Un encuentro inesperado y ansiado 8
Luisa nunca imaginó que su ama tendría una amiga dominante. Cuando Mónica se muda a la casa, el sumiso deberá servir a dos amas, enfrentando pruebas de obediencia y sumisión cada vez más intensas.
Mientras preparaba su cena escuché parte de la conversación que mantenía mi Señora. Mónica no cesaba de gritar de alegría. Le parecía increíble que su amiga Paula después de tanto tiempo tratando de encontrar un hombre como Luis lo hubiera encontrado. Ella parecía compartir los mismos deseos y gustos que mi Señora Paula. Ante una pregunta de Mónica que no logré escuchar, Paula le contestó “por supuesto cariño ya sabes que compartimos todo lo de una con la otra y esto no va a ser una excepción”.Deduje que se estaban refiriéndose a mi. Eso era algo que nunca me había planteado, el ser sumiso de dos amas. Siempre pensé que eso era algo que me superaría por lo que implicaba de entrega y dedicación.
¿Está lista la cena, Luisa?
Si señora, le avisaré en un momento. Estoy poniendo la mesa.
Siguieron charlando y yo más que nunca con oído puesto en la conversación más que en la cena. “Me alegro que te agrade Mónica”, escuché decir a mi Señora. No sabía que pensar y deseaba que mi señora me sacara de dudas. Pero como me iba a atrever a preguntarle lo que creía haber oído. Y si no tenía que ver conmigo.
¿Vas a tardar mucho más, tengo hambre?
Me acerqué al porche para indicarle que la cena estaba preparada.
Todo listo señora.
Un bofetón cruzó mi cara. No lo esperaba pero lo acepté como el correctivo que necesitaba si realmente quería aspirar a pertenecerle en propiedad como su sumiso.
Que sea la última vez que cuando te mande algo te demoras en obedecer. Si vas a ser mío la obediencia y la prontitud en hacerlo son dos cualidades que exijo en alguien que aspira a ser mío. ¿Entendido?.
Si, mi señora Paula. Lo siento mucho. No volverá a repetirse.
Eso es algo que supongo. Ahora voy a cenar. Hoy lo harás en la mesa conmigo porque quiero hablarte de algo muy importante.
Así será, gracias.
Nos sentamos uno frente a otro para cenar. Le serví y me serví con su permiso. Cuando terminamos me pidió un cigarrillo y comenzó a hablarme.
Luisa, no sé si te habrás dado cuenta de lo que significa Mónica para mi. No solo es una muy buena amiga sino que es mi confidente y la única persona que me conoce como yo misma. Ambas hemos compartido penas, alegrías, gustos y deseos. Por eso Mónica se sintió tan eufórica y alegre cuando vio que tú obedecías cualquier cosa que te dijera y como no, que le pidiera ropa interior muy femenina para ti. Sé que quizás pensaste que debería de haberlo hablado antes contigo. En circunstancias “normales” lo habría hecho pero por estar inmersos tú y yo en este proceso de prueba lo consideré como una prueba más que debía ver cómo reaccionabas.
¿Quiere decir que la señora Mónica es dominante como usted?
Si, por supuesto.
Y, ¿ella no dispone de un sumiso en propiedad?
Ambas lo hemos estado buscando desde siempre pero los que decían serlo no superaron ni el primer día de prueba. Ya habrás visto lo exigente que soy y ella también lo es, como podrás comprobar más adelante.
No le entiendo. Me dice que comprobaré lo exigente que es ella. ¿Como lo haré?
Es muy sencillo. Mónica y yo viendo que no encontrábamos un sumiso para cada una nos prometimos que si alguna de las dos lo encontraba lo compartiríamos como hemos hecho con todo a lo largo de nuestra vida.
Pero, ¿ella vivirá aquí? O ¿iré de una casa a la otra por periodos?
Todo es más fácil. Ella se mudará a vivir aquí y seguramente venderá su casa con el fin de estar más holgadas económicamente. Pero eso lo haremos poco a poco y serás tú el encargado de realizar toda la mudanza así como preparar la casa y las habitaciones para esta bien las dos.
Ufff, nunca pensé en esta situación, pude ser muy difícil el servir a las dos como se merecen.
