Nuestro estilo de vida
Ella siempre fue la que se vestía de mujer para él, pero esta vez las reglas cambian. Su esposo se pone los tacones y ella observa cómo otro hombre lo reclama. ¿Podrá soportar ver cómo su marido se entrega a otro, o el deseo la consumirá hasta el final?
Como ya se había hecho costumbre, el domingo posterior a nuestro encuentra lo pasamos prácticamente en la cama, los recuerdo de ambos nos mantenían en ese estado de excitación profunda, la erección de mi pareja es disfrutable, mi vagina no perdía su abundante humedad y despues de nuestra conversación de cierre de día las fantasías que en mi caso existían en mi mente y que podía atreverme ahora si a compartirlas con él que no eran otras que poder seguir disfrutando mucho mas de Adolfo y su delicioso pene, en el caso de él, no sé si su fantasía era solo verme disfrutar con Adolfo o es que ya había en algún momento a pensar que pudiera pasar lo que sucedió en el día previo y sobre todo que lo hubiera disfrutado tanto.
Le baño en el jacuzi, había borrado prácticamente todo el recuerdo sensorial de lo que habíamos vivido, a diferencia de otras oportunidades, esta era inclusive la primera vez que habíamos tomado un baño antes de llegar a casa después de haber estado con Adolfo. Ni siquiera era necesario que estuviera dentro de mi para recordar momentos una y otra vez, fantasear lo que podría ser la próxima vez, y definitivamente no era la única que lamentaba habernos bañado el día previo, ya que fue mi pareja quien lo mencionó:
- Sabes que hubiera preferido no habernos metido al jacuzi ayer
- Me puedo imaginar por que
La conversación se daba estando tocándonos mutuamente, yo su pene y el mi clítoris y labios de mi vagina.
- ¿Y que es lo que te imaginas?
- Qué si te gustaba oler mi piel y recordarte a él a pesar de no haber interactuado mucho, estoy segura qué hoy día tu quisieras oler a él
- Si, justo pensaba lo difícil que va a ser que lo hagamos entre semana
- ¿Te gustaría tener su olor por bastante tiempo?
- Si, todas las veces va a ser como lo fue ayer, creo que si
- Y ¿te gusta?
- ¿Qué?
- Adolfo
- No es que me guste él como hombre, me gusta la sensación y placer que me produce, la excitación de acariciarlo, oler a él, sentir como me hace de su propiedad y lo que mas me excita es recordar por ejemplo como eyaculaba en mi interior.
- Uhm, ¿te sientes homosexual?
- Pon el nombre que quieras, lo deseo a él por el placer que me produce, como te desee a ti con tus juguetes antes de sentirlo a él.
Conversaciones así y hacer el amor nos consumía el día, aprovechamos que estábamos en cama inclusive para llamar a Adolfo (Si, el tener celular aun era casi un lujo, mi pareja tenía por su trabajo pero como yo estaba en casa aún no lo tenía)
- Hola ¿Adolfo?
- Si, ¿quién habla?
- ¿Lo disfrutaste ayer?
- No digas más ya se quién eres
Ambos nos pegábamos al celular para poder escuchar sus palabras
- Si, pero no has respondido si lo disfrutaste
- Vaya que si lo disfrute, si me hicieron eyacular dos veces, casi se me hace tarde para la siguiente cita que tenía
- Pero te habíamos dicho que buscábamos que fuera mas tiempo
- Me demuestra que lo disfrutaron mucho, estuve casi tres horas con Ustedes
- Y creo que fueron pocas
- ¿Les gusto a Ustedes?
- A los dos nos encantó
- Espero que se pueda volver a repetir, ahora si no voy a tomar ningún compromiso despues
- Te vamos a tomar la palabra
- Lo pueden considerar así, ¿dónde están?
- En casa
- Pensé que a lo mejor se habían quedado en el hotel y casi les dijo para ir a acompañarlos
Mientras conversábamos yo masturbaba a mi esposo y escuchar esto, le generó una eyaculación por la excitación.
- A alguien por acá le ha gustado la propuesta (Le dije, pues si bien ambos escuchábamos era solo yo quien hablaba)
- Pues si vieran como tengo la verga en este momento, los dos estarían de rodillas chupándomela (Si, su lenguaje era un poco vulgar)
- Uy, que desperdicio, con las ganas que tenemos en este momento de lechita
- Y ¿No podemos vernos?
- Es complicado ahora, pero quedemos para el sábado. Igual que ayer, a las cuatro ¿te parece?
