Por morbosa
Nunca imaginó que sus fantasías por la distancia terminarían en las manos de dos extraños. Lo que empezó como un juego solitario para su novio se convirtió en una experiencia prohibida, húmeda y compartida, donde el riesgo de ser vista fue el mejor afrodisíaco.
- POR MORBOSA
Buenas lo que os voy a contar me pasó hace un par de años, no lo sabe nadie de mi entorno, pero a día de hoy lo recuerdo como si hubiese pasado ayer mismo, no puedo quitármelo de la cabeza y reconozco que me mojo cada vez que me acuerdo, fue una experiencia única e imborrable.
Empezaré a describirme un poco para que os hagáis una idea, cuando pasó todo esto tenía 23 años, morena de pelo rizado con ojos negros azabache, mido 1.73, con bonitas curvas, todo bien puesto sin un gramo de grasa, de vientre plano y como dice mi novio mi culo es mi joya, duro y en forma de cereza que hace que los vaqueros me queden perfectos, y por las miradas de los hombres cuando paso parece que gusta.
El caso es que mi novio por motivos de trabajo se fue un año a Estados Unidos (California), y nos veíamos entre poco y nada, se nos estaba haciendo muy dura está separación, aunque fuera temporal, nos echábamos mucho de menos.
La única vía que teníamos era el móvil, así que estábamos todo el día enganchados a él.
Por si todo esto de la distancia y la separación para colmo el tema de la diferencia horaria era un escollo, tan solo los fines de semana hacíamos video llamadas para poder vernos aunque como digo eran horas extrañas.
Así que decidí una tarde para animarle la jornada laboral hacerme unas fotos en ropa interior tirada en la cama con la mejor de mis sonrisas y poniéndole unas caras lo más zorra posible.
Y se las mandé con un breve mensaje.
"Mira lo que te estás perdiendo y como me tienes"
A mi novio las fotos le gustaron y durante unos días lo excite y tuvimos tema de conversación.
Lógicamente me hice muchas más fotos, por toda la casa, provocándole con poses muy sugerentes y cada vez con menos ropa, todo esto poco a poco iba a mas hasta que lógicamente me acabe haciendo varias sin ropa, no sé porque pero reconozco que me gustaba y excitaba a partes iguales, me sentía sucia, y sentía como algo en mi interior iba creciendo.
Por las noches cuando hablábamos me decía lo mucho que le gustaban esas fotos y las pajas que se hacía con ellas, cuando me lo decía podía sentirlo muy excitado.
Los fines de semana cuando realizábamos la video llamada, me pedía que me tocase, y yo sin ningún pudor me masturbaba para él, esas video llamadas me calentaban sobremanera, ver cómo se agitaba, como se masturbaba mirándome fijamente mientras yo me abría de piernas y me metía un dedito en mi húmedo chochito me calentaba hasta límites insospechados, lo peor era que siempre veía como se corría el antes que yo, por lo que los últimos días iba más caliente y cachonda que un horno.
Estaba claro que necesitaba follar, mi cuerpo estaba susceptible, me sentía húmeda constantemente, varias veces me sorprendí a mi misma fijándome en chavales fornidos y guapos, o mirando algún paquete abultado entre las piernas de varios desconocidos, incluso por las noches en mi soledad me tocaba pensando en que hacía el amor, que era poseída, pero lo peor de todo es que el que me follaba no era mi novio sino que era manoseada y perforada por un desconocido.
Pero eran solo eso, sueños, fantasías, provocadas por la necesidad más elemental, el calor de alguien a tu lado, y el problema es que ya llevaba varios meses sin ese calor, y las fotos y las video llamadas no ayudaban a apagar mi fuego interior.
El caso es que un día decidí aprovechar que era veranito para acercarme a una calita de difícil acceso y poco transitado, que nos encantaba a ambos.
La verdad es que fui con la idea de ver si tenía suerte y si no había nadie echarme unas fotitos para alegrarle la vista a mi novio y ponerlo súper cachondo, para que viese lo que se estaba perdiendo.
Y allí que fui decidida, pero antes me prepare a conciencia, me depile, me vestí para la ocasión, prepare una mochila con la toalla y ropa de recambio y con un pareo y con el bañador más sensual que tengo me marché para la calita.
