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Mi esposa argentina parte 18

Mario no es un turista cualquiera; sabe demasiado sobre lo que Fernanda hace en la cama y lo que Carlos calla. En el ascensor del hotel, la cortesía se rompe y el control se transfiere, dejando a Carlos atrapado entre la vergüenza y la excitación de lo que acaba de ocurrir.

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MI ESPOSA ARGENTINA Parte 18

Cada tanto me gusta pasar unos días en Alicante, aquí venía con mis padres desde que era pequeño, desde que tenía memoria. Esas eran las vacaciones año, tras año, siempre igual, quince días en alicante, diez días en el pueblo con mis abuelos. Yo tendría 18 años cuando les dije que no iría con ellos de vacaciones ese año. No me daba cuenta que era el fin de muchas cosas de mi vida que ya no volverían jamás.

Fernanda salía del mar como una aparición, con un bikini tanga color negro, sus enormes pechos despidiendo gotitas de agua, sus piernas musculadas caminado con pesadez sobre la arena.

La melena carre ya no estaba desde hacía tres meses. Unos días después de esa vez con Pablo se hizo un corte de pelo tipo pixie, es decir muy corto y con la apariencia de estar siempre despeinada. Por supuesto estaba bellísima con el pelo así.

Detrás de ella, en tanto se acercaba hacía mí que estaba tumbado en la arena, veía las caras de los tíos dándose vuelta para verla y seguirla con la mirada.

_ ¿Qué tal el agua?_

_Está lindísima_ me dijo mientras cogía la toalla y se secaba el pelo.

Se tumbó a mi lado, se desprendió la parte de arriba del bikini para hacer topless. Era el primer verano que lo hacía, una amiga de Mallorca donde habíamos estado antes la convenció.

Me causaban gracia las miradas a hurtadillas de los tíos que estando en pareja se esforzaban en echar ojo a los pechos imponentes de mi mujer. A ella le costó al principio, pero al ver lo parejo que quedaba en su cuerpo el incipiente bronceado se convenció.

Habíamos convenido venir a la playa por las mañanas y pasar las tardes en la piscina del hotel.

El hotel no era como aquellos a los que venía con mis padres_ Estás tirando el dinero chaval, demasiada pasta por un sitio donde dormir_ habría dicho mi padre.

Incluso tal vez era demasiado dinero para nosotros también, pero quería que todo fuera perfecto después de ciertas turbulencias que habíamos pasado

Ese mismo día en que estaba mirando el video porno de Pablo y Ramón con mi esposa, luego de matarme a pajas antes de volver a casa, ella me dijo:

_ ¿Te ha contado Pablo seguramente?_

_Si_

_Con lujo de detalles imagino_

_Digamos que si_

_ También la aparición de Ramón, supongo_

_Si también_

_Bueno ¿Tienes claro que me follaron como animales entonces?_

Sí que lo tenía claro, incluso llegue a saber el minutaje exacto desde la aparición de Ramón, 47 minutos con 30 segundos de una follada a lo bestia, alternándose uno en el culo y otro por el coño, azotes en tetas y culo, chupadas de polla salvajes, una escena porno completa en plan borde.

Es verdad que Fernanda se corrió varias veces pero la imagen final de ella vistiéndose sola frente al espejo era desoladora. Incluso tiempo después me contó que lloró durante el viaje en taxi que la traía a casa y que el taxista le preguntó que le sucedía.

_Lo tengo claro_ respondí

_Bien entonces ahí queda la cosa, no pienso hablar del tema, no insistas, tendrás que conformarte con eso para tus pajas_

_Hay un video también, una cámara detrás del espejo_

Se quedó pensativa, la mirada perdida en algún punto distante.

_Ah, con razón todo tenía que ser delante del bendito espejo, bien, mejor que mejor entonces me ahorras tener que contarte nada, que te aproveche entonces_

Se levantó del sofá, sacó unas ollas para cocinar algo.

_Espero que no te pongas a ver el video estando yo en casa_

_Puedo borrarlo si quieres_

_No… no quiero privarte de las cosas que te gustan_

_Joder amor, no nos quedemos así_ le dije y fui hasta ella queriendo abrazarla

_Está bien, está bien, dame tiempo ya se me va a pasar, por ahora es lo que hay Carlos_

Durante unos días solo hablamos lo justo y necesario. Una noche incluso se quedó a dormir en casa de una amiga. Pensé que de un momento a otro me diría que habíamos terminado. Pasé noches enteras sin dormir, angustiado.

