Xtories

Match Point - Parte dos

Claudia siempre creyó que su matrimonio era seguro, hasta que las clases de tenis con Marco despertaron algo que no podía controlar. Ahora, cada entrenamiento es una batalla entre la lealtad y el deseo, y la línea entre lo prohibido y lo inevitable se desdibuja con cada beso robado.

canibal0411K vistas9.3· 26 votos

Así pasó el lunes... y luego otro día, y otro y otro... sin ya considerar dejarlo, principalmente según ella, porque le había significado un real cambio en su juego, cosa que no le faltaba razón, pero muy dentro de Claudia, sabía que no era la única razón.

Desde que tomó clases con él, Claudia se sentía más eufórica e inesperadamente excitada. No quería reconocerlo pero le estaba encantando todo con él. La forma de darle consejos sobre el deporte, la forma de entrenar, su forma de hablar, sus bromas, sus miradas, su sonrisa retorcida, e indudablemente su atlético cuerpo. El trato en la conversación se notaba la buena química. Él solía tirarle la visera de la gorra hacia abajo en modo de broma, y aunque un poco molesto le parecía a ella al comienzo, luego hasta le gustaba que lo hiciera. Ella solía darle un puñete en el brazo marcado o en las abdominales.

A veces se ponía atrás de ella para indicarle el movimiento del brazo para revisar la técnica, incluso en algunas sentía que se pegaba de más, y ella temblaba. Luego de eso en la ducha se le hacía imposible no masturbarse, a veces atacaba directamente su hinchado clítoris sobándolo en forma circular, y a veces lo complementaba metíéndose dos o tres dedos. Lo hacía en su casa e incluso en las duchas del club. En ambos casos lo hacía de forma silenciosa por temor a que otros escuchen sus gemidos. No quería recurrir a su esposo en las noches más de lo que normalmente estaban acostumbrados porque le deba rabia tener que hacerlo por causa de otro hombre. Se estaba descontrolando y no le gustaba.

En el plano deportivo, Claudia se sentía muy bien, había agarrado más confianza y se notó cuando jugó con sus amigas, donde comenzó a sacar diferencia.

-- Uy Claudita, veo que las clases con Marquito te están sentando muy bien.-- Dijo su amiga Inés.

-- Con Marco?, que no estaba con el Sr. Cubas? -- dijo otra del grupo.

-- Que va, todo este cambio ha sido mérito de ese muñeco, a que si Claudia?

-- El sólo me está ayudando de otra forma, digamos que de forma diferente.

-- Pues yo creo que su técnica te está gustando mucho, se te ve en la cara jajajaja.

-- No molestes Inés, que ya sé por donde vas. Sólo me está ayudando, no estés imaginando cosas.

-- Ok ok, no dije nada-- Mientras seguía riendo.

Llegó el fin de semana y se juntaron en la sede de un club rival para una fecha más de los interclubes. A Claudia la programaron para enfrentar a una señora que siempre le había ganado, pero esta vez sintió que podía ser diferente.

Oscar no pudo ir a alentarla desde el comienzo ya que tenía un almuerzo de trabajo de último momento, y dijo que iba apenas terminara, por el contrario se encontró con Marco quien estaba terminando su partido contra su rival de turno. El partido fue muy peleado, pero Marco logró imponerse con gran despliegue. La gente alrededor lo alentaba y cuando salió del terreno de juego se acercaron a felicitarlo, notando Claudia que eran en su mayoría mujeres de varias edades, sobre todo una chica hija de otro socio menor que él inclusive, se mostraba bien cariñosa y le hablaba agarrando su mano y brazos disimuladamente, mientras Marco le hacía reir con alguna ocurrencia. A Claudia como que no le sentó bien esa imagen y se quedó en su sitio.

Luego Marco se separó para ir a los camerinos y caminó en dirección hacia Claudia que estaba de camino.

-- Hola guapísima, lista para tu encuentro?

-- Si -- dijo secamente.

