Xtories

Vacaciones diferentes. LA DISCOTECA

En medio de la pista, mientras su novio la besa con pasión, dos desconocidos se infiltran entre su cuerpo y el de él. Ella gime, él sonríe, y nadie sospecha que la verdadera tormenta está ocurriendo entre medias.

Avadda23K vistas8.9· 18 votos

Casi obligatorio leér la primera parte de esta entrega. "Vacaciones diferentes. EL VIAJE"

Gracias a todos por sus opiniones, no esperaba tan buena reaccion al ser mi primera vez.

Apenas entrabas al cuarto, te encontrabas con una sala de estar, con sillón grande y uno individual, una mesa, unas sillas y una tele. Al final, un pasillo pequeño, hacia la izquierda de éste estaba el baño, y hacia la derecha la habitación, que contenía una cama matrimonial, y una de una plaza.

Llegamos hotel, y lo primero que hice fue darme una ducha, mientras ellos acomodaban las cosas. Llené la bañera y solo me llevé una toalla, iba a jugar mucho con Ale en estas vacaciones. Mientras me enjabonaba escuché:

- Gastón: “No seas boludo dale, como vas a dormir acá, vinimos a pasarla bien, vas a dormir en la cama, es re incómodo ese sillón.”

- Alejandro: “No quiero que pienses mal amigo, no leí bien las descripciones de la habitación, yo quiero que ustedes tengan privacidad también.”

- Gastón: “Pensar mal de que Ale, si nos conocemos de toda la vida. Está perfecto el hotel, acomoda tus cosas en la pieza dale, y no jodas más.”

Se ve que Ale no quería incomodarnos estando en la misma habitación, y yo pensando en que momento me metería esa vergota en mi conchita. Terminé mi larga ducha, me sequé, y me envolví en la toalla, haciéndola lo más corta posible, por detrás, se veía el inicio de mis nalgas. Por delante, se asomaba levemente mi conchita. Salí del baño, y me dirigí a la habitación. Cruzabas la puerta y a la izquierda se encontraba la cama de una plaza, unos cuantos metros más adelante, la matrimonial. Miré a Ale que se encontraba acostado en la cama, usando con su celular, él no me dirigió la mirada. Fui con mi novio, que ya parecía dormido en la cama matrimonial. Gateé en la cama, provocando que la toalla se levantara, dándole una perfecta visión de mi conchita y mi culo a Ale. Intenté darle unos besos a lo mi novio, a lo que me respondió: “estoy cansado amor, manejé toda la noche, acostate un rato después disfrutamos del día.” Giré mi cabeza y miré a Ale, su mirada enfocada en el celular, la verdad, me esperaba una actitud distinta de él después de lo que pasó en ese coche, además, cada vez que lo veía, solo podía pensar en su verga taladrando mi conchita. Decidí acostarme, al lado de mi novio, e intentar dormir. “Abrázame al menos” le dije, mientras me tapaba con la sábana y ponía el culo hacia mi novio, me abrazó y se durmió. Me quede dormida mirando a Ale, esperando que respondiera mi mirada.

Al cabo de unas horas, me desperté, antes que los hombres, el reloj daban las 9 y pico. El restaurante del hotel ya estaba abierto para desayunar. Intenté despertar a mi novio, insistiendo en desayunar e ir a la playa, me contestó que lo dejara dormir unas horas más, y se dio vuelta hacia la pared. Al que si conseguí despertar fue a Ale, me metí en su cama, completamente desnuda, el solamente vestía un bóxer. Me metí bajo la sábana, y me subí encima de él. “Ale ¿no querés desayunar conmigo? Gastón quiere seguir durmiendo” – susurré en su oído. Mi conchita ya se mojó, al sentir ese gran pene a través de la tela de su bóxer. No me respondió, así que me seguí frotando contra su cuerpo, y le volví a preguntar. Sujetó mi culo, acarició mi espalda, y yo llevé mis pechos a su cara. Los ojos cerrados, pero la lengua bien activa, jugando con mis pezones, su pene despertaba, y empezaba a salir por encima del bóxer para empaparse en mis fluidos. Todo muy húmedo ahí abajo, nuestros cuerpos meneándose lentamente, y mis manos desesperadas por arrancar esa tela, y guiar a esa verga dentro de mí. Colocó mis manos en su pecho, y me arqueo hacia atrás, ofreciéndole una perfecta visión de mis tetas. Abre los ojos, y en un acto reflejo me agarra de los hombros, me acuesta a su lado y me susurra “¿Qué haces Sofía? No podemos seguir así, Gastón está al lado nuestro, boluda.” Ahí comprendí, que recién se hacía despertado, hace unos segundos, no estaba completamente lúcido. Decepcionada, me levanté de la cama, y me tapé mi cuerpo como pude. “Bueno, vamos a la playa por lo menos, Gastón quiere seguir durmiendo” – le dije. “Si, si sabes que me encanta la playa, me doy una ducha rápida y vamos.” Me puse una Bikini, la primera que encontré, el típico vestido playero y unas sandalias. Cuando el terminó su ducha, bajamos a desayunar algo ligerito, terminamos y partimos hacia la playa, a las 2 horas me llamó mi novio, preguntando en que parte estábamos, que ya se nos sumaba.

El día paso sin más, típico día de playa, el juego del bronceador no funcionó, y las veces que lo quise provocar por debajo del agua del mar, simplemente no respondió. Volvimos al hotel, y empezamos a planear la noche, decidimos solamente caminar por la peatonal, comer en algún buen restaurante y terminar en alguna discoteca. Mientras yo me duchaba, escuché que Gastón se ofrecía a ir a comprar algo de alcohol, para ponernos a tono antes de salir, y ahorrarnos unos pesos. Ale insistió en que él iba a ir a comprar, diciéndole a Gastón, que se quedara conmigo.

Unos segundos después Gastón entra al baño: “Amor, estamos solos” – me dije, intentando hacer un tono sensual. Yo no le contesté, la verdad, es que lo que más quería era que el fuese, quien nos dejase solos, a mí y a Ale, pero escuché la conversación, Gastón se ofreció, y Ale se negó. Ale estaba intentando evitar lo inevitable, será que el cariño que le tiene a su amigo lo detiene, pero ambos sabemos, que tenemos que terminar lo que empezamos en el coche.

Escuché y vi a través de la cortina, como Gastón se desnudaba, y venía a la ducha, en otras situaciones, me hubiera calentado muchísimo, pero, no era el con quien quería estar. Entró en la ducha, su pene ya erecto, me parecía hasta insultante ¿tenía que conformarme con esos 12 centímetros? después de presenciar el pedazo de verga que tenía Alejandro, no sé si podría.

