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Interracialmar 2026

Una mujer enviciada

Richard no solo la quiere a ella; quiere su sumisión absoluta. La espera en la suite del hotel no es una cita, es un ritual de entrega donde Megan debe olvidar su nombre y convertirse en el juguete de tres, y luego de muchos, más hombres.

Rosaless24K vistas9.6· 9 votos

Una mujer enviciada

Megan Smith entró en el estacionamiento del Princess Hilton una hora y media tarde... Sabía que Richard no estaría contento... Después de volver a aplicar un poco de maquillaje y lápiz labial que se había borrado con las pollas de los oficiales, salió del coche y se alisó el vestido, todavía arrugado por su reciente follada.

El sonido de los tacones resonó mientras caminaba... Maldijo a Jason por no follarla... Su boca todavía se hacía agua por su polla negra, pensando cómo se balanceaba sobre ella, goteando su pre-semen sobre su cuerpo lascivo, sólo para ser empujada dentro de sus pantalones y cerrada hasta quedar fuera de la vista.

Megan respiró profundamente y llamó a la puerta... Las voces del otro lado se quedaron en silencio... Richard abrió la puerta y al verla, le dijo:

- "Ya era hora, mujer... ¡Entra!", le dijo moviéndose hacia un lado.

- “Siento mucho haber llegado tarde, señor... Me detuvieron por exceso de velocidad” se excusó Megan mordiéndose el labio inferior y sonriendo tímidamente en un intento de aliviar la frustración que le había causado su llegada tardía.

- “Ya habrá tiempo para castigar tu falta de respeto... Ven a conocer a mis amigos”, le dijo Richard agarrando a Megan del brazo y llevándola por el pequeño pasillo hasta la sala principal.

Dos hombres negros que hablaban y se reían en el sofá se quedaron en silencio cuando Megan y Richard entraron... La habitación era grande y estaba bien amueblada.

- "Arrodíllate a mi lado", instruyó Richard.

Ella miró a los dos hombres mientras se arrodillaba lentamente... Su coño se excitó sabiendo que tres pollas negras esperaban para follarla.

Sus rodillas descansaron sobre la suave alfombre... Richard agarró un puñado de pelo y la obligó a echar la cabeza hacia atrás, de modo que su barbilla estuviera levantada y apuntando hacia arriba.

Escuchó a los dos hombres moverse y pronto los vio de pie a cada lado de ella.

- "Este es Tom... Y este otro, Jamal", dijo Richard.

Desde la izquierda una polla golpeó la cara de Megan, girándole su cara hacia la derecha donde sus labios se encontraron con otra polla.

Los dos hombres comenzaron a frotar sus pollas en la cara de Megan mientras Richard sujetaba su pelo con fuerza para que no pudiera moverse.

Sintió gotas cálidas de líquido preseminal que dejaban rastros de este líquido en sus mejillas, sus ojos, sus labios... El olor a polla llenaba el aire y Megan sintió que los deseos profundos despertaban de nuevo.

- “Un placer conocerlos, Sr. Jamal y Sr. Tom”, susurró débilmente por la lujuria que crecía en su interior.

De sus labios se escaparon gemidos mientras sus manos agarraban la carne creciente de cada polla que provocaba sus deseos... Ambas pollas crecieron lentamente, expandiendo sus dedos con cada embestida y haciéndose más largas con cada lamida.

- “Chicos, esta es una de las chicas blancas más putas que jamás tendrán para servir a sus pollas negras... ¿No es así, mi mascota?”, dijo Richard tirando de su pelo para enfatizar su frase.

- “Sí Señor, es así... Necesito una polla negra a mi alrededor todo el tiempo... Haré y actuaré de cualquier manera para tener el honor de que sus pollas me follen y me usen, Señores.”, respondió Megan.

Ella nunca podía imaginar lo que sus amigos y familiares dirían si supieran acerca de sus deseos internos, sus ansias internas de hombres negros, la sed insaciable que lleva consigo las 24 horas del día

- “Levántate, zorra.”

Megan hizo lo que Richard le dijo mientras continuaba sosteniendo las dos pollas duras en sus manos... El olor a polla y hombres llenó sus sentidos y sus rodillas se debilitaron por el deseo y la lujuria.

