De traviesa en el local del vecino
Su marido cree que ella está sola, pero Habacuc ya está dentro. Entre una llamada telefónica tensa y un local semi-público, Mónica decide que el riesgo es parte del placer.
Hola que tal, soy yo de nuevo Mónica Cruz, tengo 46 años, casada por segunda ocasión, y vivo en Monterrey Nuevo León México, me gusta el ejercicio, voy al Gym y me gusta estar en forma.
Después de celebrar el cumpleaños de Habacuc, mi amante, ese mismo día llego mi esposo, aliento alcohólico, ya sabía que se había dio de copas con sus amigos, me confirmo otra vez que la vida en matrimonio no lo interesaba, aparte d eso quería sexo esa noche, la verdad “mi amor”, aquí se coge diario, estés o no estés, dije dentro de mi jejeje.
Me fui a dormir dejándolo todo erecto, y solo se puso a ver un programa de golf. Yo estaba cansadísima por mi regalo a Habacuc, iba a dormir plácidamente.
EL trabajo de mi marido, lo absorbía por completo, y él nunca se oponía, o hacía algo por hacer alguna otra actividad, su vida transcurría en su trabajo, su círculo de amigos y de repente le daba por salir a acampar, pero en un círculo nada más, nunca me permitió a mi acompañarlo.
Con esto, yo no me estoy justificando, en un momento llegue a decir que “algún día te voy a engañar” pero en broma, porque veía que era mucho desinterés de su parte.
La relación con Habacuc iba viento en popa, me había despertado sexualmente en dimensiones que ni yo sabía que existían, palaras como verga, coger, mamar, tronco, todo eso me daba pena decirlo, no era tan abierta y ahora lo decía sin problema, ahora ya me proponía cosas “locas” y yo solo las pensaba, aunque de primera instancia decía “que locas”.
Cuando apareció Habacuc en mi vida, yo tenía otros “amigos” con los cuales a veces salía
Una de ellas fue proponerme que lo invitará a comer a la casa y con mi esposo en casa, es decir, los tres comiendo en casa, obvio a mí me parecía una autentica tontería, él me decía que mientras comíamos o veíamos televisión él y yo podríamos estar toqueteando nuestros cuerpos en cada oportunidad que tuviéramos, obvio no acepte, era muy peligroso, y era mejor hacer esas cosas lejos de mi marido, le propuse, pero seguía con sus ideas.
Se me ocurrió una magnífica idea, en la semana, mi vecino del mismo edificio me encargo las llaves de su local, un puesto de estambres, en el que también daba clases de tejido, iban a venir a instalarle el internet y se ausentaría una semana, por lo cual me pidió de favor que, si podía abrirles, le comenté que sin problema, el local tenía una pequeño jardín en la parte frontal y un ventanal del piso a techo con formas rectangulares, es decir, a la calle completamente visible, y en el cual estaba semi abierto, es decir, no podían pasar, este local estaba casi debajo de mi casa, desde el interior del edificio no se veía nada porque solo quien tuviera la llave de la puerta por dentro del edificio veía perfectamente, mi idea que compartí a Habacuc fue tomar un drink ahí en mi casa y entrar después y hacer de todo ahí mmmmmm, total estaba desocupado, la idea le encanto, porque ya teníamos días sin vernos.
Estando en mi casa, me marco mi marido, él siempre ha tenido la precaución de escribirme antes de que me marque al móvil para asegurar que esté cerca del mismo, me extraño un poco, incluso nos puso nerviosos en caso de que llegará a la casa, era para pedirme en número que estaba en sus cosas, dicho esto tendría que buscarlo en su escritorio, fui a su estudio y comentar que cuando pasa eso, que mi marido me marque y estoy con Habacuc le calienta que esté hablando con él, empieza a toquetearme justo cuando estoy intercambiando palabras con Raúl mi marido, metió su mano por debajo de la falda, estiro mi cachetero mmmmmm se sentía rico pero estaba nerviosa, tenía que encontrar el número de mi marido, no quería que el llegara personalmente a la casa y nos arruinara la velada.
Yo estaba como loca revolviendo papeles rápido para ya mandarle el dato que me pidió y Habacuc a lado mío besándome o pasando su mano encima de mi ropa interior, mi bra ya me lo había quitado, ya estaba son brassier caminando por mi casa, de repente él dice que me ayudará, estábamos los dos buscando el número, de repente, veo la sonrisa picará de Habacuc, estaba sonriendo y estaba abriendo el cierre de su pantalón diciéndome –“¿Qué crees que acabo de encontrar mi amor?” – Yo con interrogación en mi cara le preguntó - ¿Qué?