Apoyé mis manos contra la pared, y le ofrecí mi culo, sin decir una palabra, escupí mi mano y humedecí mi concha. Unas cuantas embestidas, y nalgadas, bastaron para que Gastón descargue su semen, y lógicamente, no bastaron para satisfacerme. Ale conseguía darme más placer con sus manos, que Gastón con su pito. Fingí mi orgasmo, y me retiré de la ducha. “Cómo te gusta que te cojan putita” – las últimas palabras de mi novio antes de que yo salga, él se quedó duchándose.

Algo había cambiado en mí, yo solía disfrutar del sexo con mi novio, pero ese día no fue así, me sentía mal conmigo misma, por haberme conformado tantos años, con tan poco, en el sentido sexual. Ale, en solo unas horas, y sin penetración, había sido capaz de darme un placer desconocido para mí, y mi cuerpo ya no se conformaba con menos.

Ale volvió, mientras yo me cambiaba, entró a la habitación, yo solo tenía puesta una tanguita de encaje negra, mientras buscaba un buen vestido, estaba caliente, no había llegado a mi orgasmo, pero estaba enojada con él, porque se ofreció a comprar las bebidas, y no quiso quedarse a solas conmigo. Se acerca por detrás, me agarra de la cintura, pegando su paquete a mi culo, y me dice: “Sofi, no pienses mal, yo también estoy re caliente con vos, me volves loco, estoy desesperado por tirarte en la cama y clavarte toda la noche, pero Gastón es como un hermano para mí. Lo que pasó en el coche fue increíble. Pero, fue un error, no estamos completamente seguros de que él esté de acuerdo, hay muchas probabilidades de que así sea, pero tenemos que estar seguros. Sos una re mujer, pero a Gastón lo conozco de toda la vida, no quiero arruinar mi amistad con él. Y, no creo que vos tampoco quieras que tu relación termina por una calentura, si siempre estuvieron re bien las cosas entre ustedes Sofi, seguramente ahora pasan muchas cosas por tu cabeza, pero, pensá un poco, volvé a ayer ¿cómo eran tus sentimientos hacia Gastón ayer a esta misma hora? ¿serías capaz de engañar a un hombre como él?” – Me da un beso en la parte derecha de mi cuello, y se dirige hacia la puerta de la habitación. “Ahí compre bebidas, unas cervezas y esos tragos que a vos te gustan.” – Y se fue.

Yo no dije ni una palabra, no sabía que decir, me había dejado helada. Sus palabras eran perfectas, como si las hubiera estado pensando todo el día, o como si me estuviera leyendo un párrafo, firme, sin titubear ninguna palabra.

Me quedé pensando en lo que me había dicho, mientras elegía mi vestido. Tenía tanta razón, sobre todo en la última parte, si viajaba 24h atrás, jamás se me hubiera cruzado por la cabeza estar con otro hombre que no sea Gastón. Pero, en muy pocas horas, pasaron muchas cosas, estoy segura que todavía amo a mi hombre, intento pensar en todos los momentos que pasamos juntos, pero, la calentura siempre me termina ganando, siempre termino pensando en la vergota de Ale. Si Ale se hubiera dejado llevar por la calentura, como yo lo hice, seguramente Gastón nos hubiera descubierto, y no sé cómo hubiera reaccionado. Otra cosa muy acertada “tenemos que estar seguro de que Gastón esté de acuerdo”. Ale me acababa de dejar en claro, que no soy suficiente, como para arruinar su relación de toda la vida, y había intentado sembrar la duda en mí, pero no lo consiguió muy bien.

Mi mejor carta en este momento, iba a ser en la discoteca, tenía que forzar a Ale a quedarse con nosotros, y que mi novio me haga bailar con él, como siempre lo hace. Pero, si Ale se veía atraído por otra chica e intentaba conquistarla, yo ya lo habría perdido todo.

Me decidí a ir por todo, es vestido que tenía pensado usar en la última noche, el más provocador de los que había llevado, y eso que toda mi ropa es provocadora. Un vestido color violeta, empezando de bajo hasta mi ombligo era una falda al cuerpo, completamente normal. A la altura de mi ombligo, comenzaba una abertura en la parte alta del abdomen, a partir de ahí eran solo dos piezas de tela, que se cruzaban por encima de mi pecho, y se entrelazaban en mi nuca. Por la parte de atrás, mi espalda también estaba descubierta, solo había tela unos 10cm arriba de mi culo, luego solo veías el lazo que cruzaba en mi cuello. Dejaba la mayoría de mi pansa a la vista, y mostraba perfectamente la parte inferior de mis tetas, y se veía como chocaban entre sí. Si con esto no conseguía que Ale se quedara al lado mío toda la noche, ya no tendría más jugadas para hacer.

Me dirigí a la sala de estar, Ale estaba sentado en el sillón individual, y había puesto algo de música en la tele, con una lata de cerveza en la mano. Esperaba que salga mi novio de la ducha para entrar él. Ahora sí logré llamar su atención, escuchó mis pasos y levantó la mirada. Me miró de abajo había arriba, llegó hasta mis ojos, y volvió a bajar la vista hasta el centro de mis pechos, no la sacó de ahí por varios segundos. Yo noté que su paquete estaba algo más abultado de lo normal, se encontraba sin remera y con su short de playa, muy pegado al cuerpo. “A ver qué es lo que decís que me compraste para mí.” – dije, mientras me dirigía a la mesa donde estaban las bebidas. Caminé dándole la espalda, y moviendo mi retaguardia un poco más de lo normal. “Que mala que sos” – dijo, sin intención de que yo lo escuchara. “¿Qué?” – le respondí, a ver si me lo decía de nuevo. “Una botella de Smirnoff” – me responde. Que bien que salió de esa situación, ja, ja, ja. Efectivamente había una botella de Smirnoff en la bolsa, una Sprite para mezclarlo, y varios packs de cerveza. El smirnoff es un tipo de vodka, acá en Argentina lo mezclan con muchas cosas, a mí me gusta mezclarlo con Sprite (gaseosa de lima limón) y mucho hielo.

