Mientras mi mujer duerme me follo a la vecina
La noche es joven y el calor no deja dormir. Mientras su esposa descansa, él sale a la calle buscando una solución a su ardor y la encuentra en los ojos de una vecina que no tiene intención de dejarlo escapar.
Mientras mi mujer duerme me follo a la vecina
Vaya viernes que me he despertado hoy, estaba súper caliente, tanto que podría decir que me subía por las paredes, despertándome sobre las cinco y media y darme por despertar a mi mujer entre besos y caricias, y aunque esta me mandaba a la mierda, no deje de darme mimos. Acabando está por reaccionar, dándole por soltarme…
“Si te hago caso, me dejaras dormir un rato, y luego tú me prepararas el café y me lo traerás a la cama”.
Ante mi afirmación, cogió mi mujer y se ha mostrado más comunicativa, dejándose besar, comer cuello, oreja y hombros, parte más sensibles, que se de sobra que puedo atacar por ahí. Besos y caricias que continuo a lo largo de su cuerpo, disfrutando de su piel hasta sus mismas rodillas. Dándome por ascender y detenerme en su entrepierna, acabando por retirar sus braguitas, y aunque ella hace tiempo que no me deja que le coma un poco el coñito. Debo decir que ha tenido que ceder, ¡pues lo cierto que no le ha quedado otra… uuuffff!!.
Acabando por dejar que disfrutara comiéndole y saborear sus labios vaginales, vulva y clítoris, retorciéndose de placer con sus orgasmos, tragándome en su totalidad, aunque más podrían ser ‘meos’ por la cantidad de fluidos. Y ser ella quien le tocaba darme caña, acabando por bajarse y comenzar a comerme la polla, mientras le daba por magrear mis bolas flácidas. Buscando que me corriera lo antes posibles, y darle por follarme con uno de sus dedos, ¡cosa que ha metido nuevo en sus juegos… ooohhh!!. Y darle por ascender, viendo la hora, no deseando dejarme de tal manera, colocándose encima, tomando mi polla y ser ella quien, ¡finalmente se la introduce… uuuffff!!.
Sintiendo como la muy puta se mueve como toda una amazona, disfrutando de sus senos, saboreando con mi boca, mientras no deja de gemir y pedirme cuando me iba a corriera… ooohhh!!. Acabando ella por obtener ese primer orgasmo, placer obtenido entre espasmos y convulsiones, mientras mi polla continuaba dándole guerra, y ser ella quien pide tiempo, ¡pues sin poderlo evitar vuelve a obtener otro… uuuffff!!.
Acabando por apartarme sin haber llegado yo al clímax, pidiéndome coger aire, tiempo que me sugiere el ir a preparar un café, sabiendo de sobra que para ella ya ha cumplido. Y mientras, me voy a la cocina a preparar el café, y para resumir lo inevitable, puedo deciros que para mi mujer acabo ese momento ‘intimo’. Pues tras ese café, le da por tomar una ducha, vestirse, y tras darme un piquito como agradecimiento, acaba por irse, mientras yo me quedo con un calentón de cojones.
Y aunque se me ocurren varias maneras para solventar mi problema, finalmente no me quedo otra que quedarme con las ganas, y no porque se me hubieran quitado las ganas, sino que no me quedaba otra que asumirlo. Bueno, eso y que era viernes, ya que teníamos otros planes, como el irnos a la playa nada más regrese ella de trabajar. Días que nos habíamos tomado hace tiempo, como una manera de darnos un descanso, pues teníamos en mente el irnos unos días de vacaciones. Cosa que hicimos nada llegar, cogió las maletas, metió lo que según ella le podría servir, escogiendo prendas que nunca he visto antes, etc.
Y para resumir, llegamos a la costa de Huelva (Punto Umbría), lugar distinto de donde solemos veraneas, ya que somos más de la costa gaditana. Y bueno, eso tras llegar nos fuimos a un complejo residencial, cuyo dúplex habíamos alquilado mediante un portal de internet. Pues nuestra idea era, el ir y venir a la playa, bueno ya sabéis, te vas temprano y pasas casi toda la mañana, volviéndote para almorzar, y tras descansar un rato, vuelves hasta que cae el sol. Y aunque habíamos descansado, raro era el día que no regresábamos agotado, y no precisamente por follar.
