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Triosago 2022

Años 70. Las chicas que sirvieron en mi casa (IV)

La casa de mis padres se convierte en un escenario prohibido cuando Gladys, una mulata venezolana de paso por Madrid, decide que no solo quiere a mí, sino también a la chica que sirve en mi casa. Lo que empieza como una curiosidad se transforma en una mañana de placer compartido donde los límites se difuminan.

Galleyslave13K vistas9.1· 23 votos

Mi relación con Esperanza se hizo crónica. Follábamos una vez a la semana. También con Adelina teníamos una relación periódica, por lo que mi vida sexual, aunque había empezado algo tarde, ya que no me había follado una tía hasta los 18 años, estaba perfectamente orquestada.

El hermano de mi madre vivía en Venezuela. Mi familia pasó por problemas económicos después de la guerra española, y a él lo metieron en un seminario por falta de recursos para pagarle los estudios. Al final se ordenó sacerdote, pero no estaba del todo convencido. Al final colgó los hábitos y como no era fácil ser excura en la España franquista se tuvo que ir exiliado a Venezuela en los años 60. Allí se hizo una buena carrera de profesor en la ciudad de Valencia, estado de Carabobo.

Un día nos llamó para decirnos que la hija de un amigo venía a Madrid de visita una semana y que le había ofrecido que se viniera a nuestra casa, porque a él le habían tratado muy bien en su momento. Esperaba que yo le enseñase Madrid y la sacase por ahí. Luego se iría otra semana a Londres y volvería a su país. Mis padres no pusieron ningún tipo de reparo y unos días después recogimos en el aeropuerto de Madrid a Gladys Diaz, una chica un poco mulata y de rasgos caribeños, de casi 1,70, delgada con unas tetas muy marcadas, con un top de esos que se quedan colgando abiertos por debajo de las tetas y unos shorts que rodeaban un culo muy apetecible. Podemos decir, por tanto, que estaba realmente i m p r e s i o n a n t e. Se me caía la baba.

Cuando llegamos a casa la instalamos en el cuarto de invitados que estaba junto al mío. Tendríamos que compartir cuarto de baño, ya que el otro estaba dentro del cuarto de mis padres y el tercero era un pequeño aseo. Se estuvo instalando un rato y luego salió para comer.

Después de comer se fue a su cuarto un rato a descansar. Habíamos quedado en que la sacaría a media tarde a darle un paseo por Madrid. Fuimos con el 600 hasta la Puerta de Sol, y aparcamos en una bocacalle de la Calle Arenal. De ahí fuimos andando hasta la Puerta de Sol y por la calle Mayor llegamos a la Plaza Mayor. Bajamos por el Arco de Cuchilleros hasta la Cava de San Miguel. Estuvimos en varios mesones, recorrimos varias calles del Madrid de los Austrias y luego nos fuimos a picar algo más a la barra de Casa Paco. Después ya decidimos cambiar de aires y nos fuimos a la zona de los bajos de Azca, en la calle Orense, a una discoteca a tomar una copa.

Al cabo de un rato de bailoteo y copeteo, nos empezamos a comer la boca. Me plantaba esos labios carnosos y me metía la lengua hasta el fondo. Al cabo de un rato me dice

- Esto esta chévere, pero tenemos que irnos a algún sitio donde podamos coger más tranquilamente.

- Eso está difícil aquí. Tendremos que contentarnos con el coche. En casa están mis padres y en los hoteles te piden documentación.

- Pues nos lo hacemos en el coche, que tengo ganas de güevo.

Así nos fuimos a una zona apartada de la Dehesa de la Villa y aparque el 600. Nos pasamos al asiento de detrás y le levanté el top. Llevaba un sujetador minúsculo. Se lo desabroché y aparecieron unas tetas preciosas, con unos pezones como cuernos de un Mihura. Que chica más espectacular y qué belleza. Le empecé a morder y estirar esos pezones. Pero ella no se iba a estar quieta. Me desabrochó el pantalón, me sacó el pito y se lo metió en la boca. Le pedí que se quitara el pantalón y me encontré con el primer tanga que veía en mi vida. Se lo quité y tenía el pelo del pubis muy recortadito.

