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Fóllate a mi novia - parte 2

La oficina se vacía, pero la verdadera acción comienza cuando cierras la puerta con cerrojo. Él te observa, impotente, mientras tu cuerpo es reclamado por otro hombre en la casa que construisteis juntos. Esta noche, la regla es simple: tú no tocas, tú solo ves.

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Querido lectores, retomemos la historia donde la dejamos en l primera parte de este relato real. Podéis encontrar la primera parte en el siguiente link.

https://www.todorelatos.com/relato/186839/

Espero que la disfrutéis tanto como mi novia disfrutó que se la follara otro;)

No os voy a dar detalles de como y cuando contacté con Javi, ni de lo poco que me costó convencerle para que nos hiciera una visita, pero si os diré que al fin de semana siguiente, mi chica estaba de rodillas en nuestro salón ante su amante conmigo delante, cogiendo con sus dos manitas una polla de considerables dimensiones y meneándose de arriba a bajo con delicadeza y hambre en la mirada.

Ni que decir tiene que la polla de Javi era tremenda. Más larga y más grande que la mía, y la mía no era pequeña, con lo que mi chica no estaba ante un pene o una polla, estaba ante un pollón.

Un pollón que no tardó en comenzar a lamer sin dejar de mirar a su invitado a los ojos. De vez en cuando sonreía dejándonos ver a los dos que estaba disfrutando de el trozo de carne que tenía a su disposición.

Javi se dedicaba simplemente a disfrutar de como la lengua de mi novia se deslizaba por todo su miembro, lubricándolo y dotándolo de un brillo mojado. Yo permanecía callado, presenciando aun con algo de incredulidad y excitación una escena que había organizado yo.

Javi fue quien rompió el silencio - “Basta de lamer. Cómetela”. Su voz era firme y mi novia obedeció. Sin dudarlo dio una última y lenta lamida desde la base hasta la punta, y al llegar arriba abrió la boca de par en par, y se la tragó.

Era obvio que meterse todo eso en la boca le costaba. Ella cerraba los ojos y fruncía el ceño, intentando que le entrara todo lo que fuera humanamente posible, pero apenas le entraba la mitad.... y eso ya era mucho. Tal fue su esfuerzo que dio una pequeña arcada - “aaagh...” y se sacó la polla de la boca para tomar aire, pero eso no la desanimó y siguió intentándolo con insistencia.

En esta ocasión Javi la quiso ayudar un poco en su empeño y cuando mi novia tenia la mitad de su polla en la boca, hizo un pequeño movimiento de cadera con la intención de que tragara un poco más. Ello se saldó con una segunda arcada... Pero mi novia no retrocedió. Siguió chupando. Siguió comiendo. Siguió engullendo.

Javi tomó la persistencia de mi chica como una invitación a bombear suavemente. Los sonidos característicos de una boca siendo follada llenaron la habitación: - “Chup..... chup..... chup..... aaargghhh.... chup..... chupppp.... arcggghhh... chup....”.

Mi novia estaba claro que disfrutaba y Javi era consciente, hasta el punto que se tomó la libertad de agarrarla por la cabeza y con ambas manos hacer fuerza para ayudarla a tragar todavía más. Mi chica lo aceptó sin resistencia. No obstante, tras unos segundo con esa polla empalándole la garganta, tuvo que dar a Javi una pequeñas palmadas en el muslo para indicarle que la soltara. Necesitaba aire.

Javi la soltó. A mi chica ya se le había saltado alguna lágrima del esfuerzo que había hecho, pero aun con todo sonreía. Miró a la cara a Javi con una sonrisa de oreja a oreja y le dijo, “Cabrón... ¡¡que me ahogo!!”

A lo que Javi contestó, - “Sí, y te encanta...”

“A ti no te puedo mentir... si me tengo que ahogar con algo que sea haciendo esto..”, ambos comenzaron a reír... pero la risa no duró mucho. Mi chica cogió airé y se puso a mamar de nuevo.

Yo mientras tanto lo presenciaba todo. Había sido mi idea invitar a Javi al fin y al cabo... La idea de compartir a mi novia me había vuelto loco. Verla codiciada y usada por otro hombre me excitaba muchísimo, pero había un problema. Tanto ella como Javi eran totalmente ajenos a mi presencia. Es como si estuviera viendo una película porno protagonizada por mi chica. Era un espectador... Nada más.