Sinceramente ese bikini nunca me lo había puesto para ir a la playa ya que poco o nada me tapaba, en casa alguna vez lo había usado en la terraza para tomar el sol y evitar marcas, ya que me parecía demasiado atrevido para ir con él a la playa, era de dos partes la braguita tipo tanga, de color celeste y muy poca tela, únicamente tres triangulitos dos para los pezones y uno para la vagina, y para más inri mis labios se marcaban groseramente.
Inicialmente pensé en llamar a una amiga para que me echase las fotos, pero me daba vergüenza contarle a ninguna lo que hacía por mi novio o desnudarme delante de nadie, y menos aún que me viesen ese minúsculo bikini puesto.
Conociéndolas sabía lo que pensarían o que dirían y no quería darles ese gusto ni ser la comidilla del mes, así que decidí irme sola.
En el autobús, estaba excitada, nerviosa pensando lo que sabía que iba hacer y cómo lo iba hacer, varias veces sentía como una sonrisita maliciosa se dibujaba en mi rostro con esos pensamientos, estaba decidida, me di cuenta que no hace tanto tiempo lo que estaba pensando hacer nunca se me hubiese ocurrido y ni mucho menos hacerlo, era realmente sorprendente como había cambiado.
De repente algo llamo mi atención, no lo sé, pero sentía como que me estaban mirando.
Y efectivamente cuando mire hacia un lado vi a dos chavales jóvenes de muy buen ver, físicamente fuertes, qué se sonreían y me miraban divertidos.
No sé porque pero el sentirme observada hizo que me sonrojara, como si supiesen lo que estaba dispuesta hacer, como si me hubiesen leído la mente, esa sensación me incomodaba, volví a mirarlos de forma furtiva y comprobé que ambos seguían mirándome, pero esa mirada me pareció diferente, sus ojos estaban cargados de lujuria y de deseo, y era por mí, me sentí desnuda frente a ellos y lo peor de todo mi cuerpo me estaba traicionando, mi vagina la sentí humedecerse y mis pezones endurecerse.
La vergüenza me estaba matando, no podía mirar hacia donde estaban ellos, mientras ellos me devoraban con la mirada con todo el descaro, yo estaba incómoda en mi sitio, me movía inquieta, sentía la necesidad de salir de ese autobús, me sentía desnuda a sus ojos.
Aunque debo reconocer, que sentir esas miradas lascivas, saber que despertaba los más bajos instintos en dos jóvenes atractivos me excitaba, me daban una falsa sensación de poder.
Para colmo una de las veces que mire hacia ellos no sé porque pero me llamó la atención el paquete de uno de ellos, se marcaba maravilloso y grande bajo sus pantalones, pero lo peor fue cuando levanté la mirada y me vi pillada!dios quería morirme ahí mismo!
Necesitaba aire, salir de allí sentía enrojecer mis mejillas, mis pezones ya duros como piedras pedían salir a gritos, solicitaban ser atendidos por un par de manos expertas que los hiciesen disfrutar, y qué decir de mi vagina, me sentía como un caracol, ya no estaba húmeda, mi gruta estaba encharcada, deseosa de ser tapada por una buena barra de carne, pero ¿Que me estaba pasando? ¿Como podía estar así?
Estaba más necesitada de lo que realmente pensaba y hacer todas estas tonterías por mi novio no me ayudaban.
Gracias a Dios mi parada era la siguiente, pero mi sorpresa fue mayúscula cuando vi como los chavales se incorporaban de sus asientos y cogían unas tablas, ahí me di cuenta de porque esos cuerpazos, eran surfistas y muy altos y atractivos.
Respire más aliviada aunque aún seguía un poco apurada, ya que sabía que iban a una playa cercana a la calita a la que iba yo, pero lo peor era que durante un tramo no muy transitado iríamos juntos
Por lo que en cuanto salí del autobús acelere el ritmo, no quería ver o sentir sus miradas, quería coger distancia para evitar una situación incómoda, y si iban donde pensaba, pasarían de largo.
El trayecto ni era muy largo pero por momentos parecía que mi corazón fuese a salirse del pecho, que lo fuese a escupir por la boca, conocedora de que ese par de hombretones estaban a escasos metros de mí disfrutando de las vistas que tenían que dicho sea de paso eran de mi culito.