De repente, los tres hombres que la rodeaban comenzaron a tirar de su vestido... Un tirón, dos tirón y algunos más hasta que sólo le quedaron los tacones.

Con cada tirón, su respiración se hizo entrecortada, llena de indicios de la lujuria que pronto desataría.

- “La perra no lleva ropa interior”, dijo Jamal.

- “Como es una buena chica, le dije que no usara nada esta noche... Ven, mascota”, le dijo Richard.

Ella siguió a Richard hasta el dormitorio y escuchó a los otros dos hombres caminar detrás de ella, así que caminó con una actitud más sexy sabiendo que estaban mirando su culo y sus piernas, que se veían impresionantes mientras caminaba con sus zapatos de tacón.

En la habitación había más de 50 velas encendidas, una enorme cama tamaño king y muchos juguetes sexuales.

- "Párate en el borde de la cama mirando las almohadas, Megan."

- "Sí, Sr. Richard."

Ella se puso en posición mientras Jamal y Tom sonreían a su futuro juguete sexual... La cama tenía postes altos con cadenas.

Megan gimió y se lamió los labios cuando sintió que la primera de las ataduras de cuero le rodeaban el tobillo... Le dejaron los zapatos de tacón puestos... Lentamente, Richard estiró su otra pierna y repitió el procedimiento.

Ahora, con dificultades para mantener el equilibrio, Megan se inclinó hacia delante y colocó las manos sobre el colchón, dejando al descubierto su coño y su culo mojados.

La sensación del cuero sobre su piel envió un deseo placentero cuya lascivia se extendió por todo su cuerpo... Para ella nada era más embriagador que ser totalmente cogida, utilizada y dominada... Se sintió totalmente expuesta y eso le encantó.

Richard recorrió con los dedos la parte interna de los muslos de Megan y hundió dos profundamente en su coño... Las rodillas de ella se doblaron y jadeó.

- "¿Sabes que estás muy empapada?... Miren esto, muchachos."

Richard dejó que sus dedos se deslizaran de su coño y al sacarlos frotó sus jugos en su culo bronceado, antes de darle palmadas.

La mente de Megan se llenó de lujuria.

- “Oh, sí, señor, azote mi culo de puta.”

Ella arqueó la espalda y presionó sus tetas contra la cama, abriéndose a las pollas negras que la rodeaban.

Miró de un lado a otro, incapaz de ver suficiente polla... Cuanto más polla veía, más necesitaba... Dijo:

- “Por favor, ¿puedo probar una polla, señor?, gimió.

Tom se colocó detrás de Megan y comenzó a golpear su polla de más de 22 cm., en su culo.

- “¿Quieres polla negra, perra?”, le dijo.

- “Oh, sí, por favor, señor... La necesito... Mi coño vive para servir a las pollas negras... Por favor, úsame como desees”, jadeó ella en respuesta, balanceando sus caderas, tratando de liberarse de sus ataduras.

Arqueó la espalda de nuevo y agarró con los puños, las sábanas... La frialdad del marco de hierro presionó contra la parte superior de sus muslos y la gran polla de Tom se abrió paso a través del orifício vaginal de su coño supurante de flujo.

Instintivamente, Megan empujó hacia atrás lo mejor que pudo en su posición.

- “Métesela toda, Tom... ¡Mírala lo que hace!... No puede esperar”, bromeó Richard.

La polla negra se deslizó lentamente a través del orificio vaginal de Megan... La gran cabeza de la enorme polla de Tom separó los labios húmedos de su coño... El tronco de su polla desapareció en lo profundo de ella mientras un gemido bajo retumbó por todo su cuerpo.

- “¡Ooooh!... ¡Sííííí!... Eso se siente taaaaan maravilloso, Señor.”

Megan apretó su polla con sus músculos internos y rogó por más.

“¿Ves lo mojada que se pone mi coño por ti, Señor... Sientes cómo mis labios vaginales envuelven tu tronco y lo aprietan?”

Megan observó cómo la polla de Richard se balanceaba hacia ella mientras se arrodillaba en la cama... Le dijo:

- “Es hora de un postre de chocolate, nena.”

Instintivamente, extendió la mano hacia su polla de 23 cm., mientras Tom continuaba bombeándola con fuerza desde atrás, siendo alentada por Jamal, que le estaba pellizcando sus pezones.

