Cara de nena y cuerpo ardiente
Cinco días de silencio la hicieron dudar, pero la promesa de su cuerpo la llevó a su puerta. Ahora, en la oscuridad del departamento, él no solo quiere verla, sino demostrarle quién tiene el control.
En mis relatos anteriores conté que a los 18 años conocí un hombre de 40, en diez días perdí mi virginidad con él, y la semana siguiente estuvimos tres veces, la última fue un domingo a la tarde en su departamento. Lo que relataré ahora es la continuidad de esa historia.
Desde ese domingo pasaron cinco días sin vernos, me mandaba uno o dos mensajes por día a los que yo le contestaba. Nunca me llamó, yo lo llamé algunas veces pero no contestó. Eso me pareció extraño, antes me llamaba dos o tres veces por día y además me enviaba mensajes. Suponía que podía estar ocupado en su trabajo, pero cuando lo llamé de noche tampoco contestó y eso me hacía pensar muchas cosas.
Gustavo es un hombre agradable, atractivo, muy sexi, alto (1.85 mts.), tiene un muy buen físico, espalda ancha, brazos musculosos, manos grandes, es el tipo de hombre que suele gustarle a muchas mujeres. Es profesor de educación física, trabaja como personal trainner en un gym y cuando nos conocimos me reconoció que había salido con algunas de las mujeres que iban allí. Todo me hacía pensar que cuando lo llamé al celular por la noche y no contestó es porque estaba con alguna de ellas.
También pensaba que las mujeres con las que había salido seguramente tenían un lindo cuerpo, eran sensuales, tenían experiencia en el sexo y quizás él prefería estar con alguna de ellas.
Mi caso es distinto, yo tenía 18 años, antes de Gustavo nunca había salido ni estado con nadie y si bien tengo un cuerpo bien formado, lindas piernas y cola, no tenía ninguna experiencia, eso me hacía dudar si yo le había gustado cuando me tenía en la cama. En realidad no sabía qué hacer, solo me dejaba llevar por él, hacía lo que me decía, aceptaba que me haga cosas y me penetre poniéndome en las poses que él quería.
Todas esas cosas pensaba durante esos cinco días. El viernes a mediodía me llamó mi mama, charlamos un rato, me preguntó cómo estaba, me dijo que me extrañaban, que querían verme, que viaje ese fin de semana a mi casa y si no podía ellos vendrían el sábado al departamento. Pensé rápidamente y le conteste que ya había planeado ir ese fin de semana y que viajaría el sábado por la mañana. En realidad le mentí porque no había pensado en viajar pero prefería ir yo antes que ellos vengan al departamento, temía que Gustavo me llame o se dieran cuenta que algo pasaba.
Apenas corté con mi mamá, le mandé un mensaje a Gustavo diciéndole “viajo el sábado a la mañana a mi casa, luego te explico” (puse dos emojis con una lágrima), dos horas después me contestó: “te espero hoy a las 21 en el departamento”, le contestéque si iría. Estaba ansiosa, deseaba verlo y estar con él. Cuando se hizo la hora, me bañé, me puse una mini y una blusa; cuando salí le mande un mensaje diciéndole que ya iba a su departamento.
Cuando llegué estaba de short y musculosa, se notaba que recién se había bañado, el me dijo”estas hermosa, tenía muchas ganas de verte y estar con vos”, me acaricio la cara y me besó, luego me abrazótomándome de lacola, me apretó contra él, me besó varias veces y luego me dijo que lo espere unos minutos en el sofá porque tenía que acomodar el dormitorio.
Demoró bastante tiempo, yo estaba nerviosa y excitada. Cuando regresó se sentó en el sofá, me abrazó, yo apoyé mi cabeza en su pecho, puso su mano en mi pierna y mientras la acariciaba me pregunto: “¿me extrañaste?” le contesté: “si, mucho” luego dijo: “¿deseabas estar conmigo?” le dije“sí, quería verte” el insistió “¿solo verme o deseabas estar conmigo en la cama” no me dejaba opción y dije “si, deseaba estar con vos” el siguió y dijo: “yo también deseaba verte, tenerte en la cama, hacerte calentar y cogerte a full” yo no sabía que decir, el me preguntó “¿viajas mañana a tu casa?” le conteste “si por la mañana” el dijo “entonces tengo que dejarte bien relajada para que viajes tranquila”. No me gustaba la forma de hablar de Gustavo pero me daba cuenta que lo hacía con naturalidad, como algo normal en él, pensé que seguramente hablaba así con las mujeres que había salido y no quería parecerle una tonta por eso no dije nada.
