Mi esposa argentina parte 19
El ascensor se detiene y el mundo exterior desaparece. Mientras la lluvia golpea la ventana del hotel, él observa cómo su esposa es poseída por otro, descubriendo que su verdadera pasión no es el control, sino la entrega total bajo la mirada de quien ama.
MI ESPOSA ARGENTINA Parte 19
Fernanda me miró con los ojos brillosos por el champan y por la excitación. La mano regordeta y cobriza de Mario se movía como un pistón dentro su culo casi como queriendo levantarla del suelo del ascensor, lo cual hacía que se apoyará más en mí. Trastrabillé un paso, el ascensor se detuvo, él pulsó la botonera de mando.
_ Hacé algo mi amor_ me dijo Fernanda implorando. Siempre que pienso en ese momento me pregunto por qué no hizo algo ella.
_Vas a conocer mi pincho princesa_ dijo Mario
Y levantándole el vestido, corrió la tirita del tanga sobre una nalga, acomodó su polla
y la penetró de un solo golpe
_Ay,ay_ dijo mi esposa
_Que chucha más rica tienes mi amor, que chuchita más rica_
La penetró un par de veces, haciendo fuerza con sus manazas sobre sus caderas, ella con la cara y sus tetas apoyadas sobre mi pecho.
_Ya sabía yo que te gustaba la pinga mi flaca_ dijo Mario
Fernanda gemía de gusto, cada tanto abría los ojos y me miraba sin poderse creer lo que estaba pasando.
_Ya me di cuenta hoy en la piscina cual es el jueguito de ustedes_
Mi esposa volvió a gemir. Sentí una mano de él que se metía entre mi cuerpo y el de ella para sobarle una teta sobre el vestidito
_Cuando dejaste esos tetones apoyados en el borde de la piscina, para calentarme eh, ya me di cuenta que eres bien puta conchesumadre como todas las argentinas y tu maridito español un cornudo_
Me di cuenta que el ascensor no se movía, que Mario lo había detenido.
Fernanda estaba a punto de correrse y entonces empezó a besarme en la boca, nos besábamos con furia mientras Mario la seguía penetrando.
_Disfruten de mi pinga, que esto es lo que les gusta a ustedes conchesumadre_
Y Fernanda empezó a correrse, yo tomé su cara con mis dos manos y le besaba el cuello y la boca y los pómulos y las orejas, mientras se corría enloquecida.
Mario lanzo un grito como de bestia herida y también empezó a correrse dentro del coño de mi esposa.
Seguíamos besándonos todavía cuando la puerta del ascensor se abrió. Mario se acomodó los pantalones y salió al pasillo
_Que descansen_ fue lo último que dijo
El ascensor reanudó su marcha y Fernanda y yo seguimos besándonos. Se detuvo en nuestro piso, ella se acomodó la falda y siempre besándonos entramos en la habitación. Creo que no hablábamos debido a la impresión de lo vivido. Recién cuando ya estuvimos desnudos y yo dentro de ella fue que me dijo_ Como me cogió ese hijo de puta mi amor, como me cogió_
_ Como se dio cuenta de los somos_ le dije mientras la penetraba
_Se dio cuenta que soy una puta mi amor_
_Si_ le dije
_Pobre mi amor te casaste con una puta, pobrecito_
_Si…si la más puta… la más hermosa_
_Con la más puta con la más trola_
Después más calmados.
_ ¿Qué hacemos? ¿Nos vamos del hotel?_ me dijo. Y lo decía de verdad.
_ ¿Qué quieres hacer tú?_
_No se_ dijo y se abrazó a mí
_ ¿Te gustaría estar con él, así en la cama? Trata de ser sincera ¿vale? De corazón qué es lo que te gustaría, de verdad_
_Si_
_ ¿Si?_
_Si me gustaría estar con el_
_Te gusta, por él te has puesto el vestido ese _
_Si y lo que dijo Mario de la piscina también es verdad_
_ ¿Que le mostraste las tetas para calentarlo?_
_No para calentarlo, para que me viera, para que disfrutara viéndome_
_Joder_
_Carlos hay algo que no te he dicho y ahora con esto, si volvemos a todo esto, en realidad ya hemos vuelto_
_Dímelo, dímelo todo_
_Después de estar con Ramón y con Pablo cuando lloré en el taxi_
_Si_
_Lloraba porque estaba pensando en dejarte_
La miré incrédulo.
