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Las consecuencias de Diálogo entre cornudos. 5.

Él espera cada miércoles con ansias el correo que confirma su humillación y su excitación. Ella sabe que sus mentiras y verdades lo vuelven loco, y esta vez, la fantasía se convierte en una promesa de caos compartido.

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Las consecuencias de Diálogo entre cornudos. 5.

Disfrutando de los cuernos. El quinto e mail

De: roberto s p [mailto: [email protected]]

Enviado el: miércoles, 10 de Julio de 2022 21:18

Para: <[email protected]>

Asunto: Re: Enviando por correo electrónico: contestación.

Me preguntas si se me pone dura cuando sé que se han follado a mi mujer. Sí. La respuesta es que a mí sí se me pone dura. Bueno, dura no, durísima. No puedo evitarlo.

Cuando me lo cuenta así, disfruto. Disfruto de mis cuernos, como tú les llamas. No puedo negarlo. Si. Los cuernos, los famosos cuernos. De los que se habla mucho, pero pocos disfrutamos, y digo disfrutamos porque otros terminan mal y otros mucho todavía peor que mal.

Pero yo los quería y los disfruto desde la primera vez. Gozo cuando me lo cuenta. Gozo y los saboreo. Pero a veces no puedo evitar llorar de impotencia, a pesar de tener la polla empalmada esperando que llegue a casa follada. Algunas noches, cuando viene de fiesta, sin más, se quita la chaqueta y ves que tiene la blusa abierta. ¿Ha venido con las tetas al aire?... Puedes pensar que se las ha abierto en el descansillo o en el portal para calentarme, pero en cuanto la miras a la cara, nada más verla, sabes que viene follada. Viene contenta y me lo dice. Sabe que me excita y que lo disfruto. Por eso me lo cuenta. Porque me ama y sabe que me hace feliz.

Un miércoles llegó tarde. Agotada. Fuimos directos al dormitorio. Se puso el pijama y se metió en la cama.

Estábamos los dos tumbados en la cama. Pensé que ella dormía. Me oyó llorar. No sé por qué, pero muchas noches, sin que se entere lloro.

Sin decir nada encendió la luz y se desnudó delante de mí. Aún tenía alguna mancha de las pinturas. Obviamente había estado follando en el estudio de pintura. No se había ni duchado.

Se metió en la cama a mi lado y se espatarró. Cogió mi mano y se la llevó a su coñito. Me hizo que la masturbara, que la metiera los dedos en su coño. No hacía falta que me explicara porqué queria que la penetrara con los dedos. Sujetó mi polla y empezó a moverla muy despacio. De vez en cuando la miraba de reojo. Se estaba tocando ella sola las tetas.

-. Vamos… métela, dijo cuándo mi polla estaba ya muy dura. Ni me moví. Y lo dijo. Esa noche lo dijo por primera vez: -. vamos cornudo, méteme tu mierda de polla… vamos joder, métemela en el coño…

Y empezó a hablar como una cotorra y a preguntarme cosas.

-. Vamos cornudo… Tócame el chocho. Está calentito ¿verdad? Se han corrido dentro… Joderrrrr. Qué dura la tienes…¿Te da morbo el que esté usada?… ¿Te gusta saberlo? ¿o lo que te gusta es que esté follada? Pues disfruta cornudo…Si lo que te gusta es que venga follada a casa, vas a gozar como un loco. ¿quieres que te haga una paja como siempre o prefieres otra cosa?. ¿Te lo cuento mientras metes tu polla de cornudo en mi coño de puta recién follado?...

No pude aguantar más y tuve que responder que si… que lo hiciera que me lo contara.

-.¿Si? Pues si… Si… Siiiii…. Me ha follado… Me ha vuelto a follar como a una guarra. Como a una puta... Soy su puta. Mira… Primero me ha exhibido desnuda delante de tres tíos… Ya sabes delante de quien…Pero ahora se ha unido el de la imprenta, el divorciado. Ese es el más salido y baboso. Me ha sobado delante de todos… Me ha hecho “bailar las domingas” Y luego me ha tumbado en la mesa. De espaldas, para que vieran como se me caen los pechos hacia los lados. Y para que las vean menearse con los empujones. Eso les pone a mil por hora… Además si estiran la mano, me las pueden tocar. Bueno, el caso es que me ha abierto las piernas. Mirad que puta cómo la brilla el conejo les decía…

Me ha espatarrado, me ha abierto el coño con los dedos tirando de mis labios. Luego, tranquilamente ha acercado su capullo y de una estocada me la ha metido delante de ellos. Pim, pam, pim, pam… Yo gimiendo y los tíos mirando y diciendo burradas: Mirad como la bailan las tetas, joder qué meneo de melones… Así hasta que se ha corrido en mi coño…

Luego me ha ofrecido… Para que me follasen sus amigos. Estaba tan caliente que me he dejado follar por los tres.

Todos, todos, han vaciado sus huevos en mi coño… Me han llenado de leche… por eso tengo el coño tan calentito…

No dijo más, como no me movía (estaba paralizado como en estado de shock). Se subió encima de mí y se puso en cuclillas. Dejó caer una gota de semen en mis huevos. Luego, parsimoniosamente se metió mi capullo y se dejó caer suavemente. Se la incrustó. Con ella dentro empezó a moverse en círculos ensartándose bien. Sabe perfectamente que verla cabalgar sobre la polla de otro es una de mis mayores fantasías. Se lo he dicho mil veces.

-. Si te corres, te la corto dijo.

Sentía la humedad, supongo que suya y de la corrida del tío o de los tres tíos, resbalar por mis huevos. Se masturbaba como loca.

