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Dominaciónago 2022

Un encuentro inesperado y ansiado 17

Luisa no solo quiere su cuerpo, quiere su identidad. Le impone un collar con su nombre y un cinturón de castidad antes de salir juntos. ¿Qué secretos esconde esta relación de poder?

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Ya repuesto de mi erección me sentí aliviado.

Luisa, voy a salir.

Al escucharla tomé la bebida y la puse sobre la mesita junto a la hamaca de la piscina. Rápidamente tomé la toalla y la esperé a que saliera de la piscina para cubrirla con ella y secarla.

Que bien me ha sentado el baño. ¿Como te encuentras? Veo que andas un poco mejor.

Si mi Ama me voy acostumbrando.

Rodeé su cuerpo con la toalla secando cada poro de su piel y acompañarla a la hamaca. Se tumbó en ella y con su mano me hizo el gesto de que deseaba un cigarrillo. Tomé el paquete le puse uno entre sus labios y se lo encendí. Como debía ser me arrodillé a su lado contemplando lo relajada y feliz que se encontraba. Eso hacía que yo me sintiera bien y muy motivado.

Muéstrame tu culito mi perra.

Me giré de espaldas a ella levantándome la falda para mostrarle mi rabito de perra.

Lo tomó con su mano girándolo y tirando un poco de él.

- Está bien encajado. De esta manera hará bien su efecto. Ya puedes taparte putita.

Seguí a su lado sintiendo como el rabo del plug presionaba como queriendo introducirse más y más.

Bueno, vamos a vestirnos y a salir las dos. ¿Que te parece?

Muy bien, lo que usted desee y mande me parece bien.

Vamos, primero té prepararé la ropa tuya.

La seguí primero hasta mi dormitorio. Allí me mandó desvestirme. Solo sobre mis tacones se sentó en mi cama procediendo a palpar mis genitales y mi polla sobre la red de cuero del cinturón de castidad.

Me gusta tocarlos y apretarlos. Así los siento más míos. Te vas a poner una faja que comprima tu rabito. Como sujetador no vas a llevar el del otro día sino el que usé en la habitación para tus pezones. ¿Lo recuerdas?

Claro mi Ama. Se refiere al que tenía unas pezoneras con unas puntas en su interior.

Veo que no lo olvidas. Me gusta. Por lo demás ponte este pantalón y este polo.

Así lo haré.

Ahora solo ponte la ropa interior que te he dicho y vienes así a ocuparte de mi. Vamos a mi dormitorio.

Al llegar la desnudé, preparé sus bragas con el salvaslip, su sujetador y el pantalón y la camisa que eligió. Para calzarla me arrodillé besando sus pies mientras se los ponía. Cuando terminé una de sus manos me tomó de la barbilla, levantó mi cara y me miró. Te quiero mucho mi perra, me haces intensamente feliz.

Mientras me lo decía su otra mano se posó sobre una de mis pezoneras haciendo que las puntas interiores se clavaran en él.

Quiero confesarte algo. Tu dolor y tu silencio cuando te lo proporciono me excitan y me hacen desear aumentar ese umbral que hoy tienes.

Su boca se aproximó a la mía.

Bésame, perra.

Nuestras bocas se unieron sellándose ambas y entrelazándose nuestras lenguas mojándose y untándose de saliva de una forma intensa y rabiosa. Su sabor me volvía loco de placer. La hubiera abrazado y hecho el amor para expresarle lo que llegaba a sentir por ella, tanto como mujer como mi Ama.

Vas a tener que cambiarme el salvaslip. Se me mojado.

Lo tomé y teniéndolo en mi mano le miré esperando me autorizara a olerlo y llevármelo a la boca para saborearlo. Hubo un silencio en nuestra mirada.

¿Esperas que te permita olerlo y chuparlo?

Si, mi Ama.

Lo vas a hacer pero antes quiero que lamas mi coño.

Sin poder contenerme me abalancé entre sus piernas. La brusquedad de mi acción hizo que tirara de mi pelo hacia atrás dándome un bofetón.

Sabes que no me gusta que reacciones así. Sé que tu ansiedad es grande pero has de aprender a contenerla y hacerlo como a mi me gusta. Soltando mi pelo me acercó de nuevo a su coño.

Así si me gusta. Límpiame perra. Mi lengua se desplazaba de abajo a arriba recogiendo el flujo de su excitación.

Mi lengua se movía muy despacio de abajo a arriba recogiendo el flujo de su excitación.

Que bien lo haces. ¡Sigue, puta!. Oh! chúpame, vas a hacer que tenga un orgasmo. Así, así.

Sus muslos se unieron apretando mi cabeza entre ellos. Su orgasmo estaba llegando. La erección de mi polla se vio reprimida no solo por el cinturón de castidad sino por la faja que llevaba puesta. Lo más de su placer llegó y me lo hizo sentir clavando sus uñas en mi espalda.

Ahora ve a terminar de vestirte mientras yo me maquillo. Me has dado un placer increíble y desconocido para mí. Estás haciendo que lo que siento por ti sea brutal. Nunca creí que pudiera llegar a sentir algo así por un sumiso a mi servicio.

Me marché y terminé de vestirme, para volver a su habitación y preguntarle si deseaba algo más.

No, ya he terminado. Por cierto, ¿te habrás puesto el collar, no?

Si mi Ama y se lo mostré.

Lo primero que vamos a hacer es ir a grabar la placa de tu collar.

Nos montamos en el coche y nos dirigimos a un grabador, amigo de ella.

Hola Juan, vengo a que me grabes esta placa.

Hola Paula, hace tiempo que no sé nada de ti.

He estado algo ocupada.

Tu dirás.

Luis quítate el collar y dámelo.

Me lo quité y se lo di. La vergüenza de que una persona viera mi collar me hizo ruborizarme. Pero me calmé pensando que ese hombre no podía imaginar lo que significaba.

Mira Juan quiero que grabes aquí “Perra Luisa”.

Ahora sí que no habría duda en lo que pensaría el grabador. El collar lo había llevado yo puesto y seguramente una vez grabado mi Ama me lo volvería a poner delante suyo. En ese momento hubiera deseado desaparecer de allí.

¿Que te parece como ha quedado, Paula?

Precioso, y el tipo de letra me encanta. Vamos a ver cómo le queda.

Con su mano me señaló el suelo. Me arrodillé para facilitarle el ponérmelo. Cuando terminó me levanté.

Le está precioso. ¿Te gusta a ti, Juan?

Si, mucho. Que bien te veo Paula. Creo saber el motivo de la felicidad que irradias.

Bien, ¿que te debo?

Por favor Paula, no me debes nada. El haberte vuelto a ver ya me paga todo el trabajo.

Gracias, Juan.

Al despedirnos Juan se dirigió a mi.

- No ceses ni un instante de servirle como ella se merece. Si ese es tu nombre será porque lo has merecido.

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