Un encuentro inesperado y ansiado 13
Luisa sabe que su cuerpo ya no le pertenece, sino que es lienzo para las marcas de su Ama. Entre cenizas, orina y órdenes que borran su dignidad, descubre que la obediencia absoluta es la única forma de existir.
Bien, salgamos de esta habitación. Espero y deseo que tu comportamiento mejore hasta el punto de no ser necesario el volver a entrar a esta habitación por un motivo similar y que lo hagamos porque simplemente me apetezca.
- Así será. Este correctivo me hará ser más cuidadoso y no tener más despistes. Gracias mi Ama.
Me tomó de la correa y la seguí. Cerró la puerta, le desvestí para ponerse el camisón y tras calzarle las zapatillas tomó la correa y la seguí.
Vamos a la cocina para que me prepares algo de cena. No he almorzado mucho y tengo algo de hambre.
A diferencia de otras veces se sentó en uno de los taburetes de la cocina para mirar cómo le preparaba la cena.
Enciéndeme un cigarro! A partir de mañana quiero que en casa vistas con el uniforme que te he mandado comprado. El collar lo llevarás siempre, tanto en casa como cuando salgamos. Su mano quedó suspendida al aire con el cigarrillo a punto de dejar caer la ceniza. Dejé todo y me arrodillé bajo su mano abriendo mi boca para recoger la ceniza.
Cuánto me gusta que te desvivas por complacerme. Por cierto muéstrame tus pezones, quiero ver como están.
Me levanté y se los mostré. Estaban con sendas ampollas fruto de la quemadura de sus cigarrillos.
Acércame una aguja. Voy a pincharte las ampollas y después te pondré una crema. Aunque has de saber que a pesar de la cura quedarán marcados para siempre. Serán mis marcas de que me perteneces.
Gracias. Es un honor estar marcado y lucirla. Ya está preparada su cena, ¿donde desea tomarla?
La tomaré aquí mismo. Y coge un plato para ti.
Le serví lo que había preparado y me arrodillé a su lado con mi plato entre las manos.
Eres un buen cocinero, muy rica la cena. Acerca tu plato.
Levanté mi plato a su altura y escupió parte de la comida que le había preparado. Después tomó el postre y volvió a hacer lo mismo.
Ya puedes tomar tu cena, espero que te guste.
En mi plato no se podía distinguir nada de lo que le había preparado. Era una mezcla de alimentos masticados y unidos entre sí por su saliva. Sin embargo solo tuve que pensar de quien procedía la comida que tenía frente a mi para empezar a comerlo y saborearlo con gusto.
Veo que tú tampoco has almorzado mucho. Tienes hambre. ¿Quieres beber algo?
Si, por favor, tengo un poco de sed.
Se entreabrió la bata de seda dejándome ver que no se había puesto bragas.
A que esperas para coger un vaso.
Me levanté, tomé un vaso y volviendo a mi posición lo acerqué a su coño ajustándolo para que no se derramara ni una sola gota. Conforme se iba llenando el vaso de su orina me excitó sentir su calor en mis manos.
Mas tarde me limpiarás, ahora termina de cenar.
Se encendió un cigarrillo echándome el humo sobre mí mientras cenaba.
Cuando termines de cenar me avisas que te voy a dar un postre muy rico y especial.
Pasado un rato le manifesté que había terminado.
-Acércame el plato. Me dijiste la otra noche que te encantaba mi boca con sabor a tabaco. Toma esto para ti, mi perra preciosa.
Diciéndome esto dejo caer de su boca en el plato una gran cantidad de saliva.
Muchísimas gracias mi Ama, ha sido todo un detalle por su parte.
Recogí con mi boca toda la saliva que me había echado en el plato mezclada con la ceniza. Me costó trabajo tomarla ya que los hilos de saliva colgaban de mi boca y se me hacía difícil tomarlos. Por fin dejé el plato limpio y se lo mostré.
Muy bien, has de ser agradecida con lo que te proporcione tu Ama. Ahora voy a acostarme, acompáñame.
Al llegar se echó sobre la cama y se abrió la bata.
¡Límpiame ahora!
Rodeé sus piernas con mis manos e introduje mi cara entre ellas pasando mi lengua de abajo a arriba una y otra vez recogiendo todos los restos de orina que aún mojaban su coño y sus muslos, dejándola totalmente seca y limpia.
