedamos tu y yo y nos vamos al cine.
- Oye Fernando, estoy dándole vueltas al tema. Tengo una amiga, un año más joven que yo, que podría encajar en nuestra relación. Se llama Susana y siempre que hablamos ella y yo, me dice que le gustaría tener más sexo, pero que no se atreve porque no encuentra la oportunidad y el chico apropiado. ¿La llamo y que se venga con nosotros?
- Vale, tu misma, pero esto no es encontrar el chico apropiado, es otra cosa. – le dijo y luego la acompaño a casa.
- La llamo para quedar mañana sábado.
Al día siguiente, sábado, tal como estaba previsto, Miren quedó con Susana en Cuatro Caminos y se fueron Fernando y ella andando hasta allí y luego estuvieron charlando un rato para conocerse, fueron los tres al cine, a uno de sesión doble, aunque solo vieron una y pasaron la tarde distraídos. Luego cruzaron la calle y se tomaron un bocata de calamares y un par de cañas de cerveza. Susana era simpática y agradable, al margen de estar buena, aunque era opuesta a Miren. Era de estatura media, morena, ojos verdes y con buen cuerpo, sobre todo marcaba buena delantera.
- ¿Por qué no nos vamos un rato a casa y nos echamos unas risas? – preguntó Fernando
- Susana, ¿cómo lo ves? Ya hemos hablado del tema.
- No se… Bueno vale, pero si digo que no a algo, me dejáis.
- Vale.
Tomaron el metro y se fueron hasta Ruben Darío y subieron a casa de Fernando, y luego a su cuarto en el piso superior del dúplex. Nada más llegar, Miren y Fernando se abrazaron, y se empezaron a meter mano. Susana estaba nerviosa.
- Perdona Susana, es que veníamos con ganas.
- No pasa nada.
- A ti que te gusta del sexo.
- No lo sé, solo lo he hecho una vez y no me he corrido. Solo lo hago yo sola. Me da vergüenza contarlo.
- Miren, ¿esta es la chica experimentada?
- Bueno, te dije que le gustaría tener mas sexo, no que hubiera tenido. ¿Verdad Susana?
- Pues sí, es eso.
- Pero entonces, ¿no estás tomando nada?
- No, pero hoy puedo hacerlo, me toca ponerme mala ya mismo. Espero no tenerla hoy.
- Bueno Susana, entonces, ¿qué quieres hacer?
- Bueno, pues lo que hablé con Miren era correrme bien con un chico dentro, no solo con mi dedo.
- Bien. Eso creo que será fácil. Y, ¿cómo te gustaría hacerlo?
- ¿Hay más de una forma?
- Miren, no digo que no me ponga hacerlo con una chica tan… digamos, poco experimentada, pero tengo miedo de pasarnos contigo.
- No te preocupes – dijo Susana – me dejo hacer con la condición de que pares si te lo pido.
- Vale, mira, vamos a poner una palabra clave, la misma que tenemos Miren y yo, y que es pecado. Porque decir no, es confuso. Si la dices te dejamos, ¿vale?
- De acuerdo. Si digo la palabra pecado, lo dejáis.
- Vale.
- Pues sientate aquí en esta silla, relájate y déjate llevar y cuando quieras, paramos.
Fernando entonces empezó a pasarle la lengua por el cuello y las orejas, notando como se le erizaba en vello y se le ponía la piel de gallina. Luego le dio un par de besos con lengua. Mientras Miren la empezó a acariciar el pecho por encima de la camiseta. Ella empezó a soltar feromonas que a ambos les llegó al olfato, se estaba calentando bien. Siguieron un rato mas y Miren le sacó la camiseta, le quitó en sujetador y aparecieron dos hermosas tetas, mas bien grandes, con unas areolas enormes que cubrían casi la mitad de la teta y con unos pezones duros y grandes, producto también de la excitación. Fernando se tiró a morderle los pezones, a chuparlos y a sopeteárselas con la mano. Susana reaccionó poniéndose aún más excitada y empezó a gemir levemente. Fernando decidió dar el paso, se desnudó y le puso el pene en la boca. Ella lo chupó un poco con cierta reticencia.
- A ver Susana, ¿es la primera vez?
- Si
- Pero no dices que ya has estado con un tío
- Bueno, algo.
- ¿Cómo algo?
- La verdad es que no.
- O sea, ¿que eres virgen?
- Si.
- Miren, ¿ésta es la experimentada?
- Fernando, Miren, lo siento os he engañado. Soy virgen, pero tengo muchas ganas de dejar de serlo. Y no me atrevía sola con un tío, y al decírmelo Miren, pues he visto la oportunidad de hacerlo con ella delante y protegiéndome.
- Pues estamos apañados – dijo Fernando.
- ¿Y qué problema hay? – dijo Miren – la chica quiere y nosotros podemos.
- Venga, seguimos – dijo Fernando – pero habrá que hacerlo de otra manera, algo mas sensual. Al fin y al cabo, va a ser su primera vez. ¿Tienes aún himen?
- No, me lo rompí metiéndome una cosa.
- ¿Cosa? – pregunto Fernando
- Si, una zanahoria.
- Pues estamos bien.
