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Haciendo llegar a mi comadre Daniela

Daniela creía que tenía el control, pero la llegada de su hija y la revelación de la verdad desataron una tormenta. Ahora, encerrados en una habitación de hotel, la ira se transforma en un deseo insaciable que no deja lugar a las palabras.

lunatacas24K vistas8.8· 8 votos

Haciendo llegar a mi comadre Daniela

Llegaba de Cuzco en el penúltimo vuelo, mientras esperaba mi maleta sonó mi celular, era Melisa, preguntándome dónde estaba, le indique que en el aeropuerto y que recién había llegado de Cuzco; excelente, te veo en el pago del parqueo, está bien – conteste.

Nos encontramos en el punto indicado, nos saludamos y me comento que su vuelo se había cancelado por mal tiempo y que se reprogramaba para primera hora, mientras esperaba la respuesta de la aerolínea se había acordado de mí, y como no tenía ganas de regresar a su casa me llamó para ver si quería pasar la noche con ella, obviamente no me molesto para nada la idea.

Nos fuimos en mi auto directo a mi casa, luego de una noche de sexo desenfrenado con su respectivo mañanero, ya la estaba dejando en el aeropuerto para que tome su vuelo, como todo caballero que acompaña a su dama, así sea su trampa, la acompañe hasta la entrada y nos despedimos de beso en los labios, quedamos en que a su retorno pasaríamos otra desenfrenada noche.

Cuando me dirigía a mi auto, Lunatacas, Lunatacas – escuché que me llamaban, una pequeña figura se me acercaba corriendo, no la reconocí por la mascarilla, era Andrea (hija de Daniela), me saludo y me pregunto si le podía dar un aventón a su casa, claro que no me opuse, salimos del aeropuerto, me comento que estaba trabajando en una aerolínea y le estaba yendo bien, por la hora le pregunte si quería tomar un café y así conversábamos un rato, acepto y eso hicimos, conversamos sobre temas relacionados a su trabajo; también me preguntó quién era la señora a la que había despedido (por eso me había reconocido al besar a Melisa me retire la mascarilla), ella es mi novia – le conteste, ¿y cuánto tiempo tienes con ella?, poco más de 3 meses – le respondí, no le di importancia a esto; pero fue el motivo de una serie de acontecimientos con su madre.

Terminamos de desayunar y la deje en su casa, regresé a mi depa para ordenar varios temas que tenía pendientes encontrándome con Aida que salía con su pequeño conversamos un rato y ella me molestaba por la visita que había tenido la noche anterior, cuando gustes también te puedes quedar le respondí, ambos reímos, para ese momento aún no había pasado nada entre nosotros.

Pasaron los días, Melisa me llamo para que la recoja del aeropuerto, salí para allá, ya en el aeropuerto y mientras esperaba, Andrea me saluda y me pregunta que hacía, le respondí que esperaba a mi novia, a los minutos salió Melisa nos besamos y las presente, luego de una corta conversa nos despedimos y salimos rumbo a mi depa.

Melisa se portó muy bien esa noche y nos despertamos tarde, no quedamos en la cama hasta casi las 10:00 de la mañana, nos duchamos y preparamos el desayuno, quedándose hasta pasado el almuerzo, luego la lleve a su casa. Tenía que recoger una encomienda y aproveche la ruta para ir a la agencia, reviso mi celular y veo que Daniela me había escrito muchos mensajes y los había borrado todos, dejando al final un audio, cosa extraña en ella; Lunatacas, ¿no sé en qué andas?, te llamo no contestas y necesito hablar contigo, mañana nos encontramos a las 08:00 horas en el Starbucks de siempre – decía su audio. Note algo extraño en su voz, pero no le tome importancia en ese momento, así que continue con lo mío y a esperar el encuentro del día siguiente.

Estaba de camino al Starbucks, suena mi celular, Lunatacas estaré llegando en 10 minutos – me informaba Daniela, linda estoy por estacionar – conteste, espérame para pedir – respondió y colgó sin darme opción a responder. Pedí un café negro y a esperar, al rato ella llego, nos saludamos pero evito contacto alguno, vestía de negro, pantalón, botas, blusa y su sacón negro, al retirarse la mascarilla, note su molestia y luego de que atendí su pedido, conversamos de temas varios, fiel a mis atenciones le tome la mano y ella me rechazo, dejando claro que no lo haga y que deje de llamarla: linda, cariño o amor, sus rostro estaba encendido y sus ojos mostraban su molestia, luego de una intrascendental conversación procedimos a retirarnos del local para dar una vuelta en mi auto, sin rumbo ni destino fijo, es entonces cuando ella comenzó a disparar:

- ¿Cuéntame cómo es eso de que tienes novia?