-- Veo que tienes un rato aquí, me hubiera gustado un aliento, mi partido fue difícil.

-- Para qué?, tienes fans de sobra no? -- Contestó Claudia de manera fría.

Marco puso cara de sorpresa para luego sonreir ante lo evidente.

-- Qué pasa? Celosa?

-- Celos de qué?, por que tendría que estar celosa de una chiquilla que te manosea?-- dijo de repente para luego quedarse muda.

-- Chiquilla?, te refieres a Sonia?, sólo es una amiga, yo me refería en broma a si tenías celos por las felicitaciones.

Claudia se dio cuenta de la metida de pata que hizo y se puso roja para luego ponerse la mano en la frente.

-- Discúlpame, no quise referirme a eso, es que estoy un poco nerviosa por el partido, soy una estúpida.

-- No eres una estúpida, simplemente te molestó lo de Sonia, pero sólo somos amigos.

-- Que no Marco, yo no estoy celosa de eso.-- Mientras lo miraba con falsa indignación.

-- Segura?, no hay nada de malo.-- Mientras le dedicaba su típica sonrisa retorcida.

-- Oye pero tú quien te crees?, yo estoy felizmente casada, no me puedes gustar, además eres mucho menor que yo.

Marco le mantenía la sonrisa y la mirada, mientras ella de nuevo se lamentó de sus palabras, se metía en el hoyo ella solita sin que la ayuden. Miró al frente y resopló resignada.

-- Escúchame, sobre el partido...-- Dijo Marco cambiando de tema.-- No te vayas a reprimir, recuerda lo practicado, busca las líneas y sube a la net, no te olvides de tu respiración y sobre todo no te encasilles en una forma de juego, si ves que pasas por malas rachas cambia la estrategia, atráela a la net y de ahí la pasas o la globeas. Concéntrate, si fallas olvida rápido y concéntrate en el siguiente, trabaja punto por punto. Tú puedes, que nadie te diga lo contrario. Te deseo muchos éxitos. -- Luego le dio un beso cerca a los labios y se alejó a los camerinos.

Claudia se quedó apoyada en la baranda viendo su caminar. Se volvió a poner las manos en la cara... “Que pasa contigo Claudia?, tú amas a tu esposo, no lo olvides”.

-- No olvides que, tonta?-- Respondió su amiga Inés que apareció de pronto.

-- Ehhh no nada, me daba ánimos antes del partido.-- Respondió asustada.

-- Ay Claudita, no te preocupes, igual esa señora tiene mucha experiencia, es de las más rankeadas, no hay dramas si pierdes de nuevo.

-- No voy a perder, esta vez será diferente, ya lo verás.-- Dijo seria.

-- Ok ok leona, igual te estaremos alentando y esperando para tomarnos algo después.

Llegó el momento del partido y todos tomaron posición. La rival de Claudia tenía 50 años, desde niña había jugado regularmente con algunas pausas. Hoy en día su habilidad se basaba en la experiencia y por varios años no solía tener rival, solo le bastaba pasar la bola para que sus rivales perdieran solas.

Empezó el partido y Claudia decidió arriesgar poco a poco mientras iba agarrando ritmo. La rival se sorprendió, a Claudia le estaban entrando las bolas y lo que es peor, no le estaba funcionando mucho el peloteo por que Claudia se acercaba a la net y remataba muchas de ellas. El partido se tornó durísimo y se fueron hasta el tie break final, que consistía en quien llegaba a los 10 puntos con diferencia de 2 puntos, eso pasaba cuando ambos rivales empataban a un set por lado, era una regla acordada desde hacía buen tiempo por los clubes del país. La rival se le notaba el cansancio, ya que no estaba acostumbrada a llegar hasta ese extremo, y ya no se pudo mover como antes, dando lugar a que Claudia, dueña de un físico que ya quisieran muchas adolescentes, que alcanzaba todas las pelotas, lograra llevarse la victoria.