En ese mismo momento, mientras la frustración de no estar participando cruzaba mi cabeza, mi chica se sacó la polla de Javi de la boca, me miró directamente a los ojos, me sonrío, y sin apartar la vista se volvió a meter ese pollón en la boca. Nunca la había visto tan atractiva con en aquel momento... la verdad es que era una imagen espectacular, no cabía duda. Mi novia, comiéndosela con ansia a un ex-novio mientras me miraba... es difícil describiros la excitación que sentí en ese instante. No pude evitarlo, casi sin pensar me quité los boxers y empecé a pajearme.

Ante esa acción mi novia volvió a dejar de comer polla, me volvió a sonreír y comentó, “Parece que te gusta lo que estás viendo....”

No tenía sentido no ser sincero, con lo que le confesé “Sí.”

“¿Sí? ¿te gusta ver como tu chica se atraganta con la polla de otro?”, me contestó con tono provocador.

A lo que volví a replicar con un simple, “Sí.”

Noté como se contenía la risa al contestarme “Pues te vas a hartar...” y acto seguido volvía a engullir.

Continuó comiéndole la polla a Javi con ansia durante varios minutos. Mi novia ya tenía la cara roja del esfuerzo y parecía que estaba lista para probar algo más... Se la sacó de la boca y tras tomar aire durante unos segundo miró a Javi a la cara y le dijo con tono suplicante, “Fóllame...”

Javi la cogió por debajo del brazo y de un tirón la puso de pie. Le preguntó, “¿Donde quieres que te folle, en el sofá o en la cama.”

A lo que mi chica contestó “Me da igual, solo métemela ya...”

Javi miró a su alrededor y reparó en la mesa del comedor. Parece que había elegido el lugar donde se la iba a follar... “Reclinate sobre esa mesa.” ordenó a mi chica, la cual, con la cara todavía llorosa de mamar, se dirigió diligentemente hacia donde la indicó su amante.

No había mucha distancia hasta la mesa, pero a mi se me hizo eterna. Pude verla como a cámara lenta dirigirse hacia ella completamente desnuda, moviendo las caderas con cada paso de manera provocadora. Luego apoyó las manos sobre la mesa, me miro sonriendo y muy lentamente se empezó a reclinar sin dejar de mirarme dejando su pecho aplastado contra la madera. Cuando ya estaba lista y Javi se estaba poniendo detrás suyo, me dijo, “... me la van a meter, cari...” y guiñó un ojo mientras me tiraba un beso.

Javi no tardó en ensartarla con facilidad, a lo que ella respondió con un gemido de placer de los que yo le había arrancado muy pocas veces. Nuestro invitado empezó a bombear muy, muy despacio, pero todas sus penetraciones venían seguidas por un gemido de mi chica que ya no me miraba. Conocía a mi novia muy bien, y sabía que esos gemidos se debían a que la polla que tenía dentro la estaba volviendo loca.

Al cabo de un rato así, Javi se dirigió a mi y me dijo, “Mira chaval, que conste que yo no estoy haciendo nada, ¿eh? Es ella la que se la está clavando...!”. Era completamente cierto. No había reparado en ello pero era mi novia la que moviéndose adelante y atrás se estaba follando a su amante.

¿Que podía decir yo? Tenía toda la razón, a mi novia no la forzaba nadie, ni a mi tampoco. Teníamos lo que ambos buscábamos ¿no?... Pero estaba claro que a Javi también le excitaba sentirse como un macho alfa con lo que siguió provocándonos tanto a mi novia como a mi.

“Alba, ¿que prefieres? ¿Mi polla o la de tu novio?, anunció para los dos más que para ella sola.

Mi novia no contestó, seguramente por que no sabía decir la verdad iba ser demasiado humillante y se limitó a seguir follándose a su amante sin darme la cara. ¿Se estaría sintiendo mal? Desde luego, no lo parecía ya que continuaba gimiendo y moviendo las caderas por si misma.

Ante la falta de contestación, Javi volvió a insistir. La cogió del pelo con rudeza y tiró con fuerza hacia atrás lo que provocó que mi novia arqueara la espalda. Acto seguido el se inclinó hacia adelante y pegando su cara a la de mi novia le dijo, “Te he hecho una pregunta, zorra...”

Sintiéndose excitada por el aumento en el grado de dominación Alba contestó, “Prefiero... tu... aaah... polla...”

¿Cuanto más la prefieres?, prosiguió Javi.

“aaah... Mil veces... aaah....” contestó mi novia.