¿Ahhhhhh?, ¿de qué hablas?

- No te hagas el tonto conmigo, ya estoy vieja para eso.

(Recordé el encuentro con Andrea y saqué línea) Bueno no es mi novia, pero si es una amiga cariñosa.

- Amiga cariñosa o novia, ¡decídete!

Es mi amiga cariñosa ya que es casada.

- ¿Y cómo dices que se llama?

Melisa, ¿a qué viene todo esto?

- La que hace las preguntas soy yo – mostrándose notoriamente enojada.

Melisa es mi amiga de infancia y tiene el mismo problema que tú.

- Sus problemas no me importan ¿Desde cuándo se ven?

Tenemos saliendo cerca de 3 meses.

- Es tu trampa y la llevas al aeropuerto, anda con ese cuento con otra.

Mi duda fue despejada, Andrea se lo había contado, opte por el quedarme callado.

- ¿Y con quien más estas saliendo?

Sólo con ella.

- ¿Seguro?

Claro, porqué tendría que mentirte.

- Jajaja, eres un mentiroso y nosotros hasta aquí llegamos, llévame a mi casa.

Pe... pero, ¿qué estás diciendo?

- Acaso no has entendido, tú y yo a partir de este momento no tenemos nada, está claro.

Estas bien. Asentí con la cabeza.

Me ubique en dónde estaba y trace en mi mente la ruta que tomaría para dejarla en su casa, Daniela hablaba y hablaba; pero yo estaba bloqueado y sólo quería deshacerme de ella, encendí un cigarrillo para digerir lo que me acababa de decir. Nunca se había portado conmigo así, y menos ser tan cortante, ella tomó su decisión y no me quedaba otra que respetarla.

Una llamada al celular me trajo de vuelta a la realidad, me orille para atenderla, era de la oficina, al rato continue mi marcha. Mire a Daniela que tenía cara de pocos amigos y no ocultaba su malestar, tome su mano, pero me la rechazo.

- Me has entendido lo que te he dicho, ¿no es así?

Discúlpame, pero no te entendí nada.

- Carajo contigo no se puede.

Si tú lo dices.

- No sé qué es lo que pasa por tu cabeza, te estas acostando con otra y yo como quedo.

No sabía que responderle, otra vez intenté coger su mano y ella la rechazo, en este punto tenía que ser muy cauteloso ya que todo lo que haga y diga puede ser usado en mi contra ante el juez, que es ella.

- No me vas a responder, ¿vas a quedarte callado?

(respire profundo) Si es lo que quieres, eso haré.

- Como que es lo que quiero, estas en falta conmigo.

Te recuerdo que eres una señora.

- Ahora me sales con eso.

¿Acaso te estoy diciendo algo que no es?

- Espero una respuesta coherente y no una… olvídalo…

(Aprovechando un espacio libre estacione y me acerque a ella) Lo siento en verdad, debí informarte lo que estaba pasando.

- Si, como no y aléjate.

¿Me disculpas?

- O si señor, claro que lo disculpo.

(mirándola a los ojos) Lo digo de corazón.

- ¿Todos los hombres son iguales?

¿Me disculpas?

- Vamos a un lugar donde podamos conversar más tranquilos y sobre todo sin ser molestados ni mucho menos vistos.

Lo único que hay por esta zona son hoteles.

- Entonces busca un hotel con cochera.

¿Estás segura, de lo que me dices?

- Sí y no te hagas ilusiones.

Es en lo que menos pienso.

Avanzaba por Ignacio Merino, es cuando Daniela señala un hotel a una cuadra delante, obviamente con cochera, Lunatacas entra a ese, le hice caso. Estacione el auto, subimos a la recepción pague, y tomamos el ascensor hacia el piso y habitación asignada, mientras mi mente daba vueltas, en segundos acomode mis ideas, hice que Daniela entre primero para rodearla con mis brazos, quitarle la mascarilla y besarla, sorprendida por la acción, estoy molesta contigo – reclamo, lo sé, pero voy a redimirme – conteste, es lo mínimo que puedes hacer – respondió; acerque mi rostro al suyo y esta vez fue ella quien me beso, dándonos cortos besos, mientras nuestras manos ya recorrían nuestros cuerpos, desnudándonos poco a poco, mirándonos frente al espejo nos besamos, acto seguido Daniela se tendía boca abajo sobre la cama, ufffff, ver su blanco cuerpo, un pequeño calzón negro que apenas cubría sus hermosas nalgas, una blusa de tiras negra; me posicioné sobre ella para sacarle el calzón, subí besando sus pantorrillas, luego ataque sus muslos, para llegar hasta sus nalgas, abriéndolas para hundir mi rostro entre ellas; pero ella me saco de la zona bruscamente, ¡Noooo!, Lunatacas no quiero que hagas eso porque después me vas a besar; además no quiero nada de eso, aún estoy molesta contigo. Sin perder el tiempo me saqué el bóxer y dirigí mi ariete para atacar su parte posterior, ufffff, entrando sin dificultad, en un solo envión la clave, auchhhh, ¡despacio! – reclamo, comencé a mordisquear su espalda, liberé las tiras de su blusa, para tomar sus tetas y amasarlas, ahhhhhh, ¡no seas tosco!, ahhhhhh, ella colaboro levantando el torso.