Pero no; un día comenzamos a hablar más normalmente, otro día me llamó “amor” en lugar de Carlos y por último 18 días después del inicio de la tormenta volvimos a hacer el amor.

_Se acabaron los jueguitos y las fantasías con terceros a partir de ahora_

Me decía mientras nos besábamos.

_S…..si_ le decía yo. Llevó mis manos a sus tetas

_Sino te alcanza con esto para calentarte, vas a tener que buscarte otra mina ¿entendiste?_

_Si…si_ le decía yo mientras nos seguíamos besando desaforadamente

_Pero no quiero que te busques otra hijo de puta, porque te amo pelotudo ¿te das cuenta?_

Bueno, en fin, que reanudamos nuestra vida poco a poco, si bien es cierto que de vez en cuando yo miraba algún video de mi colección y terminaba masturbándome.

Ese video final de la follada con los dos tíos era muy fuerte. Mi parte favorita era una en que ella se corría con su cara sobre la polla de Pablo, mientras Ramón le daba por el culo y le decía ¿te corres otra vez guarra, te corres otras vez?

La cara de Ramón detrás de ella totalmente desfigurada por el morbo, sus manos sobre las nalgas de ella. Recordaba lo que me había contado sobre el tacto rugoso de esas manos sobre su piel.

¿Eso era lo que producía ese estallido del orgasmo, esa cabeza echada hacia atrás, el largo cuello en tensión, los ojos cerrados, aferrando la polla de Pablo, ese rictus de placer-dolor que ya no era la cara de brujita fea sino su hermosa cara de abandono y entrega en manos del que la estaba follando?

¿Del macho que se la estaba follando?

Me pregunté si podríamos borrar de un plumazo todo lo que había pasado, yo había sido un cornudo consentidor, ella parecía necesitar esas folladas salvajes y humillantes que yo no podía darle, aunque lo negara. Sí; también ella tenía que alimentar el fuego de ese cuerpazo que tenía, esas tetas y ese culo, esa cintura, esas piernas, esa cara, esa boca, esos ojos, toda ella era de una sensualidad que pedía ser ejercida, liberada. Esa era la materia de la que estaba hecha y yo sabía que más tarde o más temprano sentiríamos ese llamado de nuestra propia naturaleza.

Y miedo me daba pensar en que haríamos entonces. Pero lo esperaba y creo que también lo deseaba.

Por el momento gozábamos de la tranquilidad de la playa por las mañanas, luego de almorzar nos quedábamos en la habitación del hotel, a veces dormíamos una pequeña siesta, a veces nos quedábamos conversando, luego íbamos a la piscina que era lo suficientemente amplia para estar cómodos, tampoco había tanta gente en el hotel, era el fin del verano.

Después de ducharnos bajábamos a tomar algo y cenábamos en el restaurante del hotel, yo le insistí para ir a conocer otros sitios, pero ella prefería quedarse allí en el hotel.

_Me gusta la tranquilidad y que solo tenemos que tomar el ascensor para estar en nuestra habitación_ me había dicho

Ya a la segunda noche identificábamos a los otros pasajeros que como nosotros solían quedarse a cenar en el hotel, una pareja mayor, una pareja de chicos muy jóvenes, un matrimonio con un niño pequeño que sentaban en una sillita alta de niño y un hombre solo que a veces nos miraba con cierta curiosidad.

A veces nos salteábamos el rato de siesta y bajábamos a la piscina que estaba desierta a esa hora.

Creo que la segunda vez que hicimos eso notamos que también estaba el hombre solitario que cenaba en el hotel.

Cuando Fernanda se zambulló al agua para nadar, el hombre se me acercó lentamente. Estaba en bañador y tenía la toalla sobre el hombro, calcule que estaría más cerca de los sesenta que de los cincuenta, luego sabría que en realidad tenía 62. Era muy moreno y tenía el rostro un poco aindiado, el pelo negro y brilloso con bastantes canas y estaba impecablemente afeitado, como si se hubiese acabado de afeitar.

_Mucho gusto mi nombre es Mario_ me dijo tendiéndome una mano grande y morena, tendría mi estatura pero con bastantes kilos más, su panza era la de un hombre que llega a cierta edad y que le gusta beber y comer bien

_ ¿Ustedes son argentinos?_

_Mi esposa, yo soy de Madrid_

_Ah no estoy tan mal del oído entonces, yo soy de Perú, usted ya sabe, la hermandad latinoamericana y todo eso_

Fernanda había dejado de nadar y se acercó al borde de la piscina.