- No se diga mas
Ni bien colgamos la llamada, mi pareja ya se encontraba sobre mi arrancándome un nuevo orgasmo. Las emana fue de preparación, me encargue de tener la ropa para la cita limpia y lista, todos los días tan pronto mi pareja salía de la ducha, me encargaba de colocar el plug en su ano para que se fuera a trabajar, la mejor opción de poder seguir disfrutando del pene de Adolfo, era que mi pareja recibiera igual una dosis de placer en nuestros encuentros, las cosas ahora estaban dichas entre los tres. Fue una de las semanas más largas por la espera, sin embargo estuvo cargado de mucho morbo, por ejemplo, cuando no estábamos en la cama y nadie nos veía, le acariciaba el culo, moviendo el plug, o le decía en el oído
- Este culito se lo van a volver a comer.
Situaciones similares era él conmigo, provocándome
- Espero que el sábado si puedas ser una verdadera hembra y logres satisfacer a Adolfo
Cosas por el estilo fueron nuestras conversaciones diarias, inclusive cuando hablábamos por teléfono. Desde el jueves, le pedí a mi esposo no tener relaciones ni que él se fuera a masturbar, pero si seguía usando el plug día y noche.
El sábado, si bien me costó más trabajo convencer a mi madre que se quedara con mis hijos y prometerle que trataría de llegar a casa antes de las nueve, salí al encuentro de mi pareja, la diferencia esta vez, fue que él se había llevado ya desde la mañana tanto su ropa como la mía y antes de llegar a su oficina me encargue de comprar el vino para nuestro encuentro.
Nunca mi pareja había sido tan puntual para salir de su trabajo, creo que fue el primero en salir y nos dirigimos al hotel sin mas rodeos puesto que ya teníamos todo para nuestra tarde.
Al ingresar a la habitación se metió a la ducha y sin que decir nada comenzó a prepararse para el encuentro, teniendo en cuenta lo que le había enseñado la última vez, me llenaba de mucho morbo verlo por ejemplo colocarse crema en las piernas, la forma en que deslizaba sus manos sobre las medias acomodándolas, la facilidad con la que se colocaba el liguero y sobre todo la facilidad con la que lo hizo, no entendía en ese momento porque me excitaba tanto verlo prepararse para recibir a Adolfo, lo vi colocarse los zapatos de tacón, la seguridad con que ahora caminó para ir al espejo a colocarse brillo en los labios estoy segura que en ese entonces yo no caminaba así de sexy y femenina como lo había hecho, cuando me di cuenta yo me encontraba frotando mi vagina completamente excitada, no sé si ese mismo grado de excitación él conseguía cuando en anteriores oportunidades yo me preparaba así para los encuentros con Adolfo y así me encontró cuando volteó a verme
- ¿Le avisaste a Adolfo que ya estamos acá? – me preguntó
- No, porque no lo llamas tu – le respondí
- ¿Estás segura?
- Si y de paso tu decides que le dices para que llegue aún con mas ganas de hacerte disfrutar.
Lo vi buscar el celular en su ropa que había colocado sobre una de las sillas, yo no podía dejar de tocarme, viéndolo actuar, marcó el teléfono, no escuche que le dijo Adolfo desde el otro lado del teléfono, pero si lo que le decía mi pareja.
- Hola.
- Si, hace rato que llegamos, estaba en la ducha alistándome y pensé que te habían llamado
- Con la misma ropa de la última vez, es la única que tengo
- Ella si tiene más, pero esta si es de mi talla, pero si prefieres me la puedo quitar
- Claro que lo puedes hacer, lo que no te guste lo quitas
- Lo que quieras hacer, si, no necesitas pedir permiso a nada, igual si te provoca que haga algo solo me lo pides
- Listo, te esperamos,
- Otro
Y colgó.
- ¿Otro? – le pregunté
- Si, me dijo un beso y me pareció que era lo que le debería contestar
- Ya, y ¿a qué hora llega?
- Esta acá a la vuelta, llega en 10 minutos
No me lo esperaba, si bien traía puesto mi ropa interior me tomo por sorpresa que fuera tan rápido, aunque igual me quedaba como herramienta de hacer lo que mi pareja siempre me hacía a mi, es decir, salir huyendo al baño, aunque sabía que ahora era diferente y podría perderme de momentos muy excitantes de no estar presente en la habitación con ellos.
