Con el doctor
El consultorio está cerrado, pero la puerta no es suficiente barrera para el deseo. Mónica sabe que Habacuc la espera afuera, escuchando cada gemido, cada roce y cada susurro prohibido que escapa de sus labios en la oficina del doctor Gustavo.
Hola de nuevo, mi nombre es Mónica Cruz, mi edad 46 años. Casada por segunda ocasión, ya se nunca aprendemos jejeje
Pues ya había pasado las dos ocasiones con mi compadre, algo que si bien yo sabía que podía traer consecuencias, aunque no tenía tanto contacto con mi esposo Raúl, podría comenzar a tenerlo, y eso de alguna u otra forma me dejaba intranquila, porque era una posibilidad latente y no quería que pasará, de todas formas, ya en la plática post-sexo, esa en donde estas relajada, que aunque no me dio satisfacción por completo, pues tuvo sus lados buenos, con esa sensación de satisfacción aunque no plena, si es un poco, estábamos platicando, yo le confesé que dese que vivíamos en el mismo edificio y teníamos asados los domingos, siempre me gustaba verle las nalgas antes de que fuera mi compadre, su esposa me parece que nunca le caí bien, lo que no impedía que yo me lo agasajará visualmente.
De hecho, ¿en algunas ocasiones me dio unos “arrimones” que yo casi aseguro que no fueron casuales verdad? - le pregunté-
Efectivamente, me gustabas tu también, de haber sido sincero y de saber que era posible, desde hace mucho hubiera pasado esto.
Yo la verdad, me dio pereza estar con el, era algo de el que se me hacía aburrido, y mejor decidí alejarme, y asi mi marido pudiera darse cuenta, estaba jugando con fuego y mejor no provocar algo.
Ya platicando con Habacuc, donde era ya similar tanto por mensaje de WhatsApp o de manera presencial, gracias al trabajo en demasía de mi marido, como de la confianza que me había ganado, como saben ustedes, el me daba permiso de conocer gente de internet, no le había dado motivos para que desconfiará, es decir, le platicaba todo, incluso de Habacuc, aunque no sabía del todo la situación completa de esa parte de la historia, como decirle que Habacuc ya había cogido a su esposa e inclusive la había emputecido al grado de coger con su compadre dos veces, las cuales me había encantado por el hecho de que mi amante me estaba viendo desde otro punto de la misma casa, dos hombre en esa casa con la verga parada por su alegre esposa.
El siguiente paso con Habacuc fue algo creo que más loco, a mí se me fue de la boca decirle que, en la visita al médico, nada grave, un médico de barrio por así decirlo, de esos que están en toda ciudad, tenía un cuadro de dolor estomacal, nada grave, y decidí ir a verlo, mi marido ese día por ser fin de semana me acompaño.
El doctor, un chico guapo, me gusto sinceramente, lo saludé y el a mí, se llamaba Gustavo, me reviso y me tenía que poner una inyección, no sé si podía ser en el brazo pero me dijo que intra muscular sería más efectiva y yo acepte, salí del consultorio para que mi esposo fuera por el medicamente ahí mismo, en la farmacia, ya regreso y se quedó en la sala de espera, ya estando dentro, yo iba con una falda a la altura de la rodilla y blusa blanca, yo le pregunté si tenía que recostarme ya que sería en la nalga, me dijo que para que no me doliera tanto podía recostarme en su desván, me acosté un poco y estaba su saco, el perfume me pareció delicioso, era un olor delicioso, me encantó, se ofreció a moverlo para que no me estorbará, al agacharse sentí su aroma más de cerca, era aún más delicioso, y él estaba haciendo más largo el momento con la excusa tonta de buscar tu corbata, la cual resulto estar dentro del saco.
Ya la encontró y lo hizo a un lado, estaba todo listo y me dijo que levantará un poco la falda para inyectarme, ya estando en esa posición me vuelve a preguntar si ahí está bien, y yo en mi cabeza OBVIO ya estamos aquí, con un poco de temor por la aguja, pero esperando ya el piquete, el me levanta un poco más la falda diciendo que necesita más espacio, pudo ver con claridad mi tanga morada, me gusta mucho ese color, me felicita por mi gusto, - que delicioso color - yo me avergoncé un momento porque se trataba de mi ropa interior y yo creo que incluso sin quitar la tanga podía haberme inyectado pero el quería ver la tanga y yo obvio se lo permití ya que su trato y hasta su forma de hablar me estaban encantando.
Además, mi esposo está afuera - eso pensé hacia mi interior - pero mi vagina empezó a decir otra cosa, empezaba a sentirse inquieta.