_Amor él es Mario_

Él se inclinó para darle la mano, imagine que desde arriba tendría una visión maravillosa de las tetas de mi esposa.

_Fernanda, encantada_

_Mucho gusto ¿De qué parte de argentina eres?_

_De Capital, de Buenos aires_

_Ah porteña pues_

_Yo también soy porteño pero limeño, de Lima la hermosa_

_Así le llaman a la ciudad de Lima_ dijo Fernanda mirándome

_ ¿Has estado allí?_

_Una vez con mis padres de pequeña, papá fue para un congreso_

_ ¿A qué se dedica tu papi?_

_Es doctor en psicología_

_Claro ustedes tiene una gran escuela allí, Buenos Aires es la ciudad con más psicólogos por cantidad de habitantes_ dijo mirándome a mí.

_Aquí tiene una exponente más_ le señalé a mi esposa

_Ah ¿eres psicóloga también? Pero que bien_

_Yo soy médico…. en Madrid_

_ ¿Ah sí? Que buena combinación, uno atiende el cuerpo y el otro el alma ¿Y hasta cuando se quedan?_

_Una semana_ dije yo

_Tal vez un poco más, es muy tranquilo aquí_ dijo Fernanda

_Si, si es muy bonito, se está muy bien aquí, bien no quiero importunar los dejo, ha sido un gusto, ya nos veremos_

Hizo unos pasos se volvió hacia Fernanda

_Tu papi ha sido un hombre muy fiel para ir a los congresos de medicina con la familia_ le dijo con una sonrisa

_Si_ dijo ella

El volvió a sonreír y siguió camino, levanto una mano de espaldas a modo de saludo final.

Mi esposa estaba sonriendo apoyada con sus brazos y sus tetas en el borde de la piscina

_Que señorón, ¿Un poco raro no?_ dije yo

_ ¿Raro? No; en Perú son así, muy caballerosos, muy educados. Bueno los que yo he conocido por lo menos_

_Si, si, muy agradable ¿Viajará solo?_

_Si, eso sí que es un poco raro, siempre lo veo solo durante la cena. Este hombre debe tener la edad de papá ¿no?_

_ ¿Cuantos tiene tu padre?_

_ Sesenta y tres cumple este año_

_Si, entonces sí, debe andar cerca_

_Y se mantiene bien además_

_ ¿Tú crees? – dije yo recordando su panza, si bien piernas y brazos eran los de un hombre flaco, incluso los brazos con bastante músculo me pareció.

_Bueno tiene su panza, pero… es un tipo que le ponés un traje y seguro es re-elegante_

_ ¿No se parece un poco a Vargas Llosa?_

_ ¿El escritor?_

_No; el tenista ¿no te jodes?_

Fernanda se río, me encantó verla reírse así

_ ¿Habremos estado hablando con Vargas Llosa? Se llama Mario también_ dijo ella risueña

_Amor… Vargas Llosa debe tener casi noventa años ahora_

Nos partimos de risa

_Joder que se conserva bien el cabrón ¿No?_ le dije

Nos partimos de risa como locos

_Que pelotudo que sos _

Esa tarde acortamos la piscina de la tarde, subimos a la habitación e hicimos el amor, de forma muy relajada y placentera. El encuentro con Mario nos había puesto de buen humor y tal vez un poco cachondos pero de eso sabía que no podía hablar yo por el momento.

Bajamos a cenar directamente. Fernanda se había arreglado con más esmero que las noches anteriores, era innegable. Llevaba un vestido gris bastante corto entero con tirantes y un pequeño corte en la falda en la parte de atrás.

Yo la miré sonriente, tal vez demasiado sonriente.

_ ¿Qué?_

_ ¿No es demasiado…elegante?_

_ No.. para nada, tampoco voy a cenar todas las noche de palazzo o vaqueros. Además si no luzco las piernas ahora que están bronceadas no sé cuándo _ me miro como si le hubiese dicho la tontería más grande.

Tampoco había tantos ante quién lucir las piernas, tres o cuatro parejitas y por supuesto Mario, para quién no tuve dudas que se había arreglado así.

Nos sentamos en nuestra mesa de siempre, el camarero la miraba medio tonto. Mario aún no había llegado, comenzamos a cenar y aún no había aparecido.