Y que, tras un par de días, donde las temperaturas han subido notablemente, tanto que no puedes ni descansar del calor que está haciendo. Y ese día no iba a ser menos, pero llegado la noche, no podía pegar ojo, como he dicho por el sofocante calor, dándome por levantarme, y tener en la cabeza irme a darme una vuelta, pasear mientras mi mujer está dormida.
E hice eso, tras colocarme mi pantalón corto, una camisa fresca, y unos mocasines, me dio por salir del apartamento, dirigiéndome hacia la salida que da al paseo marítimo. Y cuando iba a salir del recinto residencial, me vi llamado por un siseo, dándome la vuelta y comprobar que provenía de la piscina. Dándome por acercarme y encontrarme allí a una de las vecinas, mujer de otro dúplex alquilado del al lado, y que esta me soltó...
“Tú tampoco puedes dormir, ¿verdad?”.
Mujer que estaba sentada en una de las hamacas cerca de la piscina, cuya pose era de lo más normal, pernas cruzadas y estirada hacia atrás. Y cuyos ojos míos se clavaron en sus pechos, pues aquel tamaño no era normal, sobre todo porque se le notaba sus erectos pezones. Y aunque estaban cubierto por la tela de aquel vestido floreado, aquel escote, te daba por imaginar cómo debían de ser... uuuffff!!.
Señora que se dio cuenta perfectamente de mi mirada, y que no hizo nada por evitarlo, ni siquiera me llamo la atención, sino que le dio por provocarme aún más. Sobre todo al descruzar sus piernas, cuyo vestido se le subió y dejo ver sus braguitas blancas de encajes, visión que aparte unos segundos de su escote, y que al verlas hizo que se despertara el ‘durmiente’... uuummm!!.
Y aunque la conversación se inició a raíz del poco sueño, y de la noche calurosa, poco a poco fui perdiendo el hilo de esta charla, no pudiendo evitar no apartar la vista de sus senos. Y volverme está vecina a preguntarme...
“Y tú mujer qué... duerme, no me digas que ella si ha podido quedarse dormida, o acaso te espera en casa”.
Y darme por responderle...
“Si, ella se ha quedado dormida”.
Y continuar, diciéndole…
“Y ante el poco éxito que iba a tener, me ha dado por dar una vuelta, sabiendo de sobra que ella no se despertará”.
Y mirándome sonriente, cuyo rostro es de lo más provocador, vuelve a preguntarme...
“Y que, ya has dado con la solución de cómo te podrías quedar dormido, pues supongo que todo te lleva a lo mismo, ya que todo es cuestión de quedarse agotado...”.
Suelta, y jugándome todo, pues por lo que tengo en mente de hacer, me podría llevar desde una bofetada, o en todo caso peor, pudiendo esta pegar un grito y despertar a todo el personal, incluidos mi esposa y su marido. Pero viendo la cara de esta mujer, me da por envalentonarme, acercando uno de mis brazos, cuya mano acaba en uno de sus senos, dándome por acariciárselo mientras no dejo de mirarla a la cara con perversión.
Caricias y magreos que en escasos unos minutos, tengo su pecho fuera de su escote, seno muy grande tanto que mi mano apenas pude cubrir. Y cuyo pezón es inmenso y apetitoso, tanto como su ubre, mordiéndome el mentón inferior de las ganas que me han entado de chupárselos… uuuffff!!.
Y ella le da por soltar sonreír, acercándose hacia mí, dirigiendo ambas manos a mi pantalón. Darle por mirar de un lado hacia el otro, mientras suelta el cinturón, desabotonar el botón del pantalón, bajar la cremallera y tirar de mi pantalón hacia abajo. Levanta la vista, dándole por decirme...
“Uuummm!!, no te haces una idea lo que me gustan los chicos jóvenes, sobre todo por ese ardor interior y que siempre tenéis ganas, siempre dispuesto y que no soléis despreciar una ocasión por un partido de futbol”.