Bien hecho, ahora voy a dormir. Ha sido un día muy agitado en todos los sentidos. Antes de irte date la vuelta que vea tu espalda. Ummm! Está muy linda. Se notan cada una de las marcas de mi látigo. Hasta mañana.
Acaricio mi espalda con sus uñas y me marché. Al llegar a mi habitación preparé la ropa que debía usar a partir de mañana. Traté de dormir pero no sabía que posición adoptar. La espalda me escocía de los latigazos, si me echaba sobre el pecho los pezones los tenía en carne viva y las piernas no podía juntarlas por la tortura de mis genitales. Creo que el dolor tan intenso en mi cuerpo hizo que me durmiera bastante tarde hasta que el sonido de la alarma del reloj me despertó. Me vestí con la ropa que me había indicado. Andar con tacones era algo difícil de hacer por ser la primera vez que los usaba. El uniforme era bastante ajustado.
Mí Ama Paula, ¿ha dormido usted bien?
Si perra. ¡Que guapa estás! Te sienta muy bien el uniforme. ¿Has traído lo que te di para maquillarte?
Si mi Ama
Vamos a empezar por tus ojos.
Empezó a pintarme los ojos con su color verdoso para después repasar mis ojos con su lápiz de ojos de color negro. Por último tomó el rímel y resaltó mis pestañas.
Estás mucho más guapa. Vamos ahora con tus labios.
Tomó la barra de labios de color rojiza terrosa y la pasó por mis labios.
Mírate en el espejo.
Al verme me di cuenta que los labios estaban pintados de una forma muy obscena. No se había limitado a mis labios sino que me pintó la boca como hace una niña cuando le coge la barra de labios a su madre por vez primera.
¿No te gusta, Luisa?
Si mi Ama. Pero los labios creo que no han quedado muy bien
¡Como que no! Una perra como tú debe ir provocando. No te has dado cuenta que te quiero como una puta. Una puta está en todo momento disponible y dispuesta a satisfacer los deseos de cualquiera.
Perdóneme entonces, mi Ama.
Eso es y va a ser así. Ahora ponte de rodillas y abre bien la boca. De toda la noche estoy que voy a reventar de orina.
Me arrodillé y como ya era una costumbre pegué mi boca a su coño a la espera de tomar mi primer “zumo” de la mañana. Caliente, salado e intenso.
- Cuando termines de limpiarme pasa bien la lengua que seguramente me habrás dejado tus labios marcados y no quiero que se me manchen las bragas.
Continúa en
- Relato #190973— title-regex: contiguous parts (12 -> 13)
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Zorra 05: molto vivace
Marta trae esposas y juguetes prohibidos a casa de Sole, pero el verdadero objetivo no es solo el esposo atado en la cama.
Comparte:Bdsm plenoOrgia grandeDominacion femenina
- Hetero: Infidelidad
Cuernos y jaula de castidad 2(y orgasmo frustrado)
La jaula aprieta, la humillación arde, pero el placer es incontrolable. Mientras ella regresa de una noche de placer con otro, él espera encerrado en…
Comparte:Bdsm plenoOrgia grandeDominacion femenina
- Hetero: Infidelidad
Usada... follada y... satisfecha... (2)
No fue un encuentro cualquiera, fue una rendición. Con las esposas en las muñecas y el miedo mezclándose con el deseo, supo que esa noche no volvería…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaOrgia grande
- Hetero: General
Un Final Inesperado
Llevaba dos años guardando ese secreto en silencio. Esta noche, sin embargo, Estela no piensa contenerse más.
Comparte:Dominacion femeninaOrgia grandeDeseo reprimido
- Hetero: General
Clases, muy, particulares
Las clases de física eran solo la excusa. Cada roce accidental, cada mirada que se cruzaba, alimentaba un deseo que ya no podía contenerse.
Comparte:Dominacion femeninaOrgia grandeDeseo reprimido
- Hetero: General
Ay Morena
Rafa siempre soñó con la limpiadora del hospital, pero nunca imaginó que ella llevaría la iniciativa.
Comparte:Dominacion femeninaOrgia grandeDeseo reprimido