_Qué raro que no haya llegado todavía _ me dijo

_¿ Quien? _ aunque sabía bien a quien se refería

_Mario ¿Quién va a ser?....... Vargas Llosa_

Nos reímos con el chiste que ya era parte de nuestra complicidad. Me daba cuenta que ella estaba ansiosa. Joder empecé a ponerme ansioso yo también ¿Y si este encuentro con este hombre fuera un volver a empezar con nuestros juegos? Aunque Mario era bastante mayor y jamás se podía él imaginar cual era nuestro rollo o cual había sido por lo menos.

Finalmente hizo su aparición, completamente vestido de banco, pantalón y camisa pero informal. Sus dientes blanquísimos brillaron en su cara morena cuando nos sonrió y saludó desde su mesa

Cada tanto Fernanda lo miraba curiosa, cuando estaba segura que él no la vería. Por dios era evidente que se había prendado de un hombre que podría ser su padre.

Terminamos de cenar, pedimos el café.

_ ¿Oye Carlos por qué no lo invitas a tomar el café con nosotros?_

_ ¿A Mario? ¿Aquí en nuestra mesa?_

_Si me da pena que está siempre solo, aparte se ve que es muy educado y no debe querer parecer pesado_

_Bueno, si tú quieres_

Me acerqué a la mesa que estaba un poco alejada de la nuestra.

_ ¿Qué tal hombre cómo estás?_ me dijo el, ya tuteándome pero de un modo muy natural como si fuéramos viejos amigos y tendiéndome la mano

_Buenas noches Mario discúlpeme el atrevimiento pero queríamos invitarle a tomar el café con nosotros en nuestra mesa_

Enarcó las cejas con cierta sorpresa, divertido

_Pero que honor, como no, con todo gusto_

Se levantó parsimonioso, dejo la servilleta que tenía sobre su regazo en la mesa, tomó su móvil.

_ Después de ti, Carlos_ me hizo un ademán para que me adelantara

Fernanda se levantó de la silla para saludarlo. Mario puso cada una de sus manos en los hombros desnudos de mi esposa y le dio un beso en cada mejilla. La piel de Fernanda estaba levemente bronceada pero las manos de él tenían un color fuertemente cobrizo.

_Qué precioso vestido Fernanda, no te lo había visto antes, muy elegante, muy elegante_ y me miró a mi sonriendo.

_Gracias, tú también estás muy elegante_ dijo Fernanda quién también me miró a mi como pidiendo aprobación.

Eso era, no podía creerlo, estaba sucediendo de una manera tan fácil, tan natural, había un juego de seducción incipiente entre ellos y pedían mi aprobación, se hablaban uno al otro pero me miraban a mí. ¿O tal vez era todo sugestión mía?

Mario tal vez podía pretender seducirla la segunda vez que hablaba con ella delante de su marido pero Fernanda había puesto claramente sus condiciones de que se habían acabado todos nuestros juegos.

_Se come bien aquí, no es verdad, yo almuerzo siempre en otro sitio, pero a la noche prefiero la tranquilidad del hogar por así decir_

_Si nosotros también lo preferimos así_ le dije

_ ¿Estas viajando solo Mario?_

Le dijo ella cruzando sus brazos sobre la mesa tomándose codo con codo, sus pechos quedaron apoyados sobre sus brazos.

_Bueno desde que falleció mi esposa hace cinco años, si… casi siempre:

_Oh lo lamento_ dijimos ella y yo casi al unísono

_Bueno la extraño a mi flaca pero no está tan mal, me gusta vagabundear un poco por Europa en los veranos, no tengo un plan fijo, si me gusta un lugar me quedo el tiempo que quiero, cuando me canso o me aburro sigo viaje_

_ ¿Y tienes familia?_ dijo Fernanda, sus tetas eran una invitación a clavarle los ojos pero Mario era un perfecto caballero y no sucumbía a la tentación

_Mis hijos e hijas que quisieran que viajara con algún primo tan viejo y achacoso como yo o que fuera a Miami con alguno de ellos en enero. Pero uno siempre conoce gente interesante y mujeres hermosas, así se me hace menos pesada la soledad_ continuó

Cuando dijo “mujeres hermosas” Mario me clavó los ojos, como queriendo calibrar mi reacción

¿O me pareció a mí?_

_ ¿Y conoces muchas mujeres hermosas?_ dijo Fernanda descruzando los brazos porque llegaba el camarero con los cafés. Mario sonrió.