Saca su gorda y brillosa verga, yo se la agarré por instinto, estábamos en el sillón del estudio y mientras yo hablaba con mi esposo para decirle el dato que me pidió y no llamará de nuevo y nos interrumpiera, mi pie desnudo estaba recorriendo partes de su cuerpo, él tenía la verga de fuera y yo con los dos pies le estaba haciendo un masaje en su pene, él me decía con señas que le hiciera platica a mi marido, le preguntaba que hacía, yo ya quería colgar para agarrar ese pene tan rico, cuando por fin lo hice, de inmediato me metí todo ese palo en mi boca, primero lo llene de mi saliva y después un mete y saca delicioso, quería comérmelo todo, de tanto que me lo quería comer le di unas leves mordiditas mmmmmm me encantaba, le dije si me detenía, el contesto que noooo, que lo siguiera llevando al cielo, sus ojos estaban en blanco, ahí en el sillón del estudio donde trabaja mi marido mmmmmm, era delicioso mamar y mamar esa verga, no quería que ese manjar de carne se fuera de mí, estaba besando suavemente sus testículos, estaba suavemente rodeando con mi lengua cada uno de sus bellos testículos, para hacerlo bien y gozarlo yo le había pedido 100% depilado, yo estaba así y así lo quería, su redondez la gozaba en mi boca, no me cansaba de hacerlo, y se ve que a él le encantaba, no podía ni hilvanar palabra por los ojos en blanco que notaba y que me encantaba provocar. Logre que se viniera en mi boca mmmmmm obvio se vino afuera porque no me gusta el semen en mi boca, el estudio quedo con nuestras ropas interior en el piso, el sillón, el escritorio, hasta en la computadora quedo a ropa interior de él, de nuevo la escena de nosotros dos caminar desnudos por la casa me gustaba.
Ya medio repuestos, nos dirigimos a la sala y comedor, todavía era de día y el plan era ir ya de noche al local, nos bañamos en la tina, es un baño reparador, para ir al local, hay una puerta para entrar, medio escondida porque está detrás de la puerta hacia los demás pisos en el edificio.
Era de día todavía, teníamos que esperar la noche para que no fuera tan notorio que entrabamos al local, aunque teníamos permiso, era el nervio de hacer cosas ricas no permitidas en ese local, cuando era la hora esperada, ninguno de los dos se nos había bajado la calentura jejeje, la calentura sexual, sabiendo que estaba prohibido eso jejeje.
Tomamos una cerveza, una rica cerveza y viendo televisión en la sala con él, se sentía la tensión sexual en mi casa, él estaba sin camisa viendo tv y yo descalza esperando la oportunidad exacta, cuando el dije que vayamos bajando la escalera, la entrada al local estaba bajo ellas, la oscuridad de la noche nos permitía entrar sin ser tan vistos, ante cualquier vista de mis vecinos diríamos que es mi primo de Tampico, lo bueno es que nunca tuvimos que usar ese dicho, seria bochornoso si mi esposo se entera.
Cuando llegamos entramos al local y él ya iba muy caliente, lo estaba calentando el hecho de entrar de incognito, me hizo que yo lo llevará de la mano, estaba un poco oscuro el local y lo llevaba de la mano, pude sentir que iba caliente, cuando sin verlo, él se sacó el pene y me hizo llevarlo de él, -llévame de aquí amor (pene) para que veas como me pones – debo aceptar que me enloquece tocar su pene cuando está totalmente erecto, sentir sus venas en su pene, me gusta recorrerlo todo desde los huevos hasta la punta y sentir su liquido pre-eyaculatorio, me gusta tocar su pene despacito y él lo sabía, yo también iba nerviosa.
Salimos del local y fuimos al leve patio delante de la misma, a un pequeño patio por delante del mismo, nos recargamos en la pared y la luz de los coches que pasaban por la calle pero no se miraba con claridad para saber que estábamos ahí, yo empecé a besarlo y el empezó a besarme, él estaba nervioso, preguntándome si nadie sabía que estábamos ahí, yo le dije con todas seguridad que el señor fue al norte del país, no tenía ni idea que estaba ahí, pero yo besándolo del cuello le dije – ¿si quieres nos vamos? – obvio que dijo que no, jejejejej
De repente siento como me va bajando mi cachetero, fue bajándolo poco a poco mientras besaba mis pechos, él sabe que eso me vuelve loca mmmmmm lo deje hacer, estábamos casi en la calle, separados por una pared nada más, fue llevando su dedo desde la parte lateral de mis muslos, ya sabía hacia donde iba poco a poco fue metiendo su dedo a mi vagina, mmmmmm me fui besando su oreja, sé que le encanta oírme jadear, mmmmmm – me encanta mi amor- eso le encanta oírlo, fue metiendo su par de dedos en mi vagina, mi primer gemido en su oído le encanto, eso me dijo, y fue metiendo más dedos, estaba yo volando, estaba abrazándolo.