Entonces la pusieron de pie y dedicaron mas tiempo a calentarla, entre ambos, chupándole el pecho, el cuello y todo el torso. Luego Fernando le metió la mano por debajo de la falda y le empezó a tocar suavemente por encima de la braga, mientras le seguía chupando los pechos y ella le empezó a tocar el pene. Miren miraba expectante, metiéndose la mano por la falda y haciéndose un dedo.
Luego Fernando le metió un dedo dentro de la braga para ver lo mojada que estaba, y al ver que estaba muy mojada, le quitó la falda y bajó la braguita y se acercó a chuparle el pubis, mientras con un dedo empezó a jugar con su culito y con la otra mano le acariciaba las tetas y pellizcándole los pezones. Miren ya se había desnudado completamente y se acercó y empezó a tocar a Susana también. Entre los dos la tenían a cien.
Fernando entonces la tumbó en la cama y se tiró a comerle el coñito, siguiendo con la estimulación de culo, mientras Miren le chupaba las tetas y se hacia un dedo. Poco después Fernando le empezó a meter dos dedos y a jugar con ellos dentro de su vagina y Susana empezó a gemir más fuerte y tuvo un primer orgasmo fuerte, con flujo, jadeos y cerrando las piernas, pillándole a Fernando la cabeza. Miren, al verlo, también se corrió con su propia masturbación.
Entonces Fernando se subió encima de Susana y le puso el pene entres sus labios vaginales y le empezó a pasar el pene por ellos, acariciando los labios interiores y jugando con la entrada de su vagina. Luego le empezó a meter lentamente, metiendo un poco, sacando la mitad, y volviendo a hacerlo, para que ella pudiese adaptar su vagina y por otro lado fuese sintiendo como lentamente se iba introduciendo. Susana empezó a sentir como una barra caliente y dura se iba abriendo camino dentro de ella, pero produciéndole un gran placer.
Al final se la introdujo del todo y empezó a bombearla, sacándole un montón de jadeos, mientras le sobaba el pecho y le acariciaba el clítoris. Al cabo de un rato, cambió de postura, poniéndola en postura de perrito y metiéndosela de un golpe la siguió bombeando, pero dándole algún azote en el culo y metiéndole la mano en el clítoris, para acariciárselo y agarrarla para atraerla hacia él y poder metérsela lo más dentro posible.
Mientras que Fernando se follaba a Susana, apareció Carlos, que volvía de pasar el día con sus amigos. Al ver la escena, rápidamente se desnudó y se la metió a Miren, empezando los dos hermanos a follarse cada uno a cada chica. Un rato después, Susana tuvo su segundo orgasmo y decidieron cambiar, pasando Carlos a follarse a Susana y Fernando a Miren.
Estuvieron ambas parejas follando como locos, agarrándose y dándose duro. Fernando empezó a ser agresivo con Miren, dándole azotes y pellizcos y Carlos se contagió y probó a hacérselo a Susana y esta no respondió mal, sino que se excitó también más, al ver que Miren lo aceptaba sin poner pegas, como algo que formaba parte del juego. Un rato después volvieron a cambiar de pareja, y Susana empezó a recibir los azotes de Fernando, que eran más agresivos que lo de Carlos. Finalmente, las chicas se corrieron por última vez y ambos hermanos se corrieron dentro de ambas chicas. Susana notó por primera vez como le llegaba ese esperma caliente de Fernando y le chocaba contra las paredes más profundas de la vagina. Se quedaron un rato descansando. Luego las chicas se fueron juntas al baño a limpiarse.
- Miren, he visto que el hermano de Fernando se ha corrido dentro de ti, ¿no le molesta a tu chico?
- Bueno, el se ha corrido dentro de ti y a mi no me ha molestado. A él tampoco. Tenemos una relación abierta.
- Curioso. Bueno, primer polvo y me la han metido dos, -dijo Susana.
- Eso tiene fácil arreglo, para mantener la proporción, el próximo viernes echas el segundo y te la meten tres. – dijo Miren.
- ¿Tú lo haces con tres? – pregunto Susana
- Bueno, sí, ayer viernes fueron tres, Carlos, Fernando y Jorge. Si se encuentra a alguien más esta semana podrían ser cuatro.
- ¿Y dices que a Fernando no le importa?
- No, a él le pone verme follar con otros y a mi que lo haga con otras, como hoy contigo.
- Extraña relación.
- Mira Susana, somos jóvenes y hemos decidido pasarlo bien. En unos años, si seguimos juntos y nos casamos, lo dejaré cuando me quiera quedar embarazada y volveré cuando lo esté, o hasta que me apetezca.
- No parece mal plan. Entonces yo, que ni siquiera salgo con alguien, podría hacerlo con mayor libertad.
- Pues sí, Susana, pero el problema es que, en este país, eso se llama ser una zorra, golfa o puta, como mejor te suene. Y como nos pillen, no nos quitan el sambenito jamás. Por eso es importante hacerlo en un circulo pequeño, controlado y sin que trascienda al exterior. Por ejemplo, hoy te han follado dos tíos y nadie lo sabe. El viernes te follarán tres o cuatro y será igual. Pero como te vayas a un bar y te ligues a dos y te los cepilles, puede saberse y la cagas, ¿vale?
- Entiendo. Entonces, ¿me invitáis este viernes?
- Claro. Seremos muchos más, ya verás cómo te lo pasas.
(Continuará)
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