No sé porque pero el hecho de pensar que estarían mirándome el culo, hizo que instintivamente moviese las caderas de forma sensual, quería darles el mejor de los espectáculos posibles, la verdad es que me sorprendió muchísimo mi actitud, con lo miedosa que era normalmente, ahí estaba yo provocando a esos dos chavales que iban tras de mí.
Cuando llegue al cruce aún acelere un poco más, y cuando considere que la distancia era prudente me aparte del camino para evitar ser vista y entre unos matorrales me quedé observando para comprobar hacia donde iban esos dos surfistas.
Por un momento me pareció que iban a tomar el mismo camino que el mío pero finalmente y como suponía cogieron el camino de la playa donde suelen ir los surfistas.
Ya más tranquila salí de mi escondite y me dirigí a la calita.
La verdad que me entristeció un poco el hecho de perderlos de vista, por un momento me imagine en los potentes brazos de esos dos machos bien fornidos y guapos, cuando los perdí de vista me di cuenta que casi deseaba que eso hubiese sucedido, aunque rápidamente deseche esas ideas de mi cabeza no podía hacerle eso a mi novio, no era justo.
Y así llegue a la calita, afortunadamente y como muchas otras veces no había nadie, me alegré enormemente tenía a mi disposición un pequeño rincón paradisíaco para hacer lo que quisiera.
Así que me quite el pareo que llevaba extendí la toalla y tras comprobar nuevamente que no había nadie comencé hacerme fotos.
Las primeras fueron normales, inocentes, con el bikini que ya de por sí era bastante provocativo, y enseñándole el lugar para que viese dónde estaba, luego ya me fui al agua me hice varias fotos de cara, poniéndole morritos, que viese que lo echaba mucho en falta, con caritas tristes pero muy provocativa.
El agua estaba algo fría lo que provocaba que mis pezones se erizarán y se endureciesen, además tirando un poco del lateral de la braguita hice que el hilo desapareciese entre mis glúteos, mientras mis labios vaginales se marcaban groseramente, y pase de ponerle carita de pena y de buena a caras de zorra y malota.
Estaba muyyy excitada, la situación me superaba, miraba nerviosa e inquieta por si alguien aparecía.
Casi por la inercia de la situación, comencé a soltarme la parte de arriba, ahora estaba en top less y decidí seguir haciéndome fotos, nunca antes había echo top less, era la primera vez y con el tanga que llevaba casi me sentía desnuda, y aunque al principio estaba más pendiente de comprobar que estaba sola y que no había nadie cerca, pronto me olvide de eso y me centre en las fotos.
Y aún fui más allá y realice un vídeo, en el que primero le decía lo mucho que le quería y le echaba de menos con un primer plano de mi cara para después ir abriendo el plano y viese donde estaba y que estaba haciendo top less.
Por último mientras hacia el vídeo y le enseñaba mi vagina completamente depilada y limpita sin un solo pelito como le gustaba a él, con la idea de provocarle y excitarlo a partes iguales vi un pequeño alto de piedras, por lo que di por terminado el vídeo y me dirigí hacia allí.
Con algo de dificultad, ya que iba descalza y tan solo con el tanguita y con el móvil en la mano, conseguí subir a esas piedras y desde lo alto de ellas vi como había una zona donde las piedras estaban algo más bajas y menos escabroso, escondidas de miradas indiscretas aunque algo próximas al camino, no lo pensé mucho y me dirigí hacia allí, saltando de roca a roca como una cría de 12-13 años, sonriente y feliz, hasta que llegué, el sitio era inmejorable, estaba escondido y me daba la intimidad que necesitaba para hacer lo que tenía en mente.
Así pues analice el lugar, coloque el móvil en una roca cercana y le di a grabar.
Reconozco que al principio, me resultaba ridículo hablarle al móvil, fantaseando con lo que podríamos hacer si estuviese el aquí, y mientras se lo decía, yo bailaba y me contorneaba de manera sensual, no le hablaba al móvil evidentemente, era el vídeo que mandaría a mi novio si me gustaba como quedaba así que puse toda carne en el asador, me centre en que el vídeo quedase bien.