- “¡Oooh, sí, señor!... Necesito su polla en mi boca... Quiero sentir su herramienta caliente deslizándose por mi lengua y bajando hasta mi garganta... Me encanta la sensación de una polla en mi mano, mirando las venas y viendo cómo el líquido preseminal gotea por la cabeza de su gran polla y cae sobre mis dedos.”

El grosor de su polla es tan grande que le estiró los labios, pero Megan se lo metió profundamente en su boca... Luego, pasó la lengua por toda la longitud de su polla, dentro y fuera de su boca mientras sus labios acariciaban su piel sensible y sus dedos bailaban sobre sus bolas en círculos lentos y delicados.

Richard agarró dos puñados de pelo de Megan y forzó su polla hasta el fondo de su boca... Los hombres se rieron y se burlaron de ella mientras observaban cómo su cuerpo se sacudía y ella intentaba alejarse.

La polla encajada en su garganta le provocó arcadas y también le impidió respirar... Después de unos segundos, Richard aflojó el agarre, lo que permitió que Megan se apartara de su polla y respirara... Sus ojos se llenaron de lágrimas por la penetración profunda a la que estaba sometida.

Pero en lugar de soltar su polla, solo se levantó unos centímetros y lo miró.

- "Mmmmmmm", gimió y continuó chupando... Megan no iba a dejar que saliera de entre sus labios por ningún motivo.

- "Oooh, sí, nena... Me corro, maldita zorra."

Tom sacó del coño su polla y se corrió por toda su espalda... Sentir el líquido caliente también hizo que Megan se calentará muchísimo.

- "¡Oooh!, sí... ¡Oooh!... Me estoy corriendo, señor... Corrámonos juntos... ¡Aaaahhgg."

Ambos cuerpos se convulsionaron mientras el flujo de Megan goteaba por el interior de sus muslos.

Su mente estaba entumecida por la lujuria mientras ahora era Jamal quien deslizaba su polla dentro de ella y Tom se acercó a su boca para que pudiera lamérsela hasta dejarla bien limpia.

Megan lamió con avidez la mezcla de sus jugos mientras la polla de Jamal entraba en el coño de ella sin problema... Ella tiró frenéticamente para escapar de las ataduras de sus tobillos, pero no pudo lograrlo.

- "Perra Megan es hora de los chicos sorpresa", dijo Richard.

- “¿Qué sorpresa?... ¿Qué significa eso?”... Megan comenzó a mirar por encima de sus hombros y a mirar alrededor de la habitación.

Se podían escuchar pasos entrando en la habitación... Un hombre negro tras otro entraban y desabrochaban sus pantalones.

Megan miró a Richard y le suplicó que no hiciera eso... Claro que le encantaba que la follaran y la controlaran, pero la vista de al menos 15 hombres la asustaba mucho.

- “No te preocupes, mi mascota, ellos saben cuidarte bien... Volveré más tarde y te limpiaré, disfrútalo.”

Se rió entre dientes mientras se levantaba de la cama y salía entre los vítores de los hombres que estaban en el dormitorio.

- “!No”... ¡NOoo!... ¡No puedes hacerme esto!”, suplicó Megan, maldiciéndose a sí misma por haber dejado que la ataran.

- “Podemos hacer lo que queramos, zorra”, fue la respuesta mientras sus gritos pronto fueron amortiguados por una gran polla negra insertada en su boca.

Le quitaron las ataduras y la obligaron a subirse a la cama... Cada miembro sujetado por un hombre diferente... Sus piernas estiradas y separadas... Luchó y gimió protestas hasta que una polla violó su boca.

Su lujuria se había convertido en miedo por la gran cantidad de pollas que había en el dormitorio... Su cuerpo estaba siendo sujetado y sabía que cada agujero sería utilizado como un depósito de semen para este grupo de hombres.

Megan temía que todas esas pollas fueran demasiado para ella... Tal vez le pidieran que tragase todo el semen, pero bebería demasiado semen y vomitara... O tal vez se la follaran tanto y tan fuerte que no pudiera caminar después.

Pronto lo sabría... Su señor, su Amo, Richard, filmaría toda la escena sin que ella lo supiera... Esta cinta le serviría para venderla, exhibirla y disfrutarla.

F I N

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