La inyección me la puso y de repente ya solo me dijo - ya puedes subirte el color morado - yo lo hice de inmediato y solo me senté de nuevo en la silla frente al escritorio, después ya pensé que porque me dijo eso, salimos con mi esposo y me despedí no sin darle las gracias por su servicio y darle la mano a mi marido. Raúl me pregunta que como me siento, asintiendo con la cabeza, le contesto, espero que con esa inyección mejor y ya me subí al coche.
Todo esto se lo conté a Habacuc cuando nos vimos al otro día para comer, pude ver su mirada cuando me preguntó, ¿y te gusto el doctor?, yo le respondí que estaba guapito, y le devolví la mirada para decirle, ya sé que estás pensando y no lo haré, no lo pienses.
El me vuelve a preguntar, acaso no te gustaría cogértelo en su consultorio, porque debe haber espacio de seguro, ya le platiqué donde estaba y hasta pasamos por enfrente para que Habacuc se convenciera que no había forma que pudiera pasar nada más, estando en la plaza donde está el consultorio, no entramos, pero estando desde afuera le dije como estaba distribuido y la manera que se hacían las cosas ahí.
De nuevo me volvió a preguntar, ¿en serio no te gustaría cogértelo?, dentro de mi empecé a preguntarme si yo podía hacerlo y la manera de hacerlo, pero nunca se lo dije a Habacuc. Ese día ya comimos y se ofreció a irme a dejar a mi casa, obvio con sus respectivas precauciones, como dejarme a 3 calles, totalmente arreglada por aquello de sus manos traviesas, ya que siempre me iba tocando en el camino, que por cierto me quito mi cachetero y se lo guardo en sus bolsillos, - tú ya sabes que los cacheteros me enloquecen- me dijo antes de guardarse la prenda, yo le he dicho que no puede hacer eso, hay veces que mi marido se cerciora que lleve ropa interior cuando llego a casa, no sé porque, algo me dice que tiene cierta desconfianza pero nunca me lo dice, además de esto me desnudo frente al ya que el baño está enfrente de la cama donde dormimos y lo hace más difícil.
Al otro día, le dije a Habacuc - Y si acepto cogerme al doctor Gustavo, que me darías a cambio- yo sabía que quería cogerme a Gustavo, y Habacuc sabía que interiormente haríamos esa fantasía realidad, no sé porque lo sabía.
Habacuc me contesto - lo que quieras amor- esa frase me dejaba carta abierta, lo pensé y le dije, - ok, deja veo que día puede atenderme, porque ya tenía la receta y estaba su teléfono personal, por lo cual ya tenía forma de comunicarme con el directamente, yo te aviso le dije a Habacuc.
Cuando le marque
Doctor Gustavo: ¿bueno?
Mónica: Doctor Gustavo, que tal, ¿como esta? soy Mónica, me atendió ayer por un dolor en el estómago, ¿recuerda?
Doctor Gustavo: ¿ahhh si, como esta? todo bien?
Mónica: Si, todo bien, solo quería ir porque quería saber un medicamento que me dijeron que me ayudaría, pero como usted me trato para eso quería consultarlo antes (obvia mentira todo)
Doctor Gustavo, Se lo puedo decir por teléfono, pero sería mejor en persona, venga al consultorio y lo platicamos (obvio él también quería verme)
Mónica: No será mucha molestia - dije para hacer más meloso el asunto-
Doctor Gustavo: para nada pase y hasta nos tomamos un refrigerio
Mónica: perfecto, mañana estoy por allá.
Colgué el teléfono y sabía que me iba portar más ese día
Le llame a Habacuc, hecha la cita para mañana ya te contaré, el me contesto, y porque mejor no te acompaño y me quedo afuera en la sala de espera como dejaste a tu marido ayer amor.
Eso me gustó más, iba a ir de traviesa con mi amante para ir a ver a mi doctor jijijiji, desde ese momento me empezaba a excitar, ya me estaba tocando todo.
Al otro día quedamos de vernos con Habacuc en la plaza y ahí entraríamos juntos, yo me quedaría en la sla de espera como cualquier paciente, ese día fui con falda negra, blusa morada, ya sabía que le gustaba ese color al doctor, y zapatillas, iba preciosa y Habacuc me lo confirmo, se ve que vas por verga amor me dijo, yo la verdad iba nerviosa para ver al doctor, por fortuna el consultorio estaba vacío, solo estaría Habacuc ahí.
cuando subimos al consultorio, él iba a mi lado y no había forma de que nos vieran, por el tema del doctor, solo llegamos y él se sentó, acto seguido yo toque y me espero ahí frente a la puerta, el doctor la vio y le dijo, ah ok señora, pásele.
