Xtories

Mi compañera de trabajo

La oficina se vacía, pero la tensión no. Entre risas y miradas cómplices, la línea entre lo profesional y lo prohibido se desdibuja hasta que el baile se vuelve demasiado íntimo y el coche se convierte en el escenario de un secreto que ninguno de los dos quería contar.

Amigoardiente5531K vistas9.2· 20 votos

Hola a todos, en estos relatos le voy a contar mis andanzas con una compañera de trabajo. Los dos tenemos pareja y trabajamos en una empresa del Sur de España. Todo paso en una comida de empresa.

Ese día venia sexy y guapísima, vestía un vestido de cuero negro, estaba para comérsela.

En un principio la describiré, tiene el pelo corto, rubio, pechos normales, pero uffffff. Los que más me pode de ella es su culo, perfecto y redondo con ganas de que sea acariciado.

Los dos tenemos pareja, por lo que con todas las insinuaciones que le daba no me echaba cuenta, pero ese día fue diferente.

Estábamos celebrando una comida de empresa, en época de pandemia, por lo que lo hicimos en la sala de juntas. Allí, nos pusimos a comer y beber como lo hacíamos en todas las comidas. A mí me gusta estar en el lado de las compis, son más divertidas y por supuesto más guapas que mis compis jajajajajjaja.

Ya entraba la noche, a eso de las 11 nos teníamos que ir, el toque de queda. Íbamos tomados la mayoría, al final nos quedamos ella, un compañero, un poco pesado y yo. Estuvimos charlando un rato donde teníamos los coches, mi compi no hacía más que intentar meterle mano, ella no se dejaba mucho pero a veces veía como se dejaba. Pensé, hoy está receptiva.

Intente que se fuese mi compi para quedarme con ella a solas, por si tenía posibilidad. Por fin se fue el pesado y me pude acercar a ella para decirle

“Que pesado estaba hoy este”

“Si, hoy parecía un pulpo” me respondió

Me tiré a la piscina y le dije: “Es que como vienes hoy es para lanzarse “

Me miro y se puso un poco colorada, pero no me dijo nada, lo cual aproveché y le dije:

“¿Cómo te lo estas pasando?”

“Bien, pero todavía es pronto para irse”

“Si quieres bailamos un poco aquí”

“Tú lo que quieres es ser otro pulpo”

“Jajajajajajaja, mira no me importaría, hoy estás muy guapa”

“Anda ya” me dijo, pon algo de música

Le dije que prefieres, marcha. Latina o tranquila

“Lo que tú quieras” me dijo

Así que puse tres canciones en lista, una de marcha, una bachata y una lenta

La primera la bailamos separados y le gusto, la bachata no sabía y le dije que le enseñaba algunos pasos. Ahí puse olerla más de cerca y rozarme con ella. Cuando llego al ultima y la empezó a oír, me miro y sonrió y me dijo:

“No eres tonto tú ehhhh”

Le dije: “Si quieres la quito”

“No la quites, déjala me gusta, pero cuidado donde pones las manos”

Empezamos a bailar la canción pegados, ahora sí que podía olerla bien y aspirar su aroma embriagador. En un principio la ví tensa, pero se fue relajando poco a poco, lo que aproveche para cantarle a la canción al oído. Ya en ese momento me arriesgue y me pegue más a ella, bajando mis manos un poco más acercándola a su culo. Ella no decía nada, así que le dije: “Te gusta, estas bien”

“Si”, me dijo y apoyo su cabeza en mi hombro. Al hacerlo acerqué mis labios a su cuello y le di un suave beso. Se quedo quieta, pero no dijo nada, volví a besarla pero esta vez no separe mis labios de su cuello y fui subiendo poco a poco buscando sus labios.

Separo su cabeza de mi hombro y me miro a los ojos, no decía nada solo me miraba y tenía en sus bonitos labios una sensual sonrisa. Seguíamos bailando mirándonos, ella cerro los ojos y empecé acercar mis labios para rozar los suyos. Cuando se rozaron, abrí los míos y comencé a besarla suavemente, ella seguía con sus labios cerrados, pero no se retiraba.

Mis labios comenzaron a morder con suavidad los suyos, hay ella si abrió un poco los suyos. Estábamos en la gloria, poco a poco comenzó a abrirlos más para poder saborear ese tierno y dulce beso que le estaba dando. Termino la canción pero seguíamos bailando, con nuestros labios pegados, ahora si comenzamos a besarnos los dos, pero sin sacar nuestras lenguas. Mis manos ya acariciaban su espalda y su culito pegando a mi para que no se fuese. Cuando comenzó otra canción, ya no pudimos más y nuestras lenguas entraron en acción y empezaron a jugar entre ellas, escapando de vez en cuando algún gemido.