_Me sentí tan puta con ellos, supe que era una puta, que me encantaba lo que me hacían, que me cogieran así, lo disfrute de una manera, estaba fuera de mí. Entonces pensé que lo mejor para los dos era dejarte, que vos no te merecías estar casado con una puta como yo_
_ ¿Tía tu eres psicóloga de verdad? ¿Una mujer que disfruta del sexo es una puta así sin más?_
_Carlos lo que hay en mi es una compulsión por la perversidad y tiene que ver con otras cosas también que vos no sabes. Bueno, cuando me contaste en la mesa que Mario había dicho todas esas guarradas de mí, me encendí, así eso es lo que mejor describe lo que sentí, me encendí. Supe en ese instante que si él intentaba algo lo iba a conseguir porque estaba encendida_
_Bueno, fuimos dos, o tú te crees que el gusanillo del morbo no lo tenía yo, tanto o más que tu_
_Si, ya lo se_
Nos quedamos en silencio.
_ ¿Qué vamos a hacer amor? ¿ De verdad querés que coja con él?_
_Si pero solo si tú lo quieres, que no te sientas empujada por mí a hacer algo que no quieres. Además siempre tengo que estar presente de ahora en más, con Mario o con otros, siempre_
_Si mi amor siempre vos, siempre_ y pegó sus tetas contra mi cuerpo, la sentía caliente pero en forma literal, como si estuviese afiebrada. Tuve una inmediata erección.
_ ¿La tiene muy grande?_
_No, como la tuya, de buen tamaño quiero decir, pero es muy gorda_
_Es como la mía pero más gorda_
_Creo que si_
_ ¿Cómo es el ranking de pollas?_
_ No, no me hagas decir esas cosas_
_Venga dímelo _ y le metí un dedo en su vagina que estaba húmeda ya
_Chema y Sebas_
_ ¿Esas son las más grandes entonces, los pollones?_
_Si_
_ ¿Luego?_
_Ramón y Pablo_
_Esos son los pollones intermedios, sigue anda_
_Mario_
_ ¿El eslabón perdido?_
Se sonrió a pesar de ya estar excitada
_Luego tú y luego Javi, que tienen buenas pijas también pero la tuya es la mejor de todas_
_Eres una mentirosa_
_La tuya es la mejor porque te amo boludo y la quiero adentro mío ya_
Por la mañana cuando bajamos a desayunar estábamos siempre expectantes a la aparición de Mario. Como había sucedido en los días anteriores no apareció, solo lo veíamos a la hora de cenar.
Fuimos a la playa; mientras Fernanda hacía topless yo imaginaba las manos de Mario magreando esos pechos rotundos, en como los besaría, como quedaría su boca en los pezones y su cabeza en las tetas de mi mujer.
Fernanda estaba más rubia que nunca, un poco por estar expuesta al sol y un poco por el cloro de la piscina. Sus piernas bronceadas y musculadas eran una delicia, casi todas las mañanas corría antes de la playa, ese día no lo hizo.
Almorzamos en el hotel, ella casi no probó bocado.
_ ¿Estas nerviosa?_
_Si, bastante, no se si no haríamos mejor en irnos_
A la tarde comenzó a llover, primero en forma muy tenue y luego con más violencia. Así que desde nuestra ventana mirábamos la piscina desierta y el agua cayendo, agua sobre agua, llovido sobre mojado.
_ ¿Y si esta noche te pones el vestido que te regaló Nadia?_ le dije
_ ¿Estás loco o qué?_
Nadia era su amiga argentina de Mallorca, la que le convenció de hacer topless. Le había regalado un vestido que Fernanda no lo cambió por otro para no contrariar a su amiga pero me había dicho
_En mi vida pienso usar algo así_
Era un vestido negro muy corto que en la parte del pecho eran dos tiras de telas que se unían en un lazo sobre la nuca. Esas tiras no se unían sino que dejaban al descubierto su vientre y el canallito entre las tetas. Cubrían o malcubrían sus pechos pero dejando ver más que lo que ocultaban. Era un vestido para una mujer más tabla, sin los pechos impresionantes de mi esposa.