Que bien que me conocía Ale la verdad, trajo mi bebida preferida, sin embargo, para que dude de sí mismo, agarré una lata de cerveza. “Mira que hay hielo en la conservadora también.” – me dijo, cuando agarré la cerveza. “Si ya sé, pero es muy temprano para tomar vodka todavía” – contesté. Fui a la habitación, a buscar mi maquillaje, y me crucé con mi novio que salía del baño. “Que mujer, por dios.” – dijo, mientras me abrazaba y me besaba. “Salí boludo, estas mojado todo mojado, secate bien” – dije, empujándolo con mis manos. Y me fui a sentar en la mesa, a maquillarme, terminándome unas cuantas cervezas mientras lo hacía.

Una hora más tarde nos encontrábamos los 3 listos para salir. Yo terminé mi look, con unos zapatos negros, los tacos más altos que hacía traído, y un bolso también negro, sin menos detalles. Ellos muy elegantes como siempre, pantalón de vestir, Azul el de Ale, Marrón oscuro el de Gastón. Camisa lisa y blanca la de Gastón, Negra y con detalles en blanco la de Ale.

La cena transcurrió muy tranquilita, caminamos por la peatonal, y nos quedamos en un restaurante especializado en milanesas. Decidí mostrarme de forma mucho más cariñosa junto a mi novio, quería calentar a Ale, y decidí que frotar mi cuerpo contra Gastón, y acomodarme de más las zonas “sensibles” de mi vestido, eran buenas formas de hacerlo. Era el centro de atención de todos, todo el mundo miraba sin ningún disimulo todo mi cuerpo, estaba acostumbrada a las miradas en lugares públicos, pero nunca eran tan descaradas, sin embargo, no me molestó. Terminó la cena, y decidimos ir a un logar que el mozo recomendó un lugar que tenía muchas pistas de baile, y en cada pista pasaban un mismo ritmo de música toda la noche. “Explota ese lugar” fue su manera de decirnos que siempre va mucha gente.

Hicimos algo de tiempo, todavía era temprano, recorrimos un rato más el centro. Ninguno de los 3 iba borracho, pero si algo entonados. Después de un rato, estábamos en una calle menos poblada, decidimos llamar al Uber para dirigirnos al antro. “¿Qué tipo de música te apetece hoy mi amor?” – preguntó mi novio. “Hoy vamos a estar toda la noche en la pista de reggaetón, no existe opción para mi” – contesté, de un modo muy sensual, y abrazándolo por el cuello. “Perfecto, espero que ese vestidito, te permita moverte con libertad” – contestó, mientras me besaba en los labios, y me apretaba el culo con las dos manos. “Siento que, con este vestido, voy a bailar mejor que nunca” – dije, mientras me daba la vuelta apoyando y meneando mi culo en su paquetito. “Bueno mi amor, espera que lleguemos, porque así, me dan ganas de llevarte al hotel, no al boliche”- mientras agarraba abrazaba mi cintura y besaba mi cuello. La verdad que ya estaba muy caliente, pero era por la forma en como me miraba Ale, siempre que lo miraba estaba mirando mi cuerpo, cuánto más quería provocarlo, más me calentaba yo. “Y vos bro ¿estás listo para seducir alguna chica hoy? ¿O tenés miedo que te rechacen?” – Preguntaba mi novio a Ale. Me intrigaba conocer esta respuesta. “No creo estar listo para dar ese paso, mi pareja perfecta…” – hizo una pausa mientras contemplaba mis pechos sin destaro… “es el alcohol” – culminó. “Entonces me voy a encargar de que tu trago esté siempre lleno, amigo” – contestó mi novio. En ese momento llegó el Uber, Ale se sentó de acompañante, y mi novio y yo atrás.

Ale iba hablando con el conductor, y mi novio no paraba de tocarme el culo, claro, yo intentando calentar a Ale, pero jugando mucho con Gastón. Decidí darle unos besos y agarrarle el pito por encima del pantalón, que decepción tocar ese miembro, después de tener en mis manos y en mi boca el de Ale, pero bueno, por el momento me conformé. Nos ubicamos justo atrás del conductor, muy pegados los dos, y no nos preocupábamos si nos podía ver o no. Nos calentamos tanto, que, en un momento, el me sacó las tetas por debajo de la abertura del vestido, hundió su cara entre ellas, y yo presioné su cabeza con mis manos para que succionara con fuerzas. Las manos en su culo, levantaron mi vestido, dejando mi diminuta tanga negra a la vista, y me manoseo las nalgas tanto como le fue posible, incluso tocándome el ano y la vagina por encima de la tanga. “Si ya estás así, no me quiero ni imaginar ¿Cómo estarás cuando termine la noche?” – dijo, mientras tomaba aire, y se volvía a hundir en mis tetas. Pobre, si supiera que él no es el culpable de la humedad de mi concha. Me preguntaba si Ale se hubiera volteado a ver, me vi tentada a girar mi cabeza y comprobarlo, pero no lo hice. Después de unos minutos así, Ale dice: “chicos, ya estamos llegando.” Ahora si lo miré, y si mirada estaba clavada en mi ojete. Me separé de mi novio y me arreglé el vestido lo mejor que pude. Miré por el espejo a el conductor, mientras me acomodaba mis pechos, por su cara asombrada, juro que pudo verlos en el momento en que aún estaban fuera del vestido. Llegamos a el lugar, una larga fila nos esperaba, decidí dejar de jugar con mi novio, al menos hasta entrar. Aproximadamente media hora después, ya estábamos dentro del baile.

Una vez dentro, lo primero que hicimos fue ir a la barra a comprar tragos. Mientras ordenábamos lo que íbamos a tomar, Ale preguntó por la pista de reggaetón al Barman, había prestado mucha atención a la charla que tuvimos anteriormente. “Tenés que pasar por la pista de bachata, que es la que está que está allá adelante, al final de esa pista, a la derecha, subís la escalera, y esa es de reggaetón” - dijo el Barman, mientras apuntaba con el dedo índice. Allá íbamos, era impresionante la cantidad de gente que habíamos, era imposible caminar sin chocarte con gente, estábamos en la pista de cumbia, teníamos que caminar al final. Íbamos en fila mi novio, adelante, abriéndose paso entre la multitud, yo en medio, y Ale, atrás mío.