Una vez así, comencé a subir mis manos buscando sus pechos, no sabría cómo iba a reaccionar, pero no dijo nada cuando mis manos empezaron a acariciar uno de sus pechos. Estábamos solos, en el lugar donde pusimos los cochos, le dije: “Nos ponemos más cómodos”

“Si, vamos a mi coche”

Una vez en su coche, ya le mordía el cuello y acariciaba todo el cuerpo por encima del vestido, ella me mordía mi cuello y empezó a sobarme mi polla, que se iba poniendo a tono, después de tanto alcohol.

Le baje la cremallera del vestido quería sentir su piel, ella ponía alguna pega pero se dejaba hacer, solo decía: “Es muy tarde”

Pero me seguía sobando y desabrochando la camisa. Mi mano subía por debajo de su vestido, acariciando sus piernas, traía unos pantys negros, que al llegar al muslo me di cuenta que eran medias, eso me puso a tono. Cuando estaba a punto de llegar a su tanga, me paro y me dijo: “Tranquilo”

Y al tener la camisa desabrochada me acariciaba los pechos, pellizcándome los pezones y besándolos, pasándole la lengua. Aproveche esa situación para bajar más su vestido, yo también quería sentir sus pechos en mi boca, traía un sujetador de encaje negro, se veía como una loba en busca de su presa.

Cuando se dio cuenta que quería bajarle el vestido por encima, dejo mi pecho, me miro y empezó a bajarse las mangas para facilitar que el vestido se fuese para abajo y dejase ver ese precioso sujetador.

No me lo pensé y me lanze por ese sujetador comiéndomelo, acariciándolo, para ir quitándole las tirantas poco a poco mientras mordía su hombro, sacándole gemidos de placer. Ella estaba desesperada, se desabrocho el sujetador, lo que me facilito ver sus hermosos pechos, los que tanto había soñado con tenerlos en mis manos y saborearlos con mi boca. Como un loco me fui por ellos al sentir mis labios en sus pechos, gimió como una buena loba “AHHHHHHHHHHH”, mis labios mordían con suavidad sus pezones, que estaban duros, mis dientes los mordían y mi lengua intentaba sacarle esa leche que le había dado a sus hijos.

Me eche hacia a tras y ella se puso encima mía para que mamase como un niño, lo hacía con placer. Ella no perdía el tiempo y me desabrocho la correa y los pantalones, metiendo la mano buscando su premio, una polla dura como una piedra. Al sentirla en sus manos y sintiendo como le mamaba los pechos, solo un gemido que creí que se había corrido. Me miro y me dijo: “Joder que polla tienes”

Yo estaba fuera de sí lo mismo que ella, mis manos ya si buscaban su tanguita, al notarlo ella, se abrió un poco de piernas. Ahora si quería sentirme, al tocarla note que estaba mojada, empapada, eso casi hace que me corra. Seguí acariciándola por encima, hasta que metí mi dedo por un lateral y acaricia su vagina, que no está húmeda, aquello parecía un manantial soltando fluidos. Metí un dedo y esta veo estaba a mí, pero ella como buena loba quería más

Me miro y me dijo: “Follame”

Al oír eso casi me corro en sus manos, cuando se subió el vestido y echo a un lado su tanga y se disponía a meterse dentro de ella mi polla, suena su teléfono.

“Mierda, quien será” Era su marido, pensé que ahí se terminó todo, pero cogió el teléfono y fue bajando poco a poco hasta sentir como mi polla iba entrado poco a poco en su coñito, descolgó y le dijo al marido: “Dime, ¿Qué quieres?” mientras se movía y aguantaba los gemidos que le iba sacando. Oigo como le dice: “Termino una cosa y voy, no me esperes despierto” y colgó. Ahora sí que se le veía cara de loba y comenzó a cabalgarme como buena amazona.

Yo no podía más, estaba llegando a mi orgasmo y le dije: “No aguanto más, me voy a correr”

Me mira y con cara de lujuria me dice: “Córrete dentro de mí, préñame”

No pude más y comencé a soltar mi semen caliente dentro de ella, mientras ella llegaba a otro orgasmo chillando como una loba.

No teníamos mucho tiempo, íbamos ya tarde, nos compusimos, nos dimos un último beso lascivo y cada uno nos fuimos a nuestras casas.

Al estar acostado después de ducharme, recibí un mensaje de whasapt:

“Ha sido un error lo que hemos hecho”

Yo, le pregunte: “¿Te ha gustado?”

Su respuesta tardo en llegar

“Si”

“Buenas noches” le dije y le mandé un beso

“Buenas noches” me respondió con otro beso

Sonreí y me dije, no será la última vez espero. Eso ya será otro relato que escribiré, espere les haya gustado.