Dejaba la espalda al descubierto hasta la cintura y en la parte de las caderas no se ajustaba al cuerpo sino que quedaba relativamente suelto, pero era muy corto, sus piernas quedaban al desnudo. Por supuesto tendría que usarlo sin sostén.
_ Póntelo ahora anda para ver cómo te queda_ le dije
_Me lo pruebo, si quieres pero ni loca hoy a la noche_
La lluvia se había convertido en tormenta, el agua golpeaba con furia contra el cristal de la ventana.
La piscina ya no se veía tras la cortina de agua, era plena tarde pero se había oscurecido. Encendí una lámpara.
_ Ponte tacos para verte bien_ dije
_ ¿Quieres que me maquillé y me ponga un cartel puta también?_
Se puso unas sandalias plateadas de un taco muy fino.
_Ponte junto a la lámpara que te saco unas fotitos_
Estaba espectacular, el pelo tan rubio, ese corte despeinado, el bronceado que tenía, esos pechos que pugnaban por escaparse de las telas, si de frente era malo de perfil era peor, se le veía medio pecho. Ella acomodó un poco la tela para ocultarlo un poco pero era difícil.
_Esta boluda de Nadia no sé en qué pensaba cuando lo compró_
Una ráfaga de viento y lluvia golpeo el cristal de la ventana y se escuchó un trueno
_Que tormentón ¿No hay huracanes aquí, no?_ dijo ella
Sus piernas lucían increíbles montadas sobre esos tacos finos, tan finos como sus tobillos, como su cuello, como sus muñecas.
_Es la tormenta eléctrica que marca el fin del verano_ dije mientras sacaba las fotos
En eso se escucharon dos golpes en la puerta. Nos quedamos paralizados.
_ ¿Será Mario?_ me dijo ella en voz muy baja
Hice ademan de ir a abrirla puerta.
_Esperá que me saco esto_ dijo
_ No; ve a abrir tú_
_No, no…. mirá si es él_ me dijo en voz baja
La tomé de ambas manos, ella caminó con torpeza dando pequeños pasos.
_Venga, si es él ya está hecho, abre sin preguntar, venga_
Ella abrió la puerta ocultando parcialmente al visitante, vi la hermosa espalda desnuda de Fernanda hasta el nacimiento del culo, entreví una camisa blanca y luego escuché
_Sumadre, conchesumadre _
Tragué saliva. Fernanda se giró con una cara de ¿Qué hacemos?
_ A ver mi niña ¿puedo pasar o no?_ dijo él
Ella vino caminando hacia mí mientras Mario cerraba la puerta.
_Hola Carlos ¿Cómo estás hermano? los busqué en la piscina pero no los hallé, raro ¿No?_
Nosotros seguíamos en silencio.
_Hola Mario_ dije por fin
El miraba embelesado a Fernanda, ella también le miraba directo a los ojos.
Mario le tomó una mano de la punta de los dedos. Dio unos pasos para atrás como para contemplarla mejor siempre tomado de sus dedos.
_Sumadre, este vestido está cosido a mano sobre tu cuerpo ¿Iban a una fiesta o un coctel tan temprano?_
_Yo intentaba convencerla de que se lo ponga esta noche para cenar_
_ ¿Aquí en el hotel? ¿Tú estás loco hermano? ¿Quieres que alguno se muera de un paro cardíaco?_
La atrajo hacia sí, puso sus manos morenas y pesadas en su cintura estrecha.
_Por dios eres exquisita_
Fue subiendo con sus manos por los brazos de ella, llegó hasta su espalda y su nuca, hizo que se inclinará para poder besarla, el delicado cuello se inclinó hacia él mientras otra ráfaga de viento y agua golpeaba la ventana.