Ahhhhhh – gimió Dani al sentirse penetrada, su lubricada vulva facilito mi ingreso, el mete y saca aumentó progresivamente, la calidez de su interior, ufffff, por instinto, Daniela levanto la cola para poder disfrutar mejor la penetración, la tomé por su cintura y embestí con mayor frecuencia, ahora ella ponía las manos en la cabecera; comencé a palmotear sus nalgas, puf, puf, puf, ¡no hagas eso!, ¡no quiero! – reclamo, dejé de hacerlo, pero ya había dejado marcadas sus nalgas, ahhhhhh, ¡Despacio!, ahhhhhh, sin soltar su cintura fui aumentando el ritmo de mis embestidas; ufffff, el panorama era el mejor, su perfecta y blanca pera, su arrugado y abierto ano, ufffff, mi visión era insuperable, al girar mi cabeza veo nuestro reflejo en el espejo y era de lo mejor, a cada embestida Daniela abría la boca, con los ojos cerrados y sus pequeños pies tenían los dedos recogidos, su contorneada figura, resaltaba la curvatura de sus nalgas al unirse con sus piernas, esta imagen devino en que incremente las embestidas, haciendo que Daniela hunda su cabeza entre las almohadas, ahhhhhh, ahhhhhh, ahhhhhh, en respuesta a los embates meneaba las caderas y contraía los músculos de su vagina, ufffff, termino por agarrarse de la cabecera para provocar que el choque de nuestras caderas sea cada vez más fuerte y sonoro, plop, plop, plop, retumbaba en la habitación, le di dos palmotazos y ella se soltó bruscamente, ¡te he dicho que no hagas eso!, ¡me cortas todo! – reclamo molesta.

Dani se giró para mirarme y antes de que me reclame la hale hacia mí para besarla, guiándola para que se monte sobre mí, acomodo mi ariete entre sus labios para empezar a jugar con él, ¡así, que rico!, ¡déjame jugar un ratito! – no me opuse, al rato se lo introdujo y comenzó a cabalgarme, ufffff, sentía como me estrujaba el ariete, su vulva ardía y se sentía genial, ¡no logro cogerlo! – reclamo, levante un poco la cadera, ¡no la subas!, ¡yo te aviso! – respondió, me hice de sus tetas para acariciarlas, ella apoyo sus manos en mi pecho para seguir buscando su punto de ebullición, se movió y cambio sin lograr su objetivo, al cabo de unos minutos, se dejó caer sobre la cama, ¡no puedo llegar!, me acomodé entre sus piernas y la penetré de misionero, la bese pero me corto, ataque los lóbulos de sus orejas, bajando por el cuello para terminar succionando sus tetas, atendiéndolas una a una, me tomaba por los cabellos, volví a buscar sus labios esta vez no rehuía.