- ¿puedes ir sirviendo vino? – le dije, buscando que él quedara más cerca de la puerta
- Claro que sí – me dijo
- Tienes que atenderlo para que lo pase rico – le dije con picardía a lo que él solo se rio
Sonó el teléfono, y autoricé para que lo dejarán subir, sabía que en menos de 5 minutos ya estarían tocando la puerta, así que caminé hacia el baño, de forma lenta y tratando de escuchar pasos en el exterior de cuarto, caminé en dirección al baño, cuando tocaron la puerta. Mi pareja ni siquiera volteo a verme, se dirigió a la puerta para abrir, me sorprendió bastante que al abrirle la puerta Adolfo buscara a mi pareja para que así como tantas veces lo busqué yo, el le hiciera lo mismo a mi pareja, es decir, empezar a besarlo ahí en la puerta de la habitación donde cualquier persona podría verlos, cosa que ninguno de los dos pensó, prácticamente corrí a la puerta para empujarlos dentro del cuarto.
- Zorrita, ten cuidado qué te van a ver – le dije a mi pareja – nadie te lo va a quitar
No respondió nada, abrazó por la cintura a Adolfo, mientras que él colocaba su mano sobre su nalga apretándola y dirigiéndose ambos a la mesa donde se encontraban los vasos servidos, cerré la puerta para mantener nuestra intimidad. Adolfo tomo asiento y jaló a mi pareja para que se sentara en sus piernas, mi pareja pasó su brazo por su cuello, los dedos de Adolfo se perdían entre las nalgas de mi pareja mientras que la otra mano acariciaba sus piernas.
- ¿Qué te parece? – Le pregunté a Adolfo, para no permanecer como una simple espectadora
- Las dos están muy ricas – me dijo – ven siéntate acá
Me señaló su pierna, al menos me invitaba a participar, sentí su mano igual como la vi con mi pareja, en medio de las nalgas, le gustaba jugar con los culitos, ejercía presión tratando de meter el listón de mi panty en él, tenía que ser mas puta que él, así que me moví un poco hacia atrás dejando al aire todo mi trasero para que pudiera tocar inclusive si quería mi vagina, me empezaba a llevar al cielo con la excitación, sus caricias y la expresión que tenía mi pareja, que estoy seguro Adolfo jugaba con el plug que tenía en su ano lo estaba llevando al punto de la eyaculación y no lo iba a permitir.
- Ten cuidado – le comenté a Adolfo – esa perra esta a punto de correrse y te va a ensuciar el pantalón.
- ¿Así como tu me lo has mojado? – me preguntó Adolfo
No me había dando cuenta que precisamente mi humedad terminaría ensuciando su pantalón por lo que me levanté no porque no me gustara lo que hacía sino simplemente para no generarle un problema, algo tarde, pues su pierna ya mostraba una mancha de humedad donde minutos antes me encontraba sentada.
- Mejor ponte cómodo – le dijo mi pareja al tiempo que se ponía de pie
- Ayúdame – Le ordenó Adolfo
Si ya anteriormente lo había disfrutado, el show que me iba a dar iba a ser fenomenal y preferí dejarlo, me fui a la cama apoyando mi espalda en el respaldar de esta, abrí mis piernas e hice a un lado mi tanga para tocarme con toda tranquilidad, dispuesta a disfrutar el show. Adolfo siempre me ha parecido demasiado formal para ofrecer sus servicios, siempre lo vi con camisa, pocas veces de manga corta, si el clima estaba fresco usaba un sweater sobre los hombres a modo de capa únicamente, siempre bien afeitado y oliendo rico y la ropa siempre bien planchada. Mi pareja acarició su pecho buscando el primer botón de la camisa en la parte superior, sin embargo Adolfo lo tomo de la cintura y lo pego a su cuerpo, su pene era evidente, se encontraba bastante grande, casi podría decirse completamente erecto, sus manos pronto dejaron la cintura para ir a buscar ambas nalgas, pensé que lo colgaría en su cintura pero no, solo lo pegó a su cuerpo para que sintiera su pene y empezó a besarlo, mi pareja estaba completamente entregado a él, veía las lenguas de ambas en una lucha por ver quien invadía la boca del otro, dos de mis dedos ya hurgaban el interior de mi vagina. Mi pareja estaba completamente entregado a él y perdió la pelea, giró la cabeza para verme con lo que su cuello quedo a disposición de los besos de Adolfo, mi pareja retrocedió el cuerpo para dejar espacio entre ambos y empezó a quitar los botones de la camisa, tan pronto quedó libre, sus manos recorrieron el pecho de Adolfo a las que siguieron sus labios, lo acariciaba y besaba, sus manos recorrieron hasta sus hombros para llevarse consigo la camisa, puedo decir que mas que quitarle la camisa, lo que hacía era recorrer su cuerpo y Adolfo se entregaba al placer y excitación que le generaba.