Nos comimos mutuamente el sexo. Me encantaba comerme ese chochito oscurito, con ese pelo negro ensortijado y con un olor perfumado; se ponía desodorante íntimo. El flujo que soltaba estaba realmente rico, saladito, con todo el sabor caribeño. No me costó tampoco casi nada meterle un par de dedos en el culo, lo debía utilizar a menudo. Estaba claro que esta era la mujer más mujer de todas las que yo me había acercado.

Luego de un rato me dijo que me sentara en el asiento, se sentó encima mío, se puso a mover las caderas de una forma que yo no había visto en mi vida. Así estuvo estrujándome el pito como loca y yo aguantando todo lo que podía. Al cabo de un rato me dijo que se venía y que llegase con ella, que le metiese todo bien dentro. Nos corrimos a la vez, soltando bastante flujo. Nos vestimos y decidimos volver a casa.

- Esto Alberto es solo un primer set. Mañana por la mañana en casa, cuando tus padres se hayan ido a trabajar, tenemos que repetirlo con tranquilidad. No me conformo con un polvo aislado. Y ya puedes ir pensando a qué amigos tuyos me vas a presentar, que en este viaje a Europa me lo tengo que pasar bien

- Vale Gladys, mañana vemos - le dije algo confuso. Menuda zorra estaba hecha la tal Gladys, venia con intención de follarse a todo lo que se acercase.

Al llegar a casa ms padres ya estaban durmiendo. Nos despedimos en la puerta de su habitación con un beso profundo. Al llegar a mi habitación estaba otra vez excitado, me tuve que masturbar de nuevo.

Al día siguiente desayune con mis padres y ellos se fueron a trabajar. Yo dije que no tenía clase hasta media mañana. Gladys no se había levantado aún, el jet-lag la tenía un poco trastornada aún. Esperanza me miraba de una forma extraña, se me debía ver en la cara que me había enrollado con la venezolana, o, al menos, ella me lo notaba. Cuando se fueron mis padres me fui a pegar una ducha y cuando salí del baño me encontré con Esperanza que acababa de hacer el cuarto de mis padres.

- Vaya Albertito, parece que te gusta la morena esa.

- Esperanza, pues claro, Gladys esta muy buena, pero es diferente a ti. Tu eres más cariñosa, más cercana - menos puta, pensé, pero dije - ella es como una boa a punto de comerte.

- Pues dame un beso, que estoy algo salida - me dijo mientras se acercaba a mí.

Nos empezamos a besar y le abrí el uniforme. Llevaba un sujetador mucho más sexi que otras veces; quería gustar o estaba algo celosa. Se lo subí y le empecé a chupar los pezones. Cuando me iba a meter con ella en mi cuarto se abrió la puerta del cuarto de Gladys y apareció esta con cara de sueño, pero con un pijama pequeño y con la tela muy fina, casi transparente, que marcaba todo su cuerpo como si no llevase nada.

- Vaya chamo, veo que has empezado sin mí.

- Gladys, la cosa se ha puesto así….

- Ya veo que están ustedes algo animados. Mira, si la jeva está de acuerdo, yo me uno a ustedes. A mí también me gusta comerme una arepa de vez en cuando.

- Yo no tengo inconveniente - dije, creyendo entender que había dicho - aunque dudo que yo sea hombre suficiente para contentar a dos panteras como vosotras. - y dirigiéndome a Esperanza, le dije - Esperanza, ¿te va el rollo?

- Nunca he hecho un trio y, la verdad, y siempre he fantaseado con ello - respondió la chica. - No se si me voy a atrever.

- Lo mismo ni te necesitamos - dijo Gladys - relájate y vamos a pasarlo chévere.