A cada embiste ella se mordía los labios, ufffff, que bien se siente tenerla atravesada, largos momentos de besos y jugueteo con sus tetas, ¡cómo me gustas!, ¡me encanta tenerte así! – susurre a su oído, ahhhhhh, así, ¿cómo? – respondió, atravesada, llenarte el coño – respondí, su respuesta fue un apasionado beso, unas buenas sacudidas de misionero hasta que le pedí que vuelva a cabalgarme, Lunatacas, ¡no! - reclamó airada, vamos inténtalo, no pierdes nada – respondí, mordiéndose el labio inferior se montó a horcajadas, ahhhhhh, gimió al sentirse llena, acomodo sus caderas y comenzó su característico movimiento, ufffff, me saco tres o cuatro conejos, ¡uy que rico suena!, ahhhhhh, disfrutaba de la cabalgata, la observaba y levante mis caderas para hacer más profunda la penetración, no lo subas, yo te aviso cuando lo hagas – reclamo Daniela, baje mis caderas, ella apoyo sus manos en mi pecho, buscando el punto exacto, ufffff, su vulva lubricada y ardiente, envuelve a la perfección mi ariete, sintiendo la fricción con su zona rugosa, súbelo, súbelo – exclamo, ¡qué rico!, ¡así súbelo! Ahhhhhh, incrementando la el vaivén de sus caderas, le acariciaba sus blancas tetas, presionó con fuerza mi pecho y sus sentones fueron cada vez más fuertes y rápidos, ahhhhhh, ¡siiiiiiiiii!, ¡qué rico!, ahhhhhh, alcanzando su primer orgasmo, se detuvo por unos instantes, para volver a la carga con fuertes movimientos, ¡súbelo!, ¡súbelo! – exclamo, tras varios movimientos de cadera alcanzaría el segundo y tercer orgasmo, empoderada de la situación no se detuvo e insistió en su vaivén, ahhhhhh, ¡siiiiiiiiii!, ahhhhhh, ¡qué rico!, ahhhhhh, ¡mierda!, ahhhhhh, ¡siiiiiiiiii!, para terminar desplomándose sobre mi pecho, vaya llegada que has tenido – exclame, ¡siiiiiiiiii! – contesto, besándome para recostarse a mi lado, había alcanzó dos orgasmo más, me abalance sobre ella levantando sus piernas para comerle la vulva, ¿Qué haces Lunatacas?, ¡No hagas eso!, ¡No sigas, por favor! – reclamo, hice caso omiso a sus palabras, lamí toda la zona de su vulva, mordisquee sus labios y atrape su clítoris para succionarlo y hacerle sentir mi lengua, ¡noooooo!, ahhhhhh, ¡estoy muy sensible!, ahhhhhh – mientras se agarraba de las sábanas, mi lengua no se detuvo en la atención de su vulva y clítoris, ufffff, me incorpore y se la clave de golpe, ¡ohhhhhh!, comenzando a embestirla frenéticamente, ufffff, buscaba venirme ya; ella levanto un poco sus piernas, apoyado en mis brazos para no aplastarla, sentí nuevamente como su interior hervía, con tal fricción como si su vulva estuviera hecha sólo para mi ariete, bajo una pierna y sentí la rugosidad de su interior, había encontrado ese punto esquivo, bajo la otra pierna y se perdí esa sensación, recogí su pierna en búsqueda del punto exacto, al encontrarlo embestí raudo y fuerte, ahhhhhh, ¡así, qué rico!, ahhhhhh, ¡así, qué rico! ahhhhhh – gemía Dani a cada embiste, contrayendo las paredes vaginales, unas embestidas más ocasionaron que clave sus uñas en mis brazos, ¡siiiiiiiiii!, ahhhhhh, ¡siiiiiiiiii!, ahhhhhh, me vengo, ¡me vengoooooo!, halo mi rostro para besarme, instantes después sentí una serie de descargas que llenarían su coño con mi esencia, sin dejar de movernos, ufffff, ella alcanzaría otro orgasmo más, ufffff, me deje caer, ambos sudados y con la respiración entrecortada nos besamos, para quedarnos un buen rato quietos, aun sentía las contracciones de su vagina, hasta que mi ariete perdió rigidez y termino por salirse de su interior.

Ambos sudorosos, descansamos un rato, Lunatacas vamos a asearnos, Dani se levantó y se metió al baño, iba a seguirla, pero mi celular sonó vi que era de la oficina y atendí la llamada;

al verla salir del baño recién bañadita hizo que mi ariete se levante en una, le quite la toalla y la tumbe sobre la cama, me dediqué un rato a sus tetas, mis dedos entraban con facilidad en su vulva, que estaba toda encharcada, recorrí con mi lengua su torso, al llegar a su pubis me hundí en su vulva, mis dedos abrieron sus labios mayores y busqué su clítoris, succionándolo, ahhhhhh, ¡lo encontraste!, ahhhhhh, sí, ahhhhhh, chúpalo, ahhhhhh – gemía Daniela; succionaba su clítoris, mordía sus labios mayores, la sopeaba a gusto, ufffff, jugaba con mis dedos en su botón, ella simplemente se dejaba sin dejar de halarme de los cabellos, jadeaba y movía sus caderas, la presencia de jugos vaginales, indicaban que ya estaba lista

Me incorporé para besarla, una de sus manos tomo mi ariete dirigiéndolo a la entrada de su vulva; ahhhhhh, mientras cerraba los ojos al sentirse invadida, su cálido interior era la gloria, comenzó a moverse como sólo ella lo hace, atrapándome con sus piernas para no permitir que me salga, incrementé la velocidad de mis embestidas, levante sus piernas, ahhhhhh, sigue, ahhhhhh, que rico, ahhhhhh, hazme tu mujer, ahhhhhh – gemía Daniela.