Mi novio llevaba su trago y el mío. Mi mano izquierda lo agarraba de su hombro, para no perderle el paso. Con mi mano derecha, busqué la mano derecha de Ale, incliné mi cabeza hacia atrás, quedé cerca de su oreja y le dije: “Agárrame fuerte, que tengo miedo de que nos perdamos, hay mucha gente.” “Si, además es muy grande el lugar.” –respondió. Me dio su mano, y yo la llevé hasta mi abdomen, provocando que su paquete, quedara perfectamente ubicado en mi culito. Llevé mi cabeza hacia atrás nuevamente, pero, agregué mi mano en su nuca, bajé su cabeza, provocando que sus labios de apoyen en mi cuello. “Sí que es grande, sí.” – dije, mientras movía mi culo exageradamente. Con tanta gente, el ritmo con el que avanzábamos era lento, y a veces no éramos capaz de hacerlo. Ale se mantuvo pegado a mí, me hacía sentir y a medida que nos movíamos, su miembro se iba poniendo cada vez más duro y mi entrepierna cada vez se humedecía más.

Cruzamos la dichosa pista de cumbia, y ahora nos encontrábamos en la de bachata. No era capaz de apreciar el lugar, solo veía gente y luces, me dejaba guiar por mi novio, y disfrutaba de tener a Ale en mi espalda. Ahora, la gente disminuía un poco, pero el movimiento aumentaba muchos más, todos bailaban en pareja, muy sensualmente. Parecíamos los únicos interesados en salir de esa pista de baile. A mí me encanta la bachata, tomé unas clases muy básicas en mi etapa adolescente, y me era inevitable no moverme al ritmo de la música.

Me acerco nuevamente a la oreja de Ale: “dame que te llevo tu trago, amor, así podés agarrarme mejor.” Le llamé “amor” por primera vez, y no fue planeado, fuer por puro impulso. Me dio el trago, estaba tomando el clásico Fernet-Cola, con su vaso ya prácticamente vacío, parece que tenía pensado tomar mucho esta noche. Sus manos mano izquierda se une a su mano derecha, pero un poco más arriba, peligrosamente cerca de la parte inferior de mis pechos, la izquierda en contacto con la piel libre que dejaba el vestido en mi abdomen y la derecha, un poco más abajo, en contacto con la tela, y más cerca de mi pelvis. Al sentir su mano en contacto con mi piel, empecé a moverme al ritmo de la música, y Ale comenzó a seguirme, mientras también avanzábamos lentamente siguiendo a mi novio.

Cada vez me apretaba más hacia él, sentía su respiración en mi nuca y su vergota completamente rígida meneándose en mi culo, por momentos mi mente se perdía, olvidaba donde estaba, por momentos volvía, y miraba a mi novio a ver si volteaba a vernos, jamás lo hizo, al menos cuando yo lo miraba. Empecé a notar, como las manos de Ale se empezaron a mover lentamente, no se notaba si alguien miraba, pero mi sentido del tacto era completamente capaz de notarlo. Su mano izquierda, subía por mi abdomen en dirección a mis pechos, por el contrario, su mano derecha bajaba, en dirección a mis partes íntimas. Me recosté en su hombro, indicándole que había notado su intensión, pero que no me molestaba. Su respiración ahora estaba en mi oreja, mi entrepierna ya estaba empapada, deseando que alguien la tocase. Su miembro se sentía perfectamente recostado a lo ancho de mi nalga derecha, claro, si ubicaba esa bestia mirando había arriba, la mitad se escaparía fuera del pantalón, mi deseo más profundo era dejar libre su miembro, pero eso era imposible en ese momento, y en ese lugar.

Mi mano izquierda, en el hombro de mi novio. Mi mano derecha, a un lado de mi cuerpo, sosteniendo el trago de Ale. Las manos de Ale, prendidas a mi cuerpo cada vez con más intensidad. De pronto, mi novio se frena en seco, como si hubiera chocado con alguien. Mi cuerpo, junto con las manos de Ale, chocan con la espalda de mi novio, provocando que, la mano izquierda de Ale, se introduzca en mi vestido, y quede en contacto con la parte inferior de mi pecho derecho. “Hmmm, perdón amor, frenaste de golpe” – dije en voz alta, mi novio no contestó, y tampoco volteó, solo se quedó parado, no pude ver que había pasado, y tampoco me interesaba. Ale, al escuchar mi gemido, no retiro su mano, por el contrario, la introdujo aún más, y sujetó mi pecho, tanto como le fue posible. Inducida por el placer que estaba produciendo en mí, y por la alegría al notar que estaba dispuesto a jugar conmigo, giré mi cabeza para buscar que nuestros labios se encontraran. El no movió su cabeza, su vista estaba clavada en Gastón, pero mano seguía masajeando mi pecho. Insistí una vez más, arqueando mi cuerpo para quedar más cerca de su boca, al ver que Gastón no volteaba, giró su cabeza y hacia la derecha, y bajó su mentón levemente, nuestros labios se encontraron, y nos fundimos en un largo e intenso beso, ajenos a nuestro alrededor. Mientras nuestras lenguas se entrelazaron, sentí como su mano derecha, bajo rápidamente hacia el interior de mi pierna derecha, e inició un firme camino hacia mi entrepierna, haciendo desplazando mi vestido hacia arriba, y al fin llegando a hacer contacto con mi conchita, separados únicamente por la fina tela de mi tanga.

Ale movía sus caderas hacia adelante y hacia atrás, su mano izquierda masajeaba mis pechos en forma circular, y su mano derecha hacia arriba y hacia abajo, frotando tanto como le era posible mi conchita. Mi novio retomó el paso, provocando que finalice mi beso con Ale, sin embargo, sus manos siguieron trabajando en mi cuerpo, causando que mi respiración se agite cada vez más, y robándome gemidos, que solo Ale era capaz de escuchar. Unos minutos más así, y Ale retira sus manos, miro directo a sus ojos, para intentar encontrar el motivo, tenía su mirada elevada hacia la derecha, sigo su mirada, y me encuentro con la escalera, a unos pocos metros, escalera que daba hacia la pista de reggaetón. Nuestros cuerpos se separaron levemente, y sus manos se posaron en partes más adecuadas, en un momento, pude notar, como se llevaba su mano izquierda a la boca, pasó muy cerca de mi rostro, y sentí el intenso olor de mi sexo, sí que me tenía caliente este chico.