Y me metí tanto en el papel que me quite la braguita del bikini me senté en el suelo y comencé abrir y cerrar las piernas para que mi novio lo pudiese ver bien, no dejaba de repetirle lo mucho que lo deseaba y la necesidad que tenia de una buena polla, de su polla, de lo que me apetecía sentirlo dentro, hasta que no pude más me tumbe en ese duro suelo y comencé a masturbarme de forma violenta, frotaba mi clítoris hasta que explote en un intenso orgasmo que me hizo incluso perder durante unos segundos el conocimiento.
Jadeaba como una perra, sinceramente lo necesitaba, estaba muy caliente, y tras unos segundos deleitándome con este intenso y precioso momento, decidí dar por acabado el vídeo.
Así que fui a por el móvil lo apagué y me coloque la tanguita tranquilamente, con la firme intención de darme un baño y refrescarme un poco y marcharme para casa.
Justo en ese momento unos aplausos llamaron mi atención, me asusté, no pensé que hubiese nadie, pero es cierto que durante el vídeo me descuide en la vigilancia y me deje llevar por la pasión, y ahora maldecía mi imprudencia.
Me cubrí como pude mis pechos y miré hacia donde provenían los aplausos.
Estos provenían de un par de rocas que daban a mi espalda y por culpa del sol solo podía ver dos siluetas.
Fue entonces cuando un escalofrío recorrió todo mi cuerpo ¿Desde cuándo estaban ahí?¿me habrían visto masturbarme?
Chaval:"Bravo, muyyy bueno, estoy seguro de que al novio le va a encantar, y dicho sea de paso no sabe lo afortunado que es, por tener una novia tan hermosa y caliente como usted"
Estaba inmóvil, no sabía qué hacer, aterrada me veía atrapada sin saber que intenciones llevaban esos dos.
Esa silueta, justo en el momento que dejó de hablar dio un salto desde donde estaba para colocarse frente a mí.
No me lo podía creer, era uno de los surfistas del autobús, así que rápidamente supuse que el otro sería el amigo que iba con él.
Chaval:” No sea tímida, porque se tapa después del bonito espectáculo que nos ha dado, no tiene sentido”
A pesar de sonar tranquilo su mirada delataba sus intenciones.
Yo:"por favor, no me hagas daño"
El chaval se río a gusto, parecía hacerle gracia mi comentario.
Chaval:"me llamo José""no se preocupe no tengo intención de hacerle ningún daño""y mi compañero es Javier""la verdad es que pasamos por aquí, la oímos y al ver qué pasaba nos encontramos con el espectáculo""y claro somos buena gente pero también hombres y una mujer desbocada dándose placer no se ve todos los días"
En ese momento sentí enrojecer mis mejillas, me abrasaban, quería desaparecer de allí en ese momento, baje la mirada, estaba muerta de vergüenza.
José:"venga hombre no se ruborice, ha sido un auténtico espectáculo""ojalá tuviese una novia así yo o mi colega ¿A que si Javier?
Javier:"ufff ya te digo"
Yo no podía decir nada, no tenía miedo, la verdad es que algo en su voz me daba tranquilidad, no me parecía mala gente, alguien capaz de hacerme daño, pero no por eso dejaba de sentirme avergonzada, pensaba que estaba sola y me había dejado llevar por el deseo y la necesidad y ahora por mi imprudencia me encontraba en esta tesitura, pero lo peor era que casi me preocupaba más que podrían pensar estos chavales de mi.
No entendía porque me preocupaba por algo así, cuando eran dos auténticos desconocidos, mi raciocinio estaba fallando y sinceramente me estaba jugando una mala pasada.
José:" Venga anímese, no sé si ha terminado o quiere que le ayudemos con alguna cosa"
Mientras me decía esto me cogía del mentón y lo subía para que pudiese mirarlo a los ojos.
A pesar de que el final de la frase parecía haberla dicho con algo de retintín o segundas intenciones, al mirarlo no parecía haber ninguna doble intención o malicia.
Su mirada parecía limpia y noble, no la de un salido, pervertido y más después de haberle regalado un auténtico espectáculo porno, en toda regla.
No sé ese chico me transmitía tranquilidad, paz y de verdad que el muy cabron estaba buenísimo, con el torso desnudo bien definido y esos ojazos verdes escrutándome sentía como mi personalidad se desvanecía.