Nos metimos en mi habitación y Gladys se sacó la camisola y dejó caer el pantaloncillo del pijama. No llevaba nada debajo. Así, de pie, estaba espectacular. Qué pedazo de mulata. Pasó de mí y se tiró a por Esperanza. Ésta estaba algo cortada, era su primer trio… bueno y el mío también. Gladys le pegó un morreo y rápidamente pasó a comerle las tetas a Esperanza. Yo, por mi parte, le quité el uniforme y la bajé las bragas, empezando a comerle el culo.

Nos fuimos a tumbar en la cama. Esperanza se tumbó boca arriba y encima se puso Gladys y le empezó a comer el chocho. Esperanza no se decidía a comérselo a ella, por lo que yo me coloqué en medio, haciendo un triángulo, y le empecé a comer el coño a Gladys y Esperanza se metí mi pene en la boca. Así estuvimos un rato dándonos placer. Al cabo de un rato animé a Esperanza para que empezase a comerle el coño de Gladys y cuando esta empezó a hacerlo yo me quedé liberado y me puse delante de Gladys y le empecé a tocar la tetas, mientras me hice hueco entre la boca de Gladys y el conejo de Esperanza y le metí el pito a Esperanza. Gladys empezó a pasar la lengua por mi glande cada vez que salía del cuerpo de Esperanza.

Para poder compaginar más cosas, dejé a Gladys seguir comiéndose a Esperanza y yo me entretuve en mojar mis dedos e ir dilatando el culo de Esperanza. Cuando ya le cabían un par de dedos, les pedí que se pusiesen al contrario, con Gladys debajo y fui metiendo el pene en el culo en pompa de Esperanza, metiendo y sacándolo poco a poco para no hacerle daño. Cuando no había metido ni la mitad, Esperanza alcanzó un orgasmo bestial, empezó a echar chorros de flujo, nos puso perdidos a Gladys y a mí, y empezó a gritar como una posesa, con espasmos musculares de la pelvis. Había tardado mucho menos que cualquiera de las veces anteriores en las que nos habíamos enrollado, parece ser que la excitación del trio y el culo habían actuado como un acelerador.

Nos quedamos un par de minutos quietos, dejando a Esperanza recuperarse y entonces buscamos a Gladys como próxima víctima, ahora de nosotros dos, Esperanza y yo. Gladys se tumbó en la cama, yo me puse encima al revés y empezamos un 69. Que gusto de chochito moreno y que bien sabia. Entonces Esperanza decidió meterle dos dedos en el chochete y le buscaba el punto de placer interior de la vagina, por lo que yo me concentré más en el clítoris y en meterle los dedos por el culo. Así estaba follada por todos lados, con los dedos de Esperanza en busca de su punto G, los míos por el culo y mi pene en su boca.

Gladys tampoco duró mucho más. Se corrió también de forma muy fuerte soltando gemidos profundos y soltando flujo, aunque no tanto como Esperanza. Ya solo faltaba yo. Se pusieron ambas juntas de perrito y yo empecé a alternar a metérsela primero a una y luego a otra, pero como era sin condón, tenía que acabar en el coño de Gladys, que si tomaba anticonceptivos. Estuve bombeando ambos coños durante algún tiempo, no quería que aquello acabase. Mientras ellas se besaban. Al cabo de un rato noté que llegaba, la saqué de dentro de Esperanza y se la clavé hasta el fondo a Gladys, y me corrí como un animal, parecía que no iba a dejar nunca de echar leche. Cuando acabé, la saqué y ahí estaba Esperanza para limpiarla con una toalla mojada.

La mañana no podía haber empezado mejor. Nos dimos una ducha juntos. Ellas se volvieron a masturbar mutuamente y luego ellas a mí y me la dejaron bien limpia. Ambos ayudamos a Esperanza con la casa, porque habíamos perdido casi la mañana con tanto folleteo. Ella hizo la comida y nosotros las camas. En la mía hubo que cambiar las sábanas porque estaban empapadas.