Llegamos a la escalera, Ale me soltó, le di su trago, y mi novio me dio el mío, me abrazó por las caderas pegándome a su cuerpo, quedé a su lado y subimos la escalera juntos. Ale se quedó atrás mío, ya sin contacto físico, pero me aseguré que su vista fuera la mejor. Me estiré lo más que pude hacia arriba, abracé del cuello a mi novio, con ambas manos, con la excusa de darle un pico. “Te amo mi amor” – le dije, mientras lo besaba. El me apretó contra su cuerpo, provocando que mi vestido se levante más de la cuenta, ofreciéndole una perfecta vista a Ale que estaba ubicado unos escalones más abajo, bueno, a Ale, y a todo el que quisiera mirar. Continuamos subiendo, moví mi culo un poco más de lo debido, unos treinta y tantos escalones después, llegamos a la pista de reggaetón. Me hubiese encantado seguir recorriendo todo el lugar, con Ale en mi espalda, pero ahora, era momento de ingeniármelas, para que mi novio me diga lo de siempre: “¿por qué no bailas con Ale amor.?” Cuánto antes lo canse, antes me lo va a pedir.

Nos adentramos un poco en la pista, más difícil aún, acá había más gente que en cualquier otro lado, una vez más en el centro:

- Gastón: “me choqué con ese boludo y tiré los tragos, quedaron casi vacíos, termina esto mientras voy a buscar más amor” – y me da mi mojito.

- Ale: “deja que voy yo Gas, yo no me choqué con nadie, pero igual no tengo más, ja, ja, ja. Además, la anterior pagaste vos, ahora me toca a mí” – otra vez evitando que nos quedáramos solos, lo amaba y lo odiaba al mismo tiempo.

- Yo: “No mientas, sí que tiraste un poco de fernet, me dejaste toda mojada, mira” – dije, mientras le enseñaba la espalda. En ningún momento me tiró fernet, estaba muy mojada, pero no en la espalda.

Gastón: “ya se te habrá secado amor, yo no noto nada, seguro fue sin querer” – Acotó mi novio, sin entender a que yo me refería.

Ale se marcha entre risas a por los tragos, y me deja sola con mi novio.

“Este se tomó muy en serio lo de que su mejor pareja es el alcohol, ya se tomó un vaso grande de Fernet, vamos a tener que cuidarlo bien, porque nunca toma tanto” – dijo mi novio, acercándose a mi oído y poniendo sus manos en mi espalda baja. "Tampoco vamos a ser niñeros de nadie, Ale ya está bastante grande. Busquemos la forma de mantenerlo cerca, pero que beba todo lo que quiera" - dije, mientras lo abrazaba por el cuello y buscaba sus labios. Nos besamos con mi novio, quería calentarlo y cansarlo lo más rápido posible. Bajó sus manos rápidamente hasta mis nalgas y me acercó todo lo que pudo hacia a él. El beso era mucho peor al que me di con Ale hace unos minutos, pero el objetivo no era satisfacerme, era jugar con mi novio.

Comenzamos a bailar, me esmeré al máximo en mis movimientos. Su boca rozaba mi cuello, y su pierna derecha se ubicaba entre las mías, yo me frotaba intensamente contra su cuerpo, la calentura causada por mi episodio con Ale, seguía aún ahí, y ahora me estaba descargando con mi novio. Su mano derecha manoseaba todo mi culo, y su mano izquierda sostenía su trago, que cada tanto bebía. Yo ya había terminado lo poco que quedó de mi mojito, y esperaba que Ale venga con más bebidas.

Me di la vuelta, ofreciéndole mi culo a Gastón. Me agarró con ambas manos de las caderas, ya había descartado su trago, mientras yo me meneaba al ritmo de la música, su verga debería de estar muy erecta, pero mi culo, no era capaz de sentir nada. Sus manos recorrían desde mi pelvis hasta el inicio de mis pechos, sin descaro, me besaba el cuello, soltaba comentarios de lo buena que estaba y lo muy puta que era, consiguió despertar algo en mí, llevé mi mano izquierda a su bulto, dejándola entre mi culo y su diminuto pito, logré sujetarlo fácilmente, y empecé a masajearlo lentamente.

- Gastón: "como te gusta la pija, mi amor. Estamos en público y no te importa, me dan ganas de llevarte al hotel ahora mismo." - mientras subió sus manos a cada uno de mis pechos.

- Yo: "entre tanta gente, cada uno va a lo suyo amor, mira, todos nos dan la espalda, ni se enteran lo que pasa entre nosotros." - llevando mi mano libre a su cuello y guiándolo a que me bese. El me responde el beso rápidamente, un beso más corto.

Gastón: "hay gente que no deja de mirarte, pero que vos no te das cuenta, mi amor. Mira esos dos chicos de ahí, no te sacan los ojos de encima." - mientras me gira un poco hacia la derecha, sin despegarse se me espalda. Levanto la vista, y era cierto, me costó encontrarlos, no muy lejos de nosotros, a una distancia de 6 o 7 personas, dos chicos se las ingeniaban para mirar entre la gente, sus miradas se centraban en mí, desaparecían por unos instantes, entre las luces y los bailes de las personas, pero no me sacaban la vista de encima.

- Yo: "¿y no te molesta que miren a tu noviecita así?" - mientras masajeaba con más intensidad su miembro.

- Gastón: "si a vos no te molesta, a mí tampoco, bebé. Y por lo que veo..." - mientras bajaba su mano derecha hasta mi conchita para chequear lo muy mojada que estaba - "...a vos te calienta, y lo que a vos te calienta, a mí también." - culminó. Mi mente terminó pensando en Ale una vez más, lo que a mí me calienta a él también, y lo que más me calentaba en ese momento, era pensar en la vergota de Ale. Decidí llevar su juego, un poco más lejos.

- Yo: "A mí me calentaría mostrarles un poco más, me da pena dejarlos con la intriga" - los chicos cruzaron sus miradas con la mía, y no les dio pena, siguieron mirando, desafiantes.

- Gastón: "Entonces, eso también me calienta a mí" - llevó una mano

a mi espalda, y presionó, provocando que me incline hacia adelante. Me vi obligada a llevar mis manos a mis rodillas, para poder mantenerme en pie, y seguir moviendo mi culo al ritmo de la música. Nos quedamos bailando en esa posición, bueno, los movimientos eran más sexo, que de baile. Llevó sus manos a mis pechos una vez más, me masajeó por un rato, y de pronto, agarró la tela que cubría mis pechos, y la levanto, provocando que quedaran al aire libre. El mensaje era claro, a Gastón no le molestaba que yo muestre las tetas a esos chicos, pero estaba probando si yo, en verdad quería enseñarlas. Si yo me levantaba, mis tetas quedarían al aire, y esos chicos se llevarían un bonito recuerdo, también podía volver a guardar mis pechos, y no mostrar nada. Pensé unos segundos, esa era mi oportunidad de dejar una puerta abierta. Convertirnos en una pareja más atrevida, y acercarme una

Mi novio llevó una mano a mi cintura, y otra a mi pelo, tiró de él, provocando que mi cabeza se levantara, pero no hizo más presión, la decisión era mía. Me decidí, me levanté lentamente, con mis pechos al aire, llegué hasta cierta altura, y los encontré, los chicos seguían ahí, atentos a mí, todavía no podían ver mis tetas, ya que yo apenas podía ver sus caras. Continué subiendo, un poco más lento, justo cuando pudieron ver mis pechos, uno le decía algo al oído al otro, y el otro afirmaba con la cabeza, sonrieron y yo también sonreí. Llevé mis brazos hacia la nuca de mi novio, arqueando mi espalda lo más que pude, sin sacarle la vista a los chicos. Mi novio llevó sus manos a mis pechos, para comprobar mi desnudez.