No será nada difícil pues las dos seremos una para ti. De hecho ambas tenemos muy parecidos gustos y nuestras exigencias son muy parecidas.
¿Cuando será la mudanza?
Ya te avisaré, no te preocupes. Ahora quiero que la llames y te ofrezcas a ella como se merece. Lo harás arrodillado junto a mi.
Si, señora.
Me arrodillé junto a mi señora Paula y marqué su número teléfono.
¿La señora Mónica?
Si, ¿quien es?
Soy Luis y le llamo para manifestarle que estoy a su disposición al igual que para mi señora Paula para todo aquello que desee y que mi obediencia y mi prontitud en hacerlo serán uno de mis principios. Con esto quiero decirle que al igual que mi señora Paula yo también estoy deseando que se traslade aquí, donde podré servirles a las dos como solo ustedes se merecen.
Muchísimas gracias, Luis. Te aseguro que te haré sentir lo que eres, solamente un sumiso a nuestro servicio.
Bien, hasta pronto señora Mónica.
Las manos de mi señora bajaron hasta aprisionar mis pezones y retorcerlos de alegría.
Me haces muy feliz, Luis. Quiero demostrártelo de la mejor manera posible.
Mientras retorcía mis pezones aguanté el dolor sublime que me estaba proporcionando sus uñas en unos pezones que hacía solo un rato habían sido torturados y marcados con su cigarrillo.
-Acompáñame.
Llegamos a su dormitorio y me mandó desnudarme por completo.
Túmbate boca a bajo sobre la cama y extiende tus brazos y tus piernas.
Rodeando la cama sacó unas cuerdas con las que me sujetó muñecas y tobillos. Ya totalmente inmóvil se dirigió a mi.
Ahora voy a vestirme con mi ropa preferida, quiero que me veas vestida como tú Ama y Dueña. Esta será tu última prueba a superar.
Aunque no podía moverme si podía girar mi cabeza para verla vestirse. Lo primero que hizo fue quedarse desnuda para colocarse un liguero con unas medias que embutió en unas botas altas por encima de la rodilla de tacón alto. Después tomó un corsé que colocó alrededor de su cuerpo, muy ajustado y dejando ver sus pechos que sobresalían por encima de él. Para terminar se pintó los ojos de un color muy oscuro y unos labios muy brillantes de color rojo. Al darse la vuelta vi que en su mano blandía la fusta que tanto le gustaba.
Continúa en
- Relato #190697— title-regex: contiguous parts (7 -> 8)
Relatos similares
- Hetero: General
Abrí a dos rubias que llamaron a mi puerta FIN
Sara llegó con una misión: seducir al hombre que controla el futuro del agua. Pero Miguel no era la presa que esperaban; era el cazador.
Comparte:Bdsm plenoDominacion masculinaPoder y control
- Sadomaso
Torturando por una apuesta
María dejó los hábitos por él, pero su verdadera naturaleza salvaje solo despierta cuando las cadenas se cierran.
Comparte:Bdsm plenoDominacion masculinaSumision como liberacion
- Dominación
Cómo conseguí convertirme en la esclava de mi jefe
Cristina siempre supo que no era para ella el amor convencional; su verdadera naturaleza latía bajo la piel de una sumisa.
Comparte:Bdsm plenoDominacion masculinaPoder y control
- Interracial
Una mujer enviciada
Richard no solo la quiere a ella; quiere su sumisión absoluta. La espera en la suite del hotel no es una cita, es un ritual de entrega donde Megan…
Comparte:Bdsm plenoDominacion masculinaPoder y control
- Dominación
Cada dia mas sometida por mi novio.Parte 2 Ultima
Perdió la apuesta y ahora su cuerpo no le pertenece. Durante veinticuatro horas, será su perrita, su sirvienta y su juguete, sin poder negarse a una…
Comparte:Bdsm plenoDominacion masculinaPoder y control
- Dominación
Otra zorra
Siempre creyó que Ángel solo quería ser su amigo. Pero cuando él la lleva al sótano y le ordena abrir las piernas, la chica comprende que la 'receta'…
Comparte:Bdsm plenoDominacion masculinaSumision como liberacion