_Bueno algunas, lo malo es que ellas no pueden volver tarde a la residencia geriátrica_

Nos reímos sorprendidos del sentido del humor de Mario.

_Bueno fuera de broma, he conocido a alguien por la que estoy retrasando mi vuelta al Perú _

_ ¿Ah sí? _ dijo mi esposa un poco turbada

_Si, una chica andaluza, Ariadna se llama_

_Como Ariadna la del minotauro_ dije

_Si bueno lamentablemente, está casada con el minotauro_

Tardamos un instante en comprender, nos miramos desorientados con mi esposa. Luego ella empezó a reír, yo todavía no caía.

_El minotauro, Carlos, cabeza de toro cuerpo de hombre_ dijo mi esposa

Yo me reí un poco forzado, me parecía bastante atrevida esa alusión a los cuernos y la confesión de que se veía con una mujer casada

_ ¿Pero se llama Ariadna de verdad?_ dijo ella

_S, si Ariadna es su nombre eso no es broma_

_Usted sería Teseo entonces _ dije yo para que se diera cuenta de mi conocimiento de mitología griega

_Por favor Carlos tutéame, más que Teseo estaría yo para ser una especie de segundo minotauro pero invertido, cabeza de hombre, cuerpo de vaca_

Nos volvimos a reír. Mario monopolizaba la conversación con su sentido del humor y siempre es una situación cómoda en la primera charla con un desconocido.

_Sería cabeza de hombre y cuerpo de toro en realidad_ dijo mi esposa

_Bueno tampoco me gusta andar presumiendo de mis atributos pues_

Nos reímos otra vez bastante más sueltos

_Oigan porque no pedimos una botellita de champan para celebrar el encuentro, yo invito, por favor déjenme invitarlos_

_ ¿Aquí?_ y por un momento pensé que iba a decir” en mi habitación”

_Si claro esa parejita de allí todavía tiene que cenar_

Mario pidió una botella de champan, en francés de una marca desconocida para mí, que nunca he sido un gran conocedor. Mi esposa me miró desconcertada, creo que por primera vez comprendiendo que rápido iba todo en este juego.

_Voy al baño un minuto_ dijo y se levantó.

El vestido tan corto dejaba ver sus hermosas piernas, también el culo en pompa que el vestidito ajustado realzaba. Mario la comió con los ojos y luego me miró, volvió a mirar a Fernanda y luego a mí, ahora era indisimulable que estaba atento a mi reacción.

_La mujer argentina es muy admirada en el Perú, desde siempre_

_ ¿Ah sí? Son de un tipo bastante europeo la mayoría_ dije

_ Si y tu esposa es toda una belleza ¿Cuál es su apellido de soltera?_

_Barton, Fernanda Barton_

_Ah de origen inglés o irlandés, hubiese jurado que era italiana_

_La familia de su madre es de ascendencia italiana_

_Claro, es por eso, con esa mezcla de razas es que salen así tan bellas, que están tan buenas ¿verdad?_ y me volvió a mirar siempre sopesando mi reacción y hasta donde podía avanzar

El morbo me ganó y decidí seguirle el juego.

_Bueno mi esposa tiene un cuerpo increíble_

_ Por supuesto hermano, ahora que lo mencionas he tenido que hacer un esfuerzo de titán para no mirarle esos tetones que tiene_

Me quedé helado, Mario me había cogido, no sé como pero el tío se había dado cuenta de algo ¿tanto se nos notaba lo que éramos?

_Y del poto hermoso que tiene no te digo_

_ ¿El poto?_ pregunté ya amedrentado

_El culo, el poto es el culo y tu mujer tiene un poto pompudito que es un manjar. Le gusta mucho que le den por el culo ¿no es verdad?_ y me miró ya sin sonreír tanto, demostrando otra faz que la del caballero del virreinato.

_Bueno Mario me parece que….._

_El problema o lo bueno con las argentinas es que lo que tienen de bellas lo tienen de putas.

No digo que sea el caso de tu mujer claro. Yo en los años 90 me cachaba una bailarina argentina que estaba de gira por allí y me cansé de darle por el culo, darle por tubería como decimos en el Perú, también otra argentina que me chifaba, una ingeniera que había en la empresa que al principio la iba muy de señora y después resultó que le gustaba la pinga más que a las putas, a esa le estrené el chiquito, nunca lo había hecho con el marido_

No supe que contestar ya con el morbo y la vergüenza dominándome a partes iguales.