- Gastón: "No pensé que te animarías" - mientras me pellizca los pezones.

- Yo: "Parece que no me conoces. Los desafíos me calientan." - respondí, mientras me meneaba sensualmente. Perdí a los chicos por unos segundos, de pronto los volví a encontrar, un poco más cerca, se estaban abriendo paso entre la gente. Mi novio me volteó, poniéndome frente a él, su mano derecha jugaba con mi culo, su mano izquierda con mis tetas, mientras nos besábamos. Llevó ambas manos a mi cintura, pero no las apoyó, arrugó un poco mi vestido, y agarró un poco de tela en cada lado de mi cintura. "Te desafío a menear hasta el piso, putita." - dijo mi novio. "Eso es muy fácil" - contesté, sin darme cuenta lo que pasaría al hacerlo.

Comencé, de lado a lado, apenas bajando muy lentamente, y ahí, me di cuenta de su plan. El todavía no soltaba la tela de mi vestido, cada vez que to bajaba, sentía como el vestido se levantaba, como se deslizaba por mi culo, dejando cada vez más piel al descubierto. Me gustaba mi novio en este estado, eran facetas que no conocíamos del otro, él no sabía lo pura que yo podía llegar a ser, y yo no sabía que él me lo podía llegar a permitir, incluso animarme a hacerlo. Era tanta la calentura, que no dudé en seguir bajando. Lenta y sensualmente, mi mirada siempre hacia arriba, fija en la mirada de mi novio, a cada momento, mis manos se deslizaban por su pecho y abdomen, al ritmo que yo bajaba. Sentí mi culo completo al desnudo, tapado por la diminuta tanga de encaje, mi novio soltó el vestido y su mirada abandonó mi cara, para centrarse en mi culo, yo seguí meneando mi cuerpo, él dijo claramente "hasta el piso" y aún me faltaba. Continué un poco más, llegué hasta donde mi cuerpo me lo permitió. Mi cara quedó en su paquete, me apoyé en él unos segundos, lo mordí por encima del pantalón, y decidí que era hora de subir. Estiré solo mis piernas, y dejé mi cuerpo empinado hacia adelante, mi culo en pompa apuntando hacia esos 2 espectadores, unos segundos así, e incorporé mi cuerpo. "¿Superé el desafío?" - pregunté, con voz de trola. Me agarró del culo con ambas manos, me besó en la boca, me manoseo como nunca antes me había manoseado, y nos dimos uno de los mejores besos que nos hayamos dado jamás.

Ahí estaba yo, en medio de la pista de baile, entre tanta multitud, besándome con mi chico, y a la vez pensando en Ale, excitada como muy pocas veces en mi vida, con mis pechos y mi culo completamente exhibidos, para todo aquel que quisiera voltear a ver.

Dimos fin al beso y acomodé mi vestido, unos segundos después, los dos espectadores se encontraban a mi lado, yo sentí dos manos posarse en mi culo, una en cada nalga, pero las manos de mi novio no eran, ya que la tenía sujetada a las mías.

- Espectador 1: "discúlpanos el atrevimiento, pero tenes una mujer muy hermosa, y si no te preguntamos esto, nos vamos a arrepentir toda la vida" - dirigiéndose a mi novio.

- Espectador 2: "no lo tomes a mal queríamos invitarles unos tragos, y ver si nos dejas bailar un rato con tu mujer." - mi novio no contesta, y me mira a mí. Niego con la cabeza, una cosa era jugar, pero esto, dejaba de excitarme y comenzaba a asustarme.

- Gastón: "no, no podemos, estamos esperando a un amigo y enseguida ya nos vamos." - ambos se acercan al oído de mi novio, y empiezan a masajear mi culo suavemente. Gastón niega con la cabeza acompañando de un "no chicos gracias, ya nos vamos, de verdad." Siguen hablando muy cerca de mi novio y yo no soy capaz de escuchar. Yo me estaba calentando, más y más, mi novio no notaba lo que estaba pasando con en mi culo. Aumentan la intensidad de los masajes, y yo empiezo a mover mi cuerpo, simulando bailar. Los chicos me imitan y siguen hablando con mi novio, mi novio ríe, y yo no estoy interesada en lo que hablan. El de la derecha, se atreve un poco más, levanta un poco mi vestido, toca mi culo desnudo. La calentura me lleva a abrir las piernas, y así comprendió, que tendría vía libre, presionó más adentro, sus dedos se perdieron entre mis nalgas, chocando con mi tanga, a la altura de mi ano, deslizó sus hacia abajo, cuanto más se acercaba a mi conchita, mas mojada estaba mi tanguita. El chico de mi izquierda sigue hablando con mi novio muy cerca de él. El chico de la derecha se acerca a mi oído y me susurra: "estuvo espectacular tu show, sos una diosa, esta es nuestra forma de darte las gracias." - mientras comienza a hacer frotar mi vagina a través de la tela. Las miradas de los chicos se cruzan, y mientras hablan con mi novio, el de mi derecha él hace señales al otro, con la mano que tenían desocupada. En este momento, el chico de mi izquierda deja de jugar con mi culo, y desliza su mano hacia mi espalda, llega hasta la abertura de mi vestido, mete su mano por dentro y vuelve a deslizar la mano hacia abajo, ahora por dentro del vestido, en contacto con mi piel. Continúa deslizando su mano, mientras le pregunta algo a mi novio. "Llegamos hoy a la mañana" - contesta el boludo. A la vez que el chico a mi izquierda, llega a la altura de mi tanguita. Introduce la mano por dentro también del tanga, y continúa bajando, recorriendo la raya de mi culo, ejerciendo mucha presión. A ritmo que el bajaba su mano, el tanga se iba desprendiendo de entre mis nalgas. Llegó hasta mi ano, jugó un buen rato ahí, hasta consiguió meter un dedo. Otra vez mi novio negaba con la cabeza. "Bueno, que lastima que no se puede." - dice en chico que me estaba frotando la vagina. "Al menos charlemos, hasta que llegue su amigo" - agregó. Mi novio me vuelve a mirar. Yo levanto mis hombros en señal de duda, pero luego asiento con mi cabeza. "Dale no hay problema amigos, nos quedamos conversando hasta que venga Ale, no tarda mucho igual, fue a buscar unos tragos hace como una hora, y no volvió más" - respondió, el boludo de mi novio. "Y bueno, pasa que cuesta mucho caminar con tanta gente, si venís con alguien, no te tenes que despegar en ningún momento." - dijo, el chico a mi derecha, con su mano en mi conchita. "Yo soy Rodrigo, y él es David" - prosiguió. "Yo soy Gastón, y ella es Sofía" - contestó el boludo. Se estrecharon la mano libre con mi novio, y vinieron a darme un beso en la mejilla. "Que rica estas, Sofi" - susurró Rodrigo, cuando me besó. "La putita Sofía, y el cornudo Gastón..." - susurró David. "...que linda pareja que hacen chicos" - dijo en voz alta.