Fue lo último que dijo y que escucho Habacuc, yo procedí a entrar y nunca se vieron ellos dos, ya cuando entré al consultorio el me alabó lo guapa que iba, seguro la chulearon al caminar en la calle, obvio si, dos o tres veces jiji, le sonreí, y me pregunto por el medicamento, le dije que lo había olvidado que torpeza, fingí buscar en mi bolso y le dije, sinceramente - quería verlo doctor-
-Háblame de tu- y no hay problema, ¿de qué quieres platicar?
Mónica: Platícame lo que tú quieras, estoy nerviosa
Gustavo: Yo también estoy nervioso, ninguna paciente había venido a verme así como la haces tu
Mónica: ¿en serio? soy la aventada
Gustavo: Así es, y además una aventada muy bonita, ¿hoy viene tu esposo??
Mónica: No para nada, sería raro traerlo, pero hay un chico en la sala de espera y creo que se retiró (le dije para que no se presionara)
Gustavo: Que envidia de tu esposo despertar diario con una flor morada, asi preciosa
Mónica: (sonrojada) Muchas gracias Gustavo
Gustavo: Me gusta verte sonrojada
Mónica: Me da pena,
Gustavo: Me gusta verte con ese color
Cuando dijo eso, estábamos sentados uno frente al otro y me toma la mano, yo la verdad me gusto ese movimiento, desde ese momento no me soltó la mano en un buen rato, hablamos de todo, vive con su mama en la unidad enfrente del consultorio, es hijo único y quiere irse de internado a otro pais, yo le dije que mi marido llevo 5 años con él y no tengo hijos, estuvo ameno el momento y de repente yo me adelante y darle un beso, el solo lo respondió preguntando por mi esposo, yo le dije - eso te interesa ahora? -
Siguió besándome, y yo le agarre el paquete sentí toda su extensión, jalamos las sillas y se escuchó con mucho ruido, se espantó él y me dijo que no hiciéramos ruido, el ya había desabotonado mi blusa, me pidió permiso casi paternal de besar mi pecho, le dije que sí, y empezó a chupar mis pezones y yo le dije que me besará para no hacer ruido (jaja que treta) y estábamos en un sin fin de caricias, yo ya había abierto su bragueta y estaba sube y baje en su pene, hacíamos milagros para no hacer ruido, nos pasamos al sillón que tenía ahí, me dijo que si traía el color morado haciendo referencia a la tanga de ese día, le dije que no pero traía un cachetero de encaje, me hizo subir la falda a modo de verlo todo, por el tiempo y espacio estábamos muy animados.
Después de eso hizo un movimiento muy rico, yo creía que no me podría penetrar por el espacio, pero se sentó en el sillón y paso debajo mío y me dijo si podía penetrarme, que traía preservativo, le dije que por favor lo hiciera y cuando se lo puso yo solo me deje caer y apague el sonidito que siempre hago cuando me penetran, estaba gozando de lo lindo en un mini consultorio con mi doctor de cabecera, jijijij.
Seguimos en el movimiento del meter y saca y me besaba la espalda, le dije que quería ponerme de frente a él, quito las cosas de su escritorio y me puso ahí, mis nalgas en el escritorio y de frente su cara para seguir besándonos, mmmmmmmmmm yo le decía métemelo más mételo más y me acercaba más a su cuerpo para que entrara más, forzosamente sabía que Habacuc lo tenía que estar oyendo, quedamos de acuerdo que si había alguien más el haría ruido notorio para que yo lo supiera, si no lo había era que solo Habacuc estaba oyendo esta cogida y eso me encantaba mmmmmmmm
De repente él me dice - Me voy a venir en ti - y eso me encanto, lo abracé para que me echara toda su lechita, obvio estaría el condón, pero quería sentirla calientita mmmmmm
Cuando sentí la descarga me abrace más a él, mire al consultorio, mi blusa en el piso, mis zapatillas en el sillón, mi bra en la silla, era yo toda una puta, pero bien feliz
Cuando todo paso me sentó en su mesa de auscultación, me sentó desde su escritorio y me deposito ahí, yo estaba soñada. Me dijo que teníamos que repetir esto con cuidado, la tenia novia y yo esposo, pero podríamos hacerlo funcionar
Cuando salí, iba caminando entre nubes, solo me tomé del brazo de Habacuc porque sabía que Gustavo no se asomaba, al bajar las escaleras que ya estaba segura que no nos veían, Habacuc me pregunto que como me había ido, me quite el cachetero y bajando la escalera se lo di, toma el cachetero, él te dirá que lo goce como loca, y él se lo guardo y me dio un beso y me arrincono contra la pared, estaba cansada y feliz.
Te gusto tu fantasía le pregunte, me contesto que muchísimo y salimos de la plaza.
Espero les haya gustado. espero sus comentarios [email protected]
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