Yo estaba con el móvil en la mano todavía, les saqué una foto en el momento en que los labios de ambos se unían. Eran besos largos y profundos, él tenía una mano en su cadera y otra en su nuca. Ella tenía las manos en el aire, pero al cuarto o quinto beso se posaron en los hombros de él.
Seguí sacando fotos como suspendido de una nube, ella era tan hermosa, yo sabía que estaba nerviosa y excitada y él en contraste parecía tan sereno y tan dominante. Esta era mi vocación, ser espectador del erotismo desplegado y en vuelo libre de ella.
_ Así que tienes alma de voyeur Carlos, sumadre hermano ¿Quién puede culparte con semejante musa inspiradora?_
Se sentó en el borde la cama, tenía una camiseta Lacoste ajustada a su panza, un pantalón de lino blanco y unos mocasines marrones que se quitó dejando ver unos pies gruesos y de dedos toscos muy morenos. Hizo que Fernanda se sentara sobre él de espaldas y mirándome a mí mientras la abrazaba por detrás.
_Lo que si no las subas a internet hermano a ver si un día las ven mis nietos_
Y besó el cuello de Fernanda mientras empezaba a recorrer con sus manos el vientre y los pechos de mi esposa. Esta gimió ronroneante. Comencé a filmar.
_Mira a tu marido, abre los ojos hermosa, posa para él, sumadre_
Y la tomaba del mentón como para enseñármela, mientras acariciaba sus piernas y metía las manos bajo las telas del vestido para acariciar los pechos desnudos y seguía besando su cuello. Por momentos giraba su cara para besarla en la boca, ella estaba entregada ya sin remedio. Iba a verla una vez más follando con otro hombre.
Entonces recorrió sus piernas desde las rodillas pasando por los muslos poderosos y las metió bajo la falda y mientras apartaba la tira del tanga me mostro el coño depilado de mi esposa.
_Tiene la chuchita de una niña de quince_ dijo Mario
Comenzó a masturbarla recorriendo toda la vulva rosada y presionando el clítoris con sus dedos gruesos y marrones, hasta que finalmente penetró con el índice la hendidura más íntima.
Por como gemía supuse que no tardaría mucho en correrse.
_ ¿Te han comido la lengua los ratones niña? ¿Te gusta o no?_
_Me encanta_ dijo ella mientras echaba su cabeza hacia atrás y él le besaba el hombro desnudo.
_Es una delicia Carlos, una delicia de mujer, que suerte tienes conchesumadre _
Su dedo ya era un pistón sobre el coño de mi esposa.
_Acabo….. acabo…. Me voy… me voy….._
_ ¿Adónde vas, adonde vas tú?_ dijo un Mario eufórico
Y ella explotó echando su cuerpo hacia adelante, una tela del vestido se había corrido dejando un pezón al desnudo, sus piernas afirmadas en la moqueta temblaron, me calentó el contraste entre los pies descalzos de él y el taco de las sandalias de ella.
Mario sujetaba el cuerpazo desbocado de mi esposa que realmente parecía querer irse a algún lado, como un potro que siente el peso del jinete por primera vez.
Pero finalmente se entregó a quien la domaba dando un gran suspiro que la conmovió entera.
Un trueno resonó a lo lejos, ella echo su espalda sobre el pecho de él y se dieron un beso largo y arrebatado, me pareció ver que la lengua de Mario era descomunal.
Una lengua larga y gorda que penetraba y envolvía la boca delicada de mi esposa, los labios carnosos y los dientes tan blancos, las encías rosadas eran repasadas por esa gran lengua marrón que exploraba y arrollaba todo.
Mario se dejó caer sobre la cama arrastrando a Fernanda con él, seguía besando su cuello y acariciado sus pechos, entonces desató el lazo que unía las endebles tiras de telas que los cubrían y las dejo caer. Sus tetas quedaron completamente desnudas y a su merced, las manos se aferraron a ellas y las amasaron y apretujaron.
Fernanda me miro sin verme como arrollada, la lluvia seguía como una música de fondo de esa tormenta que se había desatado.