Luego de un bombeo constante, me salí, tome a Daniela por la cintura y la acomode de perrito, levantó su trasero, embarre mis dedos con sus jugos vaginales y lubrique su arrugado ano, coloque mi glande y empuje; ahhhhhh, ¡despacio!, ahhhhhh, ten cuidado, ahhhhhh, auchhhh, mierda duele – se quejaba Daniela, al sentir la profanación de su ano; empecé a bombear lentamente, dejando que su esfínter se acostumbre, para incrementar las penetraciones poco a poco; ahhhhhh, sigue, ahhhhhh, que rico, ahhhhhh, – exclamaba Daniela, empinando más el trasero para hacer más profunda la penetración.

Disfrutaba de su ano, en cada embestida Daniela apretaba las nalgas, ufffff, que delicia, que bien se siente, volver a gozar de ella, acompasamos con ritmo, ahhhhhh, ¡sigue!, ahhhhhh, ¡sigue!, ahhhhhh, sigue así, ahhhhhh, no te detengas, ahhhhhh, mi ímpetu hizo que comience a sentir que me venía y antes que esto ocurra, saque mi ariete ¿qué haces? ¿por qué lo sacas? – me pregunto Daniela; no quiero venirme aun – le conteste. Entendió sonriendo coqueta, arrodillándose sus uñas rozaron suavemente mi pecho, nos besamos, hizo que me siente y a horcajadas se montó sobre mí con su mano dirigió mi ariete a la entrada de su ano para empalarse sola, ahhhhhh, sí, ahhhhhh, sí, ahhhhhh – exclamaba Daniela, una vez que llego hasta la raíz de mi verga comenzó una feroz cabalgata, ufffff, sentía mi verga dura aprisionada por su esfínter, ufffff, ¡Vamos!, ahhhhhh, muévete, ahhhhhh, muévete, ahhhhhh, hazme llegar, ahhhhhh, amase y bese sus tetas, ella acomodo sus caderas en búsqueda de su punto de ebullición, su incesante cabalgata la desbordo, sí, sí, siiiiiii, ahhhhhh, sí, ahhhhhh, me vengo, ¡me vengoooooo! – Daniela alcanzaba otro orgasmo, quedándose turbada, bese y mordisqueé sus tetas, para terminar recostándola sobre la cama y ponerla piernas al hombro, ubiqué mi verga en la entrada de ano y volví a penetrarla, ella esperaba mis embestidas para ajustar, ella exprimía mi ariete; ahhhhhh, sigue, ahhhhhh, que rico, ahhhhhh, no dejes de moverte – gemía Daniela, ufffff, continuamos con las variantes respectivas de la pose, sin más seguí con las embestidas, le levantaba las piernas y se las movía de un lado a otro, Daniela se estimulaba el clítoris, ufffff; y contraía las nalgas mis embestidas, ahhhhhh, nooo, ahhhhhh, espera, ahhhhhh, no, ahhhhhh – me dijo Daniela, sin dejar de moverme sentía como mis testículos chocaban con sus nalgas, ella se acomodó, ahhhhhh, sí, ahhhhhh, sí, sí, ahhhhhh, me vengo, ¡me vengoooooo! Daniela contraía su esfínter, sin dejar de estimularse el clítoris, no demoro en hacerme llegar, mis espasmos eran notorios, la descarga inminente, en un gran clímax llene su ano con mi esencia, ufffff, Daniela no dejo de moverse, con sus uñas rasgaba suavemente mi pecho y sonreía lascivamente.

Baje sus piernas para acomodarme sobre ella, me jalo para besarme y nos quedamos en esa posición largo rato, descansamos y conversamos:

- Me ha gustado mucho, además me has hecho llegar en otra pose.

Ese era un pendiente y ahora hay que agarrarle la maña.

- Si, claro que sí. Espero que me atiendas como es debido.

Por supuesto cariño, te atenderé como es debido.

Nos bañamos, enjabone todos sus agujeros, en la ducha volvimos a hacerlo para salir y terminarlo sobre la cama, extasiados y cansados por el mutuo goce, nos volvimos a duchar y salimos del hotel.

La dejé en las inmediaciones de su casa, no sin quedar antes de que nos volveríamos a ver en los siguientes días, cosa que sucedió y tuvimos una serie de sesiones desenfrenadas.