La camisa voló finalmente a la silla, mi pareja buscó la boca de Adolfo y sus manos fueron a sacar el cinturón y desabrochar el pantalón, dentro de él se perdieron sus manos, un tercer dedo se unió a la búsqueda de mi interior, estaba completamente mojada, sentía ya la humedad de mi vagina lubricando la entrada de mi ano.
Mi pareja dejó los labios de Adolfo para ir por su cuello, lo beso a ambos lados, beso sus hombros, sus brazos, volvió nuevamente a su pecho, saboreo cada centímetro de su piel y fue bajando, me excitaba ver como no llegaba a doblar las rodillas para recorrer hacia abajo el cuerpo de Adolfo, lo que hacía era levantar el trasero, si hubiera otro hombre ya estaría disfrutando sus nalgas por la forma en que las ofrecía, finalmente llegó su boca a su cintura y ahora si sus manos llevaron hacia abajo pantalón y boxer para liberar el pene de Adolfo, el cual por muy poco tiempo quedo libre, sus labios pronto lo rodearon, veía como se perdía en el interior de su boca una y otra vez. Adolfo miraba hacia el techo, probablemente tratando de evitar la eminente corrida producto del placer de la atención que mi pareja le daba. Chupo cada uno de los testículos, beso sus piernas dándole tiempo a Adolfo a recuperarse, volviendo pronto a recibirlo en su interior de su boca. Adolfo lo detuvo y lo tomo de un brazo
- Me toca disfrutar a mi, me has demostrado que eres una puta ofrecida – le dijo mientras lo lanzaba contra la cama – muéstrame tu culo, ponte en cuatro
Se colocó en la cama quedando su cabeza entre mis piernas con el culo al aire. Retiré mis dedos de mi vagina y lo tome de la cabeza para pegarlo a mi cuerpo, empezó a succionar mi clítoris alcanzando mi orgasmo de forma inmediata, cerré mis piernas para mantenerlo pegado a mí. Adolfo retiro el plug y empezó a presionar con su glande sobre su ano, no vi que tuviera que hacer mucha fuerza para conseguir poseerlo. Cada uno de los embates de Adolfo contra el cuerpo de mi pareja los sentía de forma directa sobre mi clítoris, de pronto Adolfo se detuvo y salió de mi pareja
- Ven, gírate – me dijo – ponte debajo de él para que este mas cómodo, así si se corre que lo haga en tu boca.
Me gire quedando acostada haciendo un 69 con mi pareja, a escasos centímetros de mi cara vi como Adolfo volvía a acomodar su pene en la entrada de mi pareja y como lo fue recibiendo, empecé a chupar el pene de mi pareja que estaba demasiado duro, parecía una piedra, mientras que él volvía a encargarse de mi clítoris. La penetración de Adolfo lo excitaba aún mas, su pene estaba demasiado duro y me asustó que en un momento de excitación buscara penetrar mi boca y me iba a causar daño, pero me equivoqué y pronto me di cuenta, ya que en lugar de buscar penetrar mas profundo su pene en mi garganta, empezó a retroceder buscando una penetración mas profunda de parte de Adolfo, la primera vez que sintió como mi pareja lo buscaba le3 dio una fuerte nalgada que resonó en mis oídos
- Tranquila perrita – le dijo Adolfo – Yo soy el que marca el ritmo no tu
La nalgada propició un gemido de placer por parte de mi pareja y fue por más repitiéndose lo mismo, el empujaba hacia atrás buscando una penetración más profunda y las nalgadas por parte de Adolfo, después de cinco o seis ya sus nalgas estaban rojas, por lo que como pude fui a acariciar esas partes, sabía que estarían muy sensibles, su agradecimiento fue una succión con más fuerza sobre mi clítoris, lo que arrancó un delicioso orgasmo en mi cuerpo. Adolfo cambiaba la intensidad o la velocidad en sus arremetidas, no sé cuánto tiempo llevábamos en esa posición, de pronto vi como se tensaban los músculos de las piernas de Adolfo y buscaba penetrar todo el pene en mi pareja, lo poco que pude ver de su pene lo vi latir, un chorro caliente de semen de mi pareja no me permitió observar más, de pronto los movimientos de Adolfo se detuvieron quedando sin moverse y colocando su cuerpo sobre el de mi pareja resoplando muy fuerte.