Siempre con Fernanda sobre su cuerpo, Mario metió las manos bajo el culo de ella para desabrocharse el pantalón y se lo bajó de un tirón hasta las rodillas junto con el calzoncillo.
_ Ayúdame con el pantalón Carlitos_ usando por primera vez el diminutivo que sonó un poco ofensivo.
Claro que no me importó y no solo ayudé a sacarle el pantalón sino también el tanga a Fernanda. Mi esposa aferró uno de mis dedos como si fuera a rompérmelo.
Entonces vi la polla de Mario en todo su esplendor, era muy gorda y muy negra con una cabeza hinchada y goteante. Con sus piernas ya libres las subió, apoyando las plantas de los pies en la cama y al hacerlo su polla golpeo el coño de Fernanda como una cachiporra. Esta pegó un gritito siempre aferrada a uno de mis dedos.
Mario acomodó su polla y está sola fue introduciéndose lentamente en el coño empapado de mi esposa que la recibió con un largo suspiro. Vi esa polla perderse dentro del coño de mi esposa como si un animalito se hubiese metido en su madriguera.
Entonces soltó mi dedo y pude seguir filmando con comodidad.
Las piernas de ella estaban apoyadas en las de él, casi rodilla con rodilla. Con un movimiento ondulante la penetraba en esa posición mientras aferraba sus tetas y besaba su cuello.
_Te gusta mi pincho ¿verdad?_
_Si….si….._ dijo ella y abrió los ojos para encontrarse con los míos. Y sentí en esa mirada mucha gratitud, se sentía plena, esta era ella, ella de verdad y no la que había querido ser conmigo, cuando nos conocimos.
_Te gusta mi Pichula en tu chucha ¿Verdad?_
Ella gimió y luego dijo
_Si…..si……_
_Ahora me vas a chupar la rata entonces_
Mario se salió de ella y se hizo a un costado, volcando el cuerpo de ella sobre su izquierda.
Mi esposa terminó de quitarse el vestido y las sandalias. Mario se sacó la camiseta Lacoste y le acarició la espalda con el dorso de la mano.
Él se recostó a su lado y comenzó a chuparle las tetas, me volvió a sorprender el tamaño de su lengua, cada lambetazo mi esposa se estremecía.
Le abrió las piernas y otra vez vi el coño bien abierto y rezumante bajo sus dedos cobrizos.
Sentí como que era la primera vez que veía a mi esposa hacer el amor con alguien, los otros se la habían follado cada cual en su estilo, pero Mario se la estaba comiendo entera literalmente.
Las tetas de ella volvían a su sitio pesadamente luego de que se las chupara y las estrujara. Fernanda miraba la cabeza de Mario entre sus pechos devorándola, el pelo renegrido pero lleno de canas, se lo acaricio con dulzura.
_Me está matando amor…… me está matando de placer_ me dijo
Luego se bajó a su coño y así con las piernas de ella como en una consulta ginecológica y como si él estuviera a punto de hacer un 69, le comió el coño, le comió el chocho pasándole la lengua por toda esa vulva que yo sabía estaba a punto de explotar nuevamente.
_Me está matando amor…._ volvió a decir y cerró los ojos preparándome para lo que venía.
Nunca había visto su coño así tan abierto, tan entregado, tan lubricado, con los labios hinchados por la acción de esa lengua que era como una rata hambrienta.
Un nuevo trueno, una nueva ráfaga de viento y lluvia en la ventana y Fernanda le dijo:
_Me estás matando peruano de mierda…._
Ella gimió otro poco y de pronto le vi los ojos en blanco, pensé que se desmayaba
_Me estás matando peruca de mierda…._
Y al escuchar esto Mario redobló la virulencia de su lengua sobre el coño y ella comenzó a correrse con los ojos en blanco, bamboleando su cabeza para todos lados, sus manos se aferraron al cubrecama, su cuerpo se arqueó. En ningún momento el dejó de comerle el coño
_Mierda…mierda……. no puede ser… no puede ser_ dijo ella y se volvió a arquear como en una película de posesión diabólica.
Y entonces dio una serie de alaridos que pienso que no nos echaron del hotel porque la tormenta tapaba sus gritos.