Todos los presentes de su club aplaudían eufóricos coreando el nombre del club y Claudia estaba igual. Sus amigas saltando de alegría la abrazaron y rieron con ella. Luego de muchos saludos, Claudia decidió llamar a Oscar. Recién al tercer intento contestó.

-- Hola mi amor, dime.

-- Gané mi amor, gané por fin!!! -- le decía eufórica y emocionada.

-- Ohh que bien!!!, a quien de tus amigas ganaste?.

-- A ninguna, te estoy hablando del interclubes, le gané a una señora que siempre nos ganaba.

-- Ohh el interclubes, verdad que me dijiste, pues felicidades me alegra mucho por ti, los chicos seguro que también lo estarán. Se ve que las clases con el viejo dieron sus resultados.

-- Bueno, si, también -- Dijo Claudia un poco cortada.

Mientras hablaban, Claudia escuchaba en el fondo sonido de vasos chocando y carcajadas.

-- Y que tal tu reunión de trabajo?

-- Bien, aquí sigo en la misma.

-- Pues parece que ya terminaron, no podemos encontrarnos?, tengo ganas de celebrar.

-- Uyyy difícil amor, estoy en plena reunión.

-- Pero si ya estás tomado, se nota en tu voz, de que van a seguir hablando?

-- No exageres, sólo acompañamos el almuerzo, todos estamos bien, no empieces de nuevo.

-- Si, bueno, tú habías quedado en estar acá pero de pronto me dices que tienes una reunión y encima sólo escucho carcajadas de borrachos, pero tampoco te voy a estar rogando, sólo te llamé por que dijiste que venías.

-- Amor, se me presentó de improviso ya te dije, y se alargó, así son a veces estas cosas, luego voy y vemos que hacemos. -- Dijo Oscar en tono conciliador.

-- Bueno, ya verás, no tomes mucho y regresa con cuidado, bye.

-- Que no amor, ya nos vemos.

Claudia colgó resignada, pero decidió que eso no iba a afectar su día. Levantó la vista y vio de reojo a Marco apoyado en la baranda de la esquina aplaudiendo con su risa característica. Esta vez Claudia no se reprimió y se acercó a él super contenta.

-- Pero mira quien tenemos aquí, la futura top ten de la WTA.

-- Ya ya, tampoco exageres. Sólo me acerqué a darte las gracias, me ayudaste mucho.

-- Que va, yo sólo te di un empujoncito. Tú solista te sacaste la venda.

-- Ya, no seas humilde tampoco, tonto.-- Se lo decía ya sonriendo con él.

-- Esto tenemos que celebrarlo, que te parece si te invito una cerveza aquí en el bar de este club?, así de paso hablamos sobre el control de tus celos jajajajaja.

-- Que idiota eres! -- dijo fingiendo molestia -- Y es que no voy a poder porque ya he quedado con mis amigas, además... no quiero que alguien nos vea y esté pensando cosas que no son.

-- Y cual crees que sean esas cosas que van a pensar? -- decía Marco mientras se acercaba sugerentemente a Claudia.

-- Cosas.

Marco mirándola fijamente le sujetó la mano y la jaló en dirección al bar. Claudia se dejó llevar. Una vez ahí, Marco pidió dos cervezas y se sentaron. Tomaron su cerveza hablando del partido y luego pidieron otra ronda pero ya hablando de otras cosas riendo, ya con las sillas bastante juntas. Luego Marco pidió la tercera ronda...

-- Sólo esta Marco, ya no pidas más, en serio ya he quedado.

-- Que si guapa, sólo esta, al menos lo merezco. Además estamos lejos de curiosos y podemos hacer lo que queramos.

-- Sólo vamos a tomarnos estas cervezas, no vamos a hacer nada más.

-- Sigues molesta por la chiquilla?

-- Te dije que no me molestó, por qué sigues con eso?

-- Es que te pusiste como una gata salvaje, si vieras como me trataste.

-- Ya te dije que fue por los nervios.

-- Segura?

-- Que s...