Cuando llegaron mis padres todo estaba en orden. Esperanza sirvió la comida y me di cuenta de que, en un momento, Gladys le metió la mano a Esperanza por debajo de la falda. Esta mulata era la mujer más ardiente que había visto en mi vida. Lo fuerte es que Esperanza se pegó un poco más a ella, para que siguiese y mis padres no pudiesen darse cuenta de nada.

Esa tarde volvimos a salir Gladys y yo. Esta vez fuimos a ver tiendas por la zona de Serrano y Goya. Se compró un par de cosas y se probó un par de piezas, haciendo que entrase con ella al probador, para enseñarme el culo o las tetas y ponerme cada vez más cardiaco. Después de cenar un bocadillo de calamares, cosa que debe hacer, al menos una vez, cualquier visitante de Madrid, nos fuimos a un pub para presentarle a mis amigos. Allí se enrollo con mi amigo Pedro, luego se morreó con Jaime y al final me dijo que se iba a dormir con ambos a la casa que Pedro tenía en Villalba, cerca de Madrid. Menudo zorrón, pensé.

Yo me fui solo a casa y llegué cuando todos dormían. No me quedó más remedio que masturbarme como un poseso.

Al día siguiente Gladys apareció por casa poco antes de comer, según me dijo Esperanza, ya que yo me había ido a clase. Me dijo que se fue a la ducha y a dormir. Ni siquiera salió a comer. A mis padres les dije que estaba cansada y que la cena le había sentado mal. A saber cuántas pollas se había comido después des ese bocadillo.

Por la noche había quedado, de nuevo, con Pedro. Este pasó a recogerla y se fueron de fiesta. Lo mismo paso el siguiente día. El quinto día me dijo que había quedado con un amigo venezolano y que se iban a una fiesta con gente de su país. Pedro y yo nos fuimos de cañas y me contó que el primer día se lo había montado con Jaime y con el, pero que al siguiente les dejó para irse con un amigo de Pedro, y luego supo que se lo había montado con tres. Que máquina.

El ultimo día antes de irse a Londres fuimos a cenar con mis padres a OX`S. Mis padres le preguntaron si le había gustado Madrid. Yo pensé, Madrid, no sé, pero sus pollas, seguro que sí. En un momento de la cena noté la pierna de Gladys que me toca la bragueta. Esta chica era verdaderamente una diosa de la morbosidad.

Llegamos a casa y antes de irse a dormir me llevó a un rincón y me dijo que por la mañana no fuese a clase, que quería repetir con Esperanza y conmigo. La verdad es que me daba mucho morbo, pero me daba un poco de reparo por todo lo que llevaba encima.

- Venga no seas flojo - me dijo - yo he venido a coger y me lo estoy pasando de maravilla, pero una última sesión con ustedes dos me apetece mucho.

- No se Gladys, no depende solo de mí. Esperanza tiene que opinar.

- Esperanza está de acuerdo. - me confirmó - Ya nos lo hemos hecho otro día por la mañana cuando ustedes estaban fuera de casa. Es una mujer muy cachonda.

- Buenos Gladys, yo no voy a clase mañana y ya veremos.

Me costó dormirme pensando en la mañana y en digerir la cena. Me desperté tarde. Cuando fui a la cocina a tomarme un café no había nadie. Me acerqué al cuarto de Esperanza y la puerta estaba abierta y ellas dos ya habían empezado a enrollarse sin esperarme. Rápidamente me quité la ropa y me uní al lio.

Directamente se la metí por el coño a la que estaba encima, que resultó ser Esperanza. Ella dio un respingo por la sorpresa, pero rápidamente empezó a mover el culo y mis huevos chocaban contra la cara de Gladys que le estaba chupando el clítoris. Empecé a escupirle en el culo y a meterle, primero un dedo y luego dos. Cuando pensé que cabría el pene se la metí lentamente. Esperanza se quejó un poco, pero rápidamente se acostumbró. Estuve bombeando un rato mientras Gladys le comía el conejo y le metía un par de dedos por el coño, follándosela con ellos. El orgasmo que le vino fue brutal, convulsionando todo el cuerpo y duchando literalmente a Gladys que estaba debajo. Apretó tanto el culo que ya no pude más y me corrí en su culo, llenándoselo de leche. Al sacarla el esperma le empezó a salir y a caer sobre Gladys, para terminar de dejarle totalmente enguarrada.