Javi rió, y soltándole el pelo le dio un azote con fuerza en la nalga. Su mano se quedó marcada. Sacó su polla y le pidió a mi chica que se diera la vuelva y quedara recostada boca arriba sobre la mesa. Ella obedeció.

Javi le cogió las piernas y puso una encima de cada uno de su hombros y volvió a penetrarla. “Mírale mientras te follo.” le dijo a mi chica, ante lo cual ella me miró. O al menos lo intentó, por que cada embestida de Javi provocaba que la mirada de mi novia fuera una mirada perdida, desenfocada, casi en trance, interrumpida de cuando en cuando por una necesidad imperiosa de cerrar los ojos o ponerlos en blanco del puro placer que sentía.

Por mi parte, el bamboleo acompasado de sus pechos con cada embestida de Javi, unido a los gemiditos ahogados que sin remedio soltaba me tenían hipnotizado. Me acerqué a la mesa y le ofrecí mi polla. Mi novia, que a esas alturas era más una autómata sexual que una persona abrió la boca y me la comenzó a chupar.

Chupaba torpemente. Las embestidas de Javi la desconcentraban y su postura sobre la mesa no era de las más cómodas. No debió pasar ni un minuto hasta que dejó de comérmela y se concentró unicamente en disfrutar de ser follada. Mi polla quedó ignorada...

Mi novia se corrió poco después.

Javi tampoco se hizo esperar, descargo al poco rato toda su corrida sobre el vientre pecho y hasta la cara y pelo de mi chica, que recostada sobre la mesa quedó extenuada, cubierta de semen y satisfecha. Tras recuperar algo el aliento me miró fijamente a los ojos, y sin mediar palabra,recogió con ambas manos parte del semen que se había acumulado en su vientre y se lo llevó a la boca. Luego limpió con la lengua un mechó de pelo del que aun pendía un goterón de lefa. Me sonrió y me dijo, “Ven cari... que te quiero decir algo al oído.”

Yo me acerqué a ella sin saber muy bien que esperar al sentirme sobrepasado por lo acontecido. Me incliné sobre ella y me susurró “Gracias por permitir esto, me hacía falta... te lo voy a compensar, te lo prometo.” Acto seguido me dio un beso en la frente.

La noche estaba lejos de haber acabado y yo tenía expectativas de ser más protagonista en lo que quedaba de sesión sexual. Javi y yo nos quedamos solos en el salón mientras mi chica, tras incorporarse de la mesa, nos anunció que se iba a dar una ducha.

Fuera de sus provocaciones, Javi era un chico bastante majo y educado. Es más, mientras mi chica se duchaba y estuvimos bromeando sobre la situación. Nos pusimos nuestros boxers y nos servimos unos gin tonics mientras esperábamos a Alba, que al cabo de unos minutos volvió salón recién duchada y totalmente desnuda. Se sentó en el sofá entre los dos y se unió a la conversación como si nada.

Ella tenia la Javi a su izquierda y pude ver como alargaba su manohacia el paquete de Javi y comenzó a sobarle la polla por encima del boxer. Al parecer mi novia aun tenía ganas de más marcha... No debieron pasar ni dos minutos desde que volvió del baño, cunado le quitó a Javi el gin tonic de la mano y se subió encima de él como si le fuera a cabalgar, pero solo se limitó a besarle. Yo volvía a ser un mero espectador.

Mientras mi novia hacía movimientos con las caderas sobre su pene Javi le comía el pecho, hasta que inevitablemente la calentura llegó a su nivel de ebullición... Mi novia se bajó de encima, le quitó los boxers, y le agarró la polla con una mano. Sin soltarle le dijo, “Levántate.” a lo que Javi accedió, y ella comenzó a caminar hacia la habitación tirando de su pene como si fuera la correa de un perro.

Javi irremisiblemente la siguió.

Yo me levanté y fui detrás de ellos con la intención de unirme a la acción, pero inmediatamente tras entrar en la habitación mi novia comenzó a cerrar la puerta detrás de ella con la idea de dejarme fuera.

“¡¡Ey!!”, le recriminé, “dejame pasar, ¿no?”

Ella mi miró sonriendo sin mediar palabra. Poco a poco fue cerrando la puerta y una vez que la hubo cerrado del todo echó el cerrojo. Yo me quedé fuera, con el gin tonic aun en la mano, una erección y cara de tonto.

A mi incredulidad no tardó en hacerle compañía los gemidos que comenzaron a salir de mi propio dormitorio...

Continúa en