Dice, mientras siento mi pantalón corto caer sobre mis pies, acabando esta por tirar ahora de mi ropa interior, prenda que fue descender, dándole por salir como un resorte mi miembro... uuuffff!!. Tomándola está con rapidez, dejando escapar una sonrisa burlona, mientras me suelta…
“Uuummm!!, veo que tenías planes para esté muñeco... eeehhh!!”.
Dice, y de forma burladora, acaba...
“Va bien limpia, ¡verdad que no me equivoco… eeehhh!!”.
Y volviendo a ascender la mirada, vuelve está a soltarme, mientras le da por comenzar a pejeármela, volviendo a decir…
“Uuummm!!, me gusta más así... que, con tantos pelos, así una cuando le da por comérsela, no tiene por comer y tragarse los vellos… uuummm!!”.
Dice, y ver como la muy cabrona le da por tragarse mi miembro, hace mientras no dejo de magrear sus pechos, volviéndosela a sacar de la boca, y volver a mirar a nuestro alrededor, pero eso sí, no deja de masturbarme… uuuffff!!. Y verla, como me mira con deseo, imaginándome perfectamente lo que está busca, cosa que creo que estamos en la misma onda.
Y coge y entre mamada y mamada, le da por sugerirme el irnos a un sitio más íntimo, suelta al tiempo que se levanta, metiéndose sus pechos dentro del escote, mientras nos da por acercarnos hacia el cuartillo de los útiles de la piscina.
Y mientras caminamos hacia dicho sitio, me da por aprovecharme por acariciar su culo, apartándome está la mano, pero debo decir que lo hace sin mucha convicción. Acabando a dicho lugar, viendo que está abierto, entrar y dándonos por continuar, intentando continuar donde lo habíamos dejado. Y aunque mi idea era desnudarla, ella me hizo saber…
“Yo prefiero que me dejes el vestido puesto, así creo que es más seguro”.
Dice, mientras me da por besarla, comenzando a comerle la boca, magreando sus senos, culo y espalda, mientras ella no pierde el tiempo, pues ya me la ha sacado… uuummm!!. Dándome por sacarle sus senos de su escote, pechos que no puedo aguantar mucho más y llevármelos a la boca, chupándolos y saboreándolos, mientras ella misma aprieta mi nuca hacia ellos… uuummm!!.
Y mientras disfruto de sus senos, me ha dado por introducir mi mano bajo su vestido, dándome por acariciar primero y dedear después ese encharcado coñito… ooohhh!!. Mientras ella entre gemidos, suspiros y jadeos, ha comenzado a pedirme que se la metiera, pensando para mí mismo que no es necesario, pues estoy súper salido… uuuffff!!.
Y como para olvidar, como cuando me da por sentarme sobre esas lonas acolchadas, cuya espalda apoyo sobre la pared, esperando a esta estupenda mujer colocarse encima. Hermosa dama de cuarenta y picos de años, cuya complexión es normal algo metida en carnes, pero para soportar el peso de esos enormes pechos, esta toda perfecta. Y cuando veo, como se sube el vestido, quitándose esas braguitas blancas de encajes, cuyo coñito depilado y esos enormes labios vaginales, casi me hacen preferir comerme ese coñito a follármelo… ooohhh!!.
Y es sentarse ella sobre mi polla, sintiendo esa gruta ardiente aferrarse a mi tronco, mujer que suelta un graznido, sintiendo como se me pone dura, y se me hincha mis venas, cuando comienzo a penetrarla. Moviéndose está mujer como toda una amazona, dándome por quitarme la camisa al no aguantar la calor, viendo como ella misma hace lo propio… ooohhh!!.
Y así desnudos, acabamos por ponernos a follar como animales, pues está dolorida, le da por levantarse y tenderse sobre las lonas de las butacas, posición idónea para penetrarla… uuummm!!. Dándome por tomar sus piernas y levantársela con sumo cuidado, ya que no deja de decirme que le duelen, dándome por introducírsela, sintiéndola bien profundas, y comenzar a embestirla… ooohhh!!.