- Pronto te voy a dejar embarazada – Le decía Adolfo a mi pareja
Yo debajo de ellos soportaba el peso de ambos, después de un rato Adolfo se levantó dejando libre el ano de mi esposo, desde donde salió un chorro de semen aún caliente sobre mi rostro, el cual saboree.
Mi pareja se giro liberando mi cuerpo, Adolfo se encontraba acostado en la cama a su costado, le di la vuelta a la cama para recostarme yo al otro costado de Adolfo. Amos recostamos nuestras cabezas viéndonos de frente sobre el pecho de Adolfo quien nos acariciaba a ambos la espalda.
- ¿Igual de rico?- le pregunté a mi pareja
- Si, igual de excitante
- ¿Cómo para seguir haciéndolo?
- Si, no pensé que pudiera darme tanto placer
Mi pareja empezó a jugar con el pene de Adolfo muy suavemente, lo que ocasionó que Adolfo entrara en nuestra conversación
- Son un par de putas que no me dejan descansar
- Si queremos que descanses – dijo mi pareja – solo no quiero que te enfríes mucho
- ¿Te puedo hacer una pregunta tal vez personal? – me dirigí a Adolfo
- Si, no hay problema
- Es mi apreciación únicamente o me da la impresión que se lo haces con más ganas y deseo a él
- Que, la maestra esta celosa – dijo Adolfo
- No, solo es curiosidad
- Veo que no leíste entonces bien mi anuncio, si, ofrezco el servicio, algunas veces me contactan mujeres solas o parejas como al principio Ustedes, pero en mi anuncio claramente dice que doy servicio a hombres, no es que no me gusten las mujeres, pero si disfruto mas de un culito masculino,
- No me equivoqué – terminé respondiéndole
Hice el ademán de levantarme, pero Adolfo me detuvo
- No te vayas ni lo tomes a mal, tienes un cuerpo muy rico y lo he disfrutado mucho y no quiero que te molestes, y te voy a confesar algo, muy pocos hombres como tu esposo han disfrutado tanto conmigo y me han hecho disfrutar igual y no quisiera que por eso se alejaran, dime lo que quieres que haga y te lo voy a hacer, no por obligación, quiero complacerte.
- Quiero que me lo hagas con el mismo deseo y pasión con que se lo haces a él
Por primera vez, me beso con deseo en la boca, se olvidó de mi pareja, sus besos me derretían, era algo que siempre me ha puesto muy caliente, sentí su boca, sentí sus manos recorrer todo mi cuerpo, me giró, sentí como se colocaba sobre mi cuerpo y movía mi panty a un costado para penetrarme. Me olvidé en ese momento porque había actuado así, simplemente sentí lo que le pedí, deseo y pasión, sentí sus besos en mi cuello y senos, sentí su pene en mi interior una y otra vez, lo sentí muy caliente, duro, fue una sola posición y no me hubiera gustado que cambiara, de misionero besándome todo el tiempo hasta que sentí como su pene se hinchaba y empezaba a llenar mi útero con su semen caliente, justo coincidió con mi orgasmo, retorcía mi cuerpo levantando mis caderas para sentirlo dentro mío, para que no se escapara ni una sola gota
- Pronto vas a dejarme embarazada – le dije al oído cuando pude hablar nuevamente
- Voy a tener a dos perritas embarazadas.
Volvimos a la posición original, el acostado en medio de las dos, nunca supe que hizo mi pareja en ese momento, pero pronto se unió a nosotros, ese día Adolfo nos lleno de su semen dos veces a cada una.
Casi a las 10 de la noche nos informó que tenía que irse, nosotros también pues le había prometido a mi madre llegar temprano. Para ganar tiempo tanto yo como mi pareja nos vestimos dejándonos la lencería, dejamos a Adolfo cerca su casa o al menos eso nos dijo y llegamos a la casa, no había nadie, como a los cinco minutos llegaron mis padres con mis hijos, los habían llevado al cine, obviamente les dijimos que teníamos casi dos horas en la casa esperándolos.
Al día siguiente domingo, como hacia ya varios domingos jugamos con mi esposo en cama, teníamos el olor de Adolfo impregnado en nuestros cuerpos, pues seguíamos con la misma ropa que usamos el día anterior, llenos de su semen y completamente excitadísimos disfrutamos el día completo.
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