Estábamos en el sofá, dejó de abrazarme y me dijo que apoyé mi cabeza en sus piernas y estire las mías, me saque las zapatillas y me estiré como el m dijo, me desabrochó la blusa, me sacó el sostén, y me dijo: “me gustan tus tetitas duras y esos pezones rosados que tenes” comenzó a acariciarme y besarme lospechos, por momentos loa apretaba, con sus dedos me tocaba suavemente los pezones, les pasaba la lengua, mis pechos se pusieron durísimos y mis pezones se levantaron, mi cuerpo estaba caliente y cada segundo que pasaba me excitaba más, me besaba en la boca, me acariciaba la cara, me pasaba su dedo por los labios, me lo introducía en la boca, yo le pasaba la lengua y lo besaba, luego volvía a acariciar y besar mis pechos, empecé a respirar agitada, mi cuerpo ardía, me dijo “sos un fuego, necesitas unos buenos masajitos en las piernas y otras cosas más” se paró, me levanto en sus brazos del sofá, yo me colgué de su cuello y me llevó al dormitorio.
Apenas entramos me bajo suavemente en la cama, se sacó la musculosa, miraba su cuerpo semidesnudo y me excitaba aún más, me sacó la mini y la blusa, quede solo con la tanga, se estiró encima mío, me besó en la cara, en la boca y en el cuello y me dijo “¿deseas que te acaricie las piernas?” le dije “si”, él me contestó “si, que? yo contesté “si, deseo que me acaricies las piernas”. Parecía disfrutar de verme excitada y hacerme decir las cosas que deseaba, comenzó a masajearme, acariciarme y besarme las piernas, lentamente iba subiendo desde mis pantorrillas hasta llegar a mis muslos, lo hizo bastante tiempo, yo tenía los ojos cerrados, sentía goce, placer y excitación, luego, con sus dos manos tomo una de mis piernas, la masajeaba apretándola, la acariciaba y besaba, pasaba suavemente su dedo por mi sexo, mientras lo hacía me dijo “¿te gusta que te acaricie así?” yo le dije “sii.sii..me gusta mucho”, luego hizo lo mismo con la otra pierna mi cuerpo era un fuego, me sacó la tanga, mientras besaba el interior de mis muslos me pasaba sus dedos sobre mi sexo, yo gemía, estaba mojada totalmente, metió su lengua dentro de mi sexo, la movía y la pasaba en mi botoncito de placer, yo me retorcía, gemía cada vez más fuerte, hasta que estallé y tuve un orgasmo que parecía total, sin esperar nada me introdujo dos dedos los movía hacia adentro y afuera, encontró mi botoncito y lo frotaba, volvía a moverlos hundiéndolos a fondo y más rápido, entre gemidos y gritos volví a acabar, se sacó el short, tenía su pene durísimo, lo pasaba por arriba de mi sexo, me preguntó “¿deseas sentirlo adentro?” le dije “si..sii. sii..quiero que me penetres”, me separó un poco la piernas y me penetró hasta hundirlo totalmente, yo lo abrazaba y gemía, comenzó a moverse, entraba y salía, se detenía brevemente y luego seguía, lo sacaba y volvía a penetrarme, parecía no querer acabar nunca, yo lo envolví con mis piernas, gemía casi gritando y me movía levantando mi pelvis, lo hacía cada vez más rápido y fuerte, mi cuerpo se sacudió y nuevamente acabé, se quedó quieto unos instantes y lo sacó, me estiró las piernas hacia atrás, hizo que las sujete con mis manos, y volvió a penetrarme, se movía mientras me acariciaba las piernas, yo gritaba y empujaba hacia arriba, me levantó la cola con sus manos, comenzó a hacerlo fuerte y más rápido, me estremecí entera y volvía a acabar a mares, el también acabó,sentía su semen caliente entrando a chorros en mi cuerpo, me mantuvo penetrada unos instantes y lo sacó, baje las piernas, el quedó estirado encima, me besó varias veces en la boca metiéndome su lengua y luego me dijo “sos recaliente, me gusta hacerte gozar, cogerte a full y hacerte acabar a cada momento” Yo no dije nada, estaba dolorida, agotada, sin fuerzas.