Y entre alaridos me hace saber que se viene, no parando mi ritmo, penetrándola mientras saboreo sus pechos, orgasmo que obtiene y que de forma simultánea, logra un segundo entre gemidos… uuuffff!!. Y esta misma decirme…
“Cuando vayas a correrte, no vayas a sacarla, estate tranquilo que tengo el DIU”.
Cosa que logro, tras permitirme penetrarla desde atrás, levantándola y apoyarla contra la pared, introduciéndosela con sumo cuidado, y no precisamente por su culito. Y que, tras correrme en su interior, vaciándome del todo, me da por separarme, introduciendo mi cabeza entre sus muslos, comenzando a chupar y saborear, mientras ella intenta apartarme. Y tras comenzar a disfrutar, no solo me permite continuar, sino que ella misma, me obliga al presionarme, acabando por hacerle alcanzar un nuevo orgasmo, ayudándome en esta ocasión con mis dedos… ooohhh!!.
Y si, dimos por concluido esa calurosa noche, vistiéndonos y dejándola salir primero, no deseando ser descubierto por nadie, encaminándonos cada uno a nuestros respectivos dúplex. Dándome por acostarme en el sofá, no porque mi mujer ocupaba toda la cama como así estaba, sino también por no levantar más sospechas.
Y recuerdo que ese día, decidimos pasarlo en la piscina, donde tras ocupar unas hamacas, acabe por ver a esa exuberante vecina en las hamacas de enfrente, cuyo marido me dio la sensación que había cumplido hace unos minutos. Y antes de dejaros, debo deciros dos cosas, una que cuando mi mujer subió para irse duchando antes que nadie.
Momento en que me dio por mirar hacia esa mujer, hermosa dama que me miraba con cierta cautela, mientras le estaba dando por deslizar uno de sus dedos por su entrepierna… uuuffff!!. Y para devolverle el favor, me dio por deslizar dos de mis dedos por mi miembro, dándole a entender como esta de lista… ooohhh!!. Cuyo entendimiento hubo entre ambos, y cuyo encuentro tuvimos esa misma noche, aprovechando sobre todo que mi mujer dormía. Hermosa dama que llego a decirme de donde era, y que mientras la penetraba, entre gemidos y suspiros está no dejaba de dejarme claro, aquello de...
“Ooohhh!!... así así, como me gustan los muchachitos... uuuffff!!”.
Dice, y vuelve a soltar...
“Normalmente soléis vosotros los hombres los que os quedáis dormido, mientras nosotras estamos en vela, ¡pero para mi suerte en tu caso es al contrario... uuummm!!”.
“No sé cuánto tiempo lleváis casado, ¡pero viendo el panorama... uuummm!!, no os echo mucho más de cinco años, eso o ya te estás buscando otras amantes... aaahhh!!”.
Y entre embestidas, dándome ella por decirme que es de Córdoba, cuya dirección a cabo por soltarme minutos después, pues las convulsiones no le permitían decirlo con claridad. Y bueno lo dicho, llega la hora de dejarlo aquí y marcharme, no sin hacer mención, hacia aquellos lectores que comparte conmigo sus criticas que, acepto todas, ya que me enseñan a ver mis defectos. Y, aunque les moleste a más de uno, debo decir y recalcar que estos son tan reales como la vida misma, y no pido que me comprendéis, ni porque debo explicar, o justificar porque me dio por ahí.
Simplemente digo que me gusta disfrutar, y vivir al límite mis aventuras, aunque a veces no me controle, o mejor dicho no controle las situaciones. Pues es verdad que, me dejo perder por el morbo y las tentaciones, aunque en más de una ocasión, me haya llevado más de una ‘ostia’ bien dada.
Así que, aquellos que me leáis esto y no me crees, pienso que es tu problema, pero pienso que la vida es muy corta, y hay que disfrutarla y vivirla, como uno sepa mejor. Y lo dicho, agradecer a todos aquellos que me seguís y me leéis, deseando que os haya gustado. Si queréis saber más de mí, me lo hacéis saber a mi email es: jhosua 1974 @ Gmail. com (obviamente todo junto).
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