En eso llegó Fernanda del baño y el camarero con el champan.

_Justamente estábamos hablando de ti, mi niña_

_ ¿Y qué hablaban?-

_Que la mujer argentina es muy admirada en el Perú_

Tomamos champan; Mario no dejaba que la conversación decayera, continuaba con las preguntas, los chistes, las anécdotas, siempre sirviendo champan en cuanto las copas se vaciaban.

_Mario perdona el atrevimiento pero con Carlos nos preguntábamos cuál es tu apellido_ dijo mi esposa a la que el champan estaba haciendo efecto.

_ Ah, pero como no, no tengo inconveniente en confesarlo, mi apellido es……_

Y nos miró muy serio.

_Vargas…… Mario Vargas…. Mario Vargas Llosa_

Largamos la carcajada, nos partíamos de risa, ya achispados por el champan y por el chiste de toda la tarde

_ ¿Soy un poco parecido no es cierto?_

_Ay si, ya lo habíamos pensado hoy a la tarde_ dijo Fernanda con los ojos casi con lágrimas de risa

_Mi apellido es Benavides, Benavides Sousa Quesada. Bueno lo traté bastante a ese sinvergüenza cuando estaba en campaña para ser presidente_

_ ¿De verdad? Qué bueno_ dije yo que me gustaban mucho sus libros.

_Sumadre, si habrá puesto dinero para la campaña mi padre, conchesumadre otro de los tantos caprichos de mi padre_ dijo vaciando la copa de un trago

_Bueno, aquí están esperando que nos vayamos para cerrar ¿Tomamos otro champancito en mi habitación? o en la de ustedes como gusten_

Nos miramos con Fernanda sin saber que decir

_Bueno voy al baño, se lo piensan y me dicen_

_ ¿Qué hacemos?_ me dijo mi esposa con el rostro serio

Y por una vez en la vida, a pesar del morbo que sentía decidí jugar limpio con mi esposa.

_Bueno se ha puesto bastante borde cuando fuiste al baño_

_ ¿Si? No te puedo creer_

_Me ha hablado de tus tetones, que tenía que esforzarse para no mirarlos descarado, del culo que tienes, que seguramente te gustaba follar por el culo_

_Me estás jodiendo Carlos, decime que es una joda tuya _

_No, no, amor que va. Me ha dicho que las argentinas lo que tienen de bellas lo tienen de putas y que el cuando era joven le daba por el culo a una bailarina argentina…. que se cansó de darle por el culo así me dijo y también a otra argentina de la empresa, todo en plan muy borde, parecía otra persona_

_Ay no te puedo creer que desilusión ¿Y vos que le dijiste?_

_Yo no sabía que decirle, nada, que me dio un corte que no veas, cuidado que ahí viene_

A Mario también se le notaba el efecto del champan, la cara abotargada y por cómo se tocó su nariz me dio que pensar sino se habría esnifado una raya en el baño

_Y…. ¿que han decidido?_ dijo él jovial como siempre

_Estamos algo cansados y ya hemos tomado demasiado _dijo mi esposa

_Hemos bebido mucho y la playa cansa lo suyo_ acoté

_ Por supuesto si, déjenme que pago y subimos juntos en el ascensor_

Mi esposa estaba sería, lo que le había contado la había demudado, me alegré de mi sinceridad,

De haber evitado la tentación de que ella cayera en una especie de trampa otra vez.

Fuimos hasta el ascensor, yo con mi mano en su cintura. Mario nos alcanzó cuando la puerta se abría, me di cuenta que mi esposa había tenido la intención de subir al ascensor sin él.

_ ¿La habitación de ustedes en que piso está?_ dijo él

_ En el cuarto_ dije yo

Mario sería más o menos de mi estatura 1,75 mi esposa con su 1,72 y con diez cm de taco nos llevaba una cabeza, quedó allí en medio de los dos, de brazos cruzados.

El ascensor arrancó. Mi esposa giró la cabeza hacia mí con una cara rara. De pronto como que perdió el equilibrio, giró su cuerpazo y cayó en mis brazos, apoyando sus manos en mi pecho.

Mario tenía una mano bien metida en el culo de ella, dentro del vestido y haciendo presión hacia arriba la había empujado hacia mí.

Continúa en