Y entre gemido y gemido no paraba de decir burradas.

-. Venga cornudo… muévete… Empuja más… sí… más adentro… Se te va a manchar tu polla con sus corridas.

Cogió mis manos y me obligó a sobar sus tetas. Tenía prisa por correrse. Se corrió escandalosamente. Un orgasmo fuerte, intenso. No pude más y yo también lo hice. Ella me miró y se rio. Sé que se rio de felicidad, no se rio de mí. Se dejó caer a mi lado. Desnuda. Espatarrada. Con el coño rojo. Irritado. Rezumando semen. Jadeando como si viniera de correr un maratón.

-. ¿De verdad te ha gustado? Aun jadeando con dificultad y llorando dije la verdad, que si.

-. Cariño, es todo mentira, respondió. Verás, solo he estado con el profesor. Ni me ha exhibido con los tres, ni he follado con nadie más. Ha sido como siempre. Creo que hasta peor. Nada especial. Uf. Follamos y eso, pero no sé. Cada vez sus polvos me saben a menos. Me confesó. Y la creí.

Silencio.

-. ¿Lo quieres verdad? ¿quieres ver mi coño lleno de leche?

Mi silencio era más que elocuente.

-. Joder tío, además de cornudo estás enfermo…

Silencio. Silencio. Pensé que se había quedado dormida. Yo casi. Me equivoqué.

-. Si es lo que quieres, lo haré. Sí, me dejaré follar por varios hombres… por los otros alumnos o por los amigotes de… Y por primera vez dijo su nombre: Andrés.

Fue la primera vez que hablamos con cierta seriedad del asunto.

-. ¿Vas a follar con varios? ¿En serio?

-. Si lo quieres tú, sí. Me gusta disfrutar del sexo. Y cuanto más mejor. Me vuelve loca. Lo demás, si a ti te gusta, son cosas tuyas. Con que me lo pidas es suficiente. No lo había pensado nunca en serio, pero si me lo pides tú, lo haré. En serio si me lo pides lo haré.

-. ¿te gusta ser tan puta?

-. ¿Puta? No soy ninguna puta. Eso son bobadas vuestras, de los tíos me refiero. Si a una mujer le gusta el sexo, es una puta. Si a un hombre le gusta no pasa nada. A mi simplemente me encanta el sexo. Pero si a ti te pone llamarme puta hazlo. A mi… Bueno me da igual… Bueno no. Me cabrea que me lo llamen o lo piensen porque me tiro a los tíos que me apetece, pero la verdad, me pone muy cachonda que me lo llamen cuando estoy metida en harina… Y me encanta que me lo llames tú, cornudito… dijo volviéndose hacia mí y frotándome la frente cariñosamente y dándome un beso muy suave en los labios.

-. Te quiero.

Y me atreví a pedírselo.

-…Te quiero…. Y quiero que folles con varios…Seguidos o a la vez… me da igual… quiero que vengas muy follada…

-. Y yo a ti también te quiero. Y mucho. Aunque me follen un millón de tíos, solo te quiero a ti.

Se volvió otra vez hacia mi y nos besamos. Suave, con dulzura empezamos a tocarnos.

Se durmió después de hacer el amor. Yo no pude.

Acababa de decirme que me amaba, habíamos hecho le amor y yo solo pensaba que estaba deseando que llegara el próximo miércoles. Desde luego estaba claro que yo estaba como una puta cabra y que, sin duda alguna, el próximo miércoles sería diferente. Tendría más cosas que contarme. Sí, vendría follada y seguramente habría algo más.

Fue una de las semanas más impacientes de mi vida. Casi no nos hablábamos. Ni nos tocamos. Pero los dos estábamos con las pilas “cargadas a tope”. Los dos esperábamos con ansia ese día.

Nada más cruzar la puerta la desnudé. Allí mismo, en el hall y la llevé al dormitorio.

-. Hoy solo me ha exhibido. Desnuda, he vuelto a posar. Luego me ha llevado a la oficina. Me ha empezado a follar a cuatro patas y de repente ha entrado… Ha sido el divorciado. El de la imprenta. Que se le había olvidado… Era obviamente mentira, no se le había olvidado nada de nada. Me ha visto, y se ha reído. Pensé que le iba a invitar a entrar a follarme o a hacer algo como con el viejo y el otro, pero no. Miró un poco y se fue. No ha pasado nada más. Se conoce que no tenía ganas o no le apetecen los numeritos. Hasta Andrés se sorprendió un poco. Me dio un par de viajes y se vació en mi coño. Una palmadita en el culete y venga a vestirse. Nos hemos ido a tomar una caña.

-. Pero no te preocupes, que el próximo día… Sí, el próximo día vamos sobre seguro. Llamamos al viejo verde y al chaval. Uno de los dos, fijo que me folla. Eso si no me lo hacen todos al tiempo. A lo mejor vengo chorreando más leche que una vaca frisona.

No sé qué me pasó. Apenas hacia un par de minutos que me había corrido. Me subí encima de ella y la separé las piernas. Nunca había hecho eso. Creo que estaba más sorprendida o más que yo.

Ni “apunté”, directamente entró. Empuje y empujé con fuerza, con rabia, con más ganas que nunca… Jadeó desde el primer instante. Se corrió varias veces. Creo que yo eché un par de gotitas. Fue una corrida intensa pero dolorosa. No tenía leche en los huevos

Jadeando, me dijo algo así como que si me follaras así todos los días no podría ni salir de casa...

Luego se quedó dormida.

Esa noche comenzaron mis sueños. O mis pesadillas. Según se mire. Pero no la dije nada.

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