David retiró el dedo de mi ano, pero su mano siguió bajando, hasta encontrarse con la de su amigo. Bajó mi tanga lo más que pudo, logrando retirar la barrera que había entre la mano de Rodrigo y mi conchita. A simple vista se veía a una chica, bailando en medio de dos chicos (Rodrigo y David), y en frente de otro (mi novio). Pero si alguien que esté muy cerca, atrás mío, decidía mirarme el culo, podría ver como la mano de Rodrigo, se pierde por debajo de mi vestido y como la mano de David, se mete por dentro de la abertura de mi vestido, y si estaba lo suficientemente atento, podría ver también, como la mano de Rodrigo, estaba por dentro de esa tanga de encaje negra.

Sin tanga de por medio, el tacto era mucho más placentero, mis piernas cada vez estaban más separadas, y sin darme cuenta, me iba inclinando hacia adelante, dejando mi culo a merced de estos dos desconocidos. Mi novio se reía de los chistes de David, como si se conocieran de toda la vida. Yo no podía creer que mi novio no sospeche nada, no lo considero tan boludo, prefiero pensar que disfruta de la situación, y que mientras yo no me queje, el no hará intervendrá.

David volvió a introducir un dedo en mi ano. Y al instante, Rodrigo dejó de masajear, para penetrar mi conchita con 2 dedos. "Mi amor mira cómo estás, toda mojada, una mujer como vos no tiene que estar tan necesitada, ¿hace cuánto no te cogen? Seguro tu novio la tiene muy chiquita, por eso andas tan caliente en todos lados" - decía Rodrigo, mientras aumentaba el ritmo de sus dedos. David hablaba con mi novio, preguntaban si eran nuestras primeras vacaciones, y mi novio se puso a contar toda la historia, de Ale y Bárbara. Ahora, David intentaba meter un segundo dedo en mi culo, forcejeo un rato y no lo consiguió. Una seña a su amigo bastó, para que entendiera el mensaje. Rodrigo retiró por un momento los dedos de mi concha, juntó todo lo que pudo de mis fluidos, y deslizó su mano hasta mi culo, dejando todo mi ano mojado. Mi novio seguía hablando, Rodrigo y David fingían prestarle atención, pero toda su atención la recibía yo.

Ahora sí, mi culito estaba listo para un segundo dedo, y David lo sabía. Retira el dedo que tenía dentro, y coloca dos dedos juntos en mi puerta trasera, ejerce mucha fuerza, y se comienzan a abrir paso, la excitación me obliga a empujar hacia atrás, para facilitar la entrada. No tengo palabras para describir el placer que sentía en ese momento. "Sofi mi amor, ese culito está virgen, no te vamos a obligar a nada, pero si venís con nosotros, vamos a reemplazar estos dedos, por dos buenas vergas, no te vas a arrepentir." No daba más de calentura, me incliné hacia adelante, agarre del cuello a mi novio para darle un beso, se acercó levemente hacia mí y nos besamos, me moría de ganas por entregarme por completa a David y Rodrigo, busqué, ayuda en mi novio, ese beso era para que me saque de ahí, pero no entendió el mensaje, y resultó peor o mejor, no sé. Al inclinarme hacia adelante, les ofrecí un mejor ángulo a David y Rodrigo, sus penetraciones iban más intensas, eran más profundas, e iban a mayor velocidad. Luego de unos segundos mi novio intentó terminar el beso, pero no lo dejé, apreté su cuello más fuerte, se acercó un poco más a mí y nos seguimos besando, apasionadamente, con mi orgasmo pronto al llegar. Una vez más, sentí como la tela del vestido, se deslizaba hacia arriba, en la zona de mis pechos, dejándolos al desnudo una vez más. Siento los cuerpos de David y Rodrigo pegados al mío, rozando sus paquetes contra mis caderas, seguro se dieron cuenta que mis tetas estaban fuera y decidieron acercarse para mirar. Luego las 2 manos de mi novio apretarme con fuerza mis pechos, más fuerza de la normal. Arrancándome gemidos, que no me esforcé en ahogar, mi novio me estaba tocando mis pechos, y esa era la excusa perfecta para gemir sin reparo. Aunque, el verdadero motivo de mi placer, eran los dedos de David y Rodrigo, taladrando mis agujeros sin piedad. Ahora, una mano de mi novio, abandona mi pecho y baja por mi abdomen, en dirección hacia mi conchita, había un problema si llegaba ahí, se iba a chocar con la mano de Rodrigo, y se arruinaría todo. Bajo mi mano rápidamente, para frenar la mano de mi novio e impedir el desastre. Mi sorpresa máxima llego en ese momento, alcanzó la mano, pero no logró frenarla, sigue avanzando hacia mí concha, cuando de pronto, siento 2 manos agarrando mis mejillas. Me había confundido completamente, mi novio no me había liberado ni tocado las tetas, fueron estos 2 desconocidos, una vez más, aprovechándose de mi placer. Decidí dejar la mano que bajaba por mi abdomen libre, era de David. Me entregaba por completo a ellos, seguí besando a mi novio, para mantenerlo distraído, e intenté dejar de gemir. El objetivo de David era mi clítoris, yo lo sabía, y lo deseaba. Bajó hasta la parte inferior de mi vestido, justo en mi entrepierna, levantó el vestido, y buscó mi conchita, se topó con el último obstáculo, mi tanga, estaba toda desencajada, sin embargo, nos molestaba. "Hay que agarrar nuestro premio" - susurró David a Rodrigo, por detrás de la espalda. Rodrigo entendió perfectamente, mi tanga era su premio. No debía ser la primera vez de estos chicos haciendo esto. La mano de Rodrigo también abandonó mi pecho, y fue en busca de mi tanga, sentí como sus cuerpos se agachaban, pero sin sacar ningún dedo de adentro mío. Sus manos se juntaron en mi pelvis, y a partir de ahí, una la de David fue hacia la parte derecha y la de Rodrigo hacia la izquierda. Sentí como sus manos se deslizaron lentamente por la parte externa de mis piernas, provocando que la tanga bajara con facilidad, cuando bajaron del todo, me apretaron levemente los tobillos, indicando el pie que tenía que levantar. Se incorporaron, y sentí como los dos querían ocuparse de mi clítoris, finalmente la mano de David se dirigió a mis pechos, y la de Rodrigo se quedó en mi clítoris.

