Xtories

Sesión de masaje

La toalla cae y el espacio se reduce. Entre el dolor muscular y la tensión acumulada, la línea entre profesional y amante se desdibuja hasta desaparecer. ¿Qué pasa cuando el masaje termina y el deseo comienza?

donlibelula14K vistas

Tienes hora a las 8 de la tarde, no puedes antes.

Llegas a la clínica de masajes, y te recibo, solo, ya que hay gente todavía de vacaciones, pocos pero quedan algunos, que por 2 días que le quedan a la semana, les di fiesta hasta el lunes que viene. Los demás ya se incorporaron la quincena anterior al puesto de trabajo.

Hola Ximena.

Hola Luis.

Ximena, como ya sabes puedes pasar al cambiador, desnudarte y envolverte en la toalla que encontrarás colgada, para que no te resfríes.

Por mi discapacidad, al ir en silla de ruedas, hay posiciones contigo que igual me van mejor fuera de la camilla. Te hago sentar encima de mis piernas, algo que no esperas, pero que de primeras no parece importarte demasiado, hasta que notas que no llevo pañal, solo bolsa recolectora de orina, y no sabes como ponerte, ya que no lo esperabas, no esperabas notar mi pene duro entre tus nalgas.

Una vez acomodada te hago echar hacia adelante para que apoyes la cabeza en el hueco de la camilla, que se usa cuando estás tumbada.

Una vez acomodada empiezo el masaje desde el centro del cuello hacia a fuera, y de arriba a bajo, zona muy castigada por tu trabajo con personas con movilidad reducida. Hago un masaje intenso pero intentando no dañarte, ya que una lesión en el cuello puede ser desde una hernia discal a una tetraplejia y no quisiera. Sigo el trabajo por tus hombros, brazos y manos, ya que soportan el peso de las personas a las que ayudas en su tarea diaria, y cargas el peso sobre ellos. Te hago masaje de arriba a bajo, intentando encontrar todos los nudos que tienes por los esfuerzos realizados. Alguno de estos nudos te hacen dar un pequeño gritito, pero no pasa de ahí. De repente te dá un pequeño ataque de tos, el cual te hace mover sobre mis piernas, lo cual te juega una mala pasada, porque hace que mi pene se ponga mas duro entre tus nalgas, pero no le das demasiada importancia, al menos por ahora, porque sabes que yo llevo poca ropa por cuestión laboral e higiene, y tú estás solo envuelta en una toalla, con lo cual se debe de notar mas todo. Una vez se te pasa el ataque de tos, seguimos con el masaje, ahora te pido que te deshagas de la toalla o al menos la dejes sobre tu cintura, para seguir masajeando tu espalda. Te hago un masaje en círculos en la parte de los hombros. Sigo por tu espalda de arriba a abajo y desde el centro hacia afuera, hasta que te encuentro un buen nudo y tengo que dedicarle unos minutos, pero...no puedo hacerlo en la posición que estamos, y te pido que te acuestes en la camilla. Lo haces sin pensar en tu desnudez, hasta que por un espejo me ves mirándote las nalgas, y me preguntas. ¿Qué te parecen?, lo cual me pone rojo como los tomates, y tú te ríes de la situación dándote una buena zurra. No sé como seguir dándote el masaje en la parte baja de la espalda, aunque debo hacerlo, como profesional que soy. Así que seguimos con el masaje, hasta deshacer el nudo. Para masajear tus piernas sí te hago tumbar en la camilla boca abajo. Empiezo desde el pie, ya que es una zona que sustenta todo el cuerpo, y también me dá "permiso", para ver tus, piernas, tus glúteos y si las separas un pelín para poder trabajar la parte interna de tus muslos, tu coño húmedo, y por lo brillante que está lleva así bastante rato. Sigo por tus pantorrillas de arriba a bajo y desde el centro hacia afuera, suave pero con fuerza suficiente para deshacer si hubiera alguna lesión pero sin peligro de agrabarla. Sigo por tus muslos, duros como piedras, por tu trabajo tan físico, me entretengo bastante en ellos, para disimuladamente, para rozar disimuladamente tus labios vaginales a ver cual es tu reacción. Das un pequeño respingo pero enseguida te tranquilizas, piensas que ha sido sin querer, o eso me haces creer. Una vez acaba el masaje, me pagas, y cual es mi sorpresa al ir a meter el dinero en caja, que me encuentro una tarjeta, con tu número de teléfono donde dice..."Tu puta quiere el próximo masaje en su casa", te espero el lunes que viene a las 8 de la tarde, mi marido no estará en casa, se vá todo el fin de semana.

¿Seguirá?