Me apetecía jugar, divertirme con esos dos, dejarme llevar y ver que ocurría, aunque tenía muy claro lo que iba a pasar si tomaba ese camino, y realmente me sorprendí en las pocas o nulas dudas que tuve para abrir esa vía.
Su amigo Javier seguía todo desde la distancia en una posición de privilegio y desde arriba y a pesar de las dificultades que me provocaba el hecho de que el sol lo tuviese en su espalda y por lo tanto frente a mí, no se le veía nada mal.
Yo:"ufff estoy muerta de vergüenza, esto no lo había hecho nunca, pero es que mi novio está de viaje y quería enviarle un regalito, que le gustase pero que también me echase de menos y supiese lo que ha dejado aquí"
De repente sin apenas pensarlo me vi dándole todo tipo de explicaciones a un par de desconocidos, que demonios me estaba pasando....
José:"por lo que he visto no tengas dudas de que vas a conseguir lo que quieres y no solo eso estoy seguro de que se va a matar a pajas""¿Pero dime has terminado o tenías pensado algo más?"
Yo:"¿A que te refieres con algo más?"
Me sorprendió incluso a mi misma en el tono de voz con el que le contesté, en ese momento me oí y me sentí muy puta, con ganas de seguirle la corriente.
Me vi imaginando múltiples situaciones con esos dos, no se, me estaba empezando a gustar, así que decidí jugar un poco con ellos, calentarlos, sentía curiosidad por ver qué hacían... O hasta donde era capaz de llegar yo misma, cuáles eran mis límites realmente.
José:"a ver un vídeo está muy bien, y más ese vídeo, pero así a pelo, va a flipar un poco, lo normal es que te hicieses unas fotitos, no se..."
Yo:"ya me he hecho muchas fotos"
José:"me imagino pero para que queden bien el tipo de fotos que yo tengo pensado y que a todos los tíos nos gustan es mejor que te las eche otra persona""son mejores""¿Tú ves muchas actrices porno echándose ellas las fotos?""y con esto no quiero decir nada"
Yo:"y supongo que tú estarías dispuesto a hacérmelas"” ¿No es así?”
José,:"por mi parte no tengo problema...." "además no voy a ver nada nuevo, que tu no nos hayas enseñado ya de manera voluntaria, y sinceramente estaría encantado de poder volver a disfrutar de ese cuerpazo que tienes"
Y diciendo esto me cuco un ojo y sacó su móvil.
La verdad es que me sorprendió la seguridad y convicción que tenía ese chaval, pero no sabía con quien estaba tratando, y ni mucho menos se lo iba a poner tan fácil.
Yo:"¿Pero tú de qué vas?"¿Qué te crees que me chupo el dedo o qué?"
Me hizo gracia el pucherito que hizo cuando le conteste tan firme y decida, el chaval ya se había hecho a la idea, y mi respuesta lo había cogido por sorpresa.
Yo:"las fotos con mi móvil""que luego se lo que pasa, y no quiero que rulen fotos por internet mías"
El chaval se sonrió y me miró entre sorprendido e interesado en si lo que le estaba diciendo iba en serio o no.
Desbloquee mi teléfono y se lo ofrecí, mientras ponía unas condiciones muy sencillas.
Yo:" bueno, esto queda entre nosotros, vosotros alegráis el ojo y yo tengo las fotos que quiero""¿Echo?"
No hizo falta nada más, José me cogió el móvil con una sonrisa de oreja a oreja y a punto hacia mí haciéndome la primera foto de un primer plano.
Como un profesional fue buscando todos los ángulos, posturas y me hizo colocar de múltiples posiciones, aprovechando de manera discreta para tocarme o frotarse con mi cuerpo desnudo, todo ello sin dejar de tirar fotos, de manera profesional.
Se estaba recreando, y a mí me gustaba calentarlo, excitarlo y al mirón de su amigo igual, que ahora ya no estaba en lo alto de la roca, había descendido y estaba al lado de su amigo, disfrutando de las vistas y dando alguna que otra vez su opinión sobre cómo colocarme.