David ubicado a mi izquierda, les da amor a mis pechos, y a mi culo. Rodrigo, ubicado a mi izquierda, le da amor a mi vagina clítoris. El boludo de mi novio, me besa apasionadamente, acariciando mis mejillas, creo que sin noción de lo que ocurre en ese momento.

Perdí el control, mi cuerpo temblaba, mi cabeza daba vueltas, mis caderas se movían pidiendo más y más. Rodrigo tiene la fantástica idea de sumar otro dedo a mi vagina, mientras acelera el ritmo en mi clítoris. David, empieza a pellizcar mis pezones, primero uno, luego el otro. Mi orgasmo llegaba, y sin darme cuenta, dejé de besar a mi novio, solo estaba ahí, con la boca abierta, gimiendo sin parar, mientras él seguía introduciendo su lengua en mi boca. Llegué a mi clímax, caí en los brazos de mi novio, apenas me podía mantener de pie. Sentí como unas manos me acomodaban mi vestido en la parte de mis pechos, pero, las penetraciones en mis agujeros no paraban, seguían con la misma intensidad.

- Yo: "Ahhhh... ahhhhhhh... amoooor, baila conmigo" - no quería bailar, quería que me salve de estos dos extraños, que me lleve lejos de ellos, yo no era capaz de ponerles un alto, quería que el lo haga

- Gastón: "Estoy re cansado amor, me duelen los pies ya, y tengo mucha sed" - mientras me apoyaba las manos en los hombros y me ayudaba a pararme bien.

- Yo: "por favor, ahhhh, bailemos, por dioooooos" - sus manos no se detenían, y su ritmo era perfecto, cuando salían los dedos de mi conchita entraban los en mi culito, pero ya no era placer, era tortura.

- David: "¿Sofi estas bien? Parece que te vas a desmayar, un poco más al fondo hay unos sillones ¿no te queres que a sentar? Y parece que necesita hidratarse, ¿por qué no vas a buscarle algo Gastón?

- Yo: "Nooh, nooooh, noooooh, estoy... bien, solo quiero bailar con mi novio" - recuperando un poco la compostura, intentando no pensar en lo que ocurría entre mis piernas.

Gastón: "Está bien, solo quiere bailar, antes de entrar me dijo, "hoy solo quiero reggaetón, no existe otra opción para mí." Pero yo ya no puedo más amor, no tengo tanto estado físico como vos" - me toma de la cintura y me acerca a él. David y Rodrigo retiran sus manos de mí.

Un rato después, abrazada a mi novio, ya me sentía mucho mejor, no podía creer lo que acababa de pasar, Rodrigo se ofreció a ser él quien vaya a por algo de beber, mi novio aceptó rápidamente, "cualquier cosa con vodka para ella, está bien" - agregó. No tenía ganas de tomar alcohol, pero si me moría de sed. Me acordé de Ale, toda esta calentura estaba planeado para poder bailar con él, y nunca regresó con las bebidas.

- Yo: "¿No sabes nada de Ale amor?"

- Gastón "Ahhh, sí. Me olvidé de decirte, me mandó un mensaje, los de seguridad lo confundieron con otra persona, y lo sacaron del boliche, ya está en el hotel hace rato, dice que no nos preocupemos."

- Yo: "¿Estás seguro? A ver préstame tu celu" - me dio el celular, busqué la conversación y era verdad. Ale le mandó ese mensaje, me pareció rarísimo, pero no le di importancia.

- David: "Ah era verdad que estaban esperando a un amigo, siempre creímos que fue una mentira, para deshacerse de nosotros. Los de seguridad son re forros en este boliche, su amigo no miente."

- Yo: "Si nos quisiéramos deshacer de ustedes, nos hubiéramos ido hace rato, pero, a mi novio le cayeron bien, parece."

- Gastón: "Y como no me van a caer bien amor, si son hinchas del más grande (refiriéndose al club de fútbol Boca Juniors) y encima, fanáticos de Chevrolet, son todo lo que está bien estos chicos. Y a vos también te caen bien, sino ya me hubieras dicho de irnos hacer rato." No respondí a ese comentario, pero mis miradas se cruzaron con David, y no pude evitar, que una sonrisa se me dibujara en el rostro. Se quedaron charlando un rato más entre ellos, hasta que llegó Rodri con los tragos. Solo trajo cerveza para mi novio, y daiquiri para mí, Rodri y David no tomaban nada.

Un rato más tarde, me encontraba bastante alcoholizada, abrazaba a mi novio por delante y le daba unos besos húmedos y calientes, productos del alcohol, él también estaba bastante ebrio, y me tocaba mucho el culo. Rodrigo avanzó nuevamente, con la excusa que había poco espacio y la gente lo empujaba, justo dio la casualidad el único lugar tenia disponible, era con su paquete bien pegado a mi culo, mi novio movió sus manos hacia mí cintura, dejándolo que me apoye a gusto y placer.

Una vez más, no me quejé y lo dejé disfrutar de mi cuerpo, y yo comenzaba a disfrutar de su miembro que estaba cada vez más grande y duro. Otro miembro con más tamaño que el de mi novio, y otra vez miles de pensamientos venían a mi mente.

- Yo: "Dale amor, ¿ahora si quieres bailar conmigo? ya descansaste"

- Gastón: "No amor, de verdad estoy cansado, pero creo tengo tu solución." - mientras se acercaba a mi oído. "Te desafío a...."