Y sin darse cuenta Marco se acercó y le dio un beso. Ella se quedó en shock, al principio no reaccionaba pero luego le invadió la extraña euforia que sentía últimamente que la hizo corresponder poco a poco ese beso. Pero después de unos segundos se retiró.

-- Se puede saber que haces?

-- No es obvio, lo que ambos queremos.

-- Pero que hablas?, yo no te he dado pie a nad...

Y Marco volvió al ataque y besarla de nuevo con más pasión, cosa que Claudia correspondió. Marco la tomó de la cintura y la pegó a su cuerpo mientras continuaban, esta vez ya con sus lenguas participando de manera activa.

-- Para Marco, esto no está bien, estoy casada! -- Mientras retomaba la distancia inicial y viendo hacia la entrada por si había alguien cerca.

-- Estarás casada pero no eres de piedra, tu cuerpo te pide esto y a mi también, desde que te vi me gustaste.

-- No no, esto no puede volver a pasar.

Claudia se levantó de su asiento dispuesta a irse. Marco se levantó con ella y volvió al ataque, pero esta vez aún más salvaje ya que la apretó contra su verga ya totalmente parada mientras la seguía besando introduciendo su lengua. Claudia dejándose hacer correspondía al beso mientras sentía como Marco posaba sus gruesas manos en su carnoso culo. Estaba super excitada y mojada, y no tardó en comenzar a gemir. Por suerte el bar estaba vacío, hasta que abrió un poco los ojos y vio un grupo de gente acercándose. Inmediatamente empujó a Marco cogió sus cosas y salió rápidamente del local, dejando a Marco con la miel en los labios.

Mientras iba a los camerinos se cruzó con sus amigas.

-- Oye leona, dónde estabas que aún no te cambias?, parece como si recién hubieras terminado el partido.

-- Es que me entretuve hablando con otras personas y regresé corriendo, además ya hace un poco de calor-- dijo de paso mientras continuaba hacia las duchas, no quería más preguntas.

En la ducha comenzó a meditar todo lo que pasó con Marco, mirando hacia abajo lamentando haber llegado tan lejos, pero por otro lado seguía muy excitada, toda esta etapa era algo nuevo para ella, y no pudo evitar tocarse abajo como solía hacer últimamente mientras se bañaba. Seguía super mojada y no por el agua, y no tardó en tener un rico aunque silencioso orgasmo.

Luego más relajada salió con sus amigas donde se fueron a almorzar y tomar alguito, mientras comentaban su gran actuación en el partido, aunque más callada de lo normal.

Al terminar, cada una tomó rumbo a su casa. Claudia fue manejando despacio la camioneta pensando en lo ocurrido. Se lamentó lo estúpida y débil que fue, ella tiene una hermosa familia, ama a su esposo, quizás la rutina y las cosas nuevas que sintió influenciaron en el momento y tropezó, pero no era excusa, no podía volver a permitirlo, decidió tratar de pasar la página y volver a su rutina anterior.

Al llegar a casa, la señora que trabajaba en labores de su hogar le informó que sus hijos ya estaban durmiendo y que el señor Oscar aún no llegaba. Ella le dio las gracias y le pidió que ya se retirara a dormir.

Una vez sola, sentada en el sofá, comenzó a recordar el encuentro con Marco, analizando el porque de su traspiés, pero también sirvió para que se comenzara a calentar, y sintió la necesidad de tocarse los senos y la vagina por encima de la ropa, se sentía mojada y terriblemente caliente. “Qué te ocurre Claudia?” pensaba la casada.

Rogaba para que su marido llegara en condiciones para hacer el amor con él. No pasó mucho tiempo para que venga la desilusión.

Claudia sintió ruido en la puerta tratando alguien de introducir llaves, tardando más de la cuenta. En seguida apareció Oscar visiblemente afectado por el alcohol.