Le gustaban los besos tiernos, despacito, gozando de su lengua, mi cachetero ya lo veía en mis tobillos, estaba hasta abajo, yo lo quería quitar y aventarlo lejos, pero a él le excitaba verlo ahí, no me dejaba mover, pero no lo necesitaba jejeje, estaba cabalgando sobre sus dedos mmm me gustaba sentirlo, pero le dije que me gustaría su pene en lugar de sus dedos, me dijo que iban las cosas despacio, que su socio le iba dar permiso jejeje refiriéndose a mi esposo.
De repente, lo empujo, y le digo – dame ese verga amor, necesito sentirla en mi boca- acto seguido se pegó más a la pared y me hizo hincarme y empezó una rica mamada mmmmmm empezó a lamer su glande, lo metí en mi boca, veía como sus ojos se volvían a poner en blanco, me metí toda su verga en mi boca, y acariciándole los huevos, que rico se sentía eso, él le llamaba la “mirada del amor”, yo mamándole la verga y mirando sus ojos con su verga en mi boca, eso me encantaba, verle la cara con esa imagen, saber que lo estaba gozando, él también se ve que le encantaba, nunca se quejó.
Después de eso, había una mesita me parece de café o para bordar en el patio, y el solo dijo – Mami, quiero mamarte toda, ven acá, ahora si el cachetero lo tomó y se lo metió a su bolsa del pantalón –¿crees que tu marido te diga algo? - me dijo en tono de burla el gracioso, acto seguido abrió mis piernas y me beso cada uno de los tobillos, estaba entregada a él, estaba boca arriba en la mesita con las piernas abiertas y en el local de mi vecino, cuando beso mis tobillos comentó – que ricos tobillos mi amor –
Metía toda su lengua en mi vagina, estaba sintiendo cada parte de su lengua, balbuceaba cosas que ni yo entendía, me estaba haciendo gozar, ya no me interesaba a qué hora llegaba mi esposo, quería seguir gozando con él, me estaba llevando al cielo (otra vez), mi mano estaba empujando más su nuca hacia mi vagina, quería que metiera más su lengua, mmmmmm.
Cuando me dice – ¿quieres verga ya mi princesa? - obvio dije que si, que ya me la metiera, subía a la mesa, si nos aguantó, es lo bueno, y empezó a metérmela, cuando lo hizo por primera vez, solo dije - que delicia-
Me pregunto –¿Así te coge tu marido? – obvio que no mi amor, si no, no estuvieras tu, bromee
Cuando dije esto, el aplico más fuerza a sus embestidas, el plaf plaf de nuestra cogida pensé que se escucharía en la calle, lo bueno es que nadie pasaba en ese momento, se verían sus pies, volteé para comprobarlo, yo me dejaba hacer, se nos olvidó el condón en la casa, lo bueno que yo usaba el parche anticonceptivo, mi marido pensaba que era por él, pero con sus cogidas creo que no habría problema, era más efectivo con Habacuc.
De tanto que estábamos haciendo ruido con la mesa, se disfrazaba con el ruido de la calle, el bullicio de la calle y las cumbias en la casa de los vecinos se disfrazaba, cuando siento que la verga de Habacuc se pone tensa sé que ya viene su lechita, solo le dije que la quería toda dentro, que no nos convenía que viera eso mi vecino, la explicación funciono porque sentí como toda su lechita en mi vagina mmmmmm me apretó la mano fuertemente, eso me encanto, hice todo para venirnos juntos, eso es delicioso mmmmmmmmmm, lanzo un grito – toma toda –
Quedamos todos sudados, su cuerpo sobre el mío, no nos convenía hacer tantas posiciones en casa ajena jejeje, me vestí solo llevaba mi vestido y mis zapatillas, mi cachetero lo llevaba Habacuc en su bolsillo, nos vestimos rapidísimo, subimos a mi casa descansamos en la sala, previo asegurarme que mi esposo no había mandado mensaje, el siempre avisa cuando va a la casa.
Nos metimos a bañar, solo descansando, yo me sali de la ducha y fui a pedir algo para cenar, platicabamos en casa como cualquier matrimonio, era rico esa actividad con Habacuc, descansando despues de una tarde de sexo rico, cansados pero felices ejejejeje
Estábamos ahí platicando, tranquilamente, él quiso otra cerveza, yo ya estaba casi dormida, el esfuerzo me había cansado, pero que rico cansancio, él se despidió.
Ojalá les haya gustado
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