Cuando deshicimos el trio, Gladys me dijo:

- Ya te has corrido y a mí me has dejado a medias.

- Gladys, no me hagas hablar. Ya debes llevar trescientos orgasmos esta semana. Déjame descansar un poco y seguimos. Voy a tomar un café y una Magdalena que necesito recuperar fuerzas.

- Yo voy a ducharme que la cantidad de flujo que me ha soltado Esperanza me ha dejado toda pringosa.

- Vale - le dije - pero espera un minuto que me tome esto y me meto contigo y te ayudo a enjabonarte.

- Ok. Me voy antes a hacer pis. - dijo, mientras se iba al baño.

Me metí el café de un trago y salí detrás de ella. La encontré sentada en el retrete soltando un chorro de pis. No me pude contener y metí la mano en el chocho, notando como salía el pis y como me caía por la mano. Le empecé a masturbar el clítoris.

- Eres un guarro, Alberto, pero me pones caliente. Vamos a la ducha.

Nos metimos en la ducha y empecé echarle gel por el cuerpo y especialmente por las tetas, el culo y la entrepierna. Me entraron ganas de hacer pis y le dije que salía un momento ha hacerlo y me dijo que no, que lo hiciese entre los dos, que ella también quería hacer guarradas. Así lo hice y al final ella me la enjabonó y restregó en profundidad. Ya estábamos a punto de salirnos de la ducha cuando se nos unió Esperanza.

Allí volvimos a llenarnos de gel, sobarnos por todas partes y después de enjuagarnos y secarnos, nos fuimos al cuarto de Gladys. Allí repetimos la figura, pero al revés. Esperanza le comía el coño a Gladys y le masturbaba con dos dedos y yo le dilaté el culo y se la metí. Así estuve un rato bombeando hasta que Gladys tuvo su orgasmo, que esta vez fue tan escandaloso como el de Esperanza. Yo no había llegado aún esta vez, por lo que se la saqué del culo, me la limpié y me tumbé en la cama. Ella se puso sobre mí, se la metió y empezó un movimiento de caderas a medias entre una bachata y una batidora, lo que, unido a la forma en que me ordeñaba la polla, me hacía disfrutar como nunca. ¡Como se movía la mulata esta! Notaba el calor de su pubis rozando contra mi piel. Mientras Esperanza se puso enfrente de ella, poniéndome el coño sobre mi cara y empezaron a besarse y a tocarse mutuamente el pecho. Yo no sabia cómo aguantar sin correrme y me concentré en meterle le lengua por el coño a Esperanza y a succionarle el clítoris.

- Venga chicas, vamos a llegar. - dije cuando empecé a notar que Esperanza volvía a gemir fuerte.

- Un poco mas - dijo Gladys - que yo acabo de llegar y me cuesta más.

Enseguida Esperanza no pudo mas y se empezó a correr sobre mi cara poniéndome perdido. Gladys se unió justo cuando yo empecé a echar leche dentro de ella. Así nos corrimos todos a la vez.

Después de un rato toqueteándonos y haciendo el ganso en la cama tuvimos que dejarlo. Esperanza tenia que acabar la comida y Gladys hacer la maleta. Nos fuimos a duchar, esta vez por separado y luego cada uno a sus quehaceres. Yo tenia que estudiar, que llevaba una semana haciendo el vago.

Después de comer llevamos a Gladys al aeropuerto de Barajas a tomar su avión con destino Londres. No he sabido si dejó algún londinense sin follar. Yo siempre recordaré a esa mulata fogosa a la que ya no he vuelto a ver. Mi tío me contó que, un par de meses después de volver de Londres, se casó con un chico de buena familia y que el viaje había sido un tour cultural como despedida de soltera. Si, cultural, pensé yo.