Ni siquiera se dio cuenta de Claudia mientras cruzó la sala hacia la cocina. Claudia lo miraba lamentándose de su estado. Luego Oscar fue directo a la refrigeradora, sacó un refresco y se quedó un rato buscando algo de comer para luego coger una empanada comenzando a comerla aún cuando no cerraba la compuerta. Se la terminó en pocos segundos y luego hizo lo propio con el refresco, lo hacía con tanto afán que se le desbordaba un poco cayendo unas cuantas gotas por su barbilla. Claudia seguía observándolo, tratando de ver algún atisbo de virilidad para que ella pueda saciar sus ganas, pero fue inútil, los ojos y coordinación no mentían.

-- Hey!-- Alzó la voz Claudia.

Oscar saltó un poco asustado, reaccionó alzando la vista tratando de buscar el origen de la voz hasta que vio a su esposa para apoyada en uno de los sofá.

-- Mi amor, que haces levantada?

-- Tampoco es muy tarde, que tal tu reunión?

-- Muy bien, fue muy satisfactoria.

-- Si ya veo, vienes con una pinta única. Has venido manejando así?

-- Nooo, he dejado la camioneta y me trajo Esteban.

-- Y Esteban como estaba?, si estaba en el mismo estado, lo mismo que nada.

-- Estaba bien, yo estoy bien, sólo un poco cansado.

Claudia lo miró resignada, ya no había caso discutir. Prefirió prepararse café para los dos.

Luego de tomarlo fueron a su habitación. Oscar se quitó la ropa como pudo y se acostó en calzoncillo. Claudia se quedó en ropa interior y puso su mano en el pecho de Oscar acariciándolo tratando de despertar su líbido, pero Oscar a los pocos minutos comenzó a roncar.

Claudia resignada comenzó a maldecir su suerte, quería sacarse la calentura y al parecer sólo le quedaban sus dedos. Pero por un instante sintió deseos de probar cosas nuevas. Se sentía juguetona y animada por el alcohol, comenzó a pasar la mano por el vientre de Oscar.

Siguió bajando y comenzó a sobar el bulto por encima de la truza para luego ir bajándola hasta descubrir la verga dormida de su esposo. A pesar de la nula experiencia antes de Oscar, sabía que no estaba mal dotado, digamos que dentro de lo normal si sabía que estaba. Igual no puedo evitar compararla con el tamaño que sintió cuando Marco la pegó hacia su cuerpo mientras la apretaba con las manos encima de su trasero. Ufffff sintió algo notoriamente más grande, o quizás fue por la emoción del momento que la sintió así.

Mientras pensaba en Marco, siguió sobando la verga cada vez más despierta de su esposo. Paralelamente, Claudia se pasaba su otra mano por su entrepierna sobando de arriba abajo intensificando los movimientos poco a poco, luego comenzó a alternar la boca con la mano dándole rápidas mamadas para acercarse a su objetivo. La verga de Oscar, a pesar de este estar dormido como un tronco, había respondido bien y ya estaba totalmente dura.

Continuó masturbándolo poniéndole saliva de rato en rato. Claudia no se reconocía, nunca había hecho lo que con tanta excitación estaba haciendo en ese momento. Pareciera que Marco había despertado a la puta que tenía dentro. Le daba rabia pensarlo, pero a la vez se prendía cada vez más.

Ya no aguantó mucho y se subió encima de Oscar insertándose toda la verga para que inmediatamente se ponga a saltar y sobarse los senos. Estaba descontrolada y Oscar no se enteraba de nada, aunque pronunciaba algunos ruidos inentendibles. Claudia no se imaginaba que el pene de un hombre podía funcionar por si sólo, le parecía surrealista la situación.

Continuó un rato más así hasta que tuvo un intenso orgasmo que la dejó transpirando un rato. Luego se desmontó de Oscar quien seguía roncando pero con la verga parada. Claudia ya más calmada, le causó gracia la imagen. Le hubiera gustado que su esposo haya participado pero estaba borracho perdido, por el contrario en su mente estuvo varias veces Marco, y le seguía causando un gran remordimiento y frustración, no quería seguir así, no estaba bien, ella era felizmente casada con un buen esposo e hijos maravillosos. Tenía que alejarse y perder contacto con Marco a como de lugar.

Al día siguiente, Oscar se levantó con dolor de cabeza y dolor de huevos, no entendiendo mucho lo segundo aunque lo dejó pasar para dirigirse a la ducha y empezar el día. Claudia ya levantada, estaba en la cocina con su desayuno acompañada de sus hijos. Oscar se unió después con ellos

-- Amor, que tal todo?-- preguntó discretamente Oscar.

--...........

-- Amor, por favor, perdona que me haya perdido tu partido, pero es que la reunión se alargó.

-- Si, y que bien se alargó, sobre todo de bebidas.

-- Eso es parte de esto, tampoco exageres, estábamos bien.

Luego, Oscar salió de la cocina y al rato volvió con prisa.

-- Claudia, dónde está mi camioneta que no está en la cochera?-- Preguntó alarmado Oscar.

Claudia lo miro con furia sin poder creer lo que le estaba preguntando y que no se acordara. Tomó las llaves de la suya y se dirigió a la puerta para salir sin despedirse. Oscar no entendía nada, hasta que recibió una llamada de su amigo Esteban haciéndole recordar que tenía que recoger su camioneta que la dejó ayer. Se sintió un imbécil.

La siguiente semana, Claudia cambió el horario de su entrenamiento. Logró conseguir cupo con un profesor contratado por el club, era un joven tímido pero profesional, aunque luego de un par de clases, no sentía mucha conexión, pero se daba por satisfecha.

Luego de esa semana, Marco quiso dejar enfriar un poco las cosas. Sabía que Claudia debía estar hecha un lío en su cabeza, y temía que si presionaba ahora, podía perjudicar sus planes, que no eran otros que follársela como un Neanderthal, le calentaba mucho esa posibilidad, disfrutar de su rico cuerpo y sobre todo de su delicioso trasero, poder apretárselo a piel desnuda, morderlo y hacerle de todo, le hacía perder la cabeza, y ni siquiera tirándose a Sonia por todos sus agujeros le hacía dejar de lado su nueva obsesión.

-- Ahhhhhhhh ahhhhhhhhhhhh-- Gemía Sonia a cuatro patas mitad placer mitad dolor.

-- Grita maldita perra, te gusta como te reviento el culo?!!!-- preguntaba Marco mientras le agarraba el pelo desde atrás y dándole nalgadas de rato en rato.

-- Plaafff plafff!!!!! -- Auuuuuuuu!!!!!--

Marco se turnaba inclinándose agarrando sus senos y sobándole el clítoris con la mano derecha, ya que con la izquierda no dejaba de jalarle el pelo.

-- Auuuuuuu Ahhhhhhhh!!!!!-- Ya gritando Sonia terminando en un rico orgasmo, a la vez que sentía como Marco le llenaba las entrañas de abundante leche.

Luego de limpiarse en el baño y descansar un poco, Sonia lo miraba extrañada.

-- Hoy has estado más salvaje de lo normal.-- Decía Sonia.

-- Así?, no me he dado cuenta, seguro son imaginaciones tuyas.

-- Estoy segura, me has dejado el ano reventado y las nalgas rojas, además de decirme de todo, espero que no estés pensando en alguien más.

-- Jajajajajaja.... creo que ves muchas películas, además si así fuera no pasa nada, no somos novios.

-- Si, ya lo sé, pero igual no es bonito, a nadie le gustaría, ni siquiera a ti.

-- Quédate tranquila, no pensaba en nadie-- Mintió.

Lo cierto es que no se le quitaba de la cabeza tener un encuentro con Claudia, y creía tener una estrategia, muy conocida pero muchas veces efectiva, y estaba seguro que con ella podía funcionar. Marco estaba convencido que Claudia era alguien que le faltaba experiencia, hasta se atrevía a apostar que el marido fue su único hombre.

Continuará...