Quedamos un largo rato acostados, me tenía abrazada cucharita, con sus manos en mis pechos me afirmaba contra él, sentía su pene apoyado en mi cola, aproveché ese momento de relajamiento y le dije “te llamé varias veces y no me contestaste” él me respondió “seguramente estaba ocupado en el trabajo” yo insistí “también te llamé de noche” el repitió “puede ser que también haya estado ocupado” no pude contenerme y le dije “¿con alguna mujer?” él me contestó “eso no importa, yo solo deseo cogerte a vos hacerte de todo en la cama y que acabes hasta que quedes desmayada”. Me quedé callada.
Después de un rato comenzó a acariciarme la parte inferior de mis pechos con las yemas de sus dedos, los agarraba con sus manos y los apretaba, me acariciaba y besaba los pezones, me besaba en el cuello, estuvo un largo rato haciéndolo, sentía como su pene se endurecía cada vez más, volví a excitarme, paso una de sus piernas por encima de las mías y me giró el cuerpo hasta dejarme boca abajo, me hacía masajes en los hombros, me besaba el cuello y detrás de la oreja, me besaba y acariciaba la espalda, sus pulgares apretaban mi espalda, fue descendiendo, cuando llegó a mi cola, me la acariciaba y besaba, me la apretaba suavemente, con su mano abierta me pegaba como suave chirlos, lo hacía una y otra vez, me pasaba sus dedos el agujerito de mi cola y lo besaba, era primera vez que estaba boca abajo, me gustaba estar así, me excitaba lo que me hacía, sentía mucho placer, me dijo“tenés una cola divina”, sindetenerse, me acariciaba las piernas y volvía a mi cola, yo gozaba de esos momentos, puso una mano por abajo y me introdujo dos dedos en mi sexo, ardía y me mojé totalmente, su pene totalmente duro me lo pasaba por la espalda y por medio de los cachetes de mi cola, me dijo que me arrodille con las manos apoyadas en la cama, lo obedecí mansamente, desde atrás me agarró de la cintura, me atrajo con fuerza hacia él y me penetró en mi sexo, me lo hacía fuerte, lo hundía totalmente comencé a gemir y gritar, sentía dolor y placer, estuvo haciéndolo durante mucho tiempo, lancé un grito, mi cuerpo se sacudió y acabe, mepuso arrodillada en borde de la cama, y de parado volvió a penetrarme, entraba y salía, lo sacaba y volvía a penetrarme, me tiraba de los cabellos, me lo hacía fuerte y lo hundía a fondo, entre gemidos y gritos no tardé en acabar nuevamente, se me aflojaron los brazos, quedé arrodillada con el cuerpo estirado en la cama mientras el me sujetaba y, seguía penetrándome, yo gritaba de dolor y placer, parecía que eso lo excitaba más y me lo hacía más fuerte, paraba y luego seguía, lo hizo un largo rato, lo sacó, me empujó hasta quedar estirada boca abajo y sentí su semen caliente en mis piernas, en la cola y en la espalda. Quedé estirada, agotada, dolorida, no daba más, como dijo él, estaba como desmayada. Me dijo “Me encantas, con esa carita de nena y tu cuerpo ardiente, me recalentas, deseo hacerte de todo, nunca estuve con nadie que acabe como vos”
Era muy tarde, habían pasado casi cuatro horas, se fue a dar una ducha y me dijo que me vista que él me llevaba en el auto al departamento. Cuando me llevó, como siempre iba acariciándome las piernas, cuando llegamos me introdujo los dedos por encima de la tanga, me besó varias veces y me dijo “cuando regreses avísame te voy a esperar, quedaron cosas pendientes para hacerte”. No entendí lo que quería decir pero estaba muy cansada, no dije nada y me bajé.
Al día siguiente viaje a ver a mis padres, durante todo el fin de semana me enviaba mensajes hot, el lunes regresé, estaba anocheciendo, el me estaba esperando en la terminal de ómnibus, me llevó a un motel, ese día comprendí a lo que se refería cuando dijo “quedaron cosas pendientes”, lo que sucedió es largo de contar y lo haré en el próximo relato.
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