Podía ver e incluso alguna vez de forma furtiva sentir, como los bultos de sus entrepiernas crecían de forma considerable, y poco a poco sentí como me calentaba nuevamente, así que decidí dar por finalizada la sesión, realmente no pretendía pasar de ahí, del flirteo y el calentón.
José y Javier protestaron pero no sé opusieron, cosa que me agradó.
Salimos de las rocas y fuimos a la calita, había pasado un buen rato pero a excepción de ellos no había nadie más en ella, cosa que me tranquilizó.
Cuando llegamos sus erecciones aún se dejaban ver.
Así que propuse ir a darnos un baño para refrescarnos y relajarnos un poco.
Yo:”Bueno chicos parece que todos tenemos bastante calor, ¿Os hace un bañito para rebajar tensiones?”
La verdad es que me asusto como sonó esa invitación, y peor todavía cuando inevitablemente les señale sus paquetes y me sonreí, dándoles la espalda mientras me dirigía al agua, sin esperar su contestación.
Pero no fue una buena idea, ya que con la escusa de jugar y hacerme alguna aguadilla sentí como sus manos recorrían todo mi cuerpo, al principio era un roce fortuito, luego una caricia, un cachete o un toque juguetón, hasta que no se cómo me vi entre ambos chavales, disfrutando de sus caricias ya sin ningún disimulo, sus potentes brazos me inmovilizaban entre sus fornidos cuerpos mientras sus dedos me hacían ver las estrellas.
Cerré los ojos y me deje llevar, ellos al ver que no oponía ninguna resistencia fueron envalentonándose, no sé cuándo ni como sucedió, pero me vi en medio de dos sementales completamente desnuda abriendo voluntariamente las piernas para poder sentir como varios dedos jugueteaban en el interior de mi vagina, mientras el otro, desde atrás pellizcaba mis pezones y besaba mi cuello
Era simplemente delicioso, sentir como otras manos diferentes a las mías me hacían disfrutar y sentir el placer que tanta falta me hacía, no solo la sensación de otras manos, sino el verme manoseada por dos hombres al mismo tiempo, sin que ninguno de ellos sea mi novio, me excitaba hasta más no poder.
Es más sin darme cuenta no solo no me oponía a esos tocamientos sino que lo deseaba, e incluso me sorprendí masturbando a ambos esos pollones que para ese momento ya estaban fuera de sus bañadores.
La verdad es que no podía parar, la situación era muy morbosa, dos hermosos y fornidos machos para mí sola, manoseando y haciéndome ver las estrellas con sus diestras manos, en un sitio idílico, pero con el miedo de ser pillados, por un momento pensé que alguien más pudiese estar viéndonos igual que antes ese par de cabrones me habían pillado masturbándome para mi novio.
Pero pronto esos pensamientos desaparecieron de mi cabeza, la doble JJ eran muy diestros no solo con las manos, parecían estar muy coordinados, no daba a bastó, sentía como sus manos recorrían todo mi cuerpo, como tocaban mis zonas mas sensibles con endiablada maestria sin estorbarse el uno al otro, el placer que me estaban dando era indescriptible, me sentía desvanecer por momentos, sentía como me fallaban las piernas ante sus atenciones, mi cuerpo me traicionaba, no era capaz de contener mis emociones.
Hasta que de repente me vi en volandas siendo penetrada por una monstruosidad de polla que hacía las delicias, mientras me aferraba a su cuello, berreando como una loca y animándolo a seguir así y a que no parase.
El otro por su parte no se quedó quieto y comenzó a juguetear con mi ano, sinceramente me dio respeto, ya que no tenia sexo anal habitualmente, con mi novio lo había intentado varias veces pero me dolía, no había conseguido disfrutar con el sexo anal, pero en este caso me dio igual, el que estaba empalándome lo estaba haciendo tan bien que ni siquiera proteste.
Javier:"ufff putita como lo sabía, eras una zorra, una calienta pollas muy necesitada de polla, y eso es lo que te vamos a dar"”Te prometo que vamos a saciarte esa falta de polla que el gilipollas de tu novio te ha provocado”
Yo:"si, cabrones, si venga no pares, sigue así, no pares""ufff argg"
José:"dime zorra ¿Alguna vez te han dado por el culo?"