Mario sacó su cabeza de la vagina de mi esposa por fin.
_Que chuchita más rica, se la dejé bien limpita _ dijo mirándome, mientras ella se tapaba los ojos con el dorso de la mano y seguía temblando
_Nunca la he visto correrse así_ le dije
_ ¿No? No se aguanta de lo buena que está y de lo puta que es_
Luego se recostó a su lado la besó en la boca.
_Bueno ahora si mi amor, bájate a chupar la rata de un vez_
Fernanda no necesito que le explicaran la frase pero antes le chupó las tetillas un buen rato, su lengua delicada, sus tetas pegadas sobre el pecho y la panza de él mientras lo pajeaba con una mano.
Después bajó besando su panza, su cabeza rubia con el pelo corto y despeinado, resbalando sobre el cuerpo lampiño de él, hasta engullirse la rata como la había llamado Mario.
Atrapó esa rata gorda y negra y se la metió en la boca y chupó y beso y escupió y tragó y se la pasó por el rostro amorosamente y también chupó y untó con su saliva los huevos, las bolas negras y arrugadas de ese hombre
_Así chúpame las boloñas también_ había dicho Mario
Y bajó más, hasta llegar al culo y le hundió su delicada lengua en el ano y vi la naricita perfecta y con algunas pecas de mi esposa perderse en ese culo denso y gordo, que por obra de la naturaleza era completamente lampiño como todo el cuerpo de Mario.
Luego la puso en posición perrito mirando hacia mí, se afirmó en las caderas generosas de Fernanda y empujó
Dos horas después Mario se despedía de nosotros como un viejo amigo cualquiera que había subido a la habitación a tomar una copa y ver la lluvia. También la lluvia había amainado, parecía que la tormenta estaba pasando y volvía la luz del día a entrar en la habitación
Le había insistido a Fernanda antes de irse, para que bajara a cenar con el vestido provocativo que le había regalado Nadia.
_Hazme ese regalo Fernandita, yo te prometo una sorpresa también_ dijo al despedirse
_Me ducho y conversamos un poco_ dijo ella. Estaba exultante como no la había visto en las veces anteriores. Claro era la primera persona que conocíamos por nosotros mismos, no era una manipulación de Chema como los otros.
Se acostó junto a mi envuelta en la bata de toalla.
_ ¿Te ha gustado?_ me preguntó
_Si mucho ¿Y a ti?_
_Por dios me encantó, nunca me habían chupado la concha así, no sé si te diste cuenta pero…._
_Si ya se… la lengua _
_ ¿Te diste cuenta vos también? Su lengua era una cosa bestial, jamás me había encontrado con algo así-
Me besó varias veces en la boca y en los ojos
_Ay mi amor como te amo ¿estamos locos no es cierto?_
Recordé como me temblaban las piernas con cada uno de los orgasmos de ella, esa excitación que me recorría el cuerpo como una descarga eléctrica, más aún me excitaban sus orgasmos que mi propia corrida que fue en el momento en que Mario había descargado su leche en el culo de mi mujer.
_ ¿No te dolió el anal sin lubricación?_ no habíamos traído el gel lubricante a nuestras vacaciones
_Bueno, un poco, pero con el trabajito que me hizo con esa lengua_
Mario le había chupado el culo un buen rato antes de hacerle el chiquito como decía él.
La había vuelto loca con esa lengua en el culo antes de darle por tubería, según sus palabras.
Dormimos un rato, nos despertamos, pedimos café y tostadas al servicio de habitación.
Fernanda se puso el vestido de Nadia y se maquillo especialmente, estaba preciosa pero le convenía no moverse mucho sino quería que se le escapara una teta.
Bajamos al restaurante, pedimos unos gin-tonic antes de cenar. El camarero estaba un poco bizco para ese entonces. Esperábamos la llegada de Mario pero este se hacía rogar, ya casi terminábamos de cenar y aún no aparecía, entonces vimos a alguien sentarse en la mesa de siempre de Mario. Esa persona nos saludó con una inclinación de cabeza. Era Chema. Sonriente y bronceado por el sol. Chema.
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