Xtories

Atrapé a mi esposa por cam metiéndome los cuernos

Él instaló la cámara para vigilar, pero terminó usándola para masturbarse. Ver a su esposa entregarse a otro hombre no le causó dolor, sino un placer prohibido que nunca se atrevió a confesar. Esta noche, la verdad saldrá a la luz, pero no de la manera que ella espera.

Mariposa29K vistas7.9· 35 votos

Como todo en esta vida, esta historia es una mas que surgió por casualidad… de algo que parecía estar elaborado estratégicamente para que salga de una manera, terminó saliendo de otra forma, totalmente distinta.

Mi historia comienza una tarde como cualquier otra de un sábado, yo me había ido de viaje de negocios por apenas 3 días, y mi esposa se había quedado sola en casa.

Cuando volví al aeropuerto, esperé mi valija y una vez que la obtuve, tome un taxi que me llevaría a casa. Decidí pasar por mi oficina que esta e unas pocas cuadras de mi casa antes, para poder dejar libros y carpetas, además de unas muestras de productos que había traído de mi viaje al exterior, de paso para poder llegar sin peso a mi casa.

Una vez en la oficina, decidí hacerle una broma a mi esposa, la llamé y le dije que no podría llegar hoy, porque hubo una demora en el vuelo, así que volvería el domingo en la tarde, o sea, al otro día.

Mi idea era sorprenderla con un ramo de flores e invitarla a cenar esa noche, y quizás si se daba, salir a bailar, ya que a nuestros 30 años, todavía estamos en esa onda.

Pero al final del día, el sorprendido sería yo.

Después de llamarla, comencé a guardar las cosas en los estantes y cajones correspondientes, mientras se me ocurre mirarla por la cámara oculta que instalé antes de este viaje, y que por supuesto ella no sabe nada.

Cuando aparece la imagen, la veo hablando por teléfono, pero no tenia audio, así que decidí activarlo, y para mi sorpresa, justo escucho el final de la charla, y ella decía: Te espero en un ratito… la vamos a pasar bamba toda la noche.

Me quedé mirando la pantalla sin saber que pensar, no entendía lo que ella dijo, aunque no había mucho que entender, solo aceptar…

Me costó mucho, pero logré esperar ahí mismo en la oficina a que pase el tiempo, para ver de qué se trataba esto.

Finalmente, después de un buen rato de espera, veo que ella se levanta del sillón y va hacia la puerta, abre y entra un hombre alto, de unos 25 años aproximadamente, de piel morena, muy bien vestido.

Se saludan con un beso en la mejilla y ella lo invita a pasar, se sientan ambos en el sillón y comienzan a charlar, la cámara estaba algo lejos, apenas se los escuchaba hablar, pero mucho de lo que decían no lo llegaba a distinguir, así que me dispuse a ver solamente.

Con el correr de los minutos se escuchaban mas risas entre ellos. De repente mi esposa se levanto y fue hasta la cocina, y al volver pude observar que traía una botella de vino, que dejo sobre la mesa.

En ese momento él se levantó e hizo el ademán de agarrar la botella, pero posando la mano sobre la mano de mi esposa. Se quedaron mirando muy de cerca unos segundos, hasta que mi esposa tomo la posta y acercó sus labios a los del invitado.

Comenzaron a besarse apasionadamente, mientras se abrazaban. Las manos de él recorrían la espalda y el culo de mi esposa, mientras que las manos de ella hacían lo mismo en el cuerpo de su amante.

Yo sabía que esto iba a terminar así, sin embargo seguí mirando, no se muy bien por qué… pero no me levanté ni un segundo de mi silla, pudiéndome levantar e ir hasta mi casa que estaba a pocas cuadras de ahí y sorprenderlos en el acto… sin embargo decidí quedarme a mirarlos por cámara.

En realidad sí sabía por qué… ya que mientras los veía besándose, tenia mi verga en la mano, y sin darme cuenta, me estaba masturbando despacio, disfrutando de lo que estaba viendo.

Mi esposa cortó de golpe con los besos y se arrodilló delante de su macho, él abrió el pantalón y ella metió una mano y sacó una verga que era mas grande que la mía, a pesar que la de él estaba muerta y la mía bien dura, así y todo, me ganaba en tamaño.

Se la llevó a la boca y le comenzó a hacer una mamada de esas que solo se ven en las películas porno. Me dio una mezcla de celos y satisfacción, celos porque a pesar de que yo se lo pedía a menudo, ella jamás me chupo la pija a mí. Y satisfacción porque en el fondo me di cuenta de que ella sabía mamar, quizás no lo hacía conmigo, pero sabía hacerlo.

Le hizo una mamada que duró algunos minutos, y cuando se levantó pude ver el tamaño de esa enorme pija… debería tener al menos 22cm pensé, era realmente grande… la mía llega a 16 con suerte.

Mi esposa se sacó la ropa rápido y también le saco la ropa a él. Enseguida él se agachó y comenzó a lamerle los pezones. Mi esposa tiene unas tetas enormes, miden alrededor de 120, son verdaderamente enormes. Después de entretenerse con sus pezones, la llevó hasta el sillón.

Ella le dio un empujón y él cayo sentado, con su gran verga apuntando hacia el techo. Mi esposa se puso sobre él, agarró su pija con una mano y se la puso en la entrada de su conchita, y comenzó a sentarse sobre ella. Se la clavaba mas y mas cada vez. Se podía ver que lo estaba disfrutando por como se movía, incluso llevaba su cabeza hacia atrás, igual que lo hace cuando yo le chupo su concha y esta a punto de llegar al orgasmo.