Yo:"ufff si un par de veces lo he intentado con mi novio, pero me duele"
Jose:"perfecto porque ahora mismo te voy a dar por el culo y vas a probar tu primer trió""y a partir de hoy no vas a tener más problemas"
Y mientras decía esto sentía como el muy cabron orientaba ese pollón venoso y congestionado hacia la entrada de mi culito y con la ayuda de su amigo sentí como se abría paso en mis entrañas, hasta que sus huevos peludos chocaron con mi pelvis.
El dolor y el placer eran indescriptibles, a pesar de tener la boca abierta y los ojos como platos, de esta no salían nada, sentía como me entraba agua tanto en mi coño como en mi culo, como poco a poco ambas pollas dilataban y profanaban mis lujuriosos agujeritos, como chocaban y se rozaban ese par de pollones, simplemente separados por una fina tela de carne que parecía que en cualquier momento fuese a romper.
Ambos empezaron a castigarme de forma violenta ambos orificios, haciéndome perder el conocimiento y encadenando un orgasmo tras otro.
Hasta que ambos machos me rellenaron ambos orificios de su leche caliente, sentí como sus goterones de semen chocaban en lo más profundo de mí ser.
Después de eso salimos del agua, yo estaba agotada, mis piernas me fallaban pero con su ayuda llegamos a las toallas.
Pensaba que todo había terminado, pero estaba muy equivocada.
Nada más llegar a las toallas ambos se colocaron frente a mí con sus pollas semi erectas, y yo de forma autómata y consciente de lo que querían comencé a chupárselas con tanto énfasis y dedicación que pronto tuve nuevamente ese par de pollas listas para el segundo asalto.
Vaya vitalidad tenían los cabrones, no se las veces que lo hicimos ni cuántas veces me hicieron correr, pero cuando lo dimos por terminado comenzaba a anochecer.
Recogimos nuestras cosas, acomodamos las ropas y salimos de la calita como si nos conociéramos de toda la vida, de manera alegre y divertida, hablando de cosas triviales.
No fue hasta que me vi en el camino cerca de la parada de bus, cuando me acordé de mi novio e hizo que me sintiese realmente mal por lo que había pasado.
Ya después de eso vino el autobús, ellos se bajaron tres paradas antes que yo, nos despedimos de forma amistosa, con un par de besos y sonrisas como cualquier amigo, como si no hubiese pasado nada entre nosotros, como si hubiese sido la cosa más normal.
Cuando José me daba dos besos aprovecho para darme un papel disimuladamente y comentarme algo al oído.
José:"ha sido un placer guapa, toma y espero que me llames"
Casi no hice caso a lo que me dijo, ni mire lo que me había dado, solamente vi como desaparecían.
Cuando ya los perdí, mire lo que me había dado era un número de teléfono, su número.
Es aquí cuando empecé a sentirme mal, cuando tome conciencia de lo que realmente había pasado.
No daba crédito a lo que había ocurrido ese día, todo lo que había sido capaz de realizar y sin pestañear, me sentía culpable, en mi fuero interno sabia que lo deseaba, que lo había provocado yo, pero no por eso me hacía sentir mejor, me di cuenta de que a pesar de que nos hemos despedido como si nos conociésemos de toda la vida, ni siquiera sabía si los nombres que me habían dado eran reales, es mas ellos ni siquiera sabia como me llamaba yo.
Justo en ese momento sentí un dolorcillo en mi culo, motivado por todo el ferrete recibido en el día de hoy.
Cuando llegue a casa mire todas las fotos y vídeos que había hecho, y efectivamente las fotos que José me había realizado eran mucho mejores que las que me había echado yo sola, mi cara era de auténtica lujuria, las posturas eran geniales.
Me ruborice al pensar lo puta y la cara de zorra que tenía en esas fotos, estaba claro que lo que había pasado me lo busque yo solita y estaba alucinando de todo lo que había pasado.
Lógicamente nunca volví a coincidir con esos chavales aunque muchas veces tuve la tentación de llamarlo.
Pero considero que lo que paso fue un maravilloso capitulo de mi vida, y que era mejor dejarlo así.
Y por supuesto tanto las fotos como el vídeo se lo pase a mi novio que lo disfruto como un enano, pero desconocedor de quién me hizo esas fotos y mucho menos de como "pague" ese favor.
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