Xtories

Me resigné por no perderla 6

Lucía ya no puede fingir que su relación funciona. Tras acostarse con otro hombre, decide poner las cartas sobre la mesa: o Daniel acepta su nueva realidad sexual, o se acaba todo. La pregunta no es si él la quiere, sino si puede soportar la verdad.

unpluged9.7K vistas8.4· 15 votos

(Tenemos que hablar)

No, eso no podía decirle a Daniel, es la peor frase que se le puede decir alguien si quieres tratar algún tema importante e iniciar la conversación de manera sosegada y sin nervios. Pero estaba claro que teníamos que hablar y que la conversación no iba a ser de su agrado.

Estábamos cenando, una cena tranquila acompañada de vino. No sé si era el momento pero me decidí.

-Daniel, ¿Tú estás bien conmigo? ¿Piensas que la relación funciona?- pregunté

-Bueno, no estamos en el mejor momento, pero todas las relaciones pasan por rachas malas

-Ya, pero ya ni siquiera nos abrazamos, ni nos besamos, ni nada, parecemos amigos compartiendo piso

-Bueno, pero eso es porque tú quieres, yo por más que me acerco e intento algo siempre me rechazas, y no sé qué más hacer, me hace sentir mal, de hecho he empezado a no insistir para no sentirme rechazado.

-Pero no es solo sexo, Daniel, o no es todo sexo. Estoy apática contigo, no me apetece que me toques, pero eso es el resultado del resto de facetas de nuestra relación. Poco a poco he sentido que perdías interés en mí, y no lo digo sexualmente, de hecho pienso que solo te interesa eso, pero ya está. Ya no tienes detalles ni me preguntas por el trabajo ni nada. Y una pareja es mucho más que sexo.

-Bueno, no creo que eso sea del todo así, yo..

-Daniel, yo no estoy bien con esta situación. Son ya muchos años, desde el colegio que empezamos a salir, pero esto ya me está superando

-¿Qué me quieres decir? Me estás preocupando

- Yo te quiero, o te tengo cariño, o me he acostumbrado a vivir contigo, pero.. no sé… no me apetece nada sexual contigo…eso…contigo.

-Bueno, pero, es que no pones de tu parte, cuando nos hemos acostado disfrutas, te gusta, siempre te corres, me lo dices…

-Daniel, no me estás entendiendo, es la suma de todo y no sé cómo manejar la situación

-¿Me estás dejando, Lucía, eso me estás diciendo?

-No, lo que te estoy diciendo es que así no quiero seguir, necesito otras cosas, necesito algunos cambios, necesito ver tus reacciones, no sé, averiguar si podemos reanudar nuestra parte sexual, no sé

-No te entiendo, Lucía, no sé qué me quieres decir

-Hace unos días me acosté con otro hombre

-…Lucía… ¿Qué has hecho qué?...

-Lo que has oído, me he acostado con otro hombre y no puedo decir que no vaya a volver a hacerlo.

-A ver, Lucía, ¿esto es en serio?

Daniel estaba blanco, no sabía cómo reaccionar, se había puesto nervioso. En situaciones de tensión solía hiperventilar, se mareaba, incluso llegaba a vomitar.

-¿Pero has follado con otro?¿te has liado con alguien?¿Es un tonteo? Lucía, por favor, ¿Por qué has hecho esto?

-Mira, Daniel, ya te he dicho que no estamos bien, que hay una parte importante de mi vida que contigo no funciona, pero otra parte que sí, no te quiero perder, pero tampoco voy a perder mi vida en una relación que no me llena. No sé, estoy buscando, estoy probando. No me siento culpable ni me arrepiento, de hecho me ha sentado muy bien, y no voy a dejar de hacerlo. Yo no quiero dejarte, pero la pregunta es ¿Qué relación quieres tú? ¿Quieres dejarlo?

- Lucía, yo te quiero a ti, esto ha sido un error, no puedes hablar en serio. Ya está ha sido un polvo, lo superaremos, suele pasar en las parejas, estaré más atento a nuestra relación, estaré más pendiente, pero por favor, ya, para, retomemos.

-Daniel, esto no es un impulso ni nada repentino, lo he estado pensando, ya he dado el primer paso y lo voy a seguir haciendo. Tú eliges, lo puedes dejar o intentar ver cómo funciona nuestra relación a mi manera.

-¿Y si yo me pongo a follar ahora con cualquiera qué?

-Si es lo que necesitas, hazlo, pero no estarás conmigo. Si quieres seguir con lo nuestro tienes que darme tiempo, tienes que entender que necesito explorar una parte de mi sexualidad que se estaba muriendo y que ahora ha despertado. Mi vida la quiero seguir viviendo contigo, pero necesito también disfrutar esa otra parte. No sé, quizá eso vaya haciendo que quiera volver a tener sexo contigo, que volvamos a follar como antes.

-Yo no te quiero perder, Lucía, pero yo no puedo soportar eso, yo no quiero saber que te estás follando a otros, Lucía, yo no quiero.

-Entonces ya está, lo dejamos, no pasa nada, no será la primera ni la última relación que se rompe.

-Esto no me puede estar pasando.

Daniel rompió a llorar, estaba muy nervioso.

Tardamos mucho en irnos a dormir. Esa noche lo estuve abrazando, creo que casi no llegó a pegar ojo.

-Lucía, por favor, dame tiempo, espérate, no hagas nada más. Yo te quiero, Lucía.

-Duérmete, Daniel. Piénsalo unos días. Yo no te voy a mentir. Te voy a ir contando las cosas, tú verás si lo aguantas o no, si quieres seguir intentando mantener esta relación o terminarla. La experiencia de acostarme con otro hombre me ha gustado mucho, igual que la de volver a casa y tenerte a ti, pero de ti depende.

Yo tarde en dormirme también, pero por otros motivos. Aún se me humedecía el coño de pensar en lo de la otra noche, en el tacto, los gemidos, las posturas,… y me sentía aliviada de haber sido clara con mi esposo.

Daniel no llegó a dormir, no sé si pensando qué hacer con la reunión, si imaginándose qué había sucedido en esa noche o quién era el hombre que me había follado, o tenía la esperanza de que todo quedara en una infidelidad de una noche.

Esa noche tampoco tuvimos sexo.

Continúa en