No podía escuchar nada, pero la veía cabalgando a su macho, rebotando a veces rápido y otras mas lento sobre su verga, mientras él se entretenía con sus enormes tetas, se las chupaba, se las amasaba, jugaba con sus pezones… la verdad que la estaban pasando muy bien… y yo también, ya que estaba a punto de acabar… me paré de golpe y llené de leche el escritorio, era evidente que todo eso me estaba gustando demasiado.

De repente mi esposa dejó de moverse y quedó solo sentada, y ahora fue él quien comenzó a moverse, la cogía desde abajo a una velocidad y con un ritmo que eran alucinantes, yo sabía lo mucho que le gustaba eso a mi esposa, y sabía que lo estaría disfrutando realmente. Veía como sus enormes tetas rebotaban al compas de la cogida de su macho, y eso hizo que nuevamente se me pare la pija.

En ese momento la escuche gemir cada vez más fuerte y más rápido, era indudable que estaba a punto de llegar al orgasmo. Él se dio cuenta también, porque dejó de moverse rápido y en vez de eso, solo le daba estocadas cortas y profundas, hasta que finalmente mi esposa estallo en un orgasmo de esos que tanto le gusta tener, por lo fuerte que son.

Enseguida cayo casi desmallada sobre su pecho, yo reconocía ese movimiento, estaba disfrutando todavía del orgasmo, y de paso descansaba un poco. Pero nunca se sacó la pija de su amante de adentro, seguía ensartada.

Después de un par de minutos de descanso, él la levantó y literalmente la desclavó de su verga, la sentó en el sillón al lado de él, y se levantó. Después se puso de rodillas entre sus piernas y comenzó a chuparle la conchita.

Evidentemente lo estaba haciendo muy bien, ya que ella rodeó su espalda con las piernas abiertas, agarró su cabeza y la apretó contra su conchita… tiró su cabeza hacia atrás y comenzó a acabar nuevamente. Nunca la vi acabar tan rápido mientras yo le chupaba su conchita. Tampoco la vi acabar dos veces seguidas.

Mi esposa se levantó, puso sus rodillas en el sillón y sus manos en el respaldo, enseguida él se puso atrás de ella y le puso la pija en la entrada de su conchita, o era la entrada de su culo, no llegaba a ver bien desde donde estaba la cámara, pero por lo que tardó en metérsela y los gemidos de dolor de ella, se la estaba metiendo por el culo. Cosa que a mi nunca me dejó hacerle… jamás.

Eso me hizo acabar por segunda vez sobre el escritorio, justo al lado del primer charquito.

Fueron despacio, era evidente que le dolía, pero también deduje que ese culo no era virgen, como ella me decía, ya que semejante monstruo no le iba a entrar sin trabajarle el culo durante mucho mas tiempo del que su macho se lo trabajó, que fue prácticamente nada.

Una vez enculada, él comenzó a moverse despacio, parecía que la estaba penetrando despacio pero hasta el fondo, seguramente se la metería hasta el fondo y la sacaría hasta la mitad por lo menos, para que su culo se vaya acostumbrando al movimiento.

De repente él se detuvo, y fue ella la que comenzó a mover su culo hacia atrás, como pidiendo su dosis de pija. Entonces él entendió que ya estaba lista, y la agarró de la cintura y comenzó a cogérsela de una manera que no lo puedo explicar.

Era increíble ver como se movía, yo no podía creer que se la esté cogiendo a mi mujer, en mi sillón, por el culo y a esa velocidad… y de yapa escuchaba como mi esposa gemía de placer mientras todo eso pasaba al mismo tiempo.

Le estaba pegando la culiada de su vida, y eso hizo que yo acabara por tercera vez, nuevamente al lado de las anteriores. Ya había dejado tres marcas de leche sobre mi escritorio, las tres en forma de líneas, y una al lado de la otra.

Ellos siguieron así durante unos minutos, hasta que él comenzó a llenarle el culo de leche a mi esposa, mientras le apretaba las teta desde atrás, y ella inclinaba su cabeza hacia atrás, señal de que se estaba corriendo por tercera vez.

Cuando él le sacó la pija del culo a mi esposa, pude ver como le chorreaba leche por sus piernas, era evidente que su macho le llenó su culo con tanta leche, que era el equivalente a mis 3 acabadas… era todo un semental.

Ambos se vistieron, y lo que más me asombró, fue cuando mi esposa fue a buscar su cartera y de adentro saco plata para pagarle, hasta ese momento yo creía que era un amante, pero terminó siendo un escort o taxi boy, como prefieran decirle.

A los 15 minutos me llego una foto de mi esposa, era una selfie que se saco mientras se bañaba, en donde podían verse esas enormes tetas que sabe que tanto me gustan…

Yo le contesté el mensaje con otra foto… una de mi escritorio, donde podía verse en primer plano las tres líneas de leche… era evidente que eran 3 acabadas…

Entonces me preguntó de que era eso, y le contesté que cuando nos veamos le explicaba.

Esa noche me quedé a dormir en la oficina, por suerte tengo un sillón muy cómodo para dormir ahí.

Tenía que procesar todo lo que había pasado. Yo siempre la había querido ver cogiendo con otro hombre, pero nunca se lo había dicho, por miedo a que se enoje conmigo, pero por lo visto no era lo que iba a pasar, puesto que finalmente me di cuenta